Minha esposa, meu amigo

Primero, todas las entregas de los mejores post de mi esposa


http://www.poringa.net/posts/imagenes/4084661/Mi-amada-esposa---parte-1-de-3-.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/4389002/Mi-amada-esposa---parte-2-de-3-.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/4436535/Mi-amada-esposa---parte-3-de-3.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/4802856/Mi-amada-esposa-parte-4.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/4802863/Mi-amada-esposa---parte-5.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/4868469/Mi-amada-esposa---parte-6.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/4896522/Mi-amada-esposa---parte-7.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/4905961/Mi-amada-esposa---parte-8.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/4915721/Mi-amada-esposa---parte-9.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/4956318/Mi-amada-esposa---parte-10.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/4965835/Mi-amada-esposa---parte-11.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/4974651/Mi-amada-esposa---parte-12.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/4985411/Mi-amada-esposa---parte-13.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/4991203/Mi-amada-esposa---parte-14.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/5001091/Mi-amada-esposa---parte-15.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/5030636/Mi-amada-esposa---parte-16.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/5156341/Mi-amada-esposa---parte-17.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/5160465/Mi-amada-esposa---parte-18.html

Como siempre, podes escribirnos a dulces.placeres@live.com, te leemos

Gracias por los puntos y comentarios


MI ESPOSA, MI AMIGO


Conocí a Daniel en días de adolescencia, el llegó al barrio con su familia, se mudaba a la vieja casona de los Rodríguez, un matrimonio veterano de años de conocidos que a su vez se mudaban a un pequeño departamento céntrico
Yo le llevaba dos años de edad y pronto pegamos onda y en poco tiempo fue uno más de la barrita de amigos del vecindario, solíamos jugar futbol en la plaza cercana, tardes de piscina en el club barrial, o solo hablando hasta el anochecer de las chicas del barrio, en esos días de incipiente despertar sexual
Tal vez nuestro único contrapunto fuera que el era fanático de Estudiantes, mientras yo simpatizaba por Gimnasia de la Plata, y solía ser bastante molesto a la hora de refregarme en el rostro todos los títulos que ellos tenían, y cada clásico que nos tocaba enfrentarnos solían ser una tortura, los días anteriores y los posteriores
Pero ese pequeño detalle no impediría que en poco tiempo fuéramos los mejores amigos, ese tipo al que le cuentas todo y te haces tan transparente que al verlo es como verte en el espejo

Pasaron los años, y con veintisiete me sentí demasiado adulto como para seguir viviendo en la casa de mis padres, él con veinticinco, siendo único hijo era el mimado de mamá, hacía unos años que su papá había fallecido, así que el holgazán no tenía la menor intención de marcharse del nido.

Fue en esos días, una noche como tantas, como era un poco nuestra costumbre, fuimos a bailar a un boliche que estaba de moda, había mucha gente y el ambiente estaba muy denso, con esa molesta atmósfera donde se mezcla calor, humedad, transpiración y el humo de los cigarros.
Después de un par de horas habíamos bailado con una y con otra, compartido algunos tragos, pero nada, solo roces pasajeros y fue cuando sin querer mis ojos se posaron en ella, estaba sentada en la barra charlando con su amiga, enfundada en un vestidito negro, ajustado, que se hacía amplio en las caderas y volaba suelto sobre sus muslos, a medio muslo para ser más preciso, dejándome ver unas más que hermosas piernas, tomaba un trago bebiendo de un sorbete, marcando una norme trompa que se me hacía muy sexi, con su larga cabellera rubia que movía de lado a lado como una leona, llegando a la línea de la cola. Estaba lo demasiado cerca como para poder naufragar en sus enormes ojos verdes que parecieron iluminar toda mi sexualidad, aunque ella ignorara mi presencia

