Enseñanzas De La Universidad III

Continuamos com essa grande história.
Se vocês não leram a parte anterior, convido vocês a fazerem isso neste link.

http://www.poringa.net/posts/relatos/4863773/Ensenanzas-De-La-Universidad-II.html


Yo siempre había sido muy abierto con mi mamá pero cuando la vi sentada en mi cama sospechando de lo que había hecho con la señora Nancy un miedo profundo y una vergüenza increíble invadió mi cuerpo
Mi mamá suspiró y sacudió la cabeza. -¿Cómo pudiste hacer algo así?-, preguntó. -¿No te das cuenta de que ella es de la misma edad que yo?-
-Lo sé-, le dije. -Pero no puedo controlar mis sentimientos por ella. La quiero y ella me quiere a mí también-
Mi mamá parecía frustrada y triste al mismo tiempo. -No estoy seguro de cómo manejar esto-, dijo. -Es una situación muy incómoda y no sé cómo vamos a seguir adelante-
-Lo siento mucho-, le dije sinceramente. -No quería causar problemas ni hacerte sentir mal-.
Mi mamá suspiró de nuevo. -Vamos a tener que sentarnos y hablar sobre esto con más detenimiento-, dijo. -Pero por ahora, necesito tiempo para procesarlo todo-
Así que nos despedimos por la noche, con la promesa de continuar nuestra conversación más adelante. Aunque sabía que había lastimado a mi mamá, estaba dispuesto a hacer lo que fuera necesario para seguir adelante con mi relación y ser feliz, me acosté en la cama y me dispuse a dormir, me acosté con la esperanza de tener una buena noche de sueño. Sin embargo, en lugar de eso, me encontré en medio de un sueño extraño y confuso.
En mi sueño, estaba caminando por mi vecindario cuando de repente vi a mi vecina desnuda en su jardín. Me sentí atraído hacia ella, como si algo en mi subconsciente estuviera diciéndome que me acercara. Así que lo hice, y de repente me encontré besándola apasionadamente.
Luego, de repente, el sueño cambió y me encontré en casa, en la cocina con mi madre, que igualmente estaba desnuda. Ella me sonrió y me acarició la cara, y de repente me di cuenta de que también quería besarla. Me sentí atrapado en una especie de ciclo interminable de deseo y confusión, sin saber qué hacer ni a quién elegir.
Cuando finalmente desperté, estaba sudando y jadeando, tratando de procesar lo que acababa de soñar. No podía creer que había tenido un sueño tan extraño y perturbador, y no podía sacarlo de mi cabeza. Me sentí como si estuviera en una especie de película de terror psicológico, sin salida a la vista, me levanté al baño para lavarme la cara y para después de eso quedar nuevamente profundamente dormido
Me desperté temprano esa mañana con el aroma del café y los huevos revueltos flotando en el aire. Me levanté de la cama y bajé las escaleras, con la esperanza de tener un desayuno tranquilo antes de comenzar mi día. Sin embargo, cuando entré a la cocina, mi madre estaba de pie frente a la estufa, removiendo furiosamente los huevos en la sartén.
-¿Qué pasa?-, Le pregunté, intentando parecer lo más inocente posible.
Ella se dio la vuelta y me arrojó una mirada furiosa. -¿Cómo puedes preguntar eso?-, dijo ella. -¿Cómo puedes estar con esa mujer después de todo lo que te he dicho?-
Supe de inmediato a quién se refería. No podía decir exactamente por qué, pero había algo en ella que mi madre simplemente no podía soportar, a pesar de que en la apariencia ellas eran mejores amigas en la oscuridad y a sus espaldas mi madre odiaba a la Señora Nancy
-Mamá, no puedes controlar con quién salgo-, Le dije, tratando de mantener la calma
-¿No te das cuenta de que es mayor que tú? ¿No te preocupa lo que la gente pueda decir?-
-Mamá, no me importa lo que la gente diga-, Le dije, tratando de mantener la calma. -Me importa lo que siento por ella. Y la amo, no importa cuántos años tenga-.
Mi madre sacudió la cabeza -No puedo creer que estés hablando de esta manera-, Dijo ella. -No la amas, amas su cuerpo, amas el sexo, no la conoces no la puedes amar-
-Mamá, tienes que dejar de controlar mi vida, además ¿Cómo sabes que tuvimos sexo? - Le dije, sintiendo la ira creciendo dentro de mí. -Tienes que confiar en mí para tomar mis propias decisiones-
-Por favor Adrián, te vi salir de su casa y la perra esa estaba medio desnuda en la puerta-
-Y que si tuvimos sexo?, fue increíble, si, tal vez te falta un poco de lo que le di anoche- le dije 
-¡No me hables así!-, exclamó ella. -Eres mi hijo y harás lo que te diga. Y no voy a permitir que veas a esa mujer a esta casa nunca más-
Intenté razonar con ella, pero fue inútil. Mi madre estaba demasiado enojada para escuchar razones. Así que finalmente decidí dar media vuelta y salí de la casa en camino a la universidad sin desayunar. No podía creer que mi propia madre actuaría de esa manera solo porque no estaba de acuerdo con la persona con la que salía
Llegue a la universidad esa mañana con un nudo en el estómago. La pelea de esa mañana me había dolido y aún estaba molesto y herido. No podía concentrarme en mi trabajo y apenas podía hacerme a un lado para dejar pasar a los demás estudiantes en el pasillo.
Mi maestra favorita, la maestra Zara, notó algo diferente en mí inmediatamente. Me detuvo mientras caminaba por el pasillo y me preguntó si todo estaba bien. Le dije que sí, aunque sabía que no era cierto.
Ella me llevó a su oficina y cerró la puerta. -No quiero presionarte, pero si hay algo en lo que pueda ayudarte, por favor, dime-, dijo ella con una sonrisa suave.
