O cuzinho da minha mulher - Parte 2

Fotos que tomamos mi esposa y yo, tratando de darle un toque erotico
Total libertad para comentar lo que quieran
Espero sean de vuestro agrado

http://www.poringa.net/posts/imagenes/5909834/Erotismo-en-B-N---01.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/5930158/Erotismo-en-B-N---02.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/5962854/Erotismo-en-B-N---03.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/5981636/Erotismo-en-B-N---04.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/5997767/Erotismo-en-B-N---05.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/6004665/Erotismo-en-B-N---06.html

dulces.placeres@live.com


El culo de mi mujer - 2 de 2


Ella me miró y me respondió fríamente

- Esa no es la pregunta correcta, la pregunta es qué pasará ‘si a mí me termina gustando todo esto’

Era cierto, en ese momento no tuve respuesta a esa pregunta, pero estaba tan enceguecido que no quería ver que nada obstaculice mi cometido, así que Karina y Santiago se contactaron gracias a mí, por medio de WhatsApp y de Skype, fue un mes largo y loco en el cual nos fuimos conociendo y armando la estrategia.
Santiago era un hombre educado, refinado y se notaba de muy buen pasar, un tanto rubión y castaño, de barba rala de no más de una semana, perfectamente recortada y mi esposa poco a poco se fue liberando, se fue entregando, se fue haciendo a la idea.
Me río al recordar que le pedía a nuestro amigo que corriera con los gastos de alquiler de la cabaña, para ser justos él se iba a coger a mi mujer, y era lo menos que podía hacer.

Acordamos el sitio, lo vimos por google maps, preparamos las cosas, subimos al auto, fijé el gps y nos pusimos en camino.
La sensación en el viaje fue muy rara, casi no hablamos, nos enfrentaríamos a algo desconocido y teníamos más dudas que certezas, funcionaría? y si a ella no le gustaba? y si mis celos me traicionaran? y si el tipo hubiera sido una mentira? y si su pudor? y si esto? y si lo otro?
Demasiadas preguntas, pocas respuestas, los nervios me carcomieron todo el trayecto, sentía las manos transpirar en el volante.
Al fin llegamos, fue el encuentro cara a cara con Santiago que nos estaba esperando, me apretó la mano y beso en la mejilla a Karina, se mostró muy respetuoso y caballero en ese momento, nos dejó ver que realmente no era su primera vez y nos dio esa confianza que hizo que nos relajáramos un tanto, aunque el nerviosismo me comía por dentro.

Era el tipo de macho al que mi esposa no podría haberle dicho que no, lo leí en sus ojos cuando lo miraba en silencio mientras nosotros, los hombres, charlábamos algunas cosas como si fuéramos viejos amigos. Fuimos a una de las cabañas, la que él había reservado, apenas tomamos unas copas, estábamos ahí para hacer algo, había llegado el momento, ahora o nunca.
Yo estaba decidido, tenía una erección terrible entre las piernas, sequedad en la boca y mi corazón palpitaba con tal fuerza que parecía saltar de mi pecho, la sangre latía en mis sienes, crucé los dedos, temí que Karina fuera a arrepentirse a último momento, ella pidió unos segundos para pasar al baño, el aprovechó el momento de intimidad y me dijo
- Tranquilo, ponete cómodo y disfrutá, será maravilloso para ti, tengo el libreto estudiado de memoria, algo más que quieras pedir?
- No… - dije sin titubear – solo no la fuerces a nada, pero no me dejes con las ganas…

El empezó a desnudarse en una forma natural, confieso, el hijo de puta tenía una terrible pija, gorda y larga, yo me desnudé también y busqué mi posición de espectador, Karina salió del baño, la luz invadía el lugar atravesando los cortinados de un amplio ventanal haciendo la atmósfera blanquecina, lucía unas medias negras hasta arriba en sus muslos, sostenidas por portaligas y un conjunto diminuto al tono, en un rosa fuerte, estaba hermosa, servida en bandeja de plata, se me hizo inevitable tomarle unas fotos, y se me hace inevitable ahora no compartirlas con ustedes, se las dejo al final del relato, para que vean como estaba ella en ese momento.

