Todas las entregas
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4084661/Mi-amada-esposa---parte-1-de-3-.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4389002/Mi-amada-esposa---parte-2-de-3-.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4436535/Mi-amada-esposa---parte-3-de-3.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4802856/Mi-amada-esposa-parte-4.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4802863/Mi-amada-esposa---parte-5.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4868469/Mi-amada-esposa---parte-6.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4896522/Mi-amada-esposa---parte-7.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4905961/Mi-amada-esposa---parte-8.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4915721/Mi-amada-esposa---parte-9.html
Y visitá mis relatos si te gusta leer!
SOLO PIDO PERDON
Perdón... perdón Sandra, amada esposa, por engañarte, porque fuiste la mejor, porque fuiste incondicional, porque nunca me harías daño, y sin embargo te fallé
Perdón... perdón Mariano, hijo del alma, es comprensible que estes del lado de mamá, en tu lugar haría lo mismo, solo quiero que sepas que te amo
Perdón... perdón Andrea, mi princesita, mi muñequita, no sabes cuanto me duele que me ignores, que no me dirijas la palabra, solo duele muy en lo profundo
Perdón... perdón Roque, hermano del alma, aun no puedo creerlo, parece mentira, se cuánto pusiste en mis manos y se cuánto te he desilusionado
Perdón... perdón a todos, padres, parientes, amigos, a todos y cada uno que he molestado, no quiero justificarme, ni pido que no me odien, solo pido perdón
Es que el corazón no entiende de razones, de pensamientos, de lógicas. El corazón se mete en laberintos sin salidas, se empecina, se obsesiona, solo... solo se enamora
Y en tu cabeza sabes que no está bien, que cada día juegas a la ruleta rusa como un tonto apostador, y sabes que solo tienes dos caminos, o lo detienes, o sigues adelante, asumiendo que cualquier día, al gatillar saldrá el disparo que terminará la historia de todas maneras.
El año 2003 parecía ser un buen año, mi emprendimiento personal daba sus primeros frutos y me alegraba de haber dejado mi empleo anterior, empezaba a ser dueño de mi propio destino, Sandra, mi esposa tomaba la docencia oficial en un colegio de la zona y al mismo tiempo me anunciaba su segundo embarazo, la pequeña Andrea estaba en camino, y tal vez lo más importante, Roque, mi hermano mayor era padre.
Había llegado Milagros, una beba hermosa. Roque y su mujer habían estado realizando tratamientos para quedar embarazada, y después de muchos fracasos, cuando estaban bajando los brazos, cansados por el paso del tiempo, llegaría ella, y de ahí, ese nombre tan especial para la que sería su única hija
La familia de mi cuñada era demasiado creyente y habían arrastrado a mi hermano en esa fe, y tal vez solo por complacerlos acepte ser el padrino de bautismo de la pequeña Milagros.
Pasaron los días, vi sus primeros pasos, escuche sus primeras palabras, y me transforme para ella en padrino, así me llamaría en forma risueña, con mucho cariño, ella venia siempre corriendo a mi encuentro a abrazarme con mucho amor, se aferraba a mis piernas y siempre era la misma historia, se sentaba en mis faldas para que yo le leyera algún cuento.
Ella tenía uno favorito, se lo leí tantas veces que me lo sabía de memoria, Ricitos de oro, y empecé a llamarla Ricitos, asociando además, que ella tenía una cabellera rubia, larga y ensortijada.
Y solo ella me llamaba padrino, y solo yo la llamaba Ricitos.
El mundo siguió girando, mi cabello oscuro empezó a ponerse gris, llegaron mis lentes de aumento y mi pequeña barriga, ella creció, y la flaquita patas de alambre, desgarbada y de cachetes sucios con tierra, esa nenita caprichosa que se la pasaba haciendo berrinches, se había transformado en una hermosa señorita, con un cuerpecito demasiado armónico y bien formado, con una cinturita entallada, unos pechos turgentes y una colita respingona.
Me avergonzaba a mí mismo al sorprenderme mirándola como un hombre mira a una mujer, y a pesar de que se habían terminado los días de cuentos infantiles sobre mis faldas, lo cierto es que Ricitos me seguía tratando con la misma inocencia, con la misma dulzura y con el mismo amor que siempre había tratado a su padrino
Es necesario en este punto reforzar el concepto, Ricitos no era una putita provocativa de las redes, ella era muy bonita, y hablaba con una dulzura y una delicadeza no habitual en estos días, ella te endulzaba los oídos con su voz calmada y armoniosa.
