Fotos que tomamos mi esposa y yo, tratando de darle un toque erotico
Total libertad para comentar lo que quieran
Espero sean de vuestro agrado
http://www.poringa.net/posts/imagenes/5909834/Erotismo-en-B-N---01.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/5930158/Erotismo-en-B-N---02.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/5962854/Erotismo-en-B-N---03.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/5981636/Erotismo-en-B-N---04.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/5997767/Erotismo-en-B-N---05.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/6004665/Erotismo-en-B-N---06.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/6041938/Erotismo-en-B-N---07.html
dulces.placeres@live.com
UN REFLEJO DE MI ESPEJO
Mariano Sanchez fue mi jefe y más también, nos unió una relación de muchos años
El es escribano, y nos conocimos solo por un roce de barrio. El había alquilado una pequeña casucha para convertirla en su despacho, con orgullo había colocada en el frente una placa dorada que decía 'Mariano Sanchez - ESCRIBANO'
En esos días yo promediaba mis estudios secundarios y cada tanto pasaba por el frente porque su despacho y mi casa paterna estaban separados por solo seis casas y casi que era camino obligado para el día a día
En esos tiempos, solía cruzarlo en forma casual, siempre parecía muy educado y siempre cruzábamos un saludo de vecinos, respetuoso, siempre vestido de punta en blanco, con trajes impolutos y zapatos en cuyo brillo una podría mirarse casi como si fuera un espejo
Yo lo veía con mucho respeto, imaginen que él tendría unos treinta años, y cada tanto estaba con su esposa, una rubia muy bonita, delgada, alta, muy educada, psicóloga, 'forman una linda pareja' solía decir mi madre, 'parece un tipo derecho' solía decir mi padre
También tenían un bebe, era pequeño y llorón, con buenos pulmones, peladito, era un malcriado que andaba de brazos en brazos y que se dejaba mimar fácilmente
Mariano Sanchez era ese tipo de hombre que rozaba la perfección, que no tenía un lado flaco, impecable en su trabajo, familia ejemplar, amable, siempre sonriente, impoluto en vestir, acaso, que más podía esperarse?
Tiempo después, habiendo llegando a mi mayoría de edad, mis padres vieron con buenos ojos adquirir un pequeño y modesto departamentito a mi nombre en la zona céntrica de la ciudad, los tiempos cambiaban, yo quería estudiar y la facultad estaba demasiado lejos de nuestro hogar y ya quería ser una chica independiente
Fue cuando caímos con los servicios del conocido escribano para hacer la escritura de rigor, sería la primera vez que mis padres y yo estaríamos hablando de negocios escritorio de por medio con Mariano Sanchez
Y un poco en eso, obviamente salieron temas personales, sobre todos los proyectos de vida, cosas que se hablan entre vecinos, incluso, él, con su sonrisa de impecables dientes perlados nos confesaría que estaba en planes de ser padre nuevamente, y que las cosas le iban tan bien que casualmente pensaba también mudar su estudio al centro, donde se negociaban propiedades de otros valores
Pasaría casi un año, ya me había mudado, y era una veinteañera llena de sueños, repartiendo mis días entre estudios terciarios, salidas con amigas y amigos, y también disfrutando la soledad de mi pequeño departamento
Un día como cualquiera recibiría una llamada inesperada en mi celular, el miso Mariano Sanchez, me dijo que las cosas andaban de maravillas, que necesitaba una secretaria para que le organizara las cosas, que había pensado en mi, porque me conocía del barrio y conocía a mis padres y sabía de que familia venía, además, el recordaba haberme escriturado el departamento y sabía donde quedaba, y sabía que estábamos cerca
Le pregunté como había dado conmigo, me dijo que a través de papá, y que incluso él vio con muy buenos ojos la situación, era cierto que yo no tenía empleo y que todos los gastos salían de su bolsillo
Entonces le pregunté por su bella esposa, su niño, y si había vuelto a ser padre, pero él a cambio me ofreció una cita en su despacho donde podríamos hablas de todo un poco
Así se dieron las cosas, Mariano y yo volveríamos a vernos la cara escritorio de por medio, ahora como futuros jefe y secretaria.
Hablamos mucho, café de por medio que el mismo preparó, me explicó que sería a medio turno para que pudiera ocuparme de mis estudios, cuales serían mis actividades diarias, me mostró el lugar y me comentó que tendría una sueldo básico por ley, como corresponde, pero además, el daba mes a mes una gratificación a sobre cerrado, podía ser desde la nada hasta un montón de dinero, y eso solo dependía de mi comportamiento, según como el lo evaluara en forma unilateral y que no daba lugar a discusiones, lo cual me pareció interesante
Luego si, más distendidos hablamos de temas personales y familiares, padres, esposa, hijos, porque ahora tenía niño y niña, y también de nuestro viejo barrio, hasta que decidimos vernos en breve, tenía un empleo por delante
Así empezarían mis mañana de secretaria junto al escribano Mariano Sanchez, tarea que tomaría con muchas ganas, era joven, con ganas de aprender y mi jefe era tan buena persona que hasta parecía increíble que fuera real!
