Total libertad para comentar lo que quieran
Espero sean de vuestro agrado
http://www.poringa.net/posts/imagenes/5909834/Erotismo-en-B-N---01.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/5930158/Erotismo-en-B-N---02.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/5962854/Erotismo-en-B-N---03.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/5981636/Erotismo-en-B-N---04.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/5997767/Erotismo-en-B-N---05.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/6004665/Erotismo-en-B-N---06.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/6041938/Erotismo-en-B-N---07.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/6075224/Erotismo-en-color---08.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/6084997/Erotismo-en-color---09.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/6099556/Erotismo-en-color---10.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/6110497/Erotismo-en-color---11.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/6116242/Erotismo-en-color---12.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/6131873/Erotismo-en-color---13.html
https://www.poringa.net/posts/imagenes/6166354/Erotismo-en-color---14.html
https://www.poringa.net/posts/imagenes/6175748/Erotismo-en-color---15.html
https://www.poringa.net/posts/imagenes/6196209/Erotismo-en-color---16.html
https://www.poringa.net/posts/imagenes/6211165/Erotismo-en-color---17.html
https://www.poringa.net/posts/imagenes/6218344/Erotismo-en-color---18.html
https://www.poringa.net/posts/imagenes/6221055/Erotismo-en-color---19.html
https://www.poringa.net/posts/imagenes/6229944/Erotismo-en-color---20.html
ANA LAURA Y SUS TANGAS
Toda mi infancia se había desarrollado en el seno de una familia de clase media, media baja para ser concreto
Mi padre trabajaba en el ferrocarril, en los talleres de mantenimiento, empleado del estado, con una paga pequeña que lo obligaba a trabajar no menos de doce horas al día para juntar los pesos suficientes para que tuviéramos lo básico
Mama, ama de casa, solía cocer para afuera, una modista improvisada, con lo que ocupaba sus ratos libres y sumaba unas monedas para el día a día
Vivíamos alquilando, saltando de casa a casa cada tanto, se hacía lo que se podía, igual no me quejo, fui un niño feliz
Compartía esos tiempos con mi hermana mayor, Romina, me llevaba tres años y pasamos días de profunda hermandad y días de profundos berrinches, como sucede en todos lados
Ya en mi adolescencia, inspirado por algunas series que miraba en la tele, decidí que quería ser abogado en el futuro, se veían importantes y con dinero, siempre lucían bien, eran tipos inteligentes y era todo lo contrario a lo que vivía en el día a día con mi familia, sonaba con recibirme, ser importante, ganar dinero y poder comprarles una casa a mis padres
Pero para eso tenía que viajar a la gran ciudad donde podría estudiar y mis padres no podrían solventarme
No me importo, estaba decidido y viaje en tren casi con lo puesto, apenas unas monedas en mis bolsillos y aún hoy recuerdo los ojos llorosos de mama despidiéndome en el andén, la bendición de mi padre y la admiración de Romina por lo valiente que era
Pero en la gran ciudad la realidad me golpearía fuerte en medio de la cara, tenía que trabajar para ganarme el pan y tener un techo donde dormir, me hice mendigo, hice cualquier cosa, y con el estómago vacío se hace difícil estudiar
Tuve la suerte que uno de los tantos profesores se apiado de mí y me contacto con un tipo que, hacía reparaciones hogareñas, de todo un poco, pintura, electricidad, mantenimiento en general y sin imaginarlo me transformaría en su ayudante
Aprendería el oficio y pasaba más tiempo con el que en la facultad, el estudio se me hacía cuesta arriba, era más difícil de lo que pensaba y me veía empantanado, y esa imagen de tipo inteligente, bien vestido y lleno de dinero se me hacía cada vez más distante y parecía desdibujarse poco a poco
Para completar la encrucijada, lo que faltaba, me enamoraría como un tonto de una jovencita compañera de estudios y como había imaginado un futuro de abogado, ahora imaginaba un futuro junto a ella
Cuatro años después, ella me dejaba, tenía otro y esa situación me partiría al medio, tenía casi veinticuatro, debería estar por recibirme según mis cálculos, pero aún estaba entre el primer año y el segundo, un fracaso, tal vez lo único positivo era que tenía un oficio
Sabía que por casa las cosas no iban mejor, a papa lo habían cesanteado en una restructuración del ferrocarril, estaba deprimido, tirado al abandono y al menos habían invertido el dinero de la indemnización en una modesta casucha
Mi madre era la que llevaba la casa adelante, y mi hermana también andaba en males de amores, había llegado la hora de pegar la vuelta, con el consuelo de que al menos lo había intentado
Al llegar me recibirían con los brazos abiertos, ya tenía un cuarto esperándome, papa estaba canoso, mama había engordado y Romina era toda una mujer, pero algunas cosas habían cambiado, no solo el barrio, que era todo nuevo para mí, sino en el seno de mi hogar, no lo sabía, pero sumergidos en la depresión de papa, habían buscado distintas salidas, y ahora los tres eran Testigos de Jehová, se habían volcado a la religión y cada fin de semana salían a predicar, mi hermana seria la que estaría más cambiada, era otra mujer, y me resultaba curioso verla con polleras que le pasaban las rodillas
Toda esa situación me supo a mierda, yo no entraría en eso, pero eso era lo que se respiraba en casa las veinticuatro horas, incluso el apellido Márquez ahora era sinónimo de 'buena gente', éramos bien vistos y éramos una familia ejemplar
Al menos me puse contento por mi padre, quien tenía algo a que aferrarse en su etapa post laboral
Pero como dije, no me uniría a la manada, mi idea era quedarme algún tiempo hasta decidir qué hacer con mi vida
Al menos ahora tenía un oficio, y gracias a mi familia conseguí para hacer unas reparaciones generales en el templo, situación que me mantendría ocupado por un par de meses y me serviría para que muchos creyentes pusieran un ojo en mis capacidades, muchos preguntaron, y el mío es un oficio que va de boca en boca
Rápidamente a la buena reputación del apellido Márquez, se sumaría la calidad de los trabajos que realizaba el Tito, - así me decían todos desde pequeño - y los trabajos caían uno tras otro, siempre era un chico bueno, respetuoso, y pasaba buenos precios así que en unos meses conocía muchos domicilios y muchos buenos vecinos, todo iba de maravillas, incluso aportaba mucho dinero en casa
Hasta que conocería a Ana Laura...
