Primero, todas las entregas de los mejores post
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4084661/Mi-amada-esposa---parte-1-de-3-.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4389002/Mi-amada-esposa---parte-2-de-3-.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4436535/Mi-amada-esposa---parte-3-de-3.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4802856/Mi-amada-esposa-parte-4.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4802863/Mi-amada-esposa---parte-5.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4868469/Mi-amada-esposa---parte-6.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4896522/Mi-amada-esposa---parte-7.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4905961/Mi-amada-esposa---parte-8.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4915721/Mi-amada-esposa---parte-9.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4956318/Mi-amada-esposa---parte-10.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4965835/Mi-amada-esposa---parte-11.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4974651/Mi-amada-esposa---parte-12.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4985411/Mi-amada-esposa---parte-13.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4991203/Mi-amada-esposa---parte-14.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/5001091/Mi-amada-esposa---parte-15.html
Como siempre, podes escribirnos a dulces.placeres@live.com, te leemos
Mi historia de amor
Tal vez suene raro que en un sitio donde se publiquen historias porno, yo les venga con una historia de amor, y mas raro sonará cuando esa historia se refiera a una chica travesti.
Pero no importa, lo cierto es que Florencia y yo cumplimos cinco años de convivencia y me pareció un buen momento para dejar por escrito parte de nuestra historia.
Desde mi despertar sexual fui un chico ‘fuera de casillas’, nunca me gustaron esas reglas ‘hombre mujer’ ‘heterosexual homosexual’, no, mi filosofía era que mi sexualidad era la que me hiciera feliz y me diera todo el placer para sentirme pleno como persona. Aclarado esto, puedo también decir que los hombres no eran lo mío, y había tenido varias noviecitas, pero también, cada tanto me había enredado con chicas trans, porque a mi forma de ver las cosas, que tuviera vagina o pene era solo una circunstancia, lo realmente importante era lo que fuera esa persona.
Además, mi cuerpo era libre de expresar mis sentimientos, lo que me gustaba, lo que deseaba, penetrar o ser penetrado, solo algo importaba, ser realmente feliz y honesto conmigo mismo.
Conocí a Flor en una fiesta, poco mas de ocho años atrás, casi nueve, era la boda de un amigo un tanto lejano, y en ese momento mis planes solo eran pasar un buen momento, algo cómico, en ese tiempo yo estaba de novio con una chica del barrio, ella era un tanto posesiva y se molestó mucho al enterarse que iría solo a esa fiesta, tal vez como anticipándose a las jugarretas del destino, tal vez solo adivinando que alguien mas se cruzaría en mi vida.
La primera vez que la vi entendí que moriría de amor por ella, fue en la iglesia, durante la ceremonia, y si bien no soy creyente el echo de sentirme excitado sexualmente en un sitio que para mucha gente es sagrado, me dio un poco de vergüenza, me sentí irrespetuoso, pero su belleza me atraía como un imán y no podía quitarle los ojos de encima.
Estaba un par de bancos por delante de mí, y trataba de observarla entre la gente que se interponía en la corta distancia, sus rubios cabellos caían ensortijados casi hasta su cola, a contraluz se tornaban un tanto rojizos, de estatura media, estaba enfundada en un vestido de fiesta en todo rojo apagado, con delicados bordados en hilos dorados, la tela se adhería a su cuerpo en forma pecaminosa, delineado la perfección de su escueta cintura y la generosidad de su trasero que sobresalía como una manzana deliciosa. El vestido se extendía casi hasta el piso, con un amplio tajo trasero que dejaba ver pare de sus piernas.
Al terminar la ceremonia disimuladamente esperé a que saliera para ver lo que aun no había vista, su rostro, estaba discretamente maquillada, con labios carmesí y unos enormes ojos celestes que me dejaron encandilado, pero mas encandilado quedé al bajar la mirada y notar sus enormes pechos semidesnudos que asomaban por el escote de su vestido. Estaba observando sus tetas cuando noté que ella me estaba mirando, y en esos segundos mi vista se dirigió a sus ojos, establecimos nuestro primer contacto visual, ella se esbozó una sonrisa al pescarme in fraganti, y yo me sentí un tonto principiante.
Ya en las afueras del templo, se hicieron los saludos tradicionales a los flamantes esposos, pero yo seguí concentrado en esa rubia impactante, era perfecta a mis ojos y a pesar del gentío noté que estaba bastante sola. Me las arreglé para conseguir información, hasta que alguien me dijo
- Ella? se llama Florencia, es una prima de la novia, pero te aviso, tiempo atrás era su primo, y se llamaba Flavio…
Como dije al principio, nunca me habían importado las etiquetas, y lo mismo me daba cual fuera su nombre.
