No dejes de pasar por mi mejor post
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4084661/Mi-amada-esposa.html
No te vas a arrepentir!
Freddy ya no era el mismo, poco a poco había cambiado nuestra relación, él estaba más frío, más distante, ya no hacíamos el amor como antes y cuando lo hacíamos era más por obligación que por otra cosa, yo podía notar que él estaba ausente en nuestros encuentros y ante mis preguntas solo obtenía la misma respuesta, ‘no pasa nada’.
Soy consciente que las cosas cambian a través de los años, la rutina, los hijos, la costumbre, los problemas, el día a día, incluso yo había cambiado, yo tampoco era la misma, ya no tenía las curvas de princesa de años atrás, pero a pesar de todo amaba a mi esposo con todas mis fuerzas.
Pero mi sexto sentido de mujer me decía que había algo más, algo amenazaba a mi amor, algo se interponía entre nosotros, y empecé a creer que otra mujer acaparaba su atención, la imaginé joven, bonita, rubia y de grandes pechos, como a él le gustaban, una perra en la cama mezcla de inocencia y de prostituta.
Agudicé mis sentidos, empecé a prestar atención a detalles que antes pasaba por alto, pero mi marido solo era perfecto, no encontraba una mancha oscura en la luz que irradiaba, no había perfumes, ni rouge en sus ropas, ni llamadas extrañas en su celular, ni llegadas fuera de horario, ni excusas, ni mentiras, todo encajaba como en un maldito rompecabezas, y siempre la frase ‘no pasa nada’ florecía en sus labios.
Pensé que me volvería loca, el fantasma de una mujer inexistente me acosaba y tenía celos de la nada, y tan solo me quedaba algo por revisar, su notebook, tal vez lo único que el celaba en demasía y ahí fui a ver que encontraba.
No fue fácil, Freddy la tenía bien protegida con password y tuve que ingeniármelas para descubrirlo, así que una y otra vez, esperé a que el la ingresara y a la distancia, mientras simulaba estar ajena a todo, solo jugando con mi móvil, en verdad solo filmaba el teclado, para luego reproducirlo en cámara lenta hasta poder armar la frase que sus dedos tipeaban una y otra vez, la llave de acceso a sus secretos.
Y no era demasiado el tiempo que él se separaba de su equipo, así que solo aprovechaba esos pequeños espacios, por ejemplo, cuando se duchaba para meterme en su mundo secreto, solo para buscar al azar fragmentos de algo que pudiera darme una señal, solo copiaba información a mi pendrive para luego verla tranquila en mi pc.
Y así fue como casi sin quererlo tropecé con la verdad…
Entre tantos documentos sin valor para lo que yo buscaba, tropecé con unos textos de Word que se titulaban solamente como CARLOS, esto llamó mi atención, y más aún, al verificar que su acceso también estaba protegido con contraseña, para mi suerte, mi esposo es un hombre simple, así que probé con la misma de ingreso que tenía al encender la notebook y ante mis ojos se abrió la caja de pandora, y comprendí de que se trataba todo esto…
Cuando ingresó Carlos a la empresa, todos notamos que él era diferente a nosotros, a una cuadra se notaba que era gay, sus gestos, la forma de mover los brazos y las manos, su caminar, su forma de hablar, su forma de sentarse, él podría tener toda la capacidad para ocupar el puesto, pero siempre cargaría con la cruz en el entorno de trabajo.
En ronda de varones Carlos era motivo de bromas, era el puto del grupo y el solía estar apartado de nosotros, obviamente notaba lo que pasaba y si bien por compromiso lo trataban como a uno más, a sus espaldas, todos ser reían de él.
Y para mí era molesta esta situación, él no le hacía daño a nadie con su condición, el no molestaba a nadie ni se metía con nadie, todos tenían defectos, Arturo era un fumador empedernido, Marcelo un cornudo completo, Alfio un solterón incurable que tenía miedo a las mujeres, y Anselmo, un dominado total, incluso había rumores que su esposa lo golpeaba, pero claro, todo se perdonaba entre hombres, todo menos ser puto.
