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LOS REYES MAGOS
Una historia ideal para leerla los primeros días de enero...
Las cosas con Esteban, mi esposo, no iban bien.
Tal vez nos habíamos casado demasiados jóvenes, tal vez la convivencia no era lo fácil que habíamos imaginado, tal vez su carácter y el mío no eran compatibles, tal vez su futuro y el mío no coincidían, era solo que toda la perfección de los días de noviazgo pareció romperse con la fragilidad de una copa de cristal.
Poco a poco la convivencia comenzó a ser un fastidio, cada vez que nuestros horarios coincidían bajo el mismo techo pasábamos más tiempo discutiendo que amándonos, cualquier sonsera era suficiente para desatar una tormenta, y nuestras discusiones a los gritos duraban horas.
Esteban era chofer de una empresa de micros de larga distancia, solía ausentarse varios días y después tenía varios días de descanso en casa en compensación. Sonará feo lo que diré, pero llegamos a un punto donde yo disfrutaba sus partidas y odiaba sus regresos.
Empezamos a tomar terapia de pareja, por algún tiempo las cosas parecieron mejorar, pero en ese momento asumía que nuestro destino estaba marcado
Y en mis ratos libres, justamente tenía demasiado tiempo libre, una mujer que estaba a mitad camino entre los veinte y los treinta, bonita, porque se mis puntos fuertes, buenas tetas, buen culo, buenas piernas, en armonía de proporciones, donde se sabía que pasaba muchas horas aburrida en ausencia del hombre de la casa, y bueno, me llovían propuestas de infidelidad.
Y yo solo no lo hacía porque sabía que un paso en falso sería el principio del fin
Pero como abstraerme? tantos hombres preciosos sueltos por el mundo, tantas vergas duras dispuestas a poseerme, y yo solo lo dejaba pasar, pensando en mi amor, pero me estaba perdiendo las mejores oportunidades y evitaba lo mejor de mi vida, todo por un hombre que tal vez no valía la pena.
Las cosas giraban demasiado rápido en mi cabeza, el aburrimiento me comía las entrañas, y empecé a salir de nuevo con las chicas, con las de mi adolescencia, en principio solo salidas a comer y divertirnos, pero muchas veces las cosas terminan saliéndose de control.
Como dije, al principio fueron solo saliditas inocentes, una tarde de compañía, a tomar sol, y hasta una cena, siempre sin que Esteban lo supiera, no tenía por qué saberlo, me dejaba demasiado tiempo sola y desde mi punto de vista pareció desentenderse de mí.
Y yo sabía lo que implicaba volver a salir con las chicas, conchitas calientes, la mitad solteras, la mitad divorciadas y yo la única con compromisos. Ellas sabían de mí, como era yo, bastaba una chispa para encenderme y no tardaron en volver a sacar de mi esa puta escondida, esa que se vestía provocativa, esa que era insinuante, esa que le gustaban demasiado los hombres.
Y así volví al ruedo, cuando él viajaba yo me escapaba a los boliches a conocer chicos y de alguna manera me transformé en el juguete del grupo, la única casada, con compromisos y el morbo de una mujer infiel, el tema de los cuernos siempre las tenía en vilo, ellas podían ser todo lo putas que querían ser, total, solteras y divorciadas se llevaban bien, pero yo... yo no.
Poco a poco la doble vida se me hizo cotidiana, Esteban viajaba demasiado y era cuestión de tiempo para que lo hiciera cornudo.
Pleno diciembre, las fiestas de fin de año estaban a la vuelta de la esquina, y mis amigas querían hacer algo distinto para despedir el año.
Alguna sugirió ir a 'Troya', un sitio de stripper para mujeres, hacía poco lo habían inaugurado en un lugar donde antes funcionaba un mercado.
Al principio fue un tanto como broma, pero en un par de días, la broma se transformó en primera opción, mis amigas ya habían averiguado sobre el tema, una cena show que salía unos cuantos pesos, pero bien valía la pena, además, se anunciaba la presencia especial de 'Papa Noel' un animal de dos metros que era puro músculos.
Las cosas serían perfectas para ella, un desastre para mi.
Cuando todo estaba en orden, cuando Esteban no estaba en la ciudad, cuando la adrenalina bailaba en mi sangre, una maldita gripe fuera de época me tiró a la cama, con temperatura, resfrío y dolor en todo el cuerpo
Tirada en la cama maldije mi situación y solo tuve que dejar pasar el momento.
