Fotos que tomamos mi esposa y yo, tratando de darle un toque erotico
Total libertad para comentar lo que quieran
Espero sean de vuestro agrado
http://www.poringa.net/posts/imagenes/5909834/Erotismo-en-B-N---01.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/5930158/Erotismo-en-B-N---02.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/5962854/Erotismo-en-B-N---03.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/5981636/Erotismo-en-B-N---04.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/5997767/Erotismo-en-B-N---05.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/6004665/Erotismo-en-B-N---06.html
dulces.placeres@live.com
CORNUDO CONSIENTE
Cuando conocí a Gretel supe del primer momento que las cosas no serían fáciles, era perfecta por donde la mirase y su hermosura no se comparaba con la de ninguna otra, dueña de proporciones anatómicas casi perfectas, cada cosa en su lugar, no había nada que quitar, nada que agregar. Sus angelicales cabellos levemente enrulados contrastaban con la diablura de sus ojos, negros, profundos, perversos, sus labios parecían pintados a mano por un artista del lienzo, y al contemplar su rostro solo encontraba excitación.
Su cuerpo encarnaba a la perfección en esos dibujos de heroínas de comics, tan increíbles, tan sensuales.
Me enamoré perdidamente de ella y aun hoy en día no alcanzo a comprender que es lo que ella vio en mí para enamorarse de un tonto como yo…
Pero no solo su perfección física me sedujo, porque con el tiempo la belleza inexorablemente se escurre como agua entre los dedos, Gretel resultó ser mejor que nadie en la cama, mejor por mucho de cuanta mujer me había acostado anteriormente, desinhibida, perra, sabiendo disfrutar como ninguna de su condición de mujer, y sabiendo cómo ninguna como llevar a un hombre al borde de la locura, una hembra apasionada, incansable, viciosa y lujuriosa.
Y desde el día en que empezamos a salir estuve consiente de que no era el único hombre que se acostaba con ella, a pesar que una y otra vez me jurara su amor incondicional yo sabía que me engañaba y que siempre me engañaría, sencillamente lo llevaba en sus genes. Por un tiempo me funcionó jugar a ‘no saberlo’, negando una realidad por demás evidente. Incluso cerraba mis oídos a la voz baja de la chusma y al consejo sano de amigos, ‘cornudo’ no me era una palabra fácil de asimilar.
Ella jugaba al gato y al ratón conmigo, no me confirmaba sus infidelidades, pero tampoco las negaba, me evadía cada vez que tocaba el tema.
Pasados unos años y con mis cuernos más que evidentes busqué un plan B, le pagaría con la misma moneda, así que también me anduve revolcando con mujerzuelas solo para provocar su ego, pero para mí desgracia en no mucho tiempo comprobaría que parecía inmune a lo mal que yo me portara.
Pero yo no era así, sufría en silencio y a veces lloraba por los rincones, al menos me conformaba tener una parte de ella, Gretel decía una y otra vez que era todo para ella, pero no obraba en consecuencia y yo me transformé en un tonto, en su perro faldero, su imán era tan potente que no podía apartarme de ella, sencillamente prefería compartirla a perderla…
Pasamos varios años así, llegando a los treinta Gretel se ponía más hermosa y yo estaba cuesta abajo, tenía un poco de barriga, estaba perdiendo el cabello y ya había asimilado que estuviera con cuanto tipo quisiera, mientras también estuviera conmigo.
Una noche después de cenar nos enganchamos con una película, casualmente trataba de una mujer infiel que se divertía con cuanto tipo quería, y como su celoso marido la perseguía a escondidas y la observaba como se encamaba con extraños, el fin de la historia no viene al caso, lo que sí importa es que a medida que avanzaba la película Gretel se fue acurrucando cada vez más contra mi cuerpo y en algún momento sugirió muy por encima, como buscando mi reacción si me gustaría verla mientras estaba con otro tipo, yo fui cortante con la respuesta, pero esa noche sin decir nada los dos estuvimos explosivos como pocas veces lo habíamos estado y fue evidente que nuestros cuerpos dijeron cosa que nuestros labios callaron.