No paraba de comentarle a papá y mamá como me había cambiado la vida y todo lo bueno que me estaba pasando
A la fecha de cobro, tendría mi primer sueldo depositado como habíamos acordado y un sobre blanco me esperaba sobre mi escritorio, pero me sorprendería al abrirlo, no había ni una moneda
Fui con Mariano, a mostrarle, no como reproche, ni a pedirle explicaciones, solo quería entender, mi jefe me dijo
Tu trabajo es perfecto, y por eso tienes el dinero depositado en tu cuenta, eso era lo acordado, pero para llenar ese sobre, tienes que hacer cosas extraordinarias, y por ahora...
No entendí, me esforcé más al mes siguiente, pero el sobre, volvería a estar vacío, y no podía encontrar la llave que abriera la caja de pandora
Todo se daría por casualidad, llegaban los días cálidos y una mañana fui al empleo con una pollerita minifalda, mu cortita, tenía lindas piernas, y noté que ese día, Mariano estuvo más interesado en mi que de costumbre
Tal vez fuera casualidad, tal vez no, pero repetí la vestimenta un par de ocasiones, y al fin unos billetes aparecieron en mi sobre
No dije nada, puesto que la decisión era mía, podía dejar mi empleo, denunciarlo por acoso, arruinarle la familia y la vida, pero en verdad él jamás me había molestado, o podía seguir el juego, ver donde me llevaba esto, y ver cuantos billetes podía poner en mi sobre
Al empezar mi cuarto mes de empleo, le dije a mi jefe, si creía conveniente que como imagen de la escribanía, de la misma forma que él lucía impecable, tal vez quisiera pagarme un par de uniformes, no se, le dije, a lo que luego de escucharme atentamente, le pareció correcto, me indicó que lo hiciera, a mi gusto
Al día siguiente llegaría al estudio con una camisa lila entallada al cuerpo, con algún botón sugerentemente suelto en el escote, una chaqueta negra y una mini falda también negra en licra súper adherente, unos finos zapatos de tacos altos y me tomé un tiempo para maquillarme, me sentí adictivamente puta, y no me molestó, solo era un juego
Cuando Mariano me vio pareció no creerlo, se reclinó en su sillón y dejó de hacer todo lo que estaba haciendo
Guau... - exclamó -
Di una vuelta sobre mi eje, ciento ochenta grados, para decirle
Así está bien jefe? - dije en fingido modo inocente -
Sin palabras... - respondió como un tonto -
Obviamente, mi nuevo sobre, tendría ya varios billetes extras...
Empezarían días de idas y vueltas, con un nuevo integrante, Kevin, quien hoy en día es mi esposo, en ese momento mi novio de facultad y las charlas con mi jefe se hicieron mas y mas interesantes
Fantaseábamos mucho, yo le preguntaba por su esposa, Graciela era muy bonita y distinguida, de vestir elegante, entonces, que me veía a mi? Mariano me decía que siempre había tenido fantasías bizarras conmigo, desde los días que me veía pasar con las cortas faldas tableadas al colegio, que siempre había tenido un presentimiento de que el presente sería tal cual siempre lo había imaginado, incluso esa mañana cuando me llamó por celular para ofrecerme el empleo
Y era directo en mi relación con Kevin, sobre toda la parte sexual, lo que hacía y lo que no hacía, la lencería que usaba, que era lo que me gustaba y lo que no, y confieso que en ocasiones solía exagerar un poco, con tal de calentarlo hacía cualquier cosa
Y noté que mi jefe era un doble vida, un doble cara, la perfección publica para todos, un maldito perverso puertas adentro
Una mañana pasaríamos de las palabras a los hechos, el me llamó a su despacho, estaba sentado como de costumbre, yo me quedé parada frente al escritorio, fue directo y se refirió a su duda eterna, si en verdad nunca me la habían hecho el culo, que le llamaba la atención, incluso que ni siquiera Kevin tuviera acceso a mi tesoro y volví a decirle que no, que era virgen, y que aun no había encontrado el indicado para regalárselo
Ele se levantou, deu a volta e ficou atrás de mim, senti a respiração dele nas minhas costas, não falei nada, e uma das mãos dele fez eu inclinar meu peito sobre a escrivaninha, levantou a saia curta de lycra e as mãos dele começaram a encher minha bunda, enfiou os dedos pelas bordas da minha calcinha e puxou ela pelas minhas pernas, só começou a brincar com os dedos no meu cu, mordi os lábios e me relaxei pro que vinha.
Respirei soltando o ar com força, e senti o pau de um homem me penetrando pela primeira vez por trás, no fim das contas, meu chefe tava roubando meu tesouro precioso.
Depois da dor inicial, comecei a gemer, não conseguia evitar, era gostoso, era perverso, era louco.
Naquele momento, o celular dele começou a tocar em cima da escrivaninha, e eu vi que era a Graciela, a esposa dele.
Mariano pegou o celular com uma mão pra atender e com a outra tapou minha boca pra abafar meus gemidos e continuou se movendo devagar no meu cu.
Não sei se o negócio da mulher dele excitou ele ainda mais, mas o fato é que ele mal respondia com monossílabos quando eu senti ele gozar dentro de mim.
Ele desligou a chamada antes de tirar o pau do meu cu, eu tava ofegante e sem ar, ainda sem acreditar no que tinha acabado de rolar.
