Primero, todas las entregas de los mejores post de mi esposa
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4084661/Mi-amada-esposa---parte-1-de-3-.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4389002/Mi-amada-esposa---parte-2-de-3-.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4436535/Mi-amada-esposa---parte-3-de-3.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4802856/Mi-amada-esposa-parte-4.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4802863/Mi-amada-esposa---parte-5.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4868469/Mi-amada-esposa---parte-6.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4896522/Mi-amada-esposa---parte-7.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4905961/Mi-amada-esposa---parte-8.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4915721/Mi-amada-esposa---parte-9.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4956318/Mi-amada-esposa---parte-10.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4965835/Mi-amada-esposa---parte-11.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4974651/Mi-amada-esposa---parte-12.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4985411/Mi-amada-esposa---parte-13.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4991203/Mi-amada-esposa---parte-14.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/5001091/Mi-amada-esposa---parte-15.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/5030636/Mi-amada-esposa---parte-16.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/5156341/Mi-amada-esposa---parte-17.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/5160465/Mi-amada-esposa---parte-18.html
Como siempre, podes escribirnos a dulces.placeres@live.com, te leemos
Gracias por los puntos y comentarios
SEGURIDAD INDUSTRIAL
Con conocimiento de causa puedo decir que dedicarse a hacer seguridad industrial en los días que corren es una actividad tan placentera como complicada, de un tiempo a esta parte hubo un boom que aun continua en expansión y es que las empresas comprendieron que cuidando a sus empleados se ahorraban mucho dinero en futuros juicios, y cuidar sus instalaciones implicaba una buena foto con el gobierno de turno
Esa gran demanda que surgió de la nada, en paralelo llevó a muchos jóvenes a interesarse en una carrera que hasta ese momento casi no existía, y cada vez más y más personas se volcaron a esa oportunidad laboral
El resultado, diez años después, y a pesar de seguir siendo una plaza muy buscada, es que existe una saturación de mercado
Cambió todo demasiado rápido, y las empresas se acostumbraron a contrataciones puntuales, llave en mano, sin demasiados compromisos, sin efectivizar a nadie, y un poco sin darnos cuenta nos transformamos sin querer en nómades buscando nuestro sustento
Mi vida era estar desocupada, sin nada que hacer, al mes siguiente tomar un contrato por dos meses y al mes de estar trabajando, que te llamaran de tres sitios al mismo tiempo, y tener que decir que no, sabiendo que en un mes más, seguramente me estaría comiendo los mocos nuevamente
Lo que me pasaba a mi, les pasaba a todos, y empezamos a conocernos entre pares en el ambiente, si me llamaban y estaba ocupada, daba referencias de colegas, porque tarde o temprano los favores con favores se pagan
Ese círculo un poco empezaba por lo laboral, pero trascendía ese ámbito hasta ir a la amistad, a lo personal, solíamos cruzarnos en una empresa, y luego con otro en otro sitio, y nos llevaba a conocidos de conocidos, a reuniones de domingos en algún club y salidas de un sábado por la noche
Así había conocido a Roque, primero colega, luego compañero, después amigo, seguimos como novios y terminamos como pareja y llevamos en la actualidad años de matrimonio
Y como había conocido a Roque, también había a Ariadna
Recuerdo que justamente, la había conocido a través de Roque, ellos habían compartido un trabajo casual, y poco a poco se metió en el círculo de contactos
En esos primeros roces, Ariadna no me caería para nada bien, una mujer que no pasaba desapercibida, se la notaba robusta, alta, formada, y en algunos cruces laborales ella se mostraba imponente, aunque estuviera vestida con ropa de seguridad, nada llamativa, pero era más que eso, su forma de ser, de hablar, acostumbrada a lidiar en un mundo de hombres, no le temblaba la voz, y sabía hacerse respetar.
Ella parecía llevarse a todos por delante y muchas veces sonaba hasta demasiado masculina, en su tono, en sus gestos y hasta en un hablar de cloaca, lejos de lo que supone para una dama
No me caía en gracia, Roque lo sabía, me daba celos que hablara con el, es que era muy imponente, muy frontal y era obvio que era una mujer que todo hombre querría llevarse a la cama, pero Roque siempre se reía de mis planteos y me decía que era una tonta y que solo tenía ojos para mi
Con el paso de los meses, un poco me acostumbré a su presencia, y empecé a conocerla un poco mejor en un empleo en que coincidiríamos tiempo después
Nos habían contratado por separado, en una empresa cerealera y cuando la ví esa mañana mi primer pensamiento fue
Qué diablos hace esta perra aquí?
Ese primer lunes hicimos nuestro trabajo sin mirarnos demasiado, casi ignorándonos la una a la otra, y llegada la hora de retirarnos fui al vestuario de damas por una ducha, el ambiente laboral, y en especial el cerealero, suele ser demasiado duro para una chica. Así que cerca de las diez de la noche, bañada, perfumada, limpia y cambiada, fui hasta el ómnibus que retiraba al personal como en cada jornada, hice mi fichada de egreso, pasé por el personal de vigilancia, y me senté en el primer asiento para jugar un rato con mi celular
El ómnibus se iría llenando, y Ariadna subiría entre tantos, no puede dejar de observarla, toda sucia y transpirada, con su ropa industrial, sus borceguíes blancos por el polvo de las semillas, con cabello recogido, era patética, y fue hacia atrás.
El viaje sería aún peor, su voz de pito sobresalía desde el fondo, discutiendo con los muchachos de igual a igual, con risotadas que me resultaban estridentes.
La historia se repetiría el martes, el miércoles, y el jueves, dos gallos en el mismo gallinero, solo acumulaba más y más desagrado hacia su persona
Pero el viernes sería destino, al irme a bañar como cada anochecer, ella estaba también en el lugar para ducharse, mi primer pensamiento íntimo fue
Hoy es viernes, esta mugrienta se deba bañar una vez a la semana, pata sucia...
