No dejes de pasar por mi mejor post
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4084661/Mi-amada-esposa.html
No te vas a arrepentir!
MI ESPOSA, MI PUTA
(Parte 2 DE 2)
Eran las tres de la mañana cuando regresé a casa, me acosté y en el silencio de la habitación solo meditaba y meditaba, preguntas sin respuestas, caminos sin salidas, solamente podía ver los números del reloj que apenas brillaban sobre la mesa de luz, los miraba como un tonto y contaba los segundos uno tras otro, sin pausa. No habían dado las cuatro cuando me quedé dormido.
La sentí llegar tratando de no hacer ruido, un haz de luz del amanecer se colaba por la ventana, me hice el tonto, casi en puntas de pie se coló a mi lado.
Pronto estaba roncando, me dio tanta bronca… ya me había despabilado y sabía que por más que quisiera no volvería a dormirme.
Me levanté, mientras me cambiaba observaba su culo casi pornográfico apuntando al techo, tomé el celular esperando algún contacto de Charly pero nada, nada de nada, supuse que el también estaría durmiendo luego de compartir unas horas de sexo con mi esposa, así que tomé otro camino, me lave un poco, desayuné algo liviano y me fui a correr un rato.
Fue raro, el otoño de mostraba gris y descolorido, como un tonto miraba embobado a otras mujeres que corrían como yo, y no es que yo no las mirara, pero ahora sentía como que ya no tenía que cargar con el peso de mimi, ella ya no sería un lastre…
Regresé a casa, aun con dudas ya que Charly no dabas señales de vida en mi celular. Mimi estaba sentada a un lado de la mesa, desayunando a pesar de ser tarde para eso, una taza de café con leche, algunas tostadas con dulces y manteca, con música de fondo, prestando atención a su móvil.
Buen día! – le dije y al pasar por su lado le di un beso en la frente
Buen día amor!, quieres café? Sírvete un poco, aún debe estar caliente…
Fui a la cocina por un poco de café negro y pregunté a la distancia
Que tal la pasaste con las chicas? No te sentí llegar.
Uf! No te imaginas, toda la noche charlando… viste como somos las mujeres…
Volví con la taza de café y me senté frente a frente al otro lado de la mesa
Tanta charla? Y de que charlan tanto si se puede saber
Bahhh…. pavadas, cosas de mujeres que no te interesarían…
Mi celular vibró sobre la mesa
Quién es? – preguntó ella con una notable preocupación
Nada – contesté – los chicos del trabajo… ya están con sus pavadas…
Pero en verdad, como imaginarán era Charly el que me escribía al otro lado
Buen día amigo, imagino que esperabas mis escritos, estás con la perra de tu esposa?
Si, pero no te preocupes, ella no sabe que eres tú quien me escribes, puedes contarme, espero ansioso
Escribí rápido tratando de ser discreto y viendo de que ella no sospechara, pero mimi estaba demasiado ocupada con su propio celular escribiendo vaya a saber con quien
Tenías razón, ni yo me lo creo, pero anoche me cogí a tu esposa…
Luego que nos escribiéramos me acerque a su lado, en verdad al estar sobre la pasarela mis ojos quedaban a la altura de sus rodillas, y desde ahí como cualquiera de los que pasábamos podía ver todo, sus piernas, sus glúteos, su tanga roja, todo, creo que puedes imaginarlo, ella estaba tan perdida putaneando que no me distinguió entre la gente, le grité un par de veces y por el volumen de la música no pudo oírme, así que di la vuelta y fui sobre la pasarela, a su encuentro.
Intenté hablarle al oído, pensé que no me había reconocido, se abalanzó sobre mí y metió su lengua en mi boca, sabía a alcohol.
La separé de mi lado y me esforcé por decirle ‘ey! Soy Charly! El amigo de tu marido… que haces mujer?’, pero no parecieron importarle mis palabras.