Fue su papá, mi hermano quien vino por ayuda, Milagros era una señorita muy bonita, pero no todo era perfecto en ella, Roque estaba preocupado porque no iba nada bien en el colegio, a ese paso a duras penas terminaría sus estudios secundarios y tampoco se preocupaba por conseguir un empleo, la vida de holgazana parecía quedarle bien y se preguntaba si yo no podía tenerla de empleada a medio tiempo, no importaba la paga, solo quería que ella ocupara su tiempo en algo decente, para que sea un poquito responsable y encarrilara su vida.
Ciertamente Roque me pegaba un golpe bajo, sabía que su tío preferido, su padrino, no podría negarse a darle una mano, a pesar de que en verdad yo no necesitaba a nadie en ese momento, tenía los empleados justos y contados con una mano.
Le dije que sí, era obvio, que empezara por la tarde, porque muchas veces me quedaba después de hora a terminar papeleos y trámites, aun cuando los empleados ya se habían retirado.
Y así fue como Milagros, entró en mi órbita diaria, y yo en la suya, cada tarde, todas las tardes, como mi secretaria personal.
Le advertí en ese primer día, que, durante las horas de trabajo, no habría 'padrino' ni 'Ricitos', nuestra relación debía ser meramente laboral, como jefe y empleada
Las cosas parecieron funcionar, Milagros puso mucho empeño en aprender y al ser joven, realmente me ayudó mucho con la parte de tecnología y computadoras, ella hacía en un chasquear de dedos lo que a mí me llevaba demasiado tiempo, sabía que en verdad lo hacía por complacerme a mí, poco le interesaba la paga, o el empleo.
Y yo me fui perdiendo en ella, muchas veces la observaba a la distancia, todo lo quedaba bien, un jean gastado, una falda corta, una camisa multicolor, un top ajustado, ella impregnaba mi espacio con su perfume, ella me apuñalaba el corazón con sus sonrisas, ella me invitaba a pecar con sus miradas.
El paso del tiempo y la convivencia de cada tarde sería un peligroso aliado, muchas veces nos quedábamos después de hora charlando, solo ella, solo yo, le preguntaba por algún novio, porque estaba en edad y era demasiado bonita, pero ella me evadía una y otra vez, me juraba que no había nadie, pero que sin embargo a ella le gustaba alguien, pero no quería hablar del tema.
Y fue horrible para mí, porque me di cuenta que me estaba enamorando de la hija de mi hermano, y más de una vez, haciendo el amor con Sandra, mi esposa, cerraba los ojos e imaginaba que era a Ricitos a quien se lo estaba haciendo
Esa tarde no sería una tarde más, cerca de las ocho de la noche poco a poco los empleados dieron por terminada la jornada, como era habitual, yo tenía algunas cosas por hacer todavía, como también era habitual, Milagros se acercó a mi oficina y me dijo
Dante, mi notebook está haciendo una actualización automática y no puedo apagarla, bajo hasta el kiosco por unos chocolates, quieres algo?
No, no... bueno, si, trame cualquier cosa para engañar al estómago - respondí casi sin pensar -
Ella pareció irse, pero volvió sobre sus pasos y me advirtió
¡Ah! tío... a propósito, no revises mis cosas, tengo cositas personales...
Entonces si se fue, la vi desaparecer por la puerta de ingreso.
Era obvio jamás me metía en las cosas de ningún empleado y si ella me había dicho eso era por una sola razón, porque quería que yo mirara.
Fui de fisgón, me aseguré que no hubiera nadie, levanté la tapa de su notebook, y 'casualmente' su perfil no estaba bloqueado, revisé con premura un par de archivos que estaban en 'su escritorio', y encontré un archivo de Word que supuestamente le estaba escribiendo a alguna amiga, hablaba de un amor imposible, de alguien muy cercano, de alguien que veía a diario, de alguien que conocía desde pequeña, de un hombre mayor, casado y con familia.
Respiré profundo y sentí una erección bajo el escritorio, maldición...