La situación sería peor aun de lo imaginado después de esa noche, cando notaría el grado de excitación y calentura femenina con el cual las chicas me contaron todo lo vivido, no solo por Papá Noel, sino por todo el entorno y los demás muchachotes existentes para el deleite femenino
Pero siempre hay revancha en la vida, me perdí a Papa Noel, pero no me perdería a la tres Reyes Magos...
En verdad era ya mediados de enero, nos llegó la publicidad de que Troya, basado en el éxito de la historia de Papa Noel, ahora iba por mas, los tres Reyes Magos, y esta vez no me lo perdería por nada del mundo.
Hicimos las reservas pertinentes, siempre sin que mi marido sospechara nada, y esa tarde cuando partió rumbo a Mendoza les di todas mis bendiciones.
La noche siguiente, me pondría un conjunto de jean celeste, tipo calza muy adherido a mi cuerpo y un top negro sin sostén que se ajustaba por delante con dos grandes botones, a mi me gustaba mucho como me quedaba, me marcaba las tetas en demasía y siempre se dibujaban mis gruesos pezones, lo gracioso era que me lo había comprado para salir con mi esposo, pero a el no le había caído en gracia, decía que me veía demasiado llamativa, entonces lo usaba para salir con las chicas, a sus espaldas
El lugar era imponente, decorado entre maderas y paredes en animal print, con juegos de luces por todos lados, predominando el azul por sobre todos, nos sentamos en nuestro sitio, la música estaba a un nivel justo, todo estaba muy cuidado, incluso los hombres, todos eran perfectos, un paraíso de dioses para nosotras las mujeres.
Pasaron algunos números previos que solo nos hicieron aullar como histéricas poseídas, a mi me excitaba mucho todo ese mundo, me ponía caliente y me sentía humedecerme rápidamente.
Llegó el momento esperado, las luces se apagaron y fue cuando anunciaron la llegada de los Reyes Magos, quienes traían 'grandes regalos' para todas las chicas presentes.
Y bueno, que decir, cuando las luces se encendieron ahí estaban ellos, muy musculosos, muy viriles, animales primitivos perfectos, posando, bailando, dejando caer poco a poco sus prendas, Baltazar el negro sobresalía puesto que era unos veinte centímetros mas alto que los otros dos, que de por si eran altos, y un tanto mas corpulento, que de por si eran corpulentos, además tenía la cabeza rapada y contrastaba con la cabellera rubia de los otros dos.
Poco a poco se fueron desnudando y no pude dejar de gritar cuando vi por primera vez sus enormes vergas!
E o negro Baltazar novamente seria meu centro das atenções, porque os outros dois tinham paus terríveis, mas o negro! uau! era de não acreditar!
Eles desceram do palco balançando seus instrumentos mesa por mesa, entre as mulheres que não paravam de uivar, Melchior passou pela nossa, começamos a tirar fotos, ele veio, escolheu aleatoriamente a Cecília, uma das meninas divorciadas do grupo e sentou no colo dela, ver isso me deixou louca, Cecília acariciava todo o seu corpo suado, uma massa de músculos perfeitos e duros, ela começou a esfregar o pau dele com uma mão, estava perfeitamente depilado fazendo parecer ainda maior do que era e eu apertei as pernas com força porque senti vontade de mijar de tesão que já estava sentindo
Tudo continuou e depois de um tempo eles voltaram ao palco para seguir com o número e foi quando pelos alto-falantes pediram três voluntárias para brincar com eles.
Foi um impulso, me levantei apressada e entre os assobios das meninas dei meu celular e pedi que não perdessem detalhe do que faria, queria ter uma lembrança dessa noite, então fui decidida pelo negro, mas outra tinha sido mais rápida que eu e tive que me contentar com Gaspar, que por sinal não estava nada mal
Dançamos bem colados, ele levava o ritmo, meus olhos estavam na altura dos seus mamilos e seu peito parecia um tanque de aço, ele me queimava com seus olhos azuis e eu acariciava docemente o pau dele e naqueles instantes esqueci que era só um show e me abstraí do entorno
Fui de joelhos e comecei a chupar ele muito gostoso, todo depilado, parecia enorme, eu estava toda molhada e sentia as mulheres me incentivando e o pau do Gaspar ficou enorme e eu só continuei e continuei. Soltei os dois botões do meu top e meus peitos ficaram livres, acomodei o pau dele no meio e comecei a acariciar muito gostoso, envolvendo por completo, deixando a cabeça exposta para minha boca safada
Sabia que estava decidida a chegar até o final, e minha próxima jogada era abaixar minhas calças e enfiá-la ali mesmo, na frente de todos, mas eles eram profissionais e, apesar da ereção absurda que ele tinha, de forma muito política ele me afastou do lado dele e, antes de terminar o número, sussurrou no meu ouvido:
"Se quiser, quando o show acabar, te espero no camarim pra gente terminar isso."
