Segurança do trabalho

Primero, todas las entregas de los mejores post de mi esposa


http://www.poringa.net/posts/imagenes/4084661/Mi-amada-esposa---parte-1-de-3-.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/4389002/Mi-amada-esposa---parte-2-de-3-.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/4436535/Mi-amada-esposa---parte-3-de-3.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/4802856/Mi-amada-esposa-parte-4.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/4802863/Mi-amada-esposa---parte-5.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/4868469/Mi-amada-esposa---parte-6.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/4896522/Mi-amada-esposa---parte-7.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/4905961/Mi-amada-esposa---parte-8.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/4915721/Mi-amada-esposa---parte-9.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/4956318/Mi-amada-esposa---parte-10.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/4965835/Mi-amada-esposa---parte-11.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/4974651/Mi-amada-esposa---parte-12.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/4985411/Mi-amada-esposa---parte-13.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/4991203/Mi-amada-esposa---parte-14.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/5001091/Mi-amada-esposa---parte-15.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/5030636/Mi-amada-esposa---parte-16.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/5156341/Mi-amada-esposa---parte-17.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/5160465/Mi-amada-esposa---parte-18.html

Como siempre, podes escribirnos a dulces.placeres@live.com, te leemos

Gracias por los puntos y comentarios


SEGURIDAD INDUSTRIAL


Con conocimiento de causa puedo decir que dedicarse a hacer seguridad industrial en los días que corren es una actividad tan placentera como complicada, de un tiempo a esta parte hubo un boom que aun continua en expansión y es que las empresas comprendieron que cuidando a sus empleados se ahorraban mucho dinero en futuros juicios, y cuidar sus instalaciones implicaba una buena foto con el gobierno de turno
Esa gran demanda que surgió de la nada, en paralelo llevó a muchos jóvenes a interesarse en una carrera que hasta ese momento casi no existía, y cada vez más y más personas se volcaron a esa oportunidad laboral
El resultado, diez años después, y a pesar de seguir siendo una plaza muy buscada, es que existe una saturación de mercado

Cambió todo demasiado rápido, y las empresas se acostumbraron a contrataciones puntuales, llave en mano, sin demasiados compromisos, sin efectivizar a nadie, y un poco sin darnos cuenta nos transformamos sin querer en nómades buscando nuestro sustento
Mi vida era estar desocupada, sin nada que hacer, al mes siguiente tomar un contrato por dos meses y al mes de estar trabajando, que te llamaran de tres sitios al mismo tiempo, y tener que decir que no, sabiendo que en un mes más, seguramente me estaría comiendo los mocos nuevamente
Lo que me pasaba a mi, les pasaba a todos, y empezamos a conocernos entre pares en el ambiente, si me llamaban y estaba ocupada, daba referencias de colegas, porque tarde o temprano los favores con favores se pagan

Ese círculo un poco empezaba por lo laboral, pero trascendía ese ámbito hasta ir a la amistad, a lo personal, solíamos cruzarnos en una empresa, y luego con otro en otro sitio, y nos llevaba a conocidos de conocidos, a reuniones de domingos en algún club y salidas de un sábado por la noche
Así había conocido a Roque, primero colega, luego compañero, después amigo, seguimos como novios y terminamos como pareja y llevamos en la actualidad años de matrimonio
Y como había conocido a Roque, también había a Ariadna
Recuerdo que justamente, la había conocido a través de Roque, ellos habían compartido un trabajo casual, y poco a poco se metió en el círculo de contactos

En esos primeros roces, Ariadna no me caería para nada bien, una mujer que no pasaba desapercibida, se la notaba robusta, alta, formada, y en algunos cruces laborales ella se mostraba imponente, aunque estuviera vestida con ropa de seguridad, nada llamativa, pero era más que eso, su forma de ser, de hablar, acostumbrada a lidiar en un mundo de hombres, no le temblaba la voz, y sabía hacerse respetar.
Ella parecía llevarse a todos por delante y muchas veces sonaba hasta demasiado masculina, en su tono, en sus gestos y hasta en un hablar de cloaca, lejos de lo que supone para una dama
No me caía en gracia, Roque lo sabía, me daba celos que hablara con el, es que era muy imponente, muy frontal y era obvio que era una mujer que todo hombre querría llevarse a la cama, pero Roque siempre se reía de mis planteos y me decía que era una tonta y que solo tenía ojos para mi

