No dejes de pasar por mi mejor post
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4084661/Mi-amada-esposa.html
No te vas a arrepentir!
No tuve la culpa de ser como soy, yo no pedí venir al mundo…
Cuanta la historia que la convivencia entre mamá y mi papá fue terrible, siempre habla de él como el error de su vida, un gordo ebrio y vago que no hacía nada, solo discutir, un tipo que solía andar de putas y volvía a cualquier hora, y mamá era la que trabajaba para llevar la familia adelante.
No alcancé a conocer a mi padre, cuando tenía apenas un año discutió en una cantina, pasado de copas y fue acuchillado en una pelea de todos contra todos.
Tiempo después mamá conoció a el que fue mi padrastro hasta mi adolescencia, un tipo fino, culto, rubio de ojos claros, de corte inglés, quien nos sacó de la pobreza y nos dio los lujos que nunca habíamos tenido.
Producto de esa relación llegó mi media hermana, Angelina, cinco años menor y con la que no me llevo nada bien.
Pero ni ella ni yo tuvimos la culpa…
Aunque mi padrastro nos abandonó en plena adolescencia, mamá siguió tan enamorada de él que cargó con todas las culpas de la ruptura, jamás pudo asumir que el bastardo la había abandonado por una chica mucho mas joven…
Mi hermana y yo siempre fuimos muy diferentes, tener distintos padres fue muy notorio en lo físico, ella es alta, rubia de largos y finos cabellos, de ojos azules como el mar, de pechos turgentes y cola respingona, paradita y provocativa, con una cinturita de envidia y un caminar elegante y llamativo, esas chicas que todos se dan vuelta al verla pasar.
Y que hay de mi… morena de cabellos enrulados, ojos café, la naturaleza no fue buena conmigo, casi no tengo pechos, de exageradas caderas, desproporcionadas y con bastante celulitis a cuesta, era el patito feo de la historia siempre viviendo a sombra de mi bonita hermana.
Pero ese era apenas una parte del problema, porque en verdad el problema era la tortura psicológica que ejercía mi madre, Angelina era siempre la perfecta en todo, el espejo en el que yo debía reflejarme, ‘Angelina esto’ ‘Angelina lo otro’ Angelina, siempre Angelina…
Imaginan que lindo era escucharla llenarse la boca con sus amigas sobre lo genial que era su hija, si… su hija, como si yo no existiera, porque cuando se trataba de adular y mostrar las joyas de la familia, Angelina siempre estaba en su boca…
Yo siempre parecía ser la culpable de todo, dueña de todos los fracasos, mientras que ella, era dueña de todas las virtudes…
Imaginen la situación cuando con veinticinco aún estaba soltera y bajo sus polleras, apenas con un título secundario mientras mi hermana avanzaba en su carrera universitaria.
La frase ‘viste… aprendé de tu hermana’ la escuché tantas veces que creo que ya la tengo tatuada en la frente…
Frente a casa, calle de por medio había un gran local que siempre se alquilaba y habían pasado varios rubros en muchos años, fue cuando apareció en el barrio Adrián y sus amigos, en un abrir y cerrar de ojos montaron un local de ventas de motocicletas. En pocos días me hice amiga de los chicos que tenían mi edad, yo no sabía nada de motos, pero cualquier excusa era buena para regalarles una sonrisa, y en especial a ese chico.
Adrián era tenía un rostro de quijada cuadrada, tipo americano, de cabellos lacios que el dejaba crecer a media espalda, ojos marrones y unos labios que me enloquecían, una sonrisa peligrosa, solía estar en jean y alguna que otra musculosa por la que yo observaba con disimulo y sonrojo sus torneados bíceps tatuados y su ancho y varonil pecho.