Fui a mi lugar, y me olvidé de ella, solo hice lo que siempre hacía, pero al salir, ella estaba a unos metros, secándose los cabellos frente al espejo y mirándose en él, y yo me quedé como tildada, es que era la primera vez que la veía sin ropas y guau! que sorpresa! realmente era una mujer más que llamativa, pechos, caderas, cintura, cola, piernas, más que envidiables y no solo eso, la gran cantidad de tatuajes que tenía hacía la hacía más intrigante todavía, desinhibida, sin pudor, sin siquiera tapar su desnudez con alguna toalla de gran tamaño
Ella, a través del espejo notó lo que sucedía y me dijo
Flaca, que pasa? te gusto? queres un garche?
Sentí incendiarme en vergüenza, me había tomado por sorpresa, con la guardia baja y que podía decirle? si como una estúpida me había enamorado con envidia de esa mujer, de sus tetas, de su culo y de su concha, solo la ignoré y seguí con mis cosas
Esa noche en el ómnibus se sentaría a mi lado, en primera fila y solo trató de empezar de nuevo, me dijo que la disculpara, que no había sido su intención ofenderme, pero que ella era así, hablaba así y solo eso.
Le devolví la pipa de la paz que me proponía fumar y solo fuimos charlando de nada especial, de lo que surgiera en los treinta minutos que teníamos por delante
La semana siguiente la comunicación empezaría a fluir entre nosotras de manera diferente, y muchas veces cuando se conoce a la otra persona, empiezan caer muchos preconceptos que una se hace, y aunque nunca cambiaría hacia ella esa imagen de mujer empoderada e intimidante lo cierto es que Ariadna no era un monstruo ni mucho menos.
Ella era una mujer de malas elecciones, en esos días estaba dejando atrás su pareja con uno de los chicos que trabajaba ahí mismo, un vago, que había dejado a su esposa embarazada y con dos hijos a cuesta solo para irse con ella, antes había estado con un mantenido que no hacía absolutamente nada y ella cargaba con todos los gastos, y, por si fuera poco, también había estado con un ex convicto
En esas charlas le dejé saber mi impresión, siempre con personas equivocadas en relaciones tóxicas y condenadas al fracaso, pero ella me dijo 'que agarraba lo que podía', por su forma de ser tenía demasiados problemas con el sexo opuesto, era intimidante, avasallante, y solo su aspecto cohibía a los hombres, solo los acobardaba, no se le insinuaban, y se veía siempre en la incómoda situación de ser ella la encargada de iniciar la conquista.
Cuando terminamos esos meses de trabajo, no diría que me separaba de una amiga, pero si de una mujer que se hacía respetar y con la cual había establecido una relación que seguiría más lejos de lo meramente laboral
Nos mantuvimos en contacto, aunque no sea más que un audio por celular, un mail o apenas palabras que iban de boca en boca, comentarios que corrían de un lado a otro
Ella siguió con sus empleos nómades como a mí me gustaba decir, yo con los míos. Roque la cruzaría tiempo después, casualidades laborales y no podía evitar sentir la desesperanza de que ella lo avanzara, pero mi esposo una y otra vez me decía que solo tenía ojos para mi, que no fuera tonta.
Volvimos a coincidir en una reunión de colegas en un campo de fin de semana, hablamos como amigas, pero jamás le quitaría a Ariadna ese rótulo de mujer dominante, y, es más, sabía que los chicos se referían a ella como 'la topadora' y había muchas historias dando vueltas, mezclas de verdades y fantasías, y en esos momentos, mientras escuchaba, volvían a mi mente las imágenes de esa noche que nos bañamos y me sorprendió mirándola desnuda
Los días siguieron pasando, y alguna vez me tomaría por sorpresa un mensaje de ella, se mudaría en breve a Chile, temas laborales, y organizaba una despedida en su casa, me sentí una tonta, Roque lo sabía, todos lo sabían, todos menos yo
Nunca olvidaré esa noche, llegamos pasadas las diez, la música a todo volumen se escuchaba a la distancia, y las luces encendidas hacían ver esa casa como una luciérnaga enorme en la oscuridad.
Ariadna estaba enfundada en un vestido negro brillante que como una segunda piel se pegaba a su cuerpo, dejando notar cada centímetro de perfección, le sobraban tetas, le sobraba culo, le sobraban piernas, le sobraban curvas, y esa imagen de femme fatale estaba en el otro extremo de esa persona desagradable y sucia que había conocido, pero claro, una botella en una mano, un cigarro en la otra, y su vozarrón característico parecía delatarla nuevamente
Vino a nuestro encuentro, abrazó a Roque y le dió un beso en la mejilla, y luego hizo lo propio conmigo, estaba notoriamente excitada y ya a esa hora pasada de copas
Las horas pasaron, entre fiesta y tragos, algunos bailaban, y solo se dio de que Roque ella y yo quedáramos a un lado, ella lo tenía muy tomado de la cintura como si fuera normal, y honestamente, eso me molestaba, que estuvieran tan juntos y que el estúpido de mi hombre pareciera complacido con la situación, no sabía si enojarme con él o con ella, porque ella tenía un cuerpo escultural con el que yo no podía competir y era la mujer que estaba de boca en boca y todos querían cogerse, sentía que él se portaba como un estúpido baboso, pero ella lanzaría una frase que me descolocaría, le dijo a Roque
Que cogible que está tu chica! te la robaría y te la garcharía toda
Sentí un rubor, pero ella ahora dirigiéndose a mi me dijo
De veras Nati, si no fuera por respeto a Roque, te invitaría a salir, a bailar, a conocernos mejor, y te pegaría la mejor chupada de concha de tu puta vida
Me sentí ruborizada y hasta intimidada, pero ella me convidó del envase de cerveza que tenía en su mano y vino a mi lado, acercándose tanto que hasta se me hizo incómoda, tomándome por la cintura y acariciando mis cabellos en una forma muy desvergonzada
Pero sería solo ese momento, puesto que ella en breve se desentendería de nosotros para continuar con su fiesta de despedida, y solo seguiríamos bebiendo y bailando hasta que el sol nos sorprendiera
Llegamos al departamento cuando la claridad de un nuevo día se colaba por los ventanales, estábamos cansados, fuimos a la cama y yo tenía un deseo profundo de que Roque me cogiera, pero el solo me abrazó y en un par de minutos sus pesados ronquidos llenaron el cuarto.
