No dejes de pasar por mi mejor post
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4084661/Mi-amada-esposa.html
No te vas a arrepentir!
HUMILLADA
Entiendo que no hay nada más humillante y doloroso que la denuncia pública, el menos eso es lo que estoy sintiendo en estos momentos…
Hoy, como lo hago todas las mañanas, acompaño a mi hija de catorce años al colegio religioso que asiste desde pequeña, camino distendida, me acerco y me cruzo con algunos otros padres, me inquietan algunas miradas extrañas y comentarios que hacen por lo bajo al verme, como si algo sucediera. Llegamos la esquina y doblamos como de costumbre, entonces observo que habían colocado un enorme pasa calles, con grandes letras, de acera a acera, leo y siento helarse mi sangre, no puedo creerlo, estoy rodeada por mucha gente conocida, padres y personal del colegio con quienes converso todos los días, sus miradas acusadoras se clavan sobre mí, siento mucha vergüenza, me pongo colorada, solo miro al piso sin saber que hacer…
Era una mujer bastante popular en ese establecimiento, desde que mi pequeña Sofía ingresó como alumna yo formé parte de la cooperadora escolar y en especial destaco que hacía tres años que compartía las actividades con otra madre, Roxana, una mujer muy inteligente pero muy cáustica también, de un humor irónico en extremo con la cual terminamos siendo buenas amigas.
El problema fue que también terminé siendo amiga de Mariano, su esposo, un tipo de mi edad, alto, de buen físico, cabello crespo y ojos oscuros y penetrantes, un dulce que parecía ser muy atento y colaborador, siempre sonriente. Era un tipo con el que daba gusto dialogar, de esos que cuando surgen conflictos y nadie sabe cómo arreglarlos, siempre bajan las ansiedades y encuentran la punta del ovillo.
No me pregunten como terminé enredada con él porque no sabría que responder, mi marido es un buen tipo, trabaja como un burro, siempre fue muy buen padre y mentiría si dijera que me hizo faltar algo, hasta diría que me trató como a una reina, sexo nunca me hizo faltar, en resumen, un buen hombre que no merecía que le pusiera los cuernos.
Tampoco puedo decir que Mariano me acosaba, el parecía feliz con su matrimonio, con sus hijos, no era de esos tipos de doble vida que me seguían a escondidas de su esposa tratando de sacar ventaja, además él sabía que Roxana y yo éramos amigas.
Y yo tampoco lo provoqué, ni me regalé, ni me insinué a él, al menos jamás hice nada que recuerde en forma consciente.
Menos podría decir, del lugar, entorno religioso, con fuerte conceptos sobre la familia, la educación y sobre todo la religión.
Concluyo que solo se dio, una cosa fue llevando a otra, tal vez las rutinas del día a día nos llevaran a terminar enredados, solo atracción de sexos, entre hombre y mujer…
Así fue que esa mañana luego de dejar a Sofi en el colegio, Mariano me llevó de regreso a mi domicilio, mi esposo trabajaría todo el día, lo invité a pasar solo a discutir unos temas pendientes, pero una vez adentro, las cosas cambiaron, la atracción era mutua, nuestras miradas se cruzaron y los besos comenzaron, siguiendo los consejos de una vieja amiga hice un alto y le propuse un juego, que si bien le quitaría sorpresa al encuentro me evitaría tener que pasar por situaciones desagradables, éramos desconocidos y nuestros gustos podían no ser los mismos, así que le dije:
-Esperá, te propongo un juego
-Dale hermosa, me gustan los juegos…
-Corto veinte trozos de papel, escribo cosas que estaría dispuesta a hacer contigo…
-Suena interesante…
-Pero…. solo podrás escoger tres opciones, solo tres, deberás elegir con cuidado, una vez elegido no podrás cambiar, lo tomas ó lo dejas…
El me miró sonriente y desafiante a la vez, aceptó la consigna, así que rápidamente fuimos al grano, el reía cada vez que leía mis palabras, hizo una pre selección de cinco, dubitativamente dejó dos de lado, y luego me entregó los correspondientes según lo pactado.
