O Fim da Nossa História

Total libertad para comentar lo que quieran
Espero sean de vuestro agrado

http://www.poringa.net/posts/imagenes/5909834/Erotismo-en-B-N---01.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/5930158/Erotismo-en-B-N---02.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/5962854/Erotismo-en-B-N---03.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/5981636/Erotismo-en-B-N---04.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/5997767/Erotismo-en-B-N---05.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/6004665/Erotismo-en-B-N---06.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/6041938/Erotismo-en-B-N---07.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/6075224/Erotismo-en-color---08.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/6084997/Erotismo-en-color---09.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/6099556/Erotismo-en-color---10.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/6110497/Erotismo-en-color---11.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/6116242/Erotismo-en-color---12.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/6131873/Erotismo-en-color---13.html

https://www.poringa.net/posts/imagenes/6166354/Erotismo-en-color---14.html

https://www.poringa.net/posts/imagenes/6175748/Erotismo-en-color---15.html


EL FIN DE NUESTRA HISTORIA


Escribo estas líneas cuando se cumple un año del fin de una historia y el cierre de una hermosa etapa de mi vida

Ludmila, mi pareja de esos días y yo hacíamos los últimos intentos por reconstruir el amor de una pareja que se marchitaba poco a poco, y no es que nos lleváramos mal, no, solo que las vidas y los intereses personales, en algún punto se habían ido separando y había llegado el punto en que éramos dos extraños en la cama
Es cierto, nos habíamos conocido de pequeños, en el inicio de estudios secundarios, fue mi primera noviecita, fui su primer noviecito, quedó embarazada cuando aun éramos muy menores de edad y todo pasó demasiado rápido para nosotros, como antes de tiempo
Nos arreglamos como pudimos, para esa niña que venía en camino, y postergamos todas nuestras expectativas personales para un futuro, conseguimos empleos y gracias a la ayuda de todo nuestro entorno familiar nos mantuvimos a flote

Fueron días muy lindos, lo mejor que me había pasado, amaba a mi hija, y a mi pareja, casualmente siempre nos mantuvimos así, en pareja, nunca quisimos formalizar la relación, siempre pensamos que nadie estaría por encima de nuestro amor, no necesitábamos una firma por civil, menos, pisar una iglesia
El mundo siguió girando, sin prisa, pero sin pausa y cuando nuestra pequeña abrió sus alas y consiguió una beca de estudios en España, de pronto, nos vimos con el nido vacío
Fue como abrir los ojos una mañana y decir - guau! ya está, ya cumplimos, ya se terminó -
Pensamos en tener un segundo hijo, algo que no se por qué postergamos en el tiempo para darle todo a Estefanía, nuestra niña, pero ahora se nos había pasado el momento, Ludmila pasaba los cuarenta y los médicos no estuvieron muy de acuerdo con nuestra idea, idea de la que por cierto también nosotros dudábamos, empezar todo de nuevo, ya no teníamos la energía de veinticinco años atrás

De pronto nos encontramos con la situación de que nos sobraba tiempo y no sabíamos en que ocuparlo, nos sobraba dinero y no sabíamos en que gastarlo, y nos sobraban palabras y no sabíamos de que hablar, nos sobraban miradas pero no podíamos ver, todo se fue dando poco a poco
Ludmila entonces retomó sus estudios truncos, siempre había querido ser psicóloga y ahora tomaba la oportunidad, nunca me justificó porqué había elegido el horario nocturno, tal vez porque fuera el único tiempo en que compartíamos nuestras vidas, cuando yo regresaba de mi empleo, y dada la situación, había empezado a quedarme a trabajar hasta mas tarde, no me importaba la paga, me importaba no estar solo
Empecé a odiar los fines de semana, porque estábamos encerrados como perro y gato, y dato curioso, el lunes se transformaría en mi día favorito
Me di cuenta que empezaba a ver a mis compañeras de trabajo con otros ojos, de pronto me interesaba por sus vidas, y de pronto me sentía tontamente seductor

La pandemia del 2020 y ese encierro obligatorio nos empujaría al borde del abismo, muchas parejas había sucumbido a la convivencia y nosotros estuvimos en el límite, casi sin retorno
La futura psicóloga parecía potenciarse, no se que mierda le metían en la cabeza en la facultad pero noté que me había vuelto transparente y predecible para ella, me leía como a un libro abierto, y todo parecía llegar a un final anticipado
Tal vez nos mereciéramos una última oportunidad, volver a encontrarnos, a conocernos, a amarnos, necesitábamos estar lejos de todo lo que fuera el día a día

