Simplesmente Carlos

No dejes de pasar por mi mejor post

http://www.poringa.net/posts/imagenes/4084661/Mi-amada-esposa.html

No te vas a arrepentir!



Freddy ya no era el mismo, poco a poco había cambiado nuestra relación, él estaba más frío, más distante, ya no hacíamos el amor como antes y cuando lo hacíamos era más por obligación que por otra cosa, yo podía notar que él estaba ausente en nuestros encuentros y ante mis preguntas solo obtenía la misma respuesta, ‘no pasa nada’.

Soy consciente que las cosas cambian a través de los años, la rutina, los hijos, la costumbre, los problemas, el día a día, incluso yo había cambiado, yo tampoco era la misma, ya no tenía las curvas de princesa de años atrás, pero a pesar de todo amaba a mi esposo con todas mis fuerzas.


Pero mi sexto sentido de mujer me decía que había algo más, algo amenazaba a mi amor, algo se interponía entre nosotros, y empecé a creer que otra mujer acaparaba su atención, la imaginé joven, bonita, rubia y de grandes pechos, como a él le gustaban, una perra en la cama mezcla de inocencia y de prostituta.

Agudicé mis sentidos, empecé a prestar atención a detalles que antes pasaba por alto, pero mi marido solo era perfecto, no encontraba una mancha oscura en la luz que irradiaba, no había perfumes, ni rouge en sus ropas, ni llamadas extrañas en su celular, ni llegadas fuera de horario, ni excusas, ni mentiras, todo encajaba como en un maldito rompecabezas, y siempre la frase ‘no pasa nada’ florecía en sus labios.


Pensé que me volvería loca, el fantasma de una mujer inexistente me acosaba y tenía celos de la nada, y tan solo me quedaba algo por revisar, su notebook, tal vez lo único que el celaba en demasía y ahí fui a ver que encontraba.

No fue fácil, Freddy la tenía bien protegida con password y tuve que ingeniármelas para descubrirlo, así que una y otra vez, esperé a que el la ingresara y a la distancia, mientras simulaba estar ajena a todo, solo jugando con mi móvil, en verdad solo filmaba el teclado, para luego reproducirlo en cámara lenta hasta poder armar la frase que sus dedos tipeaban una y otra vez, la llave de acceso a sus secretos.

Y no era demasiado el tiempo que él se separaba de su equipo, así que solo aprovechaba esos pequeños espacios, por ejemplo, cuando se duchaba para meterme en su mundo secreto, solo para buscar al azar fragmentos de algo que pudiera darme una señal, solo copiaba información a mi pendrive para luego verla tranquila en mi pc.

Y así fue como casi sin quererlo tropecé con la verdad…


Entre tantos documentos sin valor para lo que yo buscaba, tropecé con unos textos de Word que se titulaban solamente como CARLOS, esto llamó mi atención, y más aún, al verificar que su acceso también estaba protegido con contraseña, para mi suerte, mi esposo es un hombre simple, así que probé con la misma de ingreso que tenía al encender la notebook y ante mis ojos se abrió la caja de pandora, y comprendí de que se trataba todo esto…


Cuando ingresó Carlos a la empresa, todos notamos que él era diferente a nosotros, a una cuadra se notaba que era gay, sus gestos, la forma de mover los brazos y las manos, su caminar, su forma de hablar, su forma de sentarse, él podría tener toda la capacidad para ocupar el puesto, pero siempre cargaría con la cruz en el entorno de trabajo.

En ronda de varones Carlos era motivo de bromas, era el puto del grupo y el solía estar apartado de nosotros, obviamente notaba lo que pasaba y si bien por compromiso lo trataban como a uno más, a sus espaldas, todos ser reían de él.

Y para mí era molesta esta situación, él no le hacía daño a nadie con su condición, el no molestaba a nadie ni se metía con nadie, todos tenían defectos, Arturo era un fumador empedernido, Marcelo un cornudo completo, Alfio un solterón incurable que tenía miedo a las mujeres, y Anselmo, un dominado total, incluso había rumores que su esposa lo golpeaba, pero claro, todo se perdonaba entre hombres, todo menos ser puto.