Le devolví la primera y le dije que me esperara y no espiara, me llevaría unos minutos, ‘disfraz’, así que elegí algo que le hacía a mi marido por lo cual el no sospecharía, fui al baño y me desnudé dejando la ropa a un lado, me enjaboné la vagina y me depilé por completo, me peiné mi negra cabellera con raya la medio, haciéndome dos colitas, una a cada lado. Me puse un sostén ajustado y un pequeño culote que mi esposo me había regalado, como soy petisa pero muy pechugona y de grandes caderas, mis pechos parecían globos y mis nalgas parecieron comerse la tela, agregué unas medias de red, blancas, ajustándolas bien arriba de mis muslos y zapatos tacos altos del mismo color. Fui a la habitación de mi dulce hija, busqué entre sus cosas y me acomodé una de sus camisas del colegio, apenas pude abrocharme los botones de la cintura, pero el contorno no me dio a la altura de mis tetas, también, como pude agregué su corbatita roja y por último su pollera azul y tableada, el tema es que en mi cuerpo de mujer cubría poco y nada…
Entonces me presenté ante el que esperaba impaciente, con las rodillas juntas y los pies separados, en una intencional chuequera y con un dedo en mi boca, simulando una niña virgen e inocente
-Señor, soy fea… me va a pegar?
Si bien el quedó impresionado con mi figura, noté que no le gustó mucho mi actitud de ‘niña tonta’, sutilmente me hizo entender que él deseaba a una mujer, no a una nena así que desistí en mi actitud y me propuso pasar a la segunda tarjeta
‘Ataduras’ era la segunda, así que improvisando con algunas ropas y pañuelos procedí a complacerlo, en casa tenemos un par de cómodas sillas para ver películas, con generosos apoya brazos, sin dudar me hizo acomodar sobre uno, casi sentada con mi espalda me levantó las piernas y junto a mis brazos los ató fuertemente e los laterales, dejándome en posición ginecológica con las piernas abiertas, indefensa y a su merced, incómoda y excitada.
Acercó su boca a la mía, sentí su aliento, pasó su lengua por mis labios, pero no llegaba a besarme, cuando yo trataba de acercarme el simplemente se retiraba, me hacía desear, repitió la operación una y otra vez, deseaba a ese hombre, mi concha latía, mis pezones se endurecían y el hecho de no poder tocarme me enloquecía.
Finalmente, ele me beijou fundo, enfiando a língua até minha garganta, depois desceu e se acomodou entre meus peitos, só usando a boca, se enterrou entre eles, que pareciam explodir, foi procurando meus mamilos, desviando das roupas no caminho, como uma corrida de obstáculos, foi driblando a gravata, a seda da camisa e as transparências do sutiã, ele sabia como me esquentar no fogo baixo, meus botõezinhos queriam ser lambidos por ele, e ele fazia tudo devagar, sem pressa, foi assim que ele curtiu meus peitos, pela metade, escondidos entre as roupas, meus mamilos mal foram liberados.
Ele se afastou, se pelou completamente, a bela cock dura dele ficou na minha frente, eu queria ela, então Mariano foi até minha geladeira e voltou com um pote de geleia de ameixa, minha favorita, mas não pude evitar reclamar:
— Não vale! Falei três opções, e você já descartou 'Alimentos'…
— Ha! Ha! Bom, gostosa, não vejo como você pode me impedir…
Enquanto falava essas palavras, sem perder tempo, enfiava a cock dura dele dentro do pote de geleia pra depois tirar e meter na minha boca, o desgraçado me deixava com tesão, eu tava amarrada e impossibilitada, então era ele quem decidia cada movimento, fazendo a penetração profunda ou tão leve que eu mal conseguia alcançar a cock dele com a pontinha da língua, assim fui saboreando aquela carne doce entregue à vontade dele, linda, deliciosa, de vez em quando ele enfiava de novo no pote pra continuar me adoçando. Chegou a hora em que o doce começou a me empalhar e escorria pelo canto dos meus lábios, avisei ele pra mudar de atitude, e olha se ele não mudou…
Ele se abaixou e com as mãos poderosas puxou o tecido da minha calcinha até rasgar tudo, deixando minha pussy pelada e exposta, notei ele se excitar ao me ver toda depilada, voltou pra geleia, agora só pra deixar cair na minha pussy nua e nos meus peitos, entre a roupa que eu ainda vestia, pra depois alternar passando a carne quente e dura nos meus mamilos e no meu clitóris, eu tinha fechado os olhos pra aproveitar, me sentia toda pegajosa, finalmente pareceu se decidir e enfiou tudo até o fundo, dura, grande, quente.