Tuvimos la idea de un viaje, me debían algunos días de licencia en el trabajo y ella podía pedir algunos en el suyo, además, por una semana que ella no asistiera a su facultad, pues no cambiaría la historia de la psicología
Ludmila se encargo de todo, ella era buena para eso, también condujo las tres horas en coche, también era buena para ello, y llegados al sitio, nos encargaríamos de las cosas de rigor.
El complejo era bonito, varias cabañas por doquier y una enorme piscina central que lucia muy apetecible, aunque la temperatura ambiente de esos días me hacían adivinar que solo la contemplaría desde el borde

Desempacamos todo en nuestra cabaña de madera y empezamos a imaginar lo que haríamos esa primera tarde, así que echamos a rodar nuestra imaginación, solo divagamos sin rumbo fijo para conocer la ciudad y pereció que todo iría bien, incluso por la noche hicimos el amor como hacía tiempo que no lo hacíamos.
Estábamos fuera de temporada, lo bueno es que en el complejo no había nadie, en la ciudad no había nadie, los precios estaban regalados y no teníamos que esperar en ningún sitio

Parecía que todo funcionaba según el plan, las piezas del rompecabezas se acomodaban, y nuestra historia, esta historia iba hacia un final feliz conforme pasaban los días

Pero algo sucedería al final de nuestra estancia en el complejo, cuando apenas nos restaban un par de días
Habíamos salido por la mañana, almorzamos en un rico restaurante y volvimos tipo tres de la tarde. El sol por primera vez estaba a pleno y el día se mostraba más que primaveral, así que Ludmila sugirió que fuéramos a la piscina, cosa que hicimos.
Ella se acomodo sobre una de las tantas reposera y yo opte por refrescarme un rato en la paz de la tarde

En eso sentimos el ronroneo de un motor y luego detenerse, miramos hacia el garaje como típicos curiosos pero la edificación central no nos dejaba observar
Una de las chicas de la recepción fue a recibirlos y pronto vimos pasar una pareja con sus pertenencias
Salí de la piscina para ir a sentarme al lado de mi pareja, y empezamos a maldecir la situación, estábamos perfecto como estábamos, el lugar parecía ser solo nuestro

No pasaría mucho hasta que ellos llegaron al sitio
El tipo aparentaba más de cincuenta aunque se notaba muy en forma, con una calvicie incipiente y un bronceado prematuro para la época del año.
Usaba traje de baño y chancletas para la ocasión más una toalla acomoda en el cuello, mientras unos anillos dorados y algunos tatuajes no dejaba de llamar mi atención
Ella por su lado, con una capelina y anteojos de sol, con la parte de arriba de una bikini fucsia y una pollera negra del tipo tenis, bolso de mano muy de mujeres y chancletas con moderadas plataformas, aparentaba unos treinta largos

Nos saludaron con cortesía al pasar a nuestro lado, respondimos el saludo por respeto y nos quedamos expectantes como chusmas a ver que pasaba
El se sentó en una de las reposeras que daban al frente y ella contorneándose un poco se quito la falda, trague saliva, es que estaba muy buena, con la tanga que se le perdía en medio del culo, solo se metió al agua y empezó a nadar de lado a lado
No podía dejar de seguirla con la mirada, y no sabía cómo hacer para no molestar a Ludmila, porque ella no era tonta
Por si fuera poco, luego fue al borde de la piscina, donde estaba su pareja se subió apoyándose con los codos en el borde y casualmente, todo su enorme culo quedó en línea directa hacia nosotros, es que ella sabía, no podía no saberlo

Vaya pareja... - dije como para salir del brete en el que me sentía -

Adivino... - respondió Ludmila con sus aires de psicóloga - son amantes, el tipo tiene plata, está de trampa, se nota que la aguanta porque es más joven y está muy buena, debe coger rico, ella tiene toda la pinta de puta, de las que le van a sacar hasta la última moneda, además, seguro ya notaste que tiene las tetas hechas, seguro de las pagó él

No seas así... porqué fabulas tanto? acaso no pueden ser pareja? como nosotros

La situación me ponía nervioso, porque la mujer ahora se paseaba como pavo real al borde de la piscina, tomándose selfies o pidiéndole a él que lo hiciera, era algo que rayaba en lo porno por lo cual Ludmila me dijo mirando donde ella estaba

Te gusta cierto? te la cogerías sin dudar, sabes Sebastián que sos un hijo de puta cierto?

