Primero, todas las entregas de los mejores post
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4084661/Mi-amada-esposa---parte-1-de-3-.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4389002/Mi-amada-esposa---parte-2-de-3-.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4436535/Mi-amada-esposa---parte-3-de-3.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4802856/Mi-amada-esposa-parte-4.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4802863/Mi-amada-esposa---parte-5.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4868469/Mi-amada-esposa---parte-6.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4896522/Mi-amada-esposa---parte-7.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4905961/Mi-amada-esposa---parte-8.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4915721/Mi-amada-esposa---parte-9.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4956318/Mi-amada-esposa---parte-10.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4965835/Mi-amada-esposa---parte-11.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4974651/Mi-amada-esposa---parte-12.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4985411/Mi-amada-esposa---parte-13.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4991203/Mi-amada-esposa---parte-14.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/5001091/Mi-amada-esposa---parte-15.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/5030636/Mi-amada-esposa---parte-16.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/5156341/Mi-amada-esposa---parte-17.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/5160465/Mi-amada-esposa---parte-18.html
Como siempre, podes escribirnos a dulces.placeres@live.com, te leemos
Gracias por los puntos y comentarios
VIENTOS DE CAMBIOS
(PARTE V)
LA DESPEDIDA
Los días pasaron, era más que evidente que cada vez me interesaba menos Zacarías y cada vez vivía más pendiente de Débora y los pocos minutos que podía regalarme a escondidas.
Nos dimos cuenta que las cosas así no podían seguir, así deberíamos arreglar varios puntos si pensábamos en un futuro juntas, por mi parte, debía hablar con mi pareja actual y no sabía cómo lo tomaría, ella tenía una gran conflicto laboral al frente, nadie sabía de sus gustos sexuales y era una importante ejecutiva, y si bien la teoría en mi país dice que la sexualidad de cada persona no debe influir en el desarrollo personal y profesional, la realidad nos marcaba que una lesbiana no sería bien vista y sería más que una piedra en su zapato y buscarían cualquier pretexto para dejarla de lado.
Fue my loco como se enteró Zacarías, fue mi idea, porque llegaba su cumpleaños y no quería que se quedara con un buen recuerdo mío y de su jefa, aunque después me odiara por el resto de sus días, porque él era un buen tipo, así fue que le propuse a mí amor:
Débora, el martes Zacarías cumple años…
Sí, lo sé, no le dices nada aún?
Es que se me ocurrió una idea… es bizarro…
Decime, escucho
No se… quiero que nos recuerde bien, ó que le hagamos un presente que jamás olvidará…
No te entiendo…
Yo pensé… no sé cómo decirlo…
Tan complicado es?
Bueno… eres demasiado bonita, irresistible diría yo…
Carla, porque no vas al grano y dejas de dar vueltas…
Ahí va, compartirías la cama con él? Los tres juntos? Solo una despedida!
Estás loca!!! sabes que no me gustan los hombres, no me interesa ni un poco…
Perdón!, perdón por sugerirlo…
Me quedé encerrada en mis pensamientos, arrepentida de haber abierto mi bocaza, ella también se quedó callada con la vista perdida en el café que revolvía nerviosamente, luego de unos minutos reflexionando retomó la conversación…
Carla, sabes que me pides demasiado…
Está bien, está bien! Fue solo una tonta idea, olvídalo por favor…
Pará, pará… hagamos un trato…
La escuché con atención:
Yo quiero que vivamos juntas, bajo el mismo techo y hacerte el amor todos los días, yo podría hacer un esfuerzo y portarme como una puta, por única vez, pero solo si me prometes que las cosas cambiaran a la brevedad…
Yo ya lo tenía decidido, independientemente a que ella lo pidiera, mi relación con Zacarías no tenía retorno y estaba enamorada de esa mujer, así que acordé que hacer y cómo hacerlo.
El martes pasamos el cumpleaños de mi cercana ex pareja en familia, obviamente no hicimos nada ese día porque ella no estuvo invitada y además yo estaba con mi período. Así su festejo se postergó hasta el viernes de la semana siguiente.