No pude resistirme más y le conté lo que había pasado con mi madre. Le dije que había estado saliendo con una mujer mayor, y aunque a mí me encantaba, mi madre simplemente no podía aceptarla.
-No puedo controlar lo que hace o dice mi madre, pero sí puedo controlar cómo reacciono a ello-, Dije, sintiendo la amargura en mi voz.
La Maestra Zara asintió comprensivamente. -Sé que es difícil cuando tus seres queridos no están de acuerdo con tus elecciones-, Dijo ella. -Pero al final del día, tienes que hacer lo que es mejor para ti y seguir adelante-.
Sus palabras me hicieron sentir un poco mejor y decidí dejar de lado mi orgullo y llamar a mi madre para disculparme. Aunque nuestra relación aún tenía altibajos, al menos había tomado el primer paso para arreglar las cosas. Y siempre estaré agradecido con la Maestra Zara por ayudarme a ver las cosas desde una perspectiva diferente.
Ella suspiró y me miró directamente a los ojos -Entonces tienes una cierta...preferencia por las mujeres mayores?-
Yo me sonrojé y bajé la mirada, incapaz de sostener su mirada. -Bueno, es cierto-, le dije. -Siempre me han atraído las mujeres mayores. No sé por qué, simplemente me atraen más-
La maestra Zara se echó a reír. -¡Vaya, vaya! ¡Así que eres un joven con buen gusto!-.exclamó.
Yo no pude evitar sentirme un poco avergonzado. -Bueno, es solo una preferencia personal-, dije, tratando de justificarme.
-No te preocupes, no te estoy juzgando- dijo mi maestra, dándome una palmadita en la rodilla. -Simplemente me sorprendió un poco, eso es todo-
Nos reímos juntos y continuamos nuestra conversación sobre diferentes temas. Aunque al principio me sentí un poco incómodo por confesarle mi preferencia por las mujeres mayores, al final me di cuenta de que mi maestra era comprensiva y no me juzgó por ello
-Bueno, creo que deberíamos ir al salón de clases. Que se hace tarde ¿Me acompañas? - Asentí y la seguí al salón de clases. Cuando llegamos, vi que había ya algunos estudiantes sentados en sus mesas, esperando a que comenzara la clase.
Mi maestra se dirigió al frente de la clase y comenzó a dar la clase. Yo me senté atentamente y me alegré de tener a una maestra tan dedicada como ella.
Me quede sentado observando la clase, escuchando atentamente a la profesora mientras explicaba el tema del día. De repente, mi atención fue distraída por un susurro que venía de detrás de mí. Me di cuenta de que era un grupo de mis compañeras de clase, que parecían estar planeando algo.
Intrigado, decidí acercarme un poco más para intentar escuchar de qué estaban hablando. Al parecer, estaban planeando una fiesta en la casa de una de ellas para ese fin de semana. Una de ellas, Mariana, estaba especialmente emocionada y no paraba de hablar sobre cómo iba a invitarme
Me sentí halagado, pero también un poco nervioso. No era muy común que me invitaran a fiestas, y no quería arruinar la diversión de mis compañeras si no me divertía tanto como ellas. Sin embargo, no quería rechazar la invitación y parecer un aguafiestas, así que decidí ir a la fiesta y ver cómo resultaba
Yo estaba sentado en mi escritorio, intentando concentrarme en mi trabajo mientras esperaba a que terminara la clase. De repente, oí una voz a mi lado. Era Mariana, una de mis compañeras de clase.
-Oye, ¿qué planes tienes para este fin de semana? -, preguntó.
-No tengo nada especialmente planeado-, le dije. - ¿Por qué? -
-Bueno, hay una fiesta en casa de un amigo mío este sábado no va a haber mucha gente y me gustaría mucho que vinieras-, dijo con una sonrisa nerviosa.
No sorprendió la invitación. Por qué no hacia más de unos minutos que la había escuchado planeándolo, no quería rechazarla y hacerla sentir mal, así que le dije que sí.
De repente, oímos una voz detrás de nosotros. Era nuestra maestra, que parecía estar escuchando atentamente nuestra conversación.
- ¿Qué tal si voy con ustedes a la fiesta? -, preguntó con una sonrisa. -Podríamos divertirnos juntos-
Mariana y yo nos quedamos atónitos al oír su propuesta. Nunca habíamos pensado en llevar a un adulto a una fiesta, y no sabíamos si era una buena idea. Sin embargo, nuestra maestra parecía tan entusiasmada con la idea, que no quisimos decepcionarla.
-Bueno, supongo que podría ser divertido-, dijo mi compañera. - ¿Qué dices, Adrián? -
-Está bien-, dije finalmente. -Podemos llevarla-.
-En serio? - dijo emocionada la maestra -lo dije de broma, pero creo que los acompañaré- Nuestra maestra pareció emocionada, y empezó a hablar sobre todo lo que podríamos hacer juntos en la fiesta. Yo no estaba seguro de cómo resultaría llevar a un adulto a una fiesta, pero al menos sería algo diferente
Finalmente terminó la clase, me despedí de Mariana y de la maestra para después dirigirme hacia mi casa, al salir vi a mi mejor amigo acercándose hacia mí. Nos saludamos y empezamos a caminar juntos hacia nuestras casas.
- ¿Qué planes tienes para este fin de semana? -, le pregunté.
-Bueno, fui invitado a una fiesta en casa de un amigo-, dijo. - ¿Quieres venir conmigo? -
-También fui invitado a una fiesta-, dije sonriendo. - ¡Qué casualidad! ¿Quieres ir juntos? -
-Claro- me dijo -Me encantaría ir contigo-
Empezamos a hablar sobre lo que íbamos a hacer en la fiesta y nos pusimos muy emocionados. Ambos adorábamos las fiestas, y estábamos seguros de que esta sería increíble
Continuamos charlando sobre nuestros planes para el fin de semana. Estábamos tan distraídos en nuestra conversación, que no nos dimos cuenta de que algo estaba mal hasta que llegamos a mi casa.