Pero lo que más me enloquecía era su espíritu de locura y libertad, sentir el escape de su moto gritar al viento una y otra vez, verlo desaparecer en su corcel a gran velocidad molestando a las viejas chusmas del barrio, cada día, todos los días…
Por dos años jugué a la adivinanzas con él, por dos años tuve fantasías con él, por dos años me masturbé una y otra vez pensando en él, por dos años esperé en vano a ser más que una amiga para él…
Pero no estaba preparada para escuchar lo que escuche esa mañana, cuando el solo dijo:
Sabes… creo que seremos parientes! ¿Estoy saliendo con tu hermana, no te lo dijo?
Fue la estocada final para terminar de derrumbarme, para terminar de humillarme, tantos hombres que había en el mundo y justo Adrián, justo el…
Angelina podía tener cualquier hombre que quisiera tener, era solo proponérselo, todos estaban a sus pies en un chasquear de dedos, pero yo… yo tenía que trabajar y trabajar, no era justo…
Lloré todas las lágrimas, hasta las que no tenía, y una vez más me vi marginada a ser la número dos…
Viví todo su perfecto noviazgo día a día y cuando llegaba a los treinta asistimos a la majestuosa boda, mi hermana ya era doctora en Ciencias Económicas y yo seguía malgastando mis días…
Mamá y yo quedamos solas en esa enorme casa, y a pesar que yo era su única compañía ella solo tenía palabras para endulzar a Angelina, su hija perfecta.
Adrián seguía con el tema de las motos, negocio que le iba muy bien, y como hobby gustaba desarmarlas y arreglarlas, y hacía un tiempo había tomado un galponcito que teníamos al fondo de la casa, ese era su templo, el lugar donde cada tanto liberaba tensiones.
Fue cuando tuve la idea, fue cuando tracé mi plan y me decidí a cambiar la historia, a hacer las cosas a mi manera.
Todas las mañanas mamá iba a tomar él te con sus amigas, como si aún estuviera conviviendo con mi padrastro, envuelta en una vida de mentiras, y luego iba a sus clases de yoga, y en esas ocasiones, cada tanto podía encontrar a mi cuñado con sus motos en ese cuarto del fondo, solo el, solo yo.
Hacía calor, busqué entre mis cosas, me puse un sostén de esos que aumentan un poco el busto y una remera un tanto holgada para disimular mi pancita, un culot para contener un poco mis glúteos y un short de licra que me hacía ver muy sugerente, demasiado, esos que usaba solo para estar de entre casa ya que era pequeño y parte de mis nalgas quedaban desnudas…
Agregué medias y zapatillas y estaba lista para jugar mis cartas…
Fui al patio, asegurándome que él pudiera verme, y empecé a hacer ejercicios bajo el sol y si bien no me consideraba bonita sabía a la perfección varios trucos para obtener de él toda su atención.
Transpiré casi de inmediato, mis axilas mi pecho, mis piernas, mi rostro, en minutos mi ropa empezaba a pegarse en mi cuerpo, y yo seguía en mi mundo simulando que ignoraba al hombre de mi hermana.
Adrián tenía que ser muy gay o estar muy enamorado para no comerme, fui a ese cuarto mugriento, mezcla de herramientas, lubricantes y restos de motos, el me miró sin decir palabra, me saqué la remera quedándome solo en sostén y dije
Uf! Que calor…
Mirándolo con cara de puta le dije
Adrián… hace años que quiero coger contigo… siempre quise hacerlo…
El tiró una herramienta que tenía en su mano y vino sobre mi como un lobo hambriento, me acorraló con violencia a un costado y empezó a besarme con locura, una de sus manos apretó uno de mis pechos, acaricié sus bíceps, esos que tanto me gustaban y sentí la rudeza de su pecho, me sentí mojar, mis pezones se despertaron de inmediato, que bien se sentía…
Su lengua se movía en mi boca, tomé su mano libre y la llevé a mis nalgas
Apretame el culo… me gusta que me aprietes el culo…
El me hizo caso y empezó a darme rudos masajes en mis nalgas, estiró el sostén hacia abajo con rudeza hasta sentir crujir los elásticos que imploraban perdón, mi teta derecha estaba desnuda y el empezó a chuparla, trataba de meterla toda en su boca y yo lo dejaba hacer, acaricié su cabellera y empujé su cabeza contra mis tetas, ahora el paseaba de una a otra y había llevado su mano sobre mi concha, por encima de la tanga y del short, refregando y refregando, pensé que me acabaría ahí mismo, mi sexo era mezcla de transpiración y jugos de excitación.