Também encontrei uma pasta de fotos em formato jpg, e em especial uma onde ela estava deitada, seminua, muito erótica, de meia-calça, ligas e um top preto, de pernas abertas com uma buceta muito desejável, com os peitos nus, lindos, perfeitos, com o rosto de desejo e o cabelão caindo de lado, com a perfeição das curvas inocentes e pecaminosas. Respirei fundo, segurei e soltei com força. Pensei em ficar com aquela foto, num pendrive, mandar por e-mail, ou tirar uma foto com meu celular, mas não, não achei certo. Fechei os arquivos, mas deixei a tampa aberta. Ela queria que eu invadisse o espaço dela, e eu queria que ela soubesse que eu tinha feito isso.
Pensei muito naquela noite, na cama, em silêncio, enquanto Sandra dormia tranquilamente. É que minha afilhada era toda uma mulher, uma mulher linda que estava chegando aos vinte anos e estava me deixando louco. Eu precisava dar um basta na situação.
No dia seguinte, Milagros chegou ao escritório muito sensual, com os olhos delineados, uma camisa branca bem justa que deixava transparecer um sutiã apetitoso, com alguns botões desabotoados por onde dava pra ver o começo dos peitos de uma forma bem marcada e sugestiva, onde uma correntinha de prata com a inicial M parecia se divertir no meio deles. Além disso, uma saia de látex preta brilhante, bem curta, tão colada na pele que marcava as linhas de uma pequena fio dental perdida na bunda dela. Perfumada, jovial, alegre, não tinha dúvida que ela toda era um chamariz pra mim, pra fechar a armadilha, e era um pedaço simplesmente irresistível.
Aquele dia não foi fácil, porque apesar de ter outros funcionários, pra mim só existíamos nós dois, e eu não conseguia me abstrair da beleza dela, do jeito dela andar, das palavras dela, da provocação inata dela.
Perto das oito da noite, novamente a sós, dessa vez fui eu que pedi pra ela ficar. Precisava falar com ela. Quando todos tinham ido embora, Milagros veio até meu escritório, com uma... Sorriso de orelha a orelha, esperando ouvir o que imaginava que ele diria, mas na verdade ela não imaginava ouvir o que ouviu.
Eu disse que até ali íamos como chefe e funcionária, que as coisas não estavam bem, os números estavam no vermelho e eu precisava cortar custos, que não podia mais pagar ela, que tinha feito uma carta de recomendação, que daria uma grana boa como indenização e que...
Não dava mais pra continuar falando montado numa onda de mentiras, minha garganta travou.
Ela veio até mim, quase correndo, com os olhos cheios de lágrimas, igual quando era pequena e o padrinho virava o herói dela, sentou no meu colo como costumava fazer, e as coxas lindas dela, nuas, ficaram em primeiro plano.
Chorava feito uma menininha, desolada, e me dizia quase implorando, abraçada no meu pescoço.
Não, padrinho... não... não me afasta... adoro estar aqui do teu lado... posso trabalhar mais, me esforçar mais... não ligo pro salário, posso vir de graça até as coisas melhorarem...
Era uma merda, naquela situação ela tava descontrolada, sem perceber o que eu percebia, a saia curta dela tinha subido o suficiente pra eu ver a frente de uma calcinha fio dental preta linda em cima da buceta dela, e os peitos dela, agitados pela respiração, pareciam pulsar na altura da minha cabeça, e eu não aguentei mais...
Levei minha mão direita entre as pernas dela, esfregando direto na frente da calcinha fio dental, senti o calor da buceta dela na minha pele, enterrei minha cabeça no começo dos peitos dela, naquele vão tão gostoso que marca nas mulheres, e ela reagiu na hora. As pernas dela foram se abrindo devagar pro meu avanço, a Ricitos soltou mais uns botões, e os peitos dela, emoldurados no sutiã, apareceram feito duas bolas. Beijei o pescoço dela, voltei pros peitos, a tempestade do choro dela foi passando aos poucos, e eu senti aqueles primeiros gemidos tão gostosos que escapavam do fundo da alma dela.
Ela começou a me incentivar com palavras, pra eu continuar, pra eu não parar.
Um dos peitos dela, por O movimento natural da situação, ele escapou indefeso da prisão dela, uma auréola marrom-clara se confundia com o próprio mamilo, passei minha língua, uma e outra vez, e a cada passada ela soltava um suspiro.