Cuando vi a mi madre y la señora Nancy en el centro del jardín, gritándose la una a la otra. Me quedé atónito al verlas así, sin saber qué hacer.
Mi amigo y yo nos acercamos lentamente, tratando de entender qué estaba pasando. Finalmente, logramos calmar a las dos y averiguar que había sucedido.
-Mamá, sé que estás enfadada, pero ¿no crees que esto es un poco exagerado? -, le dije a mi madre. - ¿No podemos resolverlo de una manera más madura? -.
Mi madre suspiró y asintió. -Tienes razón, hijo-, dijo. -Lo siento mucho. No sé qué me pasó-
La madre de mi amigo también se disculpó, y finalmente logramos calmar a las dos. Fue una tarde Tensa, cada quien se dirigió a su casa, mi madre y yo nos dirigimos a la cocina, el ambiente seguía tenso, mi madre en pocas ocasiones me miraba y cuando lo hacía podía ver que aun quedaba enojo en ella, decidí no tentar a la suerte y simplemente me limité a comer 
Al terminar me fui al sofá de la sala, estaba viendo la televisión cuando mi madre entró en la habitación. Parecía un poco tensa, y supe inmediatamente que quería hablar conmigo sobre algo.
-Hijo, sé que he estado un poco dura contigo últimamente-, dijo mientras se sentaba a mi lado. -Y quiero que sepas que lo siento mucho. No tienes por qué hacer nada que no quieras solo porque yo lo diga-.
Me sorprendió su disculpa. Mi madre siempre había sido bastante estricta, y no estaba acostumbrado a que se disculpara por sus acciones.
-Gracias, mamá-, le dije
-Bueno, es sobre tu relación con la vecina-, dijo, un poco avergonzada. -Sé que no he sido muy comprensiva al respecto, y siento que me enojé contigo la última vez que la vi. Pero quiero que sepas que te apoyo, y que solo quiero que seas feliz-
Me emocioné al oír eso. Mi madre y yo no habíamos hablado mucho sobre mi relación con mi vecina, y siempre había tenido miedo de que no la aprobara. Pero al oír sus palabras, supe que realmente me quería y que solo quería lo mejor para mí.
-Gracias, mamá-, le dije, dándole un abrazo. -Significa mucho para mí que me apoyes-
Ya con los ánimos relajados comencé a contarle sobre mi próximo fin de semana y cómo planeaba ir a una fiesta con mi mejor amigo, mi maestra de la universidad y una de mis compañeras de clase.
Mi madre parecía un poco preocupada al principio, pero luego asintió con la cabeza y me dijo que tenía que vivir mi vida y hacer nuevas experiencias. Le agradecí su comprensión y le prometí que sería responsable y me comportaría bien
Me Levanté de la sala para dirigirme a darme una ducha, al entrar al baño no pude evitar dar una mirada a la ventana de la Señora Nancy con la esperanza de ver su espectacular cuerpo una vez más y así fue
Me quedé paralizado en la ventana, mirando la escena que se desarrollaba frente a mí. Podía ver a la señora Nancy de pie a la ventana metiéndose los dedos y moviéndolos dentro y fuera de sus bragas, presumiblemente acariciando su clítoris. Parecía un poco torpe de alguna manera
Continué mirando por un tiempo y, un poco para mi consternación, me encontré bastante excitado, la Señora Nancy comenzó a mirar alrededor de su escritorio. Finalmente abrió el cajón a su lado y sacó un bolígrafo. Con cautela se lo deslizó por las bragas y lo movió de forma experimental, antes de sacarlo de nuevo y arrojarlo sobre el escritorio. Volvió al cajón y sacó algo más. Tenía la forma de un envase de lápiz labial, pero aproximadamente el doble de grande y de color blanco. ¿Era un vibrador? No, parecía demasiado anguloso y tenía escrito en el lateral. Tal vez fue algún tipo de barra de pegamento o algo así. Fuera lo que fuera, lo deslizó dentro de su ropa interior y comenzó a usarlo en ella misma. Su mano estaba enterrada más en sus bragas esta vez mientras probaba su nueva técnica. Después de un tiempo me di cuenta de que en realidad debía estar masturbándose con una barra de pegamento. No había duda al respecto, sus movimientos ya no eran hacia arriba y hacia abajo como si acariciara su clítoris, sino hacia adelante y hacia atrás como si estuviera... ¡bueno, empujando algo dentro y fuera de su coño! Esperaba que estuviera sujetando firmemente su juguete sexual improvisado, porque los objetos extraños atascados en la vagina hacen vergonzosas las visitas a la sala de emergencias.
Sus movimientos se hicieron más rápidos y comencé a preguntarme si se correría allí mismo, pero finalmente se detuvo y sacó la barra de pegamento. Parecía frustrada y empezó a mirar alrededor de su escritorio de nuevo. Claramente, al no encontrar nada que mejorara su propia gratificación, se puso de pie y comenzó a caminar hacia la ventana para encontrarme a mi mirándola fijamente
No estaba preparado para lo que vi. La cama de Señora jaló una silla junto a la ventana para brindarme un especulo que nunca olvidar. Me sentí sumamente excitado de ver que sus ojos estaban mirándome fijamente, pero luego vi algo que me hizo olvidarme de sus ojos de todos modos. La Señora Nancy se había quitado los vaqueros y las bragas y estaba acostada en la cama completamente desnuda de cintura para abajo. Sus piernas estaban abiertas y estaba empujando algo dentro y fuera de su coño. Después de cuatro o cinco golpes me di cuenta de que era el mango de un cepillo para el cabello. ¡Vaya, esta mujer era lasciva! Me tomé unos segundos para captar todos los detalles de su coño.