Volvió a besarme y fue mi turno de romper su musculosa, tiré con fuerza rasgando la tela, sus pectorales brillaron a media luz, eso me excitó demasiado, lo besé, acaricié la perfección de su figura masculina, pasé mi lengua por sus tetillas, sentía latir mi clítoris con fuerza y juro que me acababa en ese instante, apreté su verga por sobre el jean, estaba tan dura como la deseaba…
Mas Adrián era homem e tinha mais força que eu, me levou até o banco de trabalho dele, onde consertava as motos. Havia um coquetel de peças engorduradas, ele as empurrou para o lado e me sentou à força. A mesa estava impregnada de graxa, gasolina e solventes, ou algo do tipo. Senti aqueles produtos viscosos nas minhas nádegas e coxas, achei tão erótico...
Estava desconfortável com as costas contra a parede áspera de tijolos à vista, os vapores dos solventes invadiam minhas narinas, me senti ficando bêbada. Meu homem pegou seu banco de trabalho, um velho tamborete de chapa, e se sentou entre minhas pernas. Ele me deixou em posição ginecológica e havia descoberto minha buceta, então me disse com um sorriso cúmplice:
"Vou revisar esse motor pra ver como ele responde..."
Ele levou a boca até minha buceta, começou a lambê-la segurando minhas pernas bem abertas. Eu queria que ele me comesse, morria de desejo, mas ele estava grudado no meu clitóris, passando a língua em círculos, ou lambendo-o devagar de cima a baixo. Até tomava seu tempo para passar pelo meu esfíncter, pelo meu buraco molhado, pelos meus lábios... era impossível evitar...
Só faltava uma coisa. Peguei suas mãos engorduradas e as levei até meus peitos, para que ele brincasse com meus mamilos e não os soltasse mais. Aí sim, o combo estava completo... respirei fundo e só me deixei levar. Que chupada gostosa de buceta, adoro quando um homem me come o sexo todo até o fim... e assim foi, me contraí e explodi entre gemidos incontroláveis de prazer...
Adrián se levantou e eu fui com pressa desfazer a fivela do cinto dele para baixar a calça. Finalmente peguei o pau dele entre meus dedos, lindo e duro como pedra. Só o masturbei um pouco para me dar o gosto e o guiei até minha buceta. Ele investiu com força e enfiou até o fundo, que delícia que senti. Inspirei pela boca até encher meus pulmões, de olhos fechados, sentindo uma e outra vez como ele acariciava meu interior. meu sexo me enchendo de prazer, me presenteando orgasmos contínuos e prolongados
Gostou? gosta de puta?
Meu cunhado perguntou, e como eu não iria gostar? Anos de privações, anos vivendo humilhada pela minha mãe e à sombra da minha irmã, finalmente eu tinha o que queria, finalmente aquele homem era meu, queria retê-lo dentro de mim e nunca mais soltá-lo. As imagens da mamãe e da Angelina invadiam meus pensamentos enquanto eu gozava daquela pica me preenchendo por completo, com um prazer perfeito, minha mais linda, doce e cruel vingança.
De repente, ele mudou de novo. Me levou até o banquinho onde ele estava sentado. Foi difícil me acomodar, porque era muito alto e meus pés não alcançavam o chão, tive que me apoiar nos pés do banco. Ele fez com que eu empinasse bem a bunda pra trás, minha bunda celulítica transbordava por todos os lados. Então ele disse:
Espero que você não seja tão frígida quanto sua irmã…
E, dizendo isso, cuspiu na própria mão e passou algumas vezes no meu esfíncter. Era óbvio que ele ia me comer pelo cu, e eu teria impedido num primeiro encontro, mas obviamente "não ia ser tão frígida quanto minha irmã".