Voltei pra mesa fervendo como nunca, morta de tesão, e já me sentia perdida. Comentei com as meninas e elas me disseram pra ir, que eu não podia perder a oportunidade.
Às quatro da manhã em ponto, tudo tinha acabado. As luzes se acenderam e a música parou. Todas começaram a ir embora, mas eu queria mais. Convenci alguns seguranças e finalmente cheguei no lugar onde o Gaspar estava. Pra minha surpresa, o Melchor também estava lá. Ambos de novo de jeans, como quando começaram o número — um com o torso nu e o outro já de camisa, fora do personagem. Mesmo eu tendo pedido pra não me contarem seus nomes verdadeiros, a fantasia era melhor. E seria melhor ainda se o Baltazar também estivesse.
Eu não sabia o que tava acontecendo comigo. Talvez o tesão da noite, talvez eu tivesse bebido demais, talvez meu marido me deixasse muito sozinha... Mas eu não era assim. Tava me comportando como uma puta e nunca tinha ficado com mais de um homem ao mesmo tempo. E agora eu tava me oferecendo e insinuando coisas das quais com certeza me arrependeria. Mas quando pensei em recuar, o enorme Baltazar também estava naquele camarim apertado.
Fui de joelhos, chupando um e depois o outro — dois brancos, um negro. A do Baltazar, aliás, era enorme, daquelas típicas de filmes pornô. Mal cabia a cabeça na minha boca, mas eu me virava pra chupar todas ao mesmo tempo, o mais fundo e quente que conseguia, usando boca e mãos.
O Gaspar, com quem eu tinha brincado no palco, lembrou dos botões do meu top. Então ele os abriu com habilidade e meus peitos lindos ficaram nus. Enquanto eles os apalpavam sem vergonha, eu... Eu passava aquelas picas enormes sobre elas, isso me excitava muito nesse jogo.
Gaspar então me pegou pelos cabelos e me afastou, me fazendo engatinhar de quatro de um jeito bem puta, me fez arquear a coluna e empinar a bunda para recebê-lo, puxou minha calça e a calcinha fio-dental e me deu um tapa forte na bunda, me enfiou uma pica repentina tão funda que arrancou um grito meu, uma mistura de dor e prazer, e começou a me comer como um possesso, o pau dele era enormemente lindo e vieram os orgasmos contidos só com o atrito dos meus dedos no meu clitóris, enquanto os outros dois assistiam.
Melchior veio pela frente e começou a me dar pela boca, enquanto agora Gaspar me comia fundo, e eu senti que estavam me perfurando, eles se aproximavam e só enfiavam as picas cada vez mais fundo na minha boca e na minha buceta, as lágrimas caíam e eu, por puta, entendi que estava encrencada, porque o enorme Baltazar só esperava de lado.
Então eles trocaram, eu sozinha contra o negro, ele ficou por trás e enfiou na minha buceta, senti que me partia ao meio e perfurava meu útero. Eu me joguei para frente para evitar a penetração tão profunda, mas ele me puxou para o lado dele, eu me soltei e me deixei cair para frente, mas ele se deitou sobre mim e, Deus, ele enterrou cada centímetro da sua carne, ele ia me matar, tentei me soltar movendo minhas pernas, mas ele entrelaçou as dele com as minhas e eu não pude fazer mais nada, sucumbi ao seu peso maior, sua força maior, para me dar a foda da minha vida, ele só me deu e me deu e eu gritava descontrolada, metade dor, metade prazer.
Eu implorava como uma garotinha histérica para que ele parasse, tentava me soltar, mas o animal me tinha em suas garras e me dava meu merecido.
Os outros então voltaram à carga e Baltazar retomou seu lugar passivo, à distância.
Me colocaram de costas, eu ainda estava agitada e desconexa, Gaspar veio me comer pela boca e Melchior foi entre minhas pernas lamber meu cu, maldito pervertido, ele me fazia desejar e com a língua... Depois de ensalivada, ele passou a brincar com os dedos e só conseguiu que eu implorasse por isso.