Con el paso de los meses, un poco me acostumbré a su presencia, y empecé a conocerla un poco mejor en un empleo en que coincidiríamos tiempo después
Nos habían contratado por separado, en una empresa cerealera y cuando la ví esa mañana mi primer pensamiento fue

Qué diablos hace esta perra aquí?

Ese primer lunes hicimos nuestro trabajo sin mirarnos demasiado, casi ignorándonos la una a la otra, y llegada la hora de retirarnos fui al vestuario de damas por una ducha, el ambiente laboral, y en especial el cerealero, suele ser demasiado duro para una chica. Así que cerca de las diez de la noche, bañada, perfumada, limpia y cambiada, fui hasta el ómnibus que retiraba al personal como en cada jornada, hice mi fichada de egreso, pasé por el personal de vigilancia, y me senté en el primer asiento para jugar un rato con mi celular
El ómnibus se iría llenando, y Ariadna subiría entre tantos, no puede dejar de observarla, toda sucia y transpirada, con su ropa industrial, sus borceguíes blancos por el polvo de las semillas, con cabello recogido, era patética, y fue hacia atrás.
El viaje sería aún peor, su voz de pito sobresalía desde el fondo, discutiendo con los muchachos de igual a igual, con risotadas que me resultaban estridentes.

La historia se repetiría el martes, el miércoles, y el jueves, dos gallos en el mismo gallinero, solo acumulaba más y más desagrado hacia su persona
Pero el viernes sería destino, al irme a bañar como cada anochecer, ella estaba también en el lugar para ducharse, mi primer pensamiento íntimo fue

Hoy es viernes, esta mugrienta se deba bañar una vez a la semana, pata sucia...

Fui a mi lugar, y me olvidé de ella, solo hice lo que siempre hacía, pero al salir, ella estaba a unos metros, secándose los cabellos frente al espejo y mirándose en él, y yo me quedé como tildada, es que era la primera vez que la veía sin ropas y guau! que sorpresa! realmente era una mujer más que llamativa, pechos, caderas, cintura, cola, piernas, más que envidiables y no solo eso, la gran cantidad de tatuajes que tenía hacía la hacía más intrigante todavía, desinhibida, sin pudor, sin siquiera tapar su desnudez con alguna toalla de gran tamaño
Ella, a través del espejo notó lo que sucedía y me dijo

Flaca, que pasa? te gusto? queres un garche?

Sentí incendiarme en vergüenza, me había tomado por sorpresa, con la guardia baja y que podía decirle? si como una estúpida me había enamorado con envidia de esa mujer, de sus tetas, de su culo y de su concha, solo la ignoré y seguí con mis cosas
Esa noche en el ómnibus se sentaría a mi lado, en primera fila y solo trató de empezar de nuevo, me dijo que la disculpara, que no había sido su intención ofenderme, pero que ella era así, hablaba así y solo eso.
Le devolví la pipa de la paz que me proponía fumar y solo fuimos charlando de nada especial, de lo que surgiera en los treinta minutos que teníamos por delante

La semana siguiente la comunicación empezaría a fluir entre nosotras de manera diferente, y muchas veces cuando se conoce a la otra persona, empiezan caer muchos preconceptos que una se hace, y aunque nunca cambiaría hacia ella esa imagen de mujer empoderada e intimidante lo cierto es que Ariadna no era un monstruo ni mucho menos.
Ella era una mujer de malas elecciones, en esos días estaba dejando atrás su pareja con uno de los chicos que trabajaba ahí mismo, un vago, que había dejado a su esposa embarazada y con dos hijos a cuesta solo para irse con ella, antes había estado con un mantenido que no hacía absolutamente nada y ella cargaba con todos los gastos, y, por si fuera poco, también había estado con un ex convicto

