Total libertad para comentar lo que quieran
Espero sean de vuestro agrado
http://www.poringa.net/posts/imagenes/5909834/Erotismo-en-B-N---01.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/5930158/Erotismo-en-B-N---02.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/5962854/Erotismo-en-B-N---03.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/5981636/Erotismo-en-B-N---04.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/5997767/Erotismo-en-B-N---05.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/6004665/Erotismo-en-B-N---06.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/6041938/Erotismo-en-B-N---07.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/6075224/Erotismo-en-color---08.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/6084997/Erotismo-en-color---09.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/6099556/Erotismo-en-color---10.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/6110497/Erotismo-en-color---11.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/6116242/Erotismo-en-color---12.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/6131873/Erotismo-en-color---13.html
https://www.poringa.net/posts/imagenes/6166354/Erotismo-en-color---14.html
https://www.poringa.net/posts/imagenes/6175748/Erotismo-en-color---15.html
https://www.poringa.net/posts/imagenes/6196209/Erotismo-en-color---16.html
https://www.poringa.net/posts/imagenes/6211165/Erotismo-en-color---17.html
https://www.poringa.net/posts/imagenes/6218344/Erotismo-en-color---18.html
https://www.poringa.net/posts/imagenes/6221055/Erotismo-en-color---19.html
https://www.poringa.net/posts/imagenes/6229944/Erotismo-en-color---20.html
https://www.poringa.net/posts/imagenes/6236841/Erotismo-en-color---21.html
https://www.poringa.net/posts/imagenes/6242993/Erotismo-en-color---22.html
https://www.poringa.net/posts/imagenes/6257813/Erotismo-en-color---23.html
https://www.poringa.net/posts/imagenes/6263980/Erotismo-en-color---24.html
https://www.poringa.net/posts/imagenes/6267616/Erotismo-en-color---25.html
MAS QUE UN JUEGO
El vuelco a nuestra perfecta relación de pareja comenzaría con el accidente de mi esposo, amante del mundo de las motocicletas, una noche como tantas había ido a una reunión de amigos, algo habitual que hacía de tanto en tanto
Había tomado algunas copas, y de regreso a casa deslizo en un charco de agua, una pavada que hubiera controlado sin problemas de no haber bebido, pero terminaría dándose un terrible golpe en la espalda con el cordón que separaba la calle de la acera
Los médicos tomaron el tema con reserva en un principio, no era tonta y sabía que me ocultaban información, los veía murmurar entre ellos en voz baja, pero era obvio que algo no estaba bien
En principio, el diagnostico para Paulo era una hemiplejia pasajera, le hacían estudios de todo tipo, los doctores querían ver el compromiso en su columna vertebral, y tenían mucha fe en que todo pasaría con el tiempo, cuando todo se desinflamase y los medicamentos hicieran efecto
Pero contrario a lo esperado, el paso del tiempo solo sirvió para perder las esperanzas, Paulo estaba postrado, y lentamente todo fue cuesta abajo
Poco a poco los médicos se fueron quedando sin ideas, los estudios fueron cesando, llego la hora de pensar en una silla de ruedas y las rutinas de rehabilitación serían los últimos cartuchos para cambiar la historia
Teníamos poco más de treinta cuando todo nuestro mundo cambio de repente, tendría que acostumbrarme a un esposo demandante y salir a llevar el hogar al frente, fue duro para ambos, tanto para el como para mi
Creo que para Paulo el trauma de sus piernas quedaría en segundo plano con el trauma de su cabeza, necesito mucha terapia para poder continuar y si bien siempre regalaba una sonrisa, por dentro no podía aceptarlo, estaba deprimido, sin ganas de vivir, llorando por los rincones como un chico
En su empleo las cosas no irían mejor, cumplidos los plazos legales Paulo quedaría cesante, ciertamente nos dieron muchos pesos que era más de lo que la ley dictaba, incluso sus amigos hicieron una colecta, pero sabíamos que eso no duraría demasiado, las terapias físicas y psicológicas eran demasiado costosas y el estado ayudaba poco y nada
La paga de mi empleo tampoco era la mejor y tuve que reinventarme para poder con todo, tuvimos que cambiar nuestras costumbres y reaprender a vivir
En la cama las cosas no iban mejor, Paulo no se quería a sí mismo, no tenía erecciones, y los médicos decían que el problema estaba en su cabeza, él ni siquiera lo intentaba, decía que no era hombre para mí, y los planes que teníamos para ser padres quedaron en el olvido
En un par de años las cosas habían cambiado del día a la noche, yo era una mujer joven con necesidades de su esposo, como todas, no pensaba serle infiel, pero mi concha estaba vacía, quería una buena verga, había muchos hombres dispuestos a satisfacerme y estaba desesperada
Me había comprado unos consoladores para hacerlo a escondidas, al principio me cuidaba, pero después deje que el escuchara mis gemidos, yo era una olla a presión y Paulo no era tonto, por el contrario, era demasiado inteligente
La situación se tornaba conflictiva, el dinero se esfumaba y nuestros gastos estaban en rojo, mi esposo solo vivía su vida a lo víctima, y yo corría con todo, con mi empleo, con todos los quehaceres de la casa, lo mantenía como a un vegetal y era cuestión de tiempo para que lo dejaba, mi amor por él se marchitaba rápidamente producto del cansancio y por no ver que el pusiera nada de su parte y las discusiones se hacían moneda corriente, hacía casi ya cinco años que no probaba una buena pija y los hombres que me rodeaban en el día a día se me hacían cada vez más tentadores, muchos intuían mi situación y se lanzaban en cada oportunidad, y la gota para rebalsar el vaso sería que le propio Paulo me acusara de hacerlo cornudo a sus espaldas, por sentirse poco hombre y tenía que soportar escuchar cosas que no sucedían, pero no tardarían en suceder
Tal vez empujado por sus propias amenazas, y por sentir miedo a un abandono que se olfateaba en el aire, Paulo prometería hacer algo diferente con su vida, tomó la notebook que teníamos en casa y comenzó a entretenerse con ella
Ciertamente era mejor eso a andar de parásito, y al menos se mantendría ocupado y no sería solo una planta adornando el ambiente
Lo deje hacer, al menos estaba entretenido en algo y ya no molestaba y con el correr de los días el se mostró sumamente conectado con esa pantalla
Empezó a sugerir que en verdad él estaba cambiado, que estaba haciendo algo por nosotros, por nuestro futuro y me reconfortó, por él y por mi
Una tarde al volver de mi empleo, me esperaba con un pequeño paquete negro bien envuelto, era su primera venta, me dijo, y también me dijo que no preguntara por el momento, solo necesitaba que lo llevara a un pequeño centro de distribución que estaba cerca de casa, necesitaba de mis piernas para cubrir esa distancia
Aunque me moría de ganas, solo respeté su decisión y le hice caso, había caminado por muchos caminos de espinas como para cortar la primera flor que aparecía en años
Dos días después, el me esperaba con una sonrisa, y me dijo apenas llegué a casa
Delfi - siempre me llamaba acortando mi nombre completo, Delfina - puedes fijarte por favor el resumen de la cuenta bancaria?
