Tigre Hotel - Parte 1

No dejes de pasar por mi mejor post

http://www.poringa.net/posts/imagenes/4084661/Mi-amada-esposa.html

No te vas a arrepentir!




Morena es una mujer muy inteligente, al punto de dejar su carrera de modelaje ya que odiaba que la valoren por su cuerpo antes que por su cerebro. La conocí hace unos diez años, justo cuando hacía ese click en su vida, cuando dejaba las pasarelas para abocarse de lleno a su pasión, la robótica industrial, apenas tenía veinte.

Ella siempre tuvo ideas muy progres, por lo que solo forjamos nuestro amor en la convivencia del día a día, nada de papeles, nada de formalidades.

En los casi ochos años que pasaron desde que somos pareja formal no tuvimos hijos, ella literalmente se niega por el momento a esa posibilidad, todos sus esfuerzos están concentrados en su carrera.



Morena es especial, se adivinan sus facciones de modelo a la distancia, de una altura inusual para una mujer, pasa por poco el metro noventa, delgada, muy delgada, de largos y delgado brazos, de largas y delgadas piernas, de tez blanca como la leche y cabellos largos y negros que recorren su interminable espalda hasta llegar a su cintura, tiene una cruel semejanza al personaje de Morticia de los locos Addams, aunque su sensualidad se acerca más a la de una peligrosa vampiresa.

Es ese tipo de mujer que o lo tomas o lo dejas, no hay término medio. Morena sabe sacar provecho a sus años de modelo, sabe vestirse bien, sabe maquillarse, sabe peinarse y sabe hacer todo cuanto haga falta para no pasar desapercibida, y créanme que lo logra con creces.



Hace un año ya que ocurrió esta historia, ella había ganado en su empresa un premio por su dedicación y constancia, un fin de semana todo pago en un hotel a elección para dos personas.

Hacía tiempo que no hacíamos un impase, así que tuvimos la excusa perfecta.

Elegimos Tigre Hotel, un lugar perfecto para un escape perfecto, alejado de la ciudad, del ruido y de los problemas.

Llegamos el viernes al atardecer, hicimos el check-in y nos dirigimos a la habitación para acomodar las cosas, nos bañamos y bajamos a cenar.

El lugar se mostraba lujoso, la habitación era enorme, con un led como de cincuenta pulgadas, aire frío calor, alfombrada y de una arquitectura moderna, baño con porcelanatos y bañera con hidromasajes, teníamos a disposición piscina externa e interna climatizada, canchas de tenis, de futbol, mesa de pool, masajistas y demás cosas que sería imposible numerar.



Esa primera cena fue muy íntima, no había mucha gente en el lugar, apenas un matrimonio de avanzada edad y unos tipos que seguramente estaban en algún evento de alguna empresa.

Subimos al cuarto e hicimos el amor hasta quedarnos dormidos.

Y la mañana siguiente también fue normal, desayunamos, paseamos por el parque, almorzamos, todo según lo previsto.

Por la tarde, decidimos ir a la piscina climatizada, aprovechamos que solo estábamos nosotros para pasar un poco los límites, para tocarnos bajo el agua y besarnos, Morena tenía un traje de baño de sostén bandeaux y culote en negro que se me hacía muy sexi, sonreíamos en la complicidad de nuestras caricias hasta que todo fue interrumpido por un tipo que llegó en el momento menos oportuno.



Apenas cruzamos unas miradas, el hombre nos sonrío en un tono cortes de respeto, aparentaba unos cincuenta años, por cierto los llevaba muy bien, con su cabello entrecano y unos lentes de aumento de fino marco. Se mostraba delgado pero atlético, con algunos anillos y una cadena dorada en su cuello que dejaron intuir un buen pasar económico, se puso a nadar de lado a lado evidenciando que practicaba el nado en forma cotidiana.

Morena y yo habíamos perdido la magia de esa intimidad por lo que luego de un rato decidimos volver a la habitación, no sin notar como el extraño posaba discretamente los ojos en el cuerpo de mi amada mientras ella se envolvía en su gruesa bata, esto para mí fue solo un detalle, ya estaba acostumbrado a que mi esposa llamara la atención de cuanto hombre se cruzase en su camino.



Al anochecer se me había adelantado, mientras yo tomaba una ducha ella ya estaba lista, con unas calzas súper adheridas que le marcaba demasiado su argolla regordeta y un top haciendo juego en un marrón chocolate que la hacían ver muy sugerente, cortado por una chalina multicolor que contrastaba con el tono monótono de sus prendas, me dijo que iría al bar del hotel por una copa mientras yo terminaba de prepararme.

