Tio Rocco

No dejes de pasar por mi mejor post

http://www.poringa.net/posts/imagenes/4084661/Mi-amada-esposa.html

No te vas a arrepentir!


Mi primera vez no fue muy tradicional que digamos, pasó hace dos años y me animo a contarlo ahora porque cumplí los dieciocho años y soy mayor de edad.



Soy única hija y mis padres son mayores, llegando a los cincuenta. Mi tía, hermana de mi madre es mucho más joven, de unos treinta años, como suele pasar frutos de un descuido de mis abuelos, no fue buscada, fue ‘un regalito’.

Los veinte años de diferencia entre ambas pesaban demasiado, mi madre una mujer muy reservada, jamás hablaba de sexo conmigo, usaba prendas íntimas grandes y siempre andaba muy bien vestida, es más, no recuerdo haberla visto jamás con vestimenta sexi, o provocativa, o haberla sorprendido en algo turbio, creo que mi padre al igual que yo solo la veíamos como una buena madre, buena esposa, pero jamás como mujer.

Mi tía Elizabeth era el otro extremo, muy sensual, muy provocativa, muy confidente, yo pasaba mucho tiempo en su casa y la sentía más como a una amiga, no tenía secretos con ella y ella me contaba todos los secretos de la sexualidad femenina enseñándome a conocerme y también los secretos masculinos que pronto conocería.



La admiraba, era el espejo en el cual quería reflejarme, quería ser como ella, la feminidad le brotaba por los poros, las veces en que había tenido la oportunidad de verla en ropa interior, me dejaba extasiada, con diminutos y sensuales conjuntos, no había duda, quería ser como ella, era mi ídolo.

Sentimentalmente, ella estaba ligada en ese momento a Rocco, un tipo mayor, de casi cincuenta años, pero que no los aparentaba, deportista, de ancha espalda y gruesos brazos, amante del surf, siempre estaba con su piel bronceada, con cabellera desprolija a los hombros y barba rala de unas semanas. Era un bohemio, no tenía un empleo fijo y en realidad nadie sabía a ciencia cierta cómo se ganaba la vida. A mí me excitaba mucho ese hombre, me avergonzaba en silencio y rara vez podía sostenerle la mirada. A mis padres no le agradaban, los sentía a menudo estar hablando mal de él, tal vez por envidiar su estilo de vida, tal vez por ser diferente, tal vez por intuir que a mí me atraía…



Esa mañana de abril, como tantas otras tomé mi bicicleta y fui a lo de mi tía, ella siempre estaba sola, era muy raro encontrarlo a Rocco en esos horarios, así que aprovechábamos a tener hermosas charlas de mujer a mujer. Al llegar y no encontrarla me daría cuanta que en mi mente se habían confundido los días y ese martes ella no estaría, por suerte yo tenía una llave que ella me había confiado en secreto para estas ocasiones.

Alguna vez la había ayudado en la limpieza, otras veces solo viendo televisión ó escuchando música, ese día sería diferente…

La curiosidad me llevó al cuarto de mis tíos, comencé a hurguetear en los cajones de la habitación, por la ropa interior de Rocco, unos hermosos calzoncillos, los imaginé ajustados en su cuerpo, los pasé por mis labios, sentí su fragancia, me estaba excitando…

Luego me acerqué al primer cajón del lado de mi tía, saqué su ropa interior, guau! tenía un arsenal de combinaciones para lucir como una prostituta de cabaret, sentí el impulso irrefrenable de probar que se sentía, me desnudé por completo, me coloqué un sostén semitransparente en animal print, de seda suave y perfumada, como tengo pechos bastante más grandes que mi tía, los mismos lucían comprimidos, pareciendo saltar, incluso casi no lograba cubrir mis pezones, una tanga haciendo juego, pequeñísima, me sentí rara e incómoda cuando la parte trasera de la less se introdujo entre mis nalgas, nunca había estado con mis glúteos al desnudo, subí unas medias de nylon con cuidado de no romperlas y por primera vez en mi vida me acomodé un porta ligas en la cintura para sostener las mismas, me imaginé en un prostíbulo y caminé sola por el cuarto, la sensación era hermosa, sentía duros mis pezones, sentía mojarse mi vagina, sentía mi corazón palpitando fuerte, para salirse de mi boca…



