Olho por olho...

Total libertad para comentar lo que quieran
Espero sean de vuestro agrado

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OJO POR OJO...


Siempre fui una mujer normal, de clase media, muy apegada a mi rol de madre y esposa, Romina y Miriam, mis niñas, y Ramón, el hombre que compartía mi cama cada noche, mi compañero de vida, el mejor padre que pudiera haber
Ese era mi mundo, eso era todo lo que me importaba y eso era todo lo que defendía, si mi mundo estaba bien, yo estaba bien
En esos días, fuera de casa yo era una abogada que compartía un estudio sobre la avenida principal con dos socias, dos compañeras de facultad con la que nos decidimos en su momento a largarnos a la aventura de ser nuestras propias jefas
Las pequeñas ya eran adolescentes de estudios secundarios, Romina la mayor, se perfilaba como una futura abogada, como su madre, de carácter fuerte, la que siempre quería tener la razón, Miriam era más tranquila, y destacaba en todo lo que eran actividades físicas, en especial vóley, su pasión.
Ramón mi esposo, trabajaba en una empresa productora de helados, era como el encargado de línea o algo así según solía comentarme 

Y así pasaban mis días, y en la cama, por las noches, también era una mujer normal, nunca me consideré una sex symbol, tampoco me autocalificaba con altas notas en el sexo, no sé, nunca fui esa perversa con la que sueñan los hombres, lo mío iba mucho por caricias, palabras bonitas, y hasta puedo sonar un tanto aburrida con mis pensamientos
No me gusta el sexo anal, nunca lo hice por ahí ni me motiva hacerlo, las veces que Ramón lo había intentado no había funcionado y ya se había resignado
Tampoco lo dejaba que me acabara en la boca, situación que siempre me recriminaba, me daba asco, solo no podía
A veces el me decía que era muy fría, pero que podía hacer si es que teníamos a nuestras hijas adolescentes en el cuarto contiguo, y en mi cabeza femenina, las cosas solo eran de esa manera

Seguramente el tiempo iba horadando poco a poco nuestra relación de pareja, y aunque para mi así estuviera bien, era obvio que para mi esposo no
Tal vez diecisiete años de matrimonio puedan sonar a mucho, las cosas estaban como estaban y no podía hacer demasiado para cambiarlo
Habían pasado los días de disfraces, de prendas eróticas y de historias locas. Ramón había intentado ir por el lado de películas pornográficas, pero tampoco era lo mío, me aburrían y muchas veces solo me quedaba dormida, lo que provocaba su enfado, hasta que desistió con ese tema
Los juguetes también fueron un sinsabor, a mí me gustaba su pija porque estaba enamorada de él y los juguetes bueno, hasta me sentía un poco violada con ese tema porque yo lo hacía solo para complacerlo y la verdad es que nunca me lubricaba y me terminaban resultando dolorosos

Todo empezaría por casualidad, un golpe a la realidad, como suele suceder...
Un día de trabajo, como cada día, se apareció Daniel, uno de mis tantos vecinos, se dio en que lo recibiera Mariana, una de mis socias, pero él pidiera hablar directamente conmigo, que era algo personal
Yo estaba ocupada con unos papeles, pero al levantar la vista, obviamente lo reconocí, intercambiamos unas sonrisas de saludos y él vino a mi encuentro, pasamos a mi oficina para tener una charla mas privada y no molestar a mis socias, que estaban en sus quehaceres
Nos sentamos y empezamos la charla escritorio de por medio

Cómo estas Paula! bonito estudio - dijo como para romper el hielo -
Hola Daniel, - respondí - que te trae por acá? tenes algún tema legal que no puedes contarme en el barrio?

El meneó la cabeza y se aflojó el nudo de su corbata, como buscando aire y dijo

Mirá Paula, me voy a divorciar de Marcela, la situación entre nosotros no da para mas...

Yo no esperaba esas palabras de la boca de mi vecino, ellos parecían un matrimonio feliz, como el mío, lo animé a proseguir

Es que me es infiel, tengo pruebas, una y otra vez, siempre había sospechado y le pagué a un tipo que se dedica a eso, y bueno...