Ana Laura era una de las tantas vecinas, una más en principio, me había citado por un presupuesto para pintar las habitaciones de su casa
Ella estaría llegando a los cincuenta, aunque aparentaba muchos menos, era delgada, estilizada, no muy alta, de cabellos lacios y castaños, con una mirada profunda y unos labios que rozaban la perfección, no tenía mucho busto, y su piernas y cola eran escuetas, pero sumamente bien contorneadas
No se sabía mucho en el barrio sobre ella, algunos decían que era solterona, otros que estaba divorciada, pero era algo sobre lo que ella misma jamás hablaba
Trabajaba de enfermera en un par de centros asistenciales, no sabía mucho más, parecía ser reservada con los vecinos
Recuerdo que al principio por respeto la trataba de 'usted', situación que la había perturbado y provocado su enojo para conmigo
Empezaría a trabajar poco después, y al principio se hizo complicado por los continuos cambios de horarios, pero las cosas fueron fluyendo, y cometí el error que sabía que no podía cometer, interrelacionarme con mis clientes
Ella me daba charla, y me empezó a gustar que lo hiciera, y empecé a prestar atención a los detalles, la observaba cuando ella no lo notaba, su vestir, su figura, su culito respingón, sus prendas, sus perfumes, sus llamadas y en algún punto me descubrí trabajando con la pija dura, es que se me hacia una mujer difícil de descifrar
Me metería cada vez más en su mundo sin que ella lo notara, el morbo de descifrar la intimidad de esa mujer, sus gustos, sus placeres, sus pecados ocultos y se me hizo un camino de ida
Esa tarde daría el primer paso, al atardecer, cuando ya no tenía luz natural, terminaba mis actividades, y generalmente ella iba por una ducha, cuando tenía horario nocturno
Aproveche ese instante, cuando ella estaba en el baño y yo acomodaba las cosas, me escabullí con sigila a su cuarto, pegue una mirada, sus prendas sabían perfumadas, abrí con cuidado sus cajoneras, en el inferior había un par de consoladores de generosas dimensiones, luego fui por su ropa interior, había demasiado, en colores y no pude evitar tomar una colaless diminuta en animal print, me la metí en el bolsillo, y procuré dejara todo como estaba
Nos saludamos luego, como cada día con una 'hasta mañana' nos despediríamos
Naquela noite, na solidão do meu quarto, não conseguia parar de brincar com a tanga da minha patroa, sentia uma excitação por ela ser tão puta, nem minha irmã, que era bem mais nova, se atrevia a usar fio-dental tão pequeno, e não parava de imaginar aquela peça enfiada na intimidade da Ana Laura, acabei me masturbando igual um adolescente usando aquele pano indecente pra limpar meu esperma, só assim consegui pegar no sono.
Chegou um novo dia, e meu desejo por aquela mulher ficava evidente, mesmo eu tentando disfarçar, então num dos vários momentos em que pedia licença pra ir ao banheiro mijar, remexi num cesto com roupas sujas pra pegar um segundo troféu, uma tanga preta rendada, fio-dental, meu pau subiu na hora, que puta que ela era, e essa, diferente da primeira, era melhor! tinha os cheiros íntimos dela!!!!
Ia me masturbar de novo naquela noite, mas agora com ela no meu nariz, o aroma dela me pareceu viciantemente perverso.
Não conseguia lidar com o vício, era mais forte que eu, tinha esse fetiche muito marcado e sabia que tava me metendo em encrenca, porque esticava o trabalho o máximo que podia pra continuar debaixo daquele teto, porque desejava aquela bunda, aqueles peitos, aquela pussy, aqueles lábios...
Mas uma tarde, Ana Laura me encarou e disse:
Tito, acho que a gente tem um problema, né?
Engoli seco, tentei ir pelo lado do trabalho, se é que algo não agradava ela no que eu tinha feito, ou se eu tava atrasado, qualquer coisa, mas ela rebateu:
Não é pelo trabalho, você sabe bem o que tá rolando, não sou burra, e sei que você tá fuçando minha roupa íntima, e sei que tão faltando várias tangas...
