Estádio de futebol

No dejes de pasar por mi mejor post

http://www.poringa.net/posts/imagenes/4084661/Mi-amada-esposa.html

No te vas a arrepentir!


Roger está enamorado de mí, quiere ser mi novio, mi hombre, entablar una relación seria, a él no le importa lo prostituta que me vea ni mi vida desprejuiciada, no le importa las locuras que hago, ni con cuántos hombres me acueste, ni cuanta leche trague, porque tengo una adicción a tragar semen, es mi punto débil, me encanta!

Y el para mi es más que un buen amigo, me gusta su compañía, a veces es intelectual, a veces es payaso, pero ya le dije que no me ataré ni a él ni a nadie, y además, hay algo que obviamente no puedo decirle para no herirlo, no es mi tipo de hombre, no lo amo.

Me encanta ser tan puta, acostarme con cualquiera por placer, comerme cuanta pija pueda comerme, tener mi concha siempre saciada y tranquila. Sé que en el barrio me llaman puta, chupa pijas, culo roto, no importa, la verdad no ofende y más de una lo dice por envidia.



Roger me ha invitado a ver un partido de fútbol, es el clásico de mi ciudad, cincuenta mil personas abarrotadas como animales desplegando esa furia que solo ese deporte produce, cánticos, griteríos, pasión, fervor, locura.

Hace calor, demasiado calor, pleno verano, ese encuentro supone transpiración, piel a piel, roces, todo vale, todo se permite, y eso es lo que me atrae, roces de cuerpos, de extraños, sin intención, con intención, que importa, tengo otras ideas, Roger lo sabe, yo lo sé.



Me visto para el encuentro, me pongo una pequeña remera que llega a mi ombligo, sin mangas, con un escote redondo muy pronunciado donde emergen mis grandes pechos, no tengo ropa interior, se me hace excitante, sudo, se pega en mi cuerpo.

Me pongo un jean ajustado y descolorido que se apreta demasiado a mis caderas, hace resaltar mi culo respingón y me da imagen de rea, me encanta esa imagen, sexi, audaz, perra.

Roger pasa a buscarme por casa, me besa, mis pezones se marcan y no puede dejar de verme, pensar que en la forma que él me mira ahora me mirarán desconocidos en el ese lugar y además desear y no poder tocar! Ahhh!



Una hora después entramos al estadio, ya me siento centro de atención de las miradas masculinas, diablos, casi todos son hombres! todos para mí, debajo de mi pantalón ajustado se siente el calor.

Tomamos un lugar, estamos rodeados y apretados, siento afiebrados mis pezones, siento manos extrañas que simulando no tener intención me tocan, siento bultos de desconocidos que rozan mi trasero, transpiro, siento el infierno entre mis piernas.

Y Roger estira su mano a ese lugar, y me da un beso en el cuello, él sabe cómo me pone eso, un jadeo sale de mi boca y entonces volteo y noto su verga dura, tanto calor hace en el estadio?

Paso mi mano y toco su pija sobre el pantalón, eso le gusta, nadie nos ve, todos están atentos al partido, muerdo mis labios porque no aguanto, quiero probarla, tenerla en mi boca y saborearla, ver el placer en sus ojos, demonios!



Ya no puedo más, el tampoco y la idea de hacerlo es irresistible, buscamos un lugar en ese estadio, un lugar solo, donde nadie nos vea.

Donde hacerlo? Dejamos con dificultad las gradas atestadas, pasamos por los palcos vip, de casualidad encontramos uno vació y abierto, nos miramos, no lo dudamos, nos colamos y cerramos la puerta, los vidrios polarizados y espejados nos dejan ver todo el campo de juego y la muchedumbre embravecida, pero ellos no pueden vernos, esto me excita, me enloquece, encendemos el aire acondicionado y robamos una cerveza del frigo bar, hay suficientes para embriagarse, agarra un vaso de vidrio y vierte el contenido, tomo un sorbo y se la dejo a él, yo debo ocuparme de otro tema, no puedo más…



Me pongo de rodillas, saco su verga y la pongo en mi boca, a mis labios le encanta, su sabor a hombre, el sabor de una verga hermosa, sus bellos ojos me queman mientras bebe saboreando trago a trago, destapa mis tetas y mete su pija en medio de ellas, le gusta mucho, le gusta ver como se mueve en medio de ellas y eso me vuelve loca, en ese momento soy solo suya, soy su puta y me gusta cómo se siente, me gusta la adrenalina de que alguien vea lo que estamos haciendo.

Estoy mojada y me toma de espaldas, besa mi cuello y desabrocha mi pantalón, recién entonces Roger se da cuenta que no tengo ropa íntima y lo baja hasta mis rodillas, toma mi cintura y me pega a su cuerpo, ahhhhh!!! Me siento invadida, esa sensación de tenerlo dentro, eso me excita y gimo, le gusta porque sabe que lo provoca, toca mis tetas como yo lo haría, le gusta sentirlas, saber que tiene poder de mí.