Y esa situación de odio sin merecimientos me llevó a acercarme poco a poco a Carlos, a conocerlo, a ver la persona sin juzgar su sexualidad y el recibió mi ofrecimiento, tal vez la única oportunidad de tener un amigo varón dentro de un mundo homofóbico.
Y encontré en el un ser tierno, desprovisto de maldad y por supuesto, con un resentimiento muy bien guardado contra toda la humanidad.
Por mucho su inteligencia y capacidad laboral superaba a sus pares, inteligente, rápido, sus ojos sagaces siempre se movían nerviosos tras los lentes de aumento de marcos negros que acomodaba una y otra vez sobre el ceño de su nariz, con un tic un tanto cómico.
Y pude notar como al ir acercándome a él, el resto de mis compañeros empezaban a hacerme a un lado, y en mi presencia, poco a poco dejaron de hablar de Carlos el puto.
Carlos estaba al tanto de mi heterosexualidad, de mi familia, mi esposa y mis hijas, yo también estaba al tanto que vivía solo, pero nada de eso nos impedía ser buenos amigos.
Una mañana pasó lo que tenía que pasar, fui a orinar y en el baño casualmente estaba el haciendo lo mismo, me puse a su lado, en el mingitorio contiguo, todo normal, hasta ahí, yo miraba de reojo a Carlos que estaba a mi derecha, y Carlos miraba de reojo mi verga, tratando de llegar demasiado lejos con su mirada indiscreta, y no me pregunten el motivo pero no me molesto, por el contrario, sentí un cosquilleo interno que me hizo apartar un poco, para que el pudiera ver mi miembro.
No existieron palabras, una de sus manos tanteo mi cuerpo y pronto aprisiono mi pija, solo lo dejé, empezó a masturbarme lentamente, solo lo dejé, y empezó a provocar una erección, y solo lo dejé, Carlos se dirigió entonces a uno de los cubicles y solo lo seguí, nos encerramos en uno para obtener un poco más de privacidad, él se sentó sobre el inodoro y yo quedé parado frente a él, tomó mi verga nuevamente, se acercó y empezó a chupármela.
Carlos me miraba a través de sus lentes de aumento, yo veía sus ojos, y también veía como mi glande se perdía una y otra vez en su boca, sentía su lengua acariciar una y otra vez mis puntos sensibles al tiempo que me masturbaba suavemente, realmente lo hacía bien, demasiado bien, Marta mi esposa me había chupado muchas veces la pija, y otras mujeres también, pero nadie me lo había hecho tan bien como Carlos.
Me sentí venir, él lo notó, estaba agitado y no pude mantenerle la mirada, el no paraba, no pensaba parar, me vine en su boca, sentí mi semen caliente salir despedido de mi glande, me contraje involuntariamente, una y otra vez…
Al recobrar la cordura pude volver mirar a Carlos, mi verga empezaba a perder erección y él tenía una gran sonrisa pintada en los labios, aun saboreando los jugos que terminaba de tragar, sería nuestro secreto, nuestro primer secreto.
Recuerdo que esa noche Marta quiso hacer el amor, y para mí fue un sacrificio, era loco, pero solo tenía un nombre en mi cabeza, Carlos, y con eso revivía una y otra vez la chupada que me había pegado.
Hice un alto antes de seguir leyendo, estaba incrédula ante lo que leía, yo hubiera imaginado cualquier cosa, menos esto, fui por un trago, necesitaba algo fuerte para seguir adelante.
Después de ese día las cosas fueron diferentes con mi amigo Carlos, como que avanzamos en confianza, avanzamos en secretos y sin que nadie lo notara fuimos cómplices por chat, o por WhatsApp o como fuera, no volvimos a intimar en el baño, pero nos escribíamos muy sugerentemente, Carlos prefería que lo tratara como si fuera mujer, así que le decía ‘preciosa’, ‘hermosa’ y cosas por el estilo, el empezó a pasarme fotos íntimas que se tomaba en su domicilio, gustaba usar lencería de mujer, medias de encaje rojas, negras, ligas, colaless, se depilaba por completo y en verdad tenía una cola más redondita y formada que la de mi propia mujer.