En esas charlas le dejé saber mi impresión, siempre con personas equivocadas en relaciones tóxicas y condenadas al fracaso, pero ella me dijo 'que agarraba lo que podía', por su forma de ser tenía demasiados problemas con el sexo opuesto, era intimidante, avasallante, y solo su aspecto cohibía a los hombres, solo los acobardaba, no se le insinuaban, y se veía siempre en la incómoda situación de ser ella la encargada de iniciar la conquista.
Cuando terminamos esos meses de trabajo, no diría que me separaba de una amiga, pero si de una mujer que se hacía respetar y con la cual había establecido una relación que seguiría más lejos de lo meramente laboral
Nos mantuvimos en contacto, aunque no sea más que un audio por celular, un mail o apenas palabras que iban de boca en boca, comentarios que corrían de un lado a otro

Ella siguió con sus empleos nómades como a mí me gustaba decir, yo con los míos. Roque la cruzaría tiempo después, casualidades laborales y no podía evitar sentir la desesperanza de que ella lo avanzara, pero mi esposo una y otra vez me decía que solo tenía ojos para mi, que no fuera tonta.
Volvimos a coincidir en una reunión de colegas en un campo de fin de semana, hablamos como amigas, pero jamás le quitaría a Ariadna ese rótulo de mujer dominante, y, es más, sabía que los chicos se referían a ella como 'la topadora' y había muchas historias dando vueltas, mezclas de verdades y fantasías, y en esos momentos, mientras escuchaba, volvían a mi mente las imágenes de esa noche que nos bañamos y me sorprendió mirándola desnuda

Los días siguieron pasando, y alguna vez me tomaría por sorpresa un mensaje de ella, se mudaría en breve a Chile, temas laborales, y organizaba una despedida en su casa, me sentí una tonta, Roque lo sabía, todos lo sabían, todos menos yo
Nunca olvidaré esa noche, llegamos pasadas las diez, la música a todo volumen se escuchaba a la distancia, y las luces encendidas hacían ver esa casa como una luciérnaga enorme en la oscuridad.
Ariadna estaba enfundada en un vestido negro brillante que como una segunda piel se pegaba a su cuerpo, dejando notar cada centímetro de perfección, le sobraban tetas, le sobraba culo, le sobraban piernas, le sobraban curvas, y esa imagen de femme fatale estaba en el otro extremo de esa persona desagradable y sucia que había conocido, pero claro, una botella en una mano, un cigarro en la otra, y su vozarrón característico parecía delatarla nuevamente
Vino a nuestro encuentro, abrazó a Roque y le dió un beso en la mejilla, y luego hizo lo propio conmigo, estaba notoriamente excitada y ya a esa hora pasada de copas

Las horas pasaron, entre fiesta y tragos, algunos bailaban, y solo se dio de que Roque ella y yo quedáramos a un lado, ella lo tenía muy tomado de la cintura como si fuera normal, y honestamente, eso me molestaba, que estuvieran tan juntos y que el estúpido de mi hombre pareciera complacido con la situación, no sabía si enojarme con él o con ella, porque ella tenía un cuerpo escultural con el que yo no podía competir y era la mujer que estaba de boca en boca y todos querían cogerse, sentía que él se portaba como un estúpido baboso, pero ella lanzaría una frase que me descolocaría, le dijo a Roque

Que cogible que está tu chica! te la robaría y te la garcharía toda

Sentí un rubor, pero ella ahora dirigiéndose a mi me dijo

De veras Nati, si no fuera por respeto a Roque, te invitaría a salir, a bailar, a conocernos mejor, y te pegaría la mejor chupada de concha de tu puta vida

Me sentí ruborizada y hasta intimidada, pero ella me convidó del envase de cerveza que tenía en su mano y vino a mi lado, acercándose tanto que hasta se me hizo incómoda, tomándome por la cintura y acariciando mis cabellos en una forma muy desvergonzada