Fue tal mi encandilamiento que cuando me di cuenta, Daniel se había acercado y le estaba hablando como para conquistarla, ella se reía y movía su cabeza de lado a lado en forma negativa mientras yo tragaba saliva maldiciendo por lo tonto que había sido al dejar pasar la oportunidad.
Después de eternos cinco minutos mi amigo desistió en la conquista dado que esa chica le puso distancia a cada embate, me sentí libre, mi oportunidad, di un pequeño rodeo para no sonar tan evidente y me animé a la conquista
Ella estaba con su amiga y me acerqué a hablar de cualquier cosa, le pedí al barman un nuevo trago para las chicas y también uno para mí, y aunque en ese momento éramos tres personas, yo solo me perdía en sus enormes ojos verdes, y la observaba tan directo al extremo de incomodarla y que ella me quitara la mirada
Laura, ese era su nombre, solo me rechazaba sutilmente en cada ataque y me di cuenta que con esa táctica correría la misma suerte que Daniel, mi amigo

Decidí improvisar, la tomé de la muñeca y le dije que me acompañara a bailar, ella no quiso, pero insistí y fue un poco a la fuerza, como un macho primitivo que la arrastré a mi lado, incluso para apartarla de su amiga quien había quedado en la barra
Solo bailamos un poco, y ella que parecía desentendida de mi presencia, poco a poco comenzó a levantar su mirada para verme directo a mis ojos, y ahí entendí que empezaba a ganar la partida
Le ofrecí ir al patio trasero, cuyo techo era un manto negro tenido de infinitas estrellas con una luna casi llena que oficiaba como un gran farol pendiendo en la nada misma
Empezarían los besos, los abrazos, los toqueteos y la amplitud inferior de su vestido me permitía intentar llegar a lo prohibido, y aunque Laura se moría en deseo me dejó ver que ese no era el sitio correcto

Nos despedimos de nuestros amigos y poco después terminábamos desnudos en la cama de un motel, en el principio de una relación de amor que perdura hoy en día
Nos enamoramos, y alguna vez, en alguna salida, fuimos cuatro, ella, yo, Daniel, mi mejor amigo y Alejandra, la mejor amiga de la que ya era mi mujer
Daniel siempre bromeaba con esa situación del boliche en la que él había sido rechazado por Laura, decía que ella estaba conmigo solo para no perderle el rastro a él, y que todos sabíamos que tarde o temprano el destino los uniría y que ella se arrepentía cada día de haberse quedado con la peor parte, era recurrente con ese tema, incluso se lo dijo muy serio a Ale en esa primera cita, y todos mantuvimos la seriedad, hasta que la cara de confusión de esa chica nos hizo estallar en risas.

Tiempo después, ellos nos sorprenderían con la noticia de un embarazo y un inminente casamiento, a lo que luego de nuestras felicitaciones Laura le reprochó en forma cómica 'la traición que eso suponía al amor eterno que Daniel siempre le había jurado'
Luego nos distanciaríamos un poco, pero no lo suficiente, es que un hijo lleva demasiado tiempo, y sumado a las actividades profesionales nos les quedaban ganas de demasiadas reuniones, y mientras Laura y yo parecíamos compartir nuestro vuelo de pareja en medio de las nubes, el viaje de Daniel y Ale parecía dirigirse a un centro de tormentas
Supimos que las cosas no andaban del todo bien entre ellos, Daniel me contaba su parte a mi, Ale hacía lo propio con Laura, y en los encuentros de pareja las discusiones eran moneda corriente, ni siquiera se preocupaban por mantener las apariencias y se tiraban con munición gruesa, y siempre terminábamos nosotros poniendo paño fríos a las discusiones

La traición de Alejandra marcaría el punto de no retorno de la pareja, una infidelidad confesa supuso romper definitivamente el corazón de Daniel, y empezarían el tortuoso camino del divorcio
Mi amigo empezaría a perderse en la depresión de sus propios laberintos, parecía desanimado, sin ganas de vivir, un poco echado al abandono y en nuestros cruces solía hacerse el galán con Laura como siempre lo hacía, con las mismas fuerzas con las que intentaba reprocharle el momento en que le presentara aquel día a Alejandra, la verdad es que nos preocupaba su presente
Decidimos una noche cualquiera invitarlo a cenar, no sé, era charlar, que sintiera nuestra compañía, que no estaba solo, que seguíamos siendo los mismos amigos de siempre

