Sua puta

No dejes de pasar por mi mejor post

http://www.poringa.net/posts/imagenes/4084661/Mi-amada-esposa.html

No te vas a arrepentir!



Hay en mí una puta caliente que necesita verga…



Si comienzas a leer este relato solo te pido que llegues al final no está dirigido a ti, pero si la persona que busco decide ya no ser parte de mi vida quien te dice, tal vez puedas ocupar su lugar, hay en mí una puta caliente que necesita verga…



Me has dejado sola y aun no encuentro el motivo, sea cual fuere no puede ser tan grave como para que de un día para otro desaparecieras de mi vida, me hiciste una puta y me entregué a tu perversión, acaso te aburriste de mi? acaso se te terminaron las ideas?, la tierra parece haberte tragado y este sitio que solías frecuentar será mi último llamado, como verás estoy dispuesta a entregarme a otro que decida ocupar tu lugar, quieres que te recuerde las cosas que hicimos?, bien, vamos a recordar entonces…



Recuerdas cuando nos conocimos? Era la fiesta de cumpleaños de mi pequeña sobrina, rodeados de niños que gritaban sin parar, eras el payaso de la fiesta, con tu cara blanca y esa ridícula peluca violeta, me pareciste patético, cursi y muy malo actuando, realmente había que tener personalidad para hacer semejante show, sin embargo te acercaste a mí y me trataste dulcemente, me hablaste al oído, me hiciste unos chistes malos y me compraste cuando me regalaste esa fea flor de plástico que lucías en la solapa de tu traje rotoso.



Así me robaste el número de mi teléfono, y una semana después te conocería sin maquillaje, me hipnotizaste rápidamente con tus teorías sexuales al punto de subirme a tu tren de locura sin importarme nada de nada, al poco tiempo me mudaba a tu apartamento y yo sería la mujer que haría realidad tus pensamientos, tengo flashes que en estos momento comienzan a desfilar por mi mente…



Tu primer acto de locura fue hacerme sorprender a ese viajo chismoso, el viejo Jaime no podía evitar espiar por sobre el tapial que separaba nuestras casas, y esa tarde armaste un show para él, yo no quería saber nada pero siempre fuiste muy incisivo, me habías depilado toda, me hiciste atar el cabello con dos colitas, me vestiste como una colegiala, con una camisa blanca ajustada, corbata azul, una pollera tableada al mismo color, diminuta, medias blancas con portaligas y una tanga hilo dental, abriste las cortinas del cuarto que daban al lugar donde Don Jaime se paraba a espiar, me recostaste sobre la cama y esperaste pacientemente a que el viejo mordiera el anzuelo.



Cuando al fin lo hizo, como si no supiera de su presencia comencé a jugar con mis vibradores mientras vos permanecías oculto en las sombras, recuerdas el acto que hice para ese vejete? como lamí esos vibradores, como le enseñé mi concha depilada, como los introduje en mi interior de mi sexo, como los introduje en mi culo? recuerdas que todo comenzó como un juego pero la excitación que sentí fue tan grande que terminé en una sinfonía de orgasmos? Pobre viejo, no sé cómo no le dio un ataque…. recuerdas? Fue uno de los primeros actos de locura, inolvidable experiencia para mi, recuerdas como me cogiste luego de la calentura que te habías agarrado?



Recuerdas cuando me mandaste a la oficina con un misterioso paquete bajo el brazo? como me indicaste a primera hora fui al baño femenino, me encerré en el cubicle , me senté en el inodoro y lo abrí presurosa, me encontré con un juguete que en su parte más ancha llegaba a los siete centímetros, terrible… leí tus instrucciones y excitada seguí el procedimiento, tomé el pomo de gel que adjuntabas, lo lubriqué y también lubriqué mi ano, bajé la tapa del inodoro, lo acomodé sobre él y comencé a sentarme, al principio no hubo problemas pero a medida que bajaba mi esfínter parecía ya no querer estirarse y se tornaba doloroso, contenía la respiración y volvía a forzar, una y otra vez, mi ano parecía partirse, pero al final logré introducirlo, sentí que entraba todo y quedaba la base solamente impidiendo que se introdujera por completo, subí mi bombacha, mis pantalones y me dispuse a cumplir mis ocho horas de trabajo.