Deixei ele fazer. Como não deixaria? Ele apoiou a pica na minha bunda e empurrou. Entrou um pouco e eu apertei meus lábios com força para aguentar a primeira dor. Ele molhou de novo e, na segunda tentativa, entrou toda! Mmm! Que gostoso! Quanto prazer! Aos poucos ele pegou o ritmo e aquela dor inicial se transformou em algo tão erótico e tão sujo que é impossível de explicar. Adrián me arrancava suspiros, gemidos e ronronados. Ele enfiava toda, de novo e de novo, e assim eu deixava claro que não era frígida como minha irmã. Ele soltou umas palavras que adoçaram meus ouvidos:
Que bunda linda você tem! Sempre quis comer esse seu cu!
Eu sabia que havia falsidade nas palavras dele, porque minha bunda não se comparava com a da Angelina, mas que diabos, no fim das contas eu só queria ter um encontro perfeito.
A foda que ele estava me dando naquele momento era Que horror, mas se eu continuasse ele teria gozado na minha bunda e não era isso que eu queria, então dessa vez foi minha vez de afastá-lo e a vez dele de se apoiar na bancada.
Esfreguei toda a minha bunda no pau duro dele, apontei para a minha buceta e recuei até sentir minhas nádegas contra o corpo dele, bem fundo, todinha dentro.
Me movi com cuidado, devagar, entrando e saindo, bem devagar, agora eu comandava o ritmo, Adrián me disse:
- Nena, se continuar fazendo isso eu vou gozar...
E eu senti ele chegando, sem mudar o ritmo, a cada movimento o pau dele parecia endurecer mais e mais dentro de mim, isso! isso! mmm! perfeito, ele apertou minhas nádegas com força, empurrou bem fundo e aí eu fiquei imóvel, o pau dele parecia pulsar no meu interior e a cada pulsação ele me enchia de porra, foi perfeito...
Depois me abaixei, para chupá-lo um pouco enquanto sentia o sêmen quente escorrer da minha buceta cheia...
Terminamos cúmplices, sujos, mistura de suor, lubrificação e pecados, rimos, esse seria nosso segredo...
Durante os cinco meses seguintes continuamos transando naquele quarto escondidos, em escapadas quando minha mãe não estava, agarrei cada oportunidade que tive e sempre adorei quando ele enchia minha buceta de porra.
Cinco meses, cinco longos meses até que consegui o que procurava desde o começo, meu plano frio dava frutos, uma semente começava a germinar dentro de mim, no mais profundo do meu ser, Adrián era meio inocente e meio crédulo, sempre deixou nas minhas mãos a tarefa de me cuidar com pílulas, nunca suspeitou que eu só queria um filho dele, porque ele sempre foi meu, mesmo que minha irmã tivesse me roubado, eu o vi primeiro, e eu o amava como ninguém...
E nada mais importou, nada, só uma puta vez na vida fazer as coisas do meu jeito, só uma vez ser o centro do mundo e hoje estou prestes a ser mãe, e estou verdadeiramente feliz, pela primeira vez Angelina ficou na minha sombra e é a vez de ser a palhaça do circo, a pobre corna da irmã feia e burra, pela primeira vez pude rir das lorotas da minha mãe e da sua princesinha perfeita, pude curtir a dor dela, a dor de explicar pras amigas da 'alta sociedade' coisas que simplesmente não têm explicação, consegui separar o Adrián da minha irmã, aquele homem que sempre amei em silêncio, pelo menos, se não fosse meu também não seria dela...
Gostaria de saber sua opinião sobre essa história, escreva pra mim com o título ‘VINGANÇA’ no e-mail dulces.placeres@live.com
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4084661/Mi-amada-esposa.html
No te vas a arrepentir!