Levanté la vista, notando que él escribía, mimi estaba ajena a todo, aún continuaba con su celular mientras terminaba su desayuno, Charly me envió lo que seguía a continuación
Y te soy honesto amigo, no pensaba cogerme a tu mujer, después de un rato la saqué de ese lugar, un tanto a la fuerza, pensando en hablar con ella, pensando que tal vez con la frescura de la noche, fuera de ese bullicio de gente, pudiera recapacitar ante mis palabras, pero estaba lo suficientemente ebria como para que no le importara nada, pero no lo suficiente como para saber qué es lo que estaba haciendo, volvió a besarme y me dijo algo como que ‘siempre quise que me cojas, y si lo haces, estaremos empatados, yo no podré hablar pero tú tampoco’, claro, ignorando todo lo que nosotros hablábamos a su espalda.
Y en algún punto cambié de idea, sabes que siempre me gustó el culo de mimi, y bueno… de carne somos…
Esto último me trajo una sonrisa, normalmente me hubiera enfadado, pero en este punto, solo empecé a sonreír, mimi lo notó y me dijo
De que te ríes? Puedo ver?
Nada… cosas de hombres que no entenderías…
Viendo que Charly hacía una pausa le pregunté a mimi
Pero amor, cuéntame algo de anoche, con quien saliste, donde fueron, que comiste…
Para que quieres saber? Tonterías de mujeres, nunca te interesaros nuestras charlas…
Mimi evidentemente trataba de no enredarse con sus palabras, como un asesino serial, con frialdad absoluta evadía mis preguntas, sin inmutarse, sin que se le moviera un solo pelo, un nuevo texto de Charly atrajo mi atención
En poco tiempo estábamos los dos en una habitación de motel, tu esposa y tu amigo, las locuras de la vida, mimi se abalanzó sobre mi cuello pero rápidamente puse distancia con ella, le pedí que bailara para mí, como lo hacía en el boliche para todos, pero ahora solo para mí.
Mimi dejó sus tacos de lado, y empezó a mecer sus caderas de lado a lado al compás de la música, cerró sus ojos y pareció entrar en trance, poseída, supongo que alguna vez lo habrá hecho para ti, y realmente provocó que se parara mi verga, poco a poco, al compás de sus movimientos el ajustado vestido rojo naturalmente se fue subiendo, era inevitable, y al cabo de unos minutos estaba tan puta como lo había estado en el momento en que la encontré, por cierto, te paso una foto que tomé en ese instante, no creo que esa sea la imagen de la esposa fiel que todo hombre quiere tener.
Mientras cargaba en mi celular la foto que él me enviaba (por cierto, la primera de las fotos que les regalo), volví a mirar a mi esposa, con una mirada afilada, acusándola sin decir palabra, y más aún una vez que vi la foto que me pasaba Charly, no me entraba en mi cabeza que bailara con su culo casi desnudo ante una multitud, si no lo era por respeto a mi como su marido, debía al menos respetarse ella misma como mujer.
Ella ahora chateaba con su celu, con una sonrisa pecaminosa, no sabía qué hacía, pero podía imaginarlo, seguí leyendo
La tomé entre mis brazos por sus muslos haciendo que su cola quede apoyada en ellos, la levanté en el aire y enterré mi cara en sus tetitas, ella aflojó el vestido para desnudarlas, no había adivinado que no tenía sostén, se las besé, se las lamí, una, la otra, ambas, mimi gemía exhalando su aliento aun con profundo olor a alcohol. La bajé, ella dejó deslizar por completo el vestido rojo, quedó apenas con una diminuta tanga del mismo color, no pude evitar mirar sus caderas, su culo, y me acordé de ti, te escribo con una sonrisa, te maldije por envidia, por comerte semejante culo!
Ella también me vio desnudo, en verdad solo miró mi pija dura, se mordió el labio inferior con deseo, fue a su cartera, buscó unos segundos y sacó una gomita para cabellos, entonces se recogió su pelo en una cola de caballo, me dijo que quería que yo viera como me chupaba la verga, y que con el pelo suelto taparía mi visual.
No me pregunten el motivo, pero lo cierto es que tenía ya una erección bajo la mesa, tal vez por los detalles de Charly, tal vez por lo puta de mi esposa, tal vez porque ya nada me importaba de ese amor.
