Primero, todas las entregas de los mejores post
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4084661/Mi-amada-esposa---parte-1-de-3-.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4389002/Mi-amada-esposa---parte-2-de-3-.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4436535/Mi-amada-esposa---parte-3-de-3.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4802856/Mi-amada-esposa-parte-4.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4802863/Mi-amada-esposa---parte-5.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4868469/Mi-amada-esposa---parte-6.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4896522/Mi-amada-esposa---parte-7.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4905961/Mi-amada-esposa---parte-8.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4915721/Mi-amada-esposa---parte-9.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4956318/Mi-amada-esposa---parte-10.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4965835/Mi-amada-esposa---parte-11.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4974651/Mi-amada-esposa---parte-12.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4985411/Mi-amada-esposa---parte-13.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4991203/Mi-amada-esposa---parte-14.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/5001091/Mi-amada-esposa---parte-15.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/5030636/Mi-amada-esposa---parte-16.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/5156341/Mi-amada-esposa---parte-17.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/5160465/Mi-amada-esposa---parte-18.html
Como siempre, podes escribirnos a dulces.placeres@live.com, te leemos
Gracias por los puntos y comentarios
USTEDES QUE HARIAN?
En verdad nunca supe bien que es lo que ella me vio, no soy un tipo pintón, por el contrario, soy petiso, algo excedido en peso y con una incipiente calvicie para mis casi cuarenta años, tampoco soy el hombre de buen carácter, soy un tanto ermitaño, y suelo enojarme con facilidad, no soy el tipo amable, dulce y acogedor con el que las mujeres sueñan, menos el que regala flores, o el que está en todos los detalles, eso no está en mi sangre.
Tampoco tengo una fortuna, ni mucho menos, los pesos que me da la librería me alcanzan con lo justo para vivir modestamente y alquilar un pequeño departamento de dos ambientes, sin muchos lujos, es más, sin nada de lujos.
Por eso, cuando mi situación con Noelia fue cosa seria, mucha gente no salía de su asombro, mis amigos decían que nuestra relación era la prueba fehaciente ‘de que el amor es ciego’, y siempre me decían que me había llevado con ella el premio mayor, que con ella me había sacado la lotería.
Sin dudas, Noelia es demasiado bonita, un diamante en bruto que cualquiera quisiera tener, alguien a quien el destino había cruzado en mi camino y yo había sabido conquistar.
Pero en algún punto de nuestra relación las cosas se fueron desgastando, un poco por mi forma de ser, un poco por la rutina, un poco por el desgano, como sea, todo influyó para llegar a este presente.
Todo había empezado tiempo atrás, yo recién cumplía treinta y uno, y como cada día era esclavo de mi negocio, una modesta librería de ramos generales, donde pasaba las horas para sacar unos míseros pesos.
En ese momento odiaba a las mujeres, estaba terminando los trámites de divorcio con Karla, la que había sido mi esposa y parecía empeñada en dejarme en la ruina.
Era temprano, recién había abierto, aún acomodaba algunas cosas cuando ella entró por unas fotocopias, era preciosa, con un rubio teñido en enrulados cabellos que llegaban a su cintura, unas gafas enormes oscuras que me impedían ver sus ojos, reposando sobre su pequeña naricita, una boca prominente, de labios carnosos, llamativamente perfectos, noté que era tan alta como yo. Lucía un vestido de algodón adherido a su cuerpo, en línea continuas y alternadas entre blanco y negro, sin mangas, largo hasta los tobillos, le quedaba muy bonito, como dibujando sus curvas y contra curvas, como decirlo, le quedaba sexi, discreto y llamativo, todo en uno, imaginen, bonitos pechos, escueta cintura y un generoso y delicioso trasero.
Tomé sus papeleríos y empecé a fotocopiar, su documento, observé el número y calculé unos veinte años, no más, y luego muchos papeles de un juzgado, era todo parte de un divorcio, estaba pasando por lo mismo que yo pasaba con mi ex, así que sabía del tema.
Mientras seguía en la rutina le observé de reojo un par de veces, ella permanecía parada en silencio y cada tanto secaba disimuladamente alguna lágrima que escurría bajo esos lentes oscuros.
Comprendí que estábamos en la misma situación, y que ella estaba herida, así que de la nada crucé algunas palabras, su matrimonio no había durado ni dos meses, el bastardo la había dejado, compartimos penurias, dolores, se animó a hablar un poco hasta que una señora mayor entró por unas cartulinas en colores.
Y el destino quiso que ella volviera a pasar por el local, una vez, otra, nos enredamos… y nos casamos.