Poco a poco la idea fue tomando forma en mis pensamientos, una mezcla de humillante dolor y desconocido placer, ella cada tanto volvía a la carga con indirectas, dejándome ver que la excitaba la idea de que la viera coger con otro tipo y para ser honesto, tal vez de esa manera los cuernos ya no dolerían tanto…
Y llegaría la primera vez…
Hacía unos meses un par de muchachos de nuestra edad, en sociedad, habían abierto un gimnasio a unas de cuadras de casa donde Gretel se había anotado, era lo que sabía por lo que ella me había contado, no le di mucha importancia al tema, ya sabía cómo era…
Pero una tarde tuve que volver antes de lo previsto a casa, ella no me esperaba, y yo no me esperaba encontrar lo que encontré… la música se escuchaba desde lejos, abrí la puerta y ahí estaban ellos, mi esposa tenía unas calzas negras y brillosas con una malla enteriza de gimnasia, amarillo fuerte, de esas que se meten en el culo resaltando la perfección de sus curvas, con sus tetas marcadas y saltonas, una vincha del mismo tono en su frente, el tipo con una amplia musculosa marcando un tórax exageradamente musculoso, ambos transpirados en demasía, se respiraba calor en el ambiente, ella tomó la palabra viniendo a mi lado
-Cariño! Llegaste temprano! me hubieras avisado! espero no te moleste pero hace un tiempo decidí tener personal trainer, el gimnasio estaba muy plomo y hay demasiada gente, iba a decírtelo!...
-Y el quien es? – dije cortándola en seco ya que mi esposa estaba lanzando una catarata imparable de palabras
-Perdón, soy Marcelo… - terceo el tipo extendiéndome su mano derecha.
Hablamos un rato más, en realidad ellos hablaban y yo escuchaba, pude sentirlo, pude adivinarlo, ese hijo de puta se la cogía, se cogía a la puta de mi esposa…
Poco tiempo después conocí a Gustavo, el otro tipo que también le daba clases, el otro que seguramente también se la cogía...
Gretel una vez más se saldría con la suya, insistió con su idea y me perforó el cerebro, e hizo lo mismo con Marcelo y con Gustavo, al fin nos encontramos en casa los cuatro y disfrutamos la cena.
Mientras compartíamos la comida y hablaba con esos tipo que pronto se cogerían a mi amada, volvieron a atravesarme esos sentimientos como la noche de la película, esa mezcla de humillante dolor y desconocido placer, que de alguna manera me provocaban una rara excitación, porque una cosa era imaginarlo y otra diferente consumarlo y el momento llegaba, estaba al alcance de mi mano.
Pude notar que los tipos también tenían algo de nerviosismo, seguramente incómodos por la situación, imaginé que no debería ser fácil solo desnudarse y coger mientras un extraño te observa, casualmente Gretel parecía la más locuaz y desinhibida por la situación que lejos pasaba de ser una situación normal.
Depois da sobremesa, ela pediu permissão a nós três homens para ficar um pouco mais à vontade. Vi ela desaparecer da minha vista, entrando no nosso quarto. Minutos depois, apareceu como uma puta barata, calçando seus sapatos de salto alto e fino, quase nua, com um incrível fio-dental rosa choque sumido na sua buceta, com aquele rabão enorme à mostra, mal coberta por um baby-doll transparente sob o qual se desenhava a perfeição dos seus peitos.
Tive uma ereção imediata, por vê-la, por senti-los. Minha esposa caminhou desfilando como uma gostosa, balançando os quadris de um lado para o outro. Veio até onde eu estava e, apertando forte meu pau duro, me deu o beijo mais doce que já tinha me dado, para depois me abandonar e ir sentar nas pernas do Gustavo, começando a beijá-lo apaixonadamente na boca, fundo, bem fundo. As mãos do cara começaram a apalpá-la, tocando sua pele, seus peitos, sua bunda. Depois foi até o Marcelo para fazer exatamente a mesma coisa com ele. Para mim, tudo era estranho, era novo, era erótico...
Ela, sempre com a iniciativa, disse:
- Gatos, vamos pro quarto, quero foder...
Foi na frente, eu atrás de todos. Eles se despiram e ela ficou esperando, expectante, e eu calado num canto.