Tiempo después bajé para encontrarla, pero para mi sorpresa no estaba sola, el tipo que había interrumpido nuestra tarde en la piscina estaba a su lado, en la barra y parecían platicar efusivamente.

Me acerqué sin desconfiar, puesto que Morena no era de hablar con pesados extraños, al menos que el tipo valiera la pena, al notar mi presencia el invitado casual se presentó



Buenas noches! Enrique Cervantes Iglesias, un placer…
Buenas noches, Julián Belmonte…


Su acento me dejó saber que era español, su vestir que tenía dinero y su forma de hablar que tenía educación, cruzamos unas palabras más, asegurándose de no incomodar a Morena y no provocar mi orgullo, al fin se retiró diciéndome



Hombre! os dejo, no quiero importunarlos, tengo que felicitarlo, es muy guapa la mujer que lo acompaña, tómelo como un cumplido…


Morena sonrió por el halago y francamente yo no supe que responder, fuimos a cenar a unas de las mesas del lugar, pasaron un par de horas en las cuales noté a mi esposa raramente excitada, jugando al juego de la seducción, perversamente, haciendo preguntas sobre nuestro casual ‘amigo’, sobre hipotéticas situaciones, relaciones, preguntando por mis sentimientos y todo me llevó a una espiral ascendente de locura, además, Enrique estaba sentado bastante cerca de nuestra mesa y cada tanto cruzábamos miradas y sonrisas, como intuyendo de que hablábamos…

El tipo calculó los movimientos y cenó a la par nuestra, cuando tomábamos unos cafés se acercó a nosotros y me dijo



Oye tío, que tan bueno eres para jugar al pool?


Al preguntar me indicó levantando las cejas hacia la mesa de juego que estaba en el hall de recepción



Bastante bueno, creo… - respondí con la mirada perdida en los ojos de mi esposa
Vamos tío! Juguemos una partida


Pronunció el desafío al tiempo que me golpeaba por el hombro como si fuésemos viejos conocidos de toda la vida, ahora los ojos de Morena brillaban y se mostraban inquietos y dubitativos, mirándome a mí y al español alternadamente, como no respondíamos apuró la respuesta



Vamos! muéstrame un poco de la hospitalidad argentina, joder… estoy un tanto aburrido en vuestra patria, solo una partida…


Morena inclinó la cabeza de manera de dar un ‘si’, por lo que nos levantamos y nos dirigimos los tres a la mesa de paño verde.

El rompió el juego con un poco de torpeza, así que en mi primer tiro tomé la delantera jugando con las lisas, una tras otra fueron ingresando a las troneras ante continuos fallos de su parte, mostrándolo como un principiante, no tardé mucho en ‘despacharlo’ y mirarlo con una sonrisa burlona, Morena a un costado solo era una atenta espectadora, Enrique meneando la cabeza negativamente dijo al tiempo que atizaba la punta del taco



Coño, eres bueno, dame la revancha, prometo hacerlo mejor…


Acepté con un aire de grandeza, subido en la nube del éxito. Adivinando que esto se prolongaría Morena se había pedido un trago.

La segunda vuelta transcurrió sin mayores novedades, mi pobre rival de turno casi no tuvo oportunidad, y mi esposa se mostraba muy entusiasmada con la pequeña rivalidad que nacía, nuestro amigo insistió en seguir jugando y proseguimos un buen rato entre risas y copas.

Luego de cinco partidas invictas Enrique exclamó desafiante



Vamos hombre, esto es una mierda, juguemos una partida por algo, por algo que duela!
A que te refieres? – pregunté rápidamente
No sé, juguemos por dinero, tengo suficiente… cuanto puede valer para ti una partida, vamos, por un número. – respondió apurando mi respuesta
Yo no tengo dinero, no soy un potentado – dije para salvar la situación
Mira tío, hagamos una cosa – dijo con su tono español, tomándome por un hombro y mirando directamente a Morena largó el rollo – tu solo pon un número, eres un campeón, no tienes de que preocuparte, no?
Y si pierdo?
No puedes perder… pero suponiendo que pasara, cosa que no sucederá, bueno… me permitirías que esta noche lleve a tu esposa a mi habitación, que dices?


Miré a Morena y ella me devolvió la mirada, era loco, era arriesgado, pero yo no podía perder, fue ella, que había permanecido en silencio solo observando quien tomó la palabra



No es bueno que me disputen como un trofeo, como a una puta, ni siquiera me han consultado, pero asumo que es excitante que dos hombres se disputen mi compañía…


Morena tenía un brillo especial en sus ojos, tal vez por las copas que había tomado, tal vez porque realmente la excitaba toda esta seducción que había empezado horas atrás en el bar, como fuera dio el visto bueno para ser una perra en disputa, asumiendo que el dinero nos vendría muy bien y que no tendría posibilidad de fracaso, aunque estuviese en juego tener que acostarse con nuestro amigo casual.