Todo fue arcoíris al principio, me había llevado a la cama una perra hermosa, con un culo envidiable, unos pechos duros como piedra, una mocosa a la que le encantaba la verga y me llevaba al límite, habitualmente era yo quien tenía que decir ‘basta’ a nuestros encuentros, fueron mis mejores años…
Pero esa lujuria del principio no duraría mucho, como dije, un poco por descuido, un poco por rutina, las diferencias del día repercutieron en los encuentros de la noche y aunque lo negara sabía que poco a poco empezaba a perderla.
Noelia sugirió en algún momento que tomáramos terapia de pareja, era un salva vidas a nuestra relación de pareja, pero como siempre, mi carácter negativo me hizo descartar la propuesta, que diablos teníamos que ir a contar nuestros problemas a un tercero? Me sonaba a situaciones de chismes y reclamos, así que me negué rotundamente.
Ella me dijo algo como
Ok, lo respeto… si no me quieres acompañar, iré sola…
Solo me encogí de hombros como respondiendo gestualmente
Por mí, haz lo que quieras…
Y fue cuando mi querida empezó a asistir a terapias semanales de la doctora Rubinstein, una sexagenaria liberal que mi modo de ver solo le pudrió la cabeza a mi hermosa Noelia.
Ella empezó a cambiar, bajó algunos kilos de más que tenía, cambió un tanto su carácter, pasó de ser una mujer introvertida a sentirse segura de sí misma y de su cuerpo, por primera vez la vi seducirme con lencería sexi, me llamó la atención que para tomar sol dejara de lado sus tradicionales bikinis para pasas a pequeñas colaless que me hacían para la pija con solo verla.
Parecía que la vieja había dado en la tecla, mi esposa había vuelto a ser un huracán en la cama, pero había algo más que yo ignoraba…
Noelia empezó a hablarme de las cosas que la doctora le metía en la cabeza, ideas liberales como que, en una pareja, el amor no tiene que ver con el sexo, y que se puede y se debe mantener sexo sin amor, que abrirse a nuevas experiencias por fuera del matrimonio, solo logran fortalecer los vínculos, que el ser humano es un animal, y que como casi todos los animales no estamos diseñados para vivir en monogamia, que esto solo trae represión a deseos ocultos, y no sé cuántas cosas más…
En resumen, Noelia deseaba hacer realidad una de sus más recurrentes fantasías, estar con varios hombres… y no quiere engañarme, hasta quiere que yo sea parte, ya sea participando activamente o solo mirando, yo le digo que está loca, ella dice que yo puedo ejecutar por mi parte, mi fantasía, que ella no se opondrá, sea lo que sea…
Y se puso realmente cargosa con esto, como tema del día a día, por más que yo hablara siempre la vieja puta esa de la doctora Rubinstein sabía más que yo…
Tomé una decisión, si no podía ganar al menos no quería perder, junté varios pesos y fui al centro de la ciudad, a un sex shop, con una tonta idea que tal vez funcionara…
Busqué penes de juguete, macizos, realmente eran impresionantes, que similitud, al apretarlos parecía apretar mi propio pene, las formas, las venas, reí para adentro pensando en mi mujer…
Compré tres unidades, el vendedor me miraba sin comprender mucho, tal vez pensó que era gay, pero busque de unos veinte por cinco, bien generosos para que la perra no se quede con ganas, incluso uno negro, para matar de paso otra posible fantasía…
Busqué una estrategia, esa mañana, luego de desayunar fui a darle un beso a la cama codo cada mañana, solo que antes de irme dejé sobre la mesa los tres ‘amigos’ envueltos con papel de regalo.
A mi regreso esperé su reacción, pero no dijo nada, yo tampoco lo hice, jugamos un rico juego de ‘yo lo sé, tú lo sabes, pero nadie lo dice’, y sin mencionarlo ambos esperamos el momento de la cama, luego de la cena.
Había llegado ese momento, yo ya estaba en la cama esperando a Noelia, perdiendo el tiempo con mi celular, ella estaba en el baño, tardaba más de lo normal, hasta que apareció para sorprenderme, con un sugerente disfraz de enfermera que evidentemente había comprado, toda en impecable blanco, sobre unos zapatos blancos de finísimos tacos con medias de red que llegaban bien arriba en sus perfectos muslos, un guardapolvo apenas abrochado por el frente, sus turgentes pechos amenazaban por escapar del escote, tan sensuales como de costumbre, tan corto que apenas llegaba a la mitad de sus caderas dejando al desnudo sus enormes nalgas, y hasta su pubis apenas protegido por una tanga transparente por donde adivinaba una sensual depilación, su cabello recogido prolijamente con ese adminículo característico en su cabeza con la cruz roja.
Su piel cobriza por el bronceado de verano resaltaba con el blando de su vestimenta.