Volvió a mi lado, me empujó sobre la cama y se tiró entre mis piernas, apoyó sus manos en mis muslos y empezó a lamer mi verga, mis bolas, usando solo su boca, luego sostuvo mi miembro con una mano y se dedicó a engullirla, siempre tratando de mantener su mirada con la mía, y se me cruzaban tantas cosas en la cabeza, mi amigo, su esposa, su infidelidad, nuestra complicidad.
En algún punto me di cuenta que pensaba más de lo que disfrutaba, mimi seguía ajena a todo y solo sentía en la habitación su apetecible mamada, con su rostro limpio y sus labios llenos de pecado, el pecado de la traición.
La arranqué entonces de donde estaba y cambiamos posiciones, ella ahora acostada y yo directo entre sus piernas, su sexo apenas oculto por la tanga roja, un aroma exquisito a mujer invadió mis fosas nasales, pasé la lengua lentamente por su sexo y ella pareció retorcerse en placer y deseo, noté la tanga empapada en sus flujos, pasé entonces mi lengua por sus labios, por su hueco caliente, por su ano, mimi gemía, hice su ropa interior a un lado y me prendí a su clítoris, ella acariciaba sus pechos y se contraía una y otra vez, sostuve sus piernas con fuerzas y ya no la dejé zafar, en unos minutos tu esposa se venía en mi boca, sus espasmos invadieron su cuerpo, pareció convulsionar, entonces me dijo ‘cógeme Charly, cógeme toda’
Mimi me interrompeu de novo e falou:
Queria saber que porra é essa que você tá lendo tão empolgado…
Meus sentimentos se misturaram na hora, por um lado queria estrangular ela, por outro queria comer ela, então respondi com um gelo danado:
Nada… é só o idiota do Charly, me contando as aventuras dele de homem noturno…
O rosto da Mimi pareceu desabar na hora, como se eu tivesse dado um murro no queixo dela, ela respondeu visivelmente desconfortável:
Charly? E o que ele diz…
Besteira, que foi no Fever, que encontrou uma puta, e que comeu ela, mas não liga, você sabe como ele é…
Ela não falou nada, só ficou passando a mão no lóbulo da orelha direita sem parar, aquele era um sinal claro de que algo tava incomodando ela, de que algo não tava do jeito que ela queria. Eu sorri por dentro, tinha ela na mira, bem onde eu queria. Charly continuava escrevendo:
Peguei essa calcinha fio dental entre meus dedos, tava nojenta, uma mistura dos fluidos dela com minha saliva, joguei pra lá, enfiei tudo até o fundo, comecei a comer ela, amigo, fiz ela engolir tudo, ela começou a se contrair, a gritar, a gemer, me xingou, me arranhou, me beliscou, sabe que sua mulher fode muito bem? ela é muito puta! sempre imaginei isso…
A gente rolou no colchão, beijei o pescoço dela, beijei os lábios dela, ela parecia possuída, tomou a iniciativa e montou em mim com uma perna de cada lado, passava a mão na minha pica, passava a mão nos peitos dela, no clitóris dela. Eu só observava e deixava ela fazer, ela tava no controle naquele momento, de vez em quando ela saía um pouco e descia pra chupar, depois enfiava de novo na buceta, e chupava, e na buceta, a gente trocava de posição, eu só tentava aguentar…
O sinal do wifi caiu na hora, e as mensagens do Watts App não entraram mais. Esperei, esperei, só esperei, ansioso, de vez em quando olhando pra Mimi que continuava no silêncio dela, já não ria mais. mostrava preocupação.
Fui mijar, deixando o celular em cima da mesa, mas travado. Quando voltei, ela tava com ele nas mãos. Às vezes era tão previsível. Perguntei, com um tom de raiva:
— Que que cê tá fazendo com meu celular? Tá mexendo nas minhas coisas?
— Nããão… — ela disse, se sentindo pega — se tá travado, é que tão chegando mensagens…
Adivinhei que ela já sacava o que tava rolando, talvez pelas minhas palavras, talvez pela minha postura, talvez pelo meu rosto…
Peguei o celular e fui pro quintal enquanto acendia um cigarro. Precisava me concentrar nas mensagens que faltavam ler, aproveitando que tinha wifi de novo.