Ese día viviría la última tarde de sexo no solo como mi esposo, también sería mi última tarde de sexo con un hombre.
Débora y Zacarías llegaron juntos del trabajo, cosa que ya no era tan habitual como antes, sencillamente porque a nosotras nos resultaba casi imposible de contenernos y preferíamos evitar la situación.
Y mientras ellos revisaban nos papeles, fui a la otra habitación a prepararme, luego de guiñar un ojo cómplice a mi mujer, puesto que ya teníamos todo acordado.
Recuerdo que me desnudé por completo, me miré al espejo, me había rasurado mi intimidad, como sugerencia de Débora y para sorpresa de Zacarías, me puse un bodi negro transparente que dejaba ver mis pezones, y se ajustaba a mi cuello, además era demasiado cavado lo que hacía que bordeara muy por arriba la línea de mis caderas y se perdiera entre mis glúteos que quedaban desnudos y apetecibles, luego unas medias de red, de amplios rombos que se ajustaban bien arriba a la altura de los muslos, zapatos negros de altos tacos y nada más, me sentí fina, me sentí puta, además sabía cuánto lo excitaría la lencería, hecho en el que yo tengo que reconocer descuidaba bastante y había sido ella quien eligió las prendas para la despedida que se aproximaba.
Al aparecer vestida como una prostituta de burdel, Zacarías cayó en una confusión inédita, quedó mirándome fijamente, sin saber que decir, sin entender absolutamente nada, entonces Débora fue quien nos abandonó unos instantes para cambiarse en nuestra habitación.
Me senté en las piernas de él, de costado, abrazándolo por el cuello
Sorprendido?
No entiendo nada…
Bueno… recuerdas cuantas veces fantaseamos con meter a tu jefa en la cama?. Sé que generalmente las fantasías son solo eso, fantasías, y que la mayoría de las personas viven una vida ‘perfecta’ pero ‘aburrida’.
El me escuchaba atentamente, sin poder decir nada, absolutamente nada…
Es un regalo de cumpleaños, hace unos días veíamos hablándolo con Débora, lo único que te pido es que seas caballero con ella y no la obligues a hacer nada que no quiera, no arruines el momento…
Fue entonces cuando ella apareció mostrándose espléndida, bajo el marco de la puerta para que el llenara sus ojos con esa bomba sexual, era perfecta…
El rojo había sido el color elegido para esta oportunidad, una corta remera de red toda calada, por la que traslucían sus grandes aureolas y escapaban los pequeños pezones por el entramado, un diminuto culote de lycra que dejaba escapar mas de las mitad de su nalgas y medias de nylon sostenidas por un sexi portaligas, con unos tacones tan altos como puedan imaginar.
Débora se veía sencillamente encantadora, con sus cabellos sueltos acariciados suavemente por la brisa que entraba por la ventana y un brillo en los ojos que hubiera derretido a la más dura de las rocas, con sus labios atractivos y rozagantes dispuestos a comer la manzana prohibida.
Inicié la jugada besando apasionadamente la boca de Zacarías, segundos después ella llegaba a nuestro lado y coló su boca entre las nuestras hasta robarme los labios de él y dejarme como espectadora, pero solo fueron unos segundos ya que luego giró a mi lado para comernos mutuamente, nuestros labios y nuestras lenguas que se fundieron en una a centímetros de los ojos masculinos que observaban incrédulos. La erección de su pija fue inmediata, pude sentir la dureza bajo mi muslo, y sus manos inquietas ya recorrían mi cuerpo.
Ella desnudó entonces sus pechos, el tomó el del lado derecho, yo el del izquierdo, eran tan grandes! entre los dos se los devoramos, uno con cada uno, mirándonos ojos a ojos, lamiendo esos rosadas aureolas, nuestra compañera enloquecía.