Puso música sensual y bailó con cadencia para mí, como una puta de cabaret, se me erizó la piel, ella era mía, solo mía y si algo estaba seguro era que no quería perderla, con la verga dura intenté agarrarla para cogerla, pero ella me evitaba, me provocaba demasiado cerca, pero nunca se ponía a mi alcance, se tocaba, se acariciaba, se encorvaba, sensual, hasta que al fin logré asirla por la mano y la traje sobre mí, a la fuerza…
Ella empezó de inmediato a acariciar mi verga por sobre el slip, adoraba que hiciera esto, me hacía desear tanto que hiciera más, pero no lo hacía, nos besamos con pasión, apretó sus labios contra los míos hasta hacerme doler, en esos besos que se demuestra la embriaguez de sexo, tan rico, tan profundo…
Subí el pequeño guardapolvo hasta la cintura y mis manos se prendieron como tenazas en sus cachetes, hice a un lado la tanga y enterré un par de dedos en su mar, estaba inundada, quise besar sus pechos, pero estaban ocultos, tiré con fuerza el frente, rodaron por el piso los tres botones y sus tetas quedaron a mi merced, sus pezones estaban duros, tomó mi cabeza y los hundió entre ellos, me obligó a lamerlos, a morderlos, tan dulcemente para que naufragara en placer.
Todo era loco, rápido, improvisado, haciendo una cosa tras otra, sin pensar, animal, salvaje, tomé su cabeza y la empuje hacia abajo, quería que me la chupara, como lo deseaba, entonces fue cuando ella se apartó de golpe, como un resorte saltó de la cama, se incorporó y me dijo
No, no, no… no se puede, el doctor me dejó las indicaciones y usted está muy débil… venga para acá…
Le seguí el juego, me hizo sentar en un pequeño silloncito que tenemos al costado de la habitación y me dejó completamente desnudo, me miró y continuó
Pero que tenemos acá! Pobrecito! Eso inflamación debe doler…
Yo reí por sus palabras, mientras me llenaba los ojos con su perfección, entonces sacó su tanga, la acercó y me puso en la boca, volvió a hablar
Tome, beba, beba estos jugos que lo harán mejorar…
Sentí en mi boca el sabor se sus tibios jugos, todo esto me causaba una situación un tanto risueña, me indicó que me quedara sentado, solo observando…
Fue entonces cuando fue por mis regalos, tomó dos de los juguetes dejando el negro a un lado, se tiró sobre la cama y dijo
Quiero que seas parte de mis fantasías, quiero que veas lo que deseo, quiero que te calientes viendo a tu puta…
Se puso de lado sobre él colchón, dándome el frente, en primer plano, tomó las vergas de juguete y empezó a lamerlas, con delicadeza, pasando su lengua por el glande de cada una, una a una, las dos juntas, recorriéndolas desde la base, lentamente, o metiéndola en lo profundo de su boca, tan profundo como podía, con gestos de excitación evidente, largando interminables ‘mmmm’, llenándolas de saliva.
El cuadro se me hizo excitante, demasiado, tenía la pija dura como roca, y creo que ambos nos calentábamos mutuamente, tenía ganas de masturbarme, pero eso hubiera sido dar el brazo a torcer…
Noelia abrió sus piernas, dejando su enorme concha perfectamente depilada ante mis ojos, su flujo había chorreado, solo siguió lamiendo una verga, la otra la llevo a su sexo, se acarició el clítoris una y otra vez, también me miraba cuando podía, alternando su placer con el mío, tanteando mi reacción, hizo centro y lentamente se introdujo esa verga hasta la mitad, dejando un suspiro de satisfacción, empezó a jugar como perra, metiendo y sacando, a gemir, perdía la coordinación, a medida que jugaba poco a poco le verga se metía más y más adentro, tan profundo hasta comérsela toda, pasaban los segundos y ella no podía con todo, se dejó caer de espaldas, trababa de chupar una y cogerse a sí misma con la otra, era demasiado…
Pronto no pudo seguir lamiendo, dejo la verga a un lado, y mientras metía la otra profunda en su concha con la mano libre masturbó su clítoris, era demasiado para mí, sabía que me acabaría en cualquier momento, estaba al límite y los gemidos de Noelia llenaban mis oídos
Ahhhh!!! ahhh!!! ahhh!!! ahhh!!! ahhh!!! ahhh!!! ahhh!!! ahhh!!! ahhh!!!
Ella empezó a contraerse con violencia, con esos espasmos típicos cuando llegas los orgasmos femeninos, fue mutuo, el semen saltó con violencia rociando mi pierna izquierda, casi hasta la rodilla, parte fue derecho al piso, parte quedó en mí mano…
Noelia olhou para onde eu estava sentado, estava super agitada, tentando recuperar o fôlego, só observou o que tinha acontecido comigo e então disse com um sorriso pecaminoso:
Pensei que você não tinha gostado da ideia, talvez eu tenha me enganado… e sabe? Isso não é tudo que eu faria, quer ver?