Como uma boa puta – porque era isso que ela parecia ser –, ela se ajoelhou entre os caras, no meio, pegou os paus deles, um em cada mão, e depois de masturbá-los por alguns segundos, conseguiu uma ereção perfeita. Minha esposa então começou a beijá-los, a chupá-los, de um lado, do outro, direita esquerda. Como no melhor filme pornô, eu podia ver sua língua se perder entre as duas cabecinhas que ela juntava para saborear ao mesmo tempo. Eu custava a acreditar no que via, perdido numa amarga satisfação. Ela não era só uma mulher, ela era MINHA mulher!
Então ela deixou que eles a penetrassem pela boca à vontade. Gretel, ainda ajoelhada, levou uma mão aos seios e a outra à vagina, puxando o fio-dental para o lado. Vi ela se masturbar com Frenesiou seu clitóris enquanto enterrava os dedos na sua boceta, seu anel gordinho perfeitamente depilado se destacava na penumbra do quarto.
De repente a arrastraram sobre a cama, a despiram por completo, Marcelo se perdeu entre suas pernas abertas para comer sua buceta, ao mesmo tempo que com suas mãos fortes apertava seus peitos, Gustavo ao lado brincava arrastando seu pau pelo rosto da minha amada, pelos lábios, pelo nariz, pelas bochechas, pela boca, ela estava totalmente entregue ofegante como uma puta, acreditei perceber que já não lembrava que eu estava presente, mas de repente ela me disse:
- Gosta? Gosta de ser corno? Gosta de ver como outros caras comem sua mulherzinha?
E para dizer a verdade, eu gostava, então apenas balancei a cabeça, com uma ereção terrível sob minhas calças, mudaram de posição e Gustavo começou a comê-la, ela estremeceu ao ser penetrada e seus gritos foram calados pela outra pau entrando em sua boca.
Se divertiram os três diante do meu olhar passivo, a comeram em quantas posições imaginem, buceta, boca, buceta, boca, deram para ela ter, seus gritos encheram de prazer o quarto e eu não podia acreditar no que de alguma forma estava curtindo, Gustavo a tinha entregue de quatro, então eu disse:
- Quero que dê para ela pelo cu…
E não foi preciso repetir, ele lubrificou e começou a experimentar o outro buraco, Gretel nem se abalou, aliás, pareceu receber com satisfação meu pedido e se acomodou de forma receptiva. Logo não sobrou buraco sem usar, Marcelo também experimentou seu cu e tudo se sucedeu em uma orgia frenética sem pausa na qual só se ouviam gemidos, ronronados e gritos da minha puta esposa, de alguma forma senti um prazer desconhecido para mim, uma excitação anormal, com um desejo incontrolável de me despir e me juntar ao jogo, para encher aquela puta por todos os buracos…
Em breve eu comprovaria que Gretel superaria todas as barreiras imagináveis, ela cavalgava o Marcelo enquanto chupava o pau do Gustavo, sua bunda linda subia e descia a um metro de onde eu estava, sua buceta engolia completamente o pau do cara que por sua vez acariciava toda a sua bunda, então o outro veio por trás, o de baixo a segurou por alguns segundos e Gustavo começou a tentar a sorte no seu cu, minha esposa dizia que não, que por ambos os lados não, que eram uns degenerados, mas daquela forma que a gente entende os pensamentos dizendo 'sim, eu mato se não fizerem...'
Logo ela estava comendo um pau na buceta e outro no cu, ambos ao mesmo tempo, dilatando-a, fazendo-a gozar, embriagada em loucura e prazer, eu sentia meu coração parecendo explodir, sair pela minha boca...
Mas ainda faltava... Gustavo só tirou o pau do cu dela e começou a forçar a buceta, sem se importar que o lugar já estava ocupado pelo pau do Marcelo, mal levaram alguns instantes para enfiarem nela juntos pela buceta, ao mesmo tempo, era evidente que não era a primeira vez que faziam aquilo, tudo parecia muito coordenado para ser casual...
Voltaram a trocar, ela começou a montar no Gustavo, enchendo sua buceta com o pau do personal trainer, o outro voltou para sua boca, de onde eu estava eu via perfeitamente seu esfíncter agora vazio e aberto como o de uma vadia pornográfica...
