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Gracias por los puntos y comentarios
MADRE E HIJA
El ómnibus se mueve por la carretera a gran velocidad, hace muchas horas ya que estoy sentada en el mismo sitio y como dice 'ma', nuestros culos terminaran cuadrados como los asientos, el avión era la mejor opción, pero no estaba al alcance de nuestros bolsillos, bastante nos habíamos puesto la soga al cuello con las reservas de la estadía y todos los gastos que nos esperaban en una semana de vacaciones
El pequeño monitor al medio del pasillo proyecta una película vieja, descolorida, que ya vi cien veces y podría relatarla con los ojos cerrados, prefiero escuchar mi play list favorita por mis auriculares conectados al celular.
Miro por la ventana, el sol está cayendo lentamente y me entibia el rostro, el paisaje cambia poco a poco, atrás quedaron las verdes praderas de la llanura, ahora nos mecemos hacia arriba y hacia abajo en pequeñas colinas que pronto darán lugar a nevadas montañas
Me retuerzo en mi fastidio, apenas veinte abriles y ya desencantada del amor, cansada de tantas infidelidades del chico al que amaba y le había entregado todo, mi cuerpo, mi corazón, mi alma
Tanto sufrir en vano, tantas lágrimas derramadas por un bastardo que no valía la pena, y el viaje era la medicina a mis males, o eso intentaba ser, tratar de olvidar, tantas veces perdonar y volver a él solo para volver a ser cornuda
El ronquido de mi madre me llama la atención y me hace voltear la mirada a su lado, me da risa, desparramada en el asiento que da al pasillo, su rostro emana paz y al menos en sus sueños escapa a sus angustias.
Pero su situación es diferente a la mía, no se trata de engaños, para nada, pero ella se termina de separar del amor de su vida, sin odios, sin rencores, solo lo bueno de años se había esfumado, y de común acuerdo habían decidido empezar de nuevo, por separados.
A ma no la mueve el odio como a mí, su rostro es el de la angustia de ya no ser lo que era, de verse obligada a un nuevo comienzo
Mi pa por su lado seguiría su camino, junto a mi Tomás, medio hermano mayor producto de una relación anterior con su ex esposa
Siento dormirme un poco, mejor tratar de conciliar un poco el sueño, aun queda camino por recorrer
Ma me sacude ahora por el brazo, llegamos, y yo trato de levantarme, me saco los audífonos, miro por la ventana del y se ven las luces de la ciudad en medio de la espesa negrura de la noche.
Bajamos y a su turno nos dan las maletas, miro en derredor, siento el viento helado sobre mi rostro, pero la sensación es rara, a pesar de las bajas temperaturas, de la nieve, de ese viento que corre entre las montañas, no se siente tanto el frío como en mi acostumbrada ciudad
Nos metemos al hotel donde nos reciben con cordialidad y en unos minutos estamos en nuestro cuarto, es enorme! casi tan grande como nuestro apartamento y tenemos más de lo necesario para pasar una semana de ensueño.
Me tiro y salto sobre la cama, como una chiquilla y ma me reprende, es que ya estoy grandecita y ella necesita que le ayude a desempacar mis cosas.
Luego bajamos a cenar, tenemos hambre y lo hacemos sobre una mesa que da a los vidriados que nos dejan ver al exterior, conversamos, cosas de chicas, volvemos al cuarto, un baño y a dormir
Las camas son enormes, cómodas, ella toma la más cercana al ventanal, a mi toca la que está justo frente a la enorme tv que cuelga en la pared, aprovecho a ver alguna que otra pavada entes de dormir, entonces ma me dice
Carina, no tenés sueño? por qué no descansas? mañana tendremos un largo día por delante
Ella se da vuelta de lado y en la penumbra de la luz que proyecta la pantalla observo con disimulo su cuerpo semidesnudo, le tengo sana envidia, mamá es llamativamente bonita, ojalá pudiera tener esas curvas a su edad!