Lo corté en ese instante y le dije

Daniel, un momento, debes saber que nosotras no nos dedicamos a ese rubro en especial, pero si te puedo recomendar algún colega de mi confianza

Pero no, no, es que vos no entendes Paula, necesito que seas vos quien me represente

Daniel estaba transpirado, incómodo por la situación, me había tomado con su mano por mi antebrazo, realmente me estaba preocupando y no veía el motivo por el cual necesitaba imperiosamente de mis servicios, retiré mi antebrazo haciéndole notar que me estaba incomodando

El, tomó su maletín de mano, lo puso sobre el escritorio, lo abrió y sacó un sobre gris lleno de fotografías

Ahora vas a entender... - dijo para comenzar a mostrarme las fotos que tenía, agregando - ves? mi mujer, se acuesta con tu marido...

Me recosté sobre el espaldar de mi sillón incrédula, las fotos mostraban a mi esposo con mi vecina, cómplices en algún restaurante, caminando por algún sitio, acaramelados en su coche, y lo peor, entrando y saliendo de algún motel de ocasión
No daba crédito
Por si fuera poco, tenía capturas de WhatsApp de charlas subidas de tono y fotos íntimas que solo hacían cerrar toda la historia
Rompí en llantos, en una crisis de nervios, empecé a gritar, a perder el control...

Cuando abrí lo ojos, estaba recostada en el piso, y el servicio de emergencias me estaba tomando la presión, mis socias me miraban preocupadas, y Daniel mi vecino, ya no estaba en el lugar, no entendía nada

Tranquila - me dijo uno de los doctores - ya pasó, tu marido está en camino...

Ramón llegaría poco después, había sido un bajón de presión, solo eso, y solo me llevó a casa, a descansar.
El intentaba hablarme, con su dulzura característica y su amor empalagoso, esa forma de ser que me enamoraba, pero esta vez... esta vez solo miraba la nada misma por el vidrio lateral del auto, porque lo odiaba por dentro, había pasado del cielo al infierno en un abrir y cerrar de ojos y hubiera deseado que todo se tratara de un sueño
Dejé correr el tiempo y solo empecé a estar alerta ante pequeños detalles, detalles que ahora se me hacía visibles, Daniel mi vecino me había quitado la venda de los ojos y ahora observaba como se vestía, los tiempos que pasaba con su celular, los horarios de encuentros laborales y todos esos tips que me hacían ver la realidad

Volvería a reunirme con Daniel, ahora las cosas estaban claras, éramos dos tristes cornudos consolándonos mutuamente, volvería a decirle que a pesar de todo, yo no podía llevar adelante su representación, y que anduviera con cuidado, era altamente posible que los resultados finales de un divorcio no estuvieran acordes a sus expectativas
También sentía asco por mi pareja, o por mi, o por mi relación, dormir cada noche con un hombre que me era infiel, besar los labios sabiendo que eran los mismos labios que le chupaban la concha a la puta de mi vecina, sentir cuando me penetraba que me dijera que me amaba y que era única para el...
Y Marcela, falsa, en cada cruce casual me regalaba una sonrisa, un saludo, preguntando por mi familia, solo me daban ganas de arrancarle los cabellos uno por uno, maldita bruja

Las cosas estaban como estaban, y así no podía seguir, mis socias eran mi válvula de escape y con ellas lloraba todas mis penas, y en esas charlas de socias, saldría un poco la solución, aunque en ese momento solo fueran palabras sin sentido, en verdad, no lo serían tanto...

Volví a citar a Daniel a mi oficina, una mañana como cualquiera

El llegó y lo hice pasar, los dos ya estábamos más tranquilos, habíamos asumido nuestros cuernos, él seguía plantado con el tema del divorcio, y yo creo que estaba más en plan de dejarlo pasar, cegarme a la realidad
Se sentó donde esa mañana, cuando tenía las fotos, le serví un café y no estaba para muchos rodeos
Me senté de lado sobre el escritorio, dejando que mi pollera se levantara un poco y mi muslo izquierdo quedara un tanto expuesto

Daniel, - dije segura de mis palabras - la propuesta es simple, escuchaste eso de 'ojo por ojo y diente por diente'?