Bom, falta o melhor… em algum momento voltei a tomar a iniciativa e, enquanto tava comendo ela, acariciei as nádegas dela e fui pro esfíncter. Tava tudo molhado pelo fluxo que tinha escorrido da buceta dela e, sem parar de comer ela, enfiei devagar dois dedos no cu dela, até o fundo. Comecei a mexer eles lá dentro como se fosse uma segunda rola. Mimi transformou os gemidos em gritinhos de prazer. Senti a respiração dela mudar, senti ela tremer. Tentei colocar um terceiro dedo, e eu não ia parar a menos que ela pedisse, mas ela não pediu. Quanto mais eu dava, mais ela queria. Ela se sacudia debaixo do meu corpo, acompanhando meus movimentos, até que falou: ‘Vai, não vai me arrebentar o cu?’ E, amigo… quem resistiria a um cu desse?
Só ri, dando mais uma tragada no cigarro. Olhei pro céu, tava cinza, nublado. Uma tempestade tava chegando. Era tudo tão louco. Ainda tava de pau duro dentro da calça…
Coloquei ela de quatro. O cu dela tava enorme, irresistível. O esfíncter tava todo aberto por causa da brincadeira com os dedos, mal dividido ao meio pela calcinha fio dental vermelha que atrapalhava o caminho. Tirei ela de novo pro lado e meti tudo, de novo, dessa vez no cu, sem nenhuma resistência. Segurei ela pelas mãos na cintura, apertando ela contra o colchão, fazendo com que A bunda dela se destacava ainda mais, e eu só meti, meti e meti, até gozar...
Ela gritava igual uma puta, não aguentei muito, tirei meu pau quente e comecei a encher ela de porra por toda a buceta, pelo buraco aberto, pelos lábios, pela bunda, pelo cuzinho, pela calcinha fio dental, caímos exaustos, ela passou os dedos entre as pernas, juntou um pouco do meu resto e depois chupou de um jeito bem provocante, isso realmente me excitou...
Puta safada, pensei na hora, nunca tinha feito algo assim comigo, por que as mulheres agem como vadias com estranhos e como virgens com o marido? Boa pergunta, né?
Olhei pela janela pra dentro, ela andava nervosa de um lado pro outro, até fumava, e ela só fumava se tava realmente fudida com alguma coisa que a superava.
Fui buscar as últimas linhas.
Já era tarde, ou melhor, já era cedo porque um novo dia começava, sua esposa se levantou na beira da cama e tirou a calcinha fio dental, ficou enrolada nos dedos dela, me olhou e disse ‘isso é nojento’, era verdade, tinha saliva, porra, fluidos, testemunha de uma noite quente, foi no banheiro lavar, enquanto eu liguei a TV e comecei a passar o controle remoto, daí ela voltou completamente nua, com um olhar safado, pegou minha cueca, só vestiu, se olhou no espelho, riu de novo e se deitou de lado onde eu tava, de costas pra mim, disse ‘o que meu marido pensaria se me visse com sua cueca?’ e isso me deu a ideia, aqui te mando a segunda foto pra você ver, obviamente fica melhor nela do que em mim!!!
E depois não teve muito mais, já sabe, seu melhor amigo comeu sua esposa, era a gota d’água que você esperava pra transbordar o copo?
E bom, esses textos apressaram o fim, não fiquei muito mais tempo com a Mimi, não fazia sentido, só deixei ela seguir o caminho dela, pra que ter do meu lado uma mulher que não pensava em me respeitar como homem.
Então deixo pra vocês as duas fotos que meu grande amigo Charly me mandou e mais uma que eu mesmo tinha tirado ela pessoalmente um tempo atrás, a puta da Mimi, vingança é um prato que se come frio.
Amigo Charly, se você lesse essas linhas, sabe que vou ser sempre grato por ter tirado essa puta do meu caminho.
Se você gostou dessa história, pode me escrever com o título ‘MINHA ESPOSA, MINHA PUTA’ para dulces.placeres@live.com
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4084661/Mi-amada-esposa.html
No te vas a arrepentir!