No pude soportarlo mucho tiempo, es verdad, no pude cumplir tu pedido, pero solo yo sé el acto de sacrificio y entrega que significó estar el tiempo que duró con ese juguete en mi culo, el placentero dolor fue interminable, excitante, mis compañeros me notaban rara y no podía responder a mi jefe con coherencia, balbuceaba y la sangre me latía con fuerza, mi mente estaba concentrada solo en mi orto dilatado y en el mortificante pensamiento de que en cualquier momento alguien podría descubrirme, notar algo a mis espaldas, no sé, como disfruté ese día de hacer tu voluntad, recuerdo que al llegar a casa mi esfínter estaba destruido, no podía cerrarlo, aun guardas las fotos que me tomaste?



Y hablando de trabajo, recuerdas cuando me hiciste afeitar mi vagina por completo y ponerme una mini falda rosa tan ajustada que apenas pasaba la línea de mis glúteos? Claro, si encima agrego que me prohibiste usar ropa interior… Estaba súper nerviosa, caminar por la acera así fue todo un desafío para mí, los hombres me gritaban cuantas cosas se imaginen y ese día en el trabajo robé todas las miradas masculinas.



Hice lo que me pediste, mientras fingía estar concentrada escribiendo en mi computadora, observaba por el costado de mi monitor como Victor, mi compañero no sacaba la vista de mis piernas, al punto de no notar que yo me daba cuenta de todo. Mientras mordía la punta del lápiz sutilmente abrí mis piernas, como no dándome cuenta de lo que hacía, mostrándole a él mi raja pelada. El efecto fue peor de lo imaginado, se me pegó como una estampilla y por todos los medios me acosó hasta el cansancio, no sabía cómo evitarlo. Cuando casi terminaba la jornada y salía del baño él estaba en la puerta y me sorprendió, de un empujón me metió nuevamente adentro y se coló a mis espaldas, me apoyó sobre la pared, me levantó la pollera dejando mis nalgas al descubierto y antes que me diera cuenta me estaba cogiendo, me mojo al recordarlo, mi cara y mis pechos pegados a la fría pared, su verga entrando y saliendo de mi concha húmeda, susurrándome ‘puta’ al oído, no fueron ni treinta segundos, me había inundado con leche caliente… pero que treinta segundos…. recuerdas?

Y cuando fui prostituta por una noche? todavía no puedo creer lo que me hiciste hacer y menos que yo aceptara hacerlo. Te acuerdas? Parecía una diablita toda de rojo, ese top súper escotado por el que se escapaban mis pechos y no llegaba a mi ombligo, ese short de licra que había comprado en teoría solo para nuestra intimidad, más de la mitad de mis glúteos quedaban al aire, medias caladas de red hasta los muslos y esos zapatos con tacos tan altos sobre los cuales casi no podía pararme, que humillación! Caminando así por la calle, llena de maquillaje, reboleando las caderas de un lado a otro, provocativa, la vergüenza de que alguien me reconociera, y si pasaran mis familiares? mis amigas? ni siquiera me dejaste usar esa peluca rubia, así te gustaba, así me gustaba.



Sentí la bajeza de hacerlo por dinero, de subirme al coche de un completo desconocido, de un tipo despreciable, que me llevaran a un hotel, chuparle al verga, decirle que era la más grande que había conocido, gritarle al oído, fingir todos los orgasmos que él pudiera pagar, dejarlo que meta su verga en mi concha, en mi culo, rechazar su dinero extra para que le permitiera no usar preservativos, yo solo pensaba en ti en esos momentos…

No habrás olvidado que no viniste a buscarme como habíamos pactado y como una buena puta tuve que volverme en taxi a nuestro domicilio, semidesnuda y desalineada…
Recuerdas como reías cuando llegué?



Y hablando de prostitutas, supongo que no habrás olvidado el regalo de mi cumpleaños, ese día me ataste en un sillón del cuarto y te fuiste, me hiciste esperar más de la cuenta, no sabía que traías entre manos, al cabo de un tiempo prolongado sentí la puerta abriéndose y me sorprendiste con una de esas amiguitas con las que andabas, se desnudaron ante mi mirada incrédula y me obligaste a ver como la cogías por todos lados, me mirabas a los ojos cuando ella te lamía la verga, esa verga hermosa que tienes.



Me calentaste a fuego lento, viendo como la acariciabas, como lamías sus pechos, como acariciabas su piel, como se la metías en la concha, hasta el fondo haciéndola gemir, como se la metías en el culo abriéndoselo todo como me lo abrías a mí. Nunca olvidaré ese día, el impacto de ver al hombre de tu vida haciéndole el amor a otra será imborrable en mi mente, mis pupilas quedaron marcadas a fuego, como me excitaste esa noche, que impotencia sentía al estar atada y no poder correr a tu encuentro, disfruté con tu goce, recuerdas como terminó?