Mierda, me atacaba directamente por solo mirar lo que sucedía, ahora yo era el culpable, así que solo le dije de ir a otro sitio para que las cosas no pasaran a mayores

Por el resto de la tarde saldríamos a caminar por la avenida céntrica, a ver vidrieras, tomar algo y comprar algunos regalitos tradicionales para familiares y amigos, como suele hacerse
Llegamos cuando ya era de noche, nos duchamos y armamos la comida que ya teníamos planificada, fuimos al quincho externo, un espacio común ya que hacía calor y ahí estaba fresco, no había noticias de los improvisados vecinos pero yo no podía quitarme de la cabeza a esa perra de la piscina
Eran cerca de las once de la noche, ya estábamos de sobremesa cuando ellos aparecieron en el lugar, el tenía una camisa floreada muy ridícula y un short a las rodillas, aun tenía lentes de sol, a pesar de la hora, ella, un vestido de algodón largo a los tobillos, negro como la noche, pero muy ceñido, que marcaba todas sus formas de mujer, él traía una botella de champagne y ella varias copas

Ellos se sentaron a nuestro lado en forma decidida, como si fuéramos amigos de toda la vida, ella a mi lado y él al lado de Ludmila, fueron muy jugados pero él tomó la palabra de inmediato, Dante y Rocío, se presentaron y empezaron a parlotear como si fuéramos amigos de toda la vida, buscando palabras justas, abrió la botella y sirvió rápidamente, propuso un brindis por un noche más
La verdad es que Ludmila y yo nos vimos arrollados, sorprendidos porque en el fondo, de que se trataba todo esto?
Sacaron temas, de la estancia, nos comentaron que estaban unos días por ahí, le dijimos que aun nos quedaba el día siguiente, el sábado, ya que regresaríamos el domingo a primera hora, dijeron que era una pena porque gustaban formar amistades y bueno, ellos recién llegaban y dado que éramos solo los cuatro en ese paraje, todo parecía encajar
Bebimos la botella completa, Ludmila parecía no estar muy cómoda con la situación, pero a mi, Rocío me cautivaba con la mirada
Ni mi esposa ni yo éramos tontos, intuíamos que algo raro había en el ambiente, algo escondido detrás de tanta amabilidad entre desconocidos y solo al final deslizaron algún comentario como al casual, como sin importancia, que ellos practicaban intercambios de pareja y ya, no mucho mas, como dejando una espina clavada

Pero en ese momento todo terminó y cuando había avanzado la noche, cada cual a su cuarto
Ya en la cama, antes de conciliar el sueño, mi mujer y yo hablamos sobre lo que estaba ocurriendo, porque normal, lo que se dice normal, pues no lo era
Después de un rato, tenía ganas de cogerla, aunque en mi mente, el motivo de mi excitación no era otro que Rocío, la mujer que terminaba de conocer, pero Ludmila estaba cansada y al final nos venció el sueño
El sábado sería nuestro último día, nos levantamos temprano y bajamos al comedor central a desayunar, preparamos nuestras infusiones y nos sentamos a una mesa sobre la ventana que daba la piscina, estaba nublado pero hacía calor, por la tarde el pronóstico anunciaba chaparrones diversos, así que la idea era aprovechar el tiempo que aun nos restaba, empezamos hablar de nuestras cosas, de como sería nuestro día y como sería nuestro regreso, hasta que ella apareció, con un jean tipo short rasgado, y una remera normal, con chancletas, mi mirada fue hacia ella, era imposible evitar el deseo, ella nos vio y vino hacia nosotros nos saludó con besos de mejillas, una vez mas, como si fuéramos amigos de toda la vida, era como que nos acosaban en cada momento, preguntó por nuestro planes, dijo que Dante estaba por bajar, deslizó que habían tenido una noche de sexo y lo había dejado agotado y solo ahhh! por que? por qué hacía esas cosas?
Dardo llegaría poco después, me dio la mano y le beso la mano a mi mujer con la reverencia de una princesa

