Primero, todas las entregas de los mejores post
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4084661/Mi-amada-esposa---parte-1-de-3-.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4389002/Mi-amada-esposa---parte-2-de-3-.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4436535/Mi-amada-esposa---parte-3-de-3.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4802856/Mi-amada-esposa-parte-4.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4802863/Mi-amada-esposa---parte-5.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4868469/Mi-amada-esposa---parte-6.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4896522/Mi-amada-esposa---parte-7.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4905961/Mi-amada-esposa---parte-8.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4915721/Mi-amada-esposa---parte-9.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4956318/Mi-amada-esposa---parte-10.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4965835/Mi-amada-esposa---parte-11.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4974651/Mi-amada-esposa---parte-12.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4985411/Mi-amada-esposa---parte-13.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4991203/Mi-amada-esposa---parte-14.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/5001091/Mi-amada-esposa---parte-15.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/5030636/Mi-amada-esposa---parte-16.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/5156341/Mi-amada-esposa---parte-17.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/5160465/Mi-amada-esposa---parte-18.html
Como siempre, podes escribirnos a dulces.placeres@live.com, te leemos
Gracias por los puntos y comentarios
YANETH
Yaneth es una mujer pública, de exposición mediática, es muy popular ya que es periodista, pasó por varios programas radiales y televisivos. Tiene un perfil social, hace programas de esos en que se tocan temas y problemáticas socioeconómicos, de educación, de pobrezas, con panelistas de esos que saben mucho pero hacen poco.
Sus estudios acreditan la carrera de psicología y demás estudios en comunicación social, tiene mucha influencia y es muy respetada.
Casualmente en estos momentos estoy viendo la tele, este año hace un programa semanal donde habla de la familia, la importancia de mantener los lazos, la fidelidad, la importancia de mantener el vínculo de pareja, sin terceros, habla con una retórica increíble…
Qué cursi… mientras estoy sentado cómodamente en el sillón acariciando el borde de mi vaso de cerveza, la escucho y no puedo evitar sonreírme… no tiene vergüenza! típico caso de ‘haz lo que yo digo pero no lo que yo hago’, si sus miles de seguidores me escucharan la dejaría en ridículo para siempre. Pero para que comprendan vamos a algunos años atrás en el tiempo.
La conocí casi por casualidad, hace mucho tiempo, cuando ambos éramos jóvenes y ella no era famosa, de una belleza inusual, carita redonda y profundos ojos color miel, usaba cabellos largos y en su color castaño natural, boca grande y dientes saltones, alta, más que la media, un cutis trigueño y delicado lleno de hermosas pecas, de una cintura envidiable y anchas caderas, una cola regordeta y saltona que acaparaba todas las miradas y suspiros masculinos, piernas largas de macizos muslos, en esa época sus pechos eran en exceso pequeños, cosa que años más tarde corregiría con unos exagerados implantes, al menos desde mi punto de vista. A pesar de llevar siempre una sonrisa compradora, al hablar con ella de inmediato uno percibía una mujer de fuerte carácter, decidida, que no daba mucho lugar a la discusión.
Tiempo después nos casamos, había y hay todavía mucha química entre ambos, y la comunión en la parte sexual fue algo muy importante para nosotros, verán, no es por alardear pero tengo un pene de más de veinte centímetros, y no crean que es una bendición, la realidad me marcó que la mayoría de las mujeres no se sentían cómodas con un miembro de exageradas dimensiones, fue un chasco comprobar que pasaba mas por un tema de morbos que reales deseos, así había perdido varias parejas porque no funcionábamos en la cama. Pero Yaneth fue mi complemento, para ella si el tamaño importaba y como a mí me había pasado, no había funcionado con otros hombres porque no se sentía ‘satisfecha’.
Nuestro matrimonio es muy bueno, con puntos altos, con puntos bajos, después de más de quince años de convivencia sabemos que es lo que queremos.
En esos años tuvimos que afrontar que jamás seríamos padres, después de continuos fracasos y estudios, concluimos en que ella jamás podría darme un hijo, la naturaleza no se lo permitiría por tener un problema cónico en sus ovarios. La alternativa de adoptar, hasta el momento tampoco fue posible por las trabas legales que existen en mi país.
Aprendimos a vivir con esta situación y a ver el lado positivo de las cosas, entre ellas disfrutar una sexualidad a pleno dado que jamás un pequeño vendría a golpear la puerta de nuestro cuarto.
Y así fue que entre unas cosas y otras un día hicimos realidad nuestra fantasía de meter un tercero en la cama.