Não demoraria muito mais, os gemidos me fizeram saber como enchiam sua buceta de porra, ela gritava quando Gustavo enchia sua caverna, Marcelo a pegaria de surpresa já que ela parecia muito concentrada no que acontecia dentro de sua buceta, como uma mangueira de alta pressão o líquido branco atingiu seu rosto e ele enfiou de repente na boca até sumir de vista, deixando toda sua porra dentro da Gretel que o saboreou com extremo prazer...
Quando a tempestade passou e tudo voltou à suave calma A sensação que pairava no ar era estranha, Marcelo e Gustavo pareciam um pouco constrangidos; de alguma forma, tinham comido minha esposa bem debaixo do meu nariz. Ela, ao lado, parecia irradiar luz, com um prazer que precisava gritar aos quatro ventos, me olhando com o pecado nos olhos, em silêncio, passando o dedo indicador pela bochecha coberta de porra, saboreando as últimas gotas. Por minha parte, eu estava prestes a explodir. Tomei a iniciativa enquanto eles se vestiam e disse educadamente:
— Cavalheiros, muito obrigado, mas agora convido vocês a se retirarem. Se não se importam, gostaria de transar com minha esposa…
Despedi-os apressadamente com um aperto de mão, como dizendo ‘tá tudo bem’, e voltei correndo pro quarto, me despindo pelo caminho. Joguei-me sobre a cama como um tigre sobre uma gazela, violei a Gretel como nunca tinha feito antes, com uma loucura inédita em mim, desconhecida. Enfiei o pau na boceta dela — estava molhada, lubrificada, cheia de porra. Deslizar meu sexo naquele esperma alheio me enlouqueceu. Meti minha mão no cu dela; se não fosse pelo dedão, até teria enfiado o punho inteiro. E a boca dela… a boca tinha o gosto amargo da porra do Marcelo. Não me importei, eram beijos proibidos, a boca de Eva depois de provar a maçã. Gozei rapidão, uma vez, e outra, e outra. Transamos até o amanhecer…
Essa primeira vez seria a primeira de muitas. Hoje é nosso padrão de vida, eu gosto, adoro ser um corno consciente…
Se você for maior de idade, gostaria de saber sua opinião sobre esse relato.
Escreva para mim com o assunto ‘Corno CONSCIENTE’ em dulces.placeres@live.com
Total libertad para comentar lo que quieran
Espero sean de vuestro agrado
http://www.poringa.net/posts/imagenes/5909834/Erotismo-en-B-N---01.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/5930158/Erotismo-en-B-N---02.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/5962854/Erotismo-en-B-N---03.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/5981636/Erotismo-en-B-N---04.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/5997767/Erotismo-en-B-N---05.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/6004665/Erotismo-en-B-N---06.html
dulces.placeres@live.com
CORNUDO CONSIENTE
Cuando conocí a Gretel supe del primer momento que las cosas no serían fáciles, era perfecta por donde la mirase y su hermosura no se comparaba con la de ninguna otra, dueña de proporciones anatómicas casi perfectas, cada cosa en su lugar, no había nada que quitar, nada que agregar. Sus angelicales cabellos levemente enrulados contrastaban con la diablura de sus ojos, negros, profundos, perversos, sus labios parecían pintados a mano por un artista del lienzo, y al contemplar su rostro solo encontraba excitación.
Su cuerpo encarnaba a la perfección en esos dibujos de heroínas de comics, tan increíbles, tan sensuales.
Me enamoré perdidamente de ella y aun hoy en día no alcanzo a comprender que es lo que ella vio en mí para enamorarse de un tonto como yo…
Pero no solo su perfección física me sedujo, porque con el tiempo la belleza inexorablemente se escurre como agua entre los dedos, Gretel resultó ser mejor que nadie en la cama, mejor por mucho de cuanta mujer me había acostado anteriormente, desinhibida, perra, sabiendo disfrutar como ninguna de su condición de mujer, y sabiendo cómo ninguna como llevar a un hombre al borde de la locura, una hembra apasionada, incansable, viciosa y lujuriosa.
Y desde el día en que empezamos a salir estuve consiente de que no era el único hombre que se acostaba con ella, a pesar que una y otra vez me jurara su amor incondicional yo sabía que me engañaba y que siempre me engañaría, sencillamente lo llevaba en sus genes. Por un tiempo me funcionó jugar a ‘no saberlo’, negando una realidad por demás evidente. Incluso cerraba mis oídos a la voz baja de la chusma y al consejo sano de amigos, ‘cornudo’ no me era una palabra fácil de asimilar.