No tuve la culpa de ser como soy, yo no pedí venir al mundo…
Cuanta la historia que la convivencia entre mamá y mi papá fue terrible, siempre habla de él como el error de su vida, un gordo ebrio y vago que no hacía nada, solo discutir, un tipo que solía andar de putas y volvía a cualquier hora, y mamá era la que trabajaba para llevar la familia adelante.
No alcancé a conocer a mi padre, cuando tenía apenas un año discutió en una cantina, pasado de copas y fue acuchillado en una pelea de todos contra todos.
Tiempo después mamá conoció a el que fue mi padrastro hasta mi adolescencia, un tipo fino, culto, rubio de ojos claros, de corte inglés, quien nos sacó de la pobreza y nos dio los lujos que nunca habíamos tenido.
Producto de esa relación llegó mi media hermana, Angelina, cinco años menor y con la que no me llevo nada bien.
Pero ni ella ni yo tuvimos la culpa…
Aunque mi padrastro nos abandonó en plena adolescencia, mamá siguió tan enamorada de él que cargó con todas las culpas de la ruptura, jamás pudo asumir que el bastardo la había abandonado por una chica mucho mas joven…
Mi hermana y yo siempre fuimos muy diferentes, tener distintos padres fue muy notorio en lo físico, ella es alta, rubia de largos y finos cabellos, de ojos azules como el mar, de pechos turgentes y cola respingona, paradita y provocativa, con una cinturita de envidia y un caminar elegante y llamativo, esas chicas que todos se dan vuelta al verla pasar.
Y que hay de mi… morena de cabellos enrulados, ojos café, la naturaleza no fue buena conmigo, casi no tengo pechos, de exageradas caderas, desproporcionadas y con bastante celulitis a cuesta, era el patito feo de la historia siempre viviendo a sombra de mi bonita hermana.
Pero ese era apenas una parte del problema, porque en verdad el problema era la tortura psicológica que ejercía mi madre, Angelina era siempre la perfecta en todo, el espejo en el que yo debía reflejarme, ‘Angelina esto’ ‘Angelina lo otro’ Angelina, siempre Angelina…
Imaginan que lindo era escucharla llenarse la boca con sus amigas sobre lo genial que era su hija, si… su hija, como si yo no existiera, porque cuando se trataba de adular y mostrar las joyas de la familia, Angelina siempre estaba en su boca…
Yo siempre parecía ser la culpable de todo, dueña de todos los fracasos, mientras que ella, era dueña de todas las virtudes…
Imaginen la situación cuando con veinticinco aún estaba soltera y bajo sus polleras, apenas con un título secundario mientras mi hermana avanzaba en su carrera universitaria.
La frase ‘viste… aprendé de tu hermana’ la escuché tantas veces que creo que ya la tengo tatuada en la frente…
Frente a casa, calle de por medio había un gran local que siempre se alquilaba y habían pasado varios rubros en muchos años, fue cuando apareció en el barrio Adrián y sus amigos, en un abrir y cerrar de ojos montaron un local de ventas de motocicletas. En pocos días me hice amiga de los chicos que tenían mi edad, yo no sabía nada de motos, pero cualquier excusa era buena para regalarles una sonrisa, y en especial a ese chico.
Adrián era tenía un rostro de quijada cuadrada, tipo americano, de cabellos lacios que el dejaba crecer a media espalda, ojos marrones y unos labios que me enloquecían, una sonrisa peligrosa, solía estar en jean y alguna que otra musculosa por la que yo observaba con disimulo y sonrojo sus torneados bíceps tatuados y su ancho y varonil pecho.
Pero lo que más me enloquecía era su espíritu de locura y libertad, sentir el escape de su moto gritar al viento una y otra vez, verlo desaparecer en su corcel a gran velocidad molestando a las viejas chusmas del barrio, cada día, todos los días…
Por dos años jugué a la adivinanzas con él, por dos años tuve fantasías con él, por dos años me masturbé una y otra vez pensando en él, por dos años esperé en vano a ser más que una amiga para él…
Pero no estaba preparada para escuchar lo que escuche esa mañana, cuando el solo dijo:
Sabes… creo que seremos parientes! ¿Estoy saliendo con tu hermana, no te lo dijo?