Mi primer consejo es que tengan cuidado, cuando se pasa de la fantasía a la realidad, los fantasmas de esos extraños jamás abandonan el lecho conyugal.
Yaneth es en extremo celosa y posesiva, por lo que jamás admitió otra mujer entre nosotros, pero en cambio yo le permití probar con uno y más hombres, una y otra vez. No es una tarea fácil, la mayoría de las veces termina en fracasos, por cuestión de piel, porque no todos los hombres se suben al tren, por inhibición, ó por el motivo que fuera.
Ahora les relataré la más jugosa de nuestras historias, al menos la más excitante que recuerde.
Fue en Febrero del año pasado, habíamos regresado de nuestras vacaciones y Yaneth estaba exquisitamente bronceada, aún estábamos con toda la adrenalina de los días de ocio y fue ella quien tuvo la idea.
Llamé a nuestra clínica y pedí un médico a domicilio, para que viera a mi esposa que estaba en cama con dolores intensos, mientras tanto ella se preparaba para el momento.
Casi una hora después sonó el timbre y fui a recibir al médico, un muchacho bastante más joven que nosotros, de cuerpo atlético, alto y rubio, sabía que ella le gustaría. Lo acompañé hasta el dormitorio donde Yaneth permanecía recostada, con una sábana tapando su cuerpo hasta el cuello. Recuerdo que el médico al reconocerla le pidió un autógrafo, yo me quedé a su lado mientras le ofrecía una silla, y comenzó el interrogatorio
Que le sucede?
Tengo dolores en el vientre, y en la espalda, en la zona baja…
Vómitos? Mareos? Náuseas?
No… nada de eso…
A todo esto el doc revisaba la garganta y el color de sus ojos, le tomó la presión y se colocó el estetoscopio para escuchar su ritmo cardíaco, fue entonces cuando ella bajó la sábana hasta su cintura y sus pechos desnudos quedaron ante la mirada estupefacta del médico, yo observaba en silencio el tamaño desmesurado de sus siliconas, blancos por la ausencia del sol, con sus enormes aureolas de unos ocho centímetros rodeando sus pequeños pezones. El tartamudeó inconexo ante la sorpresa, dijo que podía cubrirse, tal vez cohibido por mí presencia, por lo que lo tranquilicé y le dije que proceda en confianza.
El ponía con cuidado el aparato, la transpiración corría por su frente y estimo que ya había perdido el control, no podía evitar una pícara sonrisa, Yaneth lo miraba fijamente y eso lo ponía más nervioso todavía.
Pasado el momento el doctor bajó lentamente y revisó con sus dedos, empezando por estómago, hígado e intestinos, pero mi esposa rápidamente tomándolo de la mano lo codujo hacia debajo de la pequeña tanga que tenía, por el pubis aun depilado del verano, cerca del clítoris
Acá doctor, acá me duele…
Dijo ella haciendo trompita, el no sabía que hacer, que decir, me miraba a mi buscando una respuesta y se sorprendía cuando yo le indicaba que siguiera con confianza, a pesar que sentía mi verga dura y la sangre bullir bajo mi piel por la excitación, fue entonces cuando Yaneth dio el golpe de gracia girando sobre sí misma dejando su cola hacia el techo, pasó los pulgares entre sus caderas y los elásticos de la bombacha, bajándola sutilmente. El espectáculo fue maravilloso, irresistible, como una jugada maestra de geometría, las dos esferas enormes y bronceadas que eran sus glúteos contrastaban con un minúsculo triángulo blanco de un par de centímetros que su traje de baño había dejado marcado en la piel.
O doutor só olhava sem dizer nada, Yaneth começou então a acariciar o volume do amante improvisado, o círculo se fechava, então abaixou a braguilha dele e puxou pra fora e uau! Os olhos da minha esposa se arregalaram de surpresa, meu pau já parecia pequeno do lado daquele, grosso como um antebraço, cabeçudo, cheio de veias, como um monstro foi se levantando com os carinhos femininos, Yaneth molhou os lábios e foi direto nele, beijou primeiro e depois tentou meter na boca, mal conseguia enfiar a glande com muito esforço, masturbava devagar e curtia a situação, vendo que era grande demais só ficava passando a língua em volta e percorrendo aquele corpo todo comprido e, amigos, me chamem de doente se quiserem, mas juro que não tem prazer mais lindo do que ver os lábios da mulher amada apoiados no pau de um estranho…
O doc já cansado do joguinho pareceu esquecer que eu tava ali, praticamente arrancou a calcinha dela e, pegando pelas pernas, levantou ela no ar com as palavras:
Vem aqui, puta suja, vou te curar…
Meu amor agarrou no pescoço dele pra não cair, fechou os olhos e beijou ele apaixonadamente se perdendo no infinito, só quando ele foi descendo ela no pau que ela gritou de prazer olhando pro teto
Aiiii!!! que pedaço de pau! pelo amor de Deus!!!