Levantei por trás com minha mão livre a saia curta, ela facilitou o acesso, suas enormes e preciosas nádegas ficaram nuas nas minhas mãos, para acariciá-las e me encher de prazer, mal tinha aquela calcinha fio dental enterrada no meio, era muito sensual, continuei masturbando ela com a mão direita, ela colocou a dela sobre a minha e me acompanhou na gostosa masturbação, já estava sem conexão, toda aberta, meus dedos se enfiaram na boceta dela que transbordava de sucos quentes, ela gemia igual uma puta, acelerei o ritmo, mordi com doçura o mamilo pequeno dela, senti ela gozar, explodiu gritando, já sem conseguir segurar.
Então ela me beijou, no melhor momento, com a respiração ofegante, senti na minha boca os lábios dela, a língua dela, o prazer inebriante dela, ela se levantou e eu arranquei a calcinha dela, literalmente, rasguei entre meus dedos, completamente, com loucura, ela tirou do caminho as coisas que estavam em cima da minha mesa, sentou nela e quase que exigindo pediu:
— Me come, padrinho... me come toda, faz tempo que tenho esse desejo, e já não consigo evitar...
Ela estava toda aberta igual uma flor de primavera, com a juventude dela, com a perfeição dela, eu ainda estava sentado, mas ainda não queria comer ela, apesar do meu desejo e da minha ereção dolorosa contida.
Me aproximei, coloquei minhas mãos debaixo das coxas dela, para garantir que ela ficasse bem aberta, a boceta linda dela me chamava, e enterrei minha cabeça nela, Ricitos se contorceu de novo de prazer, e os pelos longos e cacheados da ppk dela combinavam com os lábios grossos perfeitamente depilados, bebi o néctar de mulher dela, o mel dela, percorri cada ponto da feminilidade dela, e cada vez que passava a ponta da minha língua pelo clitóris inchado dela, parecia que ela convulsionava de prazer, ela acariciava os peitos, apertava os mamilos, mordia os lábios, depois passava a língua neles, me encantava...
Finalmente chegou o momento tão esperado, me levantei, tirei meu pau e enfiei tudo de uma vez, as feições dela daquela dor gostosa me encheram de prazer, me senti deslizando dentro dela, apertado, justinho, e fui indo, fui indo, a Cachinhos segurou minhas mãos e levou até os peitos dela, pra eu brincar com eles, aí ela começou a se masturbar no clitóris e ficava murmurando pra eu não parar de meter.
Senti que ia gozar, ela percebeu, os gemidos dela aumentaram de volume e frequência na hora, e isso só potencializou meu próprio orgasmo, enchi ela toda, bem fundo, meu leite misturado com o dela.
Caí exausto pra frente, beijei os peitos dela, depois beijei ela, o rosto dela era uma brinquedoteca, um sorriso no canto, os olhos irradiavam paz.
Sentei de novo, caindo na minha poltrona, ela tentou se levantar e a buceta dela começou a cuspir porra, a gente se olhou cúmplices, rimos.
Milagros foi pro banheiro se limpar um pouco, voltou um tempo depois, com o desconforto claro de estar com uma saia tão curta e agora sem calcinha, sentou de lado numa cadeira de escritório, relaxada, com uma perna esticada e a outra dobrada sobre o apoio de braço, apontando direto pra mim, pra eu ver a buceta dela toda aberta, igual a foto que eu tinha visto no dia anterior, só que agora sim, pela primeira vez, ela parecia bem puta, minha puta, aí ela disse algo que eu nunca esperaria ouvir
Padrinho... sabia que foi minha primeira vez?
Fiquei atônito, gaguejando, atordoado, e isso só fez com que, naquela noite, ela não tivesse só a primeira, mas também a segunda vez, e a terceira...
E o amor cresceu, uma loucura, mas como eu disse, o coração não entende de razões, nem de idades, nem de laços de sangue, a gente era um do outro e nosso amor clandestino foi perfeito, sem volta, sem arrependimentos, e a gente tava vendo como tornar isso público, meu divórcio, meus filhos, a família dela, meu irmão, que era o pai dela.
Ia ter um estopim que nos obrigaria a adiantar os passos. uma gravidez não planejada, lembro que Milagros chorava muito angustiada, o mundo dela desabava, só a segurei firme, um cara calmo e experiente, a gente tinha que encarar o fruto do nosso love.
Hoje ela exibe uma barriga linda, logo seremos três, exilados do mundo, das nossas famílias, mas pago o preço de boa, como nos velhos tempos, ela senta no meu colo pra eu contar histórias de love.