Ya en fiesta aproveché mi oportunidad, la invité a bailar y empezamos a dialogar, en algún punto, a pesar del gentío sentí que solo estaba ella, que solo estaba yo, y noté que el sentimiento era mutuo y que algo nuevo estaba naciendo.
En un punto de la noche, cuando todos estaban un tanto ebrios y otro tanto distraídos, nos escabullimos como pícaros adolescentes, una locura cómplice, y nos perdimos en los recovecos del salón de fiesta, no se como terminamos en un pequeño cuarto donde se guardaban los productos de limpieza, un sitio a media luz donde no había mucho lugar, nos besamos profundamente, con pasión, con esa pasión de la primera vez, me embriagué con su perfume, y ella tomó la iniciativa, solo hizo que me separara lo máximo posible, tanto como diera el cuarto, para que la observara, lentamente fue abriendo su vestido, en una forma muy sexi, me enseñó sus pechos desnudos, perfectos, de afilados pezones, luego giró sobre si misma dándome la espalda, dejando caer el vestido al piso, era hora de enseñarme su precioso trasero, con una diminuta colaless negra que aún lo hacía más espectacular.
Volvió a girar, otra vez de frente, me preguntó si me gustaba lo que veía, y claro, la terrible erección que tenía era prueba mas que suficiente, Florencia comenzó a tocarse su entrepierna por sobre la tanga, y al fin la hizo a un lado, pera que emergiera una hermosa verga, caí rendido de rodillas, la tomé entre mis manos y empecé a acariciarla sin quitarle los ojos de encima, bastante gruesa, con una glande cabezón y rosado, lucía casi completamente depilada, apenas una línea de bellos de no mas de un centímetro le daba un toque muy sexi, empecé a masturbarla, me gustaba observar.
Ella se recostó sobre la pared, para dejarme hacer, su piel bronceada por el sol se me hacía irresistible, contrastando con el blanco profundo de la piel de su verga, de sus bolas y de su pubis, no pude resistirlo, me la metí en la boca y empecé a chuparla, tan rica, tan gruesa, tan mía…
Me dediqué a lamerla con esmero, metiéndola profunda en mi garganta, hasta donde fuera posible, besando solamente su glande mirándola a los ojos, acariciando sus bolas sensibles a mi tacto, jugando un juego de placer en el que ambos éramos socios.
Ella se acariciaba los pezones cuando la sentí llegar, el momento buscado, la sentí contraerse en mi boca y poco a poco la miel de su placer empezó a llenarme, solo degusté ese jugo precioso y tragué tan pronto pude, estaba tibia y deliciosa, y sentí que su sabor me llenaba el alma, apenas terminé me incorporé aun con mi boca pegajosa por su leche, la besé profundamente, quise girarla para cogerla pero ella me dijo
- No… pará… van a sospechar… tenemos que volver….
Y me dejó con una calentura terrible por el resto de la noche, y evadió cada intento mío por llevarla a la cama, al despedirnos cerca de las cinco de la mañana, solo tenía su número de móvil…
Pero no tardaríamos mucho en volver a cruzarnos, al día siguiente salí a pasear con la que era mi novia, ella fue punzante con sus preguntas, como adivinando y buscando que yo pisara en falso, me dijo que me notaba disperso, distante, y era cierto, cada vez que la besaba imaginaba que besaba los labios de Florencia, y la erección que tenía entre mis piernas no eran consecuencia de las caricias que ella me daba, no, en mi cabeza una y otra vez se sucedían las imágenes de lo que había sucedido en ese cuarto, en ese sexo improvisado, en las formas de su pija, del sabor a semen en mi boca.
Dos días después tendría mi segundo encuentro con ella, me había invitado a cenar a su casa, para conocernos mejor y desde que había recibido su llamado no hacía otra cosa mas que pensar en ella
Llegué temprano, producto de mi ansiedad, Flor lucía su cabello recogido, con unos amplios pendiente que llegaban a sus hombros, con un top salmón que apretaba e insinuaba sus pechos, un piercing brillante resaltaba su ombligo desnudo, una sexi falda negra disimulaba sus curvas de esas ajustadas en la cintura y que son amplias, cayendo en forma natural hasta media pierna, unas sensuales medias negras con brillos plateados apenas pasaban sus rodillas y unos finos zapatos de medianos tacos completaban la perfección de su figura, dejándome empalagado y expectante.