Eu não disse nada, o que eu podia dizer? Ela só pegou os dois brinquedos e agora adicionou o negro, na verdade ela me disse:
Deixei o mulato para a sobremesa…
Foi até o chão, sempre cuidando para que eu pudesse observar tudo com luxo de detalhes, calculou as distâncias, grudou uma das pirocas na parede, pela ventosa que tinha na base, depois a negra, a mesma coisa, por cima da anterior, o mais perto possível, ambas ficaram penduradas, uma sobre a outra, e a terceira colocou no chão. Eu sabia o que ela ia fazer, claro que sabia…
Foi até a mesa de cabeceira, pegou lubrificante íntimo e passou em si mesma como fazia comigo, depois completou untando a piroca negra, limpou as mãos com pressa nos lençóis…
Então se colocou de quatro, recuou lentamente, mirou uma na sua buceta, o outro untado no seu cu, tentou a sorte algumas vezes, imaginei que eram muito grossos e talvez doesse um pouco, mas lentamente tudo foi cedendo e tudo foi se encaixando, entrou uma piroca em cada buraco, e ela empurrou até se certificar de engoli-las quase por completo…
Quando teve tudo sob controle começou a se balançar, para trás, para frente, uma e outra vez, logo levantou a temperatura e de novo ao jogo. Completou a cena engolindo com a boca a piroca que ficava no chão, quase até se engasgar, entre gemidos de puta…
Já estava com uma nova ereção entre minhas pernas e Noelia se perdia em intermináveis orgasmos cheios de prazer, no entanto, não perdia a oportunidade de encher meus ouvidos com cantos de sereia…
Mmmm…. você gos… ta… aiii!!! aiii!!! você ima… aiii…!!! mmm!!! imagina se…. aiii!!! se isso fosse… mmm!!! mmm!!! fosse com ho… mmm!!! aiii!!! homens de verdade… mmm!!!
Caralho, era tudo muito louco, Noelia se movia com tanta violência que dava pra ouvir um forte ‘paf! paf! paf!’ ao esmagar as nádegas dela contra a parede de novo e de novo, parecia que ia quebrar o cimento, enfiando os dois brinquedos até o fundo e eu… lá estava eu me masturbando de novo, sem nenhum pudor, não disse nada pra ela, mas admito que estava tão doido que cheguei a fantasiar que ela estava sendo comida como uma puta, minha esposa, e eu curtindo aquilo, a ponto de sentir que ia gozar, fui até ela, agarrei ela pelo cabelo e enchi o rosto dela de porra, como uma puta, ela merecia…
Ela riu, gargalhando, como se tivesse conseguido o que queria…
Deitei na cama, só observando, ela se afastou de onde estava e se jogou no chão exausta, o pau da buceta ficou grudado na parede, mas o preto ficou enfiado no cu dela, com certeza o esfíncter dela ofereceu mais resistência…
Foi assim que terminamos aquela noite antes de dormir, minha esposa jogada no chão, com uma mão metendo e tirando o brinquedo do cu, me mostrando a cratera enorme, com a outra mão brincando com a porra no rosto, levando à boca, e de novo ao rosto, com saliva, e de novo enfiando os dedos na língua… só pra me provocar…
Minha ideia, longe de dissuadi-la, foi contraproducente, sem imaginar que tentaria apagar o fogo com gasolina, e agora me sinto encrencado, Noelia ficou quase intransigente com essa ideia de abrir nossa sexualidade, eu não estou convencido, não sei como vou reagir ao vê-la nos braços de outros homens, talvez eu fique excitado, talvez não consiga aguentar, mas tenho certeza de que não quero perdê-la.
Ela diz que não fará nada pelas minhas costas porque nosso amor está acima de tudo, mas tenho visto como ela flerta com os homens, como mudou, como gesticula, vejo no olhar dela.
Sinto que ela está decidida a tudo, já dispensou a doutora Rubinstein, ela já age por conta própria, como um monstro que ameaça devorar tudo.
E continua dando passos pra frente, acho que nada vai detive, há pouco tempo ela começou a tirar fotos um tanto ousadas, o pior é que ela me manda, pede que eu compartilhe com homens, com homens que estejam dispostos a satisfazê-la, ainda não fiz, ainda guardo todas para mim…
Apenas me permito compartir uma com quem está lendo, e deixo a pergunta que não tenho resposta: no meu lugar, vocês fariam o quê?