Llega la excursión del primer día, montañas, nieve, aerosillas, esquiar, por la mañana, por la tarde, y el bus interno nos traslada en medio de una fuerte ventisca y un incesante caer de nieve, charlo en el camino con Noelia, una chica de mi edad con quien hice amistad en el largo viaje del día anterior
Empiezan los problemas, por la tormenta de nieve se ha cerrado el ascenso al cerro, así que se improvisa una visita a la parte baja donde no hay riesgos, miro la aerosilla detenida, paralizada en el tiempo y mastico bronca, todo parece salir mal, estoy molesta, ma, resignada
Medio día, nos invitan a almorzar a un restaurante al pie de la montaña, es el paquete típico para excursiones, esos que ya tienen preparados de antemano las agencias de viaje como plan alternativo, nos acomodamos a una mesa un tanto alejadas del resto
Pasan cinco minutos y nos sorprende quien será nuestro camarero, y me hipnotiza, un caballero alto, buen mozo, buen porte, con el cabello negro como la noche, engominado, perfecto, con una sonrisa que derrite, acomoda la mesa, se fija que esté todo en orden, y nos entrega la carta para elegir el menú, mi mirada se cruza con la de mi madre, nos reímos cómplices, pensamos lo mismo, incluso ella me patea sutilmente por debajo de la mesa, es que tenemos los mismos gustos
Nos habla cortésmente y su voz resulta grave y agradable al oído, nos recomienda alguna que otra opción y se retira para que elijamos tranquilas
Ma y yo intercambiamos ideas, se ve demasiado adulto para mí, pero demasiado joven para ella, suspiramos como tontas
El vuelve por los pedidos, nos damos cuenta que hablamos del muchacho y ni vimos la carta, mamá con rapidez tira
Perdón... tu nombre era...
Ignacio, pero pueden llamarme Nacho - responde en un tono muy familiar
Yo quiero la sugerencia de la casa - respondo para sacarme la soga del cuello
Ma se queda meditando, entonces él me mira y dice
Y tu hermana? aun no se decide?
Nos reímos con ganas, adulador, 'hermana'... el también sonríe, ma hace su pedido y nos quedamos a solas nuevamente, me toma por la mano y tira
Hombres... peligrosamente astutos, tienen ese don de la conquista pegado en la piel, no le creas, son cantos de sirenas...
Degustamos el almuerzo, pero nuestros sentidos están con el rico muchachote que nos tocó en suerte, solo se da que hablamos, con el, palabra va, palabra viene, Nacho nos dice que por la noche estará libre, si queremos podemos ir a recorrer un poco la ciudad, ver que sale, el es nativo y está dispuesto, no tiene nada mejor que hacer.
Dejamos la puerta abierta, quien sabe, nunca se sabe.
Por la tarde, las condiciones climáticas no cambian, una caminata a ver vidrieras parece ser la mejor opción.
En verdad, esa caminata solo me sirve para charlar con ma acerca de Nacho, me gusta, y a ella también, es muy mayor, me dice, es muy joven le digo, por suerte siempre tuvimos una relación muy abierta y fluída aunque fuéramos madre e hija
Coincidimos en salir con ese muchacho, mientras me ducho ella lo llama y acuerda lugar de encuentro, su turno de ducharse, me pongo una falda demasiado corta a pesar de la inclemencia del tiempo, ella me mira y me dice
Te ves muy puta, esa ropa ya no es para vos
Es que pienso cogérmelo ma, y quiero impresionarlo
Pensé que te dije que era muy mayor para vos
No importa, me gusta
Entonces tienes que saber que yo también pienso cogérmelo
No respondo, me quedo pensando, que querrá un hombre, la juventud que yo puedo darle o la experiencia que ella puede darle?
Miro a ma, le tengo una envidia que me carcome, es demasiado bonita y tal vez no pueda competir con ella, es que sabe vestirse, como mujer interesante, y no como yo que parezco una concha caliente
Ella nota mis dudas, me ríe con sobra y me dice
Ok, que gane la mejor...
Nacho pasa puntual con su coche, me adelanto y le gano el asiento delantero, ella debe conformarse con el de atras y solo salimos a dar vueltas sin rumbo fijo.
Paramos en un bar de los tantos que hay, hablamos, trato de ser simpática, lo como con la mirada, pero es obvio que el solo tiene ojos para mi madre, ma me mira, con esas miradas que dicen mucho, ambas sabemos que ella se lo va a coger y solo siento impotencia. Diablos, hace veinticuatro horas llegamos como dos pollitas mojadas, con nuestros corazones rotos, y ahora estábamos peleando por un macho
Ficou muito tarde, Nacho explica pra gente que a gente tava de férias, mas ele tinha que acordar cedo pra trabalhar, e que, aliás, de tarde ele ia ter tempo livre. Ma não perde a chance, dá uma insinuada que, se o tempo ruim continuar, era bem possível que também não desse pra esquiar, então, se ele quisesse, a gente podia passar na casa dele pra bater um papo, com certeza dava pra continuar se conhecendo.