Y a pesar de que estaba destruida no podía seguirle los pasos, mi cabeza pensaba y pensaba, solo no podía detenerla y a medida que pasaban los minutos mis ojos se hacían más y más grandes.
Mi amado esposo parecía muerto en la cama, jamás notó que yo me levantaría nuevamente, cerré la puerta y fui a la cocina a prepararme un te de tilo para alivianar toda la resaca
Me senté junto al ventanal que da al balcón principal, camuflada entre los cortinados puesto que estaba en ropa interior, me acomodé mirando la nada misma del exterior y escuchando el trinar de los pájaros que anunciaban un nuevo día mis pensamientos fueron a repetir nuevamente la historia de esa mujer, desde el día que nos habíamos conocido hasta lo que había sucedido un par de horas atrás, es que realmente me habían movido sus palabras y era una situación que jamás había vivido
Fue inconsciente, pero de pronto mis pezones parecían hervir bajo la seda de mi remera de dormir, y sentía como mi sexo se inundaba y mi clítoris se hacía más y mas grande y solo punzaba en el roce con la tanga
Me mordí mi labio inferior, no podía, no quería, pero mi mano libre vacacionaba sobre mis pezones, no podía evitar acariciarlos, respiré con cadencia, el cuerpo me pesaba, mis piernas parecían no tener resistencia, dejé de lado la taza de te y fui con la otra mano bajo el frente de mi ropa interior, la imagen de Ariadna se agigantaba en mis sueños, me sentí venir, no hizo falta demasiado
Había liberado mis tensiones y era hora de volver al cuarto, el frente de mi tanga estaba empapado como si le hubieran tirado un vaso con agua sobre ella, por suerte Roque seguía roncando y jamás se enteró que en la mas grande sigila, me cambié esa ropa interior nauseabunda y olorosa, y antes de conciliar el sueño me noté más confundida de lo que estaba, cierto, me gustaban los hombres, pero naturalmente alguna vez había tenido fantasías lésbicas, solo que siempre habían sido chicas sin rostros, pero ahora, ahora si parecía real, las líneas del rostro de Ariadna se habían dibujado en mi placer y solo ya, no supe explicármelo
Tempo depois, eu confessaria o ocorrido pro meu marido — não tinha segredos com ele e, além disso, faltavam só quatro dias pra ela pegar o voo e cruzar a cordilheira. Roque ouviu cada palavra com muita atenção, sem opinar nada, e na minha inocência, talvez eu tenha deixado minha fantasia excitante demais pra ele.
Entre verdades e mentiras — porque Roque nunca confirmou, mas também nunca desmentiu —, surgiria uma última visita ao apartamento que ela estava deixando, pra fechar uns assuntos de trabalho. E, basicamente, até hoje ainda me parece muito casual, porque, na minha cabeça, tudo que tinha que ser dito já tinha sido dito.
E foi aí que nos encontramos pela última vez: ela, meu marido e eu. Lembro que naquela manhã tava um calor do caralho, ela só com um short jeans desbotado e um top que eu achava curto demais, marcando não só os bicos dos peitos, mas também que ela não tava de sutiã. Os peitos dela dançavam com total liberdade. Me deu uma certa agonia, não conseguia segurar meus ciúmes doentios, e ela tava puta gostosa, muito piranha, passando uma imagem invejável que eu nunca conseguiria ter.
Mas não demorou pra eu perceber que, enquanto falava de trabalho, os olhares, os gestos, os flertes dela não eram pro Roque, eram pra mim. E, mesmo eu tentando me esquivar, ela continuava brincando com fogo.
Depois de umas duas horas, ela pediu pro meu marido ir até a cozinha pegar uns refrigerantes e uns copos. Foi estranho, porque essa era a função dela como anfitriã, mas ela só queria um momento pra ficarmos a sós. Então ela veio pra cima de mim, e eu comecei a recuar discretamente. Ela continuou avançando com cara de puta, e a parede lá atrás interrompeu minha retirada. Ela ficou de frente, perto, muito perto, prendeu minhas mãos e tentou me beijar. Eu desviei uma vez.
— Cê tá louca! — falei — Eu não gosto de mulher!
— Como é que cê sabe? — respondeu — Com quantas mulheres cê já ficou?
Eu disse que não, mas ela me pegou de surpresa com a boca aberta. De repente, ela enfiou a língua na minha boca, apertando os lábios dela contra os meus. Porra! Não tava certo, não tava! Mas eu não conseguia admitir que tava excitada, ela era maior e mais forte que eu, mas, se quisesse, eu podia ter me soltado. Só que Ariadna me atraía igual um ímã, e eu só me deixei levar. Ela pegou minhas mãos e guiou elas pelo corpo dela, como se estivesse redesenhando as linhas das várias tatuagens que decoravam a pele. Ela me olhava direto nos olhos, de um jeito bem desafiador, e aquele percurso terminou quando minhas mãos foram levadas pra debaixo do top, onde os peitos nus dela esperavam pra serem acariciados. Eram ricos, generosos, e os biquinhos estavam durinhos de tesão. Eu adorei o calor e a maciez da pele dela, ela ficou à vontade, e eu não sabia por quê, mas adorava acariciar os peitos dela do mesmo jeito que eu acariciava os meus.
Ela deu um passo à frente, levantou o top que ainda cobria eles e, sem cerimônia, enfiou eles na minha cara. Um e depois o outro, esfregando, e fez com que, sem querer, eu começasse a lamber eles. E, sem perceber, eu já tinha me perdido na brincadeira, porque ela apertava minha buceta por cima da roupa num ritmo gostoso.
Foi assim que Roque ia nos encontrar, enroscadas na brincadeira, e a surpresa dele foi enorme.