Eu... eu... - gaguejei, tinha ensaiado várias respostas pra uma situação como essa, mas agora, de repente, me afogava nas palavras -
Imagina só... - ela disse - o bom nome Márquez, onde vai parar se eu te dedurar? seus pais, sua irmã, os pregadores do bairro, a família exemplar — Mas você não pode fazer isso — retruquei — é sua palavra contra a minha, além disso, eu não mexi nas suas coisas, de onde você tirou isso?
— Sua palavra contra a minha — disse com sarcasmo — e quem você acha que vão acreditar? E se eu te der uma queixa na polícia?
— Você não faria isso... — falei com um nó na garganta.
— Talvez não... talvez sim, mas imagina? Só plantar a semente, só a fofoca correr, o que você vai dizer pros seus pais? Quem vai te dar emprego? Que marido vai confiar em você? E que mulher se sentiria segura contigo?
Era verdade, eu estaria enterrado vivo, ela me tinha na mão e eu disse:
— Tá bom, me desculpa, não me difama, eu te imploro, o que você quer? Termino todo o trabalho e não cobro um centavo, que tal?
Eu me sentia implorando, quase de joelhos, mas ela deu uma gargalhada sarcástica e disse:
— Acha que eu ligo pro seu dinheiro? Não, não é por aí... me espera — falou.
Ela se levantou e foi pro quarto dela, eu fiquei imóvel, paralisado de medo.
Ela voltou minutos depois, e quando a vi, senti o coração saindo pela boca. Ana Laura estava com uma camisola roxa semitransparente, que deixava ver claramente a pele nua, os peitinhos dela e os mamilos que pareciam furar o tecido. Por baixo, tinha uma calcinha fio dental da mesma cor, era só o que cobria o corpo dela, e ainda estava descalça. Notei que ela segurava um dos vibradores que eu já tinha visto, e disse:
— É isso que você imaginava, cara? Se quiser que eu não fale, tem que me fazer cúmplice...
E continuou:
— Então minhas calcinhas te excitam? Aposto que você bate punheta com elas, né? Cara punheteiro.
Eu ainda não sabia o que fazer. Ela se aproximou, tirou a calcinha fio dental que estava usando e esfregou no meu rosto. Enquanto se sentava numa cadeira perto dali, decretou:
— Vai, me mostra o que você faz com minha roupa íntima, quero ver.
Me senti um merda, não era aquilo que eu queria, mas ela ameaçou falar se eu não obedecesse. Eu só estava ali, com as pernas dela abertas e o olhar expectante. Abaixei minha calça. calça e minha cueca até os joelhos, meu pau duro ficou na frente dos olhos dela, enrolei ela na calcinha fio dental e comecei a bater uma, enquanto ela olhava com toda atenção
Ana Laura se tocava de leve os mamilos por cima da camisola, com o vibrador, e respirava no ritmo, eu me entregava ao jogo e tava gostando do que tava rolando
Ela abriu mais as pernas e a enorme buceta peluda dela se abriu na minha frente, então ela levou o vibradorzão no clitóris e começaram os gemidos, sempre olhando fixo do jeito que eu me masturbava com a calcinha dela
Depois mudou de posição, apontou pro buraco dela todo molhado e centímetro por centímetro foi sumindo da minha vista, eu não aguentava mais, ela já gemia num orgasmo que tava vindo inevitável e levou a mão livre no botãozinho do amor, esfregando com força e vieram as contrações típicas do prazer feminino
Gozei, um jorro longo pulou a pelo menos um metro de distância, e outro e mais outro, deixando um rastro de porra pelo chão todo, minha mão e a calcinha fio dental dela todas lambuzadas de cum, e eu queria comer ela, ali mesmo
Ana Laura se levantou, e com a frieza de um gelo sentenciou
Bom querido, limpa tudo isso e vai trabalhar, já tá na hora de a gente terminar todos os serviços, não acha?
Foi um golpe baixo, será que era só isso? era assim mesmo que as coisas funcionavam? e enquanto eu terminava meu expediente, não conseguia tirar da cabeça toda a situação
Naquela noite na minha cama eu ia virar um milhão de vezes antes de conseguir dormir, teria um sonho com ela, sonhei que tava num hospital, era um lugar velho, sujo, o quarto tinha aqueles azulejos quadrados antigos de outras épocas, eu era advogado, vai entender o sonho, e a Ana Laura era minha cliente, tava num problema de erro médico ou algo assim, ela tava deitada de lado numa maca, não dava pra ver o rosto dela porque tava de costas no canto, mas eu sabia que era ela, tava de lingerie uma das calcinhas fio dental que eu tinha roubado dela, com luvas e meia arrastão, ela segurava uma seringa enorme em uma das mãos e, empinando a bunda na minha direção, falava num tom de puta:
— Tito... vem aqui, meu advogado, preciso que você me dê a vacina pra tirar todos os meus males, é que eu tô apaixonada por um garoto que podia ser meu filho...
Eu só ia por trás, puxava a fio dental pro lado e enfiava a pica até o fundo daquela buceta jugosa.
Ela não parava de falar e, entre gemidos, me dizia:
— Tito, Tito, que seringa enorme que você tem! Tem certeza que vai me curar?
Mas eu só queria comer ela, e os rangidos da maca velha se misturavam com os gemidos dela de tão bem comida. No final, eu enchia aquela buceta de porra, finalmente conseguia!
Acordei com a respiração ofegante, senti minha pica dura e o cueca cheio de porra. Porra, que nojo.