Depois, ele começou a arrumar as roupas dele e eu as minhas, ele me disse:
"A partir de agora, essa buceta tem dono, você tá proibida de fazer sexo anal com qualquer um que não seja eu, nem mesmo seu namoradinho."
Eu concordei com a cabeça, podia ter enganado ele, mentido, ele nunca ia saber, mas não era esse o jogo.
Ao sair, ele me disse:
"Flor! mais uma coisa... essa calcinha que você usa... parece da minha avó, vou dar um jeito nisso..."
Com o novo salário, iam ter mais notas no meu envelope branco de cada mês, só que dessa vez não eram notas da Argentina, e sim dólares americanos.
O problema nisso tudo era que o jogo que eu tinha começado a jogar com meu chefe já não era por dinheiro, era por um tesão sujo, cuja tentação era forte demais. Difícil de evitar, uma vida dupla secreta, por fora do meu marido, por fora da mulher dele, onde nunca haveria amor, só perversão.
O estranho seria que, depois de me arrebentar o cu, voltaríamos ao nosso trabalho, como se nada tivesse acontecido, como se fossem dois mundos diferentes.
Uns dias depois, Mariano me chamou no escritório dele, mandou eu sentar de frente pra ele, abriu uma das gavetas da mesa, tirou uma sacola e jogou em cima, aí disse:
— Toma, quero que você use essas calcinhas pra mim. Podia ter comprado umas novas, mas, sinceramente, comprei de umas putas da rua. Não comi elas, só paguei pela roupa íntima. Você vai ter que lavar, por sinal...
Depois tirou outro presente, um plug anal prateado que brilhava chamativo, e completou:
— Olha, agenda sexta às dez da manhã. Tenho uma reunião importante, preciso que você esteja presente. Vai ter que trazer uma das calcinhas, o plug, vai ser excitante. Também vai ter que ficar atenta pra anotar tudo, e aconteça o que acontecer, eu vou controlar o que rolar por baixo da sua saia curta.
Era tudo muito louco, de filme, porque, por algum motivo, Mariano me deixava com os nervos à flor da pele, me fazia andar na corda bamba. Por fora, éramos duas pessoas exemplares, mas, portas adentro, dois sádicos perversos. E, como boa geminiana, eu tinha uma vida com meu marido e outra com meu amante.
Na sexta, um novo capítulo da minha história de escritório ia ser escrito. Cheguei na hora, no escritório dele, com o notebook pronto pra anotar, sentada de lado na cadeira, com meu chefe distante, me olhando, sabendo que eu não só escondia uma calcinha fio dental minúscula de alguma puta suja, mas também um pequeno plug anal que me fazia ficar toda molhada a cada movimento.
Mas o pior de tudo seria a pessoa com quem eu teria aquela reunião. Quando ouvi a voz da Graciela, a esposa dele, quis morrer. Ela apareceu na sala, como sempre, impecável, me cumprimentou com um beijo falso na bochecha. Era óbvio que não Ele não gostava de mim, não caía nas graças dele, como se desconfiasse de algo, então só ajustei meus óculos no nariz e baixei o olhar pra tela do notebook.
Eles começaram a conversar, planejando uma viagem pra Europa, falando sobre possibilidades, recursos, lugares, voos e outras coisas, enquanto eu só anotava tudo. Graciela falava de um jeito muito eloquente, como se quisesse esfregar na minha cara que ela estava muito acima de mim na escala social, enquanto meu chefe parecia se divertir com tudo que rolava. E eu, eu não aguentava mais, estava nervosa e sentia minhas axilas suando, minha testa, minhas costas, era uma merda completa...
Mas tive que aguentar aquele mau momento, e quando tudo acabou, ela pareceu ir embora satisfeita, com o objetivo cumprido, arrastando seus saltos finos no assoalho de madeira envelhecido.
Quando voltei, Mariano se sentou na cadeira dele, em silêncio, sem dizer uma palavra, me estudando devagar. Eu só tomei a iniciativa, fechei meu notebook e caminhei até ele, soltando e balançando minha longa melena morena. Passei uma perna por cima das dele, de frente um pro outro, sentando minha bunda na mesa dele, desabotoei um por um os botões da minha camisa pra revelar meu sutiã armado e rendado, com a respiração ofegante, cravando os olhos nele através dos meus óculos de grau, com as pernas entreabertas, pra dizer:
— Cê gostou? Aposto que a frígida da sua mulher nunca te ofereceu nada igual.
Ele passou as mãos por trás pra agarrar minhas nádegas e enterrou a cabeça entre meus peitos, bem no meio, começando a lamber eles, brincando de procurar meus mamilos com a língua, que se escondiam debaixo do sutiã. E aquele jogo de sedução me encantava, me enlouquecia, e eu sentia que tava ficando toda molhada, a lembrança da esposa dele ainda fresca na minha mente.
Mariano já tinha tirado minha camisa e lambia meus mamilos, me levando à beira do orgasmo, um orgasmo que eu tentava segurar com todas as minhas forças.