Tomé una mano de Zacarías llevándola a sus glúteos, para acariciárselos al mismo tiempo, también llevé la otra a mis propios senos, que se mostraban excitados por el cuadro.
Ambas nos levantamos y nos dirigimos al dormitorio tomadas de la mano, incitando a él a seguirnos, meneando nuestros traseros, al llegar nos pusimos las dos en cuatro patas, a la par, nos besamos y nuestras manos recorrieron nuestras cuervas, sabíamos como provocarlo, sabíamos como enloquecer a un hombre.
Zacarías solo se quedó como espectador ante el show que le ofrecíamos, con sus ojos llenos de lujuria y codicia, nosotras nos besábamos profundamente refregando nuestros cuerpos femeninos, mis labios comiendo los pezones de Débora, ella llegando a mis agujeros.
Saqué mi bodi, ahora si apoyé mis pechos contra los de ella, eran tan suaves, refregamos nuestros pezones, unos contra otros mientras él se mantenía imperturbable, saqué su pequeño short, nos pusimos cadera con cadera para que el observara nuestras vaginas depiladas por completo, luego me senté sobre la cama y tomándola por la cintura le pregunté a él mientras le daba un primer plano de su culo
Gosta? Tá com vontade?
Débora tinha um cu de cinema, bem redondo, bem formado, perfeito, com a pele bronzeada, só interrompida pela marca branca que o biquíni minúsculo tinha deixado - menor do que você consegue imaginar...
Ele já estava se despindo e se preparando pra entrar em ação.
Débora se ajeitou de quatro de novo e eu fui atrás dela, pra lamber seus lábios suculentos e depilados, pra enfiar minha língua no seu ânus esticado, pra curtir seus quadris.
O pau do meu marido me lembrou que ele tava ali, entrando de uma vez na minha buceta, até o fundo, arrancando um gemido de prazer. Eu amei e senti saudade ao mesmo tempo, com certeza seria a última vez que ele estaria dentro de mim, então esqueci dela pra me concentrar nele.
Nos jogamos de lado, ele se deitou e eu comecei a cavalgá-lo com uma perna de cada lado. Ele acariciava minha bunda e mordiscava meus mamilos enquanto curtia o pau dele entrando e saindo da minha caverna molhada, me dando pequenos e contínuos orgasmos.
Débora não ficou só de espectadora, a putinha abriu bem as pernas e enfiou aquelas bolas chinesas enormes no cu, uma por uma, e passou o consolo grande no clitóris. A gente já tinha combinado isso antes, mas saiu super natural.
Ela ficou de quatro, bem perto do rosto do Zacarias, e pediu pra ele ir puxando pra tirar as bolas. Ele tava enlouquecido, era como tirar maçãs enormes da bunda dela, e cada vez que saía uma o ânus dela ficava aberto, então eu dei um toque de perversão e fui lamber.
Ela gritava, eu também, Zacarias não aguentou - minha buceta foi invadida pelo líquido quente e grudento dele, e meu clitóris esfregando me deu um orgasmo enorme.
Foi aí que ela colocou o cinto e veio por cima das minhas costas. Olhei fixo nos olhos do Zacarias - ele ainda tinha o pau grudento na minha buceta quando... Senti ela avançando no meu outro buraco, já não conseguia manter o olhar porque era tão grosso que me fazia bufar. Ao notar a situação, a excitação voltou ao nosso homem e seu pau pareceu inflar dentro de mim. Débora parecia rasgar meu esfíncter, era o que eu queria. Ele não entendia como eu dava a ela algo que repetidamente havia negado a ele...
Finalmente começaram a me submeter a uma dupla penetração, entrando e saindo dos meus buracos. Ela apertava minhas nádegas e os dedos dele brincavam na porta do meu cu, acariciando o brinquedo como para dar crédito ao que acontecia, ainda incrédulo com o que se passava.
Era tudo muito louco, muito bizarro. Eu estava entre o homem que estava deixando e a mulher com a qual seguiria minha vida.