No dia seguinte, fui pra casa da Ana Laura feito um touro enlouquecido, movido pelo que tinha acontecido no dia anterior e com a vontade de realizar meu sonho, com a certeza na cabeça de que ia comer a enfermeira da minha vida.
Quando cheguei, tentei me jogar em cima dela, mas ela me deu um freio repentino, me fazendo parecer um ridículo.
— Para! — ela disse — O que cê tá fazendo, idiota? Parece que a gente não se entendeu, que porra é essa?
— É que eu... — falei confuso — achei que depois do que rolou ontem a gente ia transar, não tô entendendo...
— Que coisa você não entende? — respondeu, marcando território — Aqui quem manda sou eu, e as coisas quem decide sou eu. Você não percebe que só se afunda na merda e sou a única que pode te salvar? Idiota! Punheteiro!
Um silêncio profundo se instalou. Ana Laura foi pro quarto e voltou minutos depois, dessa vez trazendo uma fio dental vermelha e jogou pra mim de longe.
— Toma — disse — quero que você faça seu trabalho.
Ela sentou de lado, expectante, cruzou as pernas de um jeito feminino, com uma saia curta que se Ela ficou mais baixinha naquela posição e me deixava ver as pernas lindas dela, nuas. Se apoiou de lado no encosto e acendeu um cigarro, como se fosse a dona de um show que estava prestes a começar.
Fiz a minha parte, baixei a calça, tirei meu pau pra fora e comecei a me masturbar, bem perto dela, e ela parecia estar adorando aquela situação.
Ana Laura tirou a camiseta que estava usando, depois o sutiã, e os peitinhos dela ficaram à mostra. Ela começou a acariciá-los devagar, brincando com os bicos, depois apertava com força e voltava às carícias suaves, de novo nos bicos, brincando entre os dedos, erguendo o pescoço e estufando o peito, disse:
— Aqui... quero que você goze aqui...
Isso me enlouqueceu, não aguentei, e quando senti que ia gozar, me aproximei o suficiente e só jorrei com força em cima dela, nos peitos, no pescoço, na barriga dela — jatos de porra quente foram cobrindo a frente dela enquanto ela sorria de prazer. Quando terminei, ela disse:
— Vem... agora me limpa.
Tentei achar um pano pra fazer isso, mas ela me parou:
— Não, assim não. Vem aqui, de joelhos, entre minhas pernas. Me limpa com a boca.
— Não vou fazer isso, você é louca? — retruquei irritado.
— Vai sim! — sentenciou ela — Por acaso você não percebe que não tá em posição de negociar?
Discuti mais um pouco, mas ela tava decidida a acabar com a minha vida se eu não fizesse tudo que ela mandava.
Fui pra onde ela pediu, entre as pernas abertas dela. A saia tinha subido tanto que eu conseguia ver a buceta dela pelada por baixo, imaginei que a calcinha fio dental vermelha era a que ela tava usando. Me aproximei pra beijar a pele dela em todos os lugares onde tinha derramado meu gozo, e comecei a chupar com a boca. Foi nojento, mas admito que foi excitante. Pelo menos eu conseguia chegar na pele dela e, sem querer, me vi chupando os peitos dela, com uma nova ereção e nossos sexos nus separados por só uns dez centímetros. Bastava minha decisão pra, com um empurrão, meter tudo nela. e dar a ela o que ela merecia, por me fazer comer meus próprios fluidos e por ser tão puta em me excitar daquele jeito
Mas acho que o tesão da Ana Laura passava exatamente por aí, por esse jeito de me torturar, de me deixar acreditar que eu poderia fazer, de me levar ao limite, e quando quase a tinha, de repente ela se afastava e voltava a colocar frieza entre nós
Ela só disse que ia tomar um banho e que eu me apressasse pra terminar todos os trabalhos que tinha programado
Queria contar pra vocês a seguir como eu acabei comendo aquela mulher, fazendo tudo que tinha sonhado fazer com ela, mas infelizmente pra vocês que estão lendo, e especialmente pra mim que vivi isso, tenho que ser honesto e confessar que ela nunca me deixou levá-la pra cama, não, Ana Laura parecia curtir todo esse tempo com o fetiche de me deixar na vontade mas não fazer, de andar no limite, o prazer dela passava por todo o perverso tesão que sentia ao me ver batendo uma por culpa dela, sabendo que queria comê-la, sabendo que nunca poderia fazer
Ainda sinto na minha boca o gosto agridoce que aquela mulher me deixou, e ainda não consigo decifrá-la
Depois de terminar meus trabalhos com ela, segui meu caminho, por outras casas, por outros lugares, ela no fim das contas foi legal comigo, nunca abriu a boca e manteve nosso segredo
Agora que o tempo passou, ela sumiu do meu círculo, há um ano colocou a casa à venda e simplesmente desapareceu do dia pra noite
Termino de escrever minha história, são os últimos dedilhados no teclado, estou digitando as últimas palavras, olho de canto pro lado, um punhado de lindas calcinhas fio-dental multicoloridas enfeitam o ambiente, são minha fonte de inspiração pra lembrar do que vivi
Se você gostou dessa história, pode me escrever com o título ANA LAURA E SUAS CALCINHAS FIO-DENTAL para dulces.placeres@live.com
Espero sean de vuestro agrado
http://www.poringa.net/posts/imagenes/5909834/Erotismo-en-B-N---01.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/5930158/Erotismo-en-B-N---02.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/5962854/Erotismo-en-B-N---03.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/5981636/Erotismo-en-B-N---04.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/5997767/Erotismo-en-B-N---05.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/6004665/Erotismo-en-B-N---06.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/6041938/Erotismo-en-B-N---07.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/6075224/Erotismo-en-color---08.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/6084997/Erotismo-en-color---09.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/6099556/Erotismo-en-color---10.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/6110497/Erotismo-en-color---11.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/6116242/Erotismo-en-color---12.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/6131873/Erotismo-en-color---13.html
