Para mis queridos cuatro lectores:
Este relato es una secuela de uno que escribí hace muuuucho y que pueden leer acá:
https://www.poringa.net/posts/relatos/3438352/Uno-se-cree-100-activo-hasta-que.html
Los pongo en contexto. El relator, Lucas, activo en sus 50's, vive en Buenos Aires pero su trabajo lo lleva a Lima 5 días al mes. Miguel es un limeño de 28, versátil. Se conocen, Miguel acepta ser sólo pasivo, se hacen amantes, se enamoran. Por dos años en cada viaje de Lucas viven 5 días como pareja, siempre con Miguel entregando la colita. Pero al final, Lucas se anima y le entrega la suya.
Espero que les guste.
Qué bronca me dio ese día que mi jefe me llamó para decirme que no iba a viajar a Perú sino que me mandaban a hacer un curso a Houston. No ir a Lima significaba no ver a mi Migui y no hacerle el amor de todas las formas posibles, no pasar una semana de sexo intenso con mi nene de culito perfecto, trigueño suave, lampiño natural, de curvas exquisitas y, para qué negarlo?, si ya hacía más de un año que pasaba, de entregarle mi culito cada tanto. En verdad, luego de una semana de estar juntos, digamos, en términos futbolísticos, ya el partido no terminaba 15 a 1 o 15 a 2, sino 12 a 6, 12 a 7, y yo ya veía que en cualquier momento el peruanito me empataba el partido. Mientras no me lo ganara.... me podía sentir el machito, jeje.
Nos pusimos muy tristes cuando se lo conté, pero quedamos que al menos nos veríamos cada noche por video conferencia, yo desde mi hotel en Texas, él desde su dormitorio, en la casa de su madre en San Borja.
La primera noche armamos el set. Mi laptop sobre un escritorio y desde allí yo podía estar en la cama y que Migui me viera. Él acomodó unos libros sobre una silla, puso allí la suya y la fue acomodando para que yo pudiera verlo parado o acostado en su cama. Charlamos un rato, luego él se puso de costado frente a la cam y despaciosamente se aflojó el cinturón, se desabrochó el jean, quebró su cadera y fue bajándolo despacito, la tanguita rosa fue apareciendo, sus nalgas morenas fueron apareciendo, mi pija, frente a la cam de mi laptop, se fue parando, comencé a masturbarme despacito, me la vio, comenzamos un chat
-Ay Lu, cómo quisiera arrodillarme y besártela-
-Ay putita, cómo te mordería esas nalguitas-. Sonrió
-Tu siempre bruto, me dejas los dientes marcados-, (broma, lo cuido).
-Si ya te peleaste con tu novia, qué importa?, o alguien más te ve la colita ehhhhhh????-
-Pues que voy al gym amor y me ducho allí!, quieres que los demás se den cuenta que tu Migui es un cabro?, no lo soy!, soy solo tu putita, jiji-
Su pija ya comenzaba también a pararse, pero sus manos sólo iban a sus nalgas, me miraba y se las acariciaba.
-A ver, menéala como a mi me gusta-
Miguel se puso de espaldas y comenzó a menear sensualmente la colita mientras se la acariciaba, se agachaba, se separaba las nalguis para mostrarme su esfínter, lo arrimaba a la cam, lo veía latir, lo veía humedecerse. Yo me pajeaba y me mordía los labios.
-Amor, hablamos?-
-No mi vida, mi madre está en la habitación de aquí junto, perdona, ay Lu esa pijaaaaaaaaa, la quierooooooooooooo-
-El mes que viene la tienes putita, alquilaremos un depa y te comeré esa conchita día y noche-
-La necesito ahora Luuuu-
-Amor, ponte el juguete- lo vi sonreír pícaro. Fue a la cajita secreta que guardaba en su ropero de soltero y sacó nuestro consolador rojo de gel, lo habíamos elegido juntos en un sex shop de Miraflores, donde entró mirando el piso por la vergüenza y salió como si fuéramos fuera del armario, tomado de mi mano y sonriendo, él con el paquetito del juguete en la otra mano.
Me lo mostró y me hizo un primer plano de su boquita chupando ese bello glande rojo y revoleando los ojitos como si me estuviera chupando la pija. Luego se puso de costado en la cama, corrigió un poco la posición de su laptop, lo lubricó y se lo fue metiendo despacio. Yo enloquecido ya me pajeaba furiosamente.