Vai! vai, filho da puta! arromba meu cu! quero que você meta no meu cu!
Relaxei meu esfíncter e deixei ele vir, respirei fundo e em algumas tentativas ele já estava me sodomizando, um me dava pela boca, outro pelo cu e Baltazar, esperando a vez, acariciava meus mamilos com a cabeça morena do pau.
Eles me diziam que eu era uma puta, que eu adorava pica e não sei quantas coisas mais, eu levantava a aposta e desafiava eles a fazerem de tudo comigo, estava jogando o meu jogo.
E eles fizeram de tudo, e mais um pouco também, se cansaram de me comer em todas as posições que quiseram fazer, até que me disseram que me dariam meu presente de reis, que tinha chegado a hora.
Gaspar deitou olhando para o teto, eu fui por cima dele, para montar, sem imaginar o que estavam tramando, Melchor veio por trás, me preparei para receber uma deliciosa dupla penetração, nunca tinha feito e sempre tive curiosidade, mas ele tentou enfiar pela frente.
Você tá errando – eu disse – essa é minha buceta.
Não, puta – ele respondeu – não tô errando não.
Eu descobriria que tinha uma buceta muito elástica, depois de algumas tentativas falhas ele enfiou também e eu tinha dois paus enormes na buceta, imaginei que deveria voltar a chupar o do Baltazar, o que teria sido desconfortável pelo prazer que eu estava sentindo entre as pernas, mas eu ia me enganar de novo.
Baltazar passou uma perna de cada lado, por cima do amigo, e tentou enfiar no meu cu.
Não, não, não… – eu disse – é muito grande! com os três eu não vou conseguir!
Mas eu conseguiria sim, um torpedo negro enorme se encaixaria na minha bunda e os três me deram prazer ao mesmo tempo, achei que ia morrer naquela hora…
Talvez o que eu mais gostasse fosse o final, uma coisa que eu sempre adorei era que gozassem nas minhas tetas e talvez fosse o único momento em que eles ouvissem meus desejos, assim recebi toda a porra quente desses três garanhões nos meus peitos, enquanto Eu olhava nos olhos deles e lambia eles de um jeito bem puta.
Coloquei o top, a calcinha fio-dental, a calça jeans, me despedi deles com um "até logo" que nunca aconteceria, adeus aos meus preciosos Reis Magos.
Lá fora, na rua, o sol já havia nascido e uma brisa batia no meu rosto enquanto eu caminhava pacientemente para casa, com uma dor muito aguda entre as minhas pernas. Tinha sido demais, e psicologicamente aqueles três animais haviam deixado marcas únicas em todos os meus buracos.
O final da história? Coisas da vida, coincidência ou não, quando meu casamento parecia tocar o fundo, as coisas mudaram. Esteban me amava, parou de dirigir caminhões de longa distância para comprar um táxi e não sair mais da cidade, com horários reduzidos, para ficar perto de mim, e isso me seduziu. Não só isso, ele mudou seu caráter e voltou a ser um pouco aquele garoto jovem por quem eu tinha me apaixonado, aquele que me ouvia e me entendia. Eu também me esforcei para ser diferente, porque, honestamente, eu também não era mais a mesma mulher por quem ele se apaixonara, e também coloquei em pausa minhas escapadas escondidas com as garotas. Além disso, com ele na cidade, já não era mais possível.
Pouco tempo depois, o Troya seria fechado pelas autoridades por ser um antro de prostituição. A notícia saiu em todos os meios públicos, com reportagens e detidos. Segundo a mídia, por trás de shows inocentes, havia um círculo de prostituição onde mulheres indecentes pagavam pelos serviços íntimos dos cavalheiros. Deu muita risada ouvir os mensageiros da moral, e, como consequência lógica, toda a minha história ficaria definitivamente enterrada.
Hoje é engraçado. Às vezes, quando passamos caminhando com Esteban, de mãos dadas como dois trouxas apaixonados, ele costuma lembrar daquele lugar frequentado por putas, esposas insatisfeitas e mulheres ninfomaníacas. Eu não digo nada. Se ele ao menos imaginasse...
E todo ano, quando chega o dia seis de janeiro, é inevitável lembrar que eu tive meus próprios reis magos, que me deram o melhor presente que poderiam me dar Se você gostou dessa história, pode me escrever com o título OS REIS MAGOS para dulces.placeres@live.com
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Una historia ideal para leerla los primeros días de enero...