Pero sería solo ese momento, puesto que ella en breve se desentendería de nosotros para continuar con su fiesta de despedida, y solo seguiríamos bebiendo y bailando hasta que el sol nos sorprendiera
Llegamos al departamento cuando la claridad de un nuevo día se colaba por los ventanales, estábamos cansados, fuimos a la cama y yo tenía un deseo profundo de que Roque me cogiera, pero el solo me abrazó y en un par de minutos sus pesados ronquidos llenaron el cuarto.
Y a pesar de que estaba destruida no podía seguirle los pasos, mi cabeza pensaba y pensaba, solo no podía detenerla y a medida que pasaban los minutos mis ojos se hacían más y más grandes.
Mi amado esposo parecía muerto en la cama, jamás notó que yo me levantaría nuevamente, cerré la puerta y fui a la cocina a prepararme un te de tilo para alivianar toda la resaca

Me senté junto al ventanal que da al balcón principal, camuflada entre los cortinados puesto que estaba en ropa interior, me acomodé mirando la nada misma del exterior y escuchando el trinar de los pájaros que anunciaban un nuevo día mis pensamientos fueron a repetir nuevamente la historia de esa mujer, desde el día que nos habíamos conocido hasta lo que había sucedido un par de horas atrás, es que realmente me habían movido sus palabras y era una situación que jamás había vivido
Fue inconsciente, pero de pronto mis pezones parecían hervir bajo la seda de mi remera de dormir, y sentía como mi sexo se inundaba y mi clítoris se hacía más y mas grande y solo punzaba en el roce con la tanga
Me mordí mi labio inferior, no podía, no quería, pero mi mano libre vacacionaba sobre mis pezones, no podía evitar acariciarlos, respiré con cadencia, el cuerpo me pesaba, mis piernas parecían no tener resistencia, dejé de lado la taza de te y fui con la otra mano bajo el frente de mi ropa interior, la imagen de Ariadna se agigantaba en mis sueños, me sentí venir, no hizo falta demasiado

Había liberado mis tensiones y era hora de volver al cuarto, el frente de mi tanga estaba empapado como si le hubieran tirado un vaso con agua sobre ella, por suerte Roque seguía roncando y jamás se enteró que en la mas grande sigila, me cambié esa ropa interior nauseabunda y olorosa, y antes de conciliar el sueño me noté más confundida de lo que estaba, cierto, me gustaban los hombres, pero naturalmente alguna vez había tenido fantasías lésbicas, solo que siempre habían sido chicas sin rostros, pero ahora, ahora si parecía real, las líneas del rostro de Ariadna se habían dibujado en mi placer y solo ya, no supe explicármelo


Segurança do trabalhoTempo depois, eu confessaria o que aconteceu ao meu marido, não tinha segredos com ele, e, além disso, faltavam apenas quatro dias para ela pegar o voo e cruzar a cordilheira. Roque ouviu com muita atenção cada palavra sem opinar a respeito, e na minha inocência, talvez eu tenha tornado minha fantasia excitante demais para ele.

Entre verdades e mentiras, porque Roque nunca me confirmou, mas também não desmentiu, surgiria uma última visita ao apartamento que ela estava deixando, para fechar alguns assuntos de trabalho e, basicamente, até hoje ainda me parece muito casual, porque, no meu entender, tudo que tinha que ser dito já havia sido dito.

E lá nos encontramos pela última vez, ela, meu marido e eu. Lembro que naquela manhã estava muito calor, ela estava apenas com um short de jeans desbotado e um top que me parecia muito curto, deixando marcar não só os mamilos, mas também que não tinha sutiã e seus peitos dançavam com total liberdade. Me pareceu um tanto irritante, não conseguia reprimir meus ciúmes doentios e ela estava muito puta, muito safada e passava uma imagem invejável que eu não conseguiria dar.

Mas não demoraria a notar que, enquanto falávamos de trabalho, seus olhares, seus gestos, seus flertes não se dirigiam a Roque, mas a mim, e apesar de eu tentar evitá-la, ela continuava brincando com fogo.