Ella jugaba al gato y al ratón conmigo, no me confirmaba sus infidelidades, pero tampoco las negaba, me evadía cada vez que tocaba el tema.
Pasados unos años y con mis cuernos más que evidentes busqué un plan B, le pagaría con la misma moneda, así que también me anduve revolcando con mujerzuelas solo para provocar su ego, pero para mí desgracia en no mucho tiempo comprobaría que parecía inmune a lo mal que yo me portara.
Pero yo no era así, sufría en silencio y a veces lloraba por los rincones, al menos me conformaba tener una parte de ella, Gretel decía una y otra vez que era todo para ella, pero no obraba en consecuencia y yo me transformé en un tonto, en su perro faldero, su imán era tan potente que no podía apartarme de ella, sencillamente prefería compartirla a perderla…
Pasamos varios años así, llegando a los treinta Gretel se ponía más hermosa y yo estaba cuesta abajo, tenía un poco de barriga, estaba perdiendo el cabello y ya había asimilado que estuviera con cuanto tipo quisiera, mientras también estuviera conmigo.
Una noche después de cenar nos enganchamos con una película, casualmente trataba de una mujer infiel que se divertía con cuanto tipo quería, y como su celoso marido la perseguía a escondidas y la observaba como se encamaba con extraños, el fin de la historia no viene al caso, lo que sí importa es que a medida que avanzaba la película Gretel se fue acurrucando cada vez más contra mi cuerpo y en algún momento sugirió muy por encima, como buscando mi reacción si me gustaría verla mientras estaba con otro tipo, yo fui cortante con la respuesta, pero esa noche sin decir nada los dos estuvimos explosivos como pocas veces lo habíamos estado y fue evidente que nuestros cuerpos dijeron cosa que nuestros labios callaron.
Poco a poco la idea fue tomando forma en mis pensamientos, una mezcla de humillante dolor y desconocido placer, ella cada tanto volvía a la carga con indirectas, dejándome ver que la excitaba la idea de que la viera coger con otro tipo y para ser honesto, tal vez de esa manera los cuernos ya no dolerían tanto…
Y llegaría la primera vez…
Hacía unos meses un par de muchachos de nuestra edad, en sociedad, habían abierto un gimnasio a unas de cuadras de casa donde Gretel se había anotado, era lo que sabía por lo que ella me había contado, no le di mucha importancia al tema, ya sabía cómo era…
Pero una tarde tuve que volver antes de lo previsto a casa, ella no me esperaba, y yo no me esperaba encontrar lo que encontré… la música se escuchaba desde lejos, abrí la puerta y ahí estaban ellos, mi esposa tenía unas calzas negras y brillosas con una malla enteriza de gimnasia, amarillo fuerte, de esas que se meten en el culo resaltando la perfección de sus curvas, con sus tetas marcadas y saltonas, una vincha del mismo tono en su frente, el tipo con una amplia musculosa marcando un tórax exageradamente musculoso, ambos transpirados en demasía, se respiraba calor en el ambiente, ella tomó la palabra viniendo a mi lado
-Cariño! Llegaste temprano! me hubieras avisado! espero no te moleste pero hace un tiempo decidí tener personal trainer, el gimnasio estaba muy plomo y hay demasiada gente, iba a decírtelo!...
-Y el quien es? – dije cortándola en seco ya que mi esposa estaba lanzando una catarata imparable de palabras
-Perdón, soy Marcelo… - terceo el tipo extendiéndome su mano derecha.
Hablamos un rato más, en realidad ellos hablaban y yo escuchaba, pude sentirlo, pude adivinarlo, ese hijo de puta se la cogía, se cogía a la puta de mi esposa…
Poco tiempo después conocí a Gustavo, el otro tipo que también le daba clases, el otro que seguramente también se la cogía...
Gretel una vez más se saldría con la suya, insistió con su idea y me perforó el cerebro, e hizo lo mismo con Marcelo y con Gustavo, al fin nos encontramos en casa los cuatro y disfrutamos la cena.