Fui a al segundo cajón, bien escondidas en el fondo encontré preservativos y varias fotos pornográficas que se habían tomado mis tíos, cosa impensada por mí que no harían más que enloquecerme, ver a Elizabeth con su cuerpo bañado de líquido blanco, con el pene de Rocco en la boca, en la vagina y hasta en la cola eran cosas que salían de mi alcance, descubrí que ambos se depilaban por completo y mi tío tenía un miembro muy grande, estas imágenes no dejaban de bombardear mi mente…

Casi inconscientemente me recosté sobre la cama y acaricié la seda del sostén, acercándome lo suficiente a mis pezones, los sentía duros, cerré los ojos y me puse en lugar de mi tía Elizabeth, imaginaba a Rocco llegar y hacerme el amor con pasión, con locura desenfrenada, endulzándome los oídos con palabras de amor, me sentía hervir, me sentía mujer.



Desnude mis pechos y apreté con cariño mis pezones, sentía una electricidad llegar a mis entrepiernas, acaricié mi cara, mis labios y después bajé lentamente llevando la mano derecha a acariciar mi pubis, bajo la tanga, mi botoncito estaba hinchado, pensé que Rocco me penetraría con los dedos, así que metí uno en mi vagina, hasta el fondo, luego dos, estaba empapada en jugos, perdía la noción de tiempo y espacio, pero necesitaba más, necesitaba sentirlo al tío Rocco en mi interior. Me di un minuto, fui al baño, pero no encontré nada que me gustara, luego a la cocina, a la heladera, ahí encontré una zanahoria de grandes dimensiones, -esta si! – me dije y volví a la cama, me costó demasiado trabajo colocarle un preservativo, de hecho, era la primera vez que tenía uno en mis manos y luego me entregué nuevamente al placer.



Liberando nuevamente mi imaginación comencé a volar, retomé el masaje erótico de mis senos, mis pezones estaban duros y ahora me los apretaba hasta casi llegar dolor, en mi cerebro estaba mi tía Elizabeth semidesnuda, cabalgando sobre el pene erecto de Rocco, intercambiando interminables besos, caricias placenteras por doquier, disfrutando de hacer el amor, sin tiempos, sin fronteras, sin ‘no’.

Me enloquecía la idea de saber cómo sería un orgasmo provocado por un caballero, hasta acá solo podía imaginarlo, sabía que lentamente iba llegando al clímax de mi masturbación.



Tomé el vegetal, imaginando que era el pene de mi tío lo pasé por mis duros pezones, por mis pechos, por mi piel, mi respiración se entrecortaba y me sentía transpirada, acaricié dulcemente mi clítoris hinchado con la punta de la zanahoria, una y otra vez, una y otra vez, corrí la bombacha, abrí bien mis piernas y la introduje lentamente, sintiéndola, disfrutándola, mis terminales nerviosas me daban un placer brutal, con los ojos cerrados me concentraba en disfrutar mi fantasía, me sentía Elizabeth penetrada por Rocco.

Jugaba en mi interior y me mojaba más y más, la empujaba bien adentro, hasta mis entrañas, gemía en la soledad de la habitación, en el silencio de la nada.

Giré sobre mi misma poniéndome boca abajo, con la colita para arriba y mi carita apoyada en la almohada, mis pechos hervían, me moví rítmicamente acariciando mi botoncito, mi orgasmo llegaba, comencé a contraerme en espasmos involuntarios, me parecía estar viviendo el momento justo en que el pene de Rocco llenaba mi hueco de esperma, creí desmayarme de placer…



Estaba súper agitada, de pronto el sentí unos aplausos pausados que me trajeron a la realidad, miré espantada hacia dónde venían los sonidos y vi la silueta desnuda de Rocco en la puerta, el miedo y la vergüenza me paralizaron, no podía moverme, él estaba ahí, no sabía cuándo había llegado, no sentí nada, sin ropas, imaginé su propósito, su pene era largo y grueso, curvado y muy blanco, todo afeitado como en las fotos, era la primera vez que veía a un hombre desnudo, bronceado, hermoso, el entonces habló:



Bueno, bueno… parece que la niña ha crecido… parece que necesita a un hombre de verdad, y yo te voy a enseñar lo que es un hombre de verdad


Sin decir mucho más se abalanzó sobre mi cuerpo, apoyando su pecho musculoso en mi espalda, sentí su pene duro refregarse en mis glúteos, tomándome con fuerzas por las muñecas impidiendo que me moviera y al estar boca abajo no podía hacer mucho, además prefería que con su experiencia tomara la iniciativa, su aliento recorrió mi cuello haciéndome cosquillas con su rala barba, sus besos llegaron a mis labios y mi lengua se entrecruzo con la suya, fueron varios minutos de juegos, lentamente sus besos fueron bajando por mi espalda y se fue incorporando hasta quedar sobre mí, con una pierna a cada lado, lo deseaba, como lo deseaba, cerré los ojos esperando sus movimientos, aún tenía la zanahoria en mi vagina.