Um novo dia, o vento diminuiu e a neve já não machuca, os raios de sol brilham num céu azulzinho, a gente vai tomar café, finalmente vamos subir pro topo da montanha, pros picos brancos, mas ma tá em outra sintonia, fica matutando o que fazer, até durante o almoço, liga pra ele na minha frente, fala que de tarde eu vou esquiar, mas ela tá meio cansada e prefere ficar, diz que, se ele quiser passar no hotel um tempinho, pra ver qual é.
Desliga a ligação, me olha com aquela risada de puta que me irrita, eu respondo com meus olhões.
Cê ficou maluca? A gente devia tá junto nessa.
Não consigo resistir, meu amor, vai, vai e se diverte.
Quase me empurra pro abismo, toda afim de comer aquele guri, o mesmo que eu queria comer e só saio com o grupo rumo àquele morro, meia hora remoendo raiva porque sou muito ruim de perder, fico imaginando ma fazendo tudo que eu queria fazer, e não aguento.
Tô na fila pra pegar a cadeirinha, quase é minha vez, decido abortar, me olham estranho, finjo que tô mal e me desculpo, pedem um táxi que demora quase uma maldita hora, volto pro hotel, não penso, só ajo.
Chego, subo no elevador até o sétimo andar, quase trombo com a porta de entrada, mas é aí que paro pra pensar, que porra eu tô fazendo?
Encosto o ouvido na porta bem de leve, não consigo ouvir muito, abro com todo cuidado pra não me entregar, a luz apagada da entrada me favorece e me acomodo quase sem fazer barulho, vejo eles com clareza, ma tá... Recostada, com as pernas abertas, segurando os gemidos, Nacho ajoelhado entre as pernas dela chupando a buceta dela, tão pelados e eu fico olhando as curvas do torso daquele macho imponente, porra, que gostoso que ele é!
É curioso, sou mulher, mas me sinto uma menina bisbilhoteira, espiando na clandestinidade, e não é só um casal, é minha própria mãe e isso me dá um tesão extra.
Nacho vai com tudo, abre bem as pernas dela e enterra fundo enquanto beija os peitos dela, eu sinto me molhar, e meus bicos endurecem debaixo do pano, sinto calor, e com o maior cuidado deixo cair no chão os casacos que me atrapalham, tenho a boca seca, passo a língua nos lábios, me acaricio sem querer, quase sem perceber, não consigo evitar sentir meu clitóris pulsar na minha intimidade.
Mãe curte demais, acaricia as costas dele e a cada metida que ele dá nela, ela só solta um gemido, o mesmo gemido que eu me esforço pra segurar.
— Gostou, bebê? — ele pergunta.
— Sim, buceta, me come toda, vai, vai... — ela responde.
Gosto muito, muito, muito, e sinto aquela umidade transbordando minha calcinha, de repente ele sai e se acomoda na barriga da minha mãe, vejo ele se masturbar, ela espera, se acaricia os peitos esperando a chuva bendita, não se faz de rogada, contra a luz vejo o sêmen jorrando nos peitos da mãe, ela ri e se lambuza brincando com os dedos, como se estivesse lubrificando os bicos que aparecem muito sexy.
Ele se deita ao lado dela, abraça, pelados lado a lado, beija a testa dela, ela ainda brinca com os peitos inundados de porra.
— Gostou? — ele pergunta.
— Amei! — ela responde — precisava de uma coisa assim...
— Se sua filha te visse... que putona que a mãe dela é...
— Não seja mau, pareço tão vadia assim?
— Não, não, só brincando.
— Pobre... devia ter ido esquiar com ela... mas, bom, tive mais sorte.
— Mas sabe que eu gosto, né, e que também quero comer ela...
— Ha ha! não, tá perdendo tempo, né?
— E talvez as duas. ao mesmo tempo, o que você acha?