Essas últimas linhas foram chocantes e humilhantes pra mim, odiei meu marido por alguns segundos, então o Carlos tinha uma bunda melhor que a minha, e o Carlos chupava melhor que eu, só continuei em frente.
O Carlos tinha o esfíncter esticado, achei sexy, minha pica ficou dura vendo as fotos dele e eu queria experimentar, deixei isso claro, no chat, e ele só respondia com 'ji ji ji' como um sorriso pecaminoso, e quanto mais fotos ele me mandava, mais irresistível ele ficava, até que não pude evitar perguntar sobre a pica dele... e que surpresa, o Carlos ostentava uma pica deliciosa balançando...
De repente, meu amigo tinha se transformado numa maldita e secreta obsessão, minha excitação passava diariamente pelas fotos dele, pelas palavras dele, pelas provocações dele, ele já tinha me dado uma chupada deliciosa, mas eu queria mais...
Era uma loucura total, naquele momento o normal seria eu me sentir irritada, ou abatida, mas nunca teria esperado me sentir estranhamente excitada, meus mamilos estavam duros e minha buceta pulsava forte, e por sinal, estava bem molhadinha.
O Carlos tirou uma semana de licença, e os primeiros dias pareceram intermináveis, então marcamos para quinta-feira, minha mulher suporia que eu estaria trabalhando como sempre, mas na verdade peguei aquele dia de folga, inventei uma desculpa besta.
Fui pra casa dele, ele me esperava ansioso, ou ansiosa, usava uma liga com meias vermelho fogo, calcinha fio dental da mesma cor e uma camisetinha justa, honestamente não sabia o que fazer, como proceder, era minha primeira vez com alguém do mesmo sexo, estava muito excitado, mas a incerteza me dominava.
Ele me pegou pela mão e disse pra eu me acalmar, que tudo aconteceria naturalmente, tinha os olhos pintados de azul celeste, os lábios vermelho sangue, o cabelo engomado e uma maquiagem delicada, parecia bem feminina, levou minha mão até sua cintura, se aproximou devagar até apoiar os lábios nos meus, começamos a nos beijar, no início foi difícil mas só Deixei cair os muros dos meus preconceitos, como fazia com Marta, levei uma mão até sua virilha, mas em vez de uma buceta me esperava uma deliciosa pica que ainda estava presa sob a calcinha.
"Quero chupar ela" – Carlos me disse com voz desesperada
Apenas sorri, me despi às pressas, meu pau estava duro, beijei sua boca novamente, ele acariciou meu pau e esfregou contra o dele que ainda estava sob a calcinha, nos reviramos no ar e terminamos sobre a cama, caí exausto e meu colega de trabalho começou a me chupar, como naquele dia no banheiro, tão gostoso, tão irresistível, eu estava meio reclinado acariciando suas pernas, enquanto meu olhar ia até seu sexo, não conseguia evitar.
Naquele momento, eu estava tão concentrada na leitura que uma das minhas mãos tinha escapado para dentro do sutiã e estava acariciando um dos meus seios sem eu perceber. Estaria eu louca? Estava me masturbando com uma história de sexo entre dois homens, mas claro, um deles era meu marido.
Me deixei cair de lado, surpreendi Carlos ao acariciar seu pau, ele não esperava, ou talvez esperasse, nossa, como era lindo, maior que o meu, com uma cabeça grande, brilhava contra a luz, comecei a masturbá-lo, devagar, não pude evitar, levei até minha boca e comecei a chupar, estava uma delícia, comecei a me perder na loucura, até Carlos me pediu para ir mais devagar, que eu estava machucando com os dentes, mas eu só queria engolir tudo, comecei a empurrar cada vez mais fundo, era grande, senti na minha garganta, e continuei empurrando até me acostumar, sempre quis que Marta fizesse o mesmo comigo, mas ela dizia que não conseguia, que dava ânsia, queria ter mostrado pra ela que dava sim, que era possível fazer.