Estamos muy excitados y me saca un orgasmo impresionante, mientras él se corre dentro, siento su leche caliente y me dice que no me limpie, que lo deje así, toda impregnada en su semen, subo mi pantalón y este absorbe todo, me siento tan puta…



Nos besamos, él me dice que me ama, no puedo que devolverle más que una sonrisa de agradecimiento, pero no puedo decirle lo mismo, sería mentirle a él, sería mentirme a mí.

Él se viste a un lado, yo me acomodo los cabellos, me arreglo el rostro, termino de subir mi jean y ajusto el botón, mientras busco con la vista la remera, no sé dónde quedó tirada en el momento de tanta calentura…

Se escucha un estruendoso bullicio en el campo de juego que atrae nuestra atención, uno de los equipos ha convertido un tanto, esto no nos permite escuchar que golpean las puertas del palco en el que estamos escondidos, la multitud se aplaca y ahora si los puñetazos en la madera se hacen audibles, Roger y yo nos miramos exaltados, nos damos prisa, pero donde diablos estará mi maldita remera…



La puerta cede, uno a uno ingresan unos tipos que dicen ser de la seguridad del estadio, pero en verdad adivinamos que seguramente son de la barra, esos tipos vagos que se enquistan en los clubes y terminan siendo un poco dueños, cómplices de los dirigentes de turno.



Roger trata de cubrirme, pero la verdad no me siento mal, cuento con la vista, uno, dos, tres, llegan a once, once! Once tipos desalineados, casi un equipo de futbol!

Cierran la puerta, abren algunos snacks y unas bebidas, como si fueran dueños del lugar, con total desfachatez, un calvo musculoso y tatuado parece ser el líder y toma la iniciativa, saben que es lo que estuvimos haciendo y juega con eso, nos presionan, mi amigo trata de disuadirlos por las buenas, pero no la llevaremos de arriba, lo corren a la fuerza, ahora sí, mis enormes tetas quedan a la vista de estos hombres, siento todas sus miradas en ellas, podría cubrirme con mis brazos, pero no, no quiero, me da un morbo de locura toda esta situación.

El calvo nos amenaza, Roger empieza a forcejear con los brabucones, saldrá mal de esto, acaso que puede hacer? les grito, les digo que se detengan, que no lo golpeen, que yo pagaré con gusto lo que haya que pagar. Mi amigo me suplica que no haga nada, lo entiendo, él está enamorado de mí, pero yo tengo otra idea, once extraños para mi sola, mi concha arde…



El calvo da unas indicaciones, dice que harán la jugada número siete, se ríen, y yo también me río, no sé de qué diablos hablan pero imagino algo bueno para mí.

Toman un mullido sillón y lo acercan contra el ventanal espejado que da al campo de juego, me hacen quedar desnuda, y no me causa más que placer, me dicen puta, y me encanta…

Solo Roger parece resignado y estar sufriendo en un costado, custodiado a ambos lados como si fuera un delincuente.

El calvo me hace poner en cuatro, con las rodillas sobre el asiento y los pechos sobre el espaldar, solo puedo ver los jugadores en el campo de juego, la muchedumbre expectante, un show de primera, pero que hay a mis espaldas?



El pelado toma el primer lugar, solo lo siento llegar por detrás, siento sus manos ásperas en mi cintura, se acerca al oído, me dice que soy una puta, su aliento sabe a hiervas prohibidas, entonces su carne dura juega entre mis nalgas, que rico! me mojo!

Me sorprende, busca otro camino, va por mi retaguardia, apenas lubrica un poco y la siento entrar completa en mi culo, me saca un grito de placer, apoyo las manos en el vidrio, que rico! empiezo a jadear, ese extraño llena mi trasero, entra y sale, apretó mi esfínter sobre su carne, dios! que estoy haciendo!!!. Cierro los ojos, no puedo ver, necesito disfrutar lo que me hace, me empuja la espalda más y más debajo de manera que mi trasero quede bien alto, lo siento venir, si! si! si! explota en mi interior, en lo profundo, hermosa culeada…



Habrán sido solo dos minutos, me mantienen forzándome en esa posición, miro de reojo, están como perros calientes todos masturbándose para mantener erección, esperando su turno, viene el segundo, otra vez en mi culo! hijo de puta! que rico se siente, otra vez al juego, otra vez al deseo, otra vez a la locura, lo dejo hacer, me encanta pagar este precio…

También es rápido, no tarda mucho en venirse dentro de mis intestinos.

Me aprieto los pezones, viene el tercero, repite el patrón, también a mi culo, este hijo de puta la tiene muy gruesa, me hace doler, me hace gritar, imagino que todos harán lo mismo, mi trasero se comerá todas las vergas y me llenarán de semen, puedo ser más puta?

Siento sus voces, hablan entre ellos, se refieren a mí como una puta, caliente culo roto, eso me enciende, me pone a mil, y el tercero también llena en mi trasero…

Estádio de futebolAnoto o jogo, não sei o que tão tramando, mas pacientemente, um a um, vão passando pela minha bunda e, como numa coleta de igreja, vão deixando a esmola no meu rabo. Cada vez com mais cuidado, sinto que meu intestino vai enchendo, e depois do terceiro, quase nem sinto os outros, só vão passando um por um. Me sinto toda arrebentada, toda aberta. Finalmente terminam o que tinham que fazer...