Se curtiu a história, pode me escrever com o título SÓ PEÇO PERDÃO para dulces.placeres@live.com
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4084661/Mi-amada-esposa---parte-1-de-3-.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4389002/Mi-amada-esposa---parte-2-de-3-.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4436535/Mi-amada-esposa---parte-3-de-3.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4802856/Mi-amada-esposa-parte-4.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4802863/Mi-amada-esposa---parte-5.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4868469/Mi-amada-esposa---parte-6.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4896522/Mi-amada-esposa---parte-7.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4905961/Mi-amada-esposa---parte-8.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4915721/Mi-amada-esposa---parte-9.html
Y visitá mis relatos si te gusta leer!
SOLO PIDO PERDON
Perdón... perdón Sandra, amada esposa, por engañarte, porque fuiste la mejor, porque fuiste incondicional, porque nunca me harías daño, y sin embargo te fallé
Perdón... perdón Mariano, hijo del alma, es comprensible que estes del lado de mamá, en tu lugar haría lo mismo, solo quiero que sepas que te amo
Perdón... perdón Andrea, mi princesita, mi muñequita, no sabes cuanto me duele que me ignores, que no me dirijas la palabra, solo duele muy en lo profundo
Perdón... perdón Roque, hermano del alma, aun no puedo creerlo, parece mentira, se cuánto pusiste en mis manos y se cuánto te he desilusionado
Perdón... perdón a todos, padres, parientes, amigos, a todos y cada uno que he molestado, no quiero justificarme, ni pido que no me odien, solo pido perdón
Es que el corazón no entiende de razones, de pensamientos, de lógicas. El corazón se mete en laberintos sin salidas, se empecina, se obsesiona, solo... solo se enamora
Y en tu cabeza sabes que no está bien, que cada día juegas a la ruleta rusa como un tonto apostador, y sabes que solo tienes dos caminos, o lo detienes, o sigues adelante, asumiendo que cualquier día, al gatillar saldrá el disparo que terminará la historia de todas maneras.
El año 2003 parecía ser un buen año, mi emprendimiento personal daba sus primeros frutos y me alegraba de haber dejado mi empleo anterior, empezaba a ser dueño de mi propio destino, Sandra, mi esposa tomaba la docencia oficial en un colegio de la zona y al mismo tiempo me anunciaba su segundo embarazo, la pequeña Andrea estaba en camino, y tal vez lo más importante, Roque, mi hermano mayor era padre.
Había llegado Milagros, una beba hermosa. Roque y su mujer habían estado realizando tratamientos para quedar embarazada, y después de muchos fracasos, cuando estaban bajando los brazos, cansados por el paso del tiempo, llegaría ella, y de ahí, ese nombre tan especial para la que sería su única hija
La familia de mi cuñada era demasiado creyente y habían arrastrado a mi hermano en esa fe, y tal vez solo por complacerlos acepte ser el padrino de bautismo de la pequeña Milagros.
Pasaron los días, vi sus primeros pasos, escuche sus primeras palabras, y me transforme para ella en padrino, así me llamaría en forma risueña, con mucho cariño, ella venia siempre corriendo a mi encuentro a abrazarme con mucho amor, se aferraba a mis piernas y siempre era la misma historia, se sentaba en mis faldas para que yo le leyera algún cuento.
Ella tenía uno favorito, se lo leí tantas veces que me lo sabía de memoria, Ricitos de oro, y empecé a llamarla Ricitos, asociando además, que ella tenía una cabellera rubia, larga y ensortijada.
Y solo ella me llamaba padrino, y solo yo la llamaba Ricitos.
El mundo siguió girando, mi cabello oscuro empezó a ponerse gris, llegaron mis lentes de aumento y mi pequeña barriga, ella creció, y la flaquita patas de alambre, desgarbada y de cachetes sucios con tierra, esa nenita caprichosa que se la pasaba haciendo berrinches, se había transformado en una hermosa señorita, con un cuerpecito demasiado armónico y bien formado, con una cinturita entallada, unos pechos turgentes y una colita respingona.
Me avergonzaba a mí mismo al sorprenderme mirándola como un hombre mira a una mujer, y a pesar de que se habían terminado los días de cuentos infantiles sobre mis faldas, lo cierto es que Ricitos me seguía tratando con la misma inocencia, con la misma dulzura y con el mismo amor que siempre había tratado a su padrino
Es necesario en este punto reforzar el concepto, Ricitos no era una putita provocativa de las redes, ella era muy bonita, y hablaba con una dulzura y una delicadeza no habitual en estos días, ella te endulzaba los oídos con su voz calmada y armoniosa.
