Primero, todas las entregas de los mejores post
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4084661/Mi-amada-esposa---parte-1-de-3-.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4389002/Mi-amada-esposa---parte-2-de-3-.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4436535/Mi-amada-esposa---parte-3-de-3.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4802856/Mi-amada-esposa-parte-4.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4802863/Mi-amada-esposa---parte-5.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4868469/Mi-amada-esposa---parte-6.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4896522/Mi-amada-esposa---parte-7.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4905961/Mi-amada-esposa---parte-8.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4915721/Mi-amada-esposa---parte-9.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4956318/Mi-amada-esposa---parte-10.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4965835/Mi-amada-esposa---parte-11.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4974651/Mi-amada-esposa---parte-12.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4985411/Mi-amada-esposa---parte-13.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4991203/Mi-amada-esposa---parte-14.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/5001091/Mi-amada-esposa---parte-15.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/5030636/Mi-amada-esposa---parte-16.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/5156341/Mi-amada-esposa---parte-17.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/5160465/Mi-amada-esposa---parte-18.html
Como siempre, podes escribirnos a dulces.placeres@live.com, te leemos
Gracias por los puntos y comentarios
WHEN THE BOYS ARENT
Siempre me gustaron los chicos, tuve muchos amores de una noche, de boliches, noches de besos calientes con un recién conocido y nada más, solo pasar un momento.
Alguna vez llegaría mi primer amor, el primero que se colaría en mi corazón, ese primer amor que nunca se olvida, el que te deja marcada, más, que aún era una tonta adolescente y en ese momento, pensaba que sería el hombre de mi vida
Amor de colegio secundario, estábamos todo el día juntos, llegaría nuestros viajes de estudios, por separados, con tres semanas de diferencias, donde todo se presta para portarse mal, y nos juramos no hacerlo, de hecho, yo fui un santa, pero a su regreso las cosas habían cambiado, pude notarlo. Y el mundo es demasiado pequeño, los chimentos, los rumores vuelan, y cuando llegaron a mi oído, bueno, solo asumir que las cosas no habían sido como las habíamos prometido
No tardaría en cortarme para siempre, es que me había vuelto insoportable para él, celosa, fastidiosa, herida en mi orgullo sin poder superar sus infidelidades, solo se terminó
Volví a mi vida de chicos al azar, a divertirme hasta que llegara el indicado, llegaría pasados mis veinte, cuando estudiaba enfermería y en unas jornadas de prácticas me cruzaría con un doctor, era muy mayor para mi, me doblaba en edad, nunca me había imaginado en una situación así, pero ese hombre era todo un hombre, maduro, seguro de sí mismo, me trataba como a una reina, me envolvía como a un regalo, me daba vueltas con sus palabras, me enseñó lo mejor del amor y fue el primero en llevarme a la cama, fue fantástico, glorioso, se preocupaba más por mi placer que por el suyo, y me arrancó los orgasmos que ningún otro hombre lograría arrancarme, hasta hoy puedo decir que sin dudas fue mi gran amor, y todo parecía ser perfecto en nuestro mundo
Pero todo se derrumbó cuando supe que él tenía otro mundo, un mundo paralelo, con esposa, con hijos, un doble vida, y las cosas ya no volvieron a ser como antes, pude sobrellevar el hecho unos seis meses más, donde una y otra vez sucumbí a sus falsas promesas de divorcio, algo que nunca haría
Ya era una mujer adulta, aunque sentía el dolor en lo profundo de mi pecho clavado como una daga, decidí volver al juego con chicos al azar, aunque ya me daba el gusto de no solo besos, sino alguna cogida casual.
Tenía veintisiete cuando me enamoraría por tercera vez, lo había conocido en una noche de boliche, esta vez no era un chiquillo de estudios secundarios, tampoco un doctor de doble vida, era un tierno empleado púbico que cogía muy rico
Yo le entregué el corazón y el se abusó de la situación, claro, tonta enamorada hacía cualquier cosa por él
A la hora del sexo no quería usar protección, todo natural, y yo tenía miedo de que me dejara, entonces accedía a hacer todo lo que el quisiera, le decía 'no me acabes adentro', 'no me acabes adentro', 'no me acabes adentro' y generalmente me hacía caso, pero más de una vez terminaba con la concha llena de leche.
Su amor por mí se terminó el día que le dije que estaba embarazada, y no solo estaría ahora con el corazón destrozado, sino con un crío en el vientre.
Tenía treinta y dos ya, con una hermosa hija en estudios primarios, ella era centro de mi vida, de mis estudios de enfermera había terminado como secretaria administrativa en un laboratorio de análisis clínicos, no era lo que más me gustaba, pero me permití vivir dignamente.
En ese sitio trabajaban chicas, sobre todo, y alguien que debo mencionar es Romina, una mujer de mi edad con quien en principio no me llevaba demasiado bien, me resultaba pedante, antipática, pero en verdad, yo no la conocía
Estaba en otro de mis pozos depresivos, me sentía ya muy madura, sin conseguir el amor de mi vida, empezaba a desesperarme, y el compañero que tenía en esos días, lo que llamaría mi cuarto amor masculino, era un auténtico bastardo, le gustaba el sexo violento, sádico, de golpes y sufrimientos, y a veces era demasiado, pero dentro de todo, podía tolerar eso, pero el hecho de que me fuera terriblemente infiel y me celara como si fuera una puta, iba demasiado lejos.