Buscamos la forma de escabullirnos de esa telaraña melosa y fuimos por nuestra recorrida planificada, poco a poco el cielo comenzó a cerrarse y a oscurecerse, a la hora del almuerzo fuimos a un restaurante muy paquete mientras las primera gotas pegaban ya en los ventanales del local
Eran cerca de las cuatro de la tarde cuando parecía haberse desatado un nuevo diluvio universal, así que solo volvimos al hospedaje mientras los limpiaparabrisas del coche no daba a basto
Nos encontraríamos nuevamente los cuatro en ese comedor principal, donde parecíamos encarcelados por el aguacero que se desataba, así que solo empezamos a socializar nuevamente
Fuimos por unos mates y nos sentamos en unos sillones muy cómodos, pero ella, nuevamente se sentaría a mi lado, y el, al lado de Ludmila
Se dieron charlas y mas charlas, y Rocío, como quien no quiere la cosa, cada tanto apoyaba su mano sobre mi pierna, situación que me hacía parar la pija
Cuando empezaba a terminar el día, el cielo comenzaba a despejarse, fue cuando Dante dijo de comer todos juntos bajo el quincho, que el era muy buen asador, y que nosotros lleváramos alguna botella de vino, no aceptarían un no como respuesta


O Fim da Nossa HistóriaMinha parceira e eu tínhamos muitas perguntas, demais, ou pelo menos eu, ela parecia ter a situação mais clara com frases como:
"Você quer foder ela, filho da puta!"
"Seus olhos não param de pular pra vizinha"
"Que cara de vadia essa Rocío tem"
Frases que eu ignorava e desviava com o olhar, não queria discutir, mas de qualquer forma, naquela noite compartilharíamos o último jantar.

Quando chegamos, a churrasqueira parecia um dragão, Dante já preparava toda a carne e Rocío estava com umas saladas, Ludmila arrumou um pouco a mesa para jantar e eu organizei as bebidas no pequeno refrigerador de ocasião e coloquei uma música descontraída num equipinho que havíamos levado.
Trocamos algumas palavras, todos estávamos vestidos informalmente, embora meus olhos fossem irremediavelmente para o corpo de Rocío, de novo e de novo.

A noite estava morna mas pesada, o céu tinha escurecido novamente num dia úmido que se tornava instável, jantamos compartilhando conversas que eles, irremediavelmente, levavam para o plano sexual, sobre como éramos e como éramos na intimidade, coisas que normalmente, dois casais que não se conhecem evitam nessas primeiras reuniões, mas era lógico que se havia algo mais, bem, era só nossa última noite.

Quando tudo estava terminando e degustávamos um café gostoso que eu mesmo havia preparado, uma música deu a deixa para Dante dizer algo como 'minha música favorita', ele se levantou, me olhou e disse 'com sua permissão', pegou Ludmila pela mão e a levou para improvisar uma dança, bem devagar, bem colados, bem fogosos.
Senti minha oportunidade, fiz o mesmo com Rocío e repetimos a situação, apertei ela forte pela cintura e ela me envolveu com seus braços, seus cabelos caíam de lado e ela me olhava direto nos olhos, sentia sua respiração ofegante e seus seios afundando no meu peito, seu perfume adocicado enchia minhas narinas.

Apertei mais ainda, descendo minhas mãos entre o limite da sua cintura e a bunda, o limite entre o permitido e o proibido, senti uma ereção incontrolável, e longe de... envergonhado, me certifiquei de fazê-la sentir isso na parte baixa do ventre e ela pareceu se conformar com a situação, a ponto de sussurrar no meu ouvido:

"Seba... quero te comer..."

A situação não duraria muito mais, as coisas estavam claras na minha cabeça, no dia seguinte teríamos que viajar, então encerramos a reunião. Mas quando estávamos arrumando tudo, Dante veio ao meu lado, pegou minha mão, colocou umas chaves nela e disse:

"Gente, estas são as chaves da nossa cabaña. Se quiserem, estamos abertos ao jogo. Seba, amigo, você vem para a cabana, e eu vou para a sua. Depois cada um faz a sua e seguimos sendo amigos, o que há de mal? E se não, tudo bem, amanhã, antes de partir, tomamos café da manhã e pronto."

Eles tinham jogado o jogo como enxadristas, era óbvio que tinham chegado ao objetivo sem nem mencionar do que se tratava tudo, e era óbvio que não era a primeira vez que faziam isso. Não sabíamos se realmente tínhamos agradado tanto a eles ou era só porque éramos as únicas cartas no baralho. De qualquer forma, tinha em minhas mãos a chave da porta do inferno.