MI ESPOSA, MI PUTA
(Parte 2 DE 2)
Eran las tres de la mañana cuando regresé a casa, me acosté y en el silencio de la habitación solo meditaba y meditaba, preguntas sin respuestas, caminos sin salidas, solamente podía ver los números del reloj que apenas brillaban sobre la mesa de luz, los miraba como un tonto y contaba los segundos uno tras otro, sin pausa. No habían dado las cuatro cuando me quedé dormido.
La sentí llegar tratando de no hacer ruido, un haz de luz del amanecer se colaba por la ventana, me hice el tonto, casi en puntas de pie se coló a mi lado.
Pronto estaba roncando, me dio tanta bronca… ya me había despabilado y sabía que por más que quisiera no volvería a dormirme.
Me levanté, mientras me cambiaba observaba su culo casi pornográfico apuntando al techo, tomé el celular esperando algún contacto de Charly pero nada, nada de nada, supuse que el también estaría durmiendo luego de compartir unas horas de sexo con mi esposa, así que tomé otro camino, me lave un poco, desayuné algo liviano y me fui a correr un rato.
Fue raro, el otoño de mostraba gris y descolorido, como un tonto miraba embobado a otras mujeres que corrían como yo, y no es que yo no las mirara, pero ahora sentía como que ya no tenía que cargar con el peso de mimi, ella ya no sería un lastre…
Regresé a casa, aun con dudas ya que Charly no dabas señales de vida en mi celular. Mimi estaba sentada a un lado de la mesa, desayunando a pesar de ser tarde para eso, una taza de café con leche, algunas tostadas con dulces y manteca, con música de fondo, prestando atención a su móvil.
Buen día! – le dije y al pasar por su lado le di un beso en la frente
Buen día amor!, quieres café? Sírvete un poco, aún debe estar caliente…
Fui a la cocina por un poco de café negro y pregunté a la distancia
Que tal la pasaste con las chicas? No te sentí llegar.
Uf! No te imaginas, toda la noche charlando… viste como somos las mujeres…
Volví con la taza de café y me senté frente a frente al otro lado de la mesa
Tanta charla? Y de que charlan tanto si se puede saber
Bahhh…. pavadas, cosas de mujeres que no te interesarían…
Mi celular vibró sobre la mesa
Quién es? – preguntó ella con una notable preocupación
Nada – contesté – los chicos del trabajo… ya están con sus pavadas…
Pero en verdad, como imaginarán era Charly el que me escribía al otro lado
Buen día amigo, imagino que esperabas mis escritos, estás con la perra de tu esposa?
Si, pero no te preocupes, ella no sabe que eres tú quien me escribes, puedes contarme, espero ansioso
Escribí rápido tratando de ser discreto y viendo de que ella no sospechara, pero mimi estaba demasiado ocupada con su propio celular escribiendo vaya a saber con quien
Tenías razón, ni yo me lo creo, pero anoche me cogí a tu esposa…
Luego que nos escribiéramos me acerque a su lado, en verdad al estar sobre la pasarela mis ojos quedaban a la altura de sus rodillas, y desde ahí como cualquiera de los que pasábamos podía ver todo, sus piernas, sus glúteos, su tanga roja, todo, creo que puedes imaginarlo, ella estaba tan perdida putaneando que no me distinguió entre la gente, le grité un par de veces y por el volumen de la música no pudo oírme, así que di la vuelta y fui sobre la pasarela, a su encuentro.
Intenté hablarle al oído, pensé que no me había reconocido, se abalanzó sobre mí y metió su lengua en mi boca, sabía a alcohol.
La separé de mi lado y me esforcé por decirle ‘ey! Soy Charly! El amigo de tu marido… que haces mujer?’, pero no parecieron importarle mis palabras.
