No dejes de pasar por mi mejor post
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4084661/Mi-amada-esposa.html
No te vas a arrepentir!
Conocía a Andreza desde pequeña, al inicio de nuestros estudios primarios, cuando tenía unos cinco años.
Ella había nacido en Brasil, sus padres eran brasileros y por cuestiones laborales se habían radicado en Argentina cuando ella era apenas una beba, por lo que hablaba perfecto castellano y solo su nombre y su apellido delataban su origen.
El primer día de clases la sentaron a mi lado y desde ese día jamás nos separamos, nos convertimos en amigas inseparables hasta el momento en que estoy escribiendo esto con ya veinte años.
El colegio era primario y secundario y ambas estuvimos compartiendo curso hasta empezar la facultad, donde elegimos diferentes carreras y nos separamos un tanto, pero solo un tanto.
Como imaginaran nos conocíamos como a nosotros mismas, éramos transparentes e inseparables, confidentes una con otra. Desde pequeña se hizo evidente que ella tenía un carácter más fuerte que el mío, era más prepotente y yo más sumisa, siempre elegía los juegos, siempre elegía donde ir, siempre elegía todo a su manera, y yo me sentía cómoda secundándola, lo que ella dijera estaría bien. Nos llamaban ‘la gorda y la flaca’ en clara alusión a los famosos cómicos, ya que ella era bien gordita y yo un palito vestido, además, ella era la más seria y yo la más inocente.
Llegó la adolescencia, ese momento en que dejamos de ser niñas para convertirnos en mujeres.
Las cosas cambiaron, como la historia del patito feo de pronto Andreza se convirtió en cisne, ya no fue más la gordita, sus pechos crecieron, su cintura se afinó y sus caderas y glúteos parecieron estallar, unas piernas perfectas y torneadas hacían la envidia del resto. Ella era rubia, se dejaba el cabello voluminoso y cortado a la nuca, dueña de unos enormes ojos verdes y una piel cobriza que deslumbraba. Se había transformado en esa típica mujer brasileña de impactante figura, con un ‘bombom’ increíble.
Pero eso no era todo, no solo era hermosa, su forma de ser era el otro punto, totalmente desinhibida, usaba prendas demasiado osadas que yo no me hubiera animado a usar, provocativa y sensual, su forma de hablar, sus gestos, llevaba la ‘zamba’ en la sangre y ese movimiento de su cuerpo al compás de la música enloquecía a todos.
Los chicos morían por ella, era lo que todo adolescente tenía en mente, y yo? Yo de alguna forma me transformé en una carga, seguí siendo tan flaca como de costumbre, solo que más y más alta y solía agarrar las migajas que ella dejaba, pero a pesar de todo siempre fue muy buena amiga y se privó de comer ‘platos exquisitos’ solo para no dejar sola a su amiga del alma.
Mi carácter retraído dificultaba las cosas, además me avergonzaba la ortodoncia que debía usar y más de una vez lastimaba a los chicos que besaba.
Lo loco de nuestra relación surgió cuando teníamos dieciséis años en realidad había comenzado una año atrás, cuando habíamos conocido a Pedro, o Peter como todos les decían, él era nuestro nuevo celador de curso y tenía apenas pasados los veinte años, un chico que estudiaba ingeniería y se ganaba unos pesos con esta actividad, era un bombón, de cabello castaño y lacio prolijamente recortado, perfectamente afeitado y perfumado, con unos ojazos celestes irresistibles, de figura espigada y atlética, siempre lucía jeans ajustados y camisas a las cuales dejaba varios botones desprendidos por lo que escapaban los bellos de su pecho.
Parecía un tipo ubicado por su joven edad, nada que ver con los mocosos de mis compañeros que estaban en la pavada, su voz grave imponía respeto cuando reinaba el caos y era amistosa en los momentos relajados.
Como nos suele suceder a nosotras, me enamoré de él, suspiraba cada vez que lo veía, era mi príncipe azul, comencé a masturbarme en secreto y siempre mi imagen era recurrente, el me hacía el amor, me amaba, me protegía, me sentía única entre sus brazos.