Depois de algumas horas, ela pediu ao meu marido que fosse até a cozinha buscar alguns refrigerantes e copos. Foi estranho porque essa era a tarefa dela como anfitriã, mas ela só queria um momento para ficarmos sozinhas. Então ela veio até mim, e eu comecei a recuar discretamente, ela continuou avançando com cara de puta, e a parede atrás interrompeu minha retirada. Ela ficou cara a cara comigo, perto, muito perto, prendeu minhas mãos e tentou me beijar. Eu desviei uma vez.

"Você está louca!" — eu disse — "Não gosto de mulheres!"

"Como sabe?" — ela respondeu — "Com quantas mulheres você já ficou?"

Eu disse que não, mas ela me surpreendeu com a boca aberta e... De repente ela enfiou a língua, apertando os lábios contra os meus, porra! Não estava certo, não estava mesmo! Mas eu não podia admitir minha excitação, ela era maior e mais forte que eu, ainda que eu pudesse ter me soltado se quisesse, mas Ariadna me atraía como um ímã e eu só me deixava levar. Ela pegou minhas mãos e as guiou pelo seu corpo, como redesenhando as linhas das múltiplas tatuagens que o decoravam, me encarando diretamente nos olhos de um jeito desafiador, e esse percurso chegou ao fim quando minhas mãos foram conduzidas por baixo do top, onde seus peitos nus me esperavam para serem acariciados, eram deliciosos, generosos, e seus mamilos estavam excitados, gostei do calor e da maciez de sua pele, ela demonstrou estar à vontade e eu não sabia porquê, mas adorava acariciá-los como eu acariciava os meus.

Ela deu um passo à frente, levantou o top que ainda os cobria e sem cerimônia os enterrou no meu rosto, um e depois o outro, esfregando-os e fez com que, sem querer, eu começasse a lambê-los, e sem perceber eu já estava perdida no jogo porque ela apertava com ritmo minha buceta por cima da roupa.

Foi assim que Roque nos encontraria, enredadas no jogo, e sua surpresa foi enorme.

"Bom, bom, bom, mas o que temos por aqui..." — foram suas palavras enquanto se acomodava ao lado.

A situação me deixaria um pouco desconfortável, mas Ariadna, quase à força, me manteve em cativeiro e se algo faltasse para derrubar minhas últimas defesas, seria sentir seus lábios sobre os meus e sua língua na minha boca.

Ela começou a me acariciar por todos os lados, buscando minhas partes íntimas por baixo das roupas, me dizia coisas safadas no ouvido e só arrancava de mim gemidos profundos e, como se não bastasse, a proximidade do meu marido, companheiro, amante, como um espectador excitado que se acariciava o pacote só me deixava mais...

Ela era uma puta safada, tirou o short e a perfeição do seu corpo tatuado ficou à vista de Roque e minha, ela se recostou em uma das paredes. De lado e colocando uma perna sobre um banco, ela me indicou que fosse sobre ela para continuar com o jogo.

Voltaram os beijos boca a boca, desci aos seus seios e ela me fez seguir para baixo, pelo seu ventre, pelo seu umbigo, pelos pelos que cobriam seu púbis e, no final, minha língua estava em seu clitóris, em sua abertura, em seus fluidos que tinham gosto de mulher. Percebi que, no fim da história, as coisas estavam invertidas. Era suposto que ela enterrasse o rosto entre minhas pernas, e não eu entre as dela, mas eu gostava e seu forte aroma de mulher me enlouquecia. Fechei os olhos e fiz com vontade, conhecia perfeitamente a fisiologia feminina.

Não apenas era a primeira vez que estava com uma mulher, mas, além disso, o tesão de que meu parceiro estivesse presenciando a situação dava um plus extra a tudo.