Ele se levantou e, com a pressa do tesão do momento, foi atrás do pau dele. entre as minhas roupas, não deu tempo pra nada, ela abriu mais minhas pernas em cima da mesa, mal afastou a calcinha fio dental e enfiou tudo na minha buceta suculenta
Só me dava bem gostoso, fiquei equilibrada sentada naquele móvel que rangia sob meu peso, com as pernas seguras pelas mãos dele, agarrada no pescoço dele pelos meus braços, e naqueles movimentos quentes de esfregação que iam e vinham como ondas agitadas do mar, sentia o plug que continuava enterrado no meu cu, me dando prazer, completando o jogo, e como se não bastasse, meu chefe, não pensava na esposa dele, pelo contrário, enquanto me comia me perguntava sobre meu marido, quem me comia melhor, quem fazia mais gostoso, e se eu não me sentia suja escondendo tudo que a gente fazia, que eu era a putinha dele e só já...
Quando senti o gozo dele encher minha buceta, tive um dos maiores orgasmos que lembro da minha vida de puta
E a história só seguiria em frente, porque eu não conseguia parar, não conseguia cortar, não conseguia só esquecer, mesmo sabendo que estava errado, eu era dona dos meus pecados
Ele vivia com a esposa dele no paraíso da perfeição, igual eu fazia com o Kevin, meu marido, famílias limpas, impecáveis, os casais que todo mundo admira e por dentro, portas adentro, eu e o Mariano viveríamos um inferno eterno, um inferno de pecados, de sexo e de baixeza, porque no final das contas, ele era um reflexo do meu espelho
Avançamos nos nossos jogos, um dia eu receberia ele de cinta-liga e ele me comeria de novo em cima da mesa, um dia eu deixaria ele algemado pra chupar o pau dele com tanta ternura, com tanta paciência que quase daria um infarto antes dele gozar
E as loucuras continuariam portas adentro, o Mariano me dizia que eu dava o melhor sexo da vida dele, e o mesmo era pra mim, porque o Kevin era um marido muito bom, mas a perversão da vida secreta com meu chefe não me deixava parar de pensar nele
Até meu marido tinha um pau muito mais grosso e comprido que o do meu amante, mas Isso não compensava. Mariano colocava qualidade em cada detalhe, e isso não era negociável.
Ele me deu um pequeno vibrador íntimo, pra estimular meu clitóris, e com aquele brinquedo eu me descobriria multiorgásmica. Não importava por qual buraco ele estivesse metendo o pau, ele só me fazia perder a consciência de tanto prazer.
Ele até teve a ideia de fazer uma tatuagem pequena numa das panturrilhas, deixando eu escolher o desenho entre várias opções — algo que, segundo ele, teria sido papel da esposa dele.
Parecia tudo perfeito demais, até os dólares que chegavam no envelope branco todo mês superavam minhas expectativas. Eu só tinha um esconderijo em casa, pelas costas do Kevin, porque não daria pra justificar aquela grana clandestina.
Mas nada dura pra sempre. Uma gravidez indesejada pode abrir seus olhos.
Eu já desconfiava, estava sensível, me sentindo diferente — no corpo, nos pensamentos. E quando confirmei, tinha certeza de quem tinha me engravidado. Não precisava de exame de laboratório nem nada disso. E um bebê de Mariano era algo precioso demais, mas também significava embaralhar as cartas e distribuir de novo.
E pro Mariano, não seria uma boa notícia. Ele não levaria do jeito que eu gostaria. Lógico, já era velho demais pra ser pai de novo, não tava afim. Ele já tinha a família dele, e essa situação só seria uma pedra no sapato.
Começariam as discussões, os puxa-empurra, até ameaças. A relação esfriou do nada. Ele usou toda a lábia dele pra me convencer a abortar, coisa que não me agradava. Além disso, eu não esquecia do meu marido. E falando nele, essa seria a segunda tática: começar a se fazer de desentendido, dizendo que como eu podia ter tanta certeza de quem tinha me engravidado.
Uns dois exames bastariam pra provar o que eu já sabia, mas não tava interessada. Pra que obrigar alguém a ser pai se não queria? E não daria pra ficar os dias dividindo o trabalho com alguém que tinha se transformado num estranho.
Também não queria destruir minha família, nem a dele, e muito menos depois de ver a cara de alegria que o Kevin ficou quando ouviu da minha boca que eu tava grávida dele.
A gravidez que avançava serviu de desculpa pro meu marido pra eu largar o emprego, e os bilhetes que eu escondia tão ciosamente serviram de justificativa pra uma falsa indenização que o Mariano tinha me dado pelos anos de serviço.
As páginas do livro continuam sendo escritas, o Fernandito já tem cinco anos, somos uma família feliz, completa, o Kevin se mata por ele, o melhor pai que ele poderia ter, parece pouco com ele, e mesmo que eu queira mentir pra mim mesma, meu pequeno me traz lembranças demais de quem foi meu chefe, e isso é algo que vou guardar pra sempre.
Já sei que o final pode não parecer justo, já sei que vocês prefeririam que a mulher dele e meu marido tivessem descoberto e que tudo tivesse ido pelos ares, sei que o Mariano merecia o desprezo da família perfeita dele, e também que o Kevin me abandonasse e eu seguisse minha vida sozinha, mas a vida real não é como as novelas de ficção onde no final os bonzinhos sempre vencem, não, claro que não, e eu penso nisso toda noite quando apoio a cabeça no travesseiro, antes de pegar no sono.