Él se acercó a nosotras, y de alguna manera Andreza y yo nos transformamos en sus chicas preferidas, pero evidentemente él nunca me miró como mujer, por el contrario, su interés estaba en mi amiga que como de costumbre me eclipsaba.
Al poco tiempo empezaron a noviar en secreto puesto que los hubieran expulsado a ambos del establecimiento, además ella era menor de edad, solo yo lo sabía y Andreza me mantenía al tanto de todo lo que pasaba, yo sufría en silencio.
Así me contó del primer beso y de la primera vez que se acostaron, ese día ella vino enloquecida, me dijo que tenía el pene más grande y grueso que hubiera conocido, y cuando me hacía gestos con sus manos indicándome dimensiones no podía creerlo y le decía que era una exagerada…
Para mí era durísimo sentirme enamorada de un tipo que jamás tendría ojos para mirarme, además de escuchar en silencio todo lo que disfrutaba mi amiga con la persona que a me quitaba el sueño, solo me masturbaba en silencio, en penumbra y entre lágrimas.
Solíamos salir en parejas, entre cuatro personas, ellos dos, yo y algún muchacho que encargaban para presentarme, pero quien me prestaría atención estando Andreza presente? Y a quien podría mirar con ojos de mujer estando Peter presente?
Esa noche pasaría algo loco, fuimos a bailar y el chico que me iban a presentar canceló a último momento, así que aunque yo no quería ser el plomo insoportable, insistieron para que fuéramos los tres, así pasamos toda la noche, bailando en un trío improvisado en al cual yo no cortaba ni pinchaba.
Andreza bebió demasiado, a la salida apenas podía mantenerse en pie, Peter me pidió que lo ayudara a llevarla hasta su casa, él vivía solo e intentaría que se le pasara un tanto la borrachera, al menos para no incomodarla ante sus padres. Así lo hicimos, al medio nuestro casi colgada a nuestros hombros casi la arrastramos bajo los faroles de la calle, recuerdo que llevaba en mi mano sus zapatos de tacos altos para que no se esquinzara un tobillo.
Mientras caminábamos soportando su peso, ella se reía y casi gritando repetía ‘como vamos coger ahora’ ‘vamos a culear todos juntos viva!’, yo me sentía sonrojar y Peter trataba de que se callara la boca sin éxito.
Subimos por el ascensor y fuimos derecho al baño donde ella se abrazó al inodoro y estuvo largo tiempo vomitando, mientras nosotros aguardábamos sin saber qué hacer.
Mientras el llenaba la bañera con agua fría yo me encargué de desnudarla y confieso que sus perfectas curvas arrancaron en mí una extraña sensación.
La sumergimos a la fuerza y unos minutos después la llevamos hasta el dormitorio, ya empezaba a recuperarse y desnuda como estaba dijo encogiéndose de hombros
Bueno, vamos a coger…
Callate borracha… dijo Peter
Ja! ja! si mi amigucha se muere por chuparte la pija! sabes como la conozco!
Me puse colorada y miré al suelo, más cuando sentí que Peter me miraba, Andreza estaba imparable
Bueno, parece que tendré que hacer todo yo…
Se arrodilló al pie de la cama, soltó el cinto de Peter y bajó su pantalón y su calzoncillo dejando desnuda su verga, no perdió tiempo y empezó a chupársela, solo sentía en la habitación la respiración rítmica de mi amiga, yo no quería mirar, pero no podía evitarlo, realmente era tan grande como me había contado, mi boca se inundaba en deseo, mis pezones se habían endurecido y mi vagina latía con fuerza, Andreza tomó mi mano y la puso sobre la verga erecta haciendo que lo masturbe, levanté tímidamente la vista buscando los ojos de Peter quien asintió con una sonrisa mientras sacaba su camisa, me arrodillé observando a mi amiga, esperando pacientemente mi turno hasta que al final ella lo largó para descansar.
Fui sobre él, el corazón me latía con tanta fuerza que parecía estallar, apoye mis labios sobre su glande, era un triangulito muy pequeño, pero el tronco se hacía sumamente regordete, además nunca había tenido una tan larga, traté de lamerlo como a un helado, usando mi lengua principalmente porque la ortodoncia me daban miedo, apoyé la punta de mi lengua sobre su agujerito, percibí ese sabor tan rico, ese juguito delicioso que larga un macho caliente, mi concha se mojaba y las prendas comenzaban a ser un estorbo, Andreza volvió a la carga y sin decir palabra yo también me desnude.