No pregunté, solo lo hice, y noté un depósito que me era ajeno, eran solo unos centavos, pero algo era algo
A esto te refieres? que es? - pregunté sabiendo que tenía que ver con ese misterioso paquete negro
Mi primer aporte a nuestra familia! - dijo con un orgullo que lo desbordaba - veni, sentate a mi lado que te muestro
Con intriga acomodé una silla muy cerca y me mostró la pantalla de la notebook, Paulo entró en una de esas páginas para hombres, plagada de putas regalándose por unas monedas, el tenía un perfil donde interactuaba con otros hombres y me mostró las conversaciones que él tenía con desconocidos, sin vergüenza, Paulo narraba su situación, que hacia años estaba discapacitado por un accidente y que su esposa no cogía, hablaba muy bien de mi, cierto, sin dar mi nombre, pero hablaba de mis tetas, hablaba de mi culo, y hablaba de mi concha, y un poco que me molestó enterarme de todo eso, pero él me dijo que no lo hiciera, que si me lo mostraba, era porque quería hacerme parte del jugo, y tal vez, como hacía tiempo que no lo hacíamos, podíamos tener algo por compartir
Después de varios idas y vueltas, en conversaciones de hombres, calientes y pajeros, me dijo que iríamos al grano
En algún punto de toda esta historia secreta para mi, Paulo hablaba de mi ropa interior, de mis tangas en especial, y contando esas cosas que a los hombres lo calientan, había subido algunas fotos, una cosa llevó a otra y se había armado una subasta por una negra que me gustaba mucho como me quedaba
Sin saberlo, en ese envoltorio que me hizo despachar, estaba llevando mi propia ropa interior
Y me molesté ahora en serio con el, me sentí desnuda, engañada, sucia, pero él me dijo
No te entiendo, era una tanga mugrienta, y ahora con ese dinero te puedes comprar diez nuevas!
Pasado ese enojo inicial en un par de días pude pensar más en él que en mí, Paulo solo jugaba y había ganado unos pesos, así que decidí sumarme, porque como el insinuara, ahora teníamos algo que compartir
Solo me sentaba a su lado de tanto en tanto, a ver como chateaba con desconocidos, como hablaban de mi sin siquiera conocerme, porque mi esposo me describía y los tipos parecían demasiados interesados, subastamos alguna tanga más y le sugerí que me tomara algunas fotos en lencería, algunas eróticas, y otras explícitas, cuidadas donde ningún rastro personal quedara expuesto
Estuvimos de acuerdo y ahora en esas redes oscuras, a las palabras le agregábamos imágenes, él se encargaba de todo y yo solo de secundarlo
Y me daría cuanta de cuantos hombres me halagaban, algunos me trataban como reina, otros como puta, daba igual, y Paulo era siempre quien escribía por mi
Llegaron fotos, montajes, palabras de cuantas pajas se hacían con mis fotos, pedidos de WhatsApp, de Telegram, propuestas para hacer cam y propuestas para encuentros
Empecé a masturbarme solo con la calentura que me producía toda esta historia, vivía caliente, mojada, con la concha latiendo y con solo recordar las cosas que sucedían me tocaba en casa, en el trabajo, en cualquier sitio, aunque mi concha seguía necesitada de una buena verga
Era todo como una bola de nieve que había empezado a rodar de la nada, y nadie sabía cómo detenerla
Paulo siguió con esos juegos en soledad, en especial cuando yo estaba en mi empleo, y como alguna vez había jugado con mis tangas, ahora jugaba con mi cuerpo
Yo no lo sabía en ese momento, pero tenía muchos pretendientes que estaban dispuestos a poner plata por llevarme a la cama, y el solo jugaba a supuestos
Y de la misma manera que la vez anterior hizo que me sentara a su lado, para mostrarme todo lo que estaba ocurriendo
Nuevamente volvería a molestarme con él, estaría dos semanas sin dirigirle la palabra, porque yo no era una puta, era solo una mujer normal
Pero en mi más oscura intimidad, tuve curiosidad, porque nunca había tomado dimensión de lo que pasaba en derredor, que uno o varios hombres quisieran tener sexo por dinero conmigo? pero si yo era solo una mujer como todas, que subía algunas fotos y nada más, es que yo no buscaba nada mas
Después de hacer las paces con mi pareja, volvimos a los juegos, y yo solo observaba a sus espaldas, y solo por curiosidad reparé en un tal Santiago, porque tenía un lomo espectacular, con un pecho prominente, unos brazos demasiado masculinos, un vientre plano y marcado y una verga que se me antojaba enorme
Solo le seguimos el juego, suponiendo que un encuentro pudiera concretarse, este Santiago parecía un tipo interesante, muy atractivo y parecía muy educado por el lenguaje que usaba
Paulo le preguntó cuanto pagaría por acostarse conmigo, el respondió algo así como
Estaría dispuesto a darle cien dólares americanos, y no pretendo nada raro, sexo tradicional, un par de horas en un motel y claramente usaríamos protección todo el tiempo
Me gusta el sexo rudo, si estas dispuesta podría subir la oferta
Yo no dije nada, pero de verdad alguien pondría cien verdes por cogerme? mi ego tocaba el cielo, y el calor entre mis piernas me hacía tambalear, pero solo era una mujer normal
Sin embargo, lo consulté con mi mejor amiga, ella sabía todo lo que pasaba, que no cogía hacía años, que no era una puta, que necesitaba dinero y hasta que Paulo no ponía límites y ella me dijo que en mi lugar lo pensaría dos veces, si el tipo me gustaba, y si encima me ponía unos pesos... además, me estaba convirtiendo al celibato y mi concha se atrofiaría de no cambiar las cosas
También lo hablaba con Paulo, cuanto de verdad, cuanto de broma, pero mi marido me decía que entendía mi situación y que sabía que naturalmente necesitaba cosas que él no podía darme, además, estábamos en banca rota y que en un par de horas obtendría lo que obtenía en varios días de trabajo
Solo seguí el juego para ver donde llegaba, así que un día en el que Paulo se descuidó tomé el control y fui quien por primera vez le escribiría directamente a este tipo, le regalé una foto de mi concha toda chorreada por mis jugos y le dije que así me tenía, el me regaló una foto de su enorme verga y volví al juego de los billetes
Te hago una pregunta - tiré - si dejo que me la es por el culo, cuanto más pagarías?