Como sabíamos que ia acontecer, Zacarias quis comer ela, e eu queria que aquele momento para ela passasse o mais rápido possível. Então, numa troca de papéis, ela ficou de quatro para que ele fosse por trás. Ambas sabíamos que, com aquele rabo perfeito e oferecendo o cu, ele não demoraria muito para gozar.
Foi assim que, correndo o arnês para o lado, ele rapidamente introduziu seu pau no cu da minha mulher. Confesso que a situação me esquentou muito. Ele quase imóvel, e ela balançando lentamente para trás e para frente, uma e outra vez. Além disso, ainda pendurado na cintura dela estava o pênis de plástico, e eu o acariciava docemente...
Então coloquei meu rosto muito perto da ação. Zacarias deixou o cu de Débora por alguns segundos e me ofereceu seu membro. Lambi-o com doçura, enfiei-o tão fundo quanto pude. Sua glande parecia mais dura que o normal, seu tronco mais longo que nunca – talvez fossem os sentimentos de despedida.
Mas meu olhar estava perdido no buraco da minha amiga. Seu esfíncter ficava aberto como a cratera de uma montanha. Suas mãos agarravam as nádegas dela, querendo abrir ainda mais. Então voltei a enfiá-lo na bunda dela.
Assim trocamos seu pênis, entre o cu dela e minha boca. Eu gostava de chupá-lo... o pau e ele enlouqueciam de novo, ele gozava, seus jatos de porra tinham uma potência inusitada banhando tudo no caminho, o cu da Débora, entrando pelo seu buraco enorme, se perdendo nas trevas das suas profundezas, banhando as curvas bronzeadas, banhando meu rosto, banhando minha boca, dei outra surpresa pra ele. Eu estava tão excitada que o sêmen dele tinha um gosto especial e estava mais gostoso que nunca, me dediquei a saborear, juntando com a língua tudo que tinha derramado, bebendo gole a gole, como uma boa garota, até o que saía do esfíncter da Débora.
Ele estava acabado e fora de jogo, não queria saber de mais nada, me senti em dívida com ela e agradecida ao mesmo tempo…
Olhei docemente nos olhos dela, me esqueci dele e só pensei nela, a despindo completamente, ela estava deitada olhando pro teto, levantei uma das pernas dela e me cruzei sobre ela, apoiando minha vulva na dela, então nos esfregamos sutilmente, seus lábios vaginais procuravam os meus, como duas gatas nos demos prazer boceta contra boceta, seus gemidos foram aumentando, sentia ela chegando, seus seios se elevavam ameaçadores como duas montanhas, peguei um dos mamilos dela entre meus dedos para acariciar provocativamente e fui ao outro com minha língua molhada, ela ofegava e se contorcia e quando estava pra explodir me pegou pelos cabelos arrastando minha boca contra a dela, senti nossas bocetas coladas, fundidas…
Me deixei cair exausta, e tudo de bom dessa despedida se consumiu num segundo, quando ela me olhou fixamente nos olhos e disse
Te amo Carla, te amo…
Foi então que Zacarias mudou a expressão do rosto e o que vem a seguir prefiro não contar porque é a parte triste da história, as separações sempre são horríveis e os finais nunca são alegres.