Eu ri naquele momento, era verdade, aquela situação que parecia me recriminar era real, aproveitei o impulso para afrouxar minhas roupas e ficar confortável, decididamente estava me masturbando, abri minhas pernas e enfiei meus dedos na minha buceta que emanava fluidos como uma fonte, estava tão excitada que poderia ter me acabado naquele instante, mas contive meus desejos e me concentrei no que ainda tinha para ler
Meus lábios tinham chegado à base do pau dele, eu tinha ele todo dentro e ignorei o que Carlos fazia entre minhas pernas, apesar de estar uma delícia, eu só queria chupá-lo. Fui além e enfiei com muita facilidade dois dedos no cu dele, ele parou de me chupar então, não aguentava tudo. De repente senti a porra dele na minha garganta, bem fundo, os músculos dele se contraíram em espasmos e foi uma delícia! Nem consegui sentir o gosto de tão fundo que estava com o pau dele enfiado, mas Carlos se desmanchou naquele momento.
Então ele me suplicou para fazer dele meu, que queria que eu o comesse, sempre falando comigo no feminino.
Ele se ajeitou sobre o colchão de quatro, me dando a bunda, que estava aberta e quente, com uma liga sexy cruzando suas nádegas. Me acomodei e enfiei tudo até o fundo, Carlos soltou um gemido de prazer contido, a bunda dele apertava meu tronco e eu comecei a meter, e a cada movimento arrancava um grito dele. Agarrei-o pela cintura e o fiz gozar, tirei o pau da bunda dele e gozei sobre suas costas, meu sêmen quente respingou por toda parte, e aos poucos seu ânus foi ficando branco, suas nádegas, suas bolas, foi perfeito...
Deixei o notebook cair de lado, estava largada no sofá, ofegante, atordoada, tinha acabado de experimentar um dos melhores orgasmos da minha vida, o tecido do assento estava incrivelmente manchado pelos meus fluidos, me mijei quase sem perceber.
Me relaxei e me preparei para terminar de ler as linhas que restavam, tinha descoberto o segredo mais bem guardado do meu marido.
O que seguiu foi um tanto confuso para nós dois, nunca consegui sentar frente a frente para falar do assunto, só preferia fingir que não sabia de nada, mas ele nunca disse nada. Freddy também nunca falou do tema, além disso tínhamos nossos filhos no meio e por um tempo preferimos viver em um castelo de fantasias.
Conheci o famoso Carlos quase por acaso, fomos comprar algumas roupas numa loja no centro e ele estava por lá, foi quem veio ao nosso encontro e Freddy não teve outra escolha senão nos apresentar.
Como tinha lido nos escritos do meu marido, sua homossexualidade era notável à distância e ele tinha esse hábito de ajustar a armação dos óculos sobre o nariz repetidamente.
Talvez meu marido suspeitasse de algo, porque ele tinha mudado a senha do notebook e o vigiava mais do que antes, nunca mais consegui fuçar nele, e só por comentários fiquei sabendo em algum momento que Carlos tinha sido demitido e não trabalhava mais na empresa, mas nunca soube se eles continuavam se vendo escondido.
Esse ponto também não teve muita relevância, o certo é que Freddy algum tempo depois me pediu o divórcio, não me amava mais, essas foram suas palavras e eu só o deixei partir, não podia obrigá-lo a ficar...
Hoje nos encontramos de vez em quando como ex, como pessoas adultas, falamos sobre nossas vidas, nossas coisas, nossos filhos, ele continua sendo um bom pai, um bom homem, sei que mora sozinho num apartamento no centro, não sei o que aconteceu com Carlos, talvez eles se visitem, talvez não, não sei, só me importa que seja o que for, só desejo que Freddy seja uma pessoa feliz.
Se você gostou dessa história pode me escrever com o título ‘SIMPLEMENTE CARLOS’ para dulces.placeres@live.com
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4084661/Mi-amada-esposa.html
No te vas a arrepentir!