— Bem, bem, bem... mas o que temos aqui? — foram as palavras dele, enquanto se acomodava de lado.
A situação me deixou meio desconfortável, mas Ariadna, quase à força, me manteve presa ali. E, se faltava alguma coisa pra derrubar minhas últimas defesas, era sentir os lábios dela nos meus e a língua dela na minha boca.
Ela começou a me acariciar por todo lado, procurando minhas partes íntimas por baixo da roupa, falava um monte de putaria no meu ouvido e só arrancava gemidos profundos de mim. E, pra completar, a proximidade do meu marido, esposo, parceiro, amante, como um espectador excitado que se acariciava o pacote, só me deixava mais louca.
Ela era uma puta maldita. Tirou o short e a perfeição do corpo tatuado dela ficou à vista de Roque e de mim. Ela se encostou numa das paredes. de lado e colocando uma perna num banco, ela me indicou que fosse por cima dela pra continuar o jogo.
Voltaram os beijos boca a boca, desci pros peitos dela e ela me fez seguir pra baixo, pela barriga, pelo umbigo, pelos pelos que cobriam a buceta dela e, no fim, minha língua tava no clitóris dela, na bocetinha dela, nos sucos que tinham gosto de mulher. Aí percebi que, no final das contas, as coisas tinham virado de ponta-cabeça: era pra ela enterrar a cara entre minhas pernas, e não eu entre as dela, mas eu tava adorando, e o cheirão forte de mulher dela me enlouquecia. Fechei os olhos e meti a cara com gosto, conhecia a fisiologia feminina como ninguém.
Não era só a primeira vez que eu tava com uma mulher, mas também a putaria do meu parceiro presenciar aquilo dava um plus extra na situação.
Só continuei chupando a buceta dela com muita vontade, perdida no nada, de olhos fechados, até que, num certo ponto, quando abri os olhos, vi o pau duro do Roque a centímetros do meu rosto. Ele tava pelado, do lado dela, e eles se beijavam loucamente. Segui o suco, peguei o pau dele com uma mão e comecei a masturbar ele, a lamber ele, um tempo nele, um tempo nela, perdida entre os dois sexos, até que a Ariadna me fez levantar pra me beijar de novo na boca, e depois com o Roque, e depois eles dois. Ela acariciava meus peitos, ele minha bunda, e senti a necessidade lógica de me despir por completo.
Improvisamos um tapete fofo no chão como cama. Roque deitou nele e Ariadna montou nele. Só observei por um tempo, e a imagem do meu homem comendo outra foi muito forte, muito quente. Sentir ele arrancando gemidos de outra e se esbaldando nas curvas de outra foi uma cena que nunca vou esquecer. Aí fui sentar na cara dele, encher a boca dele com minha buceta quente, e fiquei de frente pra aquela mulher. Ela beijava meus peitos, eu os dela, juntamos nossos lábios, gemíamos juntas, e o filho da puta do Roque tava no paraíso. Todas as peças do quebra-cabeça se encaixaram perfeitamente.
E naquele momento eu percebi que meu prazer estava no sexo que eles tinham entre si. Roque tinha me comido na noite anterior, com certeza me comeria na próxima, mas Ariadna seria só naquele instante, naquela oportunidade, então eu só queria ver eles trepando.
Ela ficou de quatro e ele foi por trás. Meu marido adorava essa posição, sempre gozava dentro de mim nessa posição. Eu só fui de lado e apoiei meu rosto na lombar dela, pra olhar nos olhos dele enquanto ele metia tudo nela.
Segurei as nádegas dela com minhas mãos e só abri tudo pra melhorar a visão. Me concentrei no ponto do pau dele, como entrava inteiro e saía encharcado nos sucos de mulher, era delicioso. Ele tirou, ofereceu pra eu chupar um pouco e voltou a meter, e naturalmente rolou um jogo muito pornô de meter na buceta dela e meter na minha boca. Era muito gostoso, muito quente, e eu sentia meu corpo queimar sem controle.
Só por instinto, comecei a passar a língua no esfíncter dela. Roque não parava de comer ela, olhando o que eu fazia, enquanto os gemidos cheios de desejo de Ariadna ficavam cada vez mais altos à medida que eu forçava devagar a porta dos fundos dela.
Roque só apontou e, com uma estocada, meteu tudo no cu dela, com uma facilidade impressionante, até o fundo, e um suspiro preso terminou numa exalação de prazer da minha parceira de corpo tatuado.
Meu marido começou um jogo louco onde o final era mais que previsível, alternando à vontade entre a buceta dela, o cu dela e minha boca, enchendo o quarto de um prazer profundo, e tudo terminaria com o entorno das nádegas dela e meu rosto banhados num mar de porra morna e grossa.
Continuamos fazendo isso por algumas horas, até ficarmos completamente satisfeitos e exaustos depois de experimentar todas as nossas fantasias loucas.
O avião para o Chile partiria pouco depois. Fomos mais uns tantos amigos que a tínhamos acompanhado até o aeroporto naquela manhã de inverno, conhecemos os pais dela, um irmão com a esposa e os sobrinhos, dois pequenos rebeldes que não paravam de correr de um lado pro outro.
Aquele voo levou com ele nossa história com Ariadna, aquela mulher que eu odiei no começo e com quem acabei me enroscando num encontro louco e bizarro.
O tempo passou, a gente se fala, ela se mudou de vez pro outro lado da cordilheira, tem um marido chileno, um filho pequeno de dois anos e, no momento em que escrevo isso, tá no segundo filho.
Ainda assim, a lembrança dela flutua entre nossos lençóis, nas nossas fantasias de casal. Roque, de vez em quando, insinuou repetir a parada com outra mina que fosse do meu gosto, mas mina nunca foi minha praia — Ariadna foi uma exceção, e não vou encontrar outra Ariadna no meu caminho.