Se você gostou dessa história, pode me escrever com o título UM REFLEXO DO MEU ESPELHO para dulces.placeres@live.com
Total libertad para comentar lo que quieran
Espero sean de vuestro agrado
http://www.poringa.net/posts/imagenes/5909834/Erotismo-en-B-N---01.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/5930158/Erotismo-en-B-N---02.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/5962854/Erotismo-en-B-N---03.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/5981636/Erotismo-en-B-N---04.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/5997767/Erotismo-en-B-N---05.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/6004665/Erotismo-en-B-N---06.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/6041938/Erotismo-en-B-N---07.html
dulces.placeres@live.com
UN REFLEJO DE MI ESPEJO
Mariano Sanchez fue mi jefe y más también, nos unió una relación de muchos años
El es escribano, y nos conocimos solo por un roce de barrio. El había alquilado una pequeña casucha para convertirla en su despacho, con orgullo había colocada en el frente una placa dorada que decía 'Mariano Sanchez - ESCRIBANO'
En esos días yo promediaba mis estudios secundarios y cada tanto pasaba por el frente porque su despacho y mi casa paterna estaban separados por solo seis casas y casi que era camino obligado para el día a día
En esos tiempos, solía cruzarlo en forma casual, siempre parecía muy educado y siempre cruzábamos un saludo de vecinos, respetuoso, siempre vestido de punta en blanco, con trajes impolutos y zapatos en cuyo brillo una podría mirarse casi como si fuera un espejo
Yo lo veía con mucho respeto, imaginen que él tendría unos treinta años, y cada tanto estaba con su esposa, una rubia muy bonita, delgada, alta, muy educada, psicóloga, 'forman una linda pareja' solía decir mi madre, 'parece un tipo derecho' solía decir mi padre
También tenían un bebe, era pequeño y llorón, con buenos pulmones, peladito, era un malcriado que andaba de brazos en brazos y que se dejaba mimar fácilmente
Mariano Sanchez era ese tipo de hombre que rozaba la perfección, que no tenía un lado flaco, impecable en su trabajo, familia ejemplar, amable, siempre sonriente, impoluto en vestir, acaso, que más podía esperarse?
Tiempo después, habiendo llegando a mi mayoría de edad, mis padres vieron con buenos ojos adquirir un pequeño y modesto departamentito a mi nombre en la zona céntrica de la ciudad, los tiempos cambiaban, yo quería estudiar y la facultad estaba demasiado lejos de nuestro hogar y ya quería ser una chica independiente
Fue cuando caímos con los servicios del conocido escribano para hacer la escritura de rigor, sería la primera vez que mis padres y yo estaríamos hablando de negocios escritorio de por medio con Mariano Sanchez
Y un poco en eso, obviamente salieron temas personales, sobre todos los proyectos de vida, cosas que se hablan entre vecinos, incluso, él, con su sonrisa de impecables dientes perlados nos confesaría que estaba en planes de ser padre nuevamente, y que las cosas le iban tan bien que casualmente pensaba también mudar su estudio al centro, donde se negociaban propiedades de otros valores
Pasaría casi un año, ya me había mudado, y era una veinteañera llena de sueños, repartiendo mis días entre estudios terciarios, salidas con amigas y amigos, y también disfrutando la soledad de mi pequeño departamento
Un día como cualquiera recibiría una llamada inesperada en mi celular, el miso Mariano Sanchez, me dijo que las cosas andaban de maravillas, que necesitaba una secretaria para que le organizara las cosas, que había pensado en mi, porque me conocía del barrio y conocía a mis padres y sabía de que familia venía, además, el recordaba haberme escriturado el departamento y sabía donde quedaba, y sabía que estábamos cerca
Le pregunté como había dado conmigo, me dijo que a través de papá, y que incluso él vio con muy buenos ojos la situación, era cierto que yo no tenía empleo y que todos los gastos salían de su bolsillo
Entonces le pregunté por su bella esposa, su niño, y si había vuelto a ser padre, pero él a cambio me ofreció una cita en su despacho donde podríamos hablas de todo un poco
Así se dieron las cosas, Mariano y yo volveríamos a vernos la cara escritorio de por medio, ahora como futuros jefe y secretaria.
Hablamos mucho, café de por medio que el mismo preparó, me explicó que sería a medio turno para que pudiera ocuparme de mis estudios, cuales serían mis actividades diarias, me mostró el lugar y me comentó que tendría una sueldo básico por ley, como corresponde, pero además, el daba mes a mes una gratificación a sobre cerrado, podía ser desde la nada hasta un montón de dinero, y eso solo dependía de mi comportamiento, según como el lo evaluara en forma unilateral y que no daba lugar a discusiones, lo cual me pareció interesante
Luego si, más distendidos hablamos de temas personales y familiares, padres, esposa, hijos, porque ahora tenía niño y niña, y también de nuestro viejo barrio, hasta que decidimos vernos en breve, tenía un empleo por delante
Así empezarían mis mañana de secretaria junto al escribano Mariano Sanchez, tarea que tomaría con muchas ganas, era joven, con ganas de aprender y mi jefe era tan buena persona que hasta parecía increíble que fuera real!