Freddy ya no era el mismo, poco a poco había cambiado nuestra relación, él estaba más frío, más distante, ya no hacíamos el amor como antes y cuando lo hacíamos era más por obligación que por otra cosa, yo podía notar que él estaba ausente en nuestros encuentros y ante mis preguntas solo obtenía la misma respuesta, ‘no pasa nada’.
Soy consciente que las cosas cambian a través de los años, la rutina, los hijos, la costumbre, los problemas, el día a día, incluso yo había cambiado, yo tampoco era la misma, ya no tenía las curvas de princesa de años atrás, pero a pesar de todo amaba a mi esposo con todas mis fuerzas.
Pero mi sexto sentido de mujer me decía que había algo más, algo amenazaba a mi amor, algo se interponía entre nosotros, y empecé a creer que otra mujer acaparaba su atención, la imaginé joven, bonita, rubia y de grandes pechos, como a él le gustaban, una perra en la cama mezcla de inocencia y de prostituta.
Agudicé mis sentidos, empecé a prestar atención a detalles que antes pasaba por alto, pero mi marido solo era perfecto, no encontraba una mancha oscura en la luz que irradiaba, no había perfumes, ni rouge en sus ropas, ni llamadas extrañas en su celular, ni llegadas fuera de horario, ni excusas, ni mentiras, todo encajaba como en un maldito rompecabezas, y siempre la frase ‘no pasa nada’ florecía en sus labios.
Pensé que me volvería loca, el fantasma de una mujer inexistente me acosaba y tenía celos de la nada, y tan solo me quedaba algo por revisar, su notebook, tal vez lo único que el celaba en demasía y ahí fui a ver que encontraba.
No fue fácil, Freddy la tenía bien protegida con password y tuve que ingeniármelas para descubrirlo, así que una y otra vez, esperé a que el la ingresara y a la distancia, mientras simulaba estar ajena a todo, solo jugando con mi móvil, en verdad solo filmaba el teclado, para luego reproducirlo en cámara lenta hasta poder armar la frase que sus dedos tipeaban una y otra vez, la llave de acceso a sus secretos.
Y no era demasiado el tiempo que él se separaba de su equipo, así que solo aprovechaba esos pequeños espacios, por ejemplo, cuando se duchaba para meterme en su mundo secreto, solo para buscar al azar fragmentos de algo que pudiera darme una señal, solo copiaba información a mi pendrive para luego verla tranquila en mi pc.
Y así fue como casi sin quererlo tropecé con la verdad…
Entre tantos documentos sin valor para lo que yo buscaba, tropecé con unos textos de Word que se titulaban solamente como CARLOS, esto llamó mi atención, y más aún, al verificar que su acceso también estaba protegido con contraseña, para mi suerte, mi esposo es un hombre simple, así que probé con la misma de ingreso que tenía al encender la notebook y ante mis ojos se abrió la caja de pandora, y comprendí de que se trataba todo esto…
Cuando ingresó Carlos a la empresa, todos notamos que él era diferente a nosotros, a una cuadra se notaba que era gay, sus gestos, la forma de mover los brazos y las manos, su caminar, su forma de hablar, su forma de sentarse, él podría tener toda la capacidad para ocupar el puesto, pero siempre cargaría con la cruz en el entorno de trabajo.
En ronda de varones Carlos era motivo de bromas, era el puto del grupo y el solía estar apartado de nosotros, obviamente notaba lo que pasaba y si bien por compromiso lo trataban como a uno más, a sus espaldas, todos ser reían de él.
Y para mí era molesta esta situación, él no le hacía daño a nadie con su condición, el no molestaba a nadie ni se metía con nadie, todos tenían defectos, Arturo era un fumador empedernido, Marcelo un cornudo completo, Alfio un solterón incurable que tenía miedo a las mujeres, y Anselmo, un dominado total, incluso había rumores que su esposa lo golpeaba, pero claro, todo se perdonaba entre hombres, todo menos ser puto.