Él se quedó mirando, y aseguré para que no quedaran dudas

Si, te propongo que me cojas, todas las veces que sean necesarias, hasta que cierren nuestras heridas

Y para que no quedaran dudas tomé una de sus manos y la llevé a mis pechos, para que los apretara con fuerza

Él se incorporó y sentenció

Mañana, a esta hora pasaré a buscarte, tenemos un trato

Estaba segura de los pasos que estaba dando, como nunca lo había estado en mi vida
Todo parecía normal, como cada día, desayunamos los cuatro en la mesa redonda, como lo hacíamos siempre, hablando de las cosas del nuevo día mientras las chicas peleaban por sonseras como siempre lo hacían, mi esposo me platicaba algunas de sus cosas laborales mientras yo solo le devolvía una sonrisa cínica, en el ambiente flotaba ese aire de familia perfecta
Pero por dentro, una sed de venganza envenenaba mi alma, me había depilado prolijamente para estar presentable para mi vecino, me había puesto un conjunto de ropa interior nuevo, en tono lavanda, con transparencias que dejaban notar toda mi conchita, por detrás era hilo dental, un conjunto con el que pensaba sorprender justamente con Ramón, mi esposo
Sabía que me quedaba muy lindo, soy una mujer de pocas tetas, pero enorme culo, y sabía por dónde entrarle a un hombre
También había puesto en mi cartera de mano un juego de medias de red por si hiciera falta llegado el momento
Salimos, cada uno con su coche, él hacia su empleo, y yo con Romina y Miriam, el colegio estaba de paso al estudio de abogacía así que siempre era su 'taxi'
Las deje dándole las recomendaciones que toda mamá da y ya si, llegaba lo mejor de ese día

El siguiente destino fue el estudio, donde mis socias eran mis cómplices y quienes estaban en total acuerdo con lo que estaba haciendo
Daniel llegaría un poco después, estaba impecable, aunque se le notaba un cierto nerviosismo en sus palabras, como que tuviera un nudo en la garganta, y las manos frías, inquietas y transpiradas delataban que estaba fuera de su zona de confort, sin dudas él era un hombre de familia, y una inifdelidad, era algo que lo sacaba de eje
Había traído una caja de bombones, pero se los dejé a mis socias, que diablos, esto no era una cita, era una venganza
Fuimos a su coche y de ahí directo a un hotel alojamiento en las afueras de la ciudad
Ya en el cuarto, Daniel parecía estar aún más nervioso y temí que solo se arrepintiera así que avancé decidida casi acorralándolo contra la pared, lo miré a los ojos e hice que me mirara, me puse en puntas de pies, tomé sus manos y las llevé sobre mi trasero, sobre el jean que tenía y le dije casi en un susurro

Shhhh.... tranquilo, hagamos lo que vinimos a hacer... vamos, negame que nunca le miraste el culo a tu vecina con ganas...

El empezó a sobarme y yo empecé a besarlo, no voy a negar que Daniel era un tipo interesante, buen mozo, y que resultaba atractivo a cualquier mujer, y solo me dejé llevar
Puse una mano en su pecho, lo miré a los ojos y me desplomé de rodillas, le solté el cinto con premura, luego el jean y casi a los tirones desnudé su cintura, su pija saltó estoica entre las prendas apoyé entonces mis manos en la pared posterior y usando solo mi boca jugué con ella, buscando pescar a la inquieta, para besarla, para meterla en lo profundo de mi garganta para deslizarla muy rico por mi lengua, entrando y saliendo 

Luego de un rato el me levantó y me besó profundamente, sentí en mis labios los labios de otro hombre, el sabor de la venganza, y me resultó placentero, nos desnudamos con premura, él me miraba extasiado y no dudó en halagarme el hermoso culo que portaba, hasta me confesó que siempre que podía me lo miraba, siempre lo había hecho, mientras tantos nuestros cuerpos casi sin ropas, - porque me pidió que me dejara el sostén y la tanga - estaban a contraluz en la penumbra del cuarto

Daniel volvió a besarme los labios, sus manos recorrían toda mi piel y lo pajeaba lentamente, le acariciaba las bolas, bajo por mi cuello, por mi pecho alto y luego a mis tetas, delineando el contorno del sostén, pasando su lengua muy cerca de mis pezones, buscando colarla entre la tela y mi piel, me hacía morir en deseos de que me las comiera enteras y sentí mojarme a morir, un gemido perverso escapó de mis labios y ahora sus manos estaban frotándolas, pero siempre en forma indirecta, por encima de la tela, y solo pude decirle

Dale! cogeme toda! que estás esperando?