Levanté la vista, notando que él escribía, mimi estaba ajena a todo, aún continuaba con su celular mientras terminaba su desayuno, Charly me envió lo que seguía a continuación
Y te soy honesto amigo, no pensaba cogerme a tu mujer, después de un rato la saqué de ese lugar, un tanto a la fuerza, pensando en hablar con ella, pensando que tal vez con la frescura de la noche, fuera de ese bullicio de gente, pudiera recapacitar ante mis palabras, pero estaba lo suficientemente ebria como para que no le importara nada, pero no lo suficiente como para saber qué es lo que estaba haciendo, volvió a besarme y me dijo algo como que ‘siempre quise que me cojas, y si lo haces, estaremos empatados, yo no podré hablar pero tú tampoco’, claro, ignorando todo lo que nosotros hablábamos a su espalda.
Y en algún punto cambié de idea, sabes que siempre me gustó el culo de mimi, y bueno… de carne somos…
Esto último me trajo una sonrisa, normalmente me hubiera enfadado, pero en este punto, solo empecé a sonreír, mimi lo notó y me dijo
De que te ríes? Puedo ver?
Nada… cosas de hombres que no entenderías…
Viendo que Charly hacía una pausa le pregunté a mimi
Pero amor, cuéntame algo de anoche, con quien saliste, donde fueron, que comiste…
Para que quieres saber? Tonterías de mujeres, nunca te interesaros nuestras charlas…
Mimi evidentemente trataba de no enredarse con sus palabras, como un asesino serial, con frialdad absoluta evadía mis preguntas, sin inmutarse, sin que se le moviera un solo pelo, un nuevo texto de Charly atrajo mi atención
En poco tiempo estábamos los dos en una habitación de motel, tu esposa y tu amigo, las locuras de la vida, mimi se abalanzó sobre mi cuello pero rápidamente puse distancia con ella, le pedí que bailara para mí, como lo hacía en el boliche para todos, pero ahora solo para mí.
Mimi dejó sus tacos de lado, y empezó a mecer sus caderas de lado a lado al compás de la música, cerró sus ojos y pareció entrar en trance, poseída, supongo que alguna vez lo habrá hecho para ti, y realmente provocó que se parara mi verga, poco a poco, al compás de sus movimientos el ajustado vestido rojo naturalmente se fue subiendo, era inevitable, y al cabo de unos minutos estaba tan puta como lo había estado en el momento en que la encontré, por cierto, te paso una foto que tomé en ese instante, no creo que esa sea la imagen de la esposa fiel que todo hombre quiere tener.
Mientras cargaba en mi celular la foto que él me enviaba (por cierto, la primera de las fotos que les regalo), volví a mirar a mi esposa, con una mirada afilada, acusándola sin decir palabra, y más aún una vez que vi la foto que me pasaba Charly, no me entraba en mi cabeza que bailara con su culo casi desnudo ante una multitud, si no lo era por respeto a mi como su marido, debía al menos respetarse ella misma como mujer.
Ella ahora chateaba con su celu, con una sonrisa pecaminosa, no sabía qué hacía, pero podía imaginarlo, seguí leyendo
La tomé entre mis brazos por sus muslos haciendo que su cola quede apoyada en ellos, la levanté en el aire y enterré mi cara en sus tetitas, ella aflojó el vestido para desnudarlas, no había adivinado que no tenía sostén, se las besé, se las lamí, una, la otra, ambas, mimi gemía exhalando su aliento aun con profundo olor a alcohol. La bajé, ella dejó deslizar por completo el vestido rojo, quedó apenas con una diminuta tanga del mismo color, no pude evitar mirar sus caderas, su culo, y me acordé de ti, te escribo con una sonrisa, te maldije por envidia, por comerte semejante culo!
Ella también me vio desnudo, en verdad solo miró mi pija dura, se mordió el labio inferior con deseo, fue a su cartera, buscó unos segundos y sacó una gomita para cabellos, entonces se recogió su pelo en una cola de caballo, me dijo que quería que yo viera como me chupaba la verga, y que con el pelo suelto taparía mi visual.
No me pregunten el motivo, pero lo cierto es que tenía ya una erección bajo la mesa, tal vez por los detalles de Charly, tal vez por lo puta de mi esposa, tal vez porque ya nada me importaba de ese amor.