Se você curtiu essa história, pode me escrever com o título SEGURANÇA INDUSTRIAL para dulces.placeres@live.com
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4084661/Mi-amada-esposa---parte-1-de-3-.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4389002/Mi-amada-esposa---parte-2-de-3-.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4436535/Mi-amada-esposa---parte-3-de-3.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4802856/Mi-amada-esposa-parte-4.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4802863/Mi-amada-esposa---parte-5.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4868469/Mi-amada-esposa---parte-6.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4896522/Mi-amada-esposa---parte-7.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4905961/Mi-amada-esposa---parte-8.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4915721/Mi-amada-esposa---parte-9.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4956318/Mi-amada-esposa---parte-10.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4965835/Mi-amada-esposa---parte-11.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4974651/Mi-amada-esposa---parte-12.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4985411/Mi-amada-esposa---parte-13.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4991203/Mi-amada-esposa---parte-14.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/5001091/Mi-amada-esposa---parte-15.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/5030636/Mi-amada-esposa---parte-16.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/5156341/Mi-amada-esposa---parte-17.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/5160465/Mi-amada-esposa---parte-18.html
Como siempre, podes escribirnos a dulces.placeres@live.com, te leemos
Gracias por los puntos y comentarios
SEGURIDAD INDUSTRIAL
Con conocimiento de causa puedo decir que dedicarse a hacer seguridad industrial en los días que corren es una actividad tan placentera como complicada, de un tiempo a esta parte hubo un boom que aun continua en expansión y es que las empresas comprendieron que cuidando a sus empleados se ahorraban mucho dinero en futuros juicios, y cuidar sus instalaciones implicaba una buena foto con el gobierno de turno
Esa gran demanda que surgió de la nada, en paralelo llevó a muchos jóvenes a interesarse en una carrera que hasta ese momento casi no existía, y cada vez más y más personas se volcaron a esa oportunidad laboral
El resultado, diez años después, y a pesar de seguir siendo una plaza muy buscada, es que existe una saturación de mercado
Cambió todo demasiado rápido, y las empresas se acostumbraron a contrataciones puntuales, llave en mano, sin demasiados compromisos, sin efectivizar a nadie, y un poco sin darnos cuenta nos transformamos sin querer en nómades buscando nuestro sustento
Mi vida era estar desocupada, sin nada que hacer, al mes siguiente tomar un contrato por dos meses y al mes de estar trabajando, que te llamaran de tres sitios al mismo tiempo, y tener que decir que no, sabiendo que en un mes más, seguramente me estaría comiendo los mocos nuevamente
Lo que me pasaba a mi, les pasaba a todos, y empezamos a conocernos entre pares en el ambiente, si me llamaban y estaba ocupada, daba referencias de colegas, porque tarde o temprano los favores con favores se pagan
Ese círculo un poco empezaba por lo laboral, pero trascendía ese ámbito hasta ir a la amistad, a lo personal, solíamos cruzarnos en una empresa, y luego con otro en otro sitio, y nos llevaba a conocidos de conocidos, a reuniones de domingos en algún club y salidas de un sábado por la noche
Así había conocido a Roque, primero colega, luego compañero, después amigo, seguimos como novios y terminamos como pareja y llevamos en la actualidad años de matrimonio
Y como había conocido a Roque, también había a Ariadna
Recuerdo que justamente, la había conocido a través de Roque, ellos habían compartido un trabajo casual, y poco a poco se metió en el círculo de contactos
En esos primeros roces, Ariadna no me caería para nada bien, una mujer que no pasaba desapercibida, se la notaba robusta, alta, formada, y en algunos cruces laborales ella se mostraba imponente, aunque estuviera vestida con ropa de seguridad, nada llamativa, pero era más que eso, su forma de ser, de hablar, acostumbrada a lidiar en un mundo de hombres, no le temblaba la voz, y sabía hacerse respetar.
Ella parecía llevarse a todos por delante y muchas veces sonaba hasta demasiado masculina, en su tono, en sus gestos y hasta en un hablar de cloaca, lejos de lo que supone para una dama
No me caía en gracia, Roque lo sabía, me daba celos que hablara con el, es que era muy imponente, muy frontal y era obvio que era una mujer que todo hombre querría llevarse a la cama, pero Roque siempre se reía de mis planteos y me decía que era una tonta y que solo tenía ojos para mi
Con el paso de los meses, un poco me acostumbré a su presencia, y empecé a conocerla un poco mejor en un empleo en que coincidiríamos tiempo después
Nos habían contratado por separado, en una empresa cerealera y cuando la ví esa mañana mi primer pensamiento fue
Qué diablos hace esta perra aquí?
Ese primer lunes hicimos nuestro trabajo sin mirarnos demasiado, casi ignorándonos la una a la otra, y llegada la hora de retirarnos fui al vestuario de damas por una ducha, el ambiente laboral, y en especial el cerealero, suele ser demasiado duro para una chica. Así que cerca de las diez de la noche, bañada, perfumada, limpia y cambiada, fui hasta el ómnibus que retiraba al personal como en cada jornada, hice mi fichada de egreso, pasé por el personal de vigilancia, y me senté en el primer asiento para jugar un rato con mi celular
El ómnibus se iría llenando, y Ariadna subiría entre tantos, no puede dejar de observarla, toda sucia y transpirada, con su ropa industrial, sus borceguíes blancos por el polvo de las semillas, con cabello recogido, era patética, y fue hacia atrás.
El viaje sería aún peor, su voz de pito sobresalía desde el fondo, discutiendo con los muchachos de igual a igual, con risotadas que me resultaban estridentes.
La historia se repetiría el martes, el miércoles, y el jueves, dos gallos en el mismo gallinero, solo acumulaba más y más desagrado hacia su persona
Pero el viernes sería destino, al irme a bañar como cada anochecer, ella estaba también en el lugar para ducharse, mi primer pensamiento íntimo fue
Hoy es viernes, esta mugrienta se deba bañar una vez a la semana, pata sucia...