Y esa situación de odio sin merecimientos me llevó a acercarme poco a poco a Carlos, a conocerlo, a ver la persona sin juzgar su sexualidad y el recibió mi ofrecimiento, tal vez la única oportunidad de tener un amigo varón dentro de un mundo homofóbico.
Y encontré en el un ser tierno, desprovisto de maldad y por supuesto, con un resentimiento muy bien guardado contra toda la humanidad.
Por mucho su inteligencia y capacidad laboral superaba a sus pares, inteligente, rápido, sus ojos sagaces siempre se movían nerviosos tras los lentes de aumento de marcos negros que acomodaba una y otra vez sobre el ceño de su nariz, con un tic un tanto cómico.
Y pude notar como al ir acercándome a él, el resto de mis compañeros empezaban a hacerme a un lado, y en mi presencia, poco a poco dejaron de hablar de Carlos el puto.
Carlos estaba al tanto de mi heterosexualidad, de mi familia, mi esposa y mis hijas, yo también estaba al tanto que vivía solo, pero nada de eso nos impedía ser buenos amigos.
Una mañana pasó lo que tenía que pasar, fui a orinar y en el baño casualmente estaba el haciendo lo mismo, me puse a su lado, en el mingitorio contiguo, todo normal, hasta ahí, yo miraba de reojo a Carlos que estaba a mi derecha, y Carlos miraba de reojo mi verga, tratando de llegar demasiado lejos con su mirada indiscreta, y no me pregunten el motivo pero no me molesto, por el contrario, sentí un cosquilleo interno que me hizo apartar un poco, para que el pudiera ver mi miembro.
No existieron palabras, una de sus manos tanteo mi cuerpo y pronto aprisiono mi pija, solo lo dejé, empezó a masturbarme lentamente, solo lo dejé, y empezó a provocar una erección, y solo lo dejé, Carlos se dirigió entonces a uno de los cubicles y solo lo seguí, nos encerramos en uno para obtener un poco más de privacidad, él se sentó sobre el inodoro y yo quedé parado frente a él, tomó mi verga nuevamente, se acercó y empezó a chupármela.
Carlos me miraba a través de sus lentes de aumento, yo veía sus ojos, y también veía como mi glande se perdía una y otra vez en su boca, sentía su lengua acariciar una y otra vez mis puntos sensibles al tiempo que me masturbaba suavemente, realmente lo hacía bien, demasiado bien, Marta mi esposa me había chupado muchas veces la pija, y otras mujeres también, pero nadie me lo había hecho tan bien como Carlos.
Me sentí venir, él lo notó, estaba agitado y no pude mantenerle la mirada, el no paraba, no pensaba parar, me vine en su boca, sentí mi semen caliente salir despedido de mi glande, me contraje involuntariamente, una y otra vez…
Al recobrar la cordura pude volver mirar a Carlos, mi verga empezaba a perder erección y él tenía una gran sonrisa pintada en los labios, aun saboreando los jugos que terminaba de tragar, sería nuestro secreto, nuestro primer secreto.
Recuerdo que esa noche Marta quiso hacer el amor, y para mí fue un sacrificio, era loco, pero solo tenía un nombre en mi cabeza, Carlos, y con eso revivía una y otra vez la chupada que me había pegado.
Hice un alto antes de seguir leyendo, estaba incrédula ante lo que leía, yo hubiera imaginado cualquier cosa, menos esto, fui por un trago, necesitaba algo fuerte para seguir adelante.
Después de ese día las cosas fueron diferentes con mi amigo Carlos, como que avanzamos en confianza, avanzamos en secretos y sin que nadie lo notara fuimos cómplices por chat, o por WhatsApp o como fuera, no volvimos a intimar en el baño, pero nos escribíamos muy sugerentemente, Carlos prefería que lo tratara como si fuera mujer, así que le decía ‘preciosa’, ‘hermosa’ y cosas por el estilo, el empezó a pasarme fotos íntimas que se tomaba en su domicilio, gustaba usar lencería de mujer, medias de encaje rojas, negras, ligas, colaless, se depilaba por completo y en verdad tenía una cola más redondita y formada que la de mi propia mujer.