O pau dele entrava e saía com fúria de dentro de mim, eu estava toda lubrificada, os lábios dele batiam nos meus, sentia ele ofegante, nossas línguas se entrelaçavam, de vez em quando ele descia pros meus peitos pra mordiscar meus doces biquinhos que já não aguentavam mais estímulo, de dentro da minha buceta saíam orgasmos profundos, um atrás do outro, intermináveis, me faziam gritar, era tudo tão louco…
De repente ele tirou e desceu com a boca pro meu sexo, se acomodou entre minhas pernas e senti a língua dele me percorrer, passando pelos meus lábios, pela minha vagina, pelo meu cu, pelo meu clitóris, me fazia vibrar, se levantou e voltou a roçar meus mamilos com o pau dele, depois me comeu de novo, e outra vez me lamber, montou uma rede estratégica me atacando por todos os lados com variações diferentes, por toda parte, me surpreendia a cada minuto e eu adorava, até que finalmente ficou entre minhas pernas, apertando com ritmo, sem pressa mas sem pausa meu clitóris, pra mim era tudo novo porque meu marido não gostava de me fazer oral e eu tava descobrindo que tinha perdido de viver prazeres lindos, até que tive um orgasmo lindo, terrível, que me fez gritar sem querer, eu estava ofegante, suada, até tonta, ele tinha conseguido o objetivo…
Então Mariano foi de novo até a geladeira e ao voltar com um pão de manteiga na mão exigiu:
-Vou pela minha última carta!
Sorri complacente aprovando o que tinha prometido, 'sexo anal' era a última jogada, minha raba estava pronta pra ele que começou a me untar com a comida fria, sentia que brincava no meu cu forçando a dilatar, a manteiga ia esquentando e derretendo por causa da minha própria temperatura, eu estava pronta, Mariano se acomodou e com um mínimo esforço o pau dele entrava no meu cu, de novo até o fundo, agora sentia ele se mexer no meu outro buraco, via na cara dele a satisfação estampada, adorava ver ele gozar, gozar dentro de mim, tomei o controle provocando:
- Tá gostando? mmmm!!! tá gostando da minha mmmm!!! buceta? cê gosta mmmm!!! de arrebentar tudo? mmmm!!! mmmm!!!, vai! Enche de porra mmmm!!!….
Ele gozou, de repente tirou o pau duro e, como uma mangueira, começou a cuspir porra com uma força incrível, sujando tudo pelo caminho, dos meus peitos até a pussy, terminando com um beijo profundo.
Voltamos à calma, soltou minhas amarras, meus membros estavam dormentes, as roupas da minha filha todas manchadas, meu corpo uma bagunça, com misturas agridoces de geleia, mel e porra, mas a experiência tinha valido a pena, levei um tempo pra limpar tudo e me recuperar.
Tudo passa pela minha mente num instante, como ele descobriu? Levanto o olhar e leio incrédula de novo:
BRENDA ‘puta’ PEÑALBA
CÊ GOSTOU DE DAR O CU PRO MEU MARIDO?
Se você é maior de idade, gostaria de saber sua opinião sobre esse conto, me escreva com o título ‘HUMILHADA’ para dulces.placeres@live.com
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4084661/Mi-amada-esposa.html
No te vas a arrepentir!