Fue la estocada final para terminar de derrumbarme, para terminar de humillarme, tantos hombres que había en el mundo y justo Adrián, justo el…
Angelina podía tener cualquier hombre que quisiera tener, era solo proponérselo, todos estaban a sus pies en un chasquear de dedos, pero yo… yo tenía que trabajar y trabajar, no era justo…
Lloré todas las lágrimas, hasta las que no tenía, y una vez más me vi marginada a ser la número dos…
Viví todo su perfecto noviazgo día a día y cuando llegaba a los treinta asistimos a la majestuosa boda, mi hermana ya era doctora en Ciencias Económicas y yo seguía malgastando mis días…
Mamá y yo quedamos solas en esa enorme casa, y a pesar que yo era su única compañía ella solo tenía palabras para endulzar a Angelina, su hija perfecta.
Adrián seguía con el tema de las motos, negocio que le iba muy bien, y como hobby gustaba desarmarlas y arreglarlas, y hacía un tiempo había tomado un galponcito que teníamos al fondo de la casa, ese era su templo, el lugar donde cada tanto liberaba tensiones.
Fue cuando tuve la idea, fue cuando tracé mi plan y me decidí a cambiar la historia, a hacer las cosas a mi manera.
Todas las mañanas mamá iba a tomar él te con sus amigas, como si aún estuviera conviviendo con mi padrastro, envuelta en una vida de mentiras, y luego iba a sus clases de yoga, y en esas ocasiones, cada tanto podía encontrar a mi cuñado con sus motos en ese cuarto del fondo, solo el, solo yo.
Hacía calor, busqué entre mis cosas, me puse un sostén de esos que aumentan un poco el busto y una remera un tanto holgada para disimular mi pancita, un culot para contener un poco mis glúteos y un short de licra que me hacía ver muy sugerente, demasiado, esos que usaba solo para estar de entre casa ya que era pequeño y parte de mis nalgas quedaban desnudas…
Agregué medias y zapatillas y estaba lista para jugar mis cartas…
Fui al patio, asegurándome que él pudiera verme, y empecé a hacer ejercicios bajo el sol y si bien no me consideraba bonita sabía a la perfección varios trucos para obtener de él toda su atención.
Transpiré casi de inmediato, mis axilas mi pecho, mis piernas, mi rostro, en minutos mi ropa empezaba a pegarse en mi cuerpo, y yo seguía en mi mundo simulando que ignoraba al hombre de mi hermana.
Adrián tenía que ser muy gay o estar muy enamorado para no comerme, fui a ese cuarto mugriento, mezcla de herramientas, lubricantes y restos de motos, el me miró sin decir palabra, me saqué la remera quedándome solo en sostén y dije
Uf! Que calor…
Mirándolo con cara de puta le dije
Adrián… hace años que quiero coger contigo… siempre quise hacerlo…
El tiró una herramienta que tenía en su mano y vino sobre mi como un lobo hambriento, me acorraló con violencia a un costado y empezó a besarme con locura, una de sus manos apretó uno de mis pechos, acaricié sus bíceps, esos que tanto me gustaban y sentí la rudeza de su pecho, me sentí mojar, mis pezones se despertaron de inmediato, que bien se sentía…
Su lengua se movía en mi boca, tomé su mano libre y la llevé a mis nalgas
Apretame el culo… me gusta que me aprietes el culo…
El me hizo caso y empezó a darme rudos masajes en mis nalgas, estiró el sostén hacia abajo con rudeza hasta sentir crujir los elásticos que imploraban perdón, mi teta derecha estaba desnuda y el empezó a chuparla, trataba de meterla toda en su boca y yo lo dejaba hacer, acaricié su cabellera y empujé su cabeza contra mis tetas, ahora el paseaba de una a otra y había llevado su mano sobre mi concha, por encima de la tanga y del short, refregando y refregando, pensé que me acabaría ahí mismo, mi sexo era mezcla de transpiración y jugos de excitación.