https://www.poringa.net/posts/imagenes/6166354/Erotismo-en-color---14.html
https://www.poringa.net/posts/imagenes/6175748/Erotismo-en-color---15.html
https://www.poringa.net/posts/imagenes/6196209/Erotismo-en-color---16.html
https://www.poringa.net/posts/imagenes/6211165/Erotismo-en-color---17.html
https://www.poringa.net/posts/imagenes/6218344/Erotismo-en-color---18.html
https://www.poringa.net/posts/imagenes/6221055/Erotismo-en-color---19.html
https://www.poringa.net/posts/imagenes/6229944/Erotismo-en-color---20.html
ANA LAURA Y SUS TANGAS
Toda mi infancia se había desarrollado en el seno de una familia de clase media, media baja para ser concreto
Mi padre trabajaba en el ferrocarril, en los talleres de mantenimiento, empleado del estado, con una paga pequeña que lo obligaba a trabajar no menos de doce horas al día para juntar los pesos suficientes para que tuviéramos lo básico
Mama, ama de casa, solía cocer para afuera, una modista improvisada, con lo que ocupaba sus ratos libres y sumaba unas monedas para el día a día
Vivíamos alquilando, saltando de casa a casa cada tanto, se hacía lo que se podía, igual no me quejo, fui un niño feliz
Compartía esos tiempos con mi hermana mayor, Romina, me llevaba tres años y pasamos días de profunda hermandad y días de profundos berrinches, como sucede en todos lados
Ya en mi adolescencia, inspirado por algunas series que miraba en la tele, decidí que quería ser abogado en el futuro, se veían importantes y con dinero, siempre lucían bien, eran tipos inteligentes y era todo lo contrario a lo que vivía en el día a día con mi familia, sonaba con recibirme, ser importante, ganar dinero y poder comprarles una casa a mis padres
Pero para eso tenía que viajar a la gran ciudad donde podría estudiar y mis padres no podrían solventarme
No me importo, estaba decidido y viaje en tren casi con lo puesto, apenas unas monedas en mis bolsillos y aún hoy recuerdo los ojos llorosos de mama despidiéndome en el andén, la bendición de mi padre y la admiración de Romina por lo valiente que era
Pero en la gran ciudad la realidad me golpearía fuerte en medio de la cara, tenía que trabajar para ganarme el pan y tener un techo donde dormir, me hice mendigo, hice cualquier cosa, y con el estómago vacío se hace difícil estudiar
Tuve la suerte que uno de los tantos profesores se apiado de mí y me contacto con un tipo que, hacía reparaciones hogareñas, de todo un poco, pintura, electricidad, mantenimiento en general y sin imaginarlo me transformaría en su ayudante
Aprendería el oficio y pasaba más tiempo con el que en la facultad, el estudio se me hacía cuesta arriba, era más difícil de lo que pensaba y me veía empantanado, y esa imagen de tipo inteligente, bien vestido y lleno de dinero se me hacía cada vez más distante y parecía desdibujarse poco a poco
Para completar la encrucijada, lo que faltaba, me enamoraría como un tonto de una jovencita compañera de estudios y como había imaginado un futuro de abogado, ahora imaginaba un futuro junto a ella
Cuatro años después, ella me dejaba, tenía otro y esa situación me partiría al medio, tenía casi veinticuatro, debería estar por recibirme según mis cálculos, pero aún estaba entre el primer año y el segundo, un fracaso, tal vez lo único positivo era que tenía un oficio
Sabía que por casa las cosas no iban mejor, a papa lo habían cesanteado en una restructuración del ferrocarril, estaba deprimido, tirado al abandono y al menos habían invertido el dinero de la indemnización en una modesta casucha
Mi madre era la que llevaba la casa adelante, y mi hermana también andaba en males de amores, había llegado la hora de pegar la vuelta, con el consuelo de que al menos lo había intentado
Al llegar me recibirían con los brazos abiertos, ya tenía un cuarto esperándome, papa estaba canoso, mama había engordado y Romina era toda una mujer, pero algunas cosas habían cambiado, no solo el barrio, que era todo nuevo para mí, sino en el seno de mi hogar, no lo sabía, pero sumergidos en la depresión de papa, habían buscado distintas salidas, y ahora los tres eran Testigos de Jehová, se habían volcado a la religión y cada fin de semana salían a predicar, mi hermana seria la que estaría más cambiada, era otra mujer, y me resultaba curioso verla con polleras que le pasaban las rodillas
Toda esa situación me supo a mierda, yo no entraría en eso, pero eso era lo que se respiraba en casa las veinticuatro horas, incluso el apellido Márquez ahora era sinónimo de 'buena gente', éramos bien vistos y éramos una familia ejemplar
Al menos me puse contento por mi padre, quien tenía algo a que aferrarse en su etapa post laboral
Pero como dije, no me uniría a la manada, mi idea era quedarme algún tiempo hasta decidir qué hacer con mi vida
Al menos ahora tenía un oficio, y gracias a mi familia conseguí para hacer unas reparaciones generales en el templo, situación que me mantendría ocupado por un par de meses y me serviría para que muchos creyentes pusieran un ojo en mis capacidades, muchos preguntaron, y el mío es un oficio que va de boca en boca
Rápidamente a la buena reputación del apellido Márquez, se sumaría la calidad de los trabajos que realizaba el Tito, - así me decían todos desde pequeño - y los trabajos caían uno tras otro, siempre era un chico bueno, respetuoso, y pasaba buenos precios así que en unos meses conocía muchos domicilios y muchos buenos vecinos, todo iba de maravillas, incluso aportaba mucho dinero en casa
Hasta que conocería a Ana Laura...