No paraba de comentarle a papá y mamá como me había cambiado la vida y todo lo bueno que me estaba pasando
A la fecha de cobro, tendría mi primer sueldo depositado como habíamos acordado y un sobre blanco me esperaba sobre mi escritorio, pero me sorprendería al abrirlo, no había ni una moneda
Fui con Mariano, a mostrarle, no como reproche, ni a pedirle explicaciones, solo quería entender, mi jefe me dijo
Tu trabajo es perfecto, y por eso tienes el dinero depositado en tu cuenta, eso era lo acordado, pero para llenar ese sobre, tienes que hacer cosas extraordinarias, y por ahora...
No entendí, me esforcé más al mes siguiente, pero el sobre, volvería a estar vacío, y no podía encontrar la llave que abriera la caja de pandora
Todo se daría por casualidad, llegaban los días cálidos y una mañana fui al empleo con una pollerita minifalda, mu cortita, tenía lindas piernas, y noté que ese día, Mariano estuvo más interesado en mi que de costumbre
Tal vez fuera casualidad, tal vez no, pero repetí la vestimenta un par de ocasiones, y al fin unos billetes aparecieron en mi sobre
No dije nada, puesto que la decisión era mía, podía dejar mi empleo, denunciarlo por acoso, arruinarle la familia y la vida, pero en verdad él jamás me había molestado, o podía seguir el juego, ver donde me llevaba esto, y ver cuantos billetes podía poner en mi sobre
Al empezar mi cuarto mes de empleo, le dije a mi jefe, si creía conveniente que como imagen de la escribanía, de la misma forma que él lucía impecable, tal vez quisiera pagarme un par de uniformes, no se, le dije, a lo que luego de escucharme atentamente, le pareció correcto, me indicó que lo hiciera, a mi gusto
Al día siguiente llegaría al estudio con una camisa lila entallada al cuerpo, con algún botón sugerentemente suelto en el escote, una chaqueta negra y una mini falda también negra en licra súper adherente, unos finos zapatos de tacos altos y me tomé un tiempo para maquillarme, me sentí adictivamente puta, y no me molestó, solo era un juego
Cuando Mariano me vio pareció no creerlo, se reclinó en su sillón y dejó de hacer todo lo que estaba haciendo
Guau... - exclamó -
Di una vuelta sobre mi eje, ciento ochenta grados, para decirle
Así está bien jefe? - dije en fingido modo inocente -
Sin palabras... - respondió como un tonto -
Obviamente, mi nuevo sobre, tendría ya varios billetes extras...
Empezarían días de idas y vueltas, con un nuevo integrante, Kevin, quien hoy en día es mi esposo, en ese momento mi novio de facultad y las charlas con mi jefe se hicieron mas y mas interesantes
Fantaseábamos mucho, yo le preguntaba por su esposa, Graciela era muy bonita y distinguida, de vestir elegante, entonces, que me veía a mi? Mariano me decía que siempre había tenido fantasías bizarras conmigo, desde los días que me veía pasar con las cortas faldas tableadas al colegio, que siempre había tenido un presentimiento de que el presente sería tal cual siempre lo había imaginado, incluso esa mañana cuando me llamó por celular para ofrecerme el empleo
Y era directo en mi relación con Kevin, sobre toda la parte sexual, lo que hacía y lo que no hacía, la lencería que usaba, que era lo que me gustaba y lo que no, y confieso que en ocasiones solía exagerar un poco, con tal de calentarlo hacía cualquier cosa
Y noté que mi jefe era un doble vida, un doble cara, la perfección publica para todos, un maldito perverso puertas adentro
Una mañana pasaríamos de las palabras a los hechos, el me llamó a su despacho, estaba sentado como de costumbre, yo me quedé parada frente al escritorio, fue directo y se refirió a su duda eterna, si en verdad nunca me la habían hecho el culo, que le llamaba la atención, incluso que ni siquiera Kevin tuviera acceso a mi tesoro y volví a decirle que no, que era virgen, y que aun no había encontrado el indicado para regalárselo
Ele se levantou, deu a volta e ficou atrás de mim, senti a respiração dele nas minhas costas, não falei nada, e uma das mãos dele fez eu inclinar meu peito sobre a escrivaninha, levantou a saia curta de lycra e as mãos dele começaram a encher minha bunda, enfiou os dedos pelas bordas da minha calcinha e puxou ela pelas minhas pernas, só começou a brincar com os dedos no meu cu, mordi os lábios e me relaxei pro que vinha.Respirei soltando o ar com força, e senti o pau de um homem me penetrando pela primeira vez por trás, no fim das contas, meu chefe tava roubando meu tesouro precioso.
Depois da dor inicial, comecei a gemer, não conseguia evitar, era gostoso, era perverso, era louco.
Naquele momento, o celular dele começou a tocar em cima da escrivaninha, e eu vi que era a Graciela, a esposa dele.
Mariano pegou o celular com uma mão pra atender e com a outra tapou minha boca pra abafar meus gemidos e continuou se movendo devagar no meu cu.
Não sei se o negócio da mulher dele excitou ele ainda mais, mas o fato é que ele mal respondia com monossílabos quando eu senti ele gozar dentro de mim.
Ele desligou a chamada antes de tirar o pau do meu cu, eu tava ofegante e sem ar, ainda sem acreditar no que tinha acabado de rolar.
Depois, ele começou a arrumar as roupas dele e eu as minhas, ele me disse:
"A partir de agora, essa buceta tem dono, você tá proibida de fazer sexo anal com qualquer um que não seja eu, nem mesmo seu namoradinho."
