Esposa para dois

Primero, todas las entregas de los mejores post


http://www.poringa.net/posts/imagenes/4084661/Mi-amada-esposa---parte-1-de-3-.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/4389002/Mi-amada-esposa---parte-2-de-3-.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/4436535/Mi-amada-esposa---parte-3-de-3.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/4802856/Mi-amada-esposa-parte-4.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/4802863/Mi-amada-esposa---parte-5.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/4868469/Mi-amada-esposa---parte-6.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/4896522/Mi-amada-esposa---parte-7.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/4905961/Mi-amada-esposa---parte-8.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/4915721/Mi-amada-esposa---parte-9.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/4956318/Mi-amada-esposa---parte-10.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/4965835/Mi-amada-esposa---parte-11.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/4974651/Mi-amada-esposa---parte-12.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/4985411/Mi-amada-esposa---parte-13.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/4991203/Mi-amada-esposa---parte-14.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/5001091/Mi-amada-esposa---parte-15.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/5030636/Mi-amada-esposa---parte-16.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/5156341/Mi-amada-esposa---parte-17.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/5160465/Mi-amada-esposa---parte-18.html

Como siempre, podes escribirnos a dulces.placeres@live.com, te leemos

Gracias por los puntos y comentarios


ESPOSA PARA DOS





Las cosas cambiarían en la intimidad de nuestro matrimonio a partir de ese día. Con cincuenta años en mis espaldas aún tenía cosas por descubrir.

Vamos a decir las cosas como son, Celeste es una mujer sin igual, en nuestra relación de muchos años de casados yo siempre puse el cuerpo, pero ella el cuerpo y el corazón.

Siempre fui una mierda con ella, nunca la respeté como mujer, como esposa, mis aventuras extra matrimoniales eran y son moneda corriente, trabajo en negocios de comercios exterior, tengo muchos contactos y algunas relaciones laborales irremediablemente terminan en la cama, y si no conseguía nada por el lado de mi seducción, siempre encontraba una prostituta disponible para aplacar mis fantasías.

Pero ella solo tenía ojos para mí, yo era el amor de su vida y si bien sospechaba de mis aventuras jamás me hizo un planteo, supongo que solo lo dejaba pasar, haciendo la vista gorda, en resumen, nunca merecí todo lo que ella me daba día a día.



Nosotros nos conocíamos demasiado, desde los cabellos hasta las uñas de los pies, nuestras mas ocultas fantasías, pero claro, las mías siempre las había cumplido fuera de casa, pero ella… para ella eran solo eso, fantasías, y hay que dar un paso muy grande para llevarlas a la práctica, pasado el límite no hay retorno.

Pues bien, se me ocurrió para su cumpleaños cuarenta hacerle realidad su mayor fantasía, tantas veces me había hecho la descripción del hombre que imaginaba siendo el tercero en nuestra cama que no sería difícil para mí contratar un stripper que la atrajera.

Después de buscar, arreglé con un tipo de un poco más de veinte años, de piel morena, cabellos largos, ojos verdes y lo suficientemente musculoso como para que ella no pudiera resistirse.

Obviamente le di a Paul, ese era su nombre, todos los detalles de la puesta en escena que debíamos montar, Celeste es demasiado vergonzosa, todo debería darse naturalmente, paso a paso, había que seducirla como la noche en que la seduje para llevarla a la cama por primera vez, a la mínima sospecha la noche hubiera sido un fiasco.



La trampa estaba tendida, según le conté a ella, Paul era un posible socio, debíamos ser muy cuidadosos y condescendientes con él, así que llegando la noche preparó pastas con una exquisita salsa que lentamente aromatizaba el comedor abriendo el apetito. Mientras ultimábamos los detalles, ella se puso un encantador vestido que combinaba distintos tonos de grises, a media pierna, un tanto holgado porque tiene una cola tipo pera, de esas que se van ensanchando a medida que baja, llegando al punto máximo donde comienzan las piernas, y como es grande en proporción al resto de su cuerpo hace que para Celeste sea un complejo, se ve demasiado culona, aunque a mí me encanta.

Su elección me vino como anillo al dedo, es un vestido de amplia espalda descubierta por lo cual no podía usar sostén y sus bubis se notaban sueltas bajo la tela.



Cuando llegó Paul y se lo presenté, vi un brillo en sus ojos que me animaba a seguir con el plan, él le entregó una botella de vino fino, ‘casualmente’ el preferido de Celeste.