Si me das el culo puedo darte ciento cincuenta - respondió -
Y solo en tren de seguir el juego dije
Y si también me tomo tus jugos? - volví a tirar -
Si también te tomas mis jugos... - devolvió meditando -
Hagamos un combo completo - escribió - si me dejas que te ate, que seas mi esclava, si me das el culo y te tomas mi leche, y te portas bien putita, y no tenes no para mí, pues te subo la oferta a trescientos verdes, que dices?
Sentí que el corazón me iba a mil y parecía salir de mi pecho, tenía los labios de la boca resecos y los de la vagina remojados, necesitaba tanto a un hombre completo y esto que estaba pasando era demasiado
Me apuré a contestar le dije de cambiar nuestros números, pero me respondió que era un tipo casado y no quería tener problemas, que su esposa era muy molesta porque varias veces le había perdonado infidelidades y no sé cuántas cosas más, solo me propuso lugar y fecha y acordamos con facilidad, él tenía fotos mías, yo tenía fotos suyas, así que todo estaba bien como estaba
Solo borre el chat antes de que Paulo regresara, puesto que no se, seguía siendo su esposa y me daba pudor que viera los estaba ocurriendo
Volveríamos a discutirlo más adelante, debía saber si para él estaba todo bien, que su mujer cogiera con otro y el me dio sus bendiciones, incluso me recordó que él había iniciado el juego
La situación que yo tenía en mi cabeza sobre el encuentro con Santiago, sobre un par de horas en un hotelucho de mala muerte, cambiaría drásticamente con la realidad que se abriría ente mis ojos
El me pasaría a buscar por un sitio previamente acordado, fui vestida normal, tal vez con mis rubios cabellos batidos y mis zapatos con tacos aguja, pero nada más que llamara la atención
Cuando nos encontramos en ese primer cara a cara, descubriría un tipo importante, fornido, tal vez no tan llamativo como lucía en las fotos, y un detalle, llevaba un bastón para ayudarse en una cojera, según me contara consecuencia de una caída de caballo haciendo equitación
Fuimos a su auto, en verdad era una de esas camionetas enormes con vidrios polarizados y de ahí a una posada en el mejor citio del lugar, en la parte alta de las montañas
Sabía que ese lugar era para gente con mucho dinero, y todo en él dejaba en claro que lo tenía
Pasamos por la recepción, tenía reserva en la mejor suite, era increíble, pase por delante y un enorme vidriado al lateral dejaba ver toda la enorme ciudad que se extendía por el bajo valle en la mejor vista que podría obtenerse
Santiago, luego de cerrar la puerta había dejado un bolso de mano sobre la cama y apoyándose en el bastón observaba lo que yo observaba
Espero a que saliera del asombro del paisaje y que dirigiera mi atención a él, entonces jugo sus cartas, yendo hacia una mesa de la habitación, sacó su billetera y acomodó prolijamente tres billetes de cien dólares uno sobre otro y dijo
Esto es por lo acordado
Luego saco dos billetes más y los sumo al resto, entonces pronuncio
Quinientos por el combo completo, no quiero un NO como respuesta, que uses la ropa que traje en ese bolso, no quiero una putita cualquiera, quiero alguien que este a la altura y me saque todas las locuras que tengo en la cabeza, aceptas?
Lo dude un instante, fotos, filmaciones, era todo raro, pero eran quinientos americanos, y hacia como cinco años que no probaba una buena verga, así que nada me importo, asentí y me dirigí a la mesa por mi dinero, pero el puso la punta del bastón sobre los mismos, cortándome la avanzada, y volvió a decir
Primero lo primero, no pagare por adelantado, pero cuando terminemos, podrás tomarlo
Luego, me indico sobre la cama, donde estaba el bolso y ahí fui
Me cambie con las cosas que había dentro, un corse negro plagado de cadenas plateadas, ajustado por el cuello y con los pechos libres, y me sentí complacida de tener muy buenas tetas, unas medias largas ajustadas a los muslos y unos guantes hasta los codos, los zapatos tenían unos tacos finos tan altos que hasta se me complicaba mantenerme coherente sobre ellos, me acomodé los cabellos, me pinte el rostro y estaba lista para la acción
Cuando el me miro pareció no creer lo que veía, en verdad, no me reconocí al verme al espejo, yo era una mujer normal como todas, pero ahora no era yo, era una perra, una puta y eso me calentaba, hacia cinco años que no probaba una buena pija y ya no podía con el calor que tenía entre mis piernas
Di algunos rodeos como puta barata, improvisé algunas poses, sería un comienzo rápido, Santiago abrió un preservativo llamando la atención a mi mirada, se bajó los pantalones y su pija estaba erecta por completo, era imponente, una enorme barra de acero, no podía dar crédito a semejante animal
Sabia que queria me foder, mas fui de joelhos, aos pés dele e só comecei a chupar com toda a vontade acumulada de anos. A glande dele mal cabia na minha boquinha e eu usava as duas mãos pra masturbar ele. Adorava olhar nos olhos dele e ele parecia rendido, encostado na parede, entregue aos meus jogos.
Eu sentia minha buceta ferver e não consegui evitar levar uma das mãos até ela. No quarto, eu fazia todo o trabalho e, inconscientemente, impunha um ritmo frenético. Enfiava dois dedos no meu buraco e eles estavam encharcados do meu mel, e tudo ficou mais intenso quando senti ele gozar, quando me senti gozar. Não consegui mais olhar nos olhos dele, só fechei os meus e franzi a testa, apressando os dois momentos. Foi magnífico, os dois ao mesmo tempo, os dois por causa do que eu estava fazendo.
Senti a camisinha inchar e o líquido branquelo dele ocupar um novo espaço, e continuei chupando, brincando com minha língua e meus lábios naquele plástico que continha o melhor dele.
Tirei a camisinha com muito cuidado pra não rasgar, porque, apesar de ele ter perdido a ereção, era tão grossa que o protetor parecia preso. Com todo cuidado, olhei nos olhos dele e lentamente deixei o conteúdo escorrer na minha boca. Me senti muito suja, muito puta. Tinha um gosto amargo, e era demais, mas fiz minha melhor cara e deixei escorrer pela garganta em alguns goles, até não sobrar uma gota.
Santiago não hesitaria em me tratar como puta. Pegou uma segunda camisinha e em segundos já estava pronto. Me levou pra cama, me deitou, levantou minhas pernas e enfiou até o fundo. Começou a me foder com gosto, fundo, até bater no meu útero. Passei a mão no pau dele e ainda tinha muito pra enfiar. Era um burro que me fazia gritar como uma porca.