Cenamos con música romántica, algunos temas en castellano que hablaban de amor, la puse al tanto de mi vida, de mi trabajo, de mi familia, incluso le conté que estaba saliendo con una chica en esos momentos, ella a su vez me contó sus pormenores, me dijo que se ganaba la vida con un emprendimiento personal de florería, que vivía sola, que tenía una hermana menor quien era su alma gemela, puesto que la aceptaba como era, también me puso al tanto de sus padres, en especial el conflicto eterno que tenía con su mamá, puesto que ella la seguía llamando por su nombre de varón, negándose a aceptar lo que el corazón de Florencia sentía. También me contó de algunos novios que había tenido, que por cierto me provocaron celos, y también una historia loca y rara, dos años de ‘lesbiana’ que había convivido con otra chica, en fin…
E palavra vai, palavra vem, entre risadas e copos, já era uma da manhã, ela trouxe um espumante pra fechar uma etapa e abrir a seguinte, me deu a garrafa pra eu estourar enquanto ela ia mijar, a rolha saltou com força fazendo aquela explosão tão típica e excitante, servi duas taças, ela voltou e foi minha vez de esvaziar a bexiga.
Enquanto mijava, num canto no chão vi uma calcinha fio dental jogada, foi tão excitante que quase não consegui terminar de mijar porque senti o começo de uma ereção, peguei ela entre meus dedos e levei ao rosto, pra sentir os cheiros, comecei a esfregar na minha cara, e também no meu pau que já tava duro igual um mastro, saí ao encontro dela, ela me esperava com a taça na mão e um sorriso safado estampado no rosto, me viu com a calcinha entre os dedos e adivinhou que a armadilha dela tinha funcionado, então balançou os quadris de um lado pro outro, os babados da saia dela se moviam livres como o vento, mas ela queria que eu visse outra coisa, o pauzão dela, como o pêndulo de um sino balançava de um lado pro outro, livre, excitante, docemente provocante.
Mal trocamos uma taça entre beijos, arrastei ela contra a parede e tomei o controle, ela se esquivava porque queria continuar bebendo, brincando comigo de gata e rato, mas abusei da minha força e puxei o top que cobria os peitos dela, quase deu pra ouvir as costuras estralarem entre meus dedos, ela adorou esse jogo e num piscar de olhos as tetas lindas dela ficaram nuas diante do meu avanço, os biquinhos eram pequenos e pontudos, rosados, comecei a lamber eles enquanto ela acariciava meus cabelos, enchia de saliva, direito, esquerdo, beliscava de leve, até mordia esticando sem machucar, minha mão livre acariciava ao mesmo tempo o pau dela por cima do tecido da saia, que já não era um pêndulo, já tava de pau duro apontando pro lado.
Entre reviravoltas e amassos fomos Rumo ao quarto, uma janela enorme deixava entrar a luz fraca das estrelas de um céu limpo, misturada com aquele tom amarelado dos postes da cidade. O clima do quarto estava perfeito, mal dava pra ver nossas silhuetas recortadas na penumbra. Deitamos no colchão e nos enchemos de beijos, uma a uma nossas roupas foram ficando de lado. Passei minhas mãos pelas curvas dela, pelos ombros, pelas costas, pela bunda, pelas pernas, pelo pau dela, pela barriga, pelos peitos, até chegar de novo nos ombros. Viramos de lado num sessenta e nove lindo. Ela chupava meu pau e eu fazia o mesmo com o dela. Eu me engasgava com a boceta dela, às vezes eu tinha o controle, às vezes me perdia no prazer que ela me dava.
Como eu costumava fazer com as garotas quando chupava a buceta delas, molhei dois dedos e enfiei no cu dela. Entraram super fácil, só que dessa vez ela retribuiu a gentileza, olho por olho, dente por dente, e a gente seguiu por um bom tempo.
Florencia mudou de posição e veio por cima de mim. Fiquei deitado de costas no colchão e ela começou a beijar todo o meu peito. Pegou meus braços e os levou pra trás, como se estivesse me dominando, e eu me deixei dominar. Ela só me beijava e, sem perceber, me vi com as pernas abertas e ela entre as minhas, massageando o pau dela contra o meu. Porra, que gostoso que era aquilo. Uma vez, outra e mais outra. O pau dela duro, o meu duro, se cruzavam como espadas. Eu sentia os testículos delicados dela. Não aguentava mais. Ela pegou minhas pernas entre as mãos, desceu um pouco, senti ela brincar com a boceta dela na entrada do meu cu. Eu a desejava, como a desejava. Ela pressionou um pouco, e mais um pouco. Respirei fundo enquanto sentia meu esfíncter se adaptar devagar ao diâmetro do intruso. Finalmente senti o pau dela entrar por completo e ela começou a me comer docemente.