Y esa situación de odio sin merecimientos me llevó a acercarme poco a poco a Carlos, a conocerlo, a ver la persona sin juzgar su sexualidad y el recibió mi ofrecimiento, tal vez la única oportunidad de tener un amigo varón dentro de un mundo homofóbico.

Y encontré en el un ser tierno, desprovisto de maldad y por supuesto, con un resentimiento muy bien guardado contra toda la humanidad.



Por mucho su inteligencia y capacidad laboral superaba a sus pares, inteligente, rápido, sus ojos sagaces siempre se movían nerviosos tras los lentes de aumento de marcos negros que acomodaba una y otra vez sobre el ceño de su nariz, con un tic un tanto cómico.

Y pude notar como al ir acercándome a él, el resto de mis compañeros empezaban a hacerme a un lado, y en mi presencia, poco a poco dejaron de hablar de Carlos el puto.

Carlos estaba al tanto de mi heterosexualidad, de mi familia, mi esposa y mis hijas, yo también estaba al tanto que vivía solo, pero nada de eso nos impedía ser buenos amigos.

Una mañana pasó lo que tenía que pasar, fui a orinar y en el baño casualmente estaba el haciendo lo mismo, me puse a su lado, en el mingitorio contiguo, todo normal, hasta ahí, yo miraba de reojo a Carlos que estaba a mi derecha, y Carlos miraba de reojo mi verga, tratando de llegar demasiado lejos con su mirada indiscreta, y no me pregunten el motivo pero no me molesto, por el contrario, sentí un cosquilleo interno que me hizo apartar un poco, para que el pudiera ver mi miembro.


No existieron palabras, una de sus manos tanteo mi cuerpo y pronto aprisiono mi pija, solo lo dejé, empezó a masturbarme lentamente, solo lo dejé, y empezó a provocar una erección, y solo lo dejé, Carlos se dirigió entonces a uno de los cubicles y solo lo seguí, nos encerramos en uno para obtener un poco más de privacidad, él se sentó sobre el inodoro y yo quedé parado frente a él, tomó mi verga nuevamente, se acercó y empezó a chupármela.

Carlos me miraba a través de sus lentes de aumento, yo veía sus ojos, y también veía como mi glande se perdía una y otra vez en su boca, sentía su lengua acariciar una y otra vez mis puntos sensibles al tiempo que me masturbaba suavemente, realmente lo hacía bien, demasiado bien, Marta mi esposa me había chupado muchas veces la pija, y otras mujeres también, pero nadie me lo había hecho tan bien como Carlos.

Me sentí venir, él lo notó, estaba agitado y no pude mantenerle la mirada, el no paraba, no pensaba parar, me vine en su boca, sentí mi semen caliente salir despedido de mi glande, me contraje involuntariamente, una y otra vez…


Al recobrar la cordura pude volver mirar a Carlos, mi verga empezaba a perder erección y él tenía una gran sonrisa pintada en los labios, aun saboreando los jugos que terminaba de tragar, sería nuestro secreto, nuestro primer secreto.

Recuerdo que esa noche Marta quiso hacer el amor, y para mí fue un sacrificio, era loco, pero solo tenía un nombre en mi cabeza, Carlos, y con eso revivía una y otra vez la chupada que me había pegado.




Hice un alto antes de seguir leyendo, estaba incrédula ante lo que leía, yo hubiera imaginado cualquier cosa, menos esto, fui por un trago, necesitaba algo fuerte para seguir adelante.




Después de ese día las cosas fueron diferentes con mi amigo Carlos, como que avanzamos en confianza, avanzamos en secretos y sin que nadie lo notara fuimos cómplices por chat, o por WhatsApp o como fuera, no volvimos a intimar en el baño, pero nos escribíamos muy sugerentemente, Carlos prefería que lo tratara como si fuera mujer, así que le decía ‘preciosa’, ‘hermosa’ y cosas por el estilo, el empezó a pasarme fotos íntimas que se tomaba en su domicilio, gustaba usar lencería de mujer, medias de encaje rojas, negras, ligas, colaless, se depilaba por completo y en verdad tenía una cola más redondita y formada que la de mi propia mujer.