HUMILLADA
Entiendo que no hay nada más humillante y doloroso que la denuncia pública, el menos eso es lo que estoy sintiendo en estos momentos…
Hoy, como lo hago todas las mañanas, acompaño a mi hija de catorce años al colegio religioso que asiste desde pequeña, camino distendida, me acerco y me cruzo con algunos otros padres, me inquietan algunas miradas extrañas y comentarios que hacen por lo bajo al verme, como si algo sucediera. Llegamos la esquina y doblamos como de costumbre, entonces observo que habían colocado un enorme pasa calles, con grandes letras, de acera a acera, leo y siento helarse mi sangre, no puedo creerlo, estoy rodeada por mucha gente conocida, padres y personal del colegio con quienes converso todos los días, sus miradas acusadoras se clavan sobre mí, siento mucha vergüenza, me pongo colorada, solo miro al piso sin saber que hacer…
Era una mujer bastante popular en ese establecimiento, desde que mi pequeña Sofía ingresó como alumna yo formé parte de la cooperadora escolar y en especial destaco que hacía tres años que compartía las actividades con otra madre, Roxana, una mujer muy inteligente pero muy cáustica también, de un humor irónico en extremo con la cual terminamos siendo buenas amigas.
El problema fue que también terminé siendo amiga de Mariano, su esposo, un tipo de mi edad, alto, de buen físico, cabello crespo y ojos oscuros y penetrantes, un dulce que parecía ser muy atento y colaborador, siempre sonriente. Era un tipo con el que daba gusto dialogar, de esos que cuando surgen conflictos y nadie sabe cómo arreglarlos, siempre bajan las ansiedades y encuentran la punta del ovillo.
No me pregunten como terminé enredada con él porque no sabría que responder, mi marido es un buen tipo, trabaja como un burro, siempre fue muy buen padre y mentiría si dijera que me hizo faltar algo, hasta diría que me trató como a una reina, sexo nunca me hizo faltar, en resumen, un buen hombre que no merecía que le pusiera los cuernos.
Tampoco puedo decir que Mariano me acosaba, el parecía feliz con su matrimonio, con sus hijos, no era de esos tipos de doble vida que me seguían a escondidas de su esposa tratando de sacar ventaja, además él sabía que Roxana y yo éramos amigas.
Y yo tampoco lo provoqué, ni me regalé, ni me insinué a él, al menos jamás hice nada que recuerde en forma consciente.
Menos podría decir, del lugar, entorno religioso, con fuerte conceptos sobre la familia, la educación y sobre todo la religión.
Concluyo que solo se dio, una cosa fue llevando a otra, tal vez las rutinas del día a día nos llevaran a terminar enredados, solo atracción de sexos, entre hombre y mujer…
Así fue que esa mañana luego de dejar a Sofi en el colegio, Mariano me llevó de regreso a mi domicilio, mi esposo trabajaría todo el día, lo invité a pasar solo a discutir unos temas pendientes, pero una vez adentro, las cosas cambiaron, la atracción era mutua, nuestras miradas se cruzaron y los besos comenzaron, siguiendo los consejos de una vieja amiga hice un alto y le propuse un juego, que si bien le quitaría sorpresa al encuentro me evitaría tener que pasar por situaciones desagradables, éramos desconocidos y nuestros gustos podían no ser los mismos, así que le dije:
-Esperá, te propongo un juego
-Dale hermosa, me gustan los juegos…
-Corto veinte trozos de papel, escribo cosas que estaría dispuesta a hacer contigo…
-Suena interesante…
-Pero…. solo podrás escoger tres opciones, solo tres, deberás elegir con cuidado, una vez elegido no podrás cambiar, lo tomas ó lo dejas…
El me miró sonriente y desafiante a la vez, aceptó la consigna, así que rápidamente fuimos al grano, el reía cada vez que leía mis palabras, hizo una pre selección de cinco, dubitativamente dejó dos de lado, y luego me entregó los correspondientes según lo pactado.