Gostou? Era isso que você queria?
Dito isso, levou ela contra a parede usando de apoio enquanto metia forte, ela gritava a cada estocada e eu percebi como a boca entreaberta dela deixava escapar pequenos orgasmos, um atrás do outro enquanto o doc lambia os peitos dela, mordiscando os bicos, comia ela à vontade…
Trocaram de posição umas duas vezes, de um jeito, de outro, deu pau pra ela não pedir mais por um bom tempo, eu continuava imóvel, como o melhor espectador, minha esposa já tava com a buceta ardendo de tanto pau, agora tava cavalgando o médico que tava deitado de costas no colchão, ela mexia os quadris comendo toda aquela pica enorme, com as coxas lindas dela na minha frente e ele focado em continuar devorando os peitos dela que balançavam como dois sinos grandes. Ela mesma levou um dedo ao próprio esfíncter e começou a brincar ali, depois outro e até um terceiro. Quando se sentiu pronta, virou a cabeça na minha direção, tirou a pica da boceta e apontou pro cu dela. Devagar, foi sentando em cima, dava pra ver na cara dela aquele rostinho feminino típico, misturando dor e prazer. Gotas de suor escorriam pela pele dela, gemidos de tesão escapavam dos lábios...
Tinha conseguido o que queria. O rabão dela tava majestoso, mas o mais impressionante era aquela pica grossa arrombando o cu dela, sem parar. Enquanto isso, minha pica parecia que ia explodir a qualquer momento dentro da minha calça. Ela rebolava sem cessar, só eu sei o quanto ela ama sexo anal. Tirou a pica daquele buraco e voltou pra pussy, que já tava pedindo de novo. Olhou pra mim e implorou:
— Vem, meu amor, preciso de você...
Não esperei ela repetir. Me despi rápido e me enfiei atrás dela, abri as nádegas dela com as mãos e o cu dela, ainda quente e dilatado uns centímetros, me chamava pra possuir. E foi o que fiz. Nem preciso dizer que entrou tudo sem resistência nenhuma, até o fundo. Só senti a pica do nosso amigo ocupando o outro buraco. Assim, demos uma experiência foda de dupla penetração, com nossos membros se movendo sem parar dentro do corpo dela, um de cada lado. O silêncio do quarto só era quebrado pelos gritos de prazer da Yaneth, que continuava afogada num mar de orgasmos.
Parei o jogo porque não aguentava mais. Trocamos de posição. Ela deitou de costas, olhando pro teto. Levantei as pernas dela, abrindo bem, e comecei a meter na pussy. O doutor se ajeitou perto da cabeça dela e deixou a pica pra ela chupar de novo. E ela tava mamando como uma louca, desde... Meu lugar só via a língua dela brincando na cabeçona e a mão esquerda acariciando as bolas dele, não demorou muito, ele se arqueou de prazer, e o rosto dele se transformou, ela acelerou o ritmo e devagar o líquido branco começou a jorrar invadindo o rosto da minha esposa, que continuava lambendo com gosto e começava a saborear o esperma. Em segundos a boca dela tava cheia de porra e ela começava a engolir gota a gota, me olhava e me mostrava o troféu que invadia os lábios dela, os dentes, os molares, o choque visual foi tão forte pra mim que num dos orgasmos mais impressionantes da minha vida eu enchi a buceta dela até transbordar, continuei me mexendo dentro dela curtindo até perder a ereção.
Nós relaxamos, o doutor voltou à postura normal, tirou o receituário e uma caneta da maleta, entregando pra minha esposa lembrou que ainda devia um autógrafo pra ele, enquanto ela assinava ele disse sorrindo:
Acho que já tá curada, né?