Llegada esa noche, yo estaba perdido en la cocina, me gustaba agasajar a mis invitados, Laura estaba en nuestro cuarto buscando entre sus cosas que ropa ponerse, muy típico de mujeres, ella me sorprendería, preguntándome que me parecía, como le quedaba
Ella estaba bajo la entrada a la cocina, enfundada en ese mismo vestido negro con el que nos conocimos esa noche, que por razones emotivas había guardado entre sus recuerdos, honestamente se me paralizó el corazón, por un lado, reviví en mi cabeza todo lo sucedido, me trasporté a ese momento, al principio, por otro, Laura ahora tenía cuerpo de mujer, ya no era una jovencita, y solo me pareció perfecta, irresistible
Ella me dijo que solo era una broma, puesto que ya no se veía en edad para ese vestido, pero insistí para que se lo dejara puesto, que me diera el gusto por esa noche

Cuando llegó Daniel traía un postre entre sus manos, su rostro era inexpresivo y solo era notorio que estaba más por obligación que por gusto, le di un abrazo cariñoso, me partía el alma verlo así y no saber como ayudarlo, pasamos, llamé a Laura para que lo saludara, ella estaba en la cocina con los últimos preparativos, y cuando ella se hizo presente, yo solo me quedé observando a Daniel y si, fue obvio que al verla, sus recuerdos se hicieron presentes, y una sonrisa resplandeciente como el amanecer se dibujó en sus labios

Guau! - exclamó - Laura... me dejas sin palabras... estás hermosa mujer

Meneó la cabeza de lado a lado en forma de negación y siguió ahora dirigiéndose a mi

Amigo, sos un suertudo, la mujer que me perdí...

Y si, Laura estaba más vieja, con sus cabellos que ahora apenas llegaban a sus hombros, pero como a un buen vino, los años le sentaban bien, se sentó a la cabecera de la mesa y nosotros a los lados, entre platos y copas de vino la charla siempre estuvo girando en torno a la relación que había empezado esa noche, recuerdos, risa, complicidad, en una atmósfera muy íntima, con demasiada amistad, y conforme corrían los minutos y el alcohol iba soltando nuestras lenguas las palabra se hacían más y más peligrosas, Daniel empezó a ser mas directo, más punzante, y solo dijo que Laura era una mujer espectacular, que realmente hubiera dado todo lo que tenía por solo estar una noche en mi cama con ella, y que nunca se terminaría de arrepentir de esa noche, de haber claudicado en el intento y un poco que me había odiado en el momento que veía como yo la arrastraba a bailar
Mi amigo en verdad hablaba desde el alma, Laura sonreía porque nunca le habían hablado de esa manera, y solo lo tomaba con su mano por el antebrazo, de una manera muy cariñosa

Fui por otra botella y de paso, puse un poco de música, esa música de nuestra época, de años atrás, de cuando éramos jóvenes y sin planearlo la atmósfera se puso más y más caliente, mi amigo miró a los ojos a mi mujer, la tomó por el brazo y le dijo

Esta vez no me vas a decir que no...

Fueron a un lado y se pusieron a bailar, no tan separados, no tan juntos, fui un observador a la distancia acariciando con mi dedo índice el borde de la copa de vino que oficiaba de compañera, solo era muy caliente par mi ver la situación que se estaba dando, pasó un tema, llegó otro y luego uno mas lento, él la abrazó con ganas por la cintura y la atrajo contra él pegados, y Laura solo rodeó con sus brazos su cuello, parecieron olvidarse por un momento de mi presencia y yo solo sentí hervir mi sexo entre las piernas y todo se precipitaría al ver a mi esposa pararse en puntas de pies para llegar con sus labios a los de mi amigo del alma, y siguieron un rato así, la manos de Daniel bajaron a los glúteos de Laura, él parecía decidido a tomarlo todo, sin permiso, sin respeto, mi mujer solo permitía que él avanzara y ganara terreno y yo, yo sentía la locura de ser espectador de todo, en mi cara, el amor de mi vida, el amigo del alma