Simplesmente CarlosEssas últimas linhas me chocaram e humilharam, odiei meu marido por alguns segundos, então o Carlos tinha uma bunda melhor que a minha, e o Carlos chupava melhor que eu, só segui em frente.

O esfíncter do Carlos estava esticado, achei sexy, meu pau ficava duro vendo as fotos dele e queria experimentar, deixei claro no chat, e ele só respondia com 'kkkk' como um sorriso pecaminoso, e mais fotos ele mandava, mais irresistível ele ficava, não consegui evitar perguntar sobre o pau dele... e que surpresa, o Carlos exibia um pau gostoso balançando...

De repente, meu amigo tinha virado uma maldita obsessão secreta, minha excitação passava todo dia pelas fotos dele, pelas palavras dele, pelas provocações dele, ele já tinha me dado um boquete gostoso, mas eu queria mais...

Era uma loucura total, naquele momento o normal seria eu me sentir irritado, ou triste, mas jamais esperava me sentir estranhamente excitado, meus mamilos estavam duros e minha buceta pulsava forte, e aliás, estava bem molhadinha.

O Carlos tirou uma semana de licença, e os primeiros dias foram intermináveis, então marcamos pra quinta-feira, minha mulher ia achar que eu estava trabalhando como sempre, mas na verdade pedi aquele dia de folga, inventei uma desculpa idiota.

Fui na casa dele, ele me esperava ansioso, ou ansiosa, usava uma cinta-liga com meias vermelho fogo, tanga da mesma cor e uma camiseta justa, honestamente não sabia o que fazer, como proceder, era minha primeira vez com alguém do mesmo sexo, estava muito excitado, mas a incerteza me dominava.

Ele me pegou pela mão e disse pra eu me acalmar, que tudo ia rolar naturalmente, tinha os olhos pintados de azul, os lábios vermelho sangue, o cabelo engomado e uma maquiagem delicada, parecia bem feminina, levou minha mão até a cintura dele, se aproximou devagar até encostar os lábios nos meus, começamos a nos beijar, no começo foi difícil, mas só Deixei cair os muros dos meus preconceitos, como fazia com a Marta, levei uma mão até a virilha dela, mas em vez de uma buceta, me esperava uma rola gostosa que ainda estava presa sob a tanga.

"Quero chupar ela pra você" – disse Carlos com voz desesperada.

Só sorri, me despi com pressa, minha rola estava dura, beijei ele de novo na boca, ele acariciou minha rola e esfregou contra a dele que ainda estava sob a tanga, a gente se revirou no ar e acabou na cama, caí exausto e meu colega de trabalho começou a chupar ela, como naquele dia no banheiro, tão gostosa, tão irresistível, eu estava meio reclinado acariciando as pernas dele, enquanto meu olhar ia pro sexo dele, não conseguia evitar.

Naquele momento, eu estava tão concentrada na leitura que uma das minhas mãos tinha se enfiado por baixo do sutiã e estava acariciando um peito sem perceber. Será que eu tava louca? Tava me masturbando com uma história de sexo entre dois homens, mas claro, um era meu marido.

Me deixei cair de lado, surpreendi ele ao acariciar a rola dele, Carlos não esperava, ou talvez sim, puta que era linda, maior que a minha, cabeçuda, brilhava contra a luz, comecei a masturbar ele, devagar, não consegui evitar, levei ela pra minha boca e comecei a chupar, tava uma delícia, comecei a me perder na loucura, até Carlos pediu pra eu ir mais devagar, que eu tava machucando com os dentes, mas é que eu só queria comer ela toda, comecei a empurrar cada vez mais pra baixo, era grande, senti ela na minha garganta, e continuei empurrando até me acostumar, sempre quis que a Marta fizesse o mesmo comigo, mas ela dizia que não conseguia, que tinha ânsia, queria ter mostrado pra ela que dava, que dava pra fazer.