Nos sentamos a la mesa, ella en la cabecera y nosotros una a cada lado, hablábamos de negocios que nunca sucederían, entre risas y palabras, aunque ella intentaba negarse, discretamente la llevaba a beber en demasía, sabía que el alcohol la aflojaría.

Cuando trajo el postre noté a mi esposa ponerse un tanto nerviosa, cada tanto tartamudeaba, y sus mejillas estaban rojas como tomates, señal inequívoca de que Paul por debajo de la mesa estaba acariciando sus muslos, yendo tan cerca de su entrepierna como le fuese posible, tal cual habíamos acordado.

La miraba discretamente, como si estuviera ajeno de lo que ocurría, pero su perdición iba en lento aumento, su pecho se agigantaba aspirando demasiado aire, sus dulces y excitados pezones se marcaban bajo la suave gaza de su vestido, fue entonces cuando le di la señal al joven, me acerque a ella y tomándola de la nuca le di un dulce beso de enamorado, llevando mi mano sobre su muslo izquierdo, subiendo lentamente mientras él hacía lo propio sobre el derecho hasta llegar juntos a acariciar su entrepierna, ella respondió abriéndolas, excitada, entregada.



La llevé al dormitorio, el siguió nuestros pasos y en el silencio del cuarto la dejamos al medio, por delante yo la besaba, por detrás en la acariciaba, Celeste giró su cabeza y tomándolo del cuello buscó su boca, ahora ellos se besaban, nuestras manos recorrían su cuerpo, Paul fue levantando su vestido desnudándola, ella cerró los ojos y de repente solo quedó con el culote celeste que disimulaba sus anchas caderas, a todo esto sentía mi pija dura bajo mi ropa, me desnudé a un costado, y Paul al otro, en ese momento sentí que ella me ignoraba, no sacaba los ojos del torso musculoso del moreno, ansiosa, expectante pero él se quedó en calzoncillos haciéndola desear.

Volvimos a los besos, a las caricias, a los arrumacos, hasta que tomándola de los hombros la conduje sutilmente hacia abajo, Celeste comenzó entonces a lamer mi verga, mientras acariciaba con la otra la serpiente que aun estaba oculta por la tela de su prenda íntima.



Cuando el terminó de desnudarse los ojos de Celeste parecieron salirse de órbita, ese animal me triplicaba en largo y era tan gruesa como una lata de gaseosa, se acercó a ella ofreciéndola y ella con su inocencia me miró a los ojos y preguntó:


Puedo?
Si mi amor, es mas… deseo ver como lo haces…


La excitación que me produjo ver los labios de mi esposa llegando a una verga que no era la mía fue indescriptible, porque yo daba por sentado que Celeste era tan mía que jamás lo haría, daba por sentado que le parecería asqueroso, por sentado que se enojaría conmigo, pero no, ahí estaba ella con su boca bien abierta, lamiendo la verga de Paul, engolosinada, sosteniendo el tronco lleno de venas de nuestro amigo con su mano derecha sin poder abrazarlo por completo, el grosor no se lo permitía.

Su mano izquierda estaba sobre mi miembro, por lo que alternaba entre ambos, pero luego de unos minutos su vicio pudo más, soltó el mío para aferrarse a la de él, tomándolo con ambas, una atrás, otra delante, con su cabeza brillando y ella rendida a sus pies.

Había quedado en segundo plano, relegado, hecho que despertaba en mi impotencia y envidia, solo se sentía en el cuarto los gestos de mi esposa chupando como si fuera la última vez, Paul tenía una sonrisa lasciva en los labios mientras acariciaba los cabellos de mi perra compañera, empujándola sutilmente hasta conseguir arrancarle profundas arcadas, al fin mirándome me dijo ‘con tu permiso amigo’…



Tomó a Celeste de los brazos, la hizo parar y terminó de desnudarla, para luego levantarla entre sus poderosos brazos, ella lo abrazó con sus piernas sin dudarlo, rodeándolo con sus brazos por el cuello, llenando su boca con la otra boca, hasta escucha balbucear:



Cogeme animal, cógeme toda!