Volví al juego dejando a mi amiga entretenida abajo, me paré junto a él y comenzamos a besarnos apasionadamente, acaricié su cuerpo, su pecho lleno de bellos, sus músculos, era perfecto, suspiraba a su lado, sus manos acariciaban mi piel haciéndome erizar, sentí con él lo que nunca había sentido con ningún chico, las yemas de sus dedos resbalando por mi suave piel, recorriendo mis curvas, apretando mis pezones, lo deseaba, como lo deseaba.
No pude resistir la tentación y lo mordí, no sé porque lo hice, fue inconsciente, noté que él se molestó pero no dijo nada, solo me llevo sobre la cama haciendo que me recostara.
Levantó mis piernas y refregó su pija una y otra vez sobre mi clítoris haciéndome desear, confieso que tenía miedo a que me lastimara porque mi vagina es muy pequeña, pero si no probaba nunca me enteraría, al fin la apoyó en mi hueco y la sentí penetrarme para empezar a moverse rítmicamente en mi interior, no podía creerlo, la emoción me envolvía, el placer me embriagaba, mi mano acariciaba mi clítoris, él se había recostado sobre mí y su lengua llenaba de placer a mis pechos, a mis pezones, sintiendo su húmedo aliento los orgasmos comenzaron a fluir naturalmente, me perdía en sus brazos…
Andreza voltou com tudo, quase arrancando ele do lugar, fazendo ele deitar de barriga pra cima e reclamando:
— Ei! E a sua namoradinha? Esqueceu de mim?
— Nããão… Minha brasilerinha gostosa, como vou esquecer de você?
Ela montou nele então, de joelhos com uma perna de cada lado, e começou a se mexer como se estivesse possuída, a gemer com os olhos semicerrados, acariciando o cabelo curto ainda molhado, tocando a própria entreperna. Ele só observava como ela devorava aquela pica enorme, como ele a segurava pela cintura, como os músculos daquelas coxas perfeitas se marcavam, a curva da bunda dela e os peitos saltando no ritmo dos movimentos.
Minha amiga num momento soltou a pica que tava chupando e, se virando pra mim, falou:
— Vai, chupa ela!
Achei meio estranho, hesitei, com certeza teria gosto dela e isso não ia me agradar, mas era a convidada e não podia fazer feio. Me aproximei e comecei a chupar, é verdade que tinha uns sucos femininos, mas logo passou. Beijei ela enquanto meus dedos se enfiavam na minha buceta e eu me masturbava, que tesão que tava! E por mais estranho que pareça, voltei a apontar ela pra buceta da minha amiga e fiquei vendo como ela engolia tudo enquanto eu massageava os ovos dele. Logo virou um hábito alternar entre a buceta dela e minha boca. Masturbava a base da pica dele que se perdia no fundo da minha amiga, ela mexia os quadris de um jeito excitante, a pica do Peter ficou dura, senti ela se contrair na minha mão, como ele gozava dentro dela e como enchia a buceta da Andreza, os gemidos e as contrações dos dois me encheram de tesão e logo o líquido branco escorria entre os dois sexos…
Peter me puxou pra cima dele, enquanto continuava comendo a namorada, sentei na boca dele e ele começou a lamber minha vulva, apertei meu sexo contra ele, esfregando meu clitóris quente entre os lábios dele, deixava ele beber meus sucos, fechei os olhos e inclinei a cabeça pra trás. Teto, tava concentrada, mas de repente as mãos da Andreza me surpreenderam, passando por trás por baixo dos meus braços, ela tava massageando meus peitinhos, ao mesmo tempo que beijava e mordiscava suavemente minhas costas e ombros, fiquei sem graça, mas que porra essa mulher tem?
Retomei o controle me deitando agora de barriga pra cima e o Peter veio pro meu lado, começamos a nos beijar enquanto com minha mão eu acariciava a pica enorme que tava a centímetros da minha buceta, ainda molhada de porra e sucos femininos, aí ia rolar algo louco e inesperado, a boca da minha amiga chegou na cabeça do pau do namorado dela e começou a lamber enquanto a língua do cara se misturava com a minha.