Eu concordei com a cabeça, podia ter enganado ele, mentido, ele nunca ia saber, mas não era esse o jogo.
Ao sair, ele me disse:
"Flor! mais uma coisa... essa calcinha que você usa... parece da minha avó, vou dar um jeito nisso..."
Com o novo salário, iam ter mais notas no meu envelope branco de cada mês, só que dessa vez não eram notas da Argentina, e sim dólares americanos.
O problema nisso tudo era que o jogo que eu tinha começado a jogar com meu chefe já não era por dinheiro, era por um tesão sujo, cuja tentação era forte demais. Difícil de evitar, uma vida dupla secreta, por fora do meu marido, por fora da mulher dele, onde nunca haveria amor, só perversão.
O estranho seria que, depois de me arrebentar o cu, voltaríamos ao nosso trabalho, como se nada tivesse acontecido, como se fossem dois mundos diferentes.
Uns dias depois, Mariano me chamou no escritório dele, mandou eu sentar de frente pra ele, abriu uma das gavetas da mesa, tirou uma sacola e jogou em cima, aí disse:
— Toma, quero que você use essas calcinhas pra mim. Podia ter comprado umas novas, mas, sinceramente, comprei de umas putas da rua. Não comi elas, só paguei pela roupa íntima. Você vai ter que lavar, por sinal...
Depois tirou outro presente, um plug anal prateado que brilhava chamativo, e completou:
— Olha, agenda sexta às dez da manhã. Tenho uma reunião importante, preciso que você esteja presente. Vai ter que trazer uma das calcinhas, o plug, vai ser excitante. Também vai ter que ficar atenta pra anotar tudo, e aconteça o que acontecer, eu vou controlar o que rolar por baixo da sua saia curta.
Era tudo muito louco, de filme, porque, por algum motivo, Mariano me deixava com os nervos à flor da pele, me fazia andar na corda bamba. Por fora, éramos duas pessoas exemplares, mas, portas adentro, dois sádicos perversos. E, como boa geminiana, eu tinha uma vida com meu marido e outra com meu amante.
Na sexta, um novo capítulo da minha história de escritório ia ser escrito. Cheguei na hora, no escritório dele, com o notebook pronto pra anotar, sentada de lado na cadeira, com meu chefe distante, me olhando, sabendo que eu não só escondia uma calcinha fio dental minúscula de alguma puta suja, mas também um pequeno plug anal que me fazia ficar toda molhada a cada movimento.
Mas o pior de tudo seria a pessoa com quem eu teria aquela reunião. Quando ouvi a voz da Graciela, a esposa dele, quis morrer. Ela apareceu na sala, como sempre, impecável, me cumprimentou com um beijo falso na bochecha. Era óbvio que não Ele não gostava de mim, não caía nas graças dele, como se desconfiasse de algo, então só ajustei meus óculos no nariz e baixei o olhar pra tela do notebook.
Eles começaram a conversar, planejando uma viagem pra Europa, falando sobre possibilidades, recursos, lugares, voos e outras coisas, enquanto eu só anotava tudo. Graciela falava de um jeito muito eloquente, como se quisesse esfregar na minha cara que ela estava muito acima de mim na escala social, enquanto meu chefe parecia se divertir com tudo que rolava. E eu, eu não aguentava mais, estava nervosa e sentia minhas axilas suando, minha testa, minhas costas, era uma merda completa...
Mas tive que aguentar aquele mau momento, e quando tudo acabou, ela pareceu ir embora satisfeita, com o objetivo cumprido, arrastando seus saltos finos no assoalho de madeira envelhecido.
Quando voltei, Mariano se sentou na cadeira dele, em silêncio, sem dizer uma palavra, me estudando devagar. Eu só tomei a iniciativa, fechei meu notebook e caminhei até ele, soltando e balançando minha longa melena morena. Passei uma perna por cima das dele, de frente um pro outro, sentando minha bunda na mesa dele, desabotoei um por um os botões da minha camisa pra revelar meu sutiã armado e rendado, com a respiração ofegante, cravando os olhos nele através dos meus óculos de grau, com as pernas entreabertas, pra dizer:
— Cê gostou? Aposto que a frígida da sua mulher nunca te ofereceu nada igual.
Ele passou as mãos por trás pra agarrar minhas nádegas e enterrou a cabeça entre meus peitos, bem no meio, começando a lamber eles, brincando de procurar meus mamilos com a língua, que se escondiam debaixo do sutiã. E aquele jogo de sedução me encantava, me enlouquecia, e eu sentia que tava ficando toda molhada, a lembrança da esposa dele ainda fresca na minha mente.
Mariano já tinha tirado minha camisa e lambia meus mamilos, me levando à beira do orgasmo, um orgasmo que eu tentava segurar com todas as minhas forças.