Fui a mi lugar, y me olvidé de ella, solo hice lo que siempre hacía, pero al salir, ella estaba a unos metros, secándose los cabellos frente al espejo y mirándose en él, y yo me quedé como tildada, es que era la primera vez que la veía sin ropas y guau! que sorpresa! realmente era una mujer más que llamativa, pechos, caderas, cintura, cola, piernas, más que envidiables y no solo eso, la gran cantidad de tatuajes que tenía hacía la hacía más intrigante todavía, desinhibida, sin pudor, sin siquiera tapar su desnudez con alguna toalla de gran tamaño
Ella, a través del espejo notó lo que sucedía y me dijo
Flaca, que pasa? te gusto? queres un garche?
Sentí incendiarme en vergüenza, me había tomado por sorpresa, con la guardia baja y que podía decirle? si como una estúpida me había enamorado con envidia de esa mujer, de sus tetas, de su culo y de su concha, solo la ignoré y seguí con mis cosas
Esa noche en el ómnibus se sentaría a mi lado, en primera fila y solo trató de empezar de nuevo, me dijo que la disculpara, que no había sido su intención ofenderme, pero que ella era así, hablaba así y solo eso.
Le devolví la pipa de la paz que me proponía fumar y solo fuimos charlando de nada especial, de lo que surgiera en los treinta minutos que teníamos por delante
La semana siguiente la comunicación empezaría a fluir entre nosotras de manera diferente, y muchas veces cuando se conoce a la otra persona, empiezan caer muchos preconceptos que una se hace, y aunque nunca cambiaría hacia ella esa imagen de mujer empoderada e intimidante lo cierto es que Ariadna no era un monstruo ni mucho menos.
Ella era una mujer de malas elecciones, en esos días estaba dejando atrás su pareja con uno de los chicos que trabajaba ahí mismo, un vago, que había dejado a su esposa embarazada y con dos hijos a cuesta solo para irse con ella, antes había estado con un mantenido que no hacía absolutamente nada y ella cargaba con todos los gastos, y, por si fuera poco, también había estado con un ex convicto
En esas charlas le dejé saber mi impresión, siempre con personas equivocadas en relaciones tóxicas y condenadas al fracaso, pero ella me dijo 'que agarraba lo que podía', por su forma de ser tenía demasiados problemas con el sexo opuesto, era intimidante, avasallante, y solo su aspecto cohibía a los hombres, solo los acobardaba, no se le insinuaban, y se veía siempre en la incómoda situación de ser ella la encargada de iniciar la conquista.
Cuando terminamos esos meses de trabajo, no diría que me separaba de una amiga, pero si de una mujer que se hacía respetar y con la cual había establecido una relación que seguiría más lejos de lo meramente laboral
Nos mantuvimos en contacto, aunque no sea más que un audio por celular, un mail o apenas palabras que iban de boca en boca, comentarios que corrían de un lado a otro
Ella siguió con sus empleos nómades como a mí me gustaba decir, yo con los míos. Roque la cruzaría tiempo después, casualidades laborales y no podía evitar sentir la desesperanza de que ella lo avanzara, pero mi esposo una y otra vez me decía que solo tenía ojos para mi, que no fuera tonta.
Volvimos a coincidir en una reunión de colegas en un campo de fin de semana, hablamos como amigas, pero jamás le quitaría a Ariadna ese rótulo de mujer dominante, y, es más, sabía que los chicos se referían a ella como 'la topadora' y había muchas historias dando vueltas, mezclas de verdades y fantasías, y en esos momentos, mientras escuchaba, volvían a mi mente las imágenes de esa noche que nos bañamos y me sorprendió mirándola desnuda
Los días siguieron pasando, y alguna vez me tomaría por sorpresa un mensaje de ella, se mudaría en breve a Chile, temas laborales, y organizaba una despedida en su casa, me sentí una tonta, Roque lo sabía, todos lo sabían, todos menos yo
Nunca olvidaré esa noche, llegamos pasadas las diez, la música a todo volumen se escuchaba a la distancia, y las luces encendidas hacían ver esa casa como una luciérnaga enorme en la oscuridad.
Ariadna estaba enfundada en un vestido negro brillante que como una segunda piel se pegaba a su cuerpo, dejando notar cada centímetro de perfección, le sobraban tetas, le sobraba culo, le sobraban piernas, le sobraban curvas, y esa imagen de femme fatale estaba en el otro extremo de esa persona desagradable y sucia que había conocido, pero claro, una botella en una mano, un cigarro en la otra, y su vozarrón característico parecía delatarla nuevamente
Vino a nuestro encuentro, abrazó a Roque y le dió un beso en la mejilla, y luego hizo lo propio conmigo, estaba notoriamente excitada y ya a esa hora pasada de copas
Las horas pasaron, entre fiesta y tragos, algunos bailaban, y solo se dio de que Roque ella y yo quedáramos a un lado, ella lo tenía muy tomado de la cintura como si fuera normal, y honestamente, eso me molestaba, que estuvieran tan juntos y que el estúpido de mi hombre pareciera complacido con la situación, no sabía si enojarme con él o con ella, porque ella tenía un cuerpo escultural con el que yo no podía competir y era la mujer que estaba de boca en boca y todos querían cogerse, sentía que él se portaba como un estúpido baboso, pero ella lanzaría una frase que me descolocaría, le dijo a Roque
Que cogible que está tu chica! te la robaría y te la garcharía toda
Sentí un rubor, pero ella ahora dirigiéndose a mi me dijo
De veras Nati, si no fuera por respeto a Roque, te invitaría a salir, a bailar, a conocernos mejor, y te pegaría la mejor chupada de concha de tu puta vida
Me sentí ruborizada y hasta intimidada, pero ella me convidó del envase de cerveza que tenía en su mano y vino a mi lado, acercándose tanto que hasta se me hizo incómoda, tomándome por la cintura y acariciando mis cabellos en una forma muy desvergonzada
Pero sería solo ese momento, puesto que ella en breve se desentendería de nosotros para continuar con su fiesta de despedida, y solo seguiríamos bebiendo y bailando hasta que el sol nos sorprendiera
Llegamos al departamento cuando la claridad de un nuevo día se colaba por los ventanales, estábamos cansados, fuimos a la cama y yo tenía un deseo profundo de que Roque me cogiera, pero el solo me abrazó y en un par de minutos sus pesados ronquidos llenaron el cuarto.