Saqué y Froté mi pene con fuerza mientras ella se quitaba lentamente el brasier Esto fue lento y sutil, aprecié la variación. Esperaba que esta masturbación frente a la ventana se convirtiera en algo habitual. Después de otro medio minuto explorando completamente sus senos, finalmente los soltó. Pasó su mano derecha por su cuerpo, más allá de su estómago y dentro de su entrepierna. Luego frotó su vagina, aplicando lentamente con una mano más presión a su clítoris mientras que con la otra insertaba violéntame el mango del cepillo a su coño, claramente estaba teniendo el efecto deseado. Sus pezones estaban completamente erectos y tan duros como balas y su boca colgaba abierta. Empezó a mover las caderas lentamente al compás de los dedos, lo que provocó que sus tetas se balancearan suavemente hacia arriba y hacia abajo y de lado a lado. Justo cuando comenzaba a preguntarme quién de nosotros vendría primero, deslizó su mano derecha por la parte delantera de su coño. Lo que sea que hicieran sus dedos allí pareció tener el efecto deseado, ya que treinta segundos después ella se convulsionó en el orgasmo. Sus caderas se sacudieron hacia adelante casi causando que se cayera de la silla. Al mismo tiempo, su espalda se arqueó y su cabeza se inclinó hacia atrás mientras cabalgaba sobre las olas de placer que debían haberla atravesado. Justo en ese momento sentí llegar mi propio orgasmo. Cuando golpeó miré la expresión de placer orgásmico de la Señora Nancy, deseando estar disparando chorros de semen lechoso en su cara en lugar de inofensivamente en el pañuelo que sostenía sobre la punta de mi polla
-Bueno, creo que deberíamos ir al salón de clases. Que se hace tarde ¿Me acompañas? - Asentí y la seguí al salón de clases. Cuando llegamos, vi que había ya algunos estudiantes sentados en sus mesas, esperando a que comenzara la clase.
Mi maestra se dirigió al frente de la clase y comenzó a dar la clase. Yo me senté atentamente y me alegré de tener a una maestra tan dedicada como ella.
Me quede sentado observando la clase, escuchando atentamente a la profesora mientras explicaba el tema del día. De repente, mi atención fue distraída por un susurro que venía de detrás de mí. Me di cuenta de que era un grupo de mis compañeras de clase, que parecían estar planeando algo.
Intrigado, decidí acercarme un poco más para intentar escuchar de qué estaban hablando. Al parecer, estaban planeando una fiesta en la casa de una de ellas para ese fin de semana. Una de ellas, Mariana, estaba especialmente emocionada y no paraba de hablar sobre cómo iba a invitarme
Me sentí halagado, pero también un poco nervioso. No era muy común que me invitaran a fiestas, y no quería arruinar la diversión de mis compañeras si no me divertía tanto como ellas. Sin embargo, no quería rechazar la invitación y parecer un aguafiestas, así que decidí ir a la fiesta y ver cómo resultaba
Yo estaba sentado en mi escritorio, intentando concentrarme en mi trabajo mientras esperaba a que terminara la clase. De repente, oí una voz a mi lado. Era Mariana, una de mis compañeras de clase.
-Oye, ¿qué planes tienes para este fin de semana? -, preguntó.
-No tengo nada especialmente planeado-, le dije. - ¿Por qué? -
-Bueno, hay una fiesta en casa de un amigo mío este sábado no va a haber mucha gente y me gustaría mucho que vinieras-, dijo con una sonrisa nerviosa.
No sorprendió la invitación. Por qué no hacia más de unos minutos que la había escuchado planeándolo, no quería rechazarla y hacerla sentir mal, así que le dije que sí.
De repente, oímos una voz detrás de nosotros. Era nuestra maestra, que parecía estar escuchando atentamente nuestra conversación.
- ¿Qué tal si voy con ustedes a la fiesta? -, preguntó con una sonrisa. -Podríamos divertirnos juntos-
Mariana y yo nos quedamos atónitos al oír su propuesta. Nunca habíamos pensado en llevar a un adulto a una fiesta, y no sabíamos si era una buena idea. Sin embargo, nuestra maestra parecía tan entusiasmada con la idea, que no quisimos decepcionarla.
-Bueno, supongo que podría ser divertido-, dijo mi compañera. - ¿Qué dices, Adrián? -
-Está bien-, dije finalmente. -Podemos llevarla-.
-En serio? - dijo emocionada la maestra -lo dije de broma, pero creo que los acompañaré- Nuestra maestra pareció emocionada, y empezó a hablar sobre todo lo que podríamos hacer juntos en la fiesta. Yo no estaba seguro de cómo resultaría llevar a un adulto a una fiesta, pero al menos sería algo diferente
Finalmente terminó la clase, me despedí de Mariana y de la maestra para después dirigirme hacia mi casa, al salir vi a mi mejor amigo acercándose hacia mí. Nos saludamos y empezamos a caminar juntos hacia nuestras casas.
- ¿Qué planes tienes para este fin de semana? -, le pregunté.
-Bueno, fui invitado a una fiesta en casa de un amigo-, dijo. - ¿Quieres venir conmigo? -
-También fui invitado a una fiesta-, dije sonriendo. - ¡Qué casualidad! ¿Quieres ir juntos? -
-Claro- me dijo -Me encantaría ir contigo-
Empezamos a hablar sobre lo que íbamos a hacer en la fiesta y nos pusimos muy emocionados. Ambos adorábamos las fiestas, y estábamos seguros de que esta sería increíble
Continuamos charlando sobre nuestros planes para el fin de semana. Estábamos tan distraídos en nuestra conversación, que no nos dimos cuenta de que algo estaba mal hasta que llegamos a mi casa.
Cuando vi a mi madre y la señora Nancy en el centro del jardín, gritándose la una a la otra. Me quedé atónito al verlas así, sin saber qué hacer.