Curada? Isso aí é só um calmante…
Todos terminamos rindo…
Deixo minhas lembranças de lado, volto à realidade, o programa termina e a cerveja tá quente, daqui a uma hora ela vai ter voltado, talvez traga um amigo…
Se você é maior de idade, queria saber sua opinião sobre esse relato, me escreva com o título ‘YANETH’ para dulces.placeres@live.com
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4084661/Mi-amada-esposa---parte-1-de-3-.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4389002/Mi-amada-esposa---parte-2-de-3-.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4436535/Mi-amada-esposa---parte-3-de-3.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4802856/Mi-amada-esposa-parte-4.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4802863/Mi-amada-esposa---parte-5.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4868469/Mi-amada-esposa---parte-6.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4896522/Mi-amada-esposa---parte-7.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4905961/Mi-amada-esposa---parte-8.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4915721/Mi-amada-esposa---parte-9.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4956318/Mi-amada-esposa---parte-10.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4965835/Mi-amada-esposa---parte-11.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4974651/Mi-amada-esposa---parte-12.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4985411/Mi-amada-esposa---parte-13.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4991203/Mi-amada-esposa---parte-14.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/5001091/Mi-amada-esposa---parte-15.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/5030636/Mi-amada-esposa---parte-16.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/5156341/Mi-amada-esposa---parte-17.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/5160465/Mi-amada-esposa---parte-18.html
Como siempre, podes escribirnos a dulces.placeres@live.com, te leemos
Gracias por los puntos y comentarios
YANETH
Yaneth es una mujer pública, de exposición mediática, es muy popular ya que es periodista, pasó por varios programas radiales y televisivos. Tiene un perfil social, hace programas de esos en que se tocan temas y problemáticas socioeconómicos, de educación, de pobrezas, con panelistas de esos que saben mucho pero hacen poco.
Sus estudios acreditan la carrera de psicología y demás estudios en comunicación social, tiene mucha influencia y es muy respetada.
Casualmente en estos momentos estoy viendo la tele, este año hace un programa semanal donde habla de la familia, la importancia de mantener los lazos, la fidelidad, la importancia de mantener el vínculo de pareja, sin terceros, habla con una retórica increíble…
Qué cursi… mientras estoy sentado cómodamente en el sillón acariciando el borde de mi vaso de cerveza, la escucho y no puedo evitar sonreírme… no tiene vergüenza! típico caso de ‘haz lo que yo digo pero no lo que yo hago’, si sus miles de seguidores me escucharan la dejaría en ridículo para siempre. Pero para que comprendan vamos a algunos años atrás en el tiempo.
La conocí casi por casualidad, hace mucho tiempo, cuando ambos éramos jóvenes y ella no era famosa, de una belleza inusual, carita redonda y profundos ojos color miel, usaba cabellos largos y en su color castaño natural, boca grande y dientes saltones, alta, más que la media, un cutis trigueño y delicado lleno de hermosas pecas, de una cintura envidiable y anchas caderas, una cola regordeta y saltona que acaparaba todas las miradas y suspiros masculinos, piernas largas de macizos muslos, en esa época sus pechos eran en exceso pequeños, cosa que años más tarde corregiría con unos exagerados implantes, al menos desde mi punto de vista. A pesar de llevar siempre una sonrisa compradora, al hablar con ella de inmediato uno percibía una mujer de fuerte carácter, decidida, que no daba mucho lugar a la discusión.
Tiempo después nos casamos, había y hay todavía mucha química entre ambos, y la comunión en la parte sexual fue algo muy importante para nosotros, verán, no es por alardear pero tengo un pene de más de veinte centímetros, y no crean que es una bendición, la realidad me marcó que la mayoría de las mujeres no se sentían cómodas con un miembro de exageradas dimensiones, fue un chasco comprobar que pasaba mas por un tema de morbos que reales deseos, así había perdido varias parejas porque no funcionábamos en la cama. Pero Yaneth fue mi complemento, para ella si el tamaño importaba y como a mí me había pasado, no había funcionado con otros hombres porque no se sentía ‘satisfecha’.
Nuestro matrimonio es muy bueno, con puntos altos, con puntos bajos, después de más de quince años de convivencia sabemos que es lo que queremos.
En esos años tuvimos que afrontar que jamás seríamos padres, después de continuos fracasos y estudios, concluimos en que ella jamás podría darme un hijo, la naturaleza no se lo permitiría por tener un problema cónico en sus ovarios. La alternativa de adoptar, hasta el momento tampoco fue posible por las trabas legales que existen en mi país.
Aprendimos a vivir con esta situación y a ver el lado positivo de las cosas, entre ellas disfrutar una sexualidad a pleno dado que jamás un pequeño vendría a golpear la puerta de nuestro cuarto.
Y así fue que entre unas cosas y otras un día hicimos realidad nuestra fantasía de meter un tercero en la cama.