Estávamos sozinhos em nossa cabana, e as chaves estavam sobre a mesa. Ludmila, sacou à tona sua psicologia e sentenciou:

"Vai lá, vai. Não quero que você me coma pensando nela, você está babando por essa mulher. Além disso, Dante parece um cara interessante..."

Fui tão óbvio que nem parei para rebater suas palavras. Fui como uma criança que a mãe manda ao bar comprar chocolates e, num piscar de olhos, já tinha cruzado para o outro lado.

Abri a porta. Dardo assistia às notícias na TV e Rocío brincava com seu celular. Ao me ver, ele disse:

"Bom, homem! Já estava pensando que não teríamos sorte! Deixo minha mulherzinha com você! Não vai se arrepender... amanhã conversamos no café da manhã..."

Como sempre, era como se eles não dessem tempo para nada, como se não esperassem respostas e como se sempre levassem a dianteira.

Mal a porta se fechou e ela se atirou sobre mim, se... Ela se pendurou no meu pescoço e me envolveu com as pernas, segurei-a pelas nádegas e a beijei profundamente, levando-a contra uma das paredes, disse:

"Estou com vontade de você desde que te vi na piscina"

"É?" - perguntou - "Muita vontade? Bom, não fique só na vontade..."

Continuamos com beijos e carícias quentes, e a levei até o balcão da cozinha, que era o que estava ao meu alcance, apoiei-a ali e comecei a desnudar seus seios para devorá-los com beijos, ela só suspirava e apertava meus cabelos, a luz de um poste do lugar iluminava a gente e me deixava ver os contornos de suas curvas femininas, tudo estava ficando cada vez mais quente, depois desci, um minúscuo fio dental preto cobria sua intimidade, apenas o tirei de lado e como pontes de prazer seus fluidos íntimos estenderam linhas pegajosas da sua buceta até a calcinha.

Mergulhei em seu sexo nu, liso e quente, enfiei meus dedos, enfiei minha língua e seu clitóris estava inchado e inflamado, era grande, comecei a chupá-lo e Rocío pareceu perder a sanidade, seus gemidos ficaram mais fortes, e se contorcendo como uma cobra começou a morder as cortinas que estavam atrás dela só para abafar seu prazer descontrolado.

Mas então ela retomou o controle e cortou seu orgasmo que parecia inevitável, fechou as pernas e se deixou cair do balcão para o chão, foi até meu pau, apenas o desnudou para começar a chupá-lo todo, muito gostoso, muito fundo, só se preocupava em fazer perfeito, e conseguia, tentava olhá-la do meu plano superior mas agora era ela quem me encurralava, e era ela que me levava à beira do orgasmo, enfiando o pau cada vez mais fundo.

Ela o torcia entre suas mãos, apertava minhas bolas e me levava ao abismo.

Seria eu quem cortaria o jogo agora, porque também não queria terminar tão rápido.

"Vem, pro quarto, gato, quero que me coma!"

Quase fomos correndo pro quarto, ela abriu as cortinas e a luz noturna da... O parque onde ficava a piscina deu uma tonalidade azulada que deixou tudo mais erótico, improvisamos uma luta, e a joguei na cama, de bruços, com a bunda para cima, era lindo, era perfeito, ela mesma pegou o fio dental que estava enterrado entre suas nádegas e o puxou para o lado direito, sua buceta depilada destilava fluidos viscosos e quentes e eu já preparava o pau para enfiar nela, mas então minha maldade aflorou sem que eu pudesse evitar
É que seu esfíncter estava notoriamente dilatado, mostrando que ela praticava sexo anal, só cuspi um pouco na mão para lubrificar meu pau, e me deixei cair sobre ela, me certificando de escolher o lugar proibido, então ela gritou em protesto

Auuu!! para, filho da puta! você está enfiando no meu cu!

Mas ignorei seu protesto e, honestamente, quase entrou sem problemas e senti meu corpo colidir com o dela, meu pau havia entrado por completo e eu só comecei a me mover, foi mágico, minha respiração chegava ao seu ouvido e seus gemidos enchiam o quarto, ela dizia

Você é um bastardo!!!! o cu eu só dou pro Dardo!!! não é pra qualquer um

Ao que eu respondia

Mentirosa! você é uma puta! essa bunda já comeu um monte de pica!!!!