Las cosas con Esteban, mi esposo, no iban bien.
Tal vez nos habíamos casado demasiados jóvenes, tal vez la convivencia no era lo fácil que habíamos imaginado, tal vez su carácter y el mío no eran compatibles, tal vez su futuro y el mío no coincidían, era solo que toda la perfección de los días de noviazgo pareció romperse con la fragilidad de una copa de cristal.
Poco a poco la convivencia comenzó a ser un fastidio, cada vez que nuestros horarios coincidían bajo el mismo techo pasábamos más tiempo discutiendo que amándonos, cualquier sonsera era suficiente para desatar una tormenta, y nuestras discusiones a los gritos duraban horas.
Esteban era chofer de una empresa de micros de larga distancia, solía ausentarse varios días y después tenía varios días de descanso en casa en compensación. Sonará feo lo que diré, pero llegamos a un punto donde yo disfrutaba sus partidas y odiaba sus regresos.
Empezamos a tomar terapia de pareja, por algún tiempo las cosas parecieron mejorar, pero en ese momento asumía que nuestro destino estaba marcado
Y en mis ratos libres, justamente tenía demasiado tiempo libre, una mujer que estaba a mitad camino entre los veinte y los treinta, bonita, porque se mis puntos fuertes, buenas tetas, buen culo, buenas piernas, en armonía de proporciones, donde se sabía que pasaba muchas horas aburrida en ausencia del hombre de la casa, y bueno, me llovían propuestas de infidelidad.
Y yo solo no lo hacía porque sabía que un paso en falso sería el principio del fin
Pero como abstraerme? tantos hombres preciosos sueltos por el mundo, tantas vergas duras dispuestas a poseerme, y yo solo lo dejaba pasar, pensando en mi amor, pero me estaba perdiendo las mejores oportunidades y evitaba lo mejor de mi vida, todo por un hombre que tal vez no valía la pena.
Las cosas giraban demasiado rápido en mi cabeza, el aburrimiento me comía las entrañas, y empecé a salir de nuevo con las chicas, con las de mi adolescencia, en principio solo salidas a comer y divertirnos, pero muchas veces las cosas terminan saliéndose de control.
Como dije, al principio fueron solo saliditas inocentes, una tarde de compañía, a tomar sol, y hasta una cena, siempre sin que Esteban lo supiera, no tenía por qué saberlo, me dejaba demasiado tiempo sola y desde mi punto de vista pareció desentenderse de mí.
Y yo sabía lo que implicaba volver a salir con las chicas, conchitas calientes, la mitad solteras, la mitad divorciadas y yo la única con compromisos. Ellas sabían de mí, como era yo, bastaba una chispa para encenderme y no tardaron en volver a sacar de mi esa puta escondida, esa que se vestía provocativa, esa que era insinuante, esa que le gustaban demasiado los hombres.
Y así volví al ruedo, cuando él viajaba yo me escapaba a los boliches a conocer chicos y de alguna manera me transformé en el juguete del grupo, la única casada, con compromisos y el morbo de una mujer infiel, el tema de los cuernos siempre las tenía en vilo, ellas podían ser todo lo putas que querían ser, total, solteras y divorciadas se llevaban bien, pero yo... yo no.
Poco a poco la doble vida se me hizo cotidiana, Esteban viajaba demasiado y era cuestión de tiempo para que lo hiciera cornudo.
Pleno diciembre, las fiestas de fin de año estaban a la vuelta de la esquina, y mis amigas querían hacer algo distinto para despedir el año.
Alguna sugirió ir a 'Troya', un sitio de stripper para mujeres, hacía poco lo habían inaugurado en un lugar donde antes funcionaba un mercado.
Al principio fue un tanto como broma, pero en un par de días, la broma se transformó en primera opción, mis amigas ya habían averiguado sobre el tema, una cena show que salía unos cuantos pesos, pero bien valía la pena, además, se anunciaba la presencia especial de 'Papa Noel' un animal de dos metros que era puro músculos.
Las cosas serían perfectas para ella, un desastre para mi.
Cuando todo estaba en orden, cuando Esteban no estaba en la ciudad, cuando la adrenalina bailaba en mi sangre, una maldita gripe fuera de época me tiró a la cama, con temperatura, resfrío y dolor en todo el cuerpo
Tirada en la cama maldije mi situación y solo tuve que dejar pasar el momento.
