Sabrina

Primero, todas las entregas de los mejores post


http://www.poringa.net/posts/imagenes/4084661/Mi-amada-esposa---parte-1-de-3-.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/4389002/Mi-amada-esposa---parte-2-de-3-.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/4436535/Mi-amada-esposa---parte-3-de-3.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/4802856/Mi-amada-esposa-parte-4.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/4802863/Mi-amada-esposa---parte-5.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/4868469/Mi-amada-esposa---parte-6.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/4896522/Mi-amada-esposa---parte-7.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/4905961/Mi-amada-esposa---parte-8.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/4915721/Mi-amada-esposa---parte-9.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/4956318/Mi-amada-esposa---parte-10.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/4965835/Mi-amada-esposa---parte-11.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/4974651/Mi-amada-esposa---parte-12.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/4985411/Mi-amada-esposa---parte-13.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/4991203/Mi-amada-esposa---parte-14.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/5001091/Mi-amada-esposa---parte-15.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/5030636/Mi-amada-esposa---parte-16.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/5156341/Mi-amada-esposa---parte-17.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/5160465/Mi-amada-esposa---parte-18.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/5461886/Mi-amada-esposa---parte-19.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/5473303/Mi-amada-esposa---parte-20.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/5482180/Mi-amada-esposa---parte-21.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/5498944/Mi-amada-esposa---parte-22.html

Como siempre, podes escribirnos a dulces.placeres@live.com, te leemos

Gracias por los puntos y comentarios


Sabrina es el nombre de mi esposa, ella es petisa, de un metro cincuenta y cinco de altura, pero es veneno en frasco chico, es terriblemente bonita, carita redondita llena de pecas, labios carnosos y nariz diminuta, el pelito castaño en corte carre y dos terribles ojazos azules. Su cuerpo es armónico, unas hermosas tetas, una diminuta cintura, un terrible culo redondito como una manzana y unas macizas piernas. Además tiene dos cualidades que hacen un coctel mortal para cualquier hombre, por un lado una forma de hablar muy seductora y casi siempre lo hace con doble intención, no le importa que yo esté presente, seduce a cuanto hombre puede, es su forma de ser, lo que se dice una calienta pijas, por otro lado su forma de vestir, siempre provocativa, su vestuario predilecto son pequeñas minifaldas, calzas de licra y pequeños top que apenas tapan sus pechos, en la calle no pasa desapercibida, todos se dan vuelta para observarla y le gritan de todo, a ella le encanta. Cuando íbamos a la playa usaba micro tangas, casi siempre rojas, atrás eran casi un hilo dental y siempre se iba a caminar así, casi en bolas, le encantaba rebolear el orto y que la miraran, sabía que a mí no me gustaba que hiciera eso pero me ignoraba totalmente.

Estábamos llegando a nuestro quinto año de matrimonio y los fuegos artificiales de los primeros tiempos se iban apagando, en la cama solo hacíamos sexo tradicional, casi nada de sexo oral y ni hablar de sexo anal, a pesar que yo sabía que ese culo no era virgen y que varias pijas habían pasado por el, cuando nos casamos el prontuario de Sabrina estaba más cerca de una puta de prostíbulo que de una monja de iglesia, yo lo sabía y lo acepté. Notaba que la relación se hacía distante a medida que pasaba el tiempo.

Por mi lado, me declaro un auténtico mirón, me encanta ver películas pornográficas y tengo una colección de fotos bajadas de internet, ella lo sabía, más de una vez me agarró ‘pegado’ a la computadora y tuvimos discusiones por este punto, a ella no le gustaba.

Un complejo que siempre tuve es mi pequeño pene, con viento a favor cuando está erecto no llega a los doce centímetros, siempre me dio vergüenza, dicen que no es cuestión de tamaño sino de saber usarla, pero siempre sospeché que a ella le faltaban centímetros de carne para ser una mujer completa….

Una vez mientras ella se estaba bañando, descubrí que había olvidado su diario íntimo sobre la cama, en realidad ignoraba que llevara un diario íntimo, y hasta ahora que lo pienso no sé si fue un descuido ó me lo dejó a propósito para que lo viera. No pude resistirme, lo tomé, leí algunos párrafos y confirmé mis pensamientos, añoraba las pijas grandes que se comía antes de conocerme, por suerte parecía aun serme fiel, pero… cuanto tiempo tardaría en ponerme los cuernos?. Lo acomodé como estaba y me fui con la computadora.

Dejé pasar un par de días, y la encaré decidido, le dije:

-Sé que te gustan las pijas grandes y yo no puedo dártelo, también se que te gusta sentirte observada y a mí me encanta mirar… entonces…. qué te parece si te haces coger bien con la condición que yo pueda mirarte?
-Si! me encanta la idea!

No lo dudó ni un instante, el menos hubiera disimulado un poco pensé….

Convenimos en que se busque uno ó dos machos por Internet que estén dispuestos a enfiestarse, dejé todo en sus manos.