Ele começou com seus jogos estranhos. Colocou uma mão no meu rosto, apertou meu pescoço, enfiou os dedos na minha boca até eu engasgar, e então me esbofeteou uma e outra vez enquanto não parava de me foder. Eu adorava e me contorcia em orgasmos. Apertando com força meu clitóris, uma e outra vez, Santiago me xingava e me tratava como uma puta, isso parecia excitar ele.
Ele me fez levantar pra me levar até a janelona que dava pra ver a cidade inteira, me fez esfregar meus peitos no vidro e, me puxando pelos cabelos, também passou meu rosto de lado no mesmo lugar. Mandou eu botar a bunda pra fora e me comeu de novo, forte, me fazendo gritar, pra gozar pela segunda vez. Dessa vez, ele mesmo tirou a camisinha pra eu beber o conteúdo de novo.
Pegou uma cerveja do frigobar e sentou pra recuperar as energias, me mandou dançar pra ele. Falei que não era boa nisso, que só era uma esposa comum, mas ele me obrigou. Improvisei de forma atrapalhada, até me dava risada, mas o pau dele começou a crescer de novo. Ele me chamou pra perto, me pegou e me deitou de bruços nas coxas dele, com a bunda toda virada pra ele, e como se eu fosse uma menina má, começou a me dar palmadas, uma e outra vez. Dizia que eu merecia por ser puta, e senti minha bunda queimar, doía demais e já não tinha mais graça. Depois, levou os dedos na minha pussy, e em seguida no meu cu, massageou, babou tudo e foi me dilatando aos poucos: com um dedo, depois dois, três, e quando enfiou o quarto, comecei a berrar porque tava doendo pra caralho, mas ele me dava tapas de novo e me tratava como uma qualquer.
Me arrumou na brutalidade de quatro no colchão, com a bunda empinada pro teto e a cara enfiada nos lençóis. Veio por trás e foi se deixando cair, a espada de aço dele buscou centro na minha carne e, por Deus! Me dilatava como nunca tinham dilatado por trás. Comecei a gemer, a gritar, não aguentava tanta porra, não tinha resistência pra tanto, mas Santiago passou um dos pés pra frente e apoiou na minha cara, que tava de lado, e deixou o peso cair sobre meu crânio sem parar de arrebentar meu cu de um jeito selvagem. Sentia que não entrava tudo, mas ele só empurrava mais e mais. — É uma puta — disse ele — não pode gritar tanto, agora vai ver.
Foi até a bolsa dela, pegou uma mordaça e colocou em mim, também umas cordas, amarrou minhas mãos e pés nas laterais da cama. Eu estava de bruços e o filho da puta colocou um travesseiro debaixo do meu quadril pra levantar minha bunda. Fechei os olhos, só pensava nos quinhentos pratas que me esperavam.
Santiago veio por cima de mim de novo pra me dar a foda da minha vida. Eu estava imobilizada, com a bunda aberta à mercê dele, e ele só metia e metia sem se importar com nada. Eu não podia fazer nada e senti ele gozar de novo.
Ele saiu com cuidado, deixou a camisinha cheia de porra enfiada no meu cu, foi pegar as coisas dele, pegou o celular e tirou umas fotos. Eu não queria, mas o que podia fazer? Amarrada e amordaçada.
Esperei ele me soltar, mas o filho da puta começou a se vestir de novo, devagar, peça por peça, com um sorriso no rosto.
Mmmmmm... mmmmmmm... era tudo que eu conseguia dizer, tentando inutilmente me soltar das amarras. Então, pegando os quinhentos dólares e guardando direitinho na carteira, ele disse:
— Aliás, eu fiz meu dinheiro fazendo negócios, não vou jogar fora com putas baratas. Mas não se preocupa, você é muito boa na cama, pode transar por dinheiro e ficar famosa, mas não vai ser às minhas custas...
Não acreditava na situação em que estava. Não podia ser tão filho da puta! Santiago pegou a bengala dele e disse antes de sair:
— Lembra que tenho umas fotos suas, então não faz merda...
Ele só fechou a porta e eu senti ele indo embora. Aí xinguei toda a família filha da puta dele.
Por um tempo tentei me soltar daquela posição, mas só consegui apertar mais os nós e as amarras já estavam doendo demais. Perdi a noção do tempo, mas calculo que umas duas horas depois a moça da limpeza me encontraria naquela posição: pelada, bunda pra cima e com uma camisinha cheia de porra enfiada. Quase incrédula, ela se aproximou e tirou a mordaça. Eu contei sobre aquele filho da puta do Santiago. Por favor, me ajuda. Ela tentou de tudo pra me soltar, mas os nós eram fortes demais pra mãos femininas delicadas. Ela disse que teria que ir buscar o tarado do lugar. Eu implorei pra ela não fazer isso, mas ela disse que não conseguiria me libertar, e achei que ia morrer de vergonha naquela situação.
Ela pegou um lençol e teve a decência de me cobrir, antes de sair pra buscar um homem. Eles voltaram minutos depois, e eu não conseguia olhar, só de relance, morta de vergonha. O cara não dizia nada, mas era óbvio que um sorriso macabro se desenhava nos lábios dele, com um sarcasmo interno contido. Eu só engoli seco.
Ao sair do lugar de cabeça baixa, o gerente me parou na porta. Tinha que pagar a estadia e o consumo. Aquele filho da puta do Santiago nem isso tinha feito. Ele me comeu como quis, me humilhou, não me pagou e, pra piorar, ainda me deixou a dívida. A única coisa boa de tudo isso foi que o gerente teve pena de mim e só me deixou ir embora sem pedir nada em troca.
Paulo me recebeu em casa pra eu contar um conto de princesas, mas eu só tinha um fracasso pra contar. Falei só parte da história e me virei pra esconder a falta dos malditos bilhetes combinados. Pelo menos serviu de lição. Foi meu primeiro tropeço, e decidi não desistir no primeiro fracasso.
Meu marido começou a me apresentar pra outros homens, e eu tomei cuidado pra não ser tão ambiciosa, tão confiante, e pra assumir um pouco as rédeas da situação. Hoje, fodo por dinheiro e por prazer, ou por prazer e dinheiro, dependendo da ocasião. Continuo com o Paulo, na verdade um pouco por pena. Poderia ganhar toda a grana sozinha, mas no fim das contas, ele é um cara legal e não fica com ciúmes por eu transar com qualquer um. Agora tenho sexo de sobra, e a experiência com Santiago serviu de aprendizado no meu novo ofício: puta vip.