A Andreza parecia desconfortável e acabou, enroscada entre minhas pernas, coincidência ou não, sem perceber os beijos dela chegavam na minha buceta, não entendia o que tava rolando, só me deixei levar, abri as pernas o máximo que pude, os beijos e carícias do Peter chegavam na minha boca e nos meus peitos, os beijos da minha amiga na minha buceta, admito com vergonha que ela me deu uma chupada que me enlouqueceu, perfeita, meu corpo tremia e minha vontade se quebrava, lembro que enquanto gozava e depois de soltar a boca do Peter gritei:
Ai! ai! Andreza, Andreza… isso! me chupa, me chupa toda…
Depois reinou o silêncio só cortado pela risada do Peter, acho que nós duas não tínhamos real noção do que tava acontecendo…
Fodemos pra caralho, faltava a cereja do bolo, a Andreza de quatro falou pro Peter:
E aí? não quer me fazer a Booty?
E o Peter não esperou um novo pedido, rapidamente se posicionou atrás dela e em menos que um piscar de olhos minha amiga tava sendo penetrada analmente, eu fiquei em silêncio, como uma mera espectadora do que rolava entre os dois, até que de repente ele me olhando fixo perguntou:
E você linda? não quer experimentar?
Só disse que não em silêncio, balançando a cabeça, de um lado pro outro, me parecia antinatural. Sujo, nojento, além disso, só de imaginar aquela pica grossa no meu cu apertado já me dava arrepios, com certeza ia me machucar, ou pelo menos ia doer pra caralho, não tava disposta a experimentar, mas ao ver como a Andreza se movia pra trás e pra frente, como as bundas dela batiam uma e outra vez nas pernas do macho dela, só de ouvir ela gemer ritmadamente, perdida, de olhos fechados, sentindo ela dizer ‘mais, mete mais fundo, quero tudo dentro’ só me fazia imaginar que era muito gostoso e que ela tava curtindo pra caralho, fazendo minha buceta ficar toda molhada…
Peter quase correndo trocou de lugar e se posicionou sobre o rosto da minha amiga, olhei extasiada enquanto os jatos de porra espirravam na boca dela, nos lábios, na pele, até ele ficar exausto.
Andreza veio pra cima de mim, quase me forçando, apertou os lábios dela contra os meus e buscou com a língua me penetrar, de novo surpresa, não consegui impedir e abri a boca pra receber ela, senti ela me invadir e junto uma cachoeira de porra amarga que ela deixou escorrer de um lado pro outro, senti uma nova excitação com aquele beijo enorme de porra, e a experiência nova de uma mulher estar me dando aquilo, ficamos uns dez minutos nos beijando, boca a boca, língua a língua, brincando com o líquido viscoso que ia se dissolvendo na nossa saliva…
A luz do amanhecer começava a aparecer, nos apressamos pra terminar tudo, nos lavar o melhor possível pra que Peter nos levasse rápido pra casa, nossos pais com certeza já deviam estar preocupados com o quanto tava tarde…
Quando nos encontramos na escola, eu e a Andreza não nos olhávamos nos olhos, sentíamos vergonha mútua pelo nosso comportamento, ela tentou se desculpar, que nunca tinha acontecido aquilo, que nunca tinha feito, só falei pra esquecermos o que rolou, como se nada tivesse acontecido, embora aquela marca fosse ficar pra sempre, tem coisas que a gente pode enterrar, mas sabe que tão sempre lá, escondidas, esperando pra invadir sua mente em… qualquer hora.
Depois de um tempo, eles terminaram o namoro. Tinham uns boatos muito fortes na escola sobre o que tava rolando, e nenhum dos dois queria que isso vazasse. Peter mudou de turma e de turno, e pouco tempo depois largou a escola. Andreza e eu continuamos sendo amigas pra caralho, formamos nossas famílias e nos vemos direto. Nos nossos olhos, escondemos a história — a história que acabei de contar…
Se você curtiu a história, pode me escrever com o assunto ‘PETER’ pra dulces.placeres@live.com
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4084661/Mi-amada-esposa.html
No te vas a arrepentir!