Mi amigo y yo nos acercamos lentamente, tratando de entender qué estaba pasando. Finalmente, logramos calmar a las dos y averiguar que había sucedido.
-Mamá, sé que estás enfadada, pero ¿no crees que esto es un poco exagerado? -, le dije a mi madre. - ¿No podemos resolverlo de una manera más madura? -.
Mi madre suspiró y asintió. -Tienes razón, hijo-, dijo. -Lo siento mucho. No sé qué me pasó-
La madre de mi amigo también se disculpó, y finalmente logramos calmar a las dos. Fue una tarde Tensa, cada quien se dirigió a su casa, mi madre y yo nos dirigimos a la cocina, el ambiente seguía tenso, mi madre en pocas ocasiones me miraba y cuando lo hacía podía ver que aun quedaba enojo en ella, decidí no tentar a la suerte y simplemente me limité a comer 
Al terminar me fui al sofá de la sala, estaba viendo la televisión cuando mi madre entró en la habitación. Parecía un poco tensa, y supe inmediatamente que quería hablar conmigo sobre algo.
-Hijo, sé que he estado un poco dura contigo últimamente-, dijo mientras se sentaba a mi lado. -Y quiero que sepas que lo siento mucho. No tienes por qué hacer nada que no quieras solo porque yo lo diga-.
Me sorprendió su disculpa. Mi madre siempre había sido bastante estricta, y no estaba acostumbrado a que se disculpara por sus acciones.
-Gracias, mamá-, le dije
-Bueno, es sobre tu relación con la vecina-, dijo, un poco avergonzada. -Sé que no he sido muy comprensiva al respecto, y siento que me enojé contigo la última vez que la vi. Pero quiero que sepas que te apoyo, y que solo quiero que seas feliz-
Me emocioné al oír eso. Mi madre y yo no habíamos hablado mucho sobre mi relación con mi vecina, y siempre había tenido miedo de que no la aprobara. Pero al oír sus palabras, supe que realmente me quería y que solo quería lo mejor para mí.
-Gracias, mamá-, le dije, dándole un abrazo. -Significa mucho para mí que me apoyes-
Desde ese día en adelante, mi relación con mi madre mejoró mucho. Nos hicimos más cercanos y empezamos a tener conversaciones más abiertas y honestas. Fue un cambio maravilloso, y me alegré de haber hablado con ella y de haber recibido su disculpa.
Ya con los ánimos relajados comencé a contarle sobre mi próximo fin de semana y cómo planeaba ir a una fiesta con mi mejor amigo, mi maestra de la universidad y una de mis compañeras de clase.
Mi madre parecía un poco preocupada al principio, pero luego asintió con la cabeza y me dijo que tenía que vivir mi vida y hacer nuevas experiencias. Le agradecí su comprensión y le prometí que sería responsable y me comportaría bien
Me Levanté de la sala para dirigirme a darme una ducha, al entrar al baño no pude evitar dar una mirada a la ventana de la Señora Nancy con la esperanza de ver su espectacular cuerpo una vez más y así fue
Me quedé paralizado en la ventana, mirando la escena que se desarrollaba frente a mí. Podía ver a la señora Nancy de pie a la ventana metiéndose los dedos y moviéndolos dentro y fuera de sus bragas, presumiblemente acariciando su clítoris. Parecía un poco torpe de alguna manera
Continué mirando por un tiempo y, un poco para mi consternación, me encontré bastante excitado, la Señora Nancy comenzó a mirar alrededor de su escritorio. Finalmente abrió el cajón a su lado y sacó un bolígrafo. Con cautela se lo deslizó por las bragas y lo movió de forma experimental, antes de sacarlo de nuevo y arrojarlo sobre el escritorio. Volvió al cajón y sacó algo más. Tenía la forma de un envase de lápiz labial, pero aproximadamente el doble de grande y de color blanco. ¿Era un vibrador? No, parecía demasiado anguloso y tenía escrito en el lateral. Tal vez fue algún tipo de barra de pegamento o algo así. Fuera lo que fuera, lo deslizó dentro de su ropa interior y comenzó a usarlo en ella misma. Su mano estaba enterrada más en sus bragas esta vez mientras probaba su nueva técnica. Después de un tiempo me di cuenta de que en realidad debía estar masturbándose con una barra de pegamento. No había duda al respecto, sus movimientos ya no eran hacia arriba y hacia abajo como si acariciara su clítoris, sino hacia adelante y hacia atrás como si estuviera... ¡bueno, empujando algo dentro y fuera de su coño! Esperaba que estuviera sujetando firmemente su juguete sexual improvisado, porque los objetos extraños atascados en la vagina hacen vergonzosas las visitas a la sala de emergencias.
Sus movimientos se hicieron más rápidos y comencé a preguntarme si se correría allí mismo, pero finalmente se detuvo y sacó la barra de pegamento. Parecía frustrada y empezó a mirar alrededor de su escritorio de nuevo. Claramente, al no encontrar nada que mejorara su propia gratificación, se puso de pie y comenzó a caminar hacia la ventana para encontrarme a mi mirándola fijamente
No estaba preparado para lo que vi. La cama de Señora jaló una silla junto a la ventana para brindarme un especulo que nunca olvidar. Me sentí sumamente excitado de ver que sus ojos estaban mirándome fijamente, pero luego vi algo que me hizo olvidarme de sus ojos de todos modos. La Señora Nancy se había quitado los vaqueros y las bragas y estaba acostada en la cama completamente desnuda de cintura para abajo. Sus piernas estaban abiertas y estaba empujando algo dentro y fuera de su coño. Después de cuatro o cinco golpes me di cuenta de que era el mango de un cepillo para el cabello. ¡Vaya, esta mujer era lasciva! Me tomé unos segundos para captar todos los detalles de su coño.