Mientras compartíamos la comida y hablaba con esos tipo que pronto se cogerían a mi amada, volvieron a atravesarme esos sentimientos como la noche de la película, esa mezcla de humillante dolor y desconocido placer, que de alguna manera me provocaban una rara excitación, porque una cosa era imaginarlo y otra diferente consumarlo y el momento llegaba, estaba al alcance de mi mano.
Pude notar que los tipos también tenían algo de nerviosismo, seguramente incómodos por la situación, imaginé que no debería ser fácil solo desnudarse y coger mientras un extraño te observa, casualmente Gretel parecía la más locuaz y desinhibida por la situación que lejos pasaba de ser una situación normal.
Depois da sobremesa, ela pediu permissão a nós três homens para ficar um pouco mais à vontade. Vi ela desaparecer da minha vista, entrando no nosso quarto. Minutos depois, apareceu como uma puta barata, calçando seus sapatos de salto alto e fino, quase nua, com um incrível fio-dental rosa choque sumido na sua buceta, com aquele rabão enorme à mostra, mal coberta por um baby-doll transparente sob o qual se desenhava a perfeição dos seus peitos.Tive uma ereção imediata, por vê-la, por senti-los. Minha esposa caminhou desfilando como uma gostosa, balançando os quadris de um lado para o outro. Veio até onde eu estava e, apertando forte meu pau duro, me deu o beijo mais doce que já tinha me dado, para depois me abandonar e ir sentar nas pernas do Gustavo, começando a beijá-lo apaixonadamente na boca, fundo, bem fundo. As mãos do cara começaram a apalpá-la, tocando sua pele, seus peitos, sua bunda. Depois foi até o Marcelo para fazer exatamente a mesma coisa com ele. Para mim, tudo era estranho, era novo, era erótico...
Ela, sempre com a iniciativa, disse:
- Gatos, vamos pro quarto, quero foder...
Foi na frente, eu atrás de todos. Eles se despiram e ela ficou esperando, expectante, e eu calado num canto.
Como uma boa puta – porque era isso que ela parecia ser –, ela se ajoelhou entre os caras, no meio, pegou os paus deles, um em cada mão, e depois de masturbá-los por alguns segundos, conseguiu uma ereção perfeita. Minha esposa então começou a beijá-los, a chupá-los, de um lado, do outro, direita esquerda. Como no melhor filme pornô, eu podia ver sua língua se perder entre as duas cabecinhas que ela juntava para saborear ao mesmo tempo. Eu custava a acreditar no que via, perdido numa amarga satisfação. Ela não era só uma mulher, ela era MINHA mulher!
Então ela deixou que eles a penetrassem pela boca à vontade. Gretel, ainda ajoelhada, levou uma mão aos seios e a outra à vagina, puxando o fio-dental para o lado. Vi ela se masturbar com Frenesiou seu clitóris enquanto enterrava os dedos na sua boceta, seu anel gordinho perfeitamente depilado se destacava na penumbra do quarto.
De repente a arrastraram sobre a cama, a despiram por completo, Marcelo se perdeu entre suas pernas abertas para comer sua buceta, ao mesmo tempo que com suas mãos fortes apertava seus peitos, Gustavo ao lado brincava arrastando seu pau pelo rosto da minha amada, pelos lábios, pelo nariz, pelas bochechas, pela boca, ela estava totalmente entregue ofegante como uma puta, acreditei perceber que já não lembrava que eu estava presente, mas de repente ela me disse:
- Gosta? Gosta de ser corno? Gosta de ver como outros caras comem sua mulherzinha?
E para dizer a verdade, eu gostava, então apenas balancei a cabeça, com uma ereção terrível sob minhas calças, mudaram de posição e Gustavo começou a comê-la, ela estremeceu ao ser penetrada e seus gritos foram calados pela outra pau entrando em sua boca.