Continuei chupando ela com muita vontade, perdida no nada, com os olhos fechados, até que, em um ponto, ao abri-los, notei o pau duro do Roque a centímetros do meu rosto. Ele estava nu, ao lado dela, e se beijavam loucamente. Segui o jogo, peguei ele com uma mão e comecei a masturbá-lo, a lamber ele, um pouco nele, um pouco nela, perdida entre os dois sexos, até que Ariadna me fez me levantar para voltar a me beijar na boca, e depois com Roque, e depois eles. Ela acariciava meus seios, ele minhas nádegas, e senti a lógica necessidade de me despir completamente.

Improvisamos um tapete macio no chão como cama. Roque se deitou sobre ele e Ariadna foi cavalgá-lo. Só observei um pouco, e a imagem do meu homem transando com outra foi muito intensa, muito quente. Sentir que ele arrancava gemidos de outra e se deliciava com as curvas de outra seria uma cena que jamais esqueceria. Então fui me sentar sobre seu rosto, para encher sua boca com minha buceta quente, e fiquei frente a frente com aquela mulher. Ela beijava meus peitos, eu os dela, juntamos nossos lábios, gemíamos juntas, o maldito do Roque estava no paraíso. todas as peças do quebra-cabeça se encaixavam perfeitamente

E naquele momento eu percebi que meu prazer estava no sexo que eles tinham entre si, Roque tinha me comido na noite anterior, certamente me comeria na próxima, mas Ariadna seria só naquele instante, naquela oportunidade, então eu só queria vê-los transar

Ela ficou de quatro e ele foi por trás, meu marido adorava essa posição, sempre gozava em mim nessa posição, eu só fiquei de lado, e apoiei meu rosto na parte baixa das costas dela, para olhar nos olhos dele enquanto ele enfiava tudo nela

Agarrei as nádegas dela com minhas mãos e só as abri bem para melhorar a visão, me concentrei no ponto da pica dele, como entrava toda por completo e saía encharcada nos fluidos dela, era delicioso, ele tirou, me ofereceu para eu chupar um pouco e enfiou de novo, e naturalmente começou um jogo muito pornô de enfiar na buceta dela e enfiar na minha boca, era muito gostoso, muito quente e sentia meu corpo queimar de forma descontrolada

Só por instinto, comecei a passar a língua no ânus dela, Roque não parava de comê-la olhando o que eu fazia enquanto os gemidos envoltos em desejos de Ariadna ficavam mais e mais notáveis à medida que eu forçava lentamente sua porta dos fundos

Roque só mirou e de uma empurrada enfiou tudo no cu dela, com facilidade impressionante, até o fundo, e um suspiro contido terminou numa exalação de prazer por parte da minha companheira de corpo tatuado.

Meu marido começou com um jogo louco onde o final era mais que previsível, alternando à vontade entre a buceta dela, o cu dela e minha boca, enchendo o quarto de um prazer profundo, e tudo terminaria com o entorno das nádegas dela e meu rosto imersos num mar de porra quente e grossa

Continuamos fazendo por algumas horas, até ficarmos completamente satisfeitos e exaustos depois de experimentar todas as nossas fantasias malucas

O avião para o Chile partiria pouco depois, fomos uns dos tantos amigos que a Naquela manhã de inverno, havíamos acompanhado até o aeroporto, conhecemos seus pais, um irmão com a esposa e seus sobrinhos, dois pequenos rebeldes que não paravam de correr de um lado para o outro. Aquele voo levou consigo nossa história com Ariadna, aquela mulher que eu odiei no começo e com quem acabaria me envolvendo num encontro louco e bizarro. O tempo passou, mantemos contato, ela se estabeleceu definitivamente do outro lado da cordilheira, tem um marido chileno, um pequeno de dois anos e, no momento desta escrita, vive seu segundo embarazo. Ainda sua lembrança flutua entre nossos lençóis, em nossas fantasias de casamento, Roque de vez em quando insinuou repetir com outra garota que fosse do meu agrado, mas garotas nunca foram a minha praia, Ariadna foi uma exceção, e não encontraria outra Ariadna no meu caminho. Se você gostou dessa história pode me escrever com o título SEGURANÇA DO TRABALHO em dulces.placeres@live.com

0 comentários - Segurança do trabalho