Y entre tantos conocidos, amigos, compañeras, quien yo menos pensaba sería quien notaría mis lágrimas a escondidas, mis angustias y mis pesares del alma.
Romina se acercaría a mí en esos días, sería sin quererlo mi confidente, quien pondría oído a mis palabras, y solo me sentí confortable en sus brazos
Empezamos a dialogar, a acercarnos, me hice un poco confidente, y fuimos compañeras cercanas primero, amigas después y ella tenía una forma particular de encarar la vida, soltera, siempre sería soltera por convicción, por propia decisión y solo decía que los hombres eran solo un pasatiempo
Pero a pesar de todo, no podía arrancarme, así como así a ese bastardo de mi corazón, y cuando todo se desmoronó entre nosotros dos, necesité un tiempo para procesar un nuevo duelo
Esa mañana había dejado a mi pequeña en el colegio, y después al empleo, como cada mañana, solo que estaba en un torbellino hormonal donde todo era negro, angustiada, dispersa, fui al baño de chicas y solo me senté sobre la tapa de uno de los inodoros a purgar mis penas y dejar escapara las lágrimas que contenía como un dique, a presión.
Cuando salí, en el cuarto, en los lavatorios, Romina me esperaba recostada sobre uno de ellos, sabía lo que me pasaba, estuvimos frente a frente, por segundos, cruzamos miradas, ella pasó las manos por mi rostro adueñándose de mis lágrimas que aun rodaban perdidas por mis mejillas, entonces dijo
Marcela, nunca te olvides de lo que voy a decirte, ya deja de derramar lágrimas por tipos que no valen la pena, tenés que tomar control sobre tu vida, las mujeres somos las que tenemos el poder, no lo notas?
Con lo que nosotras tenemos entre las piernas, podemos tener todas las que ellos tienen entre las piernas, podemos elegir, ellos no, podemos fingir un orgasmo, ellos no, podemos hacerle creer que son un tigre en la cama, también podes humillarlos, los hombres son vulnerables y como niños con su habilidad sexual
Y de última, un llanto, nadie resiste un llanto, y el mundo se pone de tu lado si es necesario
Yo respondí con la voz entrecortada, carcomida por la angustia
Pero... que pasa cuando te enamoras?
No, no, no, - respondió ella - error, no te enamoras, te gusta un chico? y tienes sexo y chau, nunca te quedas en su cama a dormir, nunca, ese es el primer error, es abrir la puerta a compromisos
Yo no entendía bien, pero ella seguía acariciando mi rostro, sus palabras eran muy dulces y sentí un impulso de acercarme un paso y besar sus labios, fue corto, apenas un toque, y ella dejo que lo hiciera, me retiré, la miré nuevamente, tanteando su reacción, no dijo nada, ahí estaba, volví a acercarme, esta vez la aferré y le di un beso más profundo, metí mi lengua buscando la suya, me permitió el acceso, y sentí su respiración agitada en ese encuentro, giramos nuestras cabezas, nuestras narices se cruzaron y el beso se hizo infinito, caliente, eterno
Volví a retirarme, volví a mirarla, entonces dijo
Vamos, dejemos esto aquí, tenemos trabajo por delante, sospecharán de nuestra ausencia
Ella me regaló un guiño de ojos cómplice y solo me dejó en soledad, y me quedé meditando sus palabras, en ese momento, en esa mañana de oficina, en ese día y en los días siguientes.
Ninguna de las dos volvió a tocar el tema, pero cada vez que nuestras miradas se cruzaban me parecía aun sentir el quemar de sus labios sobre lo míos
Pronto su eterna soltería se me haría normal, y admito que tomé parte de su filosofía de vida, hombres por una noche, sin importarme si el placer era solo el mío, metiendo solo el sexo en la cama, jamás el corazón
Y las cosas empezaron a funcionar, mi amor estaba blindado, basta de sufrir, y ciertamente, ese beso robado en el baño de la oficina estaría siempre presente en mis pensamientos, en mis recuerdos
Romina e eu começamos a sair de vez em quando à noite, como amigas, pra nos divertir, quando eu conseguia deixar minha filha na casa dos meus pais. Não era sempre, mas de vez em quando rolava.
Ela me fazia sentir viva, era o motor que movia meus sentimentos, era o ar que avivava o fogo, e a gente sempre brincava de ser mulher demais contra mulher, sem ir além disso, só joguinhos.
Natalia entraria por acaso nas nossas vidas. Naquela noite, a gente tinha ido a uma balada: música, dança, drinks, e cruzamos com ela e mais alguns amigos de ocasião.
Um dos caras sugeriu um jogo: duas pessoas de frente uma pra outra, rosto colado, e um terceiro, de cima, soltava uma folha de papel na vertical entre as duas. O objetivo era ser rápido o bastante e pegar a folha no meio dos lábios, mas claro, se a folha passasse rápido demais, o encontro de bocas entre desconhecidos era inevitável.
A graça era casais aleatórios, garoto e garota, e as risadas que esses encontros boca a boca causavam, onde os participantes se viam surpresos e o resto festejava com gargalhadas.
Foi quando essa mina se aproximou de mim — eu ainda não sabia o nome dela — e me desafiou a tentar. Eu ri como resposta, não achei lógico, agradeci, mas ela também era mulher.