O diálogo entre Nacho e a mamãe fica mais quente do que eu tava vendo, porque sem eles saberem, tavam falando de mim, e isso me excitava, me fazia ferver.
E o que você faria com a minha neném? — pergunta a mamãe.
Neném? que neném? é uma mulherão a sua filha, pra dar uns paus gostosos em todos os buracos.
Não, não, ela é uma menina, sempre vai ser minha menina.
Eu já não aguento mais, tenho mais de vinte, Nacho me vê como mulher, mas a mamãe insiste em jogar um jogo perigoso, tô com a mão dentro da calça jeans, me toco, molhada, quente, meu clitóris tá enorme, eu gemo, não consigo evitar, não consigo...
Bobinamente, fico exposta, a mamãe vem até onde eu tô e me descobre, os dois continuam pelados e não se incomodam nem um pouco, ela me pega pela orelha e me leva pro meio do quarto, como quando eu tinha cinco anos, me repreende.
Acha bonito? mal-educada! de onde tira esses modos de ficar espiando?
Nacho só observa, mas como eu disse, começa a jogar um jogo perigoso, e o nosso garoto começa a ficar duro de novo, o pau dele começa a crescer e a mamãe diz:
Eu vou te ensinar a se comportar, mal-criada!
Ela me pega pelos cabelos e me puxa contra ele, me empurra pela nuca e faz eu enfiar o pau dele na boca, faz eu chupar, fundo, gostoso, quente, Nacho não diz nada, eu sinto nas minhas papilas o gosto do gozo da foda que ele tinha dado na mamãe, e me sinto putamente excitada, mas eu não tenho vontade, nem controle, a mamãe dita o ritmo, meus cabelos caem pro lado, ela me separa.
Ela me manda tirar a roupa, como castigo, só pede pra eu ficar de calcinha, nada mais, eu gosto, o jogo me agrada, então ela manda Nacho me comer pela boca, sem piedade.
A mamãe me dá um tapa forte na bunda, e outro, e mais um, ela também tá curtindo, me pega de novo pela orelha e me leva pra um canto, me faz ajoelhar.
Nacho vem e enfia o pau na minha boca, fundo, mais fundo, não aguento tanta coisa, minha cabeça tá contra a parede e a Janela lateral, não tenho como escapar, mas ela empurra ele por trás pra forçar ele a entrar mais e mais na minha boca, não consigo respirar, as lágrimas escorrem, ela diz
"Aí está a putinha, gostou? Gosta assim?"
E nós dois viramos marionetes dos fetiches dela, o amante, a filha dela, nunca imaginei esse lado sádico e excitante da minha mãe, e ainda faltava o melhor da perversão dela, a cereja do bolo
Ela manda a gente parar de frente um pro outro, bem perto, me manda esticar a frente da minha calcinha fio dental pra ele ver minha buceta, aí ela fala
"Viu? Ela ainda não tem pelo pubiano, é uma menininha"
Porra, eu insisto que é um jogo perigoso demais, mas excitante demais, ela manda eu ficar naquela posição, feito uma estátua, e olhar nos olhos do Nacho, ela tá masturbando ele com a mão, eu só fico ali esperando, ele morde os lábios, sente o prazer, os olhos dele mudam, o rosto, ele vai gozar de novo, eu mordo meus lábios, ele geme, sinto os jatos quentes de porra bater na minha buceta, mais e mais, a lava fervendo escorre pelos meus lábios, e vai sujando devagar a frente da minha calcinha, ela espera até sair a última gota
Aí ela me manda soltar os elásticos, sinto o suco quente do sexo daquele homem entre minhas pernas, feito um melado irresistível que tá queimando meu clitóris
"Agora, a menina má vai pra cama dela, de castigo, vira e dorme, sua mãe ainda tem coisa pra fazer com o Nacho"
Eu obedeço, me ajeito e me cubro, de lado, olhando pro nada, nas minhas costas sinto eles continuarem transando e eu, só uma menina de castigo que não consegue evitar um orgasmo enorme só apertando minha bucetinha ritmadamente, tento não ser descoberta de novo, não consigo
Chega por agora, uma mulher que foi tratada como menina, castigada, de cabeça virada e a buceta cheia de porra quente que vai esfriando devagar, com certeza hoje à noite, no jantar, a gente vai conversar com a mãe sobre tudo aconteceu e amanhã quando o sol nascer, terei minha chance de levar o Nacho pra cama, quero que ele compare, e depois tire suas conclusões
Se você gostou dessa história, pode me escrever com o título MÃE E FILHA para dulces.placeres@live.com
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El pequeño monitor al medio del pasillo proyecta una película vieja, descolorida, que ya vi cien veces y podría relatarla con los ojos cerrados, prefiero escuchar mi play list favorita por mis auriculares conectados al celular.