Se você gostou dessa... história você pode me escrever com o título MAIS QUE UM JOGO para dulces.placeres@live.com
Espero sean de vuestro agrado
http://www.poringa.net/posts/imagenes/5909834/Erotismo-en-B-N---01.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/5930158/Erotismo-en-B-N---02.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/5962854/Erotismo-en-B-N---03.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/5981636/Erotismo-en-B-N---04.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/5997767/Erotismo-en-B-N---05.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/6004665/Erotismo-en-B-N---06.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/6041938/Erotismo-en-B-N---07.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/6075224/Erotismo-en-color---08.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/6084997/Erotismo-en-color---09.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/6099556/Erotismo-en-color---10.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/6110497/Erotismo-en-color---11.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/6116242/Erotismo-en-color---12.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/6131873/Erotismo-en-color---13.html
https://www.poringa.net/posts/imagenes/6166354/Erotismo-en-color---14.html
https://www.poringa.net/posts/imagenes/6175748/Erotismo-en-color---15.html
https://www.poringa.net/posts/imagenes/6196209/Erotismo-en-color---16.html
https://www.poringa.net/posts/imagenes/6211165/Erotismo-en-color---17.html
https://www.poringa.net/posts/imagenes/6218344/Erotismo-en-color---18.html
https://www.poringa.net/posts/imagenes/6221055/Erotismo-en-color---19.html
https://www.poringa.net/posts/imagenes/6229944/Erotismo-en-color---20.html
https://www.poringa.net/posts/imagenes/6236841/Erotismo-en-color---21.html
https://www.poringa.net/posts/imagenes/6242993/Erotismo-en-color---22.html
https://www.poringa.net/posts/imagenes/6257813/Erotismo-en-color---23.html
https://www.poringa.net/posts/imagenes/6263980/Erotismo-en-color---24.html
https://www.poringa.net/posts/imagenes/6267616/Erotismo-en-color---25.html
MAS QUE UN JUEGO
El vuelco a nuestra perfecta relación de pareja comenzaría con el accidente de mi esposo, amante del mundo de las motocicletas, una noche como tantas había ido a una reunión de amigos, algo habitual que hacía de tanto en tanto
Había tomado algunas copas, y de regreso a casa deslizo en un charco de agua, una pavada que hubiera controlado sin problemas de no haber bebido, pero terminaría dándose un terrible golpe en la espalda con el cordón que separaba la calle de la acera
Los médicos tomaron el tema con reserva en un principio, no era tonta y sabía que me ocultaban información, los veía murmurar entre ellos en voz baja, pero era obvio que algo no estaba bien
En principio, el diagnostico para Paulo era una hemiplejia pasajera, le hacían estudios de todo tipo, los doctores querían ver el compromiso en su columna vertebral, y tenían mucha fe en que todo pasaría con el tiempo, cuando todo se desinflamase y los medicamentos hicieran efecto
Pero contrario a lo esperado, el paso del tiempo solo sirvió para perder las esperanzas, Paulo estaba postrado, y lentamente todo fue cuesta abajo
Poco a poco los médicos se fueron quedando sin ideas, los estudios fueron cesando, llego la hora de pensar en una silla de ruedas y las rutinas de rehabilitación serían los últimos cartuchos para cambiar la historia
Teníamos poco más de treinta cuando todo nuestro mundo cambio de repente, tendría que acostumbrarme a un esposo demandante y salir a llevar el hogar al frente, fue duro para ambos, tanto para el como para mi
Creo que para Paulo el trauma de sus piernas quedaría en segundo plano con el trauma de su cabeza, necesito mucha terapia para poder continuar y si bien siempre regalaba una sonrisa, por dentro no podía aceptarlo, estaba deprimido, sin ganas de vivir, llorando por los rincones como un chico
En su empleo las cosas no irían mejor, cumplidos los plazos legales Paulo quedaría cesante, ciertamente nos dieron muchos pesos que era más de lo que la ley dictaba, incluso sus amigos hicieron una colecta, pero sabíamos que eso no duraría demasiado, las terapias físicas y psicológicas eran demasiado costosas y el estado ayudaba poco y nada
La paga de mi empleo tampoco era la mejor y tuve que reinventarme para poder con todo, tuvimos que cambiar nuestras costumbres y reaprender a vivir
En la cama las cosas no iban mejor, Paulo no se quería a sí mismo, no tenía erecciones, y los médicos decían que el problema estaba en su cabeza, él ni siquiera lo intentaba, decía que no era hombre para mí, y los planes que teníamos para ser padres quedaron en el olvido
En un par de años las cosas habían cambiado del día a la noche, yo era una mujer joven con necesidades de su esposo, como todas, no pensaba serle infiel, pero mi concha estaba vacía, quería una buena verga, había muchos hombres dispuestos a satisfacerme y estaba desesperada
Me había comprado unos consoladores para hacerlo a escondidas, al principio me cuidaba, pero después deje que el escuchara mis gemidos, yo era una olla a presión y Paulo no era tonto, por el contrario, era demasiado inteligente
La situación se tornaba conflictiva, el dinero se esfumaba y nuestros gastos estaban en rojo, mi esposo solo vivía su vida a lo víctima, y yo corría con todo, con mi empleo, con todos los quehaceres de la casa, lo mantenía como a un vegetal y era cuestión de tiempo para que lo dejaba, mi amor por él se marchitaba rápidamente producto del cansancio y por no ver que el pusiera nada de su parte y las discusiones se hacían moneda corriente, hacía casi ya cinco años que no probaba una buena pija y los hombres que me rodeaban en el día a día se me hacían cada vez más tentadores, muchos intuían mi situación y se lanzaban en cada oportunidad, y la gota para rebalsar el vaso sería que le propio Paulo me acusara de hacerlo cornudo a sus espaldas, por sentirse poco hombre y tenía que soportar escuchar cosas que no sucedían, pero no tardarían en suceder
Tal vez empujado por sus propias amenazas, y por sentir miedo a un abandono que se olfateaba en el aire, Paulo prometería hacer algo diferente con su vida, tomó la notebook que teníamos en casa y comenzó a entretenerse con ella
Ciertamente era mejor eso a andar de parásito, y al menos se mantendría ocupado y no sería solo una planta adornando el ambiente
Lo deje hacer, al menos estaba entretenido en algo y ya no molestaba y con el correr de los días el se mostró sumamente conectado con esa pantalla
Empezó a sugerir que en verdad él estaba cambiado, que estaba haciendo algo por nosotros, por nuestro futuro y me reconfortó, por él y por mi
Una tarde al volver de mi empleo, me esperaba con un pequeño paquete negro bien envuelto, era su primera venta, me dijo, y también me dijo que no preguntara por el momento, solo necesitaba que lo llevara a un pequeño centro de distribución que estaba cerca de casa, necesitaba de mis piernas para cubrir esa distancia
Aunque me moría de ganas, solo respeté su decisión y le hice caso, había caminado por muchos caminos de espinas como para cortar la primera flor que aparecía en años
Dos días después, el me esperaba con una sonrisa, y me dijo apenas llegué a casa
Delfi - siempre me llamaba acortando mi nombre completo, Delfina - puedes fijarte por favor el resumen de la cuenta bancaria?