Romina, que tinha sido testemunha involuntária da situação, ao ver minha recusa, se ofereceu pra tomar meu lugar no jogo.
Elas se sentaram de frente uma pra outra, e a situação despertou a curiosidade típica de um momento incomum: duas minas.
Alguém se posicionou com a folha de papel pra soltar, e na contagem de três, no meio do burburinho dos observadores, a folha passou rápido demais e os lábios se cruzaram. Mas diferente de todo mundo, que ficava surpreso e se acabava de rir, elas não se separaram. Se apertaram forte e se deram um beijo de língua interminável que durou uns dois minutos, entre vaias e aplausos.
Depois dessa situação, Natalia se juntou à gente. Nós, e fomos três mulheres nos divertindo e tomando uns drinks. Fomos dançar um pouco, as três, ou duas enquanto a outra acompanhava. Em algum momento, Natalia me beijou na boca e, no meu espanto, só consegui responder.
"Você é muito gostosa" — ela me disse com um sorriso tão intimidante quanto irresistível.
Depois, virou-se para ir nos braços da minha amiga. Eu estava a pouca distância, observando suas costas nuas, onde, misturado com as luzes cambiantes do lugar, dava pra ler na sua coluna vertebral uma tatuagem em cursivo com a legenda: 'when the boys aren't'.
Foi tudo muito estranho e muito louco, porque tudo se misturou: danças, copos, beijos e, até me soou natural sentir o gosto da língua da minha amiga e daquela estranha que tinha se intrometido entre nós.
Romina sugeriu que já bastava, era tarde, e que a gente podia continuar se divertindo as três em outro lugar. Então, entramos num táxi e fomos pra casa dela.
Eram quase cinco da manhã quando chegamos no apartamento da Romina. A gente tava meio bêbada, com aquelas risadas idiotas que incomodam quem tá dormindo e logo vai ter que ir trabalhar. Mas a gente tentava se calar uma à outra, só que o clima festivo entre nós três fazia fracassar qualquer tentativa de ser discreta.
Tudo mudaria quando a porta da entrada principal se fechou. Já na intimidade do quarto, Romina, Natalia e eu nos olhamos nos olhos como nunca tínhamos feito antes. Minha amiga veio até mim e, com uma seriedade estranha pra ela, me fez recuar até um sofá lateral e disse:
"Marcela, senta. Agora você vai ver como a gente não precisa de homem nenhum."
Ela só me deixou ali e se afastou uns dois passos, onde Natalia a esperava no sofá principal. Elas se colocaram frente a frente, começaram a se beijar muito gostoso, com aqueles beijos enormes, platônicos, de cinema. Uma deixou cair as alças do vestido até a cintura, a outra tirou a camiseta, devagar. Entre aqueles beijos e carícias cúmplices, elas se despiraram. Seus peitos, a Romina desceu um pouco pra lamber eles e depois voltar pros lábios da Natalia, aí foi a vez da Natalia ir pros da Romina, e assim elas trocavam prazer, roçavam os bicos dos peitos uma na outra, e tudo ficava mais quente.
Eu olhava extasiada, com a boca entreaberta, sentia um calor que me invadia por dentro, era muito sexual, muito íntimo.
A Romina então se separou, me perguntou se eu tava gostando, eu assenti com a cabeça, só vi ela sumir, foi andando pro quarto, perdi ela de vista. A Natalia então se deitou e deixou o vestido cair no chão, quase nua, só de calcinha fio-dental preta e salto alto, abriu as pernas igual uma puta, apoiando os saltos nas laterais do assento do sofá, bem na minha frente, onde eu tava sentada. Ela puxou a calcinha pro lado sem tirar, pra se esfregar freneticamente no clitóris da buceta lisinha dela, se masturbava muito gostoso pra mim, e eu morria de vontade, sentia meus bicos dos peitos duros, minha buceta encharcada, só me molhava mais e mais, e os gemidos de prazer da minha amiga enchiam meus ouvidos.
A Romina voltou então pro jogo, tava completamente nua, vi ela contra a luz, as curvas dela eram muito harmônicas, trouxe nas mãos um par de cintas com próteses bem grandes, tipo paus esculpidos à mão. Deixou uma de lado pra vestir a outra entre as pernas e apertar as fivelas na cintura, voltou de lado no sofá principal, elas retomaram as brincadeiras de beijos, uma acariciava a buceta da outra, a outra, a prótese, como se fosse um homem, muito íntimo.
Um gemido incontrolável da minha parte interrompeu a cena, não foi de propósito, só tava muito excitada, foi leve, mas o suficiente pra Romina perceber. Ela olhou pra onde eu tava, se esticou um pouco e sem hesitar me agarrou forte pelos cabelos e, como se eu fosse um bichinho, me arrastou pro lado dela, de joelhos me levou até a buceta aberta e suculenta da Natalia e, sem piedade, esmagou meu rosto nela, meus lábios se encheram do néctar dela. Mulher, meu nariz sentiu o aroma dela e, num surto de inconsciência, passei umas duas vezes minha língua sobre ela, seus lábios, seu clitóris, sua buceta molhada, mas foi só um instante, porque quando percebi o que tava fazendo, me afastei como assustada, de volta pro meu sofá, provocando a risada contida da anfitriã.