Volvió a mi lado, me empujó sobre la cama y se tiró entre mis piernas, apoyó sus manos en mis muslos y empezó a lamer mi verga, mis bolas, usando solo su boca, luego sostuvo mi miembro con una mano y se dedicó a engullirla, siempre tratando de mantener su mirada con la mía, y se me cruzaban tantas cosas en la cabeza, mi amigo, su esposa, su infidelidad, nuestra complicidad.
En algún punto me di cuenta que pensaba más de lo que disfrutaba, mimi seguía ajena a todo y solo sentía en la habitación su apetecible mamada, con su rostro limpio y sus labios llenos de pecado, el pecado de la traición.
La arranqué entonces de donde estaba y cambiamos posiciones, ella ahora acostada y yo directo entre sus piernas, su sexo apenas oculto por la tanga roja, un aroma exquisito a mujer invadió mis fosas nasales, pasé la lengua lentamente por su sexo y ella pareció retorcerse en placer y deseo, noté la tanga empapada en sus flujos, pasé entonces mi lengua por sus labios, por su hueco caliente, por su ano, mimi gemía, hice su ropa interior a un lado y me prendí a su clítoris, ella acariciaba sus pechos y se contraía una y otra vez, sostuve sus piernas con fuerzas y ya no la dejé zafar, en unos minutos tu esposa se venía en mi boca, sus espasmos invadieron su cuerpo, pareció convulsionar, entonces me dijo ‘cógeme Charly, cógeme toda’
Mimi me interrompeu de novo e falou:Queria saber que porra é essa que você tá lendo tão empolgado…
Meus sentimentos se misturaram na hora, por um lado queria estrangular ela, por outro queria comer ela, então respondi com um gelo danado:
Nada… é só o idiota do Charly, me contando as aventuras dele de homem noturno…
O rosto da Mimi pareceu desabar na hora, como se eu tivesse dado um murro no queixo dela, ela respondeu visivelmente desconfortável:
Charly? E o que ele diz…
Besteira, que foi no Fever, que encontrou uma puta, e que comeu ela, mas não liga, você sabe como ele é…
Ela não falou nada, só ficou passando a mão no lóbulo da orelha direita sem parar, aquele era um sinal claro de que algo tava incomodando ela, de que algo não tava do jeito que ela queria. Eu sorri por dentro, tinha ela na mira, bem onde eu queria. Charly continuava escrevendo:
Peguei essa calcinha fio dental entre meus dedos, tava nojenta, uma mistura dos fluidos dela com minha saliva, joguei pra lá, enfiei tudo até o fundo, comecei a comer ela, amigo, fiz ela engolir tudo, ela começou a se contrair, a gritar, a gemer, me xingou, me arranhou, me beliscou, sabe que sua mulher fode muito bem? ela é muito puta! sempre imaginei isso…
A gente rolou no colchão, beijei o pescoço dela, beijei os lábios dela, ela parecia possuída, tomou a iniciativa e montou em mim com uma perna de cada lado, passava a mão na minha pica, passava a mão nos peitos dela, no clitóris dela. Eu só observava e deixava ela fazer, ela tava no controle naquele momento, de vez em quando ela saía um pouco e descia pra chupar, depois enfiava de novo na buceta, e chupava, e na buceta, a gente trocava de posição, eu só tentava aguentar…
O sinal do wifi caiu na hora, e as mensagens do Watts App não entraram mais. Esperei, esperei, só esperei, ansioso, de vez em quando olhando pra Mimi que continuava no silêncio dela, já não ria mais. mostrava preocupação.
Fui mijar, deixando o celular em cima da mesa, mas travado. Quando voltei, ela tava com ele nas mãos. Às vezes era tão previsível. Perguntei, com um tom de raiva:
— Que que cê tá fazendo com meu celular? Tá mexendo nas minhas coisas?
— Nããão… — ela disse, se sentindo pega — se tá travado, é que tão chegando mensagens…
Adivinhei que ela já sacava o que tava rolando, talvez pelas minhas palavras, talvez pela minha postura, talvez pelo meu rosto…
Peguei o celular e fui pro quintal enquanto acendia um cigarro. Precisava me concentrar nas mensagens que faltavam ler, aproveitando que tinha wifi de novo.