Essas últimas linhas foram chocantes e humilhantes pra mim, odiei meu marido por alguns segundos, então o Carlos tinha uma bunda melhor que a minha, e o Carlos chupava melhor que eu, só continuei em frente.O Carlos tinha o esfíncter esticado, achei sexy, minha pica ficou dura vendo as fotos dele e eu queria experimentar, deixei isso claro, no chat, e ele só respondia com 'ji ji ji' como um sorriso pecaminoso, e quanto mais fotos ele me mandava, mais irresistível ele ficava, até que não pude evitar perguntar sobre a pica dele... e que surpresa, o Carlos ostentava uma pica deliciosa balançando...
De repente, meu amigo tinha se transformado numa maldita e secreta obsessão, minha excitação passava diariamente pelas fotos dele, pelas palavras dele, pelas provocações dele, ele já tinha me dado uma chupada deliciosa, mas eu queria mais...
Era uma loucura total, naquele momento o normal seria eu me sentir irritada, ou abatida, mas nunca teria esperado me sentir estranhamente excitada, meus mamilos estavam duros e minha buceta pulsava forte, e por sinal, estava bem molhadinha.
O Carlos tirou uma semana de licença, e os primeiros dias pareceram intermináveis, então marcamos para quinta-feira, minha mulher suporia que eu estaria trabalhando como sempre, mas na verdade peguei aquele dia de folga, inventei uma desculpa besta.
Fui pra casa dele, ele me esperava ansioso, ou ansiosa, usava uma liga com meias vermelho fogo, calcinha fio dental da mesma cor e uma camisetinha justa, honestamente não sabia o que fazer, como proceder, era minha primeira vez com alguém do mesmo sexo, estava muito excitado, mas a incerteza me dominava.
Ele me pegou pela mão e disse pra eu me acalmar, que tudo aconteceria naturalmente, tinha os olhos pintados de azul celeste, os lábios vermelho sangue, o cabelo engomado e uma maquiagem delicada, parecia bem feminina, levou minha mão até sua cintura, se aproximou devagar até apoiar os lábios nos meus, começamos a nos beijar, no início foi difícil mas só Deixei cair os muros dos meus preconceitos, como fazia com Marta, levei uma mão até sua virilha, mas em vez de uma buceta me esperava uma deliciosa pica que ainda estava presa sob a calcinha.
"Quero chupar ela" – Carlos me disse com voz desesperada
Apenas sorri, me despi às pressas, meu pau estava duro, beijei sua boca novamente, ele acariciou meu pau e esfregou contra o dele que ainda estava sob a calcinha, nos reviramos no ar e terminamos sobre a cama, caí exausto e meu colega de trabalho começou a me chupar, como naquele dia no banheiro, tão gostoso, tão irresistível, eu estava meio reclinado acariciando suas pernas, enquanto meu olhar ia até seu sexo, não conseguia evitar.
Naquele momento, eu estava tão concentrada na leitura que uma das minhas mãos tinha escapado para dentro do sutiã e estava acariciando um dos meus seios sem eu perceber. Estaria eu louca? Estava me masturbando com uma história de sexo entre dois homens, mas claro, um deles era meu marido.
Me deixei cair de lado, surpreendi Carlos ao acariciar seu pau, ele não esperava, ou talvez esperasse, nossa, como era lindo, maior que o meu, com uma cabeça grande, brilhava contra a luz, comecei a masturbá-lo, devagar, não pude evitar, levei até minha boca e comecei a chupar, estava uma delícia, comecei a me perder na loucura, até Carlos me pediu para ir mais devagar, que eu estava machucando com os dentes, mas eu só queria engolir tudo, comecei a empurrar cada vez mais fundo, era grande, senti na minha garganta, e continuei empurrando até me acostumar, sempre quis que Marta fizesse o mesmo comigo, mas ela dizia que não conseguia, que dava ânsia, queria ter mostrado pra ela que dava sim, que era possível fazer.