Ela tomou meu lugar, só que começou a comer ela com o brinquedo, eu só olhava, as duas gemiam, a Natalia agia como mulher, a Romina como homem, entrando, saindo, com os peitos nus, cobertos de carícias mútuas. Depois trocaram, a Natalia ficou de quatro, a Romina deu uns tapas na bunda dela e voltou com tudo, apertando forte na cintura dela, fazendo penetrações profundas que faziam ela gritar.
E eu? Eu tentava manter minhas pernas fechadas, com força, sentindo o quanto eu tava molhada, com um orgasmo preso que ia cair por peso próprio a qualquer momento.
A Romina me pegou pelo braço e me fez ficar de pé entre os dois sofás, o pequeno onde eu tava e o grande onde elas estavam. Ela se agachou, pegou minha saia entre os dedos e deslizou pra baixo, arrastando minha calcinha no caminho, eu não conseguia resistir, fiquei nua da cintura pra baixo, meus mamilos doíam presos debaixo do tecido do sutiã e da regata justa que segurava eles, minha buceta escorria sucos. A Natalia avançou, se ajoelhando na minha frente e começou a lamber minha xota, muito gostoso, muito constante, muito intenso, inevitável.
Eu nem pensava, só abria mais e mais minhas pernas pra facilitar o acesso dela, eu gozava, gozava, não conseguia dizer não.
A Romina me surpreendeu por trás, as mãos dela separaram minha bunda, e como se não bastasse o que eu tava recebendo na frente, ela começou a lamber meu cuzinho, enfiando a língua no meu cu e sim, eu explodi entre as duas, gritei, xinguei, falei que elas eram umas vadias malditas e naquele momento, entendi que tinha pulado a cerca do cercado e agora já tava com elas.
A Romina me disse então:
Quer experimentar?
E sem esperar minha resposta, estava colocando o outro arnês entre minhas pernas, e me senti até ridícula vendo uma pica dura na minha frente, mas a Natalia, de novo, tinha se deitado receptiva com as pernas abertas, então sim, fui pra cima dela e comecei a meter com força, como se fosse um homem, beijava ela na boca com vontade e ela tateava tentando descobrir meus peitos.
Tava muito concentrada naquele jogo, muito gostoso, ela gemia, eu curtia.
Mas a Romina voltaria ao ataque, senti ela vir por cima das minhas costas, me beijou a nuca, acariciou minha pele passando as unhas afiadas de um jeito muito delicioso.
Fiquei no meio das duas, ela era muito habilidosa, e em segundos tinha me colocado o arnês de novo, ela me comia, eu comia a Natalia, nos dávamos prazer mutuamente e me sentia tesuda penetrando e sendo penetrada.
Marcela – perguntou a Natalia – acho que a Romina merece a parte dela do bolo também, né?
Ela tomou a iniciativa, tirou o arnês dela pra colocar em si mesma, então sentou de novo com aquela pica ereta e foi a vez da minha amiga brincar de mulher, montou nela pra enfiar tudo na buceta.
Fiquei de lado, vendo elas se fundirem numa só e como gozavam, e me senti fora do jogo, como se entre elas duas tivesse uma química especial da qual eu não fazia parte, pelos olhares, pelos gemidos, pelos gestos.
Romina, no entanto, me olhou e disse num tom bem vulgar:
– Vai, conchuda, não fica aí parada que nem uma otária! Vem, enfia no meu cu um pouquinho!
Lubrifiquei bem o brinquedo e fiz uma penetração anal que, honestamente, não foi do meu agrado, mas minha amiga parecia estar tocando o céu com as mãos, e se os vizinhos não tinham acordado na nossa bagunçada chegada de bêbadas, com certeza acordariam agora com os gritos descontrolados dela.
A luminosidade crescente do lugar nos avisava que o sol lentamente surgia no horizonte, era muito tarde, ou muito cedo, dependendo de como se olhasse, e as três estávamos totalmente Enjoadas de sexo lésbico naquele dia, largamos os brinquedos de lado e eu falei:
"Meninas, acho que já é hora de eu ir pra casa."
Mas minha amiga disse:
"Onde você vai agora? Não vai conseguir um táxi, e ainda pode ser perigoso pra uma garota andar sozinha na rua. Vem, vamos dormir as três juntinhas, que tal?"
Por coincidência, as velhas palavras da minha amiga se tornariam lúcidas nas minhas lembranças naquele momento: 'nunca fique na cama dela pra dormir, nunca, esse é o primeiro erro, é abrir a porta pra compromissos'. E embora ela tivesse dito isso sobre homens, por conta própria eu podia aplicar com mulheres também.
A história se encerraria com elas duas dormindo no quarto delas e eu, por decisão própria, ficaria no sofá grande onde a gente terminava de se amar.
O tempo passou, não transei mais com a Natalia, nem com a Romina, e não porque eu não quisesse, mas porque elas iam virar um casal, era óbvio, eu tinha notado naquela noite com o beijo atrás da folha de papel e na forma como elas tinham se amado num trio que soava como dueto, e, além disso, 'tinham dormido juntas'.
Pelo menos fui parte da história delas, e no que me diz respeito, aprendi a lição. Continuo trabalhando, continuo vendo minha filha crescer, e posso me dar ao luxo de dividir a cama com um homem ou com uma mulher, indistintamente, cumprindo a regra: jamais fico pra dormir.
