Xeque na Rainha!

Fotos que tomamos mi esposa y yo, tratando de darle un toque erotico
Total libertad para comentar lo que quieran
Espero sean de vuestro agrado

http://www.poringa.net/posts/imagenes/5909834/Erotismo-en-B-N---01.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/5930158/Erotismo-en-B-N---02.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/5962854/Erotismo-en-B-N---03.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/5981636/Erotismo-en-B-N---04.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/5997767/Erotismo-en-B-N---05.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/6004665/Erotismo-en-B-N---06.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/6041938/Erotismo-en-B-N---07.html

A pedido de muchos... arrancamos en color

http://www.poringa.net/posts/imagenes/6075224/Erotismo-en-color---08.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/6084997/Erotismo-en-color---09.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/6099556/Erotismo-en-color---10.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/6110497/Erotismo-en-color---11.html


JAQUE A LA REINA!


Jaque a la reina viene a encerrar una historia de vida íntima, peligrosa, de mentiras y traiciones, un historia de familia, de sangre, de trampas ocultas y de amores prohibidos

Las relaciones entre madre e hija suelen ser complicadas y retorcidas, y mis problemas con Noelia, fruto de mi vientre, se remontan a los días de su pubertad, cuando empezaba a formar su carácter y tomar sus propias decisiones
Ella de por si era una chica caprichosa, rebelde, conflictiva, cualquier excusa era buena para iniciar una discusión y para terminar a los gritos, donde ella se encerraba en su cuarto o donde yo solo me iba de casa a dar una vuelta y fumar un pucho, para que se me bajara la calentura
Las cosas solo se habían dado así, era lo que nos había tocado en suerte

Había quedado embarazada cuando apenas tenía quince, era una tonta inexperta que creía en el amor, sufrí la humillación del pecado que llevaba en mi vientre contra cualquiera que cruzaba y que me juzgaba, mis padres querían que abortara, mi madre en especial, su única preocupación era lo que le dirían a ella las chusmas del barrio con las que solía juntarse
Fueron días muy duros porque con quince años era casi una niña y el mundo me estaba asfixiando en apenas un parpadear
Pero salí adelante, tuve que pelearla sola, porque el padre fue un cobarde, un tipo que se aprovechó de mi tonto amor y cuando las cosas se pusieron feas solo desapareció
Y esa sería un arma que siempre usaría en las discusiones con mi hija, que ella me debía la vida porque si no hubiera sido por mi, jamás hubiera existido, suena burdo, cruel, pero no dejaba de ser una realidad, ella no sabía todo lo que había sufrido por ella

Vivíamos un permanente tira y afloje, es que ella a su vez, me acusaba de ser una inmadura, de tratar de parecerme a ella, aunque le llevara quince años, que yo era su madre, no una amiga y que mi cabecita no estaba bien
Mi hija me pegaba en donde me dolía, nunca me había llamado mamá, ella siempre lo hacía por Sandra, mi nombre de pila, era cruel, sabía que eso me molestaba, pero también me daba cierta independencia ante los hombres
Ella se había criado en un ambiente sin figura paterna, o tal vez, de padres temporáneos, porque yo solo llevaba a casa tipos para pasar un par de noches, me gustaba mucho la pija, pero poco las relaciones, me siento una mujer empoderada y de grandes ovarios, muy puta en la cama, pero los hombres estaban bien donde estaban

Mis charlas de psicología aportaron un poco de luz a mis ojos, y asumí que me gustaba competir con mi propia hija, a veces le robaba la ropa, me excitaba verme con su pequeñas mini faldas, o sus top ajustados, o ropitas de una adolescente, y cuando me miraba al espejo sabía que yo era más bonita, tenía mucho mas tetas, mucho más de caderas y mucho mas de culo, claro, yo no tenía su cinturita de avispa de quince años, pero me calentaba mucho imaginar competir con ella por algún macho embravecido
Poco después las discusiones entre ambas escalarían más de lo pensado, me acusaba de meterme en sus asuntos, en sus temas de amigas, en sus temas privados, me decía que me comprara una vida, y en general los problemas terminaban en un portazo y días sin dirigirnos la palabra