Recuerdas que cuando te cansaste de mostrarme como llenabas cada uno de sus agujeros y ella puso su cara a un par de centímetros de la mía? Recueras que terminaste masturbándote sobre su boca? Tan cerca de mí que aun me parece sentir tu hermoso aroma a verga caliente? Recuerdas que tu semen gota tras gota llenó su boca y ella reía con una sonrisa provocativa? Recuerdas que hiciste que me besara y nuestras bocas de mujer a mujer compartieron el néctar de tu ser? Recuerdas que esa noche fue todo lo que me diste?


Sua putaE a Antonella? Mais uma das suas amiguinhas, e dessa vez foi você quem ficou olhando, nunca teria tido um encontro homossexual se não fosse por você, me fez conhecer o quão delicioso é beijar outra mulher, sentir seu perfume, acariciar meus peitos com os peitos dela, lamber e sentir na minha boca como são macios, acariciar outros quadris, outras coxas, outra barriga, nos entrelaçarmos as duas em uma só, chegar na intimidade dela, sentir na minha boca o doce sabor de uma buceta quente, aprender a brincar com o clitóris dela, beber seu suco e até brincar no esfíncter dela como você brincava no meu.

Aprender a roçar buceta contra buceta, buscando nossos orgasmos, gozar na boca de outra mulher, como você gostou! Lembra que você me fez colocar aquele cinto com prótese e comer ela bem forte? Deixando ela de quatro, segurando pela cintura, fazendo ela uivar, sentindo o que você sentia.

Que puta que você me fez, lembra como a gente terminou? Eu lembro… ela de quatro e você por trás metendo no cu dela enquanto me segurava forte pelo cabelo a só alguns centímetros de distância, na sua vontade de vez em quando tirava e enfiava na minha boca até o fundo…

Lembra que você tirou e derramou seu esperma quente no cu dela, na buceta dela, banhando tudo pelo caminho e que depois me obrigou a limpar tudo com minha língua, até a última gota? Como esquecer…

E os garotos do hotel? Aquelas férias que passamos no mar? Aqueles jovens não tinham mais de vinte anos, como sempre te obedecia e naquele ano meu biquíni era minúsculo demais, tinha pagado caríssimo e eram só umas tiras, minha bunda enorme ficava praticamente nua e quando molhava no mar o tecido azul colava de tal jeito que minha buceta marcava toda e meus mamilos pareciam nus. Nossos três vizinhos de quarto não tiravam os olhos de mim e naquele lugar você encontrou uma oportunidade, traçou o plano A perfeição e você se fez de desentendido, eles pensaram que eu os seduzia pelas suas costas, nunca souberam a verdade.

Naquela tarde voltei pro hotel e você ficou na praia, eles achavam que eram os mais espertos do planeta, pobres ingênuos. Entrei no quarto deles, ainda de biquíni e bem cheia de areia, como você tinha me mandado. Ajoelhei aos pés deles e comecei a chupar os paus deles, um, o outro e o outro. Eles me cercaram como num filme pornô e minha boca não dava conta de saborear todos. Que picas lindas, duras, suculentas, torneadas. Chupei com loucura, com capricho, com experiência de puta. Sabia onde queria chegar, você tinha me pedido. Quando senti que chegava a hora, fechei meus lábios no corpo venoso. A descarga de porra chegou no fundo da minha garganta, um tiro certeiro e eficaz. O segundo veio um tempo depois, como pequenas gotas, foi acabando e me dando tempo de saborear antes de engolir. E o terceiro quase me matou! Que jeito de gozar, jorro atrás de jorro, ele gozava mais rápido do que eu engolia. Minhas bochechas até incharam e por um momento achei que não daria conta. No fim, diminuiu e eu mandei pro meu estômago até a última gota. Sabe quanto eu odeio o gosto amargo do sêmen? Por você, fazia com imenso prazer, só por ser sua puta...

Lembra que quando voltei pro seu lado, sem querer arrotei e você disse 'mmmm... que cheiro de porra'? Lembra como eu fiquei vermelha?

Quer que eu continue lembrando? Quanto mais eu poderia escrever! Agora me sinto perdida, confusa, como uma bússola que perdeu o norte, como um navio que perdeu o leme. Preciso que você seja meu guia, que me prostitua, que me rebaixe, que me humilhe. Me viciei sem perceber, clamo aos gritos por aquele homem que me guia com mão firme. Mas esse será meu último chamado, já decidi. Se você não responder, com certeza algum dos muitos leitores vai ter propostas mais que interessantes pra mim...

Se você gostou dessa história e é maior de idade, pode me escrever com o título 'SUA putinha' para dulces.placeres@live.com

1 comentários - Sua puta