Se você gostou da história, pode me escrever com o título 'WHEN THE BOYS ARENT' para dulces.placeres@live.com
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4084661/Mi-amada-esposa---parte-1-de-3-.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4389002/Mi-amada-esposa---parte-2-de-3-.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4436535/Mi-amada-esposa---parte-3-de-3.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4802856/Mi-amada-esposa-parte-4.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4802863/Mi-amada-esposa---parte-5.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4868469/Mi-amada-esposa---parte-6.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4896522/Mi-amada-esposa---parte-7.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4905961/Mi-amada-esposa---parte-8.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4915721/Mi-amada-esposa---parte-9.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4956318/Mi-amada-esposa---parte-10.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4965835/Mi-amada-esposa---parte-11.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4974651/Mi-amada-esposa---parte-12.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4985411/Mi-amada-esposa---parte-13.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4991203/Mi-amada-esposa---parte-14.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/5001091/Mi-amada-esposa---parte-15.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/5030636/Mi-amada-esposa---parte-16.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/5156341/Mi-amada-esposa---parte-17.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/5160465/Mi-amada-esposa---parte-18.html
Como siempre, podes escribirnos a dulces.placeres@live.com, te leemos
Gracias por los puntos y comentarios
WHEN THE BOYS ARENT
Siempre me gustaron los chicos, tuve muchos amores de una noche, de boliches, noches de besos calientes con un recién conocido y nada más, solo pasar un momento.
Alguna vez llegaría mi primer amor, el primero que se colaría en mi corazón, ese primer amor que nunca se olvida, el que te deja marcada, más, que aún era una tonta adolescente y en ese momento, pensaba que sería el hombre de mi vida
Amor de colegio secundario, estábamos todo el día juntos, llegaría nuestros viajes de estudios, por separados, con tres semanas de diferencias, donde todo se presta para portarse mal, y nos juramos no hacerlo, de hecho, yo fui un santa, pero a su regreso las cosas habían cambiado, pude notarlo. Y el mundo es demasiado pequeño, los chimentos, los rumores vuelan, y cuando llegaron a mi oído, bueno, solo asumir que las cosas no habían sido como las habíamos prometido
No tardaría en cortarme para siempre, es que me había vuelto insoportable para él, celosa, fastidiosa, herida en mi orgullo sin poder superar sus infidelidades, solo se terminó
Volví a mi vida de chicos al azar, a divertirme hasta que llegara el indicado, llegaría pasados mis veinte, cuando estudiaba enfermería y en unas jornadas de prácticas me cruzaría con un doctor, era muy mayor para mi, me doblaba en edad, nunca me había imaginado en una situación así, pero ese hombre era todo un hombre, maduro, seguro de sí mismo, me trataba como a una reina, me envolvía como a un regalo, me daba vueltas con sus palabras, me enseñó lo mejor del amor y fue el primero en llevarme a la cama, fue fantástico, glorioso, se preocupaba más por mi placer que por el suyo, y me arrancó los orgasmos que ningún otro hombre lograría arrancarme, hasta hoy puedo decir que sin dudas fue mi gran amor, y todo parecía ser perfecto en nuestro mundo
Pero todo se derrumbó cuando supe que él tenía otro mundo, un mundo paralelo, con esposa, con hijos, un doble vida, y las cosas ya no volvieron a ser como antes, pude sobrellevar el hecho unos seis meses más, donde una y otra vez sucumbí a sus falsas promesas de divorcio, algo que nunca haría
Ya era una mujer adulta, aunque sentía el dolor en lo profundo de mi pecho clavado como una daga, decidí volver al juego con chicos al azar, aunque ya me daba el gusto de no solo besos, sino alguna cogida casual.
Tenía veintisiete cuando me enamoraría por tercera vez, lo había conocido en una noche de boliche, esta vez no era un chiquillo de estudios secundarios, tampoco un doctor de doble vida, era un tierno empleado púbico que cogía muy rico
Yo le entregué el corazón y el se abusó de la situación, claro, tonta enamorada hacía cualquier cosa por él
A la hora del sexo no quería usar protección, todo natural, y yo tenía miedo de que me dejara, entonces accedía a hacer todo lo que el quisiera, le decía 'no me acabes adentro', 'no me acabes adentro', 'no me acabes adentro' y generalmente me hacía caso, pero más de una vez terminaba con la concha llena de leche.
Su amor por mí se terminó el día que le dije que estaba embarazada, y no solo estaría ahora con el corazón destrozado, sino con un crío en el vientre.
Tenía treinta y dos ya, con una hermosa hija en estudios primarios, ella era centro de mi vida, de mis estudios de enfermera había terminado como secretaria administrativa en un laboratorio de análisis clínicos, no era lo que más me gustaba, pero me permití vivir dignamente.
En ese sitio trabajaban chicas, sobre todo, y alguien que debo mencionar es Romina, una mujer de mi edad con quien en principio no me llevaba demasiado bien, me resultaba pedante, antipática, pero en verdad, yo no la conocía
Estaba en otro de mis pozos depresivos, me sentía ya muy madura, sin conseguir el amor de mi vida, empezaba a desesperarme, y el compañero que tenía en esos días, lo que llamaría mi cuarto amor masculino, era un auténtico bastardo, le gustaba el sexo violento, sádico, de golpes y sufrimientos, y a veces era demasiado, pero dentro de todo, podía tolerar eso, pero el hecho de que me fuera terriblemente infiel y me celara como si fuera una puta, iba demasiado lejos.