Ana Laura era una de las tantas vecinas, una más en principio, me había citado por un presupuesto para pintar las habitaciones de su casa
Ella estaría llegando a los cincuenta, aunque aparentaba muchos menos, era delgada, estilizada, no muy alta, de cabellos lacios y castaños, con una mirada profunda y unos labios que rozaban la perfección, no tenía mucho busto, y su piernas y cola eran escuetas, pero sumamente bien contorneadas
No se sabía mucho en el barrio sobre ella, algunos decían que era solterona, otros que estaba divorciada, pero era algo sobre lo que ella misma jamás hablaba
Trabajaba de enfermera en un par de centros asistenciales, no sabía mucho más, parecía ser reservada con los vecinos
Recuerdo que al principio por respeto la trataba de 'usted', situación que la había perturbado y provocado su enojo para conmigo
Empezaría a trabajar poco después, y al principio se hizo complicado por los continuos cambios de horarios, pero las cosas fueron fluyendo, y cometí el error que sabía que no podía cometer, interrelacionarme con mis clientes
Ella me daba charla, y me empezó a gustar que lo hiciera, y empecé a prestar atención a los detalles, la observaba cuando ella no lo notaba, su vestir, su figura, su culito respingón, sus prendas, sus perfumes, sus llamadas y en algún punto me descubrí trabajando con la pija dura, es que se me hacia una mujer difícil de descifrar
Me metería cada vez más en su mundo sin que ella lo notara, el morbo de descifrar la intimidad de esa mujer, sus gustos, sus placeres, sus pecados ocultos y se me hizo un camino de ida
Esa tarde daría el primer paso, al atardecer, cuando ya no tenía luz natural, terminaba mis actividades, y generalmente ella iba por una ducha, cuando tenía horario nocturno
Aproveche ese instante, cuando ella estaba en el baño y yo acomodaba las cosas, me escabullí con sigila a su cuarto, pegue una mirada, sus prendas sabían perfumadas, abrí con cuidado sus cajoneras, en el inferior había un par de consoladores de generosas dimensiones, luego fui por su ropa interior, había demasiado, en colores y no pude evitar tomar una colaless diminuta en animal print, me la metí en el bolsillo, y procuré dejara todo como estaba
Nos saludamos luego, como cada día con una 'hasta mañana' nos despediríamos
Naquela noite, na solidão do meu quarto, não conseguia parar de brincar com a tanga da minha patroa, sentia uma excitação por ela ser tão puta, nem minha irmã, que era bem mais nova, se atrevia a usar fio-dental tão pequeno, e não parava de imaginar aquela peça enfiada na intimidade da Ana Laura, acabei me masturbando igual um adolescente usando aquele pano indecente pra limpar meu esperma, só assim consegui pegar no sono.Chegou um novo dia, e meu desejo por aquela mulher ficava evidente, mesmo eu tentando disfarçar, então num dos vários momentos em que pedia licença pra ir ao banheiro mijar, remexi num cesto com roupas sujas pra pegar um segundo troféu, uma tanga preta rendada, fio-dental, meu pau subiu na hora, que puta que ela era, e essa, diferente da primeira, era melhor! tinha os cheiros íntimos dela!!!!
Ia me masturbar de novo naquela noite, mas agora com ela no meu nariz, o aroma dela me pareceu viciantemente perverso.
Não conseguia lidar com o vício, era mais forte que eu, tinha esse fetiche muito marcado e sabia que tava me metendo em encrenca, porque esticava o trabalho o máximo que podia pra continuar debaixo daquele teto, porque desejava aquela bunda, aqueles peitos, aquela pussy, aqueles lábios...
Mas uma tarde, Ana Laura me encarou e disse:
Tito, acho que a gente tem um problema, né?
Engoli seco, tentei ir pelo lado do trabalho, se é que algo não agradava ela no que eu tinha feito, ou se eu tava atrasado, qualquer coisa, mas ela rebateu:
Não é pelo trabalho, você sabe bem o que tá rolando, não sou burra, e sei que você tá fuçando minha roupa íntima, e sei que tão faltando várias tangas...