Le devolví la primera y le dije que me esperara y no espiara, me llevaría unos minutos, ‘disfraz’, así que elegí algo que le hacía a mi marido por lo cual el no sospecharía, fui al baño y me desnudé dejando la ropa a un lado, me enjaboné la vagina y me depilé por completo, me peiné mi negra cabellera con raya la medio, haciéndome dos colitas, una a cada lado. Me puse un sostén ajustado y un pequeño culote que mi esposo me había regalado, como soy petisa pero muy pechugona y de grandes caderas, mis pechos parecían globos y mis nalgas parecieron comerse la tela, agregué unas medias de red, blancas, ajustándolas bien arriba de mis muslos y zapatos tacos altos del mismo color. Fui a la habitación de mi dulce hija, busqué entre sus cosas y me acomodé una de sus camisas del colegio, apenas pude abrocharme los botones de la cintura, pero el contorno no me dio a la altura de mis tetas, también, como pude agregué su corbatita roja y por último su pollera azul y tableada, el tema es que en mi cuerpo de mujer cubría poco y nada…
Entonces me presenté ante el que esperaba impaciente, con las rodillas juntas y los pies separados, en una intencional chuequera y con un dedo en mi boca, simulando una niña virgen e inocente
-Señor, soy fea… me va a pegar?
Si bien el quedó impresionado con mi figura, noté que no le gustó mucho mi actitud de ‘niña tonta’, sutilmente me hizo entender que él deseaba a una mujer, no a una nena así que desistí en mi actitud y me propuso pasar a la segunda tarjeta
‘Ataduras’ era la segunda, así que improvisando con algunas ropas y pañuelos procedí a complacerlo, en casa tenemos un par de cómodas sillas para ver películas, con generosos apoya brazos, sin dudar me hizo acomodar sobre uno, casi sentada con mi espalda me levantó las piernas y junto a mis brazos los ató fuertemente e los laterales, dejándome en posición ginecológica con las piernas abiertas, indefensa y a su merced, incómoda y excitada.
Acercó su boca a la mía, sentí su aliento, pasó su lengua por mis labios, pero no llegaba a besarme, cuando yo trataba de acercarme el simplemente se retiraba, me hacía desear, repitió la operación una y otra vez, deseaba a ese hombre, mi concha latía, mis pezones se endurecían y el hecho de no poder tocarme me enloquecía.
Finalmente, ele me beijou fundo, enfiando a língua até minha garganta, depois desceu e se acomodou entre meus peitos, só usando a boca, se enterrou entre eles, que pareciam explodir, foi procurando meus mamilos, desviando das roupas no caminho, como uma corrida de obstáculos, foi driblando a gravata, a seda da camisa e as transparências do sutiã, ele sabia como me esquentar no fogo baixo, meus botõezinhos queriam ser lambidos por ele, e ele fazia tudo devagar, sem pressa, foi assim que ele curtiu meus peitos, pela metade, escondidos entre as roupas, meus mamilos mal foram liberados.Ele se afastou, se pelou completamente, a bela cock dura dele ficou na minha frente, eu queria ela, então Mariano foi até minha geladeira e voltou com um pote de geleia de ameixa, minha favorita, mas não pude evitar reclamar:
— Não vale! Falei três opções, e você já descartou 'Alimentos'…
— Ha! Ha! Bom, gostosa, não vejo como você pode me impedir…
Enquanto falava essas palavras, sem perder tempo, enfiava a cock dura dele dentro do pote de geleia pra depois tirar e meter na minha boca, o desgraçado me deixava com tesão, eu tava amarrada e impossibilitada, então era ele quem decidia cada movimento, fazendo a penetração profunda ou tão leve que eu mal conseguia alcançar a cock dele com a pontinha da língua, assim fui saboreando aquela carne doce entregue à vontade dele, linda, deliciosa, de vez em quando ele enfiava de novo no pote pra continuar me adoçando. Chegou a hora em que o doce começou a me empalhar e escorria pelo canto dos meus lábios, avisei ele pra mudar de atitude, e olha se ele não mudou…
Ele se abaixou e com as mãos poderosas puxou o tecido da minha calcinha até rasgar tudo, deixando minha pussy pelada e exposta, notei ele se excitar ao me ver toda depilada, voltou pra geleia, agora só pra deixar cair na minha pussy nua e nos meus peitos, entre a roupa que eu ainda vestia, pra depois alternar passando a carne quente e dura nos meus mamilos e no meu clitóris, eu tinha fechado os olhos pra aproveitar, me sentia toda pegajosa, finalmente pareceu se decidir e enfiou tudo até o fundo, dura, grande, quente.