Se gostou da história e é maior de idade, pode me escrever com o título ‘VOCÊS FARIAM O QUÊ?’ para dulces.placeres@live.com
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4084661/Mi-amada-esposa---parte-1-de-3-.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4389002/Mi-amada-esposa---parte-2-de-3-.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4436535/Mi-amada-esposa---parte-3-de-3.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4802856/Mi-amada-esposa-parte-4.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4802863/Mi-amada-esposa---parte-5.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4868469/Mi-amada-esposa---parte-6.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4896522/Mi-amada-esposa---parte-7.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4905961/Mi-amada-esposa---parte-8.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4915721/Mi-amada-esposa---parte-9.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4956318/Mi-amada-esposa---parte-10.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4965835/Mi-amada-esposa---parte-11.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4974651/Mi-amada-esposa---parte-12.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4985411/Mi-amada-esposa---parte-13.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4991203/Mi-amada-esposa---parte-14.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/5001091/Mi-amada-esposa---parte-15.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/5030636/Mi-amada-esposa---parte-16.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/5156341/Mi-amada-esposa---parte-17.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/5160465/Mi-amada-esposa---parte-18.html
Como siempre, podes escribirnos a dulces.placeres@live.com, te leemos
Gracias por los puntos y comentarios
USTEDES QUE HARIAN?
En verdad nunca supe bien que es lo que ella me vio, no soy un tipo pintón, por el contrario, soy petiso, algo excedido en peso y con una incipiente calvicie para mis casi cuarenta años, tampoco soy el hombre de buen carácter, soy un tanto ermitaño, y suelo enojarme con facilidad, no soy el tipo amable, dulce y acogedor con el que las mujeres sueñan, menos el que regala flores, o el que está en todos los detalles, eso no está en mi sangre.
Tampoco tengo una fortuna, ni mucho menos, los pesos que me da la librería me alcanzan con lo justo para vivir modestamente y alquilar un pequeño departamento de dos ambientes, sin muchos lujos, es más, sin nada de lujos.
Por eso, cuando mi situación con Noelia fue cosa seria, mucha gente no salía de su asombro, mis amigos decían que nuestra relación era la prueba fehaciente ‘de que el amor es ciego’, y siempre me decían que me había llevado con ella el premio mayor, que con ella me había sacado la lotería.
Sin dudas, Noelia es demasiado bonita, un diamante en bruto que cualquiera quisiera tener, alguien a quien el destino había cruzado en mi camino y yo había sabido conquistar.
Pero en algún punto de nuestra relación las cosas se fueron desgastando, un poco por mi forma de ser, un poco por la rutina, un poco por el desgano, como sea, todo influyó para llegar a este presente.
Todo había empezado tiempo atrás, yo recién cumplía treinta y uno, y como cada día era esclavo de mi negocio, una modesta librería de ramos generales, donde pasaba las horas para sacar unos míseros pesos.
En ese momento odiaba a las mujeres, estaba terminando los trámites de divorcio con Karla, la que había sido mi esposa y parecía empeñada en dejarme en la ruina.
Era temprano, recién había abierto, aún acomodaba algunas cosas cuando ella entró por unas fotocopias, era preciosa, con un rubio teñido en enrulados cabellos que llegaban a su cintura, unas gafas enormes oscuras que me impedían ver sus ojos, reposando sobre su pequeña naricita, una boca prominente, de labios carnosos, llamativamente perfectos, noté que era tan alta como yo. Lucía un vestido de algodón adherido a su cuerpo, en línea continuas y alternadas entre blanco y negro, sin mangas, largo hasta los tobillos, le quedaba muy bonito, como dibujando sus curvas y contra curvas, como decirlo, le quedaba sexi, discreto y llamativo, todo en uno, imaginen, bonitos pechos, escueta cintura y un generoso y delicioso trasero.
Tomé sus papeleríos y empecé a fotocopiar, su documento, observé el número y calculé unos veinte años, no más, y luego muchos papeles de un juzgado, era todo parte de un divorcio, estaba pasando por lo mismo que yo pasaba con mi ex, así que sabía del tema.
Mientras seguía en la rutina le observé de reojo un par de veces, ella permanecía parada en silencio y cada tanto secaba disimuladamente alguna lágrima que escurría bajo esos lentes oscuros.
Comprendí que estábamos en la misma situación, y que ella estaba herida, así que de la nada crucé algunas palabras, su matrimonio no había durado ni dos meses, el bastardo la había dejado, compartimos penurias, dolores, se animó a hablar un poco hasta que una señora mayor entró por unas cartulinas en colores.
Y el destino quiso que ella volviera a pasar por el local, una vez, otra, nos enredamos… y nos casamos.