Conocía a Andreza desde pequeña, al inicio de nuestros estudios primarios, cuando tenía unos cinco años.
Ella había nacido en Brasil, sus padres eran brasileros y por cuestiones laborales se habían radicado en Argentina cuando ella era apenas una beba, por lo que hablaba perfecto castellano y solo su nombre y su apellido delataban su origen.
El primer día de clases la sentaron a mi lado y desde ese día jamás nos separamos, nos convertimos en amigas inseparables hasta el momento en que estoy escribiendo esto con ya veinte años.
El colegio era primario y secundario y ambas estuvimos compartiendo curso hasta empezar la facultad, donde elegimos diferentes carreras y nos separamos un tanto, pero solo un tanto.
Como imaginaran nos conocíamos como a nosotros mismas, éramos transparentes e inseparables, confidentes una con otra. Desde pequeña se hizo evidente que ella tenía un carácter más fuerte que el mío, era más prepotente y yo más sumisa, siempre elegía los juegos, siempre elegía donde ir, siempre elegía todo a su manera, y yo me sentía cómoda secundándola, lo que ella dijera estaría bien. Nos llamaban ‘la gorda y la flaca’ en clara alusión a los famosos cómicos, ya que ella era bien gordita y yo un palito vestido, además, ella era la más seria y yo la más inocente.
Llegó la adolescencia, ese momento en que dejamos de ser niñas para convertirnos en mujeres.
Las cosas cambiaron, como la historia del patito feo de pronto Andreza se convirtió en cisne, ya no fue más la gordita, sus pechos crecieron, su cintura se afinó y sus caderas y glúteos parecieron estallar, unas piernas perfectas y torneadas hacían la envidia del resto. Ella era rubia, se dejaba el cabello voluminoso y cortado a la nuca, dueña de unos enormes ojos verdes y una piel cobriza que deslumbraba. Se había transformado en esa típica mujer brasileña de impactante figura, con un ‘bombom’ increíble.
Pero eso no era todo, no solo era hermosa, su forma de ser era el otro punto, totalmente desinhibida, usaba prendas demasiado osadas que yo no me hubiera animado a usar, provocativa y sensual, su forma de hablar, sus gestos, llevaba la ‘zamba’ en la sangre y ese movimiento de su cuerpo al compás de la música enloquecía a todos.
Los chicos morían por ella, era lo que todo adolescente tenía en mente, y yo? Yo de alguna forma me transformé en una carga, seguí siendo tan flaca como de costumbre, solo que más y más alta y solía agarrar las migajas que ella dejaba, pero a pesar de todo siempre fue muy buena amiga y se privó de comer ‘platos exquisitos’ solo para no dejar sola a su amiga del alma.
Mi carácter retraído dificultaba las cosas, además me avergonzaba la ortodoncia que debía usar y más de una vez lastimaba a los chicos que besaba.
Lo loco de nuestra relación surgió cuando teníamos dieciséis años en realidad había comenzado una año atrás, cuando habíamos conocido a Pedro, o Peter como todos les decían, él era nuestro nuevo celador de curso y tenía apenas pasados los veinte años, un chico que estudiaba ingeniería y se ganaba unos pesos con esta actividad, era un bombón, de cabello castaño y lacio prolijamente recortado, perfectamente afeitado y perfumado, con unos ojazos celestes irresistibles, de figura espigada y atlética, siempre lucía jeans ajustados y camisas a las cuales dejaba varios botones desprendidos por lo que escapaban los bellos de su pecho.
Parecía un tipo ubicado por su joven edad, nada que ver con los mocosos de mis compañeros que estaban en la pavada, su voz grave imponía respeto cuando reinaba el caos y era amistosa en los momentos relajados.
Como nos suele suceder a nosotras, me enamoré de él, suspiraba cada vez que lo veía, era mi príncipe azul, comencé a masturbarme en secreto y siempre mi imagen era recurrente, el me hacía el amor, me amaba, me protegía, me sentía única entre sus brazos.