Enseñanzas De La Universidad IIITirei e esfreguei meu pau com força enquanto ela tirava o sutiã devagar. Foi lento e sutil, curti a variação. Esperava que essa punheta na janela virasse rotina. Depois de mais meio minuto explorando os peitos dela por completo, finalmente soltou eles. Passou a mão direita pelo corpo, descendo pela barriga até a virilha. Aí começou a esfregar a buceta, apertando devagar o clitóris com uma mão enquanto com a outra enfiava violentamente o cabo da escova na boceta dela, claramente tava dando o efeito desejado. Os bicos dos peitos dela estavam durinhos que nem bala e a boca dela ficou aberta. Ela começou a rebolando devagar no ritmo dos dedos, fazendo as tetas balançarem suavemente pra cima e pra baixo e de um lado pro outro. Quando eu tava começando a me perguntar quem de nós ia gozar primeiro, ela deslizou a mão direita na frente da boceta dela. O que os dedos dela fizeram ali pareceu ter o efeito desejado, porque trinta segundos depois ela se contorceu no orgasmo. O quadril dela deu uma arrancada pra frente, quase caindo da cadeira. Ao mesmo tempo, as costas dela arquearam e a cabeça dela jogou pra trás enquanto ela cavalgava as ondas de prazer que deviam ter tomado conta dela. Na mesma hora senti meu próprio orgasmo chegando. Quando bateu, olhei pra expressão de prazer gozado da Senhora Nancy, desejando estar jorrando porra leitosa na cara dela em vez de inofensivamente no lenço que eu segurava na ponta do meu pau.