Comecei a gemer, estava perdido. Meu pau estava duro, queria me masturbar enquanto ela me comia, só que ela não deixava eu me tocar. Ela me puxou pra cima dela. , sentado frente a frente, com minhas pernas e braços envolvendo ela, nessa posição ela entrava toda por completo, e em cada movimento minha rola era apertada entre a barriga dela e a minha, e os movimentos, e o atrito, porra, eu perdia o controle, ela percebeu e acelerou o ritmo, em segundos, meu gozo começou a jorrar, fazendo uma bagunça entre nossos abdômens, Flor soltou uma risada de prazer, como se tivesse conseguido seu objetivo.
Ela me levantou no ar sem tirar a rola do meu cu, me levou até a parede e me apoiou nela, me manteve suspenso e começou a meter sem piedade, pedi pra ela encher meu cu de porra, pra não parar, pra fazer aquilo, minhas palavras surtiram efeito, senti ela gozar no fundo do meu cu, todo o sêmen quente dela, ela ofegou até perder o controle, até não aguentar mais, só quando ficou sem forças me deixou descer, o coração dela batia forte, parecia pular do peito.
Foi minha vez de assumir o controle, levei ela até a janela grande e a apoiei contra ela, estava fria e Flor sentiu o impacto, completamente nua com o rosto, os peitos e a rola encostados na transparência do vidro, ninguém podia nos ver do outro lado, mas sem dúvida era um toque sexy, me ajoelhei atrás dela e comecei a acariciar a bunda generosa e bronzeada dela, era espetacular, em pouco tempo eu tinha uma nova ereção.
Levei ela de volta pra cama e coloquei ela de quatro, abri as nádegas dela e comecei a lamber o cuzinho dela, tudo depilado, apetitoso, se abria como uma flor na primavera, de vez em quando lambia as bolas dela e tocava na rola esperando ela ficar dura de novo. Fui por trás, apontei e enfiei, entrou inteiro sem dificuldade, Flor gemeu como uma puta e comecei a meter com ritmo, minhas mãos seguraram a cinturinha dela e meus olhos se encheram com a generosidade da bunda dela, só ouvia no quarto os rangidos harmônicos da cama velha misturados com os gemidos da minha amada, era tudo. perfeito.
Eu senti que ia gozar, não faltava muito, Flor com a precisão de um relógio suíço mudou o jogo, sentou e começou a chupar meu pau enquanto se masturbava ao mesmo tempo, e continuou nesse jogo perverso estimulando os dois paus, senti que ia gozar na boca dela, o rosto dela se franziu ao receber meu gozo quente, gozei como um touro, mais e mais, notei que como uma fonte de parque o pau dela também jorrava gozo pra todo lado, Florencia estava no limite, entre o orgasmo que vivia e o sêmen que eu despejava na boca dela…
Ela se jogou pra trás até onde dava, abriu a boca quase desesperada tentando pegar todo o ar possível do quarto, ofegante, meu gozo que ainda estava na boca dela escorreu pelo queixo, foi pros peitos dela e pra barriga. Nos beijamos profundamente, os beijos dela tinham gosto de mim, foi hora de uma pausa pra recarregar as energias, ela só ficou olhando enquanto eu brincava com minha língua pela pele dela, pelos peitos, pela barriguinha, e até pelo pau dela, no caminho encontrei os restos do meu gozo, e do gozo dela, e a mistura dos dois…
Continuamos brincando até que a luz do amanhecer começou a invadir o quarto, foi a vez de fechar as cortinas, nos abraçamos e dormimos…
E esse foi o começo da nossa convivência, no começo ela foi meu amor clandestino, até que terminei o relacionamento com minha namorada da época, depois decidimos morar juntos, debaixo do mesmo teto e Flor se tornou minha esposa, e bem, como eu disse, estamos completando cinco anos, e essa é minha história, minha história de amor…
Se você gostou da história e é maior de idade pode me escrever com o título ‘MINHA HISTÓRIA DE AMOR’ para dulces.placeres@live.com
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4084661/Mi-amada-esposa---parte-1-de-3-.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4389002/Mi-amada-esposa---parte-2-de-3-.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4436535/Mi-amada-esposa---parte-3-de-3.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4802856/Mi-amada-esposa-parte-4.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4802863/Mi-amada-esposa---parte-5.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4868469/Mi-amada-esposa---parte-6.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4896522/Mi-amada-esposa---parte-7.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4905961/Mi-amada-esposa---parte-8.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4915721/Mi-amada-esposa---parte-9.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4956318/Mi-amada-esposa---parte-10.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4965835/Mi-amada-esposa---parte-11.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4974651/Mi-amada-esposa---parte-12.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4985411/Mi-amada-esposa---parte-13.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4991203/Mi-amada-esposa---parte-14.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/5001091/Mi-amada-esposa---parte-15.html
Como siempre, podes escribirnos a dulces.placeres@live.com, te leemos
Mi historia de amor
Tal vez suene raro que en un sitio donde se publiquen historias porno, yo les venga con una historia de amor, y mas raro sonará cuando esa historia se refiera a una chica travesti.