Miro por la ventana, el sol está cayendo lentamente y me entibia el rostro, el paisaje cambia poco a poco, atrás quedaron las verdes praderas de la llanura, ahora nos mecemos hacia arriba y hacia abajo en pequeñas colinas que pronto darán lugar a nevadas montañas
Me retuerzo en mi fastidio, apenas veinte abriles y ya desencantada del amor, cansada de tantas infidelidades del chico al que amaba y le había entregado todo, mi cuerpo, mi corazón, mi alma
Tanto sufrir en vano, tantas lágrimas derramadas por un bastardo que no valía la pena, y el viaje era la medicina a mis males, o eso intentaba ser, tratar de olvidar, tantas veces perdonar y volver a él solo para volver a ser cornuda
El ronquido de mi madre me llama la atención y me hace voltear la mirada a su lado, me da risa, desparramada en el asiento que da al pasillo, su rostro emana paz y al menos en sus sueños escapa a sus angustias.
Pero su situación es diferente a la mía, no se trata de engaños, para nada, pero ella se termina de separar del amor de su vida, sin odios, sin rencores, solo lo bueno de años se había esfumado, y de común acuerdo habían decidido empezar de nuevo, por separados.
A ma no la mueve el odio como a mí, su rostro es el de la angustia de ya no ser lo que era, de verse obligada a un nuevo comienzo
Mi pa por su lado seguiría su camino, junto a mi Tomás, medio hermano mayor producto de una relación anterior con su ex esposa
Siento dormirme un poco, mejor tratar de conciliar un poco el sueño, aun queda camino por recorrer
Ma me sacude ahora por el brazo, llegamos, y yo trato de levantarme, me saco los audífonos, miro por la ventana del y se ven las luces de la ciudad en medio de la espesa negrura de la noche.
Bajamos y a su turno nos dan las maletas, miro en derredor, siento el viento helado sobre mi rostro, pero la sensación es rara, a pesar de las bajas temperaturas, de la nieve, de ese viento que corre entre las montañas, no se siente tanto el frío como en mi acostumbrada ciudad
Nos metemos al hotel donde nos reciben con cordialidad y en unos minutos estamos en nuestro cuarto, es enorme! casi tan grande como nuestro apartamento y tenemos más de lo necesario para pasar una semana de ensueño.
Me tiro y salto sobre la cama, como una chiquilla y ma me reprende, es que ya estoy grandecita y ella necesita que le ayude a desempacar mis cosas.
Luego bajamos a cenar, tenemos hambre y lo hacemos sobre una mesa que da a los vidriados que nos dejan ver al exterior, conversamos, cosas de chicas, volvemos al cuarto, un baño y a dormir
Las camas son enormes, cómodas, ella toma la más cercana al ventanal, a mi toca la que está justo frente a la enorme tv que cuelga en la pared, aprovecho a ver alguna que otra pavada entes de dormir, entonces ma me dice
Carina, no tenés sueño? por qué no descansas? mañana tendremos un largo día por delante
Ella se da vuelta de lado y en la penumbra de la luz que proyecta la pantalla observo con disimulo su cuerpo semidesnudo, le tengo sana envidia, mamá es llamativamente bonita, ojalá pudiera tener esas curvas a su edad!