No pregunté, solo lo hice, y noté un depósito que me era ajeno, eran solo unos centavos, pero algo era algo
A esto te refieres? que es? - pregunté sabiendo que tenía que ver con ese misterioso paquete negro
Mi primer aporte a nuestra familia! - dijo con un orgullo que lo desbordaba - veni, sentate a mi lado que te muestro
Con intriga acomodé una silla muy cerca y me mostró la pantalla de la notebook, Paulo entró en una de esas páginas para hombres, plagada de putas regalándose por unas monedas, el tenía un perfil donde interactuaba con otros hombres y me mostró las conversaciones que él tenía con desconocidos, sin vergüenza, Paulo narraba su situación, que hacia años estaba discapacitado por un accidente y que su esposa no cogía, hablaba muy bien de mi, cierto, sin dar mi nombre, pero hablaba de mis tetas, hablaba de mi culo, y hablaba de mi concha, y un poco que me molestó enterarme de todo eso, pero él me dijo que no lo hiciera, que si me lo mostraba, era porque quería hacerme parte del jugo, y tal vez, como hacía tiempo que no lo hacíamos, podíamos tener algo por compartir
Después de varios idas y vueltas, en conversaciones de hombres, calientes y pajeros, me dijo que iríamos al grano
En algún punto de toda esta historia secreta para mi, Paulo hablaba de mi ropa interior, de mis tangas en especial, y contando esas cosas que a los hombres lo calientan, había subido algunas fotos, una cosa llevó a otra y se había armado una subasta por una negra que me gustaba mucho como me quedaba
Sin saberlo, en ese envoltorio que me hizo despachar, estaba llevando mi propia ropa interior
Y me molesté ahora en serio con el, me sentí desnuda, engañada, sucia, pero él me dijo
No te entiendo, era una tanga mugrienta, y ahora con ese dinero te puedes comprar diez nuevas!
Pasado ese enojo inicial en un par de días pude pensar más en él que en mí, Paulo solo jugaba y había ganado unos pesos, así que decidí sumarme, porque como el insinuara, ahora teníamos algo que compartir
Solo me sentaba a su lado de tanto en tanto, a ver como chateaba con desconocidos, como hablaban de mi sin siquiera conocerme, porque mi esposo me describía y los tipos parecían demasiados interesados, subastamos alguna tanga más y le sugerí que me tomara algunas fotos en lencería, algunas eróticas, y otras explícitas, cuidadas donde ningún rastro personal quedara expuesto
Estuvimos de acuerdo y ahora en esas redes oscuras, a las palabras le agregábamos imágenes, él se encargaba de todo y yo solo de secundarlo
Y me daría cuanta de cuantos hombres me halagaban, algunos me trataban como reina, otros como puta, daba igual, y Paulo era siempre quien escribía por mi
Llegaron fotos, montajes, palabras de cuantas pajas se hacían con mis fotos, pedidos de WhatsApp, de Telegram, propuestas para hacer cam y propuestas para encuentros
Empecé a masturbarme solo con la calentura que me producía toda esta historia, vivía caliente, mojada, con la concha latiendo y con solo recordar las cosas que sucedían me tocaba en casa, en el trabajo, en cualquier sitio, aunque mi concha seguía necesitada de una buena verga
Era todo como una bola de nieve que había empezado a rodar de la nada, y nadie sabía cómo detenerla
Paulo siguió con esos juegos en soledad, en especial cuando yo estaba en mi empleo, y como alguna vez había jugado con mis tangas, ahora jugaba con mi cuerpo
Yo no lo sabía en ese momento, pero tenía muchos pretendientes que estaban dispuestos a poner plata por llevarme a la cama, y el solo jugaba a supuestos
Y de la misma manera que la vez anterior hizo que me sentara a su lado, para mostrarme todo lo que estaba ocurriendo
Nuevamente volvería a molestarme con él, estaría dos semanas sin dirigirle la palabra, porque yo no era una puta, era solo una mujer normal
Pero en mi más oscura intimidad, tuve curiosidad, porque nunca había tomado dimensión de lo que pasaba en derredor, que uno o varios hombres quisieran tener sexo por dinero conmigo? pero si yo era solo una mujer como todas, que subía algunas fotos y nada más, es que yo no buscaba nada mas
Después de hacer las paces con mi pareja, volvimos a los juegos, y yo solo observaba a sus espaldas, y solo por curiosidad reparé en un tal Santiago, porque tenía un lomo espectacular, con un pecho prominente, unos brazos demasiado masculinos, un vientre plano y marcado y una verga que se me antojaba enorme
Solo le seguimos el juego, suponiendo que un encuentro pudiera concretarse, este Santiago parecía un tipo interesante, muy atractivo y parecía muy educado por el lenguaje que usaba
Paulo le preguntó cuanto pagaría por acostarse conmigo, el respondió algo así como
Estaría dispuesto a darle cien dólares americanos, y no pretendo nada raro, sexo tradicional, un par de horas en un motel y claramente usaríamos protección todo el tiempo
Me gusta el sexo rudo, si estas dispuesta podría subir la oferta
Yo no dije nada, pero de verdad alguien pondría cien verdes por cogerme? mi ego tocaba el cielo, y el calor entre mis piernas me hacía tambalear, pero solo era una mujer normal
Sin embargo, lo consulté con mi mejor amiga, ella sabía todo lo que pasaba, que no cogía hacía años, que no era una puta, que necesitaba dinero y hasta que Paulo no ponía límites y ella me dijo que en mi lugar lo pensaría dos veces, si el tipo me gustaba, y si encima me ponía unos pesos... además, me estaba convirtiendo al celibato y mi concha se atrofiaría de no cambiar las cosas
También lo hablaba con Paulo, cuanto de verdad, cuanto de broma, pero mi marido me decía que entendía mi situación y que sabía que naturalmente necesitaba cosas que él no podía darme, además, estábamos en banca rota y que en un par de horas obtendría lo que obtenía en varios días de trabajo
Solo seguí el juego para ver donde llegaba, así que un día en el que Paulo se descuidó tomé el control y fui quien por primera vez le escribiría directamente a este tipo, le regalé una foto de mi concha toda chorreada por mis jugos y le dije que así me tenía, el me regaló una foto de su enorme verga y volví al juego de los billetes
Te hago una pregunta - tiré - si dejo que me la es por el culo, cuanto más pagarías?