En mi pantalla su cola comiéndose ese consolador que compartíamos, en su pantalla, mi pubis y mis manos pajeando furiosamente esa pija que tantas veces le había roto el culo. No fue largo, los dos acabamos casi juntos y los dos nos mostramos las palmas de las manos llenas de semen y luego bien en primer plano nos lo bebimos imaginado que era la lechita del otro.
Dormí super relajado, me desperté extrañando su bello cuerpo desnudo a mi lado, me tuve que masturbar.
El curso, un embole. Cuando puse en marcha el auto para volver al hotel, pensé que mi Migui se merecía una sorpresa. Busqué un "mart" y compré un par de cositas. Tomé mate rápido (un argento lleva su mate y su yerba a todos lados), me puse en bolas e hice unas pruebas para que luego, cuando estuviera por cam con Migui, todo saliera bien. Me quedé en bóxer y me puse a contestar emails.
Llegó la hora, vi a mi bello putito en bombachita y añoré sus labios suaves y sus pezoncitos sensibles.
Me quité el bóxer y giré desnudo frente a la cam para que viera mi culito.
-Quítate la tanga y muéstrame ese belleza que tienes delante-, le pedí. Entusiasmado, en un santiamén lo hizo, y empezó a pajearse.
De debajo de la almohada saqué un pote de crema, se lo mostré, me acosté boca arriba y levanté las piernas, me fui metiendo crema con los dedos en mi culito, un dedo, luego dos.
-Te gusta?-
-Sigue amor sigue, ponte tres y te masturbas ese culazo mi amor-
-No Migui, espera-
De debajo de la almohada saqué un paquete de velas comunes, finas y largas. Se las mostré, me volví a acomodar, me fui metiendo la vela dentro del culito y me empecé a coger con la vela, todo lo a fondo que podía.
Cuando levante la vista lo vi pajearse con ojos desorbitados, leí
-Ponte dos, ponte dos!!!-
Lo miré extrañado, no se me había ocurrido, pero, ¿por qué no? Por las dudas le puse lubricante a las dos.
Con dificultad las apoyé juntas en mi puertita trasera y empujé. Dolió un poquito, pero fueron entrando. Lo miré, me decía que si con la cabeza.
Me empecé a coger, empecé a sentir rico, pero no podía olvidarme de Migui y dedicarme a gozar de mi paja anal.
Dejé que las velas salieran expulsadas de mi cola, levante la cabeza y sonriendo lo miré a Migui
-Ay amor, noooo, póntelas, porfa porfa!!!- Le hice señas que esperara.
Saqué de debajo de la almohada una banana, amarilla, enorme, la más grande que había conseguido en el supermercado. Vi la cara de asombro de Miguel
-¿Todo eso te vas a poner?-
-Si tu te comes todo nuestro consolador.... tacaño!-
-Dale dale quiero verteeee-
Comencé a lamer la banana y la chupé como si fuera una pija, tratando de poner mi mejor cara de putito.
Luego me paré, se la mostré y me la apoyé entre las nalgas como si me la estuviera metiendo, lo miré lo más marica posible y le tiré un besito.
Me volví a acostar, levanté las piernas, y me la empecé a enterrar, luego de la dilatación de las dos velas, apenas dolía. Empecé a cogerme despacito. De a poco mi colita se fue acomodando y comencé a sentir rico, mmmm, muy rico. Fui acelerando, me metía toda la banana hasta el fondo y la volvía a sacar, comencé a gemir, comencé a gozar, me olvidé de Miguel, mi culito mandaba, él se adueñaba de mi mente y me llenaba de placer. De pronto sentí por los parlantes
-Sigue sigue mi amor, me pones loco. Así Luquita, cómetela como si fuera la pijota de tu Migui, ábrete el culo putito-
Y seguí, y seguí. Y mi leche saltó por el aire sin tocarme y caí extenuado.
Cuando miré mi pantalla, la imagen estaba turbia, la cam de Miguel estaba enchastrada de su semen.
La banana fue el postre de mi cena toda la semana. Creo que el próximo partido frente a frente con Miguel sale empatado.... o lo gana él.