Me levanté desde el comedor principal, pasé discretamente por un lado de ellos para ir a sentarme en al sillón más amplio del living, para estar más cómodo, para ver mejor toda la escena, y en un momento Laura se percató de mi cambio de lugar, pareció recordar que yo era su esposo y que yo estaba presente, entonces dejó a Daniel de lado y vino por mi, se acomodó arrodillada sobre el sillón con sus piernas a los lados de las mías, sacando mi verga dura de entre mis ropas, se subió un poco el vestido y la noté hacer su tanga a un lado, tomó mi sexo y solo se la comió por completo, estaba lubricada como nunca, me pareció exquisito, puso sus brazos sobre mis hombros y solo empezó a cabalgar arqueando muy rico una y otra vez su cintura, me besaba, gemía, pero su mirada iba directo a los ojos de Daniel que a esa altura se había desnudado y se había sentado a nuestro lado, ahora él estaba como observador masturbándose lentamente, en un juego de provocación y deseo mutuo

Laura, sin dejar de cabalgarme, llevó una de sus manos al pecho de mi amigo, lo acarició mientras yo le soltaba la parte superior del vestido y le besaba las tetas, ella luego bajó y se prendió a su verga para masturbarlo con deseo
Mi esposa después de unos minutos se inclinó de lado y empezó a chupársela muy rico, y se sentían nítidos los sonidos de sus jaleos bucales y llegó el punto en que solo se concentraba en lamerle la verga a Daniel, por lo que yo seguí cogiéndola desde mi posición con mis manos llenas con sus enormes cachetes traseros


Minha esposa, meu amigoEm algum momento, parou de lamber e, segurando a pica dele pela base com a mão direita, disse na lata:

— Quero que me coma, quero sua pica!

Laura saiu de onde estava, deixou o vestido e a calcinha fio dental caírem e foi pra cima dele, montar nele, e foi muito quente pra mim ver como minha mina engolia a pica toda do meu melhor amigo, até o fundo, e como começava a curtir, pulando igual uma possessa, enquanto era minha vez de tirar a roupa. Aí me levantei e dei a volta no sofá, passando por trás do encosto, peguei ela pelos cabelos e agora eu enfiava meu pau na boca dela, e ela gemia como se tivesse perdida entre os dois fronts de ataque.

Me senti muito tarado, demais, e soube que ia gozar logo se continuasse naquela brincadeira, então resolvi me afastar uns minutos pra me acalmar, fui pra uma das poltronas individuais que estavam na frente.

Só sentei como um espectador VIP, via a pica do meu amigo entrando e saindo inteira, enquanto ele já tinha enfiado dois dedos no cu dela, era muito quente, porque não era qualquer mulher, Laura era MINHA mulher! De vez em quando ela virava o rosto só pra ver o que eu tava fazendo, me adivinhava muito excitado e ficava mais tesuda com o jogo que rolava, eu só precisava me acalmar um pouco, evitava me tocar, nem um pouco, porque sabia que ia gozar se fizesse isso.

Minha esposa então, feito uma acrobata de circo, saiu de onde estava, se apoiou com a perna direita no sofá e usou o encosto como apoio pro joelho esquerdo, procurou deixar a buceta dela no rosto do Daniel, pra mexer a pélvis pra trás e pra frente, garantindo um boquete oral delicioso, me olhando de vez em quando, gemendo, se acariciando nos peitos, era muito puta, muito puta.

Depois de um tempo razoável, quando se encheu de orgasmos, só voltou pro meu lado, o sofá era pequeno, mas ela deu um jeito de se acomodar e enfiar minha pica fundo na buceta dela de novo, e eu quase não conseguia me mexer, preso e limitado pelos apoiava os braços laterais do assento, só conseguia enfiar as tetinhas dela na boca e mordiscar os bicos, enquanto agora, como espectador, Daniel se punhetava olhando a cena.

Meu amigo veio então por trás, se acomodou entre minhas pernas, e golpeou um par de vezes com o pau dele as nádegas da Laura, não tínhamos conversado, nem insinuado, nada, só aconteceu, ele investiu devagar por trás e, conforme o esfíncter guloso da minha love cedia à entrada do intruso, eu sentia como, inconscientemente, ela fincava as unhas afiadas na minha pele.

Como eu disse, eu não conseguia me mexer, e menos ainda com o peso extra do Daniel que se deitava sobre minha mulher, não conseguia mover meu pau dentro dela, mas conseguia sentir com um prazer indescritível o roçar pra trás e pra frente do sexo do meu amigo brincando no outro buraco, tão perto, tão longe.