Y a pesar de que estaba destruida no podía seguirle los pasos, mi cabeza pensaba y pensaba, solo no podía detenerla y a medida que pasaban los minutos mis ojos se hacían más y más grandes.
Mi amado esposo parecía muerto en la cama, jamás notó que yo me levantaría nuevamente, cerré la puerta y fui a la cocina a prepararme un te de tilo para alivianar toda la resaca
Me senté junto al ventanal que da al balcón principal, camuflada entre los cortinados puesto que estaba en ropa interior, me acomodé mirando la nada misma del exterior y escuchando el trinar de los pájaros que anunciaban un nuevo día mis pensamientos fueron a repetir nuevamente la historia de esa mujer, desde el día que nos habíamos conocido hasta lo que había sucedido un par de horas atrás, es que realmente me habían movido sus palabras y era una situación que jamás había vivido
Fue inconsciente, pero de pronto mis pezones parecían hervir bajo la seda de mi remera de dormir, y sentía como mi sexo se inundaba y mi clítoris se hacía más y mas grande y solo punzaba en el roce con la tanga
Me mordí mi labio inferior, no podía, no quería, pero mi mano libre vacacionaba sobre mis pezones, no podía evitar acariciarlos, respiré con cadencia, el cuerpo me pesaba, mis piernas parecían no tener resistencia, dejé de lado la taza de te y fui con la otra mano bajo el frente de mi ropa interior, la imagen de Ariadna se agigantaba en mis sueños, me sentí venir, no hizo falta demasiado
Había liberado mis tensiones y era hora de volver al cuarto, el frente de mi tanga estaba empapado como si le hubieran tirado un vaso con agua sobre ella, por suerte Roque seguía roncando y jamás se enteró que en la mas grande sigila, me cambié esa ropa interior nauseabunda y olorosa, y antes de conciliar el sueño me noté más confundida de lo que estaba, cierto, me gustaban los hombres, pero naturalmente alguna vez había tenido fantasías lésbicas, solo que siempre habían sido chicas sin rostros, pero ahora, ahora si parecía real, las líneas del rostro de Ariadna se habían dibujado en mi placer y solo ya, no supe explicármelo
Tempo depois, eu confessaria o ocorrido pro meu marido — não tinha segredos com ele e, além disso, faltavam só quatro dias pra ela pegar o voo e cruzar a cordilheira. Roque ouviu cada palavra com muita atenção, sem opinar nada, e na minha inocência, talvez eu tenha deixado minha fantasia excitante demais pra ele.Entre verdades e mentiras — porque Roque nunca confirmou, mas também nunca desmentiu —, surgiria uma última visita ao apartamento que ela estava deixando, pra fechar uns assuntos de trabalho. E, basicamente, até hoje ainda me parece muito casual, porque, na minha cabeça, tudo que tinha que ser dito já tinha sido dito.
E foi aí que nos encontramos pela última vez: ela, meu marido e eu. Lembro que naquela manhã tava um calor do caralho, ela só com um short jeans desbotado e um top que eu achava curto demais, marcando não só os bicos dos peitos, mas também que ela não tava de sutiã. Os peitos dela dançavam com total liberdade. Me deu uma certa agonia, não conseguia segurar meus ciúmes doentios, e ela tava puta gostosa, muito piranha, passando uma imagem invejável que eu nunca conseguiria ter.
Mas não demorou pra eu perceber que, enquanto falava de trabalho, os olhares, os gestos, os flertes dela não eram pro Roque, eram pra mim. E, mesmo eu tentando me esquivar, ela continuava brincando com fogo.
Depois de umas duas horas, ela pediu pro meu marido ir até a cozinha pegar uns refrigerantes e uns copos. Foi estranho, porque essa era a função dela como anfitriã, mas ela só queria um momento pra ficarmos a sós. Então ela veio pra cima de mim, e eu comecei a recuar discretamente. Ela continuou avançando com cara de puta, e a parede lá atrás interrompeu minha retirada. Ela ficou de frente, perto, muito perto, prendeu minhas mãos e tentou me beijar. Eu desviei uma vez.
— Cê tá louca! — falei — Eu não gosto de mulher!
— Como é que cê sabe? — respondeu — Com quantas mulheres cê já ficou?
Eu disse que não, mas ela me pegou de surpresa com a boca aberta. De repente, ela enfiou a língua na minha boca, apertando os lábios dela contra os meus. Porra! Não tava certo, não tava! Mas eu não conseguia admitir que tava excitada, ela era maior e mais forte que eu, mas, se quisesse, eu podia ter me soltado. Só que Ariadna me atraía igual um ímã, e eu só me deixei levar. Ela pegou minhas mãos e guiou elas pelo corpo dela, como se estivesse redesenhando as linhas das várias tatuagens que decoravam a pele. Ela me olhava direto nos olhos, de um jeito bem desafiador, e aquele percurso terminou quando minhas mãos foram levadas pra debaixo do top, onde os peitos nus dela esperavam pra serem acariciados. Eram ricos, generosos, e os biquinhos estavam durinhos de tesão. Eu adorei o calor e a maciez da pele dela, ela ficou à vontade, e eu não sabia por quê, mas adorava acariciar os peitos dela do mesmo jeito que eu acariciava os meus.
Ela deu um passo à frente, levantou o top que ainda cobria eles e, sem cerimônia, enfiou eles na minha cara. Um e depois o outro, esfregando, e fez com que, sem querer, eu começasse a lamber eles. E, sem perceber, eu já tinha me perdido na brincadeira, porque ela apertava minha buceta por cima da roupa num ritmo gostoso.
Foi assim que Roque ia nos encontrar, enroscadas na brincadeira, e a surpresa dele foi enorme.