Llega la excursión del primer día, montañas, nieve, aerosillas, esquiar, por la mañana, por la tarde, y el bus interno nos traslada en medio de una fuerte ventisca y un incesante caer de nieve, charlo en el camino con Noelia, una chica de mi edad con quien hice amistad en el largo viaje del día anterior
Empiezan los problemas, por la tormenta de nieve se ha cerrado el ascenso al cerro, así que se improvisa una visita a la parte baja donde no hay riesgos, miro la aerosilla detenida, paralizada en el tiempo y mastico bronca, todo parece salir mal, estoy molesta, ma, resignada
Medio día, nos invitan a almorzar a un restaurante al pie de la montaña, es el paquete típico para excursiones, esos que ya tienen preparados de antemano las agencias de viaje como plan alternativo, nos acomodamos a una mesa un tanto alejadas del resto
Pasan cinco minutos y nos sorprende quien será nuestro camarero, y me hipnotiza, un caballero alto, buen mozo, buen porte, con el cabello negro como la noche, engominado, perfecto, con una sonrisa que derrite, acomoda la mesa, se fija que esté todo en orden, y nos entrega la carta para elegir el menú, mi mirada se cruza con la de mi madre, nos reímos cómplices, pensamos lo mismo, incluso ella me patea sutilmente por debajo de la mesa, es que tenemos los mismos gustos
Nos habla cortésmente y su voz resulta grave y agradable al oído, nos recomienda alguna que otra opción y se retira para que elijamos tranquilas
Ma y yo intercambiamos ideas, se ve demasiado adulto para mí, pero demasiado joven para ella, suspiramos como tontas
El vuelve por los pedidos, nos damos cuenta que hablamos del muchacho y ni vimos la carta, mamá con rapidez tira
Perdón... tu nombre era...
Ignacio, pero pueden llamarme Nacho - responde en un tono muy familiar
Yo quiero la sugerencia de la casa - respondo para sacarme la soga del cuello
Ma se queda meditando, entonces él me mira y dice
Y tu hermana? aun no se decide?
Nos reímos con ganas, adulador, 'hermana'... el también sonríe, ma hace su pedido y nos quedamos a solas nuevamente, me toma por la mano y tira
Hombres... peligrosamente astutos, tienen ese don de la conquista pegado en la piel, no le creas, son cantos de sirenas...
Degustamos el almuerzo, pero nuestros sentidos están con el rico muchachote que nos tocó en suerte, solo se da que hablamos, con el, palabra va, palabra viene, Nacho nos dice que por la noche estará libre, si queremos podemos ir a recorrer un poco la ciudad, ver que sale, el es nativo y está dispuesto, no tiene nada mejor que hacer.
Dejamos la puerta abierta, quien sabe, nunca se sabe.
Por la tarde, las condiciones climáticas no cambian, una caminata a ver vidrieras parece ser la mejor opción.
En verdad, esa caminata solo me sirve para charlar con ma acerca de Nacho, me gusta, y a ella también, es muy mayor, me dice, es muy joven le digo, por suerte siempre tuvimos una relación muy abierta y fluída aunque fuéramos madre e hija
Coincidimos en salir con ese muchacho, mientras me ducho ella lo llama y acuerda lugar de encuentro, su turno de ducharse, me pongo una falda demasiado corta a pesar de la inclemencia del tiempo, ella me mira y me dice
Te ves muy puta, esa ropa ya no es para vos
Es que pienso cogérmelo ma, y quiero impresionarlo
Pensé que te dije que era muy mayor para vos
No importa, me gusta
Entonces tienes que saber que yo también pienso cogérmelo
No respondo, me quedo pensando, que querrá un hombre, la juventud que yo puedo darle o la experiencia que ella puede darle?
Miro a ma, le tengo una envidia que me carcome, es demasiado bonita y tal vez no pueda competir con ella, es que sabe vestirse, como mujer interesante, y no como yo que parezco una concha caliente
Ella nota mis dudas, me ríe con sobra y me dice
Ok, que gane la mejor...
Nacho pasa puntual con su coche, me adelanto y le gano el asiento delantero, ella debe conformarse con el de atras y solo salimos a dar vueltas sin rumbo fijo.
Paramos en un bar de los tantos que hay, hablamos, trato de ser simpática, lo como con la mirada, pero es obvio que el solo tiene ojos para mi madre, ma me mira, con esas miradas que dicen mucho, ambas sabemos que ella se lo va a coger y solo siento impotencia. Diablos, hace veinticuatro horas llegamos como dos pollitas mojadas, con nuestros corazones rotos, y ahora estábamos peleando por un macho
Ficou muito tarde, Nacho explica pra gente que a gente tava de férias, mas ele tinha que acordar cedo pra trabalhar, e que, aliás, de tarde ele ia ter tempo livre. Ma não perde a chance, dá uma insinuada que, se o tempo ruim continuar, era bem possível que também não desse pra esquiar, então, se ele quisesse, a gente podia passar na casa dele pra bater um papo, com certeza dava pra continuar se conhecendo.Um novo dia, o vento diminuiu e a neve já não machuca, os raios de sol brilham num céu azulzinho, a gente vai tomar café, finalmente vamos subir pro topo da montanha, pros picos brancos, mas ma tá em outra sintonia, fica matutando o que fazer, até durante o almoço, liga pra ele na minha frente, fala que de tarde eu vou esquiar, mas ela tá meio cansada e prefere ficar, diz que, se ele quiser passar no hotel um tempinho, pra ver qual é.