Tio RoccoMas ele me surpreendeu com um frio gelado, jogando com um dedo em meu ânus, compreendi imediatamente

Não tio! Não... não tio! – eu tinha a teoria dessas coisas, mas jamais as teria praticado.

Shhh! Shhh! Não diga nada! Deixe Rocco trabalhar! O tio sabe, você vai gostar...

Ele seguiu jogando com uma mão ao mesmo tempo que tapava a minha com a outra, então, após jogar o suficiente, quando achou que eu estava pronta, apontou seu glande em meu pequeno orifício e começou a empurrar, compreendi que não seria uma tarefa fácil...

Não! Não! Me dói!!!

Tranquila! Respire pausada, tranquila!

Assim suas palavras me foram tranquilizando e pouco a pouco minha tiny ass foi cedendo, doía-me terrivelmente, realmente era grande, mas confiava nele, ia soltando e meu apertado agujerito se rendia ante o invasor, em breve o dor era placentero, nunca imaginei algo assim...

Quando Rocco conseguiu o objetivo, recostou-se novamente sobre minha espalda, fazendo-me gritar de prazer, susurrava coisas lindas no meu ouvido, enlouquecia-me, encantava-me como me fazia a Booty

- Você gosta? Viste que você ia gostar!

- Sim tio! Mmmmm! Que lindo é! Movete! Mmmm!

Não podia parar de gozar, estava entregue, nisso percebi que a zanahoria havia abandonado minha vagina pela pressão que exercia Rocco pelo outro lado.

Meu tio político se cansou de me fazer a Booty, então me girou sobre o colchão, desnuando completamente meus peitos, apertando-os com doçura e firmeza ao mesmo tempo exclamou:

Sebés mocosa? Sempre me encantaram suas lindas tetas!

Dito isso, colocou gel no meio delas e ele se acomodou montando-me como antes havia feito em meu traseiro, apenas que agora sobre meu ventre, pôs seu enorme pênis ao meio e, tomando minhas mãos, me ensinou a pressionar meus próprios peitos encerrando seu membro.

Ele começou a se mover rítmicamente no meio deles, para trás e para frente, quando retrocedia perdia-o de vista entre meus bubis, quando avançava... Sua glande estava tão perto da minha boca que quase podia lamê-lo. Sem dizer nada, contemplava excitada, notando que o pronto cúmia, por primeira vez veria em vivo e diretamente um homem lançando sêmen. Disparou de forma violenta, um jato me tomou de surpresa alcançando até meus cabelos, luego minhas faces, até um chorinho pude capturar com minha língua, que prazer! Esse é o famoso sabor a macho, um líquido branco e pegajoso ao qual fiz viajar por minha boca, não me animou a engolir assim que o deixei escapar por meus lábios. Quando ele terminou também meu pescoço e meus peitos estavam manchados, para ser honesta, eu queria continuar jogando, passei o sêmen por meus mamilos, teria querido que penetrasse minha vagina, pelo menos que me mimasse um pouco, mas ele deu o jogo por terminado. O que seguiu até o presente não foi bom para mim, me envergonhava olhar para a minha tia nos olhos, havia traído a pessoa que me abrira as portas do seu coração e da sua alma, além disso Rocco não perdia a oportunidade de me acossar e seduzir, tudo isso me levou a distanciar-me um tanto deles. Por sorte para mim, faz dois meses que minha tia Elizabeth e Rocco romperam relações, agora tenho o caminho livre para recompor a situação. Não sei se será boa ou má minha história, só sei que é minha, e foi minha primeira vez. Se você gostou deste relato, pode escrever com título ‘TIO ROCCO’ para dulces.placeres@live.com

0 comentários - Tio Rocco