Todo fue arcoíris al principio, me había llevado a la cama una perra hermosa, con un culo envidiable, unos pechos duros como piedra, una mocosa a la que le encantaba la verga y me llevaba al límite, habitualmente era yo quien tenía que decir ‘basta’ a nuestros encuentros, fueron mis mejores años…
Pero esa lujuria del principio no duraría mucho, como dije, un poco por descuido, un poco por rutina, las diferencias del día repercutieron en los encuentros de la noche y aunque lo negara sabía que poco a poco empezaba a perderla.
Noelia sugirió en algún momento que tomáramos terapia de pareja, era un salva vidas a nuestra relación de pareja, pero como siempre, mi carácter negativo me hizo descartar la propuesta, que diablos teníamos que ir a contar nuestros problemas a un tercero? Me sonaba a situaciones de chismes y reclamos, así que me negué rotundamente.
Ella me dijo algo como
Ok, lo respeto… si no me quieres acompañar, iré sola…
Solo me encogí de hombros como respondiendo gestualmente
Por mí, haz lo que quieras…
Y fue cuando mi querida empezó a asistir a terapias semanales de la doctora Rubinstein, una sexagenaria liberal que mi modo de ver solo le pudrió la cabeza a mi hermosa Noelia.
Ella empezó a cambiar, bajó algunos kilos de más que tenía, cambió un tanto su carácter, pasó de ser una mujer introvertida a sentirse segura de sí misma y de su cuerpo, por primera vez la vi seducirme con lencería sexi, me llamó la atención que para tomar sol dejara de lado sus tradicionales bikinis para pasas a pequeñas colaless que me hacían para la pija con solo verla.
Parecía que la vieja había dado en la tecla, mi esposa había vuelto a ser un huracán en la cama, pero había algo más que yo ignoraba…
Noelia empezó a hablarme de las cosas que la doctora le metía en la cabeza, ideas liberales como que, en una pareja, el amor no tiene que ver con el sexo, y que se puede y se debe mantener sexo sin amor, que abrirse a nuevas experiencias por fuera del matrimonio, solo logran fortalecer los vínculos, que el ser humano es un animal, y que como casi todos los animales no estamos diseñados para vivir en monogamia, que esto solo trae represión a deseos ocultos, y no sé cuántas cosas más…
En resumen, Noelia deseaba hacer realidad una de sus más recurrentes fantasías, estar con varios hombres… y no quiere engañarme, hasta quiere que yo sea parte, ya sea participando activamente o solo mirando, yo le digo que está loca, ella dice que yo puedo ejecutar por mi parte, mi fantasía, que ella no se opondrá, sea lo que sea…
Y se puso realmente cargosa con esto, como tema del día a día, por más que yo hablara siempre la vieja puta esa de la doctora Rubinstein sabía más que yo…
Tomé una decisión, si no podía ganar al menos no quería perder, junté varios pesos y fui al centro de la ciudad, a un sex shop, con una tonta idea que tal vez funcionara…
Busqué penes de juguete, macizos, realmente eran impresionantes, que similitud, al apretarlos parecía apretar mi propio pene, las formas, las venas, reí para adentro pensando en mi mujer…
Compré tres unidades, el vendedor me miraba sin comprender mucho, tal vez pensó que era gay, pero busque de unos veinte por cinco, bien generosos para que la perra no se quede con ganas, incluso uno negro, para matar de paso otra posible fantasía…
Busqué una estrategia, esa mañana, luego de desayunar fui a darle un beso a la cama codo cada mañana, solo que antes de irme dejé sobre la mesa los tres ‘amigos’ envueltos con papel de regalo.
A mi regreso esperé su reacción, pero no dijo nada, yo tampoco lo hice, jugamos un rico juego de ‘yo lo sé, tú lo sabes, pero nadie lo dice’, y sin mencionarlo ambos esperamos el momento de la cama, luego de la cena.
Había llegado ese momento, yo ya estaba en la cama esperando a Noelia, perdiendo el tiempo con mi celular, ella estaba en el baño, tardaba más de lo normal, hasta que apareció para sorprenderme, con un sugerente disfraz de enfermera que evidentemente había comprado, toda en impecable blanco, sobre unos zapatos blancos de finísimos tacos con medias de red que llegaban bien arriba en sus perfectos muslos, un guardapolvo apenas abrochado por el frente, sus turgentes pechos amenazaban por escapar del escote, tan sensuales como de costumbre, tan corto que apenas llegaba a la mitad de sus caderas dejando al desnudo sus enormes nalgas, y hasta su pubis apenas protegido por una tanga transparente por donde adivinaba una sensual depilación, su cabello recogido prolijamente con ese adminículo característico en su cabeza con la cruz roja.
Su piel cobriza por el bronceado de verano resaltaba con el blando de su vestimenta.