Y entre tantos conocidos, amigos, compañeras, quien yo menos pensaba sería quien notaría mis lágrimas a escondidas, mis angustias y mis pesares del alma.
Romina se acercaría a mí en esos días, sería sin quererlo mi confidente, quien pondría oído a mis palabras, y solo me sentí confortable en sus brazos
Empezamos a dialogar, a acercarnos, me hice un poco confidente, y fuimos compañeras cercanas primero, amigas después y ella tenía una forma particular de encarar la vida, soltera, siempre sería soltera por convicción, por propia decisión y solo decía que los hombres eran solo un pasatiempo
Pero a pesar de todo, no podía arrancarme, así como así a ese bastardo de mi corazón, y cuando todo se desmoronó entre nosotros dos, necesité un tiempo para procesar un nuevo duelo
Esa mañana había dejado a mi pequeña en el colegio, y después al empleo, como cada mañana, solo que estaba en un torbellino hormonal donde todo era negro, angustiada, dispersa, fui al baño de chicas y solo me senté sobre la tapa de uno de los inodoros a purgar mis penas y dejar escapara las lágrimas que contenía como un dique, a presión.
Cuando salí, en el cuarto, en los lavatorios, Romina me esperaba recostada sobre uno de ellos, sabía lo que me pasaba, estuvimos frente a frente, por segundos, cruzamos miradas, ella pasó las manos por mi rostro adueñándose de mis lágrimas que aun rodaban perdidas por mis mejillas, entonces dijo
Marcela, nunca te olvides de lo que voy a decirte, ya deja de derramar lágrimas por tipos que no valen la pena, tenés que tomar control sobre tu vida, las mujeres somos las que tenemos el poder, no lo notas?
Con lo que nosotras tenemos entre las piernas, podemos tener todas las que ellos tienen entre las piernas, podemos elegir, ellos no, podemos fingir un orgasmo, ellos no, podemos hacerle creer que son un tigre en la cama, también podes humillarlos, los hombres son vulnerables y como niños con su habilidad sexual
Y de última, un llanto, nadie resiste un llanto, y el mundo se pone de tu lado si es necesario
Yo respondí con la voz entrecortada, carcomida por la angustia
Pero... que pasa cuando te enamoras?
No, no, no, - respondió ella - error, no te enamoras, te gusta un chico? y tienes sexo y chau, nunca te quedas en su cama a dormir, nunca, ese es el primer error, es abrir la puerta a compromisos
Yo no entendía bien, pero ella seguía acariciando mi rostro, sus palabras eran muy dulces y sentí un impulso de acercarme un paso y besar sus labios, fue corto, apenas un toque, y ella dejo que lo hiciera, me retiré, la miré nuevamente, tanteando su reacción, no dijo nada, ahí estaba, volví a acercarme, esta vez la aferré y le di un beso más profundo, metí mi lengua buscando la suya, me permitió el acceso, y sentí su respiración agitada en ese encuentro, giramos nuestras cabezas, nuestras narices se cruzaron y el beso se hizo infinito, caliente, eterno
Volví a retirarme, volví a mirarla, entonces dijo
Vamos, dejemos esto aquí, tenemos trabajo por delante, sospecharán de nuestra ausencia
Ella me regaló un guiño de ojos cómplice y solo me dejó en soledad, y me quedé meditando sus palabras, en ese momento, en esa mañana de oficina, en ese día y en los días siguientes.
Ninguna de las dos volvió a tocar el tema, pero cada vez que nuestras miradas se cruzaban me parecía aun sentir el quemar de sus labios sobre lo míos
Pronto su eterna soltería se me haría normal, y admito que tomé parte de su filosofía de vida, hombres por una noche, sin importarme si el placer era solo el mío, metiendo solo el sexo en la cama, jamás el corazón
Y las cosas empezaron a funcionar, mi amor estaba blindado, basta de sufrir, y ciertamente, ese beso robado en el baño de la oficina estaría siempre presente en mis pensamientos, en mis recuerdos
Romina e eu começamos a sair de vez em quando à noite, como amigas, pra nos divertir, quando eu conseguia deixar minha filha na casa dos meus pais. Não era sempre, mas de vez em quando rolava.Ela me fazia sentir viva, era o motor que movia meus sentimentos, era o ar que avivava o fogo, e a gente sempre brincava de ser mulher demais contra mulher, sem ir além disso, só joguinhos.
Natalia entraria por acaso nas nossas vidas. Naquela noite, a gente tinha ido a uma balada: música, dança, drinks, e cruzamos com ela e mais alguns amigos de ocasião.
Um dos caras sugeriu um jogo: duas pessoas de frente uma pra outra, rosto colado, e um terceiro, de cima, soltava uma folha de papel na vertical entre as duas. O objetivo era ser rápido o bastante e pegar a folha no meio dos lábios, mas claro, se a folha passasse rápido demais, o encontro de bocas entre desconhecidos era inevitável.
A graça era casais aleatórios, garoto e garota, e as risadas que esses encontros boca a boca causavam, onde os participantes se viam surpresos e o resto festejava com gargalhadas.
Foi quando essa mina se aproximou de mim — eu ainda não sabia o nome dela — e me desafiou a tentar. Eu ri como resposta, não achei lógico, agradeci, mas ela também era mulher.