Fui pro meu quarto relaxar um pouco. De repente, ouvi minha mãe me chamar pelo corredor. Levantei e fui ver o que ela queria.

- Sim, mãe? - perguntei, espiando pela porta.

- Tenho um encontro hoje à noite, então vou sair - ela disse com um sorriso.

- Um encontro? Com quem? - perguntei, surpreso. Minha mãe não costumava sair. Pouco e nunca tinha me falado nada sobre sair com alguém.
—Ah, é só com um amigo. Relaxa, volto antes que você perceba — ela disse, rindo.
—Bom, acho que não tem problema. Precisa de alguma coisa antes de ir? — perguntei, tentando ser legal.
—Preciso sim da sua ajuda. Como eu tô? — ela perguntou com um sorrisão no rosto enquanto desfilava a roupa pra mim.relatoQueria brincar com ela e falar que parecia que ia voltar pro trabalho, porque tava vestindo o que parecia ser o look normal de escritório dela: um blazer profissional de dois botões, uma saia combinando e meia-calça escura. A única diferença é que tava com um pouco mais de maquiagem e joias. Tava elegante como sempre.

— Show! — falei pra ela. — Nenhum homem vai resistir a você hoje à noite.

Ela sorriu e me deu um abraço; adorava esse tipo de elogio. Sentou perto da janela por um instante e, quando o encontro dela parou na entrada da garagem, abriu a porta na hora antes que ele pudesse tocar a campainha, o que foi a primeira vez pra ela.

O encontro dela também tava vestido profissionalmente e parecia um cara de classe. Finalmente, alguém que seria um ótimo par pra minha mãe. Parecia super gente boa quando mamãe nos apresentou. Se mostrou um completo cavalheiro e, no fim, eles se conheceram há uns meses no trabalho, e só nas últimas semanas começaram a almoçar e passar mais tempo juntos direto.

— Não esquece, o jantar tá na geladeira, e quando eu voltar vou checar pra ter certeza que você comeu todos os legumes — disse no tom maternal dela. — Ah, e, por sinal, não se preocupa comigo, pode ser que a gente chegue um pouco tarde hoje, mas por favor deixa a luz da entrada acesa pra eu não tropeçar em nada, você sabe como sou desastrada.

— Tava pensando em dormir cedo hoje de qualquer jeito, tenho aula amanhã de manhã. Aproveitem o encontro de vocês dois! — falei enquanto mandava eles irem.

Eu tava muito feliz pelos dois, e especialmente feliz de ver minha mãe tão feliz quanto ela. Seria bom saber que minha mãe tá com alguém novo e, com o tempo, vai casar de novo.

Não muito depois do jantar, planejei encerrar a noite e ir dormir cedo. Mas foi uma daquelas noites em que você tá sentado no sofá vendo TV e uma coisa vai puxando outra. e, antes que você perceba, seus olhos já estão pesados e você não quer levantar.
Era quase meia-noite quando ouvi minha mãe e o encontro dela pararem na entrada de casa. Achei estranho, porque normalmente ela chega depois de um encontro lá pelas 10. Desliguei a TV e já estava me preparando para abrir a porta e apagar as luzes para a gente ir dormir. Mas, por incrível que pareça, nunca ouvi a porta do carro abrir, nem um minuto depois que chegaram. Imaginei que ainda estivessem conversando depois de uma noite romântica e resolvi dar uma olhada pela janela da frente.

Olhei pelas persianas e fiquei chocado com o que estava vendo, ou o que achei que estava vendo. O encontro da minha mãe estava recostado no banco dele com os olhos fechados, mas ela não estava no lugar dela. Parecia que as mãos dela estavam esfregando alguma coisa na frente dele, mas eu não conseguia ver o quê. Será que era o que eu estava pensando? Precisava ver melhor e subi correndo as escadas para espiar pela janela do quarto da minha mãe, que tinha uma vista direta para a entrada.

Minha suspeita estava certa: minha mãe estava com a cabeça enterrada no colo dele, chupando o pau dele. Do meu ângulo, eu tinha uma visão clara do que estava rolando, graças também à luz da porta da frente. Dava para ver a cabeça dela balançando na virilha dele enquanto ele segurava o cabelo dela para não cair no rosto.

Quando ela puxou o cabelo para trás pela segunda vez, vi ela com mais clareza. As bochechas dela estavam sugadas de tão forte que ela estava chupando. E aqueles mesmos lábios que ela usa para me dar um beijo de boa-noite tinham formado um "O" apertado em volta do pau duro daquele cara.