Eu ri naquele momento, era verdade, aquela situação que parecia me censurar era real, aproveitei a pausa pra soltar minhas roupas e ficar confortável, decididamente eu tava me masturbando, abri minhas pernas e enfiei meus dedos na minha buceta que jorrava sucos como uma fonte, eu tava tão excitada. Poderia ter gozado naquele instante, mas segurei meus desejos e me concentrei no que ainda faltava ler.

Meus lábios tinham chegado à base do pau dele, estava com ele todo dentro e me desliguei do que Carlos fazia entre minhas pernas, mesmo sendo gostoso pra caralho, só queria chupar aquela rola. Fui além, e enfiei com toda facilidade dois dedos no cu dele. Ele parou de me chupar na hora, não aguentava tudo ao mesmo tempo. De repente, senti o leite dele na minha garganta, bem no fundo, os músculos dele se contraíram em espasmos e foi uma delícia! Nem senti o gosto de tão fundo que tinha o pau dele enfiado, mas Carlos se desmanchou naquele momento.

Então ele me implorou para possuí-lo, que queria que eu comesse ele, sempre me tratando no feminino.

Ele se ajeitou no colchão de quatro, me oferecendo aquele cu, que se mostrava aberto e quente, com uma sexy cinta-liga atravessando as nádegas. Me posicionei e meti tudo até o fundo. Carlos soltou um gemido de prazer contido, a bunda dele apertava meu tronco, e eu comecei a meter sem parar. A cada movimento, arrancava um grito dele. Segurei ele pela cintura e fui até gozar. Tirei o pau do cu dele e jorrei por cima da bunda dele, meu esperma quente espirrou pra todo lado, e aos poucos foi branqueando o esfíncter dele, as nádegas, as bolas... foi perfeito...

Deixei o notebook cair de lado, estava espalhada no sofá, ofegante, atordoada. Tinha acabado de experimentar um dos melhores orgasmos da minha vida. O estofado do assento estava incrivelmente manchado com meus fluidos, me mijei toda quase sem perceber.

Me relaxei e me preparei para terminar de ler as linhas que faltavam. Tinha descoberto o segredo mais bem guardado do meu marido.

O que veio depois foi meio confuso para nós dois. Nunca consegui sentar cara a cara para conversar sobre o assunto, só preferia fingir que não sabia de nada, mas ele nunca disse nada. Freddy também nunca tocou no assunto. Além disso, tínhamos nossos filhos no meio, e por um tempo preferimos viver num castelo de... fantasias.

Conheci o famoso Carlos quase por acaso, a gente tinha ido comprar umas roupas num centro e ele tava por lá, foi quem veio nos encontrar e o Freddy não teve escolha a não ser nos apresentar.

Como eu tinha lido nos escritos do meu marido, a homossexualidade dele se notava de longe e ele tinha essa mania de ajeitar a armação dos óculos sobre o nariz uma vez e outra.

Talvez meu marido desconfiasse de algo, porque tinha mudado a senha do notebook e cuidava dele mais do que antes, nunca mais consegui bisbilhotar, e só por comentários fiquei sabendo em algum momento que o Carlos tinha sido mandado embora e já não trabalhava mais na empresa, mas nunca soube se continuavam se vendo escondido.

Esse ponto também não teve muita importância, a verdade é que o Freddy um tempo depois me pediu o divórcio, já não me amava, foram essas as palavras dele e eu só deixei ele ir, não podia obrigá-lo a ficar...

Hoje a gente se cruza de vez em quando como ex, como pessoas adultas, a gente fala das nossas vidas, das nossas coisas, dos nossos filhos, ele continua sendo um bom pai, um bom homem, sei que mora sozinho num apartamento no centro, não sei o que foi do Carlos, talvez se visitem, talvez não, não sei, só me importa que seja o que for, só desejo que o Freddy seja uma pessoa feliz.

Se você gostou dessa história, pode me escrever com o título 'SIMPLESMENTE CARLOS' para dulces.placeres@live.com

0 comentários - Simplesmente Carlos