Pero el me tiró sobre la cama, abrió mis piernas y se arrodilló a un lado, para repetir en mi conchita lo que había hecho en mis pechos, pasando la lengua por los lados de la tanga, por arriba, por los lados, hurgueteando para llegar a lo profundo, pero sin hacerlo, volvía a pasar su lengua por mi enorme clítoris, pero siempre por encima de la tela de la tanga, creí morir, le rogaba que avanzara pero no lo hacia, estaba bebiendo todo mi mar salado y no puede estirar llevar mi mano a mi sexo para terminar lo que él no hacía, bastarían unos roces constantes y ya, me retorcí para explotar y ver fuegos artificiales en gritos imposibles de contener

Entonces sí, ya no esperó, apuntó con su verga y me la metió toda, y en ese momento el rostro de Ramón se hizo presente, y sentí la verga de mi vecino penetrarme una y otra vez, y me resultó exquisito, el sexo mezclado con el sabor de la venganza, y le pedí que solo se extendiera todo lo que fuera posible
Cambiamos de posiciones, una y otra vez, nos revolcamos en placer, y mi concha se saciaba de interminables orgasmos, lo cabalgaba, frente a frente para vernos nuestros rostros, luego giré solo para que me viera el culo mientras se la comía toda, me puso en cuatro y siguió dándomela fuerte, hicimos cucharita, el por detrás, y al final solo me dejó de lado, recostada, me corrió bien el hilo dental y se preparó para la estocada final, solo me la dio fuerte y recibí una nalgada, lo sentí venir

Daniel la sacó en el momento justo y empezó a acabarme todo en las nalgas, lo pude ver de reojo, su rostro de placer y estirando una mano llegué a acariciarle el pecho para de alguna manera pudiera gozar con su gozo
Me excitó sobremanera sentir su semen solo chorreando y chorreando sobre mis glúteos, se sentía tan caliente y Daniel no dejaba de tirar leche, era un semental! 


Olho por olho...Quando terminou, eu ainda ofegava, com a respiração cortada, e me senti deliciosamente suja, como nunca tinha me sentido antes.
Sem me mexer, desci a mão do peito dele até o pau, que ainda estava duro, e lembrei de todos os segredos proibidos que eu guardava do meu marido.

— Mete no meu cu! — falei decidida — agora! vai!

Confesso que doeu, era minha primeira vez e todo o gozo derramado serviria de lubrificante, mas o gosto da vingança era mais forte, dar ao meu vizinho o que eu não dava pro bastardo do meu marido.
Ele só me fazia gemer, uma mistura de dor e prazer, mordi o travesseiro, era demais, mas incentivei ele a continuar e o pau dele parecia muito duro no meu cu, e eu não ia parar até o fim, só que eu tinha outra coisa em mente...

Falei pra ele:

— Quero que você goze na minha boca!

Soou como uma ordem e ele não demorou pra fazer, depois de arrebentar bem meu cu, veio depressa pro meu lado, e de cima descarregou o esperma nos meus lábios, na minha língua, e senti o gosto, e não tive problema nenhum em mostrar como engolia todo o caldo dele, me lambendo toda como uma puta.

Faltava pouco tempo, então fui tomar um banho rápido, Daniel faria o mesmo e tinha chegado a hora de voltar.
Combinamos ser discretos, nada tinha acontecido entre nós e eu aconselhei ele de novo a tomar cuidado com o divórcio, do meu lado eu ia pensar nos próximos passos.

Lembro das palavras que Daniel me disse antes de eu descer do carro dele:

— Paula, sinceramente... não entendo por que o Ramón se meteu com a Marcela, tendo na cama uma mulher como você...

Me despedi dele com um obrigada e um sorriso pelo elogio.
Naquela noite, eu ia transar como nunca com o Ramón, com a alegria de ter dado o cu pra outro, algo que ele nunca teria, e dei os beijos mais profundos que podia dar, com os mesmos lábios e a mesma língua que horas antes tinham se enchido com o gozo do Daniel.

A história marcaria que Daniel se meteu num divórcio complicado com a esposa dele, e, como eu tinha avisado, não saiu tão bem assim. Parados, os dois saíram perdendo e os únicos vencedores foram os advogados que meteram o bedelho na briga.
A Marcela ficou com a casa, e ele praticamente com nada, é a vida.
Do meu lado, mantive meu papel de corna mansinha aparente, com o sorriso de família perfeita, com o amor incondicional pelo meu marido adorável, mas algo tinha mudado em mim.
Eu só começaria a olhar pra cada homem que cruzasse meu caminho como uma opção pra levar pra cama, pra entregar minha bucetinha, pra beber os sucos deles, pra ser uma puta, a puta que nunca seria com o Ramón — ele mesmo provocou isso.

Se você curtiu essa história, pode me escrever com o título OLHO POR OLHO... para dulces.placeres@live.com

2 comentários - Olho por olho...

Estas son las cosas que suele pasar cuando una mujer no quiere disfrutar o desmelenarse con su marido, pero si se lo da a otro.