Él se acercó a nosotras, y de alguna manera Andreza y yo nos transformamos en sus chicas preferidas, pero evidentemente él nunca me miró como mujer, por el contrario, su interés estaba en mi amiga que como de costumbre me eclipsaba.
Al poco tiempo empezaron a noviar en secreto puesto que los hubieran expulsado a ambos del establecimiento, además ella era menor de edad, solo yo lo sabía y Andreza me mantenía al tanto de todo lo que pasaba, yo sufría en silencio.
Así me contó del primer beso y de la primera vez que se acostaron, ese día ella vino enloquecida, me dijo que tenía el pene más grande y grueso que hubiera conocido, y cuando me hacía gestos con sus manos indicándome dimensiones no podía creerlo y le decía que era una exagerada…
Para mí era durísimo sentirme enamorada de un tipo que jamás tendría ojos para mirarme, además de escuchar en silencio todo lo que disfrutaba mi amiga con la persona que a me quitaba el sueño, solo me masturbaba en silencio, en penumbra y entre lágrimas.
Solíamos salir en parejas, entre cuatro personas, ellos dos, yo y algún muchacho que encargaban para presentarme, pero quien me prestaría atención estando Andreza presente? Y a quien podría mirar con ojos de mujer estando Peter presente?
Esa noche pasaría algo loco, fuimos a bailar y el chico que me iban a presentar canceló a último momento, así que aunque yo no quería ser el plomo insoportable, insistieron para que fuéramos los tres, así pasamos toda la noche, bailando en un trío improvisado en al cual yo no cortaba ni pinchaba.
Andreza bebió demasiado, a la salida apenas podía mantenerse en pie, Peter me pidió que lo ayudara a llevarla hasta su casa, él vivía solo e intentaría que se le pasara un tanto la borrachera, al menos para no incomodarla ante sus padres. Así lo hicimos, al medio nuestro casi colgada a nuestros hombros casi la arrastramos bajo los faroles de la calle, recuerdo que llevaba en mi mano sus zapatos de tacos altos para que no se esquinzara un tobillo.
Mientras caminábamos soportando su peso, ella se reía y casi gritando repetía ‘como vamos coger ahora’ ‘vamos a culear todos juntos viva!’, yo me sentía sonrojar y Peter trataba de que se callara la boca sin éxito.
Subimos por el ascensor y fuimos derecho al baño donde ella se abrazó al inodoro y estuvo largo tiempo vomitando, mientras nosotros aguardábamos sin saber qué hacer.
Mientras el llenaba la bañera con agua fría yo me encargué de desnudarla y confieso que sus perfectas curvas arrancaron en mí una extraña sensación.
La sumergimos a la fuerza y unos minutos después la llevamos hasta el dormitorio, ya empezaba a recuperarse y desnuda como estaba dijo encogiéndose de hombros
Bueno, vamos a coger…
Callate borracha… dijo Peter
Ja! ja! si mi amigucha se muere por chuparte la pija! sabes como la conozco!
Me puse colorada y miré al suelo, más cuando sentí que Peter me miraba, Andreza estaba imparable
Bueno, parece que tendré que hacer todo yo…
Se arrodilló al pie de la cama, soltó el cinto de Peter y bajó su pantalón y su calzoncillo dejando desnuda su verga, no perdió tiempo y empezó a chupársela, solo sentía en la habitación la respiración rítmica de mi amiga, yo no quería mirar, pero no podía evitarlo, realmente era tan grande como me había contado, mi boca se inundaba en deseo, mis pezones se habían endurecido y mi vagina latía con fuerza, Andreza tomó mi mano y la puso sobre la verga erecta haciendo que lo masturbe, levanté tímidamente la vista buscando los ojos de Peter quien asintió con una sonrisa mientras sacaba su camisa, me arrodillé observando a mi amiga, esperando pacientemente mi turno hasta que al final ella lo largó para descansar.
Fui sobre él, el corazón me latía con tanta fuerza que parecía estallar, apoye mis labios sobre su glande, era un triangulito muy pequeño, pero el tronco se hacía sumamente regordete, además nunca había tenido una tan larga, traté de lamerlo como a un helado, usando mi lengua principalmente porque la ortodoncia me daban miedo, apoyé la punta de mi lengua sobre su agujerito, percibí ese sabor tan rico, ese juguito delicioso que larga un macho caliente, mi concha se mojaba y las prendas comenzaban a ser un estorbo, Andreza volvió a la carga y sin decir palabra yo también me desnude.