Si me das el culo puedo darte ciento cincuenta - respondió -
Y solo en tren de seguir el juego dije
Y si también me tomo tus jugos? - volví a tirar -
Si también te tomas mis jugos... - devolvió meditando -
Hagamos un combo completo - escribió - si me dejas que te ate, que seas mi esclava, si me das el culo y te tomas mi leche, y te portas bien putita, y no tenes no para mí, pues te subo la oferta a trescientos verdes, que dices?
Sentí que el corazón me iba a mil y parecía salir de mi pecho, tenía los labios de la boca resecos y los de la vagina remojados, necesitaba tanto a un hombre completo y esto que estaba pasando era demasiado
Me apuré a contestar le dije de cambiar nuestros números, pero me respondió que era un tipo casado y no quería tener problemas, que su esposa era muy molesta porque varias veces le había perdonado infidelidades y no sé cuántas cosas más, solo me propuso lugar y fecha y acordamos con facilidad, él tenía fotos mías, yo tenía fotos suyas, así que todo estaba bien como estaba
Solo borre el chat antes de que Paulo regresara, puesto que no se, seguía siendo su esposa y me daba pudor que viera los estaba ocurriendo
Volveríamos a discutirlo más adelante, debía saber si para él estaba todo bien, que su mujer cogiera con otro y el me dio sus bendiciones, incluso me recordó que él había iniciado el juego
La situación que yo tenía en mi cabeza sobre el encuentro con Santiago, sobre un par de horas en un hotelucho de mala muerte, cambiaría drásticamente con la realidad que se abriría ente mis ojos
El me pasaría a buscar por un sitio previamente acordado, fui vestida normal, tal vez con mis rubios cabellos batidos y mis zapatos con tacos aguja, pero nada más que llamara la atención
Cuando nos encontramos en ese primer cara a cara, descubriría un tipo importante, fornido, tal vez no tan llamativo como lucía en las fotos, y un detalle, llevaba un bastón para ayudarse en una cojera, según me contara consecuencia de una caída de caballo haciendo equitación
Fuimos a su auto, en verdad era una de esas camionetas enormes con vidrios polarizados y de ahí a una posada en el mejor citio del lugar, en la parte alta de las montañas
Sabía que ese lugar era para gente con mucho dinero, y todo en él dejaba en claro que lo tenía
Pasamos por la recepción, tenía reserva en la mejor suite, era increíble, pase por delante y un enorme vidriado al lateral dejaba ver toda la enorme ciudad que se extendía por el bajo valle en la mejor vista que podría obtenerse
Santiago, luego de cerrar la puerta había dejado un bolso de mano sobre la cama y apoyándose en el bastón observaba lo que yo observaba
Espero a que saliera del asombro del paisaje y que dirigiera mi atención a él, entonces jugo sus cartas, yendo hacia una mesa de la habitación, sacó su billetera y acomodó prolijamente tres billetes de cien dólares uno sobre otro y dijo
Esto es por lo acordado
Luego saco dos billetes más y los sumo al resto, entonces pronuncio
Quinientos por el combo completo, no quiero un NO como respuesta, que uses la ropa que traje en ese bolso, no quiero una putita cualquiera, quiero alguien que este a la altura y me saque todas las locuras que tengo en la cabeza, aceptas?
Lo dude un instante, fotos, filmaciones, era todo raro, pero eran quinientos americanos, y hacia como cinco años que no probaba una buena verga, así que nada me importo, asentí y me dirigí a la mesa por mi dinero, pero el puso la punta del bastón sobre los mismos, cortándome la avanzada, y volvió a decir
Primero lo primero, no pagare por adelantado, pero cuando terminemos, podrás tomarlo
Luego, me indico sobre la cama, donde estaba el bolso y ahí fui
Me cambie con las cosas que había dentro, un corse negro plagado de cadenas plateadas, ajustado por el cuello y con los pechos libres, y me sentí complacida de tener muy buenas tetas, unas medias largas ajustadas a los muslos y unos guantes hasta los codos, los zapatos tenían unos tacos finos tan altos que hasta se me complicaba mantenerme coherente sobre ellos, me acomodé los cabellos, me pinte el rostro y estaba lista para la acción
Cuando el me miro pareció no creer lo que veía, en verdad, no me reconocí al verme al espejo, yo era una mujer normal como todas, pero ahora no era yo, era una perra, una puta y eso me calentaba, hacia cinco años que no probaba una buena pija y ya no podía con el calor que tenía entre mis piernas
Di algunos rodeos como puta barata, improvisé algunas poses, sería un comienzo rápido, Santiago abrió un preservativo llamando la atención a mi mirada, se bajó los pantalones y su pija estaba erecta por completo, era imponente, una enorme barra de acero, no podía dar crédito a semejante animal
Sabia que queria me foder, mas fui de joelhos, aos pés dele e só comecei a chupar com toda a vontade acumulada de anos. A glande dele mal cabia na minha boquinha e eu usava as duas mãos pra masturbar ele. Adorava olhar nos olhos dele e ele parecia rendido, encostado na parede, entregue aos meus jogos.Eu sentia minha buceta ferver e não consegui evitar levar uma das mãos até ela. No quarto, eu fazia todo o trabalho e, inconscientemente, impunha um ritmo frenético. Enfiava dois dedos no meu buraco e eles estavam encharcados do meu mel, e tudo ficou mais intenso quando senti ele gozar, quando me senti gozar. Não consegui mais olhar nos olhos dele, só fechei os meus e franzi a testa, apressando os dois momentos. Foi magnífico, os dois ao mesmo tempo, os dois por causa do que eu estava fazendo.
Senti a camisinha inchar e o líquido branquelo dele ocupar um novo espaço, e continuei chupando, brincando com minha língua e meus lábios naquele plástico que continha o melhor dele.
Tirei a camisinha com muito cuidado pra não rasgar, porque, apesar de ele ter perdido a ereção, era tão grossa que o protetor parecia preso. Com todo cuidado, olhei nos olhos dele e lentamente deixei o conteúdo escorrer na minha boca. Me senti muito suja, muito puta. Tinha um gosto amargo, e era demais, mas fiz minha melhor cara e deixei escorrer pela garganta em alguns goles, até não sobrar uma gota.
Santiago não hesitaria em me tratar como puta. Pegou uma segunda camisinha e em segundos já estava pronto. Me levou pra cama, me deitou, levantou minhas pernas e enfiou até o fundo. Começou a me foder com gosto, fundo, até bater no meu útero. Passei a mão no pau dele e ainda tinha muito pra enfiar. Era um burro que me fazia gritar como uma porca.