Volvió a besarme y fue mi turno de romper su musculosa, tiré con fuerza rasgando la tela, sus pectorales brillaron a media luz, eso me excitó demasiado, lo besé, acaricié la perfección de su figura masculina, pasé mi lengua por sus tetillas, sentía latir mi clítoris con fuerza y juro que me acababa en ese instante, apreté su verga por sobre el jean, estaba tan dura como la deseaba…
Mas Adrián era homem e tinha mais força que eu, me levou até o banco de trabalho dele, onde consertava as motos. Havia um coquetel de peças engorduradas, ele as empurrou para o lado e me sentou à força. A mesa estava impregnada de graxa, gasolina e solventes, ou algo do tipo. Senti aqueles produtos viscosos nas minhas nádegas e coxas, achei tão erótico...Estava desconfortável com as costas contra a parede áspera de tijolos à vista, os vapores dos solventes invadiam minhas narinas, me senti ficando bêbada. Meu homem pegou seu banco de trabalho, um velho tamborete de chapa, e se sentou entre minhas pernas. Ele me deixou em posição ginecológica e havia descoberto minha buceta, então me disse com um sorriso cúmplice:
"Vou revisar esse motor pra ver como ele responde..."
Ele levou a boca até minha buceta, começou a lambê-la segurando minhas pernas bem abertas. Eu queria que ele me comesse, morria de desejo, mas ele estava grudado no meu clitóris, passando a língua em círculos, ou lambendo-o devagar de cima a baixo. Até tomava seu tempo para passar pelo meu esfíncter, pelo meu buraco molhado, pelos meus lábios... era impossível evitar...
Só faltava uma coisa. Peguei suas mãos engorduradas e as levei até meus peitos, para que ele brincasse com meus mamilos e não os soltasse mais. Aí sim, o combo estava completo... respirei fundo e só me deixei levar. Que chupada gostosa de buceta, adoro quando um homem me come o sexo todo até o fim... e assim foi, me contraí e explodi entre gemidos incontroláveis de prazer...
Adrián se levantou e eu fui com pressa desfazer a fivela do cinto dele para baixar a calça. Finalmente peguei o pau dele entre meus dedos, lindo e duro como pedra. Só o masturbei um pouco para me dar o gosto e o guiei até minha buceta. Ele investiu com força e enfiou até o fundo, que delícia que senti. Inspirei pela boca até encher meus pulmões, de olhos fechados, sentindo uma e outra vez como ele acariciava meu interior. meu sexo me enchendo de prazer, me presenteando orgasmos contínuos e prolongados
Gostou? gosta de puta?
Meu cunhado perguntou, e como eu não iria gostar? Anos de privações, anos vivendo humilhada pela minha mãe e à sombra da minha irmã, finalmente eu tinha o que queria, finalmente aquele homem era meu, queria retê-lo dentro de mim e nunca mais soltá-lo. As imagens da mamãe e da Angelina invadiam meus pensamentos enquanto eu gozava daquela pica me preenchendo por completo, com um prazer perfeito, minha mais linda, doce e cruel vingança.
De repente, ele mudou de novo. Me levou até o banquinho onde ele estava sentado. Foi difícil me acomodar, porque era muito alto e meus pés não alcançavam o chão, tive que me apoiar nos pés do banco. Ele fez com que eu empinasse bem a bunda pra trás, minha bunda celulítica transbordava por todos os lados. Então ele disse:
Espero que você não seja tão frígida quanto sua irmã…
E, dizendo isso, cuspiu na própria mão e passou algumas vezes no meu esfíncter. Era óbvio que ele ia me comer pelo cu, e eu teria impedido num primeiro encontro, mas obviamente "não ia ser tão frígida quanto minha irmã".