Tigre Hotel - Parte 1Essa noite aprenderia uma lição importante, nunca se deve subestimar um oponente, como um tolo inocente entrei em seu jogo, caí na sua armadilha, tudo estava planejado, nesse último partido notei desde o início que Enrique me levava a frente. 'Magicamente' havia aprendido a jogar e manipulava a situação à sua vontade, notei que em verdade sabia jogar muito bem e que apenas havia simulado não saber fazer isso. Foi suficientemente astuto para levar o jogo empatado no partido, sem tratar de me gozar em nenhum momento, quando meteu a bola negra supus que tudo havia acabado...

Tio... sorte de principiante - disse, mas os três sabíamos que era mentira

Minha bela mulher não saía do seu espanto, olhando com olhos exorbitados e adivinhando como devíamos pagar nossa aposta, Enrique tinha uma sonrisa libidinosa no seu rosto, e eu fiquei mordendo os lábios em minha impotência.

Tentei mudar as coisas, desencorajar-lo, mas o espanhol nos havia enganado...

Apretou-me fortemente a mão, como cavalheiros, e me desejava boas noites, tomou da mão de morena e gentilmente a levou para seu lado, os vi desaparecer pelo longo corredor que dava às habitações, ela em silêncio se afastou do meu vislumbre, quase sem me olhar e eu, como um estúpido, esperando que a puta da minha mulher se negasse.

Fui à barra pedir outro gole, e outro mais, rebobinava a história uma e outra vez, não podia crer o que minha esposa fazia, sempre me dizia que era única para ela, que não poderia estar com outro homem, que não poderia ser infiel para mim, e no entanto, na primeira oportunidade, se ia coger com esse velho que poderia ser seu pai...

A três da manhã fui de volta à minha habitação, a cama parecia imensa em ausência de morena, não podia tirá-la da minha mente, imaginava fazendo amor com o velho, maldita, maldito, malditos...

Estaria ela se divertindo? Estaria desfrutando? E se gostasse demais como a cogeria esse tipo? Os fantasmas das dúvidas rondavam em minha cabeça, sentia... Pánico, e se não fosse a primeira vez de muitas futuras vezes, ou pior ainda, e se não fosse a primeira vez? A amava demais e o medo de perderla fazia sentir como um frio punhal atravessando meu coração. E que estariam fazendo? Estaria se mamando? Estaria gemindo como puta ? Estaria gozando? O cansaço finalmente me venceu e tive horríveis pesadelos, acordava a cada momento, tentava abraçá-la mas era em vão, ela não estava... Às seis da manhã já estava novamente de pé, sozinho na minha habitação, desci para desjejugar tão rápido para encontrá-la que caí na conta que ainda não eram as sete, hora em que abririam o bar pela manhã. Me sentei intranquilo em uma mesa, sozinho, sozinho na minha solidão, observando como as garçonetes davam os últimos retoques. Finalmente pude começar com meu desjejugo, café com creme, contas, queijo e doce, um suco de limão e um iogurte de fruta. Tomei todo o tempo necessário, olhando cada tanto para o longo corredor onde a havia visto desaparecer na noite anterior, mas nada, ela não aparecia, faziam as oito, as nove, estava por entrar em pânico, qual seria a habitacão do tipo este, por que demoraria tanto em descer? Estava por ir averiguar quando sua silhueta esguia se deixou ver, logo ela chegou ao meu lado, me deu um beijo de boa tarde e se dirigiu para preparar seu desjejugo. Nesses minutos notei seus cabelos húmidos como se tivesse apenas se banhado, seu rosto notava-se demacrado, como se tivesse estado de festa toda a noite, mas também se notava feliz, como se tivessem se dado bem. Voltou ao meu lado, frente a frente, em silêncio começou a untar com uma tostada, com toda a paz do mundo, quebrei o silêncio em uma madeixa de nervos, exasperado pelos ciúmes que me consumiam E? passaste bem? Se... estava bem CONTINUARA Se tiveres comentários, sugestões a respeito podes escrever-me com título ‘TIGRE HOTEL’ para dulces.placeres@live.com

1 comentários - Tigre Hotel - Parte 1

Tigre Hotel es una canción de Riff, después vuelvo y lo leo, solo por el título te dejo puntos.
Cierto! Aguante Riff