Pero no importa, lo cierto es que Florencia y yo cumplimos cinco años de convivencia y me pareció un buen momento para dejar por escrito parte de nuestra historia.
Desde mi despertar sexual fui un chico ‘fuera de casillas’, nunca me gustaron esas reglas ‘hombre mujer’ ‘heterosexual homosexual’, no, mi filosofía era que mi sexualidad era la que me hiciera feliz y me diera todo el placer para sentirme pleno como persona. Aclarado esto, puedo también decir que los hombres no eran lo mío, y había tenido varias noviecitas, pero también, cada tanto me había enredado con chicas trans, porque a mi forma de ver las cosas, que tuviera vagina o pene era solo una circunstancia, lo realmente importante era lo que fuera esa persona.
Además, mi cuerpo era libre de expresar mis sentimientos, lo que me gustaba, lo que deseaba, penetrar o ser penetrado, solo algo importaba, ser realmente feliz y honesto conmigo mismo.
Conocí a Flor en una fiesta, poco mas de ocho años atrás, casi nueve, era la boda de un amigo un tanto lejano, y en ese momento mis planes solo eran pasar un buen momento, algo cómico, en ese tiempo yo estaba de novio con una chica del barrio, ella era un tanto posesiva y se molestó mucho al enterarse que iría solo a esa fiesta, tal vez como anticipándose a las jugarretas del destino, tal vez solo adivinando que alguien mas se cruzaría en mi vida.
La primera vez que la vi entendí que moriría de amor por ella, fue en la iglesia, durante la ceremonia, y si bien no soy creyente el echo de sentirme excitado sexualmente en un sitio que para mucha gente es sagrado, me dio un poco de vergüenza, me sentí irrespetuoso, pero su belleza me atraía como un imán y no podía quitarle los ojos de encima.
Estaba un par de bancos por delante de mí, y trataba de observarla entre la gente que se interponía en la corta distancia, sus rubios cabellos caían ensortijados casi hasta su cola, a contraluz se tornaban un tanto rojizos, de estatura media, estaba enfundada en un vestido de fiesta en todo rojo apagado, con delicados bordados en hilos dorados, la tela se adhería a su cuerpo en forma pecaminosa, delineado la perfección de su escueta cintura y la generosidad de su trasero que sobresalía como una manzana deliciosa. El vestido se extendía casi hasta el piso, con un amplio tajo trasero que dejaba ver pare de sus piernas.
Al terminar la ceremonia disimuladamente esperé a que saliera para ver lo que aun no había vista, su rostro, estaba discretamente maquillada, con labios carmesí y unos enormes ojos celestes que me dejaron encandilado, pero mas encandilado quedé al bajar la mirada y notar sus enormes pechos semidesnudos que asomaban por el escote de su vestido. Estaba observando sus tetas cuando noté que ella me estaba mirando, y en esos segundos mi vista se dirigió a sus ojos, establecimos nuestro primer contacto visual, ella se esbozó una sonrisa al pescarme in fraganti, y yo me sentí un tonto principiante.
Ya en las afueras del templo, se hicieron los saludos tradicionales a los flamantes esposos, pero yo seguí concentrado en esa rubia impactante, era perfecta a mis ojos y a pesar del gentío noté que estaba bastante sola. Me las arreglé para conseguir información, hasta que alguien me dijo
- Ella? se llama Florencia, es una prima de la novia, pero te aviso, tiempo atrás era su primo, y se llamaba Flavio…
Como dije al principio, nunca me habían importado las etiquetas, y lo mismo me daba cual fuera su nombre.