El la llevó suspendida en el aire hasta apoyarla contra la pared, entonces sí, el aullido de mi esposa me hizo saber que la estaba penetrando, con furia se movía, destrozándola, ella solo gritaba y dejaba escapar frases como ‘por Dios! Que pedazo de verga’ mientras yo era espectador de lujo a un costado del cuarto

Los minutos pasaban, a mis oídos llegaban los continuos orgasmos de ella, uno tras otro, ambos parecían haberse olvidado de mi presencia, hasta que Paul giró sobre si mismo quedando el sobre la pared y la cola de pera de mi esposa ante mis ojos, fui tras ella como había pergeñado, escupí mi mano llevando la saliva sobre su culo, mientras no dejaba de sacudirse sobre la verga de Paul, el esperó unos segundos a que me acomodara para dejarla caer lentamente, mi verga dura iba penetrando su apretado culito, a medida que iba bajando, se hacía dificultoso porque el otro animal ocupaba casi todo el espacio, hasta que al final pareció acomodarse.

Esposa para doisEla não reclamou em nenhum momento, nem tentou nos dissuadir; pelo contrário, estava entregue a nós. Girou o torso, me envolveu com um braço, me beijou profundamente, depois foi até ele, e voltou para mim, enquanto eu a segurava pelas nádegas e ele por baixo das pernas abertas. Entre os dois, a levantávamos e baixávamos sem parar, nossos membros a penetravam por ambas as frentes. Lembrei na hora que muitas putas pagas tinham se recusado a fazer o que ela agora fazia de graça…

Fomos para a cama, me deitei e ela veio por cima de mim, montando com uma perna de cada lado. Sua buceta estava escorregadia, encharcada de fluidos, vadia viciosa…

Paul se posicionou atrás, ela se assustou quando percebeu o que ia acontecer, mas eu a apertei forte, contendo-a, para que não fugisse.

Shhhhh! Calma, calma… você vai gostar…
Não… não!! É muito grande… vai doer…

Mas ela não teve tempo para resistir, ele já estava atrás e senti a força. A carinha da minha esposa era indescritível, só inspirava lentamente, só emitia um contínuo ssssssss! do ar passando pelos lábios dela, enquanto o outro rompia seu esfínter e ela ia cravando as unhas nos meus braços.

Finalmente pareceu se entregar, eu não conseguia me mexer, mas meu pau dentro da sua buceta me deixava saber como Paul entrava e saía do seu cu.

Rapidamente, suas expressões de dor se transformaram em prazer, e ela estava com os dois dentro de novo, só que agora em canais opostos.

Não demorou muito, só lhes contar que agora ela estava de quatro, chupando o pau do Paul de novo. Engatinhando, enquanto eu a fodia bem fundo, seu esfínter me dava pena, todo inflamado, aberto, do tamanho de uma moeda. O pau do meu amigo tinha deixado marcas, mas a vadia tinha adorado, e isso me deixava louco.

Não aguentei mais, tirei o pau da sua racha quente e uma catarata de porra caiu na sua intimidade, enchendo tudo pelo caminho, seu cu, seus lábios. seu clitóris, tudo, até a última gota.

Mas ela pareceu não perceber meu final, estava vidrada lambendo o pau enorme do nosso amigo, sentei de lado, só para descansar e esperar o fim, ela não dava conta dos quase trinta centímetros de carne dura, sua boca mal sugava a cabeça e um pouco mais…

Paul começou a se contrair, disse que ia gozar, ela não só não parou como aumentou o ritmo, ele exalava com força, a testa de Celeste se franziu, seus olhos fechados se apertaram ainda mais, imaginei que ele estava gozando na sua boca, mas essa não era minha esposa, não senhor, ela não teria feito isso… mas depois de uns instantes ela continuou chupando como se nada, só que um fiozinho branco escapava do canto dos seus lábios e começava a descer pelo tronco daquele pauzão, logo deixou escorrer mais, e mais, porra quente em abundância misturada com saliva foi banhando tudo no caminho, até chegar nas suas bolas…

Celeste me olhou então, rindo, satisfeita, como uma boa putinha.

Depois de um tempo nos despedimos de Paul, fomos dormir, passados uns minutos ela roncava enquanto eu não conseguia pegar no sono, pensando em tudo que tinha acontecido.

No dia seguinte acordamos perto do meio-dia, Celeste era de novo uma mulher ‘com freio de mão puxado’, ficava corada só de lembrar do ocorrido e me culpando por tudo, era o jeito que ela tinha de se livrar do peso da consciência.

Nunca mais tivemos uma aventura daquele tipo, acho que não saí muito bem na história, ela não fala mais no assunto, eu também não…

Se você gostou da história e é maior de idade pode me escrever com o título ‘ESPOSA PARA DOIS’ no email dulces.placeres@live.com

1 comentários - Esposa para dois