Volví al juego dejando a mi amiga entretenida abajo, me paré junto a él y comenzamos a besarnos apasionadamente, acaricié su cuerpo, su pecho lleno de bellos, sus músculos, era perfecto, suspiraba a su lado, sus manos acariciaban mi piel haciéndome erizar, sentí con él lo que nunca había sentido con ningún chico, las yemas de sus dedos resbalando por mi suave piel, recorriendo mis curvas, apretando mis pezones, lo deseaba, como lo deseaba.
No pude resistir la tentación y lo mordí, no sé porque lo hice, fue inconsciente, noté que él se molestó pero no dijo nada, solo me llevo sobre la cama haciendo que me recostara.
Levantó mis piernas y refregó su pija una y otra vez sobre mi clítoris haciéndome desear, confieso que tenía miedo a que me lastimara porque mi vagina es muy pequeña, pero si no probaba nunca me enteraría, al fin la apoyó en mi hueco y la sentí penetrarme para empezar a moverse rítmicamente en mi interior, no podía creerlo, la emoción me envolvía, el placer me embriagaba, mi mano acariciaba mi clítoris, él se había recostado sobre mí y su lengua llenaba de placer a mis pechos, a mis pezones, sintiendo su húmedo aliento los orgasmos comenzaron a fluir naturalmente, me perdía en sus brazos…
Andreza voltou com tudo, quase arrancando ele do lugar, fazendo ele deitar de barriga pra cima e reclamando:— Ei! E a sua namoradinha? Esqueceu de mim?
— Nããão… Minha brasilerinha gostosa, como vou esquecer de você?
Ela montou nele então, de joelhos com uma perna de cada lado, e começou a se mexer como se estivesse possuída, a gemer com os olhos semicerrados, acariciando o cabelo curto ainda molhado, tocando a própria entreperna. Ele só observava como ela devorava aquela pica enorme, como ele a segurava pela cintura, como os músculos daquelas coxas perfeitas se marcavam, a curva da bunda dela e os peitos saltando no ritmo dos movimentos.
Minha amiga num momento soltou a pica que tava chupando e, se virando pra mim, falou:
— Vai, chupa ela!
Achei meio estranho, hesitei, com certeza teria gosto dela e isso não ia me agradar, mas era a convidada e não podia fazer feio. Me aproximei e comecei a chupar, é verdade que tinha uns sucos femininos, mas logo passou. Beijei ela enquanto meus dedos se enfiavam na minha buceta e eu me masturbava, que tesão que tava! E por mais estranho que pareça, voltei a apontar ela pra buceta da minha amiga e fiquei vendo como ela engolia tudo enquanto eu massageava os ovos dele. Logo virou um hábito alternar entre a buceta dela e minha boca. Masturbava a base da pica dele que se perdia no fundo da minha amiga, ela mexia os quadris de um jeito excitante, a pica do Peter ficou dura, senti ela se contrair na minha mão, como ele gozava dentro dela e como enchia a buceta da Andreza, os gemidos e as contrações dos dois me encheram de tesão e logo o líquido branco escorria entre os dois sexos…
Peter me puxou pra cima dele, enquanto continuava comendo a namorada, sentei na boca dele e ele começou a lamber minha vulva, apertei meu sexo contra ele, esfregando meu clitóris quente entre os lábios dele, deixava ele beber meus sucos, fechei os olhos e inclinei a cabeça pra trás. Teto, tava concentrada, mas de repente as mãos da Andreza me surpreenderam, passando por trás por baixo dos meus braços, ela tava massageando meus peitinhos, ao mesmo tempo que beijava e mordiscava suavemente minhas costas e ombros, fiquei sem graça, mas que porra essa mulher tem?
Retomei o controle me deitando agora de barriga pra cima e o Peter veio pro meu lado, começamos a nos beijar enquanto com minha mão eu acariciava a pica enorme que tava a centímetros da minha buceta, ainda molhada de porra e sucos femininos, aí ia rolar algo louco e inesperado, a boca da minha amiga chegou na cabeça do pau do namorado dela e começou a lamber enquanto a língua do cara se misturava com a minha.