Puso música sensual y bailó con cadencia para mí, como una puta de cabaret, se me erizó la piel, ella era mía, solo mía y si algo estaba seguro era que no quería perderla, con la verga dura intenté agarrarla para cogerla, pero ella me evitaba, me provocaba demasiado cerca, pero nunca se ponía a mi alcance, se tocaba, se acariciaba, se encorvaba, sensual, hasta que al fin logré asirla por la mano y la traje sobre mí, a la fuerza…
Ella empezó de inmediato a acariciar mi verga por sobre el slip, adoraba que hiciera esto, me hacía desear tanto que hiciera más, pero no lo hacía, nos besamos con pasión, apretó sus labios contra los míos hasta hacerme doler, en esos besos que se demuestra la embriaguez de sexo, tan rico, tan profundo…
Subí el pequeño guardapolvo hasta la cintura y mis manos se prendieron como tenazas en sus cachetes, hice a un lado la tanga y enterré un par de dedos en su mar, estaba inundada, quise besar sus pechos, pero estaban ocultos, tiré con fuerza el frente, rodaron por el piso los tres botones y sus tetas quedaron a mi merced, sus pezones estaban duros, tomó mi cabeza y los hundió entre ellos, me obligó a lamerlos, a morderlos, tan dulcemente para que naufragara en placer.
Todo era loco, rápido, improvisado, haciendo una cosa tras otra, sin pensar, animal, salvaje, tomé su cabeza y la empuje hacia abajo, quería que me la chupara, como lo deseaba, entonces fue cuando ella se apartó de golpe, como un resorte saltó de la cama, se incorporó y me dijo
No, no, no… no se puede, el doctor me dejó las indicaciones y usted está muy débil… venga para acá…
Le seguí el juego, me hizo sentar en un pequeño silloncito que tenemos al costado de la habitación y me dejó completamente desnudo, me miró y continuó
Pero que tenemos acá! Pobrecito! Eso inflamación debe doler…
Yo reí por sus palabras, mientras me llenaba los ojos con su perfección, entonces sacó su tanga, la acercó y me puso en la boca, volvió a hablar
Tome, beba, beba estos jugos que lo harán mejorar…
Sentí en mi boca el sabor se sus tibios jugos, todo esto me causaba una situación un tanto risueña, me indicó que me quedara sentado, solo observando…
Fue entonces cuando fue por mis regalos, tomó dos de los juguetes dejando el negro a un lado, se tiró sobre la cama y dijo
Quiero que seas parte de mis fantasías, quiero que veas lo que deseo, quiero que te calientes viendo a tu puta…
Se puso de lado sobre él colchón, dándome el frente, en primer plano, tomó las vergas de juguete y empezó a lamerlas, con delicadeza, pasando su lengua por el glande de cada una, una a una, las dos juntas, recorriéndolas desde la base, lentamente, o metiéndola en lo profundo de su boca, tan profundo como podía, con gestos de excitación evidente, largando interminables ‘mmmm’, llenándolas de saliva.
El cuadro se me hizo excitante, demasiado, tenía la pija dura como roca, y creo que ambos nos calentábamos mutuamente, tenía ganas de masturbarme, pero eso hubiera sido dar el brazo a torcer…
Noelia abrió sus piernas, dejando su enorme concha perfectamente depilada ante mis ojos, su flujo había chorreado, solo siguió lamiendo una verga, la otra la llevo a su sexo, se acarició el clítoris una y otra vez, también me miraba cuando podía, alternando su placer con el mío, tanteando mi reacción, hizo centro y lentamente se introdujo esa verga hasta la mitad, dejando un suspiro de satisfacción, empezó a jugar como perra, metiendo y sacando, a gemir, perdía la coordinación, a medida que jugaba poco a poco le verga se metía más y más adentro, tan profundo hasta comérsela toda, pasaban los segundos y ella no podía con todo, se dejó caer de espaldas, trababa de chupar una y cogerse a sí misma con la otra, era demasiado…
Pronto no pudo seguir lamiendo, dejo la verga a un lado, y mientras metía la otra profunda en su concha con la mano libre masturbó su clítoris, era demasiado para mí, sabía que me acabaría en cualquier momento, estaba al límite y los gemidos de Noelia llenaban mis oídos
Ahhhh!!! ahhh!!! ahhh!!! ahhh!!! ahhh!!! ahhh!!! ahhh!!! ahhh!!! ahhh!!!
Ella empezó a contraerse con violencia, con esos espasmos típicos cuando llegas los orgasmos femeninos, fue mutuo, el semen saltó con violencia rociando mi pierna izquierda, casi hasta la rodilla, parte fue derecho al piso, parte quedó en mí mano…
Noelia olhou para onde eu estava sentado, estava super agitada, tentando recuperar o fôlego, só observou o que tinha acontecido comigo e então disse com um sorriso pecaminoso:Pensei que você não tinha gostado da ideia, talvez eu tenha me enganado… e sabe? Isso não é tudo que eu faria, quer ver?