La situación sería peor aun de lo imaginado después de esa noche, cando notaría el grado de excitación y calentura femenina con el cual las chicas me contaron todo lo vivido, no solo por Papá Noel, sino por todo el entorno y los demás muchachotes existentes para el deleite femenino
Pero siempre hay revancha en la vida, me perdí a Papa Noel, pero no me perdería a la tres Reyes Magos...
En verdad era ya mediados de enero, nos llegó la publicidad de que Troya, basado en el éxito de la historia de Papa Noel, ahora iba por mas, los tres Reyes Magos, y esta vez no me lo perdería por nada del mundo.
Hicimos las reservas pertinentes, siempre sin que mi marido sospechara nada, y esa tarde cuando partió rumbo a Mendoza les di todas mis bendiciones.
La noche siguiente, me pondría un conjunto de jean celeste, tipo calza muy adherido a mi cuerpo y un top negro sin sostén que se ajustaba por delante con dos grandes botones, a mi me gustaba mucho como me quedaba, me marcaba las tetas en demasía y siempre se dibujaban mis gruesos pezones, lo gracioso era que me lo había comprado para salir con mi esposo, pero a el no le había caído en gracia, decía que me veía demasiado llamativa, entonces lo usaba para salir con las chicas, a sus espaldas
El lugar era imponente, decorado entre maderas y paredes en animal print, con juegos de luces por todos lados, predominando el azul por sobre todos, nos sentamos en nuestro sitio, la música estaba a un nivel justo, todo estaba muy cuidado, incluso los hombres, todos eran perfectos, un paraíso de dioses para nosotras las mujeres.
Pasaron algunos números previos que solo nos hicieron aullar como histéricas poseídas, a mi me excitaba mucho todo ese mundo, me ponía caliente y me sentía humedecerme rápidamente.
Llegó el momento esperado, las luces se apagaron y fue cuando anunciaron la llegada de los Reyes Magos, quienes traían 'grandes regalos' para todas las chicas presentes.
Y bueno, que decir, cuando las luces se encendieron ahí estaban ellos, muy musculosos, muy viriles, animales primitivos perfectos, posando, bailando, dejando caer poco a poco sus prendas, Baltazar el negro sobresalía puesto que era unos veinte centímetros mas alto que los otros dos, que de por si eran altos, y un tanto mas corpulento, que de por si eran corpulentos, además tenía la cabeza rapada y contrastaba con la cabellera rubia de los otros dos.
Poco a poco se fueron desnudando y no pude dejar de gritar cuando vi por primera vez sus enormes vergas!
E o negro Baltazar novamente seria meu centro das atenções, porque os outros dois tinham paus terríveis, mas o negro! uau! era de não acreditar!Eles desceram do palco balançando seus instrumentos mesa por mesa, entre as mulheres que não paravam de uivar, Melchior passou pela nossa, começamos a tirar fotos, ele veio, escolheu aleatoriamente a Cecília, uma das meninas divorciadas do grupo e sentou no colo dela, ver isso me deixou louca, Cecília acariciava todo o seu corpo suado, uma massa de músculos perfeitos e duros, ela começou a esfregar o pau dele com uma mão, estava perfeitamente depilado fazendo parecer ainda maior do que era e eu apertei as pernas com força porque senti vontade de mijar de tesão que já estava sentindo
Tudo continuou e depois de um tempo eles voltaram ao palco para seguir com o número e foi quando pelos alto-falantes pediram três voluntárias para brincar com eles.
Foi um impulso, me levantei apressada e entre os assobios das meninas dei meu celular e pedi que não perdessem detalhe do que faria, queria ter uma lembrança dessa noite, então fui decidida pelo negro, mas outra tinha sido mais rápida que eu e tive que me contentar com Gaspar, que por sinal não estava nada mal
Dançamos bem colados, ele levava o ritmo, meus olhos estavam na altura dos seus mamilos e seu peito parecia um tanque de aço, ele me queimava com seus olhos azuis e eu acariciava docemente o pau dele e naqueles instantes esqueci que era só um show e me abstraí do entorno
Fui de joelhos e comecei a chupar ele muito gostoso, todo depilado, parecia enorme, eu estava toda molhada e sentia as mulheres me incentivando e o pau do Gaspar ficou enorme e eu só continuei e continuei. Soltei os dois botões do meu top e meus peitos ficaram livres, acomodei o pau dele no meio e comecei a acariciar muito gostoso, envolvendo por completo, deixando a cabeça exposta para minha boca safada
Sabia que estava decidida a chegar até o final, e minha próxima jogada era abaixar minhas calças e enfiá-la ali mesmo, na frente de todos, mas eles eram profissionais e, apesar da ereção absurda que ele tinha, de forma muito política ele me afastou do lado dele e, antes de terminar o número, sussurrou no meu ouvido:
"Se quiser, quando o show acabar, te espero no camarim pra gente terminar isso."