Ele começou com seus jogos estranhos. Colocou uma mão no meu rosto, apertou meu pescoço, enfiou os dedos na minha boca até eu engasgar, e então me esbofeteou uma e outra vez enquanto não parava de me foder. Eu adorava e me contorcia em orgasmos. Apertando com força meu clitóris, uma e outra vez, Santiago me xingava e me tratava como uma puta, isso parecia excitar ele.
Ele me fez levantar pra me levar até a janelona que dava pra ver a cidade inteira, me fez esfregar meus peitos no vidro e, me puxando pelos cabelos, também passou meu rosto de lado no mesmo lugar. Mandou eu botar a bunda pra fora e me comeu de novo, forte, me fazendo gritar, pra gozar pela segunda vez. Dessa vez, ele mesmo tirou a camisinha pra eu beber o conteúdo de novo.
Pegou uma cerveja do frigobar e sentou pra recuperar as energias, me mandou dançar pra ele. Falei que não era boa nisso, que só era uma esposa comum, mas ele me obrigou. Improvisei de forma atrapalhada, até me dava risada, mas o pau dele começou a crescer de novo. Ele me chamou pra perto, me pegou e me deitou de bruços nas coxas dele, com a bunda toda virada pra ele, e como se eu fosse uma menina má, começou a me dar palmadas, uma e outra vez. Dizia que eu merecia por ser puta, e senti minha bunda queimar, doía demais e já não tinha mais graça. Depois, levou os dedos na minha pussy, e em seguida no meu cu, massageou, babou tudo e foi me dilatando aos poucos: com um dedo, depois dois, três, e quando enfiou o quarto, comecei a berrar porque tava doendo pra caralho, mas ele me dava tapas de novo e me tratava como uma qualquer.
Me arrumou na brutalidade de quatro no colchão, com a bunda empinada pro teto e a cara enfiada nos lençóis. Veio por trás e foi se deixando cair, a espada de aço dele buscou centro na minha carne e, por Deus! Me dilatava como nunca tinham dilatado por trás. Comecei a gemer, a gritar, não aguentava tanta porra, não tinha resistência pra tanto, mas Santiago passou um dos pés pra frente e apoiou na minha cara, que tava de lado, e deixou o peso cair sobre meu crânio sem parar de arrebentar meu cu de um jeito selvagem. Sentia que não entrava tudo, mas ele só empurrava mais e mais. — É uma puta — disse ele — não pode gritar tanto, agora vai ver.
Foi até a bolsa dela, pegou uma mordaça e colocou em mim, também umas cordas, amarrou minhas mãos e pés nas laterais da cama. Eu estava de bruços e o filho da puta colocou um travesseiro debaixo do meu quadril pra levantar minha bunda. Fechei os olhos, só pensava nos quinhentos pratas que me esperavam.
Santiago veio por cima de mim de novo pra me dar a foda da minha vida. Eu estava imobilizada, com a bunda aberta à mercê dele, e ele só metia e metia sem se importar com nada. Eu não podia fazer nada e senti ele gozar de novo.
Ele saiu com cuidado, deixou a camisinha cheia de porra enfiada no meu cu, foi pegar as coisas dele, pegou o celular e tirou umas fotos. Eu não queria, mas o que podia fazer? Amarrada e amordaçada.
Esperei ele me soltar, mas o filho da puta começou a se vestir de novo, devagar, peça por peça, com um sorriso no rosto.
Mmmmmm... mmmmmmm... era tudo que eu conseguia dizer, tentando inutilmente me soltar das amarras. Então, pegando os quinhentos dólares e guardando direitinho na carteira, ele disse:
— Aliás, eu fiz meu dinheiro fazendo negócios, não vou jogar fora com putas baratas. Mas não se preocupa, você é muito boa na cama, pode transar por dinheiro e ficar famosa, mas não vai ser às minhas custas...
Não acreditava na situação em que estava. Não podia ser tão filho da puta! Santiago pegou a bengala dele e disse antes de sair:
— Lembra que tenho umas fotos suas, então não faz merda...
Ele só fechou a porta e eu senti ele indo embora. Aí xinguei toda a família filha da puta dele.
Por um tempo tentei me soltar daquela posição, mas só consegui apertar mais os nós e as amarras já estavam doendo demais. Perdi a noção do tempo, mas calculo que umas duas horas depois a moça da limpeza me encontraria naquela posição: pelada, bunda pra cima e com uma camisinha cheia de porra enfiada. Quase incrédula, ela se aproximou e tirou a mordaça. Eu contei sobre aquele filho da puta do Santiago. Por favor, me ajuda. Ela tentou de tudo pra me soltar, mas os nós eram fortes demais pra mãos femininas delicadas. Ela disse que teria que ir buscar o tarado do lugar. Eu implorei pra ela não fazer isso, mas ela disse que não conseguiria me libertar, e achei que ia morrer de vergonha naquela situação.
Ela pegou um lençol e teve a decência de me cobrir, antes de sair pra buscar um homem. Eles voltaram minutos depois, e eu não conseguia olhar, só de relance, morta de vergonha. O cara não dizia nada, mas era óbvio que um sorriso macabro se desenhava nos lábios dele, com um sarcasmo interno contido. Eu só engoli seco.
Ao sair do lugar de cabeça baixa, o gerente me parou na porta. Tinha que pagar a estadia e o consumo. Aquele filho da puta do Santiago nem isso tinha feito. Ele me comeu como quis, me humilhou, não me pagou e, pra piorar, ainda me deixou a dívida. A única coisa boa de tudo isso foi que o gerente teve pena de mim e só me deixou ir embora sem pedir nada em troca.
Paulo me recebeu em casa pra eu contar um conto de princesas, mas eu só tinha um fracasso pra contar. Falei só parte da história e me virei pra esconder a falta dos malditos bilhetes combinados. Pelo menos serviu de lição. Foi meu primeiro tropeço, e decidi não desistir no primeiro fracasso.
Meu marido começou a me apresentar pra outros homens, e eu tomei cuidado pra não ser tão ambiciosa, tão confiante, e pra assumir um pouco as rédeas da situação. Hoje, fodo por dinheiro e por prazer, ou por prazer e dinheiro, dependendo da ocasião. Continuo com o Paulo, na verdade um pouco por pena. Poderia ganhar toda a grana sozinha, mas no fim das contas, ele é um cara legal e não fica com ciúmes por eu transar com qualquer um. Agora tenho sexo de sobra, e a experiência com Santiago serviu de aprendizado no meu novo ofício: puta vip.
Se você gostou dessa... história você pode me escrever com o título MAIS QUE UM JOGO para dulces.placeres@live.com
2 comentários - Mais que um joguinho