Desliga a ligação, me olha com aquela risada de puta que me irrita, eu respondo com meus olhões.
Cê ficou maluca? A gente devia tá junto nessa.
Não consigo resistir, meu amor, vai, vai e se diverte.
Quase me empurra pro abismo, toda afim de comer aquele guri, o mesmo que eu queria comer e só saio com o grupo rumo àquele morro, meia hora remoendo raiva porque sou muito ruim de perder, fico imaginando ma fazendo tudo que eu queria fazer, e não aguento.
Tô na fila pra pegar a cadeirinha, quase é minha vez, decido abortar, me olham estranho, finjo que tô mal e me desculpo, pedem um táxi que demora quase uma maldita hora, volto pro hotel, não penso, só ajo.
Chego, subo no elevador até o sétimo andar, quase trombo com a porta de entrada, mas é aí que paro pra pensar, que porra eu tô fazendo?
Encosto o ouvido na porta bem de leve, não consigo ouvir muito, abro com todo cuidado pra não me entregar, a luz apagada da entrada me favorece e me acomodo quase sem fazer barulho, vejo eles com clareza, ma tá... Recostada, com as pernas abertas, segurando os gemidos, Nacho ajoelhado entre as pernas dela chupando a buceta dela, tão pelados e eu fico olhando as curvas do torso daquele macho imponente, porra, que gostoso que ele é!
É curioso, sou mulher, mas me sinto uma menina bisbilhoteira, espiando na clandestinidade, e não é só um casal, é minha própria mãe e isso me dá um tesão extra.
Nacho vai com tudo, abre bem as pernas dela e enterra fundo enquanto beija os peitos dela, eu sinto me molhar, e meus bicos endurecem debaixo do pano, sinto calor, e com o maior cuidado deixo cair no chão os casacos que me atrapalham, tenho a boca seca, passo a língua nos lábios, me acaricio sem querer, quase sem perceber, não consigo evitar sentir meu clitóris pulsar na minha intimidade.
Mãe curte demais, acaricia as costas dele e a cada metida que ele dá nela, ela só solta um gemido, o mesmo gemido que eu me esforço pra segurar.
— Gostou, bebê? — ele pergunta.
— Sim, buceta, me come toda, vai, vai... — ela responde.
Gosto muito, muito, muito, e sinto aquela umidade transbordando minha calcinha, de repente ele sai e se acomoda na barriga da minha mãe, vejo ele se masturbar, ela espera, se acaricia os peitos esperando a chuva bendita, não se faz de rogada, contra a luz vejo o sêmen jorrando nos peitos da mãe, ela ri e se lambuza brincando com os dedos, como se estivesse lubrificando os bicos que aparecem muito sexy.
Ele se deita ao lado dela, abraça, pelados lado a lado, beija a testa dela, ela ainda brinca com os peitos inundados de porra.
— Gostou? — ele pergunta.
— Amei! — ela responde — precisava de uma coisa assim...
— Se sua filha te visse... que putona que a mãe dela é...
— Não seja mau, pareço tão vadia assim?
— Não, não, só brincando.
— Pobre... devia ter ido esquiar com ela... mas, bom, tive mais sorte.
— Mas sabe que eu gosto, né, e que também quero comer ela...
— Ha ha! não, tá perdendo tempo, né?
— E talvez as duas. ao mesmo tempo, o que você acha?
O diálogo entre Nacho e a mamãe fica mais quente do que eu tava vendo, porque sem eles saberem, tavam falando de mim, e isso me excitava, me fazia ferver.
E o que você faria com a minha neném? — pergunta a mamãe.
Neném? que neném? é uma mulherão a sua filha, pra dar uns paus gostosos em todos os buracos.