Eu ri naquele momento, era verdade, aquela situação que parecia me recriminar era real, aproveitei o impulso para afrouxar minhas roupas e ficar confortável, decididamente estava me masturbando, abri minhas pernas e enfiei meus dedos na minha buceta que emanava fluidos como uma fonte, estava tão excitada que poderia ter me acabado naquele instante, mas contive meus desejos e me concentrei no que ainda tinha para ler
Meus lábios tinham chegado à base do pau dele, eu tinha ele todo dentro e ignorei o que Carlos fazia entre minhas pernas, apesar de estar uma delícia, eu só queria chupá-lo. Fui além e enfiei com muita facilidade dois dedos no cu dele, ele parou de me chupar então, não aguentava tudo. De repente senti a porra dele na minha garganta, bem fundo, os músculos dele se contraíram em espasmos e foi uma delícia! Nem consegui sentir o gosto de tão fundo que estava com o pau dele enfiado, mas Carlos se desmanchou naquele momento.
Então ele me suplicou para fazer dele meu, que queria que eu o comesse, sempre falando comigo no feminino.
Ele se ajeitou sobre o colchão de quatro, me dando a bunda, que estava aberta e quente, com uma liga sexy cruzando suas nádegas. Me acomodei e enfiei tudo até o fundo, Carlos soltou um gemido de prazer contido, a bunda dele apertava meu tronco e eu comecei a meter, e a cada movimento arrancava um grito dele. Agarrei-o pela cintura e o fiz gozar, tirei o pau da bunda dele e gozei sobre suas costas, meu sêmen quente respingou por toda parte, e aos poucos seu ânus foi ficando branco, suas nádegas, suas bolas, foi perfeito...
Deixei o notebook cair de lado, estava largada no sofá, ofegante, atordoada, tinha acabado de experimentar um dos melhores orgasmos da minha vida, o tecido do assento estava incrivelmente manchado pelos meus fluidos, me mijei quase sem perceber.
Me relaxei e me preparei para terminar de ler as linhas que restavam, tinha descoberto o segredo mais bem guardado do meu marido.
O que seguiu foi um tanto confuso para nós dois, nunca consegui sentar frente a frente para falar do assunto, só preferia fingir que não sabia de nada, mas ele nunca disse nada. Freddy também nunca falou do tema, além disso tínhamos nossos filhos no meio e por um tempo preferimos viver em um castelo de fantasias.
Conheci o famoso Carlos quase por acaso, fomos comprar algumas roupas numa loja no centro e ele estava por lá, foi quem veio ao nosso encontro e Freddy não teve outra escolha senão nos apresentar.
Como tinha lido nos escritos do meu marido, sua homossexualidade era notável à distância e ele tinha esse hábito de ajustar a armação dos óculos sobre o nariz repetidamente.
Talvez meu marido suspeitasse de algo, porque ele tinha mudado a senha do notebook e o vigiava mais do que antes, nunca mais consegui fuçar nele, e só por comentários fiquei sabendo em algum momento que Carlos tinha sido demitido e não trabalhava mais na empresa, mas nunca soube se eles continuavam se vendo escondido.
Esse ponto também não teve muita relevância, o certo é que Freddy algum tempo depois me pediu o divórcio, não me amava mais, essas foram suas palavras e eu só o deixei partir, não podia obrigá-lo a ficar...
Hoje nos encontramos de vez em quando como ex, como pessoas adultas, falamos sobre nossas vidas, nossas coisas, nossos filhos, ele continua sendo um bom pai, um bom homem, sei que mora sozinho num apartamento no centro, não sei o que aconteceu com Carlos, talvez eles se visitem, talvez não, não sei, só me importa que seja o que for, só desejo que Freddy seja uma pessoa feliz.
Se você gostou dessa história pode me escrever com o título ‘SIMPLEMENTE CARLOS’ para dulces.placeres@live.com
0 comentários - Carlos Gostoso