Fue su papá, mi hermano quien vino por ayuda, Milagros era una señorita muy bonita, pero no todo era perfecto en ella, Roque estaba preocupado porque no iba nada bien en el colegio, a ese paso a duras penas terminaría sus estudios secundarios y tampoco se preocupaba por conseguir un empleo, la vida de holgazana parecía quedarle bien y se preguntaba si yo no podía tenerla de empleada a medio tiempo, no importaba la paga, solo quería que ella ocupara su tiempo en algo decente, para que sea un poquito responsable y encarrilara su vida.
Ciertamente Roque me pegaba un golpe bajo, sabía que su tío preferido, su padrino, no podría negarse a darle una mano, a pesar de que en verdad yo no necesitaba a nadie en ese momento, tenía los empleados justos y contados con una mano.
Le dije que sí, era obvio, que empezara por la tarde, porque muchas veces me quedaba después de hora a terminar papeleos y trámites, aun cuando los empleados ya se habían retirado.
Y así fue como Milagros, entró en mi órbita diaria, y yo en la suya, cada tarde, todas las tardes, como mi secretaria personal.
Le advertí en ese primer día, que, durante las horas de trabajo, no habría 'padrino' ni 'Ricitos', nuestra relación debía ser meramente laboral, como jefe y empleada
Las cosas parecieron funcionar, Milagros puso mucho empeño en aprender y al ser joven, realmente me ayudó mucho con la parte de tecnología y computadoras, ella hacía en un chasquear de dedos lo que a mí me llevaba demasiado tiempo, sabía que en verdad lo hacía por complacerme a mí, poco le interesaba la paga, o el empleo.
Y yo me fui perdiendo en ella, muchas veces la observaba a la distancia, todo lo quedaba bien, un jean gastado, una falda corta, una camisa multicolor, un top ajustado, ella impregnaba mi espacio con su perfume, ella me apuñalaba el corazón con sus sonrisas, ella me invitaba a pecar con sus miradas.
El paso del tiempo y la convivencia de cada tarde sería un peligroso aliado, muchas veces nos quedábamos después de hora charlando, solo ella, solo yo, le preguntaba por algún novio, porque estaba en edad y era demasiado bonita, pero ella me evadía una y otra vez, me juraba que no había nadie, pero que sin embargo a ella le gustaba alguien, pero no quería hablar del tema.
Y fue horrible para mí, porque me di cuenta que me estaba enamorando de la hija de mi hermano, y más de una vez, haciendo el amor con Sandra, mi esposa, cerraba los ojos e imaginaba que era a Ricitos a quien se lo estaba haciendo
Esa tarde no sería una tarde más, cerca de las ocho de la noche poco a poco los empleados dieron por terminada la jornada, como era habitual, yo tenía algunas cosas por hacer todavía, como también era habitual, Milagros se acercó a mi oficina y me dijo
Dante, mi notebook está haciendo una actualización automática y no puedo apagarla, bajo hasta el kiosco por unos chocolates, quieres algo?
No, no... bueno, si, trame cualquier cosa para engañar al estómago - respondí casi sin pensar -
Ella pareció irse, pero volvió sobre sus pasos y me advirtió
¡Ah! tío... a propósito, no revises mis cosas, tengo cositas personales...
Entonces si se fue, la vi desaparecer por la puerta de ingreso.
Era obvio jamás me metía en las cosas de ningún empleado y si ella me había dicho eso era por una sola razón, porque quería que yo mirara.
Fui de fisgón, me aseguré que no hubiera nadie, levanté la tapa de su notebook, y 'casualmente' su perfil no estaba bloqueado, revisé con premura un par de archivos que estaban en 'su escritorio', y encontré un archivo de Word que supuestamente le estaba escribiendo a alguna amiga, hablaba de un amor imposible, de alguien muy cercano, de alguien que veía a diario, de alguien que conocía desde pequeña, de un hombre mayor, casado y con familia.
Respiré profundo y sentí una erección bajo el escritorio, maldición...