Não, não, ela é uma menina, sempre vai ser minha menina.
Eu já não aguento mais, tenho mais de vinte, Nacho me vê como mulher, mas a mamãe insiste em jogar um jogo perigoso, tô com a mão dentro da calça jeans, me toco, molhada, quente, meu clitóris tá enorme, eu gemo, não consigo evitar, não consigo...
Bobinamente, fico exposta, a mamãe vem até onde eu tô e me descobre, os dois continuam pelados e não se incomodam nem um pouco, ela me pega pela orelha e me leva pro meio do quarto, como quando eu tinha cinco anos, me repreende.
Acha bonito? mal-educada! de onde tira esses modos de ficar espiando?
Nacho só observa, mas como eu disse, começa a jogar um jogo perigoso, e o nosso garoto começa a ficar duro de novo, o pau dele começa a crescer e a mamãe diz:
Eu vou te ensinar a se comportar, mal-criada!
Ela me pega pelos cabelos e me puxa contra ele, me empurra pela nuca e faz eu enfiar o pau dele na boca, faz eu chupar, fundo, gostoso, quente, Nacho não diz nada, eu sinto nas minhas papilas o gosto do gozo da foda que ele tinha dado na mamãe, e me sinto putamente excitada, mas eu não tenho vontade, nem controle, a mamãe dita o ritmo, meus cabelos caem pro lado, ela me separa.
Ela me manda tirar a roupa, como castigo, só pede pra eu ficar de calcinha, nada mais, eu gosto, o jogo me agrada, então ela manda Nacho me comer pela boca, sem piedade.
A mamãe me dá um tapa forte na bunda, e outro, e mais um, ela também tá curtindo, me pega de novo pela orelha e me leva pra um canto, me faz ajoelhar.
Nacho vem e enfia o pau na minha boca, fundo, mais fundo, não aguento tanta coisa, minha cabeça tá contra a parede e a Janela lateral, não tenho como escapar, mas ela empurra ele por trás pra forçar ele a entrar mais e mais na minha boca, não consigo respirar, as lágrimas escorrem, ela diz
"Aí está a putinha, gostou? Gosta assim?"
E nós dois viramos marionetes dos fetiches dela, o amante, a filha dela, nunca imaginei esse lado sádico e excitante da minha mãe, e ainda faltava o melhor da perversão dela, a cereja do bolo
Ela manda a gente parar de frente um pro outro, bem perto, me manda esticar a frente da minha calcinha fio dental pra ele ver minha buceta, aí ela fala
"Viu? Ela ainda não tem pelo pubiano, é uma menininha"
Porra, eu insisto que é um jogo perigoso demais, mas excitante demais, ela manda eu ficar naquela posição, feito uma estátua, e olhar nos olhos do Nacho, ela tá masturbando ele com a mão, eu só fico ali esperando, ele morde os lábios, sente o prazer, os olhos dele mudam, o rosto, ele vai gozar de novo, eu mordo meus lábios, ele geme, sinto os jatos quentes de porra bater na minha buceta, mais e mais, a lava fervendo escorre pelos meus lábios, e vai sujando devagar a frente da minha calcinha, ela espera até sair a última gota
Aí ela me manda soltar os elásticos, sinto o suco quente do sexo daquele homem entre minhas pernas, feito um melado irresistível que tá queimando meu clitóris
"Agora, a menina má vai pra cama dela, de castigo, vira e dorme, sua mãe ainda tem coisa pra fazer com o Nacho"
Eu obedeço, me ajeito e me cubro, de lado, olhando pro nada, nas minhas costas sinto eles continuarem transando e eu, só uma menina de castigo que não consegue evitar um orgasmo enorme só apertando minha bucetinha ritmadamente, tento não ser descoberta de novo, não consigo
Chega por agora, uma mulher que foi tratada como menina, castigada, de cabeça virada e a buceta cheia de porra quente que vai esfriando devagar, com certeza hoje à noite, no jantar, a gente vai conversar com a mãe sobre tudo aconteceu e amanhã quando o sol nascer, terei minha chance de levar o Nacho pra cama, quero que ele compare, e depois tire suas conclusões
Se você gostou dessa história, pode me escrever com o título MÃE E FILHA para dulces.placeres@live.com
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