Só contarei que Débora e eu estamos terminando os papéis para irmos pra Espanha, onde supostamente não há tantos tabus mentais, ela tem muito bons contatos na empresa e consegui uma transferência mantendo meu cargo, por minha parte e também graças a ela poderei revalidar minha formação em odontologia e bom, finalmente poderei exercer. Zacarias e eu terminamos o relacionamento, da melhor maneira possível, não pedi um centavo do que compartilhávamos porque fui eu quem terminou, não ficamos como melhores amigos, mas também não como inimigos irreconciliáveis, além disso Débora também cuidou para que ele ocupasse o cargo que ela deixava vago, o cargo com o qual ele tanto tinha sonhado. Não sei se ele entendeu, mas isso é o que sinto hoje, amor por uma mulher… FIM Comentários? escreva para dulces.placeres@live.com
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4084661/Mi-amada-esposa---parte-1-de-3-.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4389002/Mi-amada-esposa---parte-2-de-3-.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4436535/Mi-amada-esposa---parte-3-de-3.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4802856/Mi-amada-esposa-parte-4.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4802863/Mi-amada-esposa---parte-5.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4868469/Mi-amada-esposa---parte-6.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4896522/Mi-amada-esposa---parte-7.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4905961/Mi-amada-esposa---parte-8.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4915721/Mi-amada-esposa---parte-9.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4956318/Mi-amada-esposa---parte-10.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4965835/Mi-amada-esposa---parte-11.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4974651/Mi-amada-esposa---parte-12.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4985411/Mi-amada-esposa---parte-13.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4991203/Mi-amada-esposa---parte-14.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/5001091/Mi-amada-esposa---parte-15.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/5030636/Mi-amada-esposa---parte-16.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/5156341/Mi-amada-esposa---parte-17.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/5160465/Mi-amada-esposa---parte-18.html
Como siempre, podes escribirnos a dulces.placeres@live.com, te leemos
Gracias por los puntos y comentarios
VIENTOS DE CAMBIOS
(PARTE V)
LA DESPEDIDA
Los días pasaron, era más que evidente que cada vez me interesaba menos Zacarías y cada vez vivía más pendiente de Débora y los pocos minutos que podía regalarme a escondidas.
Nos dimos cuenta que las cosas así no podían seguir, así deberíamos arreglar varios puntos si pensábamos en un futuro juntas, por mi parte, debía hablar con mi pareja actual y no sabía cómo lo tomaría, ella tenía una gran conflicto laboral al frente, nadie sabía de sus gustos sexuales y era una importante ejecutiva, y si bien la teoría en mi país dice que la sexualidad de cada persona no debe influir en el desarrollo personal y profesional, la realidad nos marcaba que una lesbiana no sería bien vista y sería más que una piedra en su zapato y buscarían cualquier pretexto para dejarla de lado.
Fue my loco como se enteró Zacarías, fue mi idea, porque llegaba su cumpleaños y no quería que se quedara con un buen recuerdo mío y de su jefa, aunque después me odiara por el resto de sus días, porque él era un buen tipo, así fue que le propuse a mí amor:
Débora, el martes Zacarías cumple años…
Sí, lo sé, no le dices nada aún?
Es que se me ocurrió una idea… es bizarro…
Decime, escucho
No se… quiero que nos recuerde bien, ó que le hagamos un presente que jamás olvidará…
No te entiendo…
Yo pensé… no sé cómo decirlo…
Tan complicado es?
Bueno… eres demasiado bonita, irresistible diría yo…
Carla, porque no vas al grano y dejas de dar vueltas…
Ahí va, compartirías la cama con él? Los tres juntos? Solo una despedida!
Estás loca!!! sabes que no me gustan los hombres, no me interesa ni un poco…
Perdón!, perdón por sugerirlo…
Me quedé encerrada en mis pensamientos, arrepentida de haber abierto mi bocaza, ella también se quedó callada con la vista perdida en el café que revolvía nerviosamente, luego de unos minutos reflexionando retomó la conversación…
Carla, sabes que me pides demasiado…
Está bien, está bien! Fue solo una tonta idea, olvídalo por favor…
Pará, pará… hagamos un trato…
La escuché con atención:
Yo quiero que vivamos juntas, bajo el mismo techo y hacerte el amor todos los días, yo podría hacer un esfuerzo y portarme como una puta, por única vez, pero solo si me prometes que las cosas cambiaran a la brevedad…
Yo ya lo tenía decidido, independientemente a que ella lo pidiera, mi relación con Zacarías no tenía retorno y estaba enamorada de esa mujer, así que acordé que hacer y cómo hacerlo.
El martes pasamos el cumpleaños de mi cercana ex pareja en familia, obviamente no hicimos nada ese día porque ella no estuvo invitada y además yo estaba con mi período. Así su festejo se postergó hasta el viernes de la semana siguiente.