Mi primer consejo es que tengan cuidado, cuando se pasa de la fantasía a la realidad, los fantasmas de esos extraños jamás abandonan el lecho conyugal.
Yaneth es en extremo celosa y posesiva, por lo que jamás admitió otra mujer entre nosotros, pero en cambio yo le permití probar con uno y más hombres, una y otra vez. No es una tarea fácil, la mayoría de las veces termina en fracasos, por cuestión de piel, porque no todos los hombres se suben al tren, por inhibición, ó por el motivo que fuera.
Ahora les relataré la más jugosa de nuestras historias, al menos la más excitante que recuerde.
Fue en Febrero del año pasado, habíamos regresado de nuestras vacaciones y Yaneth estaba exquisitamente bronceada, aún estábamos con toda la adrenalina de los días de ocio y fue ella quien tuvo la idea.
Llamé a nuestra clínica y pedí un médico a domicilio, para que viera a mi esposa que estaba en cama con dolores intensos, mientras tanto ella se preparaba para el momento.
Casi una hora después sonó el timbre y fui a recibir al médico, un muchacho bastante más joven que nosotros, de cuerpo atlético, alto y rubio, sabía que ella le gustaría. Lo acompañé hasta el dormitorio donde Yaneth permanecía recostada, con una sábana tapando su cuerpo hasta el cuello. Recuerdo que el médico al reconocerla le pidió un autógrafo, yo me quedé a su lado mientras le ofrecía una silla, y comenzó el interrogatorio
Que le sucede?
Tengo dolores en el vientre, y en la espalda, en la zona baja…
Vómitos? Mareos? Náuseas?
No… nada de eso…
A todo esto el doc revisaba la garganta y el color de sus ojos, le tomó la presión y se colocó el estetoscopio para escuchar su ritmo cardíaco, fue entonces cuando ella bajó la sábana hasta su cintura y sus pechos desnudos quedaron ante la mirada estupefacta del médico, yo observaba en silencio el tamaño desmesurado de sus siliconas, blancos por la ausencia del sol, con sus enormes aureolas de unos ocho centímetros rodeando sus pequeños pezones. El tartamudeó inconexo ante la sorpresa, dijo que podía cubrirse, tal vez cohibido por mí presencia, por lo que lo tranquilicé y le dije que proceda en confianza.
El ponía con cuidado el aparato, la transpiración corría por su frente y estimo que ya había perdido el control, no podía evitar una pícara sonrisa, Yaneth lo miraba fijamente y eso lo ponía más nervioso todavía.
Pasado el momento el doctor bajó lentamente y revisó con sus dedos, empezando por estómago, hígado e intestinos, pero mi esposa rápidamente tomándolo de la mano lo codujo hacia debajo de la pequeña tanga que tenía, por el pubis aun depilado del verano, cerca del clítoris
Acá doctor, acá me duele…
Dijo ella haciendo trompita, el no sabía que hacer, que decir, me miraba a mi buscando una respuesta y se sorprendía cuando yo le indicaba que siguiera con confianza, a pesar que sentía mi verga dura y la sangre bullir bajo mi piel por la excitación, fue entonces cuando Yaneth dio el golpe de gracia girando sobre sí misma dejando su cola hacia el techo, pasó los pulgares entre sus caderas y los elásticos de la bombacha, bajándola sutilmente. El espectáculo fue maravilloso, irresistible, como una jugada maestra de geometría, las dos esferas enormes y bronceadas que eran sus glúteos contrastaban con un minúsculo triángulo blanco de un par de centímetros que su traje de baño había dejado marcado en la piel.
O doutor só olhava sem dizer nada, Yaneth começou então a acariciar o volume do amante improvisado, o círculo se fechava, então abaixou a braguilha dele e puxou pra fora e uau! Os olhos da minha esposa se arregalaram de surpresa, meu pau já parecia pequeno do lado daquele, grosso como um antebraço, cabeçudo, cheio de veias, como um monstro foi se levantando com os carinhos femininos, Yaneth molhou os lábios e foi direto nele, beijou primeiro e depois tentou meter na boca, mal conseguia enfiar a glande com muito esforço, masturbava devagar e curtia a situação, vendo que era grande demais só ficava passando a língua em volta e percorrendo aquele corpo todo comprido e, amigos, me chamem de doente se quiserem, mas juro que não tem prazer mais lindo do que ver os lábios da mulher amada apoiados no pau de um estranho…O doc já cansado do joguinho pareceu esquecer que eu tava ali, praticamente arrancou a calcinha dela e, pegando pelas pernas, levantou ela no ar com as palavras:
Vem aqui, puta suja, vou te curar…
Meu amor agarrou no pescoço dele pra não cair, fechou os olhos e beijou ele apaixonadamente se perdendo no infinito, só quando ele foi descendo ela no pau que ela gritou de prazer olhando pro teto
Aiiii!!! que pedaço de pau! pelo amor de Deus!!!