Había llegado el punto de quiebre, no hubo palabras, él estaba parado, ella mirando su verga semi erecta, se acercaron, se besaron, profundamente, y yo a un costado con mi verga dura, en silencio. Besos y más besos, mi mujer en brazos de otro hombre, entregada, otra piel, otro sexo.
El me miró al tiempo que se acomodara en posición para que yo no perdiera detalle, sugerentemente la hizo bajar hasta arrodillarla a sus pies, Karina tomó esa verga enorme entre sus manos, no alcanzaba a rodearla entre sus dedos, y me masturbaba esperando el momento, si! si! si!!! se la besó! posó sus labios en es glande cabezón! Increíble, perfecto! suspiré y entrecerré mis ojos, al fin lo hacía!
Ella empezó lentamente pero a medida que tomó confianza se puso muy puta, haciendo penetraciones profundas, su estilo, pero amigos, conmigo era una cosa, con Santiago era otra, con esfuerzo llegaba a la mitad, pero no perdía el ritmo, cada tanto lo liberaba y le envolvía la cabeza con su lengua, yo no soporté más, empecé a acabar ante la escena, no quise, pero no pude evitarlo…

Santiago al verme empezó a reír, y casi arranca a mi esposa de su mimbro diciéndole

- Tranquila, tranquila, la chupas rico, pero no quiero ‘acabar’ como tu esposo…

Puso a Karina en cuatro patas sobre la cama, acomodando su impecable culo hacia mi lado, lucía muy sexi con los zapatos tacos altos, las medias negras y el porta ligas rosa, la tanga me la había quedado yo cuando tomé las fotografías, con un poco de trabajo Santiago cubrió su pene con un preservativo y me dijo

- Ahora viene lo mejor, ahora le haré bien el culo a tu mujer, la voy a hacer gozar y gemir, te voy a enseñar como un hombre lo hace, se lo voy a dejar todo abierto, como me pediste…

Sus solas palabras lograron una nueva erección, mientras él hablaba mi mujer se lubricaba el esfínter con gel, metiendo los dedos índice y anular, como preparando el terreno.
Santiago se recostó sobre la cama con su enorme pito apuntando al techo, duro como un rascacielos, mi esposa lo montó con una pierna a cada lado, y me quedé con un primer plano de su perfecto y generoso trasero, al tiempo que echando una mano atrás masturbaba lentamente la enorme carne que se iba a comer
Las manos de Santiago fueron a los glúteos de Karina, mientras yo empezaba a masturbarme, le dijo

- Dale, mostrale a Mateo como su mujercita se come una buena verga…

Ella la apuntó a su culo y forzó a meterla, una, dos y tres veces, pero era demasiado gorda y fracasaba en cada intento, volvieron a lubricar y a la cuarta vez sí! El glande perforó el esfínter y bajó hasta la mitad, y empezó a subir y bajar, una y otra vez
Karina empezó a gemir, él le dijo entonces



O cuzinho da minha mulher - Parte 2- Desce e enfia tudo, depois tira e mete de novo, que ele veja tudinho o que você tá engolindo…

E ela obedeceu, com paciência desceu milímetro a milímetro até chegar nas bolas, até sumir toda na sua bunda, completamente, depois subiu e tirou, ele abriu as nádegas dela pra que eu visse seu cu aberto igual uma puta pornô, e meteu de novo e tirou de novo.

A imagem, as palavras dele, os gemidos da minha esposa, juro pra vocês amigos que era a melhor coisa que tinha acontecido na minha vida, melhor do que o próprio sexo que eu já tinha vivido, isso era incomparável, era perfeito…

- Gostou, Mateo? Gostou? Te falei que não ia se arrepender… e você, que só grita… o que acha do meu pau?

- É… enorme… aaaa… mmmm…

- Gostou? Conta pro seu marido o quanto você tá gostando…

- Sim, amor… mmmm… eu adoro que… mmmm… esse… mmmm… cara me arrombe… aaahhh!… o cu…

Karina parecia perder a sanidade aos poucos e não aguentou aqueles movimentos lentos que Santiago pedia e começou a se mover com loucura, começou a mostrar aquela puta escondida.

Ele nunca perdia o controle, de repente a separou e a manteve de quatro, apontando da melhor maneira possível a bunda pro meu rosto, disse pra ela se abrir pra mim, e minha mulher levando as mãos às suas nádegas as separou pra que eu visse sua cratera toda aberta, ele sorriu e olhando fixamente pra mim disse:

- E aí? Que tal? Gosta do jeito que deixei ela?

- Adoro – só disse ao mesmo tempo que sentia um segundo orgasmo chegando – vai, não para…

Ele enfiou três dedos e brincou na sua bunda, depois foi por trás se levantando na cama e descendo de maneira a não atrapalhar minha visão, novamente apoiou a ponta no esfíncter e já sem nenhuma resistência desceu até as bolas, tudo dentro e agora sim, com fúria…

Karina gritava como uma puta no cio, nunca a tinha ouvido gritar daquele jeito e se masturbava com força no clitóris, e mais, e mais…

Foi tudo ao mesmo tempo… segundos que pareceram séculos, Santiago saiu, tirou a camisinha que cobria seu pau e começou a cuspir porra no rosto da minha mulher, ela foi banhada como por um tsunami, seu rosto, suas bochechas, seu queixo, seus lábios, sua língua, abria a boca como uma puta procurando a última gota de água de uma cantil no meio do deserto, eu não sabia onde olhar, se na boca dela se regozijando e bebendo porra, ou na bunda toda aberta, que pulsava incontrolavelmente, onde caberia uma bola de sinuca, eu comecei a gozar, e o primeiro jato de porra foi parar no colchão, quase a um metro de distância de onde eu estava, e acabei como nunca…