Eu não disse nada, o que eu podia dizer? Ela só pegou os dois brinquedos e agora adicionou o negro, na verdade ela me disse:
Deixei o mulato para a sobremesa…
Foi até o chão, sempre cuidando para que eu pudesse observar tudo com luxo de detalhes, calculou as distâncias, grudou uma das pirocas na parede, pela ventosa que tinha na base, depois a negra, a mesma coisa, por cima da anterior, o mais perto possível, ambas ficaram penduradas, uma sobre a outra, e a terceira colocou no chão. Eu sabia o que ela ia fazer, claro que sabia…
Foi até a mesa de cabeceira, pegou lubrificante íntimo e passou em si mesma como fazia comigo, depois completou untando a piroca negra, limpou as mãos com pressa nos lençóis…
Então se colocou de quatro, recuou lentamente, mirou uma na sua buceta, o outro untado no seu cu, tentou a sorte algumas vezes, imaginei que eram muito grossos e talvez doesse um pouco, mas lentamente tudo foi cedendo e tudo foi se encaixando, entrou uma piroca em cada buraco, e ela empurrou até se certificar de engoli-las quase por completo…
Quando teve tudo sob controle começou a se balançar, para trás, para frente, uma e outra vez, logo levantou a temperatura e de novo ao jogo. Completou a cena engolindo com a boca a piroca que ficava no chão, quase até se engasgar, entre gemidos de puta…
Já estava com uma nova ereção entre minhas pernas e Noelia se perdia em intermináveis orgasmos cheios de prazer, no entanto, não perdia a oportunidade de encher meus ouvidos com cantos de sereia…
Mmmm…. você gos… ta… aiii!!! aiii!!! você ima… aiii…!!! mmm!!! imagina se…. aiii!!! se isso fosse… mmm!!! mmm!!! fosse com ho… mmm!!! aiii!!! homens de verdade… mmm!!!
Caralho, era tudo muito louco, Noelia se movia com tanta violência que dava pra ouvir um forte ‘paf! paf! paf!’ ao esmagar as nádegas dela contra a parede de novo e de novo, parecia que ia quebrar o cimento, enfiando os dois brinquedos até o fundo e eu… lá estava eu me masturbando de novo, sem nenhum pudor, não disse nada pra ela, mas admito que estava tão doido que cheguei a fantasiar que ela estava sendo comida como uma puta, minha esposa, e eu curtindo aquilo, a ponto de sentir que ia gozar, fui até ela, agarrei ela pelo cabelo e enchi o rosto dela de porra, como uma puta, ela merecia…
Ela riu, gargalhando, como se tivesse conseguido o que queria…
Deitei na cama, só observando, ela se afastou de onde estava e se jogou no chão exausta, o pau da buceta ficou grudado na parede, mas o preto ficou enfiado no cu dela, com certeza o esfíncter dela ofereceu mais resistência…
Foi assim que terminamos aquela noite antes de dormir, minha esposa jogada no chão, com uma mão metendo e tirando o brinquedo do cu, me mostrando a cratera enorme, com a outra mão brincando com a porra no rosto, levando à boca, e de novo ao rosto, com saliva, e de novo enfiando os dedos na língua… só pra me provocar…
Minha ideia, longe de dissuadi-la, foi contraproducente, sem imaginar que tentaria apagar o fogo com gasolina, e agora me sinto encrencado, Noelia ficou quase intransigente com essa ideia de abrir nossa sexualidade, eu não estou convencido, não sei como vou reagir ao vê-la nos braços de outros homens, talvez eu fique excitado, talvez não consiga aguentar, mas tenho certeza de que não quero perdê-la.
Ela diz que não fará nada pelas minhas costas porque nosso amor está acima de tudo, mas tenho visto como ela flerta com os homens, como mudou, como gesticula, vejo no olhar dela.
Sinto que ela está decidida a tudo, já dispensou a doutora Rubinstein, ela já age por conta própria, como um monstro que ameaça devorar tudo.
E continua dando passos pra frente, acho que nada vai detive, há pouco tempo ela começou a tirar fotos um tanto ousadas, o pior é que ela me manda, pede que eu compartilhe com homens, com homens que estejam dispostos a satisfazê-la, ainda não fiz, ainda guardo todas para mim…
Apenas me permito compartir uma com quem está lendo, e deixo a pergunta que não tenho resposta: no meu lugar, vocês fariam o quê?
Se gostou da história e é maior de idade, pode me escrever com o título ‘VOCÊS FARIAM O QUÊ?’ para dulces.placeres@live.com
0 comentários - O que vocês fariam?