Não deixam eu me levantar, tudo acabou, mas me mantêm de bunda pra cima, toda aberta e cheia de porra. Lembro do Roger, não faço ideia do que foi dele, tá fora do meu alcance agora. Pelo canto do olho, vejo o líder, o careca, o que começou tudo e dá as ordens. Vejo ele pegar o mesmo copo que eu e meu amigo usamos pra beber cerveja horas atrás. Perco ele de vista. Me fazem levantar devagar, com todo cuidado. Sinto, pela gravidade, a porra escorrendo do meu cu, pela minha buceta, pelas minhas pernas. Tô acabada.

Finalmente me soltam. Me jogo exausta no sofá, meio de lado. Dessa vez exagerei, meu esfíncter tá doendo pra caralho.

Olho pra mesa do lado. O copo tá três quartos cheio, com um líquido meio branco. Já sei o que é. Eles abrem mais umas cervejas, o careca me olha e pede pra gente brindar, pra comemorar. Esses caras são muito loucos, mas não consigo evitar. Adoro engolir porra. Meu cérebro diz não, minha puta interior diz sim. Eles me olham excitados, querem ver eu fazer isso. Estico o braço, pego o copo. Ainda tá morno. Desafio eles com o olhar. O resumo daqueles onze caras tá naquele copo de vidro.

Faço devagar. Levo até meus lábios sem tirar os olhos deles. Inclino um pouco. A viscosidade da mistura faz ela se mexer com dificuldade. Deixo entrar um gole na minha boca, faço uma pausa e baixo o copo. Saboreio e passo de um lado pro outro, preciso sentir o gosto. Eles olham como crianças esperando um doce. Tô com eles nas mãos. Eu tenho o poder... Abro a boca pra eles verem, mordo meus lábios provocativamente, a porra escorre entre meus dentes, me delicio, agora sim, inclino um pouco a cabeça e engulo, eles riem, eu também rio, mostro que não tem nada, me incentivam a mais, levanto o copo, faço de novo, um pequeno gole, jogo outra vez o mesmo jogo.

Sinto meus mamilos nus doloridos de tesão, minha buceta parece explodir, nua na frente desses caras, me decido, levo o copo à boca, inclino de novo, e deixo escorrer, engulo, engulo, engulo, um atrás do outro, sem parar, como o melhor coquetel de verão, o melhor dos sabores, só paro quando não tem mais nada, aquele melaço grosso enche meu estômago, arroto como reflexo, sem querer, solto as risadas…

Passo o dedo no vidro arrastando os restos que grudaram nele, depois chupo e passo pelos meus mamilos…

Tudo acaba, o careca parece dar a ordem de retirada, me cumprimenta levando os dedos indicador e anular à têmpora, tipo saudação militar, pisca um olho, se despede do Roger, fala pra ele não se preocupar, tá tudo bem, a puta da namorada dele tinha quitado a conta.

Roger me olha em silêncio, sem dizer nada, incrédulo, sei que me acusa, os olhos dele falam por ele, tanto faz, é problema dele, visto de novo o jeans gastado, puta merda, como dói minha bunda, acho minha camiseta, arrumo, meus peitos balançam dentro dela, tão felizes.

Fico arrotando e sinto o gosto de porra, me dá risada, saímos do camarote, o jogo acabou e o povo tá saindo do estádio, Roger anda rápido, muito rápido, não consigo acompanhar, chamo ele, grito, peço pra ele me esperar, nos misturamos na multidão, é uma maré humana, ele tá longe, mais longe, perco ele de vista…

Foi assim que terminou aquele dia com meu amigo, deve fazer um ano já, paguei as consequências daqueles minutos de puta relaxada, nos cruzamos mais umas duas vezes, mas Roger não queria mais saber de mim, nem como amigos, acho que ele esperava algo que eu não podia dar pra ele: meu coração.

Machucado nos sentimentos, meu amigo tratou de contar e recontar o que aconteceu naquele dia pra quem quisesse ouvir, até exagerando em várias coisas. Foi de boca em boca e minha reputação no bairro, com os amigos e até com a família foi pro caralho, todo mundo me vê como um rachado e uma engole porra.

Mas isso foi o de menos, a bunda não parou de doer nos dias seguintes, foi uma tortura, insuportável…

Acabei no médico, ele me examinou e perguntou o que eu tinha feito, tava com uma fissura anal, foi humilhante falar cara a cara com um homem e claro que inventei uma história, joguei a culpa no meu pobre amigo, no Roger…

Isso sim… aprendi a lição, juro que no que restar da minha vida de puta nunca mais vão me comer de cu…

Se você é maior de idade, queria saber sua opinião sobre esse relato, me escreva com o título ‘ESTÁDIO DE FUTEBOL’ para dulces.placeres@live.com

1 comentários - Estádio de futebol

Fuerte tu relato, como no te iba a salir una fisura, 11 vergas seguidas, no le dijiste al doctor, porque le echaste la culpa al Roger, no dices que no importa que piensen de ti? Las palabras pesan cuando se dicen, saludos