Eu... eu... - gaguejei, tinha ensaiado várias respostas pra uma situação como essa, mas agora, de repente, me afogava nas palavras -
Imagina só... - ela disse - o bom nome Márquez, onde vai parar se eu te dedurar? seus pais, sua irmã, os pregadores do bairro, a família exemplar — Mas você não pode fazer isso — retruquei — é sua palavra contra a minha, além disso, eu não mexi nas suas coisas, de onde você tirou isso?
— Sua palavra contra a minha — disse com sarcasmo — e quem você acha que vão acreditar? E se eu te der uma queixa na polícia?
— Você não faria isso... — falei com um nó na garganta.
— Talvez não... talvez sim, mas imagina? Só plantar a semente, só a fofoca correr, o que você vai dizer pros seus pais? Quem vai te dar emprego? Que marido vai confiar em você? E que mulher se sentiria segura contigo?
Era verdade, eu estaria enterrado vivo, ela me tinha na mão e eu disse:
— Tá bom, me desculpa, não me difama, eu te imploro, o que você quer? Termino todo o trabalho e não cobro um centavo, que tal?
Eu me sentia implorando, quase de joelhos, mas ela deu uma gargalhada sarcástica e disse:
— Acha que eu ligo pro seu dinheiro? Não, não é por aí... me espera — falou.
Ela se levantou e foi pro quarto dela, eu fiquei imóvel, paralisado de medo.
Ela voltou minutos depois, e quando a vi, senti o coração saindo pela boca. Ana Laura estava com uma camisola roxa semitransparente, que deixava ver claramente a pele nua, os peitinhos dela e os mamilos que pareciam furar o tecido. Por baixo, tinha uma calcinha fio dental da mesma cor, era só o que cobria o corpo dela, e ainda estava descalça. Notei que ela segurava um dos vibradores que eu já tinha visto, e disse:
— É isso que você imaginava, cara? Se quiser que eu não fale, tem que me fazer cúmplice...
E continuou:
— Então minhas calcinhas te excitam? Aposto que você bate punheta com elas, né? Cara punheteiro.
Eu ainda não sabia o que fazer. Ela se aproximou, tirou a calcinha fio dental que estava usando e esfregou no meu rosto. Enquanto se sentava numa cadeira perto dali, decretou:
— Vai, me mostra o que você faz com minha roupa íntima, quero ver.
Me senti um merda, não era aquilo que eu queria, mas ela ameaçou falar se eu não obedecesse. Eu só estava ali, com as pernas dela abertas e o olhar expectante. Abaixei minha calça. calça e minha cueca até os joelhos, meu pau duro ficou na frente dos olhos dela, enrolei ela na calcinha fio dental e comecei a bater uma, enquanto ela olhava com toda atenção
Ana Laura se tocava de leve os mamilos por cima da camisola, com o vibrador, e respirava no ritmo, eu me entregava ao jogo e tava gostando do que tava rolando
Ela abriu mais as pernas e a enorme buceta peluda dela se abriu na minha frente, então ela levou o vibradorzão no clitóris e começaram os gemidos, sempre olhando fixo do jeito que eu me masturbava com a calcinha dela
Depois mudou de posição, apontou pro buraco dela todo molhado e centímetro por centímetro foi sumindo da minha vista, eu não aguentava mais, ela já gemia num orgasmo que tava vindo inevitável e levou a mão livre no botãozinho do amor, esfregando com força e vieram as contrações típicas do prazer feminino
Gozei, um jorro longo pulou a pelo menos um metro de distância, e outro e mais outro, deixando um rastro de porra pelo chão todo, minha mão e a calcinha fio dental dela todas lambuzadas de cum, e eu queria comer ela, ali mesmo
Ana Laura se levantou, e com a frieza de um gelo sentenciou
Bom querido, limpa tudo isso e vai trabalhar, já tá na hora de a gente terminar todos os serviços, não acha?
Foi um golpe baixo, será que era só isso? era assim mesmo que as coisas funcionavam? e enquanto eu terminava meu expediente, não conseguia tirar da cabeça toda a situação
Naquela noite na minha cama eu ia virar um milhão de vezes antes de conseguir dormir, teria um sonho com ela, sonhei que tava num hospital, era um lugar velho, sujo, o quarto tinha aqueles azulejos quadrados antigos de outras épocas, eu era advogado, vai entender o sonho, e a Ana Laura era minha cliente, tava num problema de erro médico ou algo assim, ela tava deitada de lado numa maca, não dava pra ver o rosto dela porque tava de costas no canto, mas eu sabia que era ela, tava de lingerie uma das calcinhas fio dental que eu tinha roubado dela, com luvas e meia arrastão, ela segurava uma seringa enorme em uma das mãos e, empinando a bunda na minha direção, falava num tom de puta:
— Tito... vem aqui, meu advogado, preciso que você me dê a vacina pra tirar todos os meus males, é que eu tô apaixonada por um garoto que podia ser meu filho...
Eu só ia por trás, puxava a fio dental pro lado e enfiava a pica até o fundo daquela buceta jugosa.
Ela não parava de falar e, entre gemidos, me dizia:
— Tito, Tito, que seringa enorme que você tem! Tem certeza que vai me curar?
Mas eu só queria comer ela, e os rangidos da maca velha se misturavam com os gemidos dela de tão bem comida. No final, eu enchia aquela buceta de porra, finalmente conseguia!
Acordei com a respiração ofegante, senti minha pica dura e o cueca cheio de porra. Porra, que nojo.