O pau dele entrava e saía com fúria de dentro de mim, eu estava toda lubrificada, os lábios dele batiam nos meus, sentia ele ofegante, nossas línguas se entrelaçavam, de vez em quando ele descia pros meus peitos pra mordiscar meus doces biquinhos que já não aguentavam mais estímulo, de dentro da minha buceta saíam orgasmos profundos, um atrás do outro, intermináveis, me faziam gritar, era tudo tão louco…
De repente ele tirou e desceu com a boca pro meu sexo, se acomodou entre minhas pernas e senti a língua dele me percorrer, passando pelos meus lábios, pela minha vagina, pelo meu cu, pelo meu clitóris, me fazia vibrar, se levantou e voltou a roçar meus mamilos com o pau dele, depois me comeu de novo, e outra vez me lamber, montou uma rede estratégica me atacando por todos os lados com variações diferentes, por toda parte, me surpreendia a cada minuto e eu adorava, até que finalmente ficou entre minhas pernas, apertando com ritmo, sem pressa mas sem pausa meu clitóris, pra mim era tudo novo porque meu marido não gostava de me fazer oral e eu tava descobrindo que tinha perdido de viver prazeres lindos, até que tive um orgasmo lindo, terrível, que me fez gritar sem querer, eu estava ofegante, suada, até tonta, ele tinha conseguido o objetivo…
Então Mariano foi de novo até a geladeira e ao voltar com um pão de manteiga na mão exigiu:
-Vou pela minha última carta!
Sorri complacente aprovando o que tinha prometido, 'sexo anal' era a última jogada, minha raba estava pronta pra ele que começou a me untar com a comida fria, sentia que brincava no meu cu forçando a dilatar, a manteiga ia esquentando e derretendo por causa da minha própria temperatura, eu estava pronta, Mariano se acomodou e com um mínimo esforço o pau dele entrava no meu cu, de novo até o fundo, agora sentia ele se mexer no meu outro buraco, via na cara dele a satisfação estampada, adorava ver ele gozar, gozar dentro de mim, tomei o controle provocando:
- Tá gostando? mmmm!!! tá gostando da minha mmmm!!! buceta? cê gosta mmmm!!! de arrebentar tudo? mmmm!!! mmmm!!!, vai! Enche de porra mmmm!!!….
Ele gozou, de repente tirou o pau duro e, como uma mangueira, começou a cuspir porra com uma força incrível, sujando tudo pelo caminho, dos meus peitos até a pussy, terminando com um beijo profundo.
Voltamos à calma, soltou minhas amarras, meus membros estavam dormentes, as roupas da minha filha todas manchadas, meu corpo uma bagunça, com misturas agridoces de geleia, mel e porra, mas a experiência tinha valido a pena, levei um tempo pra limpar tudo e me recuperar.
Tudo passa pela minha mente num instante, como ele descobriu? Levanto o olhar e leio incrédula de novo:
BRENDA ‘puta’ PEÑALBA
CÊ GOSTOU DE DAR O CU PRO MEU MARIDO?
Se você é maior de idade, gostaria de saber sua opinião sobre esse conto, me escreva com o título ‘HUMILHADA’ para dulces.placeres@live.com
0 comentários - Humilhada