— Bem, bem, bem... mas o que temos aqui? — foram as palavras dele, enquanto se acomodava de lado.
A situação me deixou meio desconfortável, mas Ariadna, quase à força, me manteve presa ali. E, se faltava alguma coisa pra derrubar minhas últimas defesas, era sentir os lábios dela nos meus e a língua dela na minha boca.
Ela começou a me acariciar por todo lado, procurando minhas partes íntimas por baixo da roupa, falava um monte de putaria no meu ouvido e só arrancava gemidos profundos de mim. E, pra completar, a proximidade do meu marido, esposo, parceiro, amante, como um espectador excitado que se acariciava o pacote, só me deixava mais louca.
Ela era uma puta maldita. Tirou o short e a perfeição do corpo tatuado dela ficou à vista de Roque e de mim. Ela se encostou numa das paredes. de lado e colocando uma perna num banco, ela me indicou que fosse por cima dela pra continuar o jogo.
Voltaram os beijos boca a boca, desci pros peitos dela e ela me fez seguir pra baixo, pela barriga, pelo umbigo, pelos pelos que cobriam a buceta dela e, no fim, minha língua tava no clitóris dela, na bocetinha dela, nos sucos que tinham gosto de mulher. Aí percebi que, no final das contas, as coisas tinham virado de ponta-cabeça: era pra ela enterrar a cara entre minhas pernas, e não eu entre as dela, mas eu tava adorando, e o cheirão forte de mulher dela me enlouquecia. Fechei os olhos e meti a cara com gosto, conhecia a fisiologia feminina como ninguém.
Não era só a primeira vez que eu tava com uma mulher, mas também a putaria do meu parceiro presenciar aquilo dava um plus extra na situação.
Só continuei chupando a buceta dela com muita vontade, perdida no nada, de olhos fechados, até que, num certo ponto, quando abri os olhos, vi o pau duro do Roque a centímetros do meu rosto. Ele tava pelado, do lado dela, e eles se beijavam loucamente. Segui o suco, peguei o pau dele com uma mão e comecei a masturbar ele, a lamber ele, um tempo nele, um tempo nela, perdida entre os dois sexos, até que a Ariadna me fez levantar pra me beijar de novo na boca, e depois com o Roque, e depois eles dois. Ela acariciava meus peitos, ele minha bunda, e senti a necessidade lógica de me despir por completo.
Improvisamos um tapete fofo no chão como cama. Roque deitou nele e Ariadna montou nele. Só observei por um tempo, e a imagem do meu homem comendo outra foi muito forte, muito quente. Sentir ele arrancando gemidos de outra e se esbaldando nas curvas de outra foi uma cena que nunca vou esquecer. Aí fui sentar na cara dele, encher a boca dele com minha buceta quente, e fiquei de frente pra aquela mulher. Ela beijava meus peitos, eu os dela, juntamos nossos lábios, gemíamos juntas, e o filho da puta do Roque tava no paraíso. Todas as peças do quebra-cabeça se encaixaram perfeitamente.
E naquele momento eu percebi que meu prazer estava no sexo que eles tinham entre si. Roque tinha me comido na noite anterior, com certeza me comeria na próxima, mas Ariadna seria só naquele instante, naquela oportunidade, então eu só queria ver eles trepando.
Ela ficou de quatro e ele foi por trás. Meu marido adorava essa posição, sempre gozava dentro de mim nessa posição. Eu só fui de lado e apoiei meu rosto na lombar dela, pra olhar nos olhos dele enquanto ele metia tudo nela.
Segurei as nádegas dela com minhas mãos e só abri tudo pra melhorar a visão. Me concentrei no ponto do pau dele, como entrava inteiro e saía encharcado nos sucos de mulher, era delicioso. Ele tirou, ofereceu pra eu chupar um pouco e voltou a meter, e naturalmente rolou um jogo muito pornô de meter na buceta dela e meter na minha boca. Era muito gostoso, muito quente, e eu sentia meu corpo queimar sem controle.
Só por instinto, comecei a passar a língua no esfíncter dela. Roque não parava de comer ela, olhando o que eu fazia, enquanto os gemidos cheios de desejo de Ariadna ficavam cada vez mais altos à medida que eu forçava devagar a porta dos fundos dela.
Roque só apontou e, com uma estocada, meteu tudo no cu dela, com uma facilidade impressionante, até o fundo, e um suspiro preso terminou numa exalação de prazer da minha parceira de corpo tatuado.
Meu marido começou um jogo louco onde o final era mais que previsível, alternando à vontade entre a buceta dela, o cu dela e minha boca, enchendo o quarto de um prazer profundo, e tudo terminaria com o entorno das nádegas dela e meu rosto banhados num mar de porra morna e grossa.
Continuamos fazendo isso por algumas horas, até ficarmos completamente satisfeitos e exaustos depois de experimentar todas as nossas fantasias loucas.
O avião para o Chile partiria pouco depois. Fomos mais uns tantos amigos que a tínhamos acompanhado até o aeroporto naquela manhã de inverno, conhecemos os pais dela, um irmão com a esposa e os sobrinhos, dois pequenos rebeldes que não paravam de correr de um lado pro outro.
Aquele voo levou com ele nossa história com Ariadna, aquela mulher que eu odiei no começo e com quem acabei me enroscando num encontro louco e bizarro.
O tempo passou, a gente se fala, ela se mudou de vez pro outro lado da cordilheira, tem um marido chileno, um filho pequeno de dois anos e, no momento em que escrevo isso, tá no segundo filho.
Ainda assim, a lembrança dela flutua entre nossos lençóis, nas nossas fantasias de casal. Roque, de vez em quando, insinuou repetir a parada com outra mina que fosse do meu gosto, mas mina nunca foi minha praia — Ariadna foi uma exceção, e não vou encontrar outra Ariadna no meu caminho.
Se você curtiu essa história, pode me escrever com o título SEGURANÇA INDUSTRIAL para dulces.placeres@live.com
0 comentários - Segurança industrial