O rosto da minha amada, ao ser duplamente invadida, tinha se transformado como nunca tinha visto, com aquelas feições quebradas que desenham a dor e o prazer se misturando num todo, os gemidos dela ficavam agudos e até estridentes, ela naufragava entre os dois males que a submetiam sem piedade.

E os roçares próximos do meu amigo foram demais, senti que ia gozar, não consegui segurar e recebi um beijo eterno e profundo da minha amada Laura nos segundos em que gozei dentro da buceta dela.

O Daniel continuou metendo no cu dela por um bom tempo enquanto meu pau perdia reação aos poucos e eu sentia como minha porra ia escorrendo de dentro dela.

Num momento, meu amigo pegou ela pelos cabelos e a colocou de joelhos, quase prostrada aos meus pés, e começou a se masturbar bem perto do rosto dela, a imagem era muito pornô, e a Laura só abriu a boca esperando o momento, enquanto se acariciava as tetas e se esfregava com uma fúria desmedida na buceta.

Ele começou a gozar com força, no rosto da minha love, e na boca dela, o sêmen espirrava pra todo lado como uma cachoeira descontrolada, e ela só brincava naquela pose, com a buceta astúcia pra deixar nosso amigo encher a boca dela de porra, com provocação suficiente pra me deixar observar como ela brincava com aquele líquido que não era do marido dela, com gula suficiente pra ir engolindo aos poucos até quase não deixar nada pelo caminho

Um sorriso de pecados seguiria aquele final de jogo e posso dizer que até hoje ainda lembro como uma fotografia na minha mente daqueles lábios esbranquiçados impregnados pelo sêmen do Daniel, e toda vez que beijo ela e meto minha língua na boca dela, inconscientemente minha mente viaja pra aquele momento exato.

Me senti satisfeito, pleno, feliz, mas Daniel, talvez preferisse não se contentar com um só tiro, talvez não soubesse se teria outra chance de comer a esposa do amigo, e com pouco esforço, já tinha outra ereção dura, e Laura perceberia, assim como eu estava percebendo.

Ela foi por cima dele, montar nele, a excitava muito aquela posição onde ela podia dominar o jogo e se mexer à vontade, a rola dura do meu amigo entrava uma e outra vez na buceta dela.

Por mim, só tinha ficado de lado, como um otário iniciante, me masturbando com o que via, minha esposa nas mãos de outro, os gemidos dela, os movimentos, a perfeição da bunda dela, e, principalmente, ver como tinha ficado o cu todo dilatado.

Laura não falava muito na hora do sexo, mas o pouco que falava, era com palavras certeiras e afiadas, era evidente que ela também ficava com tesão com o que eu tava fazendo com o que ela tava me dando, num momento ela disse, procurando contato visual:

Meu amor, te excita ver tua mulher nas mãos do teu melhor amigo?

Só me aproximei e acabei gozando muito forte nas nádegas dela, não consegui segurar e em pouco tempo Daniel faria o mesmo, enchendo também a buceta dela de porra como eu tinha feito pouco antes.

Agora sim seria o final da história

É difícil dar um fechamento pra uma história tão recente porque honestamente, não sabemos se essa história terminou.
A gente conversou com o Daniel, conversou com a Laura, acho que naquele momento só os planetas se alinharam, sei lá, a depressão do meu amigo, ver a Laura como se fosse a primeira vez, as palavras misturadas com álcool e com a música, foi natural, tão natural quanto agora parece loucura querer planejar de novo, porque naquela noite nada foi planejado.
Somos seres racionais, com pensamentos, com medos, imperfeitos, a Laura é minha esposa, o Daniel é meu amigo e a gente sabe que, se avançar nessa loucura, mais cedo ou mais tarde alguém vai se machucar.
Só tenho certeza de uma coisa: é minha esposa, é meu amigo.

Se você gostou da história, pode me escrever com o título MINHA ESPOSA, MEU AMIGO para dulces.placeres@live.com

2 comentários - Minha esposa, meu amigo

Excelente historia, suelo con vivir algo así con mi mujer, te felicito