Una semana después me dijo:

-Listo!, preparate que el Sábado por la tarde vienen los cuatro…
-Cuatro? - pregunté incrédulo - no dijimos uno ó dos?

Solo respondió con una sonrisa libidinosa…

El Sábado estaba nervioso, ella por el contrario esperaba el momento relajada, era una ‘experta’. Al atardecer mientras se daba una ducha llegaron los muchachos, los recibí, hablamos un rato haciendo tiempo. Los observé, eran musculosos, se notaban sus cuerpos trabajados, me sentí un poco celoso. Fiel a su costumbre, Sabrina salió del baño a recibirlos tan solo con una diminuta tanga celeste, sus pechos al aire como si nada, con su cabello húmedo y un rico perfume los encaró para saludarlos y los besó en la boca uno por uno, no tenía un dejo de vergüenza. Era impactante la imagen, ella descalza y tan chiquitita no llegaba a las tetillas de los machos, parecía una muñequita de juguete. Ellos me ignoraron y cuando empezaban a manosearla, me miró y me dijo:

-Andá a la pieza y esperanos, tengo que preparar la rutina…

Le hice caso, me acomodé en un sillón en el rincón, a un metro de la cama y esperé. Luego de unos diez minutos se abrió la puerta e ingresaron ellos, los cuatro completamente desnudos, no pude evitar mirar sus pijas…. guau! que cosas impresionantes, eran unas gruesas barras de carne de más de veinte centímetros, que pedazos de bestias! No podía creer que la petisa se fuera a comer todo eso, la putona sí que eligió ‘a lo grande’… Se acostaron en la cama uno al lado del otro con las piernas colgando a un costado, mientras se aseguraban de mantener erguidas esas moles, parecían cuatro rascacielos…

Luego entró Sabrina y me dijo:

-Preparate mi amor, te voy a dar el mejor show en vivo de tu vida…

Dicho esto se arrodilló entre las piernas de uno de los muchachos, mientras me miraba, tomo su miembro y lo masturbó suavemente, peló su glande, sacó la lengua apoyándola en la base fue subiendo lentamente hasta la punta como saboreando un helado, lo repitió una y otra vez, luego se concentró en su cabeza y por último, abriendo bien la boca se la metió adentro todo lo que pudo, hasta que le saltaron las lágrimas, estaba enloquecida, la verdad es que no recordaba que a mí me hubiera chupado así la pija alguna vez. De uno a uno fue pasando, como le gustaba chupar verga!!!

-Te gusta mi amor? - preguntó notando que yo estaba al palo y masajeado mi ‘paquetito’.

Cuando se cansó de chupar, acomodó a uno de los sementales boca arriba, se aseguró de darme un buen plano, pasó una pierna a su lado, corrió la tanga y apoyó la pija en su concha, la desproporción entre su culito y semejante verga no dejaba de sorprenderme, sin embargo ella se la fue comiendo centímetro a centímetro y cuando llegó a la mitad empezó a subir y bajar, una y otra vez, su hermoso orto redondito como una manzana se movía rítmicamente, le sobraba pija pensé en un principio, pero noté que en cada embate se comía otro pedacito, y otro y otro más hasta comérsela toda, no podía creer donde metía tanta carne… estaba enloquecida, gritaba como una chancha, pequeños orgasmos salían de lo más profundo de su ser, me decía:

-Sergio, ves? Esto si es coger!!! Qué hermosa pija! Me está rompiendo toda!

Yo tenía una mezcla de sensaciones, excitación y alegría por ella, frustración y celos por mi… así pasó uno a uno, me mostró como sus labios se saciaban y su argolla era penetrada por gruesas vergas.



SabrinaO 'próximo ato' quase me matou... Sabrina pegou algo da mesinha de cabeceira dela e passou para um dos caras, não vi o que era, fiquei intrigado, meu pau estava pegando fogo, era difícil me segurar. Ela continuou, pegou dois almofadões grandes que temos para decorar o quarto e colocou um em cima do outro, depois deitou de bruços, deixando o peito contra o colchão e os quadris sobre os almofadões, a bunda dela ficou indefesa apontando para o teto, um deles se aproximou e arrancou a calcinha fio-dental dela para depois abrir as nádegas, comecei a entender e não conseguia acreditar... o que Sabrina tinha passado para ele era gel lubrificante, o maluco pegou um pouco nos dedos e começou a brincar no cu dela, lentamente foi untando e dilatando, se posicionou e foi descendo, apoiou a ponta do pau dele no esfíncter da minha amada e devagar foi forçando, Sabrina gritava como uma puta, 'vai matar ela', pensei, 'isso não vai caber naquele buraquinho!'. Pouco a pouco foi cedendo, à medida que ela relaxava, o ânus dela dilatava mais e mais, até que o cara se deixou cair pelo peso e enfiou tudo, ela soltou um grito, e acrescentou:

- Como eu queria ter um pau assim no meu cu, vai! vai! arrebenta tudo...