Gostou? Era isso que você queria?
Dito isso, levou ela contra a parede usando de apoio enquanto metia forte, ela gritava a cada estocada e eu percebi como a boca entreaberta dela deixava escapar pequenos orgasmos, um atrás do outro enquanto o doc lambia os peitos dela, mordiscando os bicos, comia ela à vontade…
Trocaram de posição umas duas vezes, de um jeito, de outro, deu pau pra ela não pedir mais por um bom tempo, eu continuava imóvel, como o melhor espectador, minha esposa já tava com a buceta ardendo de tanto pau, agora tava cavalgando o médico que tava deitado de costas no colchão, ela mexia os quadris comendo toda aquela pica enorme, com as coxas lindas dela na minha frente e ele focado em continuar devorando os peitos dela que balançavam como dois sinos grandes. Ela mesma levou um dedo ao próprio esfíncter e começou a brincar ali, depois outro e até um terceiro. Quando se sentiu pronta, virou a cabeça na minha direção, tirou a pica da boceta e apontou pro cu dela. Devagar, foi sentando em cima, dava pra ver na cara dela aquele rostinho feminino típico, misturando dor e prazer. Gotas de suor escorriam pela pele dela, gemidos de tesão escapavam dos lábios...
Tinha conseguido o que queria. O rabão dela tava majestoso, mas o mais impressionante era aquela pica grossa arrombando o cu dela, sem parar. Enquanto isso, minha pica parecia que ia explodir a qualquer momento dentro da minha calça. Ela rebolava sem cessar, só eu sei o quanto ela ama sexo anal. Tirou a pica daquele buraco e voltou pra pussy, que já tava pedindo de novo. Olhou pra mim e implorou:
— Vem, meu amor, preciso de você...
Não esperei ela repetir. Me despi rápido e me enfiei atrás dela, abri as nádegas dela com as mãos e o cu dela, ainda quente e dilatado uns centímetros, me chamava pra possuir. E foi o que fiz. Nem preciso dizer que entrou tudo sem resistência nenhuma, até o fundo. Só senti a pica do nosso amigo ocupando o outro buraco. Assim, demos uma experiência foda de dupla penetração, com nossos membros se movendo sem parar dentro do corpo dela, um de cada lado. O silêncio do quarto só era quebrado pelos gritos de prazer da Yaneth, que continuava afogada num mar de orgasmos.
Parei o jogo porque não aguentava mais. Trocamos de posição. Ela deitou de costas, olhando pro teto. Levantei as pernas dela, abrindo bem, e comecei a meter na pussy. O doutor se ajeitou perto da cabeça dela e deixou a pica pra ela chupar de novo. E ela tava mamando como uma louca, desde... Meu lugar só via a língua dela brincando na cabeçona e a mão esquerda acariciando as bolas dele, não demorou muito, ele se arqueou de prazer, e o rosto dele se transformou, ela acelerou o ritmo e devagar o líquido branco começou a jorrar invadindo o rosto da minha esposa, que continuava lambendo com gosto e começava a saborear o esperma. Em segundos a boca dela tava cheia de porra e ela começava a engolir gota a gota, me olhava e me mostrava o troféu que invadia os lábios dela, os dentes, os molares, o choque visual foi tão forte pra mim que num dos orgasmos mais impressionantes da minha vida eu enchi a buceta dela até transbordar, continuei me mexendo dentro dela curtindo até perder a ereção.
Nós relaxamos, o doutor voltou à postura normal, tirou o receituário e uma caneta da maleta, entregando pra minha esposa lembrou que ainda devia um autógrafo pra ele, enquanto ela assinava ele disse sorrindo:
Acho que já tá curada, né?
Curada? Isso aí é só um calmante…
Todos terminamos rindo…
Deixo minhas lembranças de lado, volto à realidade, o programa termina e a cerveja tá quente, daqui a uma hora ela vai ter voltado, talvez traga um amigo…
Se você é maior de idade, queria saber sua opinião sobre esse relato, me escreva com o título ‘YANETH’ para dulces.placeres@live.com
0 comentários - Yaneth