Este relato es una secuela de uno que escribí hace muuuucho y que pueden leer acá:
https://www.poringa.net/posts/relatos/3438352/Uno-se-cree-100-activo-hasta-que.html
Los pongo en contexto. El relator, Lucas, activo en sus 50's, vive en Buenos Aires pero su trabajo lo lleva a Lima 5 días al mes. Miguel es un limeño de 28, versátil. Se conocen, Miguel acepta ser sólo pasivo, se hacen amantes, se enamoran. Por dos años en cada viaje de Lucas viven 5 días como pareja, siempre con Miguel entregando la colita. Pero al final, Lucas se anima y le entrega la suya.
Espero que les guste.
Qué bronca me dio ese día que mi jefe me llamó para decirme que no iba a viajar a Perú sino que me mandaban a hacer un curso a Houston. No ir a Lima significaba no ver a mi Migui y no hacerle el amor de todas las formas posibles, no pasar una semana de sexo intenso con mi nene de culito perfecto, trigueño suave, lampiño natural, de curvas exquisitas y, para qué negarlo?, si ya hacía más de un año que pasaba, de entregarle mi culito cada tanto. En verdad, luego de una semana de estar juntos, digamos, en términos futbolísticos, ya el partido no terminaba 15 a 1 o 15 a 2, sino 12 a 6, 12 a 7, y yo ya veía que en cualquier momento el peruanito me empataba el partido. Mientras no me lo ganara.... me podía sentir el machito, jeje.
Nos pusimos muy tristes cuando se lo conté, pero quedamos que al menos nos veríamos cada noche por video conferencia, yo desde mi hotel en Texas, él desde su dormitorio, en la casa de su madre en San Borja.
La primera noche armamos el set. Mi laptop sobre un escritorio y desde allí yo podía estar en la cama y que Migui me viera. Él acomodó unos libros sobre una silla, puso allí la suya y la fue acomodando para que yo pudiera verlo parado o acostado en su cama. Charlamos un rato, luego él se puso de costado frente a la cam y despaciosamente se aflojó el cinturón, se desabrochó el jean, quebró su cadera y fue bajándolo despacito, la tanguita rosa fue apareciendo, sus nalgas morenas fueron apareciendo, mi pija, frente a la cam de mi laptop, se fue parando, comencé a masturbarme despacito, me la vio, comenzamos un chat
-Ay Lu, cómo quisiera arrodillarme y besártela-
-Ay putita, cómo te mordería esas nalguitas-. Sonrió
-Tu siempre bruto, me dejas los dientes marcados-, (broma, lo cuido).
-Si ya te peleaste con tu novia, qué importa?, o alguien más te ve la colita ehhhhhh????-
-Pues que voy al gym amor y me ducho allí!, quieres que los demás se den cuenta que tu Migui es un cabro?, no lo soy!, soy solo tu putita, jiji-
Su pija ya comenzaba también a pararse, pero sus manos sólo iban a sus nalgas, me miraba y se las acariciaba.
-A ver, menéala como a mi me gusta-
Miguel se puso de espaldas y comenzó a menear sensualmente la colita mientras se la acariciaba, se agachaba, se separaba las nalguis para mostrarme su esfínter, lo arrimaba a la cam, lo veía latir, lo veía humedecerse. Yo me pajeaba y me mordía los labios.
-Amor, hablamos?-
-No mi vida, mi madre está en la habitación de aquí junto, perdona, ay Lu esa pijaaaaaaaaa, la quierooooooooooooo-
-El mes que viene la tienes putita, alquilaremos un depa y te comeré esa conchita día y noche-
-La necesito ahora Luuuu-
-Amor, ponte el juguete- lo vi sonreír pícaro. Fue a la cajita secreta que guardaba en su ropero de soltero y sacó nuestro consolador rojo de gel, lo habíamos elegido juntos en un sex shop de Miraflores, donde entró mirando el piso por la vergüenza y salió como si fuéramos fuera del armario, tomado de mi mano y sonriendo, él con el paquetito del juguete en la otra mano.
Me lo mostró y me hizo un primer plano de su boquita chupando ese bello glande rojo y revoleando los ojitos como si me estuviera chupando la pija. Luego se puso de costado en la cama, corrigió un poco la posición de su laptop, lo lubricó y se lo fue metiendo despacio. Yo enloquecido ya me pajeaba furiosamente.