Ya en fiesta aproveché mi oportunidad, la invité a bailar y empezamos a dialogar, en algún punto, a pesar del gentío sentí que solo estaba ella, que solo estaba yo, y noté que el sentimiento era mutuo y que algo nuevo estaba naciendo.
En un punto de la noche, cuando todos estaban un tanto ebrios y otro tanto distraídos, nos escabullimos como pícaros adolescentes, una locura cómplice, y nos perdimos en los recovecos del salón de fiesta, no se como terminamos en un pequeño cuarto donde se guardaban los productos de limpieza, un sitio a media luz donde no había mucho lugar, nos besamos profundamente, con pasión, con esa pasión de la primera vez, me embriagué con su perfume, y ella tomó la iniciativa, solo hizo que me separara lo máximo posible, tanto como diera el cuarto, para que la observara, lentamente fue abriendo su vestido, en una forma muy sexi, me enseñó sus pechos desnudos, perfectos, de afilados pezones, luego giró sobre si misma dándome la espalda, dejando caer el vestido al piso, era hora de enseñarme su precioso trasero, con una diminuta colaless negra que aún lo hacía más espectacular.
Volvió a girar, otra vez de frente, me preguntó si me gustaba lo que veía, y claro, la terrible erección que tenía era prueba mas que suficiente, Florencia comenzó a tocarse su entrepierna por sobre la tanga, y al fin la hizo a un lado, pera que emergiera una hermosa verga, caí rendido de rodillas, la tomé entre mis manos y empecé a acariciarla sin quitarle los ojos de encima, bastante gruesa, con una glande cabezón y rosado, lucía casi completamente depilada, apenas una línea de bellos de no mas de un centímetro le daba un toque muy sexi, empecé a masturbarla, me gustaba observar.
Ella se recostó sobre la pared, para dejarme hacer, su piel bronceada por el sol se me hacía irresistible, contrastando con el blanco profundo de la piel de su verga, de sus bolas y de su pubis, no pude resistirlo, me la metí en la boca y empecé a chuparla, tan rica, tan gruesa, tan mía…
Me dediqué a lamerla con esmero, metiéndola profunda en mi garganta, hasta donde fuera posible, besando solamente su glande mirándola a los ojos, acariciando sus bolas sensibles a mi tacto, jugando un juego de placer en el que ambos éramos socios.
Ella se acariciaba los pezones cuando la sentí llegar, el momento buscado, la sentí contraerse en mi boca y poco a poco la miel de su placer empezó a llenarme, solo degusté ese jugo precioso y tragué tan pronto pude, estaba tibia y deliciosa, y sentí que su sabor me llenaba el alma, apenas terminé me incorporé aun con mi boca pegajosa por su leche, la besé profundamente, quise girarla para cogerla pero ella me dijo
- No… pará… van a sospechar… tenemos que volver….
Y me dejó con una calentura terrible por el resto de la noche, y evadió cada intento mío por llevarla a la cama, al despedirnos cerca de las cinco de la mañana, solo tenía su número de móvil…
Pero no tardaríamos mucho en volver a cruzarnos, al día siguiente salí a pasear con la que era mi novia, ella fue punzante con sus preguntas, como adivinando y buscando que yo pisara en falso, me dijo que me notaba disperso, distante, y era cierto, cada vez que la besaba imaginaba que besaba los labios de Florencia, y la erección que tenía entre mis piernas no eran consecuencia de las caricias que ella me daba, no, en mi cabeza una y otra vez se sucedían las imágenes de lo que había sucedido en ese cuarto, en ese sexo improvisado, en las formas de su pija, del sabor a semen en mi boca.
Dos días después tendría mi segundo encuentro con ella, me había invitado a cenar a su casa, para conocernos mejor y desde que había recibido su llamado no hacía otra cosa mas que pensar en ella
Llegué temprano, producto de mi ansiedad, Flor lucía su cabello recogido, con unos amplios pendiente que llegaban a sus hombros, con un top salmón que apretaba e insinuaba sus pechos, un piercing brillante resaltaba su ombligo desnudo, una sexi falda negra disimulaba sus curvas de esas ajustadas en la cintura y que son amplias, cayendo en forma natural hasta media pierna, unas sensuales medias negras con brillos plateados apenas pasaban sus rodillas y unos finos zapatos de medianos tacos completaban la perfección de su figura, dejándome empalagado y expectante.