Talvez tudo tivesse sido rápido demais, mas eu sentia meu corpo inteiro ferver… Karina se retirou em silêncio e foi tomar um banho, nos acalmamos um pouco e Santiago me disse

— Que putinha gostosa você arrumou, amigo… tá satisfeito?
— Eu tô… e agradeço…
— Eu que agradeço… é a melhor bunda que já peguei…
— Te faço uma pergunta… acha que eu sou doente? Tenho uma mulher que é um monumento, e ainda assim, meu maior prazer foi ver um estranho comendo ela…
— Preciso ir, mas estarei por aqui no fim de semana, na cabana ao lado, então aproveitem…

Santiago me respondeu evasivo e simplesmente foi embora, depois de um tempo minha esposa veio ao meu encontro e fizemos amor como nunca, mesmo ela tendo tomado banho, ao beijá-la parecia sentir o gosto do pau que ela tinha chupado e isso me excitava, relembrando cada segundo que passou…

Eu tinha fechado uma etapa, realizado meu sonho, mas sem saber tinha aberto outra na sexualidade da minha esposa.
Naquele sábado à noite, depois do jantar, ela pediu para repetir o jogo com Santiago, apenas dez horas depois, então fizemos de novo! E nosso amigo começou a se empolgar com o próprio ego, na verdade não foi como da primeira vez…
E no domingo depois do almoço, eu só queria descansar, mas dessa vez fui eu o surpreendido, pois eles tinham combinado às minhas costas de fazer de novo!!!
Mas dessa vez, já não foi a mesma coisa, Santiago tinha mudado, não a tratou mais Mesmo assim, ele não me tratou da mesma forma, encorajado pela situação, jogou mal suas cartas. Tratou a Karina como uma vadia barata, que adorava como ele arrombava o cu dela, e mesmo sendo verdade, não precisava dizer. E a mim, me diminuindo como homem, fazendo comparações desagradáveis sobre o tamanho dos nossos membros, que, mesmo havendo uma diferença mais que notória, não tinha nada a ver com o jogo.

Adiantamos a volta. Santiago tinha sido demais para nós, deixou um gosto agridoce na boca. Fomos da glória ao fracasso em pouco mais de um dia. Tudo o que foi profissional no começo, ele jogou fora no final.

A viagem de volta foi tão tensa quanto a de ida, mas claro, os motivos eram outros. O medo do desconhecido deu lugar a muitas dúvidas sobre ter deixado um cara entrar na nossa intimidade. Todas aquelas imagens gravadas na minha mente se repetiam sem parar, sem fim. Imaginei que o mesmo acontecia com a Karina, porque sem dúvidas, para ela também tinha sido uma experiência e tanto.

Não sabia o que dizer, o que perguntar, como começar a conversa. Então só improvisei com um:

- E aí?... Gostou?

Ela me olhou. Pude sentir o olhar dela cravar, mesmo que seus óculos escuros não me deixassem ver seus olhos. Ela respondeu:

- Se eu gostei? Aquele cara me arrombou o cu quando quis e como quis, de todas as maneiras possíveis. Fui tão vadia com ele e com você que mal consigo sentar... e você me pergunta se eu gostei?

O silêncio voltou ao carro. Continuei dirigindo, apertando forte o volante. Depois de alguns minutos, ela tomou a palavra e perguntou:

- E você, gostou? Era o que você esperava? Curtiu ver sua mulher com um estranho, com um pau enorme no cu? Era isso que você queria? Satisfeito?

Só sorri e dei a melhor resposta. Peguei uma das mãos dela e levei até minha virilha para que sentisse a nova ereção que eu tinha. Ela continuou perguntando:

- Agora você vai ter que me responder. pergunta que te fiz e que você nunca respondeu…

Só esperei que ele atirasse

- Lembra? O que vai acontecer com a gente se eu gostar?

E bem, amigos, esse foi o começo de toda essa história, Santiago foi o primeiro de muitos, perdemos a conta mas calculamos que mais de cinquenta caras já passaram pelo cu da Karina, curtimos em casal essa situação, porque temos as melhores transas. Procuramos por pirocas grandes, caras bem dotados para arrombar o cu dela, e eu? Eu só quero curtir vendo como fazem com ela…




Se você é maior de idade, gostaria de saber sua opinião sobre esse relato, só responderei a quem colocar como título do e-mail ‘O CU DA MINHA MULHER’, escreva para dulces.placeres@live.com

3 comentários - O cuzinho da minha mulher - Parte 2

Era algo que se veía venir, así que acostumbrate a los insultos, humillaciones de parte de los tipos y hasta de tu mujer.