Voltei pra mesa fervendo como nunca, morta de tesão, e já me sentia perdida. Comentei com as meninas e elas me disseram pra ir, que eu não podia perder a oportunidade.
Às quatro da manhã em ponto, tudo tinha acabado. As luzes se acenderam e a música parou. Todas começaram a ir embora, mas eu queria mais. Convenci alguns seguranças e finalmente cheguei no lugar onde o Gaspar estava. Pra minha surpresa, o Melchor também estava lá. Ambos de novo de jeans, como quando começaram o número — um com o torso nu e o outro já de camisa, fora do personagem. Mesmo eu tendo pedido pra não me contarem seus nomes verdadeiros, a fantasia era melhor. E seria melhor ainda se o Baltazar também estivesse.
Eu não sabia o que tava acontecendo comigo. Talvez o tesão da noite, talvez eu tivesse bebido demais, talvez meu marido me deixasse muito sozinha... Mas eu não era assim. Tava me comportando como uma puta e nunca tinha ficado com mais de um homem ao mesmo tempo. E agora eu tava me oferecendo e insinuando coisas das quais com certeza me arrependeria. Mas quando pensei em recuar, o enorme Baltazar também estava naquele camarim apertado.
Fui de joelhos, chupando um e depois o outro — dois brancos, um negro. A do Baltazar, aliás, era enorme, daquelas típicas de filmes pornô. Mal cabia a cabeça na minha boca, mas eu me virava pra chupar todas ao mesmo tempo, o mais fundo e quente que conseguia, usando boca e mãos.
O Gaspar, com quem eu tinha brincado no palco, lembrou dos botões do meu top. Então ele os abriu com habilidade e meus peitos lindos ficaram nus. Enquanto eles os apalpavam sem vergonha, eu... Eu passava aquelas picas enormes sobre elas, isso me excitava muito nesse jogo.
Gaspar então me pegou pelos cabelos e me afastou, me fazendo engatinhar de quatro de um jeito bem puta, me fez arquear a coluna e empinar a bunda para recebê-lo, puxou minha calça e a calcinha fio-dental e me deu um tapa forte na bunda, me enfiou uma pica repentina tão funda que arrancou um grito meu, uma mistura de dor e prazer, e começou a me comer como um possesso, o pau dele era enormemente lindo e vieram os orgasmos contidos só com o atrito dos meus dedos no meu clitóris, enquanto os outros dois assistiam.
Melchior veio pela frente e começou a me dar pela boca, enquanto agora Gaspar me comia fundo, e eu senti que estavam me perfurando, eles se aproximavam e só enfiavam as picas cada vez mais fundo na minha boca e na minha buceta, as lágrimas caíam e eu, por puta, entendi que estava encrencada, porque o enorme Baltazar só esperava de lado.
Então eles trocaram, eu sozinha contra o negro, ele ficou por trás e enfiou na minha buceta, senti que me partia ao meio e perfurava meu útero. Eu me joguei para frente para evitar a penetração tão profunda, mas ele me puxou para o lado dele, eu me soltei e me deixei cair para frente, mas ele se deitou sobre mim e, Deus, ele enterrou cada centímetro da sua carne, ele ia me matar, tentei me soltar movendo minhas pernas, mas ele entrelaçou as dele com as minhas e eu não pude fazer mais nada, sucumbi ao seu peso maior, sua força maior, para me dar a foda da minha vida, ele só me deu e me deu e eu gritava descontrolada, metade dor, metade prazer.
Eu implorava como uma garotinha histérica para que ele parasse, tentava me soltar, mas o animal me tinha em suas garras e me dava meu merecido.
Os outros então voltaram à carga e Baltazar retomou seu lugar passivo, à distância.
Me colocaram de costas, eu ainda estava agitada e desconexa, Gaspar veio me comer pela boca e Melchior foi entre minhas pernas lamber meu cu, maldito pervertido, ele me fazia desejar e com a língua... Depois de ensalivada, ele passou a brincar com os dedos e só conseguiu que eu implorasse por isso.