Las cosas se pondrían más feas cuando trajo a casa a su primer noviecito, y no pude evitar en mi subconsciente tratar de verme linda y provocativa para él, aunque para mi fuera solo un niño, porque cuando me miraba al espejo con sus ropas, necesitaba saber a quien de las dos escogería ese joven llegado el caso
Noelia parecía odiarme por mi marcada ridiculez, pero así eran las cosas
Incluso cuando iban a su cuarto a coger, sabía lo que hacían, pero trataba de ser fisgona y me masturbaba imaginando que yo, era mi hija
Recuerdo que en esos tiempos estaba tan molesta que una noche en la que ellos habían salido, le robé una mini muy ajustada y me fui de puta a un boliche, donde me levanté a un pendejo veinteañero, para que me subiera a su moto y me llevara a darme una flor de cogida

Y los noviecitos de turno fueron pasando hasta que llegaría Kevin, el elegido, el que sería su esposo, y con eso un nuevo desafío
Todo fue muy rápido, mi hija ya tenía veinticinco, tenía un empleo fijo y estaba por irse a vivir sola
Cuando me presentó a su nuevo novio, ya era una cuarentona y me quedé mirándolo como hipnotizada por sus ojos verdes, la situación se tornó incómoda, entonces él dijo

Ahora comprendo, si hay una princesa, pues tenía que haber una reina

Kevin sería sin dudas un motivo más de disputa, lo supe en ese mismo momento, al conocerlo
El típico rebelde, conflictivo, chanta y rufián, un tipo del que no sacarán nada bueno, el que parce tener en la frente un cartel luminoso titilándose con una leyenda que dice 'warning', el tipo que te engañará, te humillará y te hará llorar, y justamente, el tipo de hombres que me gustaban
Kevin medía cerca de un metro noventa, de ojos oscuros y peligrosos, se notaba que cuidaba mucho su presencia, jugaba al básquet como hobby y gustaba de salir a correr, trabajaba en un emprendimiento familiar con lo cual se ganaba la vida y se podría aseverar que ese chico era un partido interesante

En los siguientes años la relación madre e hija pasaría por su mejor momento, tal vez la distancia que suponía vivir en otro sitio junto a su pareja hacía que no tuviéramos un innecesario roce diario, y el hecho de tener un empleo como maestra de infantes hacía un poco que su vida estuviera más acomodada y bajara un poco su alerta de ansiedad
Por mi lado también las cosas iban mejor, al no tener a mi hija cerca ya no sentía esa necesidad de estúpida competencia y tenía la libertad de no sentirme juzgada por cada hombre que pasara por mi cama
También había dejado mi antiguo empleo bajo relación de dependencia en la peluquería de barrio, siempre me había ganado la vida como estilista, y ahora trabajaba desde casa, con ventas web, dando un giro a mi vida, era dueña de mis ingresos y de mis horarios, y casi podía duplicar mi antiguo salario

El detalle, Noelia y Kevin no querían perder dinero en la paga de un alquiler, pero tampoco les daba para comprar una vivienda, ni siquiera para empezar por un terreno, la casa de su padre era en dos plantas con techos de tejas, y él tenía dos hermanas con las que no pretendía entrar en conflictos, por lo que la genial idea que tuvieron fue edificar su casa sobre mi casa, una planta alta gemela aprovechando las paredes ya edificadas
Con honestidad pura, no me había gustado la idea, suponía la mugre de la construcción ingresando día a día, sentir un poco la invasión a mi vida tranquila, suponía el regreso de problemas con mi Noelia, pero también era mi hija, y no podía dejar de darle una mano, más con mis antecedentes, porque yo si sabía lo que era estar sola


Xeque na Rainha!A construção levaria uns longos cinco anos, mais do que o esperado, idas e vindas, paralisações por falta de orçamento e por mudanças permanentes no projeto.

Lembro de muitos homens suados trabalhando, homens com quem eu não teria nada em especial, mas que eu gostava de exibir, sempre de jeans apertado, com botas, com alguma blusa um tanto indiscreta. Sabem como é o visual de uma quarentona sozinha que gosta de se mostrar provocante.

E era aí que meu genro entrava. Ele passava três vezes por semana para supervisionar como tudo estava indo e, obviamente, conversávamos muito. Nessas horas, ele me chamava de 'minha rainha', coisa que não fazia na frente da Noelia, porque ela não tolerava. E esse jogo duplo me deixava com muito tesão.

Então, nessas ocasiões, eu me arrumava para ele, e também deixávamos transparecer aquela questão dos pedreiros me olhando com os dentes afiados.

Era tudo assim. Muitas vezes eu o pegava me olhando como homem, e eu fazia de tudo para que ele fizesse isso, entrava no jogo. Outras vezes, surgiam assuntos sobre o relacionamento dele, como estavam as coisas com a 'princesa' dele, e assim a gente ia para temas íntimos que beiravam o proibido.