Bom, falta o melhor… em algum momento voltei a tomar a iniciativa e, enquanto tava comendo ela, acariciei as nádegas dela e fui pro esfíncter. Tava tudo molhado pelo fluxo que tinha escorrido da buceta dela e, sem parar de comer ela, enfiei devagar dois dedos no cu dela, até o fundo. Comecei a mexer eles lá dentro como se fosse uma segunda rola. Mimi transformou os gemidos em gritinhos de prazer. Senti a respiração dela mudar, senti ela tremer. Tentei colocar um terceiro dedo, e eu não ia parar a menos que ela pedisse, mas ela não pediu. Quanto mais eu dava, mais ela queria. Ela se sacudia debaixo do meu corpo, acompanhando meus movimentos, até que falou: ‘Vai, não vai me arrebentar o cu?’ E, amigo… quem resistiria a um cu desse?
Só ri, dando mais uma tragada no cigarro. Olhei pro céu, tava cinza, nublado. Uma tempestade tava chegando. Era tudo tão louco. Ainda tava de pau duro dentro da calça…
Coloquei ela de quatro. O cu dela tava enorme, irresistível. O esfíncter tava todo aberto por causa da brincadeira com os dedos, mal dividido ao meio pela calcinha fio dental vermelha que atrapalhava o caminho. Tirei ela de novo pro lado e meti tudo, de novo, dessa vez no cu, sem nenhuma resistência. Segurei ela pelas mãos na cintura, apertando ela contra o colchão, fazendo com que A bunda dela se destacava ainda mais, e eu só meti, meti e meti, até gozar...
Ela gritava igual uma puta, não aguentei muito, tirei meu pau quente e comecei a encher ela de porra por toda a buceta, pelo buraco aberto, pelos lábios, pela bunda, pelo cuzinho, pela calcinha fio dental, caímos exaustos, ela passou os dedos entre as pernas, juntou um pouco do meu resto e depois chupou de um jeito bem provocante, isso realmente me excitou...
Puta safada, pensei na hora, nunca tinha feito algo assim comigo, por que as mulheres agem como vadias com estranhos e como virgens com o marido? Boa pergunta, né?
Olhei pela janela pra dentro, ela andava nervosa de um lado pro outro, até fumava, e ela só fumava se tava realmente fudida com alguma coisa que a superava.
Fui buscar as últimas linhas.
Já era tarde, ou melhor, já era cedo porque um novo dia começava, sua esposa se levantou na beira da cama e tirou a calcinha fio dental, ficou enrolada nos dedos dela, me olhou e disse ‘isso é nojento’, era verdade, tinha saliva, porra, fluidos, testemunha de uma noite quente, foi no banheiro lavar, enquanto eu liguei a TV e comecei a passar o controle remoto, daí ela voltou completamente nua, com um olhar safado, pegou minha cueca, só vestiu, se olhou no espelho, riu de novo e se deitou de lado onde eu tava, de costas pra mim, disse ‘o que meu marido pensaria se me visse com sua cueca?’ e isso me deu a ideia, aqui te mando a segunda foto pra você ver, obviamente fica melhor nela do que em mim!!!
E depois não teve muito mais, já sabe, seu melhor amigo comeu sua esposa, era a gota d’água que você esperava pra transbordar o copo?
E bom, esses textos apressaram o fim, não fiquei muito mais tempo com a Mimi, não fazia sentido, só deixei ela seguir o caminho dela, pra que ter do meu lado uma mulher que não pensava em me respeitar como homem.
Então deixo pra vocês as duas fotos que meu grande amigo Charly me mandou e mais uma que eu mesmo tinha tirado ela pessoalmente um tempo atrás, a puta da Mimi, vingança é um prato que se come frio.
Amigo Charly, se você lesse essas linhas, sabe que vou ser sempre grato por ter tirado essa puta do meu caminho.
Se você gostou dessa história, pode me escrever com o título ‘MINHA ESPOSA, MINHA PUTA’ para dulces.placeres@live.com
5 comentários - Minha esposa, minha puta - parte 2