Ese día viviría la última tarde de sexo no solo como mi esposo, también sería mi última tarde de sexo con un hombre.
Débora y Zacarías llegaron juntos del trabajo, cosa que ya no era tan habitual como antes, sencillamente porque a nosotras nos resultaba casi imposible de contenernos y preferíamos evitar la situación.
Y mientras ellos revisaban nos papeles, fui a la otra habitación a prepararme, luego de guiñar un ojo cómplice a mi mujer, puesto que ya teníamos todo acordado.
Recuerdo que me desnudé por completo, me miré al espejo, me había rasurado mi intimidad, como sugerencia de Débora y para sorpresa de Zacarías, me puse un bodi negro transparente que dejaba ver mis pezones, y se ajustaba a mi cuello, además era demasiado cavado lo que hacía que bordeara muy por arriba la línea de mis caderas y se perdiera entre mis glúteos que quedaban desnudos y apetecibles, luego unas medias de red, de amplios rombos que se ajustaban bien arriba a la altura de los muslos, zapatos negros de altos tacos y nada más, me sentí fina, me sentí puta, además sabía cuánto lo excitaría la lencería, hecho en el que yo tengo que reconocer descuidaba bastante y había sido ella quien eligió las prendas para la despedida que se aproximaba.
Al aparecer vestida como una prostituta de burdel, Zacarías cayó en una confusión inédita, quedó mirándome fijamente, sin saber que decir, sin entender absolutamente nada, entonces Débora fue quien nos abandonó unos instantes para cambiarse en nuestra habitación.
Me senté en las piernas de él, de costado, abrazándolo por el cuello
Sorprendido?
No entiendo nada…
Bueno… recuerdas cuantas veces fantaseamos con meter a tu jefa en la cama?. Sé que generalmente las fantasías son solo eso, fantasías, y que la mayoría de las personas viven una vida ‘perfecta’ pero ‘aburrida’.
El me escuchaba atentamente, sin poder decir nada, absolutamente nada…
Es un regalo de cumpleaños, hace unos días veíamos hablándolo con Débora, lo único que te pido es que seas caballero con ella y no la obligues a hacer nada que no quiera, no arruines el momento…
Fue entonces cuando ella apareció mostrándose espléndida, bajo el marco de la puerta para que el llenara sus ojos con esa bomba sexual, era perfecta…
El rojo había sido el color elegido para esta oportunidad, una corta remera de red toda calada, por la que traslucían sus grandes aureolas y escapaban los pequeños pezones por el entramado, un diminuto culote de lycra que dejaba escapar mas de las mitad de su nalgas y medias de nylon sostenidas por un sexi portaligas, con unos tacones tan altos como puedan imaginar.
Débora se veía sencillamente encantadora, con sus cabellos sueltos acariciados suavemente por la brisa que entraba por la ventana y un brillo en los ojos que hubiera derretido a la más dura de las rocas, con sus labios atractivos y rozagantes dispuestos a comer la manzana prohibida.
Inicié la jugada besando apasionadamente la boca de Zacarías, segundos después ella llegaba a nuestro lado y coló su boca entre las nuestras hasta robarme los labios de él y dejarme como espectadora, pero solo fueron unos segundos ya que luego giró a mi lado para comernos mutuamente, nuestros labios y nuestras lenguas que se fundieron en una a centímetros de los ojos masculinos que observaban incrédulos. La erección de su pija fue inmediata, pude sentir la dureza bajo mi muslo, y sus manos inquietas ya recorrían mi cuerpo.
Ella desnudó entonces sus pechos, el tomó el del lado derecho, yo el del izquierdo, eran tan grandes! entre los dos se los devoramos, uno con cada uno, mirándonos ojos a ojos, lamiendo esos rosadas aureolas, nuestra compañera enloquecía.
Tomé una mano de Zacarías llevándola a sus glúteos, para acariciárselos al mismo tiempo, también llevé la otra a mis propios senos, que se mostraban excitados por el cuadro.