En mi pantalla su cola comiéndose ese consolador que compartíamos, en su pantalla, mi pubis y mis manos pajeando furiosamente esa pija que tantas veces le había roto el culo. No fue largo, los dos acabamos casi juntos y los dos nos mostramos las palmas de las manos llenas de semen y luego bien en primer plano nos lo bebimos imaginado que era la lechita del otro.
Dormí super relajado, me desperté extrañando su bello cuerpo desnudo a mi lado, me tuve que masturbar.
El curso, un embole. Cuando puse en marcha el auto para volver al hotel, pensé que mi Migui se merecía una sorpresa. Busqué un "mart" y compré un par de cositas. Tomé mate rápido (un argento lleva su mate y su yerba a todos lados), me puse en bolas e hice unas pruebas para que luego, cuando estuviera por cam con Migui, todo saliera bien. Me quedé en bóxer y me puse a contestar emails.
Llegó la hora, vi a mi bello putito en bombachita y añoré sus labios suaves y sus pezoncitos sensibles.
Me quité el bóxer y giré desnudo frente a la cam para que viera mi culito.
-Quítate la tanga y muéstrame ese belleza que tienes delante-, le pedí. Entusiasmado, en un santiamén lo hizo, y empezó a pajearse.
De debajo de la almohada saqué un pote de crema, se lo mostré, me acosté boca arriba y levanté las piernas, me fui metiendo crema con los dedos en mi culito, un dedo, luego dos.
-Te gusta?-
-Sigue amor sigue, ponte tres y te masturbas ese culazo mi amor-
-No Migui, espera-
De debajo de la almohada saqué un paquete de velas comunes, finas y largas. Se las mostré, me volví a acomodar, me fui metiendo la vela dentro del culito y me empecé a coger con la vela, todo lo a fondo que podía.
Cuando levante la vista lo vi pajearse con ojos desorbitados, leí
-Ponte dos, ponte dos!!!-
Lo miré extrañado, no se me había ocurrido, pero, ¿por qué no? Por las dudas le puse lubricante a las dos.
Con dificultad las apoyé juntas en mi puertita trasera y empujé. Dolió un poquito, pero fueron entrando. Lo miré, me decía que si con la cabeza.
Me empecé a coger, empecé a sentir rico, pero no podía olvidarme de Migui y dedicarme a gozar de mi paja anal.
Dejé que las velas salieran expulsadas de mi cola, levante la cabeza y sonriendo lo miré a Migui
-Ay amor, noooo, póntelas, porfa porfa!!!- Le hice señas que esperara.
Saqué de debajo de la almohada una banana, amarilla, enorme, la más grande que había conseguido en el supermercado. Vi la cara de asombro de Miguel
-¿Todo eso te vas a poner?-
-Si tu te comes todo nuestro consolador.... tacaño!-
-Dale dale quiero verteeee-
Comencé a lamer la banana y la chupé como si fuera una pija, tratando de poner mi mejor cara de putito.
Luego me paré, se la mostré y me la apoyé entre las nalgas como si me la estuviera metiendo, lo miré lo más marica posible y le tiré un besito.
Me volví a acostar, levanté las piernas, y me la empecé a enterrar, luego de la dilatación de las dos velas, apenas dolía. Empecé a cogerme despacito. De a poco mi colita se fue acomodando y comencé a sentir rico, mmmm, muy rico. Fui acelerando, me metía toda la banana hasta el fondo y la volvía a sacar, comencé a gemir, comencé a gozar, me olvidé de Miguel, mi culito mandaba, él se adueñaba de mi mente y me llenaba de placer. De pronto sentí por los parlantes
-Sigue sigue mi amor, me pones loco. Así Luquita, cómetela como si fuera la pijota de tu Migui, ábrete el culo putito-
Y seguí, y seguí. Y mi leche saltó por el aire sin tocarme y caí extenuado.
Cuando miré mi pantalla, la imagen estaba turbia, la cam de Miguel estaba enchastrada de su semen.
La banana fue el postre de mi cena toda la semana. Creo que el próximo partido frente a frente con Miguel sale empatado.... o lo gana él.
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