Vai! vai, filho da puta! arromba meu cu! quero que você meta no meu cu!
Relaxei meu esfíncter e deixei ele vir, respirei fundo e em algumas tentativas ele já estava me sodomizando, um me dava pela boca, outro pelo cu e Baltazar, esperando a vez, acariciava meus mamilos com a cabeça morena do pau.
Eles me diziam que eu era uma puta, que eu adorava pica e não sei quantas coisas mais, eu levantava a aposta e desafiava eles a fazerem de tudo comigo, estava jogando o meu jogo.
E eles fizeram de tudo, e mais um pouco também, se cansaram de me comer em todas as posições que quiseram fazer, até que me disseram que me dariam meu presente de reis, que tinha chegado a hora.
Gaspar deitou olhando para o teto, eu fui por cima dele, para montar, sem imaginar o que estavam tramando, Melchor veio por trás, me preparei para receber uma deliciosa dupla penetração, nunca tinha feito e sempre tive curiosidade, mas ele tentou enfiar pela frente.
Você tá errando – eu disse – essa é minha buceta.
Não, puta – ele respondeu – não tô errando não.
Eu descobriria que tinha uma buceta muito elástica, depois de algumas tentativas falhas ele enfiou também e eu tinha dois paus enormes na buceta, imaginei que deveria voltar a chupar o do Baltazar, o que teria sido desconfortável pelo prazer que eu estava sentindo entre as pernas, mas eu ia me enganar de novo.
Baltazar passou uma perna de cada lado, por cima do amigo, e tentou enfiar no meu cu.
Não, não, não… – eu disse – é muito grande! com os três eu não vou conseguir!
Mas eu conseguiria sim, um torpedo negro enorme se encaixaria na minha bunda e os três me deram prazer ao mesmo tempo, achei que ia morrer naquela hora…
Talvez o que eu mais gostasse fosse o final, uma coisa que eu sempre adorei era que gozassem nas minhas tetas e talvez fosse o único momento em que eles ouvissem meus desejos, assim recebi toda a porra quente desses três garanhões nos meus peitos, enquanto Eu olhava nos olhos deles e lambia eles de um jeito bem puta.
Coloquei o top, a calcinha fio-dental, a calça jeans, me despedi deles com um "até logo" que nunca aconteceria, adeus aos meus preciosos Reis Magos.
Lá fora, na rua, o sol já havia nascido e uma brisa batia no meu rosto enquanto eu caminhava pacientemente para casa, com uma dor muito aguda entre as minhas pernas. Tinha sido demais, e psicologicamente aqueles três animais haviam deixado marcas únicas em todos os meus buracos.
O final da história? Coisas da vida, coincidência ou não, quando meu casamento parecia tocar o fundo, as coisas mudaram. Esteban me amava, parou de dirigir caminhões de longa distância para comprar um táxi e não sair mais da cidade, com horários reduzidos, para ficar perto de mim, e isso me seduziu. Não só isso, ele mudou seu caráter e voltou a ser um pouco aquele garoto jovem por quem eu tinha me apaixonado, aquele que me ouvia e me entendia. Eu também me esforcei para ser diferente, porque, honestamente, eu também não era mais a mesma mulher por quem ele se apaixonara, e também coloquei em pausa minhas escapadas escondidas com as garotas. Além disso, com ele na cidade, já não era mais possível.
Pouco tempo depois, o Troya seria fechado pelas autoridades por ser um antro de prostituição. A notícia saiu em todos os meios públicos, com reportagens e detidos. Segundo a mídia, por trás de shows inocentes, havia um círculo de prostituição onde mulheres indecentes pagavam pelos serviços íntimos dos cavalheiros. Deu muita risada ouvir os mensageiros da moral, e, como consequência lógica, toda a minha história ficaria definitivamente enterrada.
Hoje é engraçado. Às vezes, quando passamos caminhando com Esteban, de mãos dadas como dois trouxas apaixonados, ele costuma lembrar daquele lugar frequentado por putas, esposas insatisfeitas e mulheres ninfomaníacas. Eu não digo nada. Se ele ao menos imaginasse...
E todo ano, quando chega o dia seis de janeiro, é inevitável lembrar que eu tive meus próprios reis magos, que me deram o melhor presente que poderiam me dar Se você gostou dessa história, pode me escrever com o título OS REIS MAGOS para dulces.placeres@live.com
1 comentários - Los reyes magos