Se divertiram os três diante do meu olhar passivo, a comeram em quantas posições imaginem, buceta, boca, buceta, boca, deram para ela ter, seus gritos encheram de prazer o quarto e eu não podia acreditar no que de alguma forma estava curtindo, Gustavo a tinha entregue de quatro, então eu disse:
- Quero que dê para ela pelo cu…
E não foi preciso repetir, ele lubrificou e começou a experimentar o outro buraco, Gretel nem se abalou, aliás, pareceu receber com satisfação meu pedido e se acomodou de forma receptiva. Logo não sobrou buraco sem usar, Marcelo também experimentou seu cu e tudo se sucedeu em uma orgia frenética sem pausa na qual só se ouviam gemidos, ronronados e gritos da minha puta esposa, de alguma forma senti um prazer desconhecido para mim, uma excitação anormal, com um desejo incontrolável de me despir e me juntar ao jogo, para encher aquela puta por todos os buracos…
Em breve eu comprovaria que Gretel superaria todas as barreiras imagináveis, ela cavalgava o Marcelo enquanto chupava o pau do Gustavo, sua bunda linda subia e descia a um metro de onde eu estava, sua buceta engolia completamente o pau do cara que por sua vez acariciava toda a sua bunda, então o outro veio por trás, o de baixo a segurou por alguns segundos e Gustavo começou a tentar a sorte no seu cu, minha esposa dizia que não, que por ambos os lados não, que eram uns degenerados, mas daquela forma que a gente entende os pensamentos dizendo 'sim, eu mato se não fizerem...'
Logo ela estava comendo um pau na buceta e outro no cu, ambos ao mesmo tempo, dilatando-a, fazendo-a gozar, embriagada em loucura e prazer, eu sentia meu coração parecendo explodir, sair pela minha boca...
Mas ainda faltava... Gustavo só tirou o pau do cu dela e começou a forçar a buceta, sem se importar que o lugar já estava ocupado pelo pau do Marcelo, mal levaram alguns instantes para enfiarem nela juntos pela buceta, ao mesmo tempo, era evidente que não era a primeira vez que faziam aquilo, tudo parecia muito coordenado para ser casual...
Voltaram a trocar, ela começou a montar no Gustavo, enchendo sua buceta com o pau do personal trainer, o outro voltou para sua boca, de onde eu estava eu via perfeitamente seu esfíncter agora vazio e aberto como o de uma vadia pornográfica...
Não demoraria muito mais, os gemidos me fizeram saber como enchiam sua buceta de porra, ela gritava quando Gustavo enchia sua caverna, Marcelo a pegaria de surpresa já que ela parecia muito concentrada no que acontecia dentro de sua buceta, como uma mangueira de alta pressão o líquido branco atingiu seu rosto e ele enfiou de repente na boca até sumir de vista, deixando toda sua porra dentro da Gretel que o saboreou com extremo prazer...
Quando a tempestade passou e tudo voltou à suave calma A sensação que pairava no ar era estranha, Marcelo e Gustavo pareciam um pouco constrangidos; de alguma forma, tinham comido minha esposa bem debaixo do meu nariz. Ela, ao lado, parecia irradiar luz, com um prazer que precisava gritar aos quatro ventos, me olhando com o pecado nos olhos, em silêncio, passando o dedo indicador pela bochecha coberta de porra, saboreando as últimas gotas. Por minha parte, eu estava prestes a explodir. Tomei a iniciativa enquanto eles se vestiam e disse educadamente:
— Cavalheiros, muito obrigado, mas agora convido vocês a se retirarem. Se não se importam, gostaria de transar com minha esposa…
Despedi-os apressadamente com um aperto de mão, como dizendo ‘tá tudo bem’, e voltei correndo pro quarto, me despindo pelo caminho. Joguei-me sobre a cama como um tigre sobre uma gazela, violei a Gretel como nunca tinha feito antes, com uma loucura inédita em mim, desconhecida. Enfiei o pau na boceta dela — estava molhada, lubrificada, cheia de porra. Deslizar meu sexo naquele esperma alheio me enlouqueceu. Meti minha mão no cu dela; se não fosse pelo dedão, até teria enfiado o punho inteiro. E a boca dela… a boca tinha o gosto amargo da porra do Marcelo. Não me importei, eram beijos proibidos, a boca de Eva depois de provar a maçã. Gozei rapidão, uma vez, e outra, e outra. Transamos até o amanhecer…
Essa primeira vez seria a primeira de muitas. Hoje é nosso padrão de vida, eu gosto, adoro ser um corno consciente…
Se você for maior de idade, gostaria de saber sua opinião sobre esse relato.
Escreva para mim com o assunto ‘Corno CONSCIENTE’ em dulces.placeres@live.com
2 comentários - Cornudo consciente