Enquanto isso, eu tinha tirado meu pintinho e gozado, sozinho no canto sem importar a ninguém, enquanto via como faziam o cu dela, pensar que em cinco anos ela nunca tinha me dado. Passou o segundo, o terceiro a pegou com seus braços musculosos e a levantou como se fosse um papelzinho no ar, ela mal passava dos cinquenta quilos, assim ele a trouxe se aproximando de onde eu estava, ela esfregava os mamilos no peito escultural dele, e se pendurou no pescoço, os pés dela ficaram longe do chão, ele passou os braços entre as pernas dela, levantou uma de cada lado e a deixou cair até enfiar a buceta até o fundo, assim ele a levantava e soltava, como ela gritava, mais e mais, desceu uma mão para acariciar o púbis dela, o clitóris, nisso outro a atacou por trás, não podia acreditar no que via, ela tinha dois paus dentro, um na buceta e outra no cu, minha bonequinha... não sei quantos orgasmos ela teve mais, perdi a conta. Assim eles a tiveram por um bom tempo, um em pé de frente pro outro, levantavam e abaixavam ela e ela devorava os dois membros ao mesmo tempo.

Isso não duraria muito mais tempo, apesar de eles irem se revezando e descansando, ela estava constantemente com um ou dois paus dentro. Quando se cansaram de dar pra ela, a jogaram na cama como um saco de batatas. Sabrina se ajeitou de quatro, apontando a bunda e a buceta pro meu lado, me perguntou se eu gostava do que via, enquanto arqueava e empinava ainda mais a bunda. De novo eu estava com meu pintinho duro, ouvi ela reclamar 'vamos, meninos!, minha bunda quer carne', enquanto separava as nádegas com as mãos e oferecia tudo que tinha. Então de novo pra cima, um por um, passavam uma perna de cada lado e enfiavam o pau no cu ou na buceta dela, ela só respondia com gritos, que puta que ela era...

A bunda dela sim não aguentava tanta carne, cada um que passava deixava meio pau pra fora. Em um momento, um dos malucos metia e tirava o pau e os outros me mostravam como tinham deixado o cu dela, seu esfíncter dilatado deixava um buraco de quatro ou cinco centímetros que não conseguia fechar. O maluco continuou assim e ela implorou:

-Quero seu leite...

Ele deu e deu até não aguentar mais, tirou o membro endurecido, apontou pro cratera e soltou um jato de porra que se perdeu na profundidade, depois outro e outro, até começar a transbordar. Então enfiou de novo até o fundo, fazendo o leite escorrer pelas coxas, pelos lábios e pelo cuzinho, enquanto ela não parava de esfregar o clitóris.

Quando terminou, ela me disse:

-Viu o que é um pau! Isso é foder, agora se masturba pra mim, ela disse, o show acabou...

Se ajeitou no tapete, a menos de um metro de onde eu estava, cara a cara, os três restantes a cercaram e ela começou a chupar os membros, um por um, ou juntando dois, e até os três 'quero gozo' ela exigia de vez em quando, um a um foram se aproximando para satisfazê-la, ela não tirava os olhos dos meus, me queimava com o olhar, sua língua e lábios não paravam de se mover. Quando o primeiro estava pronto chegou perto de seu rosto, ela abriu a boca e passou a língua pela base da glande, ele começou a gozar, jato atrás de jato ela recebia a porra quente, ainda não tinha terminado de chupar quando o segundo veio por cima, esse jorrava como uma mangueira, um atrás do outro, ela abria a boca mas era demais, saboreava, parte escapou por suas bochechas e escorreu para seus peitos, com as mãos ela brincava neles fazendo uma lambança. Enquanto o último se preparava, com as mãos ela espalhou os restos de porra em direção à boca, abriu e me mostrou como estava cheia de líquido branco, engoliu tudo, 'que gostoso!' disse abrindo novamente a boca e mostrando-a agora vazia. O quarto macho também chegava, ofereci meu pau mas obviamente ele preferiu a outra, de uma bocada enfiou tudo que pôde até o fundo da garganta, comeu mais da metade do pau, o louco reclamava de prazer, ela franzia a testa e só exclamava 'mmm! mmm!', o cara estava descarregando sua esperma diretamente na garganta, Sabrina engolia tudo!

A baixinha transbordava de prazer

-Posso te comer? - perguntei
-Agora não, você não queria olhar? estou exausta... - foi sua resposta

Não aguentei mais e acabei gozando no chão pela segunda vez...

Depois daquele dia, combinamos de repetir essa experiência uma vez por mês, preferia compartilhá-la a perdê-la, o problema é que ela cada vez esperava mais ansiosa por esse dia e cada vez se afastava mais do meu lado, assim seguimos por dois anos, finalmente o desfecho, ela me deixou, foi embora com outro, era evidente que entre os dois havia 'uma diferença' que eu nunca poderia alcançar, devia ter imaginado desde o começo... para mim ela continua sendo minha esposa, ainda a amo...

Se você é maior de idade pode me escrever com o assunto ‘SABRINA’ para dulces.placeres@live.com

0 comentários - Sabrina