Romina, que tinha sido testemunha involuntária da situação, ao ver minha recusa, se ofereceu pra tomar meu lugar no jogo.
Elas se sentaram de frente uma pra outra, e a situação despertou a curiosidade típica de um momento incomum: duas minas.
Alguém se posicionou com a folha de papel pra soltar, e na contagem de três, no meio do burburinho dos observadores, a folha passou rápido demais e os lábios se cruzaram. Mas diferente de todo mundo, que ficava surpreso e se acabava de rir, elas não se separaram. Se apertaram forte e se deram um beijo de língua interminável que durou uns dois minutos, entre vaias e aplausos.
Depois dessa situação, Natalia se juntou à gente. Nós, e fomos três mulheres nos divertindo e tomando uns drinks. Fomos dançar um pouco, as três, ou duas enquanto a outra acompanhava. Em algum momento, Natalia me beijou na boca e, no meu espanto, só consegui responder.
"Você é muito gostosa" — ela me disse com um sorriso tão intimidante quanto irresistível.
Depois, virou-se para ir nos braços da minha amiga. Eu estava a pouca distância, observando suas costas nuas, onde, misturado com as luzes cambiantes do lugar, dava pra ler na sua coluna vertebral uma tatuagem em cursivo com a legenda: 'when the boys aren't'.
Foi tudo muito estranho e muito louco, porque tudo se misturou: danças, copos, beijos e, até me soou natural sentir o gosto da língua da minha amiga e daquela estranha que tinha se intrometido entre nós.
Romina sugeriu que já bastava, era tarde, e que a gente podia continuar se divertindo as três em outro lugar. Então, entramos num táxi e fomos pra casa dela.
Eram quase cinco da manhã quando chegamos no apartamento da Romina. A gente tava meio bêbada, com aquelas risadas idiotas que incomodam quem tá dormindo e logo vai ter que ir trabalhar. Mas a gente tentava se calar uma à outra, só que o clima festivo entre nós três fazia fracassar qualquer tentativa de ser discreta.
Tudo mudaria quando a porta da entrada principal se fechou. Já na intimidade do quarto, Romina, Natalia e eu nos olhamos nos olhos como nunca tínhamos feito antes. Minha amiga veio até mim e, com uma seriedade estranha pra ela, me fez recuar até um sofá lateral e disse:
"Marcela, senta. Agora você vai ver como a gente não precisa de homem nenhum."
Ela só me deixou ali e se afastou uns dois passos, onde Natalia a esperava no sofá principal. Elas se colocaram frente a frente, começaram a se beijar muito gostoso, com aqueles beijos enormes, platônicos, de cinema. Uma deixou cair as alças do vestido até a cintura, a outra tirou a camiseta, devagar. Entre aqueles beijos e carícias cúmplices, elas se despiraram. Seus peitos, a Romina desceu um pouco pra lamber eles e depois voltar pros lábios da Natalia, aí foi a vez da Natalia ir pros da Romina, e assim elas trocavam prazer, roçavam os bicos dos peitos uma na outra, e tudo ficava mais quente.
Eu olhava extasiada, com a boca entreaberta, sentia um calor que me invadia por dentro, era muito sexual, muito íntimo.
A Romina então se separou, me perguntou se eu tava gostando, eu assenti com a cabeça, só vi ela sumir, foi andando pro quarto, perdi ela de vista. A Natalia então se deitou e deixou o vestido cair no chão, quase nua, só de calcinha fio-dental preta e salto alto, abriu as pernas igual uma puta, apoiando os saltos nas laterais do assento do sofá, bem na minha frente, onde eu tava sentada. Ela puxou a calcinha pro lado sem tirar, pra se esfregar freneticamente no clitóris da buceta lisinha dela, se masturbava muito gostoso pra mim, e eu morria de vontade, sentia meus bicos dos peitos duros, minha buceta encharcada, só me molhava mais e mais, e os gemidos de prazer da minha amiga enchiam meus ouvidos.
A Romina voltou então pro jogo, tava completamente nua, vi ela contra a luz, as curvas dela eram muito harmônicas, trouxe nas mãos um par de cintas com próteses bem grandes, tipo paus esculpidos à mão. Deixou uma de lado pra vestir a outra entre as pernas e apertar as fivelas na cintura, voltou de lado no sofá principal, elas retomaram as brincadeiras de beijos, uma acariciava a buceta da outra, a outra, a prótese, como se fosse um homem, muito íntimo.
Um gemido incontrolável da minha parte interrompeu a cena, não foi de propósito, só tava muito excitada, foi leve, mas o suficiente pra Romina perceber. Ela olhou pra onde eu tava, se esticou um pouco e sem hesitar me agarrou forte pelos cabelos e, como se eu fosse um bichinho, me arrastou pro lado dela, de joelhos me levou até a buceta aberta e suculenta da Natalia e, sem piedade, esmagou meu rosto nela, meus lábios se encheram do néctar dela. Mulher, meu nariz sentiu o aroma dela e, num surto de inconsciência, passei umas duas vezes minha língua sobre ela, seus lábios, seu clitóris, sua buceta molhada, mas foi só um instante, porque quando percebi o que tava fazendo, me afastei como assustada, de volta pro meu sofá, provocando a risada contida da anfitriã.