Ambas nos levantamos y nos dirigimos al dormitorio tomadas de la mano, incitando a él a seguirnos, meneando nuestros traseros, al llegar nos pusimos las dos en cuatro patas, a la par, nos besamos y nuestras manos recorrieron nuestras cuervas, sabíamos como provocarlo, sabíamos como enloquecer a un hombre.
Zacarías solo se quedó como espectador ante el show que le ofrecíamos, con sus ojos llenos de lujuria y codicia, nosotras nos besábamos profundamente refregando nuestros cuerpos femeninos, mis labios comiendo los pezones de Débora, ella llegando a mis agujeros.
Saqué mi bodi, ahora si apoyé mis pechos contra los de ella, eran tan suaves, refregamos nuestros pezones, unos contra otros mientras él se mantenía imperturbable, saqué su pequeño short, nos pusimos cadera con cadera para que el observara nuestras vaginas depiladas por completo, luego me senté sobre la cama y tomándola por la cintura le pregunté a él mientras le daba un primer plano de su culo
Gosta? Tá com vontade?Débora tinha um cu de cinema, bem redondo, bem formado, perfeito, com a pele bronzeada, só interrompida pela marca branca que o biquíni minúsculo tinha deixado - menor do que você consegue imaginar...
Ele já estava se despindo e se preparando pra entrar em ação.
Débora se ajeitou de quatro de novo e eu fui atrás dela, pra lamber seus lábios suculentos e depilados, pra enfiar minha língua no seu ânus esticado, pra curtir seus quadris.
O pau do meu marido me lembrou que ele tava ali, entrando de uma vez na minha buceta, até o fundo, arrancando um gemido de prazer. Eu amei e senti saudade ao mesmo tempo, com certeza seria a última vez que ele estaria dentro de mim, então esqueci dela pra me concentrar nele.
Nos jogamos de lado, ele se deitou e eu comecei a cavalgá-lo com uma perna de cada lado. Ele acariciava minha bunda e mordiscava meus mamilos enquanto curtia o pau dele entrando e saindo da minha caverna molhada, me dando pequenos e contínuos orgasmos.
Débora não ficou só de espectadora, a putinha abriu bem as pernas e enfiou aquelas bolas chinesas enormes no cu, uma por uma, e passou o consolo grande no clitóris. A gente já tinha combinado isso antes, mas saiu super natural.
Ela ficou de quatro, bem perto do rosto do Zacarias, e pediu pra ele ir puxando pra tirar as bolas. Ele tava enlouquecido, era como tirar maçãs enormes da bunda dela, e cada vez que saía uma o ânus dela ficava aberto, então eu dei um toque de perversão e fui lamber.
Ela gritava, eu também, Zacarias não aguentou - minha buceta foi invadida pelo líquido quente e grudento dele, e meu clitóris esfregando me deu um orgasmo enorme.
Foi aí que ela colocou o cinto e veio por cima das minhas costas. Olhei fixo nos olhos do Zacarias - ele ainda tinha o pau grudento na minha buceta quando... Senti ela avançando no meu outro buraco, já não conseguia manter o olhar porque era tão grosso que me fazia bufar. Ao notar a situação, a excitação voltou ao nosso homem e seu pau pareceu inflar dentro de mim. Débora parecia rasgar meu esfíncter, era o que eu queria. Ele não entendia como eu dava a ela algo que repetidamente havia negado a ele...
Finalmente começaram a me submeter a uma dupla penetração, entrando e saindo dos meus buracos. Ela apertava minhas nádegas e os dedos dele brincavam na porta do meu cu, acariciando o brinquedo como para dar crédito ao que acontecia, ainda incrédulo com o que se passava.
Era tudo muito louco, muito bizarro. Eu estava entre o homem que estava deixando e a mulher com a qual seguiria minha vida.