Ela chegava aos trinta, eu já tinha passado dos quarenta e cinco quando o andar de cima ficou pronto e eles vieram morar sobre o meu teto. E, mesmo estando separados, também estávamos juntos.

Chegariam novamente os dias de competição. Eu ainda era muito mais gostosa e peituda que ela, e isso a incomodava. Ela até costumava me dizer que eu a envergonhava no bairro, me vestindo e me comportando como uma puta, segundo o saber e entender dela.

O Kevin, sem querer, acabou se tornando um pouco o mediador das duas mulheres, tentando achar um ponto de equilíbrio.

Conversávamos muito, só que às vezes eu o levava para onde eu queria levá-lo: sobre como estavam as coisas na cama com minha filha, se ela dava conta, se era mulher o suficiente e outras coisas próprias de uma cobra que deixava pairando no ar que ele encontraria em mim. meu tudo, o que eu não encontrava nela

E essa parte sexual se tornaria exponencial nos meus pensamentos, por serem construções gêmeas, o quarto dela ficava exatamente sobre o meu, e eu acabei criando o hábito de me masturbar todas as noites quando eles não me deixavam dormir, quando os pés da cama rangiam sobre a minha cabeça e quando os gemidos abafados da minha filha atravessavam o concreto

E essas situações também viraram confissões secretas para o meu genro, que longe de se intimidar, parecia levantar a régua num jogo tão excitante quanto perigoso. Ele começou a me contar que era muito grande e que, bom, a culpa não era só dele, mas que a Noélia às vezes não aguentava tanto

E todas essas imagens proibidas foram minando meus pensamentos

As coisas aconteceriam quase por uma série de casualidades alinhadas. Uma manhã como todas, eles saíram como sempre, ele a levou para o maternal e depois seguiu para o trabalho no negócio que tinha com o pai. Eu os vi sair, mas também o vi voltar todo alterado. Ele subiu os degraus de dois em dois e eu senti a porta bater com força

Eu os tinha ouvido discutir na noite anterior, mas não sabia o motivo. Eles tinham deixado a TV alta de propósito

Então peguei o celular e escrevi pra ele

Oi Kevin, tudo bem?

Ele leu minha mensagem no WhatsApp, pareceu estar digitando, mas se arrependeu e a resposta acabou não vindo. Então insisti

Kevin, tá acontecendo alguma coisa? Ontem à noite eu ouvi vocês discutindo

Em pouco tempo ele me mandou um áudio curto. Começou por uma bobagem, minha filha tinha reclamado do abandono dele, do corte de cabelo e da barba por fazer. Ele tinha reclamado que não tinha tempo para tantas coisas e aí só se desencadeou uma série de recriminações mútuas acumuladas com o tempo

Não pensei muito, respondi com outro áudio. Lembrei a ele que eu tinha sido cabeleireira, e se eu tinha conseguido agradar tantas mulheres, com certeza poderia fazer algo com uns cabelos rebeldes e uma barba desleixada. Que eu procurava as coisas e subia em cinco Eu disse mais, mas aqui eu dava razão à Noelia, ele ultimamente parecia descuidado e, honestamente, pensei em ser uma ponte entre os dois por uma vez, talvez se ela o visse arrumado, seria uma maneira de resetar a discussão.

Peguei minhas coisas que ainda guardava do meu emprego anterior e subi as escadas, meu genro bloqueou minha entrada, estava de jeans preto com uma camiseta branca bem justa no corpo, eu disse:

"Senta aí que agora vou te deixar mais bonito do que você é e você me conta por que tanta confusão com minha filha."

Fui buscar água e voltei a falar com ele:

"Troca essa camiseta que vou enchê-la de cabelos."

Mas ele a tirou e apenas a esticou sobre o encosto da cadeira ao lado, nunca saberei se fez isso com a intenção de me provocar, mas vê-lo 'no couro' se tornou muito perigoso para uma mulher da minha reputação.

Fiquei ao lado dele, comecei a borrifar água com o pulverizador e a arrumar seus cabelos, começamos a trocar palavras e me concentrei no trabalho com meus sentidos perdidos no que estava fazendo, sem notar que meus seios estavam muito perto de seu rosto, e que eu tinha uma blusa muito decotada, e como disse, uma soma de coincidências alinhadas, porque talvez ele sentisse que era eu quem estava tentando provocá-lo.

Foi só um instante, foi só um arrebatamento, foi só um impulso...