Ela tomou meu lugar, só que começou a comer ela com o brinquedo, eu só olhava, as duas gemiam, a Natalia agia como mulher, a Romina como homem, entrando, saindo, com os peitos nus, cobertos de carícias mútuas. Depois trocaram, a Natalia ficou de quatro, a Romina deu uns tapas na bunda dela e voltou com tudo, apertando forte na cintura dela, fazendo penetrações profundas que faziam ela gritar.
E eu? Eu tentava manter minhas pernas fechadas, com força, sentindo o quanto eu tava molhada, com um orgasmo preso que ia cair por peso próprio a qualquer momento.
A Romina me pegou pelo braço e me fez ficar de pé entre os dois sofás, o pequeno onde eu tava e o grande onde elas estavam. Ela se agachou, pegou minha saia entre os dedos e deslizou pra baixo, arrastando minha calcinha no caminho, eu não conseguia resistir, fiquei nua da cintura pra baixo, meus mamilos doíam presos debaixo do tecido do sutiã e da regata justa que segurava eles, minha buceta escorria sucos. A Natalia avançou, se ajoelhando na minha frente e começou a lamber minha xota, muito gostoso, muito constante, muito intenso, inevitável.
Eu nem pensava, só abria mais e mais minhas pernas pra facilitar o acesso dela, eu gozava, gozava, não conseguia dizer não.
A Romina me surpreendeu por trás, as mãos dela separaram minha bunda, e como se não bastasse o que eu tava recebendo na frente, ela começou a lamber meu cuzinho, enfiando a língua no meu cu e sim, eu explodi entre as duas, gritei, xinguei, falei que elas eram umas vadias malditas e naquele momento, entendi que tinha pulado a cerca do cercado e agora já tava com elas.
A Romina me disse então:
Quer experimentar?
E sem esperar minha resposta, estava colocando o outro arnês entre minhas pernas, e me senti até ridícula vendo uma pica dura na minha frente, mas a Natalia, de novo, tinha se deitado receptiva com as pernas abertas, então sim, fui pra cima dela e comecei a meter com força, como se fosse um homem, beijava ela na boca com vontade e ela tateava tentando descobrir meus peitos.
Tava muito concentrada naquele jogo, muito gostoso, ela gemia, eu curtia.
Mas a Romina voltaria ao ataque, senti ela vir por cima das minhas costas, me beijou a nuca, acariciou minha pele passando as unhas afiadas de um jeito muito delicioso.
Fiquei no meio das duas, ela era muito habilidosa, e em segundos tinha me colocado o arnês de novo, ela me comia, eu comia a Natalia, nos dávamos prazer mutuamente e me sentia tesuda penetrando e sendo penetrada.
Marcela – perguntou a Natalia – acho que a Romina merece a parte dela do bolo também, né?
Ela tomou a iniciativa, tirou o arnês dela pra colocar em si mesma, então sentou de novo com aquela pica ereta e foi a vez da minha amiga brincar de mulher, montou nela pra enfiar tudo na buceta.
Fiquei de lado, vendo elas se fundirem numa só e como gozavam, e me senti fora do jogo, como se entre elas duas tivesse uma química especial da qual eu não fazia parte, pelos olhares, pelos gemidos, pelos gestos.
Romina, no entanto, me olhou e disse num tom bem vulgar:
– Vai, conchuda, não fica aí parada que nem uma otária! Vem, enfia no meu cu um pouquinho!
Lubrifiquei bem o brinquedo e fiz uma penetração anal que, honestamente, não foi do meu agrado, mas minha amiga parecia estar tocando o céu com as mãos, e se os vizinhos não tinham acordado na nossa bagunçada chegada de bêbadas, com certeza acordariam agora com os gritos descontrolados dela.
A luminosidade crescente do lugar nos avisava que o sol lentamente surgia no horizonte, era muito tarde, ou muito cedo, dependendo de como se olhasse, e as três estávamos totalmente Enjoadas de sexo lésbico naquele dia, largamos os brinquedos de lado e eu falei:
"Meninas, acho que já é hora de eu ir pra casa."
Mas minha amiga disse:
"Onde você vai agora? Não vai conseguir um táxi, e ainda pode ser perigoso pra uma garota andar sozinha na rua. Vem, vamos dormir as três juntinhas, que tal?"
Por coincidência, as velhas palavras da minha amiga se tornariam lúcidas nas minhas lembranças naquele momento: 'nunca fique na cama dela pra dormir, nunca, esse é o primeiro erro, é abrir a porta pra compromissos'. E embora ela tivesse dito isso sobre homens, por conta própria eu podia aplicar com mulheres também.
A história se encerraria com elas duas dormindo no quarto delas e eu, por decisão própria, ficaria no sofá grande onde a gente terminava de se amar.
O tempo passou, não transei mais com a Natalia, nem com a Romina, e não porque eu não quisesse, mas porque elas iam virar um casal, era óbvio, eu tinha notado naquela noite com o beijo atrás da folha de papel e na forma como elas tinham se amado num trio que soava como dueto, e, além disso, 'tinham dormido juntas'.
Pelo menos fui parte da história delas, e no que me diz respeito, aprendi a lição. Continuo trabalhando, continuo vendo minha filha crescer, e posso me dar ao luxo de dividir a cama com um homem ou com uma mulher, indistintamente, cumprindo a regra: jamais fico pra dormir.
Se você gostou da história, pode me escrever com o título 'WHEN THE BOYS ARENT' para dulces.placeres@live.com
0 comentários - Quando os caras não tão