No dia seguinte, fui pra casa da Ana Laura feito um touro enlouquecido, movido pelo que tinha acontecido no dia anterior e com a vontade de realizar meu sonho, com a certeza na cabeça de que ia comer a enfermeira da minha vida.
Quando cheguei, tentei me jogar em cima dela, mas ela me deu um freio repentino, me fazendo parecer um ridículo.
— Para! — ela disse — O que cê tá fazendo, idiota? Parece que a gente não se entendeu, que porra é essa?
— É que eu... — falei confuso — achei que depois do que rolou ontem a gente ia transar, não tô entendendo...
— Que coisa você não entende? — respondeu, marcando território — Aqui quem manda sou eu, e as coisas quem decide sou eu. Você não percebe que só se afunda na merda e sou a única que pode te salvar? Idiota! Punheteiro!
Um silêncio profundo se instalou. Ana Laura foi pro quarto e voltou minutos depois, dessa vez trazendo uma fio dental vermelha e jogou pra mim de longe.
— Toma — disse — quero que você faça seu trabalho.
Ela sentou de lado, expectante, cruzou as pernas de um jeito feminino, com uma saia curta que se Ela ficou mais baixinha naquela posição e me deixava ver as pernas lindas dela, nuas. Se apoiou de lado no encosto e acendeu um cigarro, como se fosse a dona de um show que estava prestes a começar.
Fiz a minha parte, baixei a calça, tirei meu pau pra fora e comecei a me masturbar, bem perto dela, e ela parecia estar adorando aquela situação.
Ana Laura tirou a camiseta que estava usando, depois o sutiã, e os peitinhos dela ficaram à mostra. Ela começou a acariciá-los devagar, brincando com os bicos, depois apertava com força e voltava às carícias suaves, de novo nos bicos, brincando entre os dedos, erguendo o pescoço e estufando o peito, disse:
— Aqui... quero que você goze aqui...
Isso me enlouqueceu, não aguentei, e quando senti que ia gozar, me aproximei o suficiente e só jorrei com força em cima dela, nos peitos, no pescoço, na barriga dela — jatos de porra quente foram cobrindo a frente dela enquanto ela sorria de prazer. Quando terminei, ela disse:
— Vem... agora me limpa.
Tentei achar um pano pra fazer isso, mas ela me parou:
— Não, assim não. Vem aqui, de joelhos, entre minhas pernas. Me limpa com a boca.
— Não vou fazer isso, você é louca? — retruquei irritado.
— Vai sim! — sentenciou ela — Por acaso você não percebe que não tá em posição de negociar?
Discuti mais um pouco, mas ela tava decidida a acabar com a minha vida se eu não fizesse tudo que ela mandava.
Fui pra onde ela pediu, entre as pernas abertas dela. A saia tinha subido tanto que eu conseguia ver a buceta dela pelada por baixo, imaginei que a calcinha fio dental vermelha era a que ela tava usando. Me aproximei pra beijar a pele dela em todos os lugares onde tinha derramado meu gozo, e comecei a chupar com a boca. Foi nojento, mas admito que foi excitante. Pelo menos eu conseguia chegar na pele dela e, sem querer, me vi chupando os peitos dela, com uma nova ereção e nossos sexos nus separados por só uns dez centímetros. Bastava minha decisão pra, com um empurrão, meter tudo nela. e dar a ela o que ela merecia, por me fazer comer meus próprios fluidos e por ser tão puta em me excitar daquele jeito
Mas acho que o tesão da Ana Laura passava exatamente por aí, por esse jeito de me torturar, de me deixar acreditar que eu poderia fazer, de me levar ao limite, e quando quase a tinha, de repente ela se afastava e voltava a colocar frieza entre nós
Ela só disse que ia tomar um banho e que eu me apressasse pra terminar todos os trabalhos que tinha programado
Queria contar pra vocês a seguir como eu acabei comendo aquela mulher, fazendo tudo que tinha sonhado fazer com ela, mas infelizmente pra vocês que estão lendo, e especialmente pra mim que vivi isso, tenho que ser honesto e confessar que ela nunca me deixou levá-la pra cama, não, Ana Laura parecia curtir todo esse tempo com o fetiche de me deixar na vontade mas não fazer, de andar no limite, o prazer dela passava por todo o perverso tesão que sentia ao me ver batendo uma por culpa dela, sabendo que queria comê-la, sabendo que nunca poderia fazer
Ainda sinto na minha boca o gosto agridoce que aquela mulher me deixou, e ainda não consigo decifrá-la
Depois de terminar meus trabalhos com ela, segui meu caminho, por outras casas, por outros lugares, ela no fim das contas foi legal comigo, nunca abriu a boca e manteve nosso segredo
Agora que o tempo passou, ela sumiu do meu círculo, há um ano colocou a casa à venda e simplesmente desapareceu do dia pra noite
Termino de escrever minha história, são os últimos dedilhados no teclado, estou digitando as últimas palavras, olho de canto pro lado, um punhado de lindas calcinhas fio-dental multicoloridas enfeitam o ambiente, são minha fonte de inspiração pra lembrar do que vivi
Se você gostou dessa história, pode me escrever com o título ANA LAURA E SUAS CALCINHAS FIO-DENTAL para dulces.placeres@live.com
0 comentários - Ana Laura e suas tangas