Fomos de um lado para o outro, como cachorros selvagens, mudando de posições e tentando fazer todas as loucuras juntos, e nessas mudanças ela assumiu o comando escolhendo enfiar meu pau na sua buceta, ela cavalgava, chupava meus dedos, os enfiava no seu cu e eu sentia nos meus dedos meu próprio pau entrando e saindo no outro buraco
Ela gritava, acariciava o clitóris, apertava os peitos e se deitava para deixá-los suavemente na minha boca
Lembro que ela pediu para eu gozar neles e foi o que fiz, também lembro de ter gozado como há muito tempo não gozava, me joguei de lado olhando para o teto, tinha um sorriso como há muito tempo não tinha, era estranho, me sentia feliz, estava feliz
Rocío voltou a chupar enquanto acariciava seus deliciosos peitos cheios de sêmen e pouco tempo depois teria uma Nova ereção, ela tinha cara de puta insatisfeita, ficou de quatro com seu glorioso bumbum apontando para mim e disse:

Vem, papai... quero que me coma ainda mais...

Fui atrás dela, Deus! Como descrever a excitação que aquele bumbum bronzeado me causava, aqueles quadris largos e aquela cinturinha fina, seu esfínter dilatado e sua buceta suculenta. Enfiei tudo e comecei a comê-la com vontade, me encantando com a perfeição de suas formas. Alternava entre movimentos na velocidade de uma locomotiva com lentas entradas e saídas que a faziam tremer, então ela disse entre gemidos:

Fica quieto, agora deixa comigo.

Fiquei apenas de joelhos atrás dela, e ela começou a balançar lentamente para frente e para trás, uma e outra vez, uma e outra vez. Era muito gostoso, muito louco. Sempre era eu quem conduzia o jogo, e Rocío me propunha algo diferente, mais forte, mais e mais. Seus glúteos batiam repetidamente contra meu corpo, fechando as distâncias, engolindo tudo. Senti que ia gozar de novo e ela percebeu. Comecei a gemer de prazer e ela entrou na brincadeira, enfiou os dedos indicador e médio na sua bunda, como se fosse necessário, e eu gozei novamente, agora tudo dentro da sua buceta, até a última gota. Agora sim, era suficiente.

Caí exausto de costas, ela veio ao meu lado, nos abraçamos, conversamos sobre besteiras até que o sono nos venceu.

O despertador do meu celular indicaria a hora de voltar, e, honestamente, ao abrir os olhos, senti que era Ludmila quem estava ao meu lado, mas as curvas voluptuosas não eram as da minha parceira.

Fizemos uma rápida despedida e, em minutos, cada homem voltou para seu quarto.

Ludmila me recebeu com um beijo frio na boca, apenas um selinho de compromisso, e terminamos de arrumar todas as nossas coisas para a viagem.

Fomos para um último café da manhã, que compartilharíamos com Dante e Rocío. Tudo parecia bem, eles eram os que, como sempre, conduziam a conversa. Eles já tinham experiência e tudo parecia ser... normal, mas para nós tinha sido nossa primeira vez e foi difícil acomodar as coisas em nossas cabeças, para eles era natural separar sexo de amor, mas para nós...

Nos despedimos e começamos a viagem de volta para casa, curiosamente seria uma viagem tranquila, em silêncio, com poucas palavras, justo no momento em que tínhamos tanto a dizer, acho que cada um estava mergulhado em seus pensamentos, lembrando de tudo que tinha acontecido.

Acho que o mais triste seria que eu não me importasse com nada do que minha mulher tinha feito com Dante, se ele tinha comido ela, se tinha dado o cu, onde tinha gozado, não, nem mesmo seus lábios com gosto de pecado me incomodavam, e acho que com ela era a mesma coisa, percebemos o quão distantes estávamos de verdade um do outro, e se algo serviu essa viagem, foi para confirmar que já não restava nada entre nós.

As coisas aconteceram como o destino queria e não como nós queríamos, fomos com todas as intenções de nos reencontrar, e só voltamos com o que seria o fim da nossa história.

Se você gostou dessa história pode me escrever com o título O FIM DA NOSSA HISTÓRIA em dulces.placeres@live.com

0 comentários - O Fim da Nossa História