Kevin passou sua mão pela minha cintura para me puxar para perto dele e enterrou seu rosto entre meus peitos, começou a beijá-los loucamente, e eu fiquei entregue ao meu genro, apenas deixei que ele fizesse, que saciasse suas vontades, senti meus mamilos endurecerem sob o sutiã e minha buceta ficar molhada entre as pernas, agarrei-o pelos cabelos, puxei sua cabeça para trás alinhando seu rosto com o meu, olhei fixamente para ele e lhe dei um beijo profundo, daqueles beijos que parecem eternos e doem nos lábios, aqueles beijos que parecem quebrar sua mandíbula, aqueles beijos que enterram sua língua no fundo, aqueles beijos que não têm volta.

De estar em pé, passei a me ajoelhar, precisava vasculhar sob... o jeans e enquanto ele tentava tirá-lo, eu beijava seu torso nu, quando finalmente conseguiu, fiquei que nem uma idiota olhando praquele pauzão! já tinha estado com inúmeros homens, mas nunca com algo assim!
O pau do meu genro era intimidante! chamava atenção pelo comprimento, mas ainda mais pela grossura! a ponto dele nem conseguir fechar a mão em volta, com um tronco tão reto que beirava a perfeição, decorado com veias grossas que me pareciam incrivelmente deliciosas, e com uma cabeça exposta que brilhava como um farol no escuro

Quis chupar, mas era demais, meus dentes roçavam na pele delicada dele, pela primeira vez me senti confusa, comecei a masturbá-lo com as duas mãos, a dar beijos gostosos e só imaginava ter tudo aquilo dentro da minha buceta que pulsava de vontade

Subi um pouco só para passar seu enorme sabre por baixo do cruzamento do sutiã e entre meus peitos, o prendi, envolvi ele entre eles e comecei a subir e descer, bem devagar, uma vez e outra, de vez em quando deixava a saliva escorrer para usar como lubrificante, e só via os olhos do meu genro que mordia os lábios me enchendo de frenesi

— Gostou, rainha? É grande, né?

— Grande? caralho! ainda não sei como isso vai entrar na... buceta!

Só continuei com o jogo, uma vez e outra, ainda sem acreditar naquele pauzão, mais e mais, ele respirava no ritmo, me incentivava a continuar, e mais e mais, de repente fechou os olhos e deixou a cabeça cair para trás, num gemido contido soltou toda a porra entre meus peitos, o gozo respingou pra todo lado, no meu pescoço, no sutiã, e senti todo aquele calor masculino grudar na minha pele

Foi delicioso, e quando ele recuperou o fôlego, tirei o pênis da prisão em que o tinha colocado, passando meus dedos no gozo quente para brincar com eles na minha língua viperina, sem conseguir evitar um sorriso pornográ para o deleite completo dele

Kevin me pegou nos braços e disse umas palavras como se comparasse a uma princesa com a rainha, não entendi o que ela quis dizer, mas também não me importei, o importante é que ela me levou pro quarto e me jogou na cama, me despiu da cintura pra baixo e começou a lamber minha buceta

Vai! vai, filho da puta! - falei enquanto abria as pernas - vai, não para de chupar minha... use a palavra: buceta!

Me contorci de prazer enquanto ela prendia meu clitóris entre os lábios, meus gemidos começaram a fluir e meu peito começou a aspirar mais ar do que conseguia conter, ao mesmo tempo que não conseguia controlar a cachoeira de prazer que saía da minha xotinha, virei a cabeça pro lado, meus olhos sem querer foram pra mesa de cabeceira onde estavam várias fotos deles dois na lua de mel, meu genro e minha filha, a Noelia estava linda enfiada no vestido branco, e agora eu, a mãe dela, estava passando a perna nela

Foi tudo muito poderoso, muito intenso, e simplesmente não consegui evitar de gozar na boca dela

Gritei meu orgasmo enquanto ele me segurava com força pra que eu não conseguisse fechar as pernas

Me fode! - falei quase num imploro entrecortado - quero seu pau! mete ele todo

Ele veio entre minhas pernas, pegou o pau com os dedos e começou a acariciar meu clitóris quente com a cabeça do pau nua, uma vez e outra, gostoso, excitante

Depois ele meteu e pareceu enorme na minha bocetinha, apertei os lençóis com força e mordi os lábios, que prazer gostoso! que pau lindo! senti ele bater no fundo, me fazia gritar a cada empurrada e ao levar meus dedos entre as pernas constatei que não entrava todo, fechei os olhos e só me deixei levar, estava me comendo o homem de quem minha filha tinha se apaixonado, estava na própria cama dele, e isso significava ganhar mais uma batalha dela

Gozei em orgasmos intermináveis, uma vez e outra

Depois, quase no final, ele me colocou de quatro, e quando ele enfiou nessa posição pensei que ia me partir em dois, filho da puta! que pau que meu genro carregava

O bastardo, sem parar de me foder, começou a deixar cair saliva no meu cu e a acariciar com o dedão dele, em círculos muito excitantes que me faziam desejar mais
Logicamente, meu bumbum foi se abrindo e as massagens do dedo dele ficaram mais e mais profundas, e eu simplesmente não aguentava

Vai, filho da puta! — eu disse — arromba meu cu! não me deixa com vontade!