A Andreza parecia desconfortável e acabou, enroscada entre minhas pernas, coincidência ou não, sem perceber os beijos dela chegavam na minha buceta, não entendia o que tava rolando, só me deixei levar, abri as pernas o máximo que pude, os beijos e carícias do Peter chegavam na minha boca e nos meus peitos, os beijos da minha amiga na minha buceta, admito com vergonha que ela me deu uma chupada que me enlouqueceu, perfeita, meu corpo tremia e minha vontade se quebrava, lembro que enquanto gozava e depois de soltar a boca do Peter gritei:
Ai! ai! Andreza, Andreza… isso! me chupa, me chupa toda…
Depois reinou o silêncio só cortado pela risada do Peter, acho que nós duas não tínhamos real noção do que tava acontecendo…
Fodemos pra caralho, faltava a cereja do bolo, a Andreza de quatro falou pro Peter:
E aí? não quer me fazer a Booty?
E o Peter não esperou um novo pedido, rapidamente se posicionou atrás dela e em menos que um piscar de olhos minha amiga tava sendo penetrada analmente, eu fiquei em silêncio, como uma mera espectadora do que rolava entre os dois, até que de repente ele me olhando fixo perguntou:
E você linda? não quer experimentar?
Só disse que não em silêncio, balançando a cabeça, de um lado pro outro, me parecia antinatural. Sujo, nojento, além disso, só de imaginar aquela pica grossa no meu cu apertado já me dava arrepios, com certeza ia me machucar, ou pelo menos ia doer pra caralho, não tava disposta a experimentar, mas ao ver como a Andreza se movia pra trás e pra frente, como as bundas dela batiam uma e outra vez nas pernas do macho dela, só de ouvir ela gemer ritmadamente, perdida, de olhos fechados, sentindo ela dizer ‘mais, mete mais fundo, quero tudo dentro’ só me fazia imaginar que era muito gostoso e que ela tava curtindo pra caralho, fazendo minha buceta ficar toda molhada…
Peter quase correndo trocou de lugar e se posicionou sobre o rosto da minha amiga, olhei extasiada enquanto os jatos de porra espirravam na boca dela, nos lábios, na pele, até ele ficar exausto.
Andreza veio pra cima de mim, quase me forçando, apertou os lábios dela contra os meus e buscou com a língua me penetrar, de novo surpresa, não consegui impedir e abri a boca pra receber ela, senti ela me invadir e junto uma cachoeira de porra amarga que ela deixou escorrer de um lado pro outro, senti uma nova excitação com aquele beijo enorme de porra, e a experiência nova de uma mulher estar me dando aquilo, ficamos uns dez minutos nos beijando, boca a boca, língua a língua, brincando com o líquido viscoso que ia se dissolvendo na nossa saliva…
A luz do amanhecer começava a aparecer, nos apressamos pra terminar tudo, nos lavar o melhor possível pra que Peter nos levasse rápido pra casa, nossos pais com certeza já deviam estar preocupados com o quanto tava tarde…
Quando nos encontramos na escola, eu e a Andreza não nos olhávamos nos olhos, sentíamos vergonha mútua pelo nosso comportamento, ela tentou se desculpar, que nunca tinha acontecido aquilo, que nunca tinha feito, só falei pra esquecermos o que rolou, como se nada tivesse acontecido, embora aquela marca fosse ficar pra sempre, tem coisas que a gente pode enterrar, mas sabe que tão sempre lá, escondidas, esperando pra invadir sua mente em… qualquer hora.
Depois de um tempo, eles terminaram o namoro. Tinham uns boatos muito fortes na escola sobre o que tava rolando, e nenhum dos dois queria que isso vazasse. Peter mudou de turma e de turno, e pouco tempo depois largou a escola. Andreza e eu continuamos sendo amigas pra caralho, formamos nossas famílias e nos vemos direto. Nos nossos olhos, escondemos a história — a história que acabei de contar…
Se você curtiu a história, pode me escrever com o assunto ‘PETER’ pra dulces.placeres@live.com
0 comentários - Pedro