Cenamos con música romántica, algunos temas en castellano que hablaban de amor, la puse al tanto de mi vida, de mi trabajo, de mi familia, incluso le conté que estaba saliendo con una chica en esos momentos, ella a su vez me contó sus pormenores, me dijo que se ganaba la vida con un emprendimiento personal de florería, que vivía sola, que tenía una hermana menor quien era su alma gemela, puesto que la aceptaba como era, también me puso al tanto de sus padres, en especial el conflicto eterno que tenía con su mamá, puesto que ella la seguía llamando por su nombre de varón, negándose a aceptar lo que el corazón de Florencia sentía. También me contó de algunos novios que había tenido, que por cierto me provocaron celos, y también una historia loca y rara, dos años de ‘lesbiana’ que había convivido con otra chica, en fin…
E palavra vai, palavra vem, entre risadas e copos, já era uma da manhã, ela trouxe um espumante pra fechar uma etapa e abrir a seguinte, me deu a garrafa pra eu estourar enquanto ela ia mijar, a rolha saltou com força fazendo aquela explosão tão típica e excitante, servi duas taças, ela voltou e foi minha vez de esvaziar a bexiga.Enquanto mijava, num canto no chão vi uma calcinha fio dental jogada, foi tão excitante que quase não consegui terminar de mijar porque senti o começo de uma ereção, peguei ela entre meus dedos e levei ao rosto, pra sentir os cheiros, comecei a esfregar na minha cara, e também no meu pau que já tava duro igual um mastro, saí ao encontro dela, ela me esperava com a taça na mão e um sorriso safado estampado no rosto, me viu com a calcinha entre os dedos e adivinhou que a armadilha dela tinha funcionado, então balançou os quadris de um lado pro outro, os babados da saia dela se moviam livres como o vento, mas ela queria que eu visse outra coisa, o pauzão dela, como o pêndulo de um sino balançava de um lado pro outro, livre, excitante, docemente provocante.
Mal trocamos uma taça entre beijos, arrastei ela contra a parede e tomei o controle, ela se esquivava porque queria continuar bebendo, brincando comigo de gata e rato, mas abusei da minha força e puxei o top que cobria os peitos dela, quase deu pra ouvir as costuras estralarem entre meus dedos, ela adorou esse jogo e num piscar de olhos as tetas lindas dela ficaram nuas diante do meu avanço, os biquinhos eram pequenos e pontudos, rosados, comecei a lamber eles enquanto ela acariciava meus cabelos, enchia de saliva, direito, esquerdo, beliscava de leve, até mordia esticando sem machucar, minha mão livre acariciava ao mesmo tempo o pau dela por cima do tecido da saia, que já não era um pêndulo, já tava de pau duro apontando pro lado.
Entre reviravoltas e amassos fomos Rumo ao quarto, uma janela enorme deixava entrar a luz fraca das estrelas de um céu limpo, misturada com aquele tom amarelado dos postes da cidade. O clima do quarto estava perfeito, mal dava pra ver nossas silhuetas recortadas na penumbra. Deitamos no colchão e nos enchemos de beijos, uma a uma nossas roupas foram ficando de lado. Passei minhas mãos pelas curvas dela, pelos ombros, pelas costas, pela bunda, pelas pernas, pelo pau dela, pela barriga, pelos peitos, até chegar de novo nos ombros. Viramos de lado num sessenta e nove lindo. Ela chupava meu pau e eu fazia o mesmo com o dela. Eu me engasgava com a boceta dela, às vezes eu tinha o controle, às vezes me perdia no prazer que ela me dava.
Como eu costumava fazer com as garotas quando chupava a buceta delas, molhei dois dedos e enfiei no cu dela. Entraram super fácil, só que dessa vez ela retribuiu a gentileza, olho por olho, dente por dente, e a gente seguiu por um bom tempo.
Florencia mudou de posição e veio por cima de mim. Fiquei deitado de costas no colchão e ela começou a beijar todo o meu peito. Pegou meus braços e os levou pra trás, como se estivesse me dominando, e eu me deixei dominar. Ela só me beijava e, sem perceber, me vi com as pernas abertas e ela entre as minhas, massageando o pau dela contra o meu. Porra, que gostoso que era aquilo. Uma vez, outra e mais outra. O pau dela duro, o meu duro, se cruzavam como espadas. Eu sentia os testículos delicados dela. Não aguentava mais. Ela pegou minhas pernas entre as mãos, desceu um pouco, senti ela brincar com a boceta dela na entrada do meu cu. Eu a desejava, como a desejava. Ela pressionou um pouco, e mais um pouco. Respirei fundo enquanto sentia meu esfíncter se adaptar devagar ao diâmetro do intruso. Finalmente senti o pau dela entrar por completo e ela começou a me comer docemente.