Deixei ele fazer. Como não deixaria? Ele apoiou a pica na minha bunda e empurrou. Entrou um pouco e eu apertei meus lábios com força para aguentar a primeira dor. Ele molhou de novo e, na segunda tentativa, entrou toda! Mmm! Que gostoso! Quanto prazer! Aos poucos ele pegou o ritmo e aquela dor inicial se transformou em algo tão erótico e tão sujo que é impossível de explicar. Adrián me arrancava suspiros, gemidos e ronronados. Ele enfiava toda, de novo e de novo, e assim eu deixava claro que não era frígida como minha irmã. Ele soltou umas palavras que adoçaram meus ouvidos:
Que bunda linda você tem! Sempre quis comer esse seu cu!
Eu sabia que havia falsidade nas palavras dele, porque minha bunda não se comparava com a da Angelina, mas que diabos, no fim das contas eu só queria ter um encontro perfeito.
A foda que ele estava me dando naquele momento era Que horror, mas se eu continuasse ele teria gozado na minha bunda e não era isso que eu queria, então dessa vez foi minha vez de afastá-lo e a vez dele de se apoiar na bancada.
Esfreguei toda a minha bunda no pau duro dele, apontei para a minha buceta e recuei até sentir minhas nádegas contra o corpo dele, bem fundo, todinha dentro.
Me movi com cuidado, devagar, entrando e saindo, bem devagar, agora eu comandava o ritmo, Adrián me disse:
- Nena, se continuar fazendo isso eu vou gozar...
E eu senti ele chegando, sem mudar o ritmo, a cada movimento o pau dele parecia endurecer mais e mais dentro de mim, isso! isso! mmm! perfeito, ele apertou minhas nádegas com força, empurrou bem fundo e aí eu fiquei imóvel, o pau dele parecia pulsar no meu interior e a cada pulsação ele me enchia de porra, foi perfeito...
Depois me abaixei, para chupá-lo um pouco enquanto sentia o sêmen quente escorrer da minha buceta cheia...
Terminamos cúmplices, sujos, mistura de suor, lubrificação e pecados, rimos, esse seria nosso segredo...
Durante os cinco meses seguintes continuamos transando naquele quarto escondidos, em escapadas quando minha mãe não estava, agarrei cada oportunidade que tive e sempre adorei quando ele enchia minha buceta de porra.
Cinco meses, cinco longos meses até que consegui o que procurava desde o começo, meu plano frio dava frutos, uma semente começava a germinar dentro de mim, no mais profundo do meu ser, Adrián era meio inocente e meio crédulo, sempre deixou nas minhas mãos a tarefa de me cuidar com pílulas, nunca suspeitou que eu só queria um filho dele, porque ele sempre foi meu, mesmo que minha irmã tivesse me roubado, eu o vi primeiro, e eu o amava como ninguém...
E nada mais importou, nada, só uma puta vez na vida fazer as coisas do meu jeito, só uma vez ser o centro do mundo e hoje estou prestes a ser mãe, e estou verdadeiramente feliz, pela primeira vez Angelina ficou na minha sombra e é a vez de ser a palhaça do circo, a pobre corna da irmã feia e burra, pela primeira vez pude rir das lorotas da minha mãe e da sua princesinha perfeita, pude curtir a dor dela, a dor de explicar pras amigas da 'alta sociedade' coisas que simplesmente não têm explicação, consegui separar o Adrián da minha irmã, aquele homem que sempre amei em silêncio, pelo menos, se não fosse meu também não seria dela...
Gostaria de saber sua opinião sobre essa história, escreva pra mim com o título ‘VINGANÇA’ no e-mail dulces.placeres@live.com
1 comentários - Vingança
Esta muy bueno que reflotes estos relatos que ya tienen un tiempo, pero como dije, respetando el sitio de publicacion original y los relatos tal como fueron concebidos en su momento. 😉