Ele se levantou e, com a pressa do tesão do momento, foi atrás do pau dele. entre as minhas roupas, não deu tempo pra nada, ela abriu mais minhas pernas em cima da mesa, mal afastou a calcinha fio dental e enfiou tudo na minha buceta suculenta
Só me dava bem gostoso, fiquei equilibrada sentada naquele móvel que rangia sob meu peso, com as pernas seguras pelas mãos dele, agarrada no pescoço dele pelos meus braços, e naqueles movimentos quentes de esfregação que iam e vinham como ondas agitadas do mar, sentia o plug que continuava enterrado no meu cu, me dando prazer, completando o jogo, e como se não bastasse, meu chefe, não pensava na esposa dele, pelo contrário, enquanto me comia me perguntava sobre meu marido, quem me comia melhor, quem fazia mais gostoso, e se eu não me sentia suja escondendo tudo que a gente fazia, que eu era a putinha dele e só já...
Quando senti o gozo dele encher minha buceta, tive um dos maiores orgasmos que lembro da minha vida de puta
E a história só seguiria em frente, porque eu não conseguia parar, não conseguia cortar, não conseguia só esquecer, mesmo sabendo que estava errado, eu era dona dos meus pecados
Ele vivia com a esposa dele no paraíso da perfeição, igual eu fazia com o Kevin, meu marido, famílias limpas, impecáveis, os casais que todo mundo admira e por dentro, portas adentro, eu e o Mariano viveríamos um inferno eterno, um inferno de pecados, de sexo e de baixeza, porque no final das contas, ele era um reflexo do meu espelho
Avançamos nos nossos jogos, um dia eu receberia ele de cinta-liga e ele me comeria de novo em cima da mesa, um dia eu deixaria ele algemado pra chupar o pau dele com tanta ternura, com tanta paciência que quase daria um infarto antes dele gozar
E as loucuras continuariam portas adentro, o Mariano me dizia que eu dava o melhor sexo da vida dele, e o mesmo era pra mim, porque o Kevin era um marido muito bom, mas a perversão da vida secreta com meu chefe não me deixava parar de pensar nele
Até meu marido tinha um pau muito mais grosso e comprido que o do meu amante, mas Isso não compensava. Mariano colocava qualidade em cada detalhe, e isso não era negociável.
Ele me deu um pequeno vibrador íntimo, pra estimular meu clitóris, e com aquele brinquedo eu me descobriria multiorgásmica. Não importava por qual buraco ele estivesse metendo o pau, ele só me fazia perder a consciência de tanto prazer.
Ele até teve a ideia de fazer uma tatuagem pequena numa das panturrilhas, deixando eu escolher o desenho entre várias opções — algo que, segundo ele, teria sido papel da esposa dele.
Parecia tudo perfeito demais, até os dólares que chegavam no envelope branco todo mês superavam minhas expectativas. Eu só tinha um esconderijo em casa, pelas costas do Kevin, porque não daria pra justificar aquela grana clandestina.
Mas nada dura pra sempre. Uma gravidez indesejada pode abrir seus olhos.
Eu já desconfiava, estava sensível, me sentindo diferente — no corpo, nos pensamentos. E quando confirmei, tinha certeza de quem tinha me engravidado. Não precisava de exame de laboratório nem nada disso. E um bebê de Mariano era algo precioso demais, mas também significava embaralhar as cartas e distribuir de novo.
E pro Mariano, não seria uma boa notícia. Ele não levaria do jeito que eu gostaria. Lógico, já era velho demais pra ser pai de novo, não tava afim. Ele já tinha a família dele, e essa situação só seria uma pedra no sapato.
Começariam as discussões, os puxa-empurra, até ameaças. A relação esfriou do nada. Ele usou toda a lábia dele pra me convencer a abortar, coisa que não me agradava. Além disso, eu não esquecia do meu marido. E falando nele, essa seria a segunda tática: começar a se fazer de desentendido, dizendo que como eu podia ter tanta certeza de quem tinha me engravidado.
Uns dois exames bastariam pra provar o que eu já sabia, mas não tava interessada. Pra que obrigar alguém a ser pai se não queria? E não daria pra ficar os dias dividindo o trabalho com alguém que tinha se transformado num estranho.
Também não queria destruir minha família, nem a dele, e muito menos depois de ver a cara de alegria que o Kevin ficou quando ouviu da minha boca que eu tava grávida dele.
A gravidez que avançava serviu de desculpa pro meu marido pra eu largar o emprego, e os bilhetes que eu escondia tão ciosamente serviram de justificativa pra uma falsa indenização que o Mariano tinha me dado pelos anos de serviço.
As páginas do livro continuam sendo escritas, o Fernandito já tem cinco anos, somos uma família feliz, completa, o Kevin se mata por ele, o melhor pai que ele poderia ter, parece pouco com ele, e mesmo que eu queira mentir pra mim mesma, meu pequeno me traz lembranças demais de quem foi meu chefe, e isso é algo que vou guardar pra sempre.
Já sei que o final pode não parecer justo, já sei que vocês prefeririam que a mulher dele e meu marido tivessem descoberto e que tudo tivesse ido pelos ares, sei que o Mariano merecia o desprezo da família perfeita dele, e também que o Kevin me abandonasse e eu seguisse minha vida sozinha, mas a vida real não é como as novelas de ficção onde no final os bonzinhos sempre vencem, não, claro que não, e eu penso nisso toda noite quando apoio a cabeça no travesseiro, antes de pegar no sono.
Se você gostou dessa história, pode me escrever com o título UM REFLEXO DO MEU ESPELHO para dulces.placeres@live.com
0 comentários - Um reflexo no meu espelho