Comecei a gemer, estava perdido. Meu pau estava duro, queria me masturbar enquanto ela me comia, só que ela não deixava eu me tocar. Ela me puxou pra cima dela. , sentado frente a frente, com minhas pernas e braços envolvendo ela, nessa posição ela entrava toda por completo, e em cada movimento minha rola era apertada entre a barriga dela e a minha, e os movimentos, e o atrito, porra, eu perdia o controle, ela percebeu e acelerou o ritmo, em segundos, meu gozo começou a jorrar, fazendo uma bagunça entre nossos abdômens, Flor soltou uma risada de prazer, como se tivesse conseguido seu objetivo.
Ela me levantou no ar sem tirar a rola do meu cu, me levou até a parede e me apoiou nela, me manteve suspenso e começou a meter sem piedade, pedi pra ela encher meu cu de porra, pra não parar, pra fazer aquilo, minhas palavras surtiram efeito, senti ela gozar no fundo do meu cu, todo o sêmen quente dela, ela ofegou até perder o controle, até não aguentar mais, só quando ficou sem forças me deixou descer, o coração dela batia forte, parecia pular do peito.
Foi minha vez de assumir o controle, levei ela até a janela grande e a apoiei contra ela, estava fria e Flor sentiu o impacto, completamente nua com o rosto, os peitos e a rola encostados na transparência do vidro, ninguém podia nos ver do outro lado, mas sem dúvida era um toque sexy, me ajoelhei atrás dela e comecei a acariciar a bunda generosa e bronzeada dela, era espetacular, em pouco tempo eu tinha uma nova ereção.
Levei ela de volta pra cama e coloquei ela de quatro, abri as nádegas dela e comecei a lamber o cuzinho dela, tudo depilado, apetitoso, se abria como uma flor na primavera, de vez em quando lambia as bolas dela e tocava na rola esperando ela ficar dura de novo. Fui por trás, apontei e enfiei, entrou inteiro sem dificuldade, Flor gemeu como uma puta e comecei a meter com ritmo, minhas mãos seguraram a cinturinha dela e meus olhos se encheram com a generosidade da bunda dela, só ouvia no quarto os rangidos harmônicos da cama velha misturados com os gemidos da minha amada, era tudo. perfeito.
Eu senti que ia gozar, não faltava muito, Flor com a precisão de um relógio suíço mudou o jogo, sentou e começou a chupar meu pau enquanto se masturbava ao mesmo tempo, e continuou nesse jogo perverso estimulando os dois paus, senti que ia gozar na boca dela, o rosto dela se franziu ao receber meu gozo quente, gozei como um touro, mais e mais, notei que como uma fonte de parque o pau dela também jorrava gozo pra todo lado, Florencia estava no limite, entre o orgasmo que vivia e o sêmen que eu despejava na boca dela…
Ela se jogou pra trás até onde dava, abriu a boca quase desesperada tentando pegar todo o ar possível do quarto, ofegante, meu gozo que ainda estava na boca dela escorreu pelo queixo, foi pros peitos dela e pra barriga. Nos beijamos profundamente, os beijos dela tinham gosto de mim, foi hora de uma pausa pra recarregar as energias, ela só ficou olhando enquanto eu brincava com minha língua pela pele dela, pelos peitos, pela barriguinha, e até pelo pau dela, no caminho encontrei os restos do meu gozo, e do gozo dela, e a mistura dos dois…
Continuamos brincando até que a luz do amanhecer começou a invadir o quarto, foi a vez de fechar as cortinas, nos abraçamos e dormimos…
E esse foi o começo da nossa convivência, no começo ela foi meu amor clandestino, até que terminei o relacionamento com minha namorada da época, depois decidimos morar juntos, debaixo do mesmo teto e Flor se tornou minha esposa, e bem, como eu disse, estamos completando cinco anos, e essa é minha história, minha história de amor…
Se você gostou da história e é maior de idade pode me escrever com o título ‘MINHA HISTÓRIA DE AMOR’ para dulces.placeres@live.com
0 comentários - Mi historia de amor (resubido)