Também encontrei uma pasta de fotos em formato jpg, e em especial uma onde ela estava deitada, seminua, muito erótica, de meia-calça, ligas e um top preto, de pernas abertas com uma buceta muito desejável, com os peitos nus, lindos, perfeitos, com o rosto de desejo e o cabelão caindo de lado, com a perfeição das curvas inocentes e pecaminosas. Respirei fundo, segurei e soltei com força. Pensei em ficar com aquela foto, num pendrive, mandar por e-mail, ou tirar uma foto com meu celular, mas não, não achei certo. Fechei os arquivos, mas deixei a tampa aberta. Ela queria que eu invadisse o espaço dela, e eu queria que ela soubesse que eu tinha feito isso.Pensei muito naquela noite, na cama, em silêncio, enquanto Sandra dormia tranquilamente. É que minha afilhada era toda uma mulher, uma mulher linda que estava chegando aos vinte anos e estava me deixando louco. Eu precisava dar um basta na situação.
No dia seguinte, Milagros chegou ao escritório muito sensual, com os olhos delineados, uma camisa branca bem justa que deixava transparecer um sutiã apetitoso, com alguns botões desabotoados por onde dava pra ver o começo dos peitos de uma forma bem marcada e sugestiva, onde uma correntinha de prata com a inicial M parecia se divertir no meio deles. Além disso, uma saia de látex preta brilhante, bem curta, tão colada na pele que marcava as linhas de uma pequena fio dental perdida na bunda dela. Perfumada, jovial, alegre, não tinha dúvida que ela toda era um chamariz pra mim, pra fechar a armadilha, e era um pedaço simplesmente irresistível.
Aquele dia não foi fácil, porque apesar de ter outros funcionários, pra mim só existíamos nós dois, e eu não conseguia me abstrair da beleza dela, do jeito dela andar, das palavras dela, da provocação inata dela.
Perto das oito da noite, novamente a sós, dessa vez fui eu que pedi pra ela ficar. Precisava falar com ela. Quando todos tinham ido embora, Milagros veio até meu escritório, com uma... Sorriso de orelha a orelha, esperando ouvir o que imaginava que ele diria, mas na verdade ela não imaginava ouvir o que ouviu.
Eu disse que até ali íamos como chefe e funcionária, que as coisas não estavam bem, os números estavam no vermelho e eu precisava cortar custos, que não podia mais pagar ela, que tinha feito uma carta de recomendação, que daria uma grana boa como indenização e que...
Não dava mais pra continuar falando montado numa onda de mentiras, minha garganta travou.
Ela veio até mim, quase correndo, com os olhos cheios de lágrimas, igual quando era pequena e o padrinho virava o herói dela, sentou no meu colo como costumava fazer, e as coxas lindas dela, nuas, ficaram em primeiro plano.
Chorava feito uma menininha, desolada, e me dizia quase implorando, abraçada no meu pescoço.
Não, padrinho... não... não me afasta... adoro estar aqui do teu lado... posso trabalhar mais, me esforçar mais... não ligo pro salário, posso vir de graça até as coisas melhorarem...
Era uma merda, naquela situação ela tava descontrolada, sem perceber o que eu percebia, a saia curta dela tinha subido o suficiente pra eu ver a frente de uma calcinha fio dental preta linda em cima da buceta dela, e os peitos dela, agitados pela respiração, pareciam pulsar na altura da minha cabeça, e eu não aguentei mais...
Levei minha mão direita entre as pernas dela, esfregando direto na frente da calcinha fio dental, senti o calor da buceta dela na minha pele, enterrei minha cabeça no começo dos peitos dela, naquele vão tão gostoso que marca nas mulheres, e ela reagiu na hora. As pernas dela foram se abrindo devagar pro meu avanço, a Ricitos soltou mais uns botões, e os peitos dela, emoldurados no sutiã, apareceram feito duas bolas. Beijei o pescoço dela, voltei pros peitos, a tempestade do choro dela foi passando aos poucos, e eu senti aqueles primeiros gemidos tão gostosos que escapavam do fundo da alma dela.
Ela começou a me incentivar com palavras, pra eu continuar, pra eu não parar.
Um dos peitos dela, por O movimento natural da situação, ele escapou indefeso da prisão dela, uma auréola marrom-clara se confundia com o próprio mamilo, passei minha língua, uma e outra vez, e a cada passada ela soltava um suspiro.