Não conseguia acreditar no que estava vendo. Minha vida inteira vi minha mãe como alguém séria e certinha em tudo. Ela sempre me dava bronca quando me ouvia falar o menor palavrão ou fazer algo que ela considerava imoral. Ela sempre se apresentava do jeito mais elegante e profissional, e ali estava ela, chupando a pica de um cara na frente da nossa casa.
Mesmo ela sendo minha mãe, me peguei incrivelmente excitado. Só o tabu do que eu estava vendo já me chocava. Ver uma mulher madura com roupa profissional no meio de um boquete foi inacreditável. Mas aquela mulher ser minha mãe tornou tudo 10 vezes mais sujo. Ver a mulher que me deu à luz e me criou usando a boca como objeto sexual de alguém era algo tão nojento que eu nem conseguia processar direito. Meu pau de repente ficou mais duro do que tinha estado em muito tempo.
Não consegui mais me controlar, tirei meu pau e comecei a bater uma vendo minha própria mãe chupando pica, vendo a cabeça dela subir e descer, vendo o rosto dela com uma pica dentro.
Eu tava tocando uma pra minha pica dura vendo aquilo continuar por mais alguns minutos até ver o corpo dela tenso e a cabeça dela inclinada pra trás. Era bem óbvio que ela tava prestes a gozar. Esperava que minha mãe parasse de chupar e talvez batesse uma pra ele ou algo assim, mas ela não parou. Ela continuou chupando mesmo quando o corpo dele se arqueou, o que obviamente significava que ela engoliu o leite dele. Tudo que eu tinha acabado de ver foi mais que suficiente pra me fazer disparar uma baita carga do meu próprio leite num lenço que peguei perto da cama dela. O orgasmo que eu tive foi tão intenso que parecia que eu tinha acabado de transar.
Vi a pica mole dele pela primeira vez quando minha mãe tirou a boca dela e sentou com as costas retas na cadeira, e ele ainda estava deitado em êxtase depois do que acabou de receber dela. Minha mãe tava falando algo pra ele com um sorriso no rosto e ele riu. Sendo a mulher elegante que é, ela tirou um pacotinho de lenços de papel da bolsa e usou pra limpar o excesso de líquidos dos cantos da boca como se tivesse acabado de comer. Também Tirou alguns pedaços extras de tecido e se inclinou pra limpar o pau dele também. Que gentileza da parte dela.
Mesmo tendo gozado pra caralho, minha mente ainda tava num frenesi sexual. Quando ela saiu do carro, eu não podia simplesmente ir pro meu quarto e fingir que tava dormindo. Ainda sentia necessidade de ver mais, de fazer mais pra saciar minhas hormonas recém-agitadas. Quando ouvi ela abrir a porta, corri escada abaixo pra cumprimentá-la e poder ver as consequências do encontro sexual dela.

"Oi, mãe!" falei, ainda ofegante de tanto correr.

Ela me olhou como se não esperasse me ver. — Ah, oi, querido. Não esperava que você fosse ficar acordado até tão tarde, pensei que já estivesse na cama.

— Não consegui dormir, só queria ver como você estava e saber se se divertiu e chegou em casa segura — falei com um sorriso maroto.

— Bom, isso foi muito gentil da sua parte, não precisava. E, por sinal, me diverti muito. Podemos falar sobre isso amanhã? Os dois devíamos dormir um pouco a essa hora.

Quando passou por mim, me deu um beliscãozinho na bochecha junto com uma piscadela, o que ela faz de vez em quando. Mas dessa vez foi diferente. O cabelo dela parecia que tinha sido puxado pra todo lado, tava bagunçado. O batom vermelho tava borrado na parte de dentro dos lábios, deixando só uma linha vermelha na parte de fora. E tinha um cheirinho de esperma. Parecia que ela tava escondendo o que tinha na outra mão, apertando com força e mantendo longe de mim enquanto se afastava, e por um bom motivo também: tava cheia do gozo do outro cara, com o qual decidi provocá-la.

— O que é isso que você tem na mão? — perguntei, fingindo que já não sabia.

Ela pareceu realmente surpresa por eu ter perguntado, o que fez os olhos dela se arregalarem um pouco.

— Ah, isso? — disse, balançando a mão no ar. — Não é nada, tive alergias no caminho de volta pra casa. Deve ter sido o pólen, a gente deu uma volta longa. passeio depois do jantar-
Com isso, nós dois voltamos pros nossos quartos pra dormir. Mas eu não conseguia pegar no sono, tava me masturbando de novo pensando no que tinha visto essa noite. Minha mãe tava chupando alguém na entrada de casa. Não parava de pensar na visão daquele rostinho elegante sendo preenchido por uma rola, e ela chupando e rebolando em cima.

Fiquei repetindo a última conversa que tivemos, junto com aquele olhar no rosto dela. Parecia uma mulher tão safada, mas com classe, com aquele cabelo bagunçado e o batom borrado. Com aquela roupa parecia uma puta de luxo. Adorei como ela limpou direitinho aquele esperma da cara e do pau. Até no sexo ela era tão certinha.

Continuei me tocando, pensando em todas essas coisas por uns 20 minutos. O que me levou ao limite com outro orgasmo da noite foi pensar no que ela tava fazendo. Podia imaginá-la deitada debaixo dos lençóis, se tocando com os dedos pra dormir, pensando em como ela fez aquelas coisas no carro daquele jeito, tão descarada na frente da nossa casa. Imaginei ela comendo o esperma daquele lenço antes de jogar no vaso pra poder saborear mais uma vez.

Gozei de novo. Tinha 'recuperado' meus sentidos e minha mente voltou ao normal depois de todos aqueles pensamentos e imagens sexuais desviados sobre minha própria mãe. O sentimento de culpa tomou conta de mim enquanto eu deitava na cama refletindo sobre o que tinha feito e os pensamentos que usei pra gozar de novo. Mas ao mesmo tempo, sabia que isso não seria o fim. A sensação era boa demais pra parar.







Valeu por ter chegado até aqui, agradeço pelos pontos e comentários.








Lembrem-se de que quanto mais vocês apoiarem as histórias, com mais frequência vou trazê-las pra vocês.







1 comentários - Enseñanzas De La Universidad III