Como sabíamos que ia acontecer, Zacarias quis comer ela, e eu queria que aquele momento para ela passasse o mais rápido possível. Então, numa troca de papéis, ela ficou de quatro para que ele fosse por trás. Ambas sabíamos que, com aquele rabo perfeito e oferecendo o cu, ele não demoraria muito para gozar.
Foi assim que, correndo o arnês para o lado, ele rapidamente introduziu seu pau no cu da minha mulher. Confesso que a situação me esquentou muito. Ele quase imóvel, e ela balançando lentamente para trás e para frente, uma e outra vez. Além disso, ainda pendurado na cintura dela estava o pênis de plástico, e eu o acariciava docemente...
Então coloquei meu rosto muito perto da ação. Zacarias deixou o cu de Débora por alguns segundos e me ofereceu seu membro. Lambi-o com doçura, enfiei-o tão fundo quanto pude. Sua glande parecia mais dura que o normal, seu tronco mais longo que nunca – talvez fossem os sentimentos de despedida.
Mas meu olhar estava perdido no buraco da minha amiga. Seu esfíncter ficava aberto como a cratera de uma montanha. Suas mãos agarravam as nádegas dela, querendo abrir ainda mais. Então voltei a enfiá-lo na bunda dela.
Assim trocamos seu pênis, entre o cu dela e minha boca. Eu gostava de chupá-lo... o pau e ele enlouqueciam de novo, ele gozava, seus jatos de porra tinham uma potência inusitada banhando tudo no caminho, o cu da Débora, entrando pelo seu buraco enorme, se perdendo nas trevas das suas profundezas, banhando as curvas bronzeadas, banhando meu rosto, banhando minha boca, dei outra surpresa pra ele. Eu estava tão excitada que o sêmen dele tinha um gosto especial e estava mais gostoso que nunca, me dediquei a saborear, juntando com a língua tudo que tinha derramado, bebendo gole a gole, como uma boa garota, até o que saía do esfíncter da Débora.
Ele estava acabado e fora de jogo, não queria saber de mais nada, me senti em dívida com ela e agradecida ao mesmo tempo…
Olhei docemente nos olhos dela, me esqueci dele e só pensei nela, a despindo completamente, ela estava deitada olhando pro teto, levantei uma das pernas dela e me cruzei sobre ela, apoiando minha vulva na dela, então nos esfregamos sutilmente, seus lábios vaginais procuravam os meus, como duas gatas nos demos prazer boceta contra boceta, seus gemidos foram aumentando, sentia ela chegando, seus seios se elevavam ameaçadores como duas montanhas, peguei um dos mamilos dela entre meus dedos para acariciar provocativamente e fui ao outro com minha língua molhada, ela ofegava e se contorcia e quando estava pra explodir me pegou pelos cabelos arrastando minha boca contra a dela, senti nossas bocetas coladas, fundidas…
Me deixei cair exausta, e tudo de bom dessa despedida se consumiu num segundo, quando ela me olhou fixamente nos olhos e disse
Te amo Carla, te amo…
Foi então que Zacarias mudou a expressão do rosto e o que vem a seguir prefiro não contar porque é a parte triste da história, as separações sempre são horríveis e os finais nunca são alegres.
Só contarei que Débora e eu estamos terminando os papéis para irmos pra Espanha, onde supostamente não há tantos tabus mentais, ela tem muito bons contatos na empresa e consegui uma transferência mantendo meu cargo, por minha parte e também graças a ela poderei revalidar minha formação em odontologia e bom, finalmente poderei exercer. Zacarias e eu terminamos o relacionamento, da melhor maneira possível, não pedi um centavo do que compartilhávamos porque fui eu quem terminou, não ficamos como melhores amigos, mas também não como inimigos irreconciliáveis, além disso Débora também cuidou para que ele ocupasse o cargo que ela deixava vago, o cargo com o qual ele tanto tinha sonhado. Não sei se ele entendeu, mas isso é o que sinto hoje, amor por uma mulher… FIM Comentários? escreva para dulces.placeres@live.com
1 comentários - Vientos de cambios - parte V - La despedida