Levantei por trás com minha mão livre a saia curta, ela facilitou o acesso, suas enormes e preciosas nádegas ficaram nuas nas minhas mãos, para acariciá-las e me encher de prazer, mal tinha aquela calcinha fio dental enterrada no meio, era muito sensual, continuei masturbando ela com a mão direita, ela colocou a dela sobre a minha e me acompanhou na gostosa masturbação, já estava sem conexão, toda aberta, meus dedos se enfiaram na boceta dela que transbordava de sucos quentes, ela gemia igual uma puta, acelerei o ritmo, mordi com doçura o mamilo pequeno dela, senti ela gozar, explodiu gritando, já sem conseguir segurar.
Então ela me beijou, no melhor momento, com a respiração ofegante, senti na minha boca os lábios dela, a língua dela, o prazer inebriante dela, ela se levantou e eu arranquei a calcinha dela, literalmente, rasguei entre meus dedos, completamente, com loucura, ela tirou do caminho as coisas que estavam em cima da minha mesa, sentou nela e quase que exigindo pediu:
— Me come, padrinho... me come toda, faz tempo que tenho esse desejo, e já não consigo evitar...
Ela estava toda aberta igual uma flor de primavera, com a juventude dela, com a perfeição dela, eu ainda estava sentado, mas ainda não queria comer ela, apesar do meu desejo e da minha ereção dolorosa contida.
Me aproximei, coloquei minhas mãos debaixo das coxas dela, para garantir que ela ficasse bem aberta, a boceta linda dela me chamava, e enterrei minha cabeça nela, Ricitos se contorceu de novo de prazer, e os pelos longos e cacheados da ppk dela combinavam com os lábios grossos perfeitamente depilados, bebi o néctar de mulher dela, o mel dela, percorri cada ponto da feminilidade dela, e cada vez que passava a ponta da minha língua pelo clitóris inchado dela, parecia que ela convulsionava de prazer, ela acariciava os peitos, apertava os mamilos, mordia os lábios, depois passava a língua neles, me encantava...
Finalmente chegou o momento tão esperado, me levantei, tirei meu pau e enfiei tudo de uma vez, as feições dela daquela dor gostosa me encheram de prazer, me senti deslizando dentro dela, apertado, justinho, e fui indo, fui indo, a Cachinhos segurou minhas mãos e levou até os peitos dela, pra eu brincar com eles, aí ela começou a se masturbar no clitóris e ficava murmurando pra eu não parar de meter.
Senti que ia gozar, ela percebeu, os gemidos dela aumentaram de volume e frequência na hora, e isso só potencializou meu próprio orgasmo, enchi ela toda, bem fundo, meu leite misturado com o dela.
Caí exausto pra frente, beijei os peitos dela, depois beijei ela, o rosto dela era uma brinquedoteca, um sorriso no canto, os olhos irradiavam paz.
Sentei de novo, caindo na minha poltrona, ela tentou se levantar e a buceta dela começou a cuspir porra, a gente se olhou cúmplices, rimos.
Milagros foi pro banheiro se limpar um pouco, voltou um tempo depois, com o desconforto claro de estar com uma saia tão curta e agora sem calcinha, sentou de lado numa cadeira de escritório, relaxada, com uma perna esticada e a outra dobrada sobre o apoio de braço, apontando direto pra mim, pra eu ver a buceta dela toda aberta, igual a foto que eu tinha visto no dia anterior, só que agora sim, pela primeira vez, ela parecia bem puta, minha puta, aí ela disse algo que eu nunca esperaria ouvir
Padrinho... sabia que foi minha primeira vez?
Fiquei atônito, gaguejando, atordoado, e isso só fez com que, naquela noite, ela não tivesse só a primeira, mas também a segunda vez, e a terceira...
E o amor cresceu, uma loucura, mas como eu disse, o coração não entende de razões, nem de idades, nem de laços de sangue, a gente era um do outro e nosso amor clandestino foi perfeito, sem volta, sem arrependimentos, e a gente tava vendo como tornar isso público, meu divórcio, meus filhos, a família dela, meu irmão, que era o pai dela.
Ia ter um estopim que nos obrigaria a adiantar os passos. uma gravidez não planejada, lembro que Milagros chorava muito angustiada, o mundo dela desabava, só a segurei firme, um cara calmo e experiente, a gente tinha que encarar o fruto do nosso love.
Hoje ela exibe uma barriga linda, logo seremos três, exilados do mundo, das nossas famílias, mas pago o preço de boa, como nos velhos tempos, ela senta no meu colo pra eu contar histórias de love.
Se curtiu a história, pode me escrever com o título SÓ PEÇO PERDÃO para dulces.placeres@live.com
0 comentários - Só peço perdão