Kevin se ajeitou de novo, mirou e lentamente foi entrando por trás, e enquanto eu gritava com a invasão do intruso, ele disse:

XEQUE À RAINHA!

Ele enfiou tão fundo quanto pôde, era enorme! tirava meu fôlego e eu sentia a excitação dele a cada movimento, com sua força masculina ele me empurrava a cada investida até que minhas pernas cederam e ele caiu sobre mim, sobre minhas costas, fiquei prisioneira dos instintos dele, ele não parava de abrir minha bunda, tinha passado uma mão pela frente para apertar meus peitos e a outra pelo meu pescoço, pela minha garganta, para me apertar suavemente enquanto sussurrava no meu ouvido que puta eu era
Eu, enfiava os dedos na minha buceta e me masturbava gostoso, até que pedi pra gente trocar de posição

Fiz ele deitar na cama, fui cavalgá-lo, peguei o pau dele e sentei nele, fazendo meu esfínter abraçá-lo com amor, agora eu tinha o controle e buscava o ponto certo da penetração, porque o limite entre dor e prazer era muito tênue
Peguei os braços dele com os meus e levei pra trás, pra que ele não pudesse me tocar com as mãos e só movi meus quadris como ondas do mar, via no rosto dele o prazer, gostava de ver o prazer que dava a um homem com meu corpo e de relance, meu olhar também voltava uma e outra vez para as fotos que tinha decorando o quarto, aquelas fotos com a Noelia, minha filha, e foi tudo muito explosivo, e só parei de me mexer quando senti ele gozar tudo dentro de mim

Quando saí, tinha todo o esfínter dilatado e escorria entre minhas pernas toda a porra quente dele, ele ria da situação me olhando de lado

Sandra... você é fabulosa, incrível

Em cima de um pedestal imaginário de egocentrismo, respondi:

É é por isso que pode haver muitas princesas, mas só existe uma rainha

Era hora de terminar, pelo menos naquela manhã. Peguei uma a uma minhas roupas que estavam espalhadas desde a sala até o quarto e depois ajudei ele a arrumar tudo, cada coisa no seu lugar, até mesmo os lençóis da cama que ainda estavam quentes.

Desci as escadas com uma única imagem na mente: a pica monumental do meu genro, sabendo que aquela tinha sido a primeira de muitas.

E assim me transformei em sua amante, em sua cúmplice, medindo dia após dia os movimentos da minha filha, aproveitando cada oportunidade, escondida nas sombras. Ela nunca desconfiaria de mim, sua própria mãe.

Viriam dias muito quentes. Quando nos encontrávamos os três, havia olhares cúmplices, sussurros indiscretos e toques sutis.

E ser fodida às escondidas não era suficiente. Às vezes, de noite, quando ouvia os gemidos abafados da minha filha e o balanço da cama, não conseguia controlar meu velho hábito de me masturbar. Só que agora eu sabia do pedaço que ela estava comendo e sentia uma inveja do caralho.

O melhor viria alguns anos atrás, com a primeira gravidez da Noelia. Ela entraria naquela fase natural de mãe, um antes e um depois, onde toda mulher deixa seu apetite sexual em segundo plano por um tempo. Mas o Kevin... Kevin é homem, e o homem sempre pensa na mesma coisa. Ele parecia desesperado e aproveitava cada oportunidade: manhã, tarde, noite, sempre que possível.

Foram os melhores dias de amantes. Satisfazer meu genro, ser a receptora do seu néctar e oferecer cada canto do meu corpo para que ele saciasse seus instintos mais baixos.

Hoje continuo trabalhando de casa, tenho que cuidar da Rocío, minha pequena neta, a herdeira do meu trono. Balanço com o pé o seu berço, olho pela janela, suspiro. Não sei quando ele vai querer passar aqui para uns beijos.

Se você gostou dessa história, pode me escrever com o título JAQUE À RAINHA! em dulces.placeres@live.com

1 comentários - Xeque na Rainha!