Cuck consciente

Fotos que tomamos mi esposa y yo, tratando de darle un toque erotico
Total libertad para comentar lo que quieran
Espero sean de vuestro agrado

http://www.poringa.net/posts/imagenes/5909834/Erotismo-en-B-N---01.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/5930158/Erotismo-en-B-N---02.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/5962854/Erotismo-en-B-N---03.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/5981636/Erotismo-en-B-N---04.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/5997767/Erotismo-en-B-N---05.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/6004665/Erotismo-en-B-N---06.html

dulces.placeres@live.com


CORNUDO CONSIENTE


Cuando conocí a Gretel supe del primer momento que las cosas no serían fáciles, era perfecta por donde la mirase y su hermosura no se comparaba con la de ninguna otra, dueña de proporciones anatómicas casi perfectas, cada cosa en su lugar, no había nada que quitar, nada que agregar. Sus angelicales cabellos levemente enrulados contrastaban con la diablura de sus ojos, negros, profundos, perversos, sus labios parecían pintados a mano por un artista del lienzo, y al contemplar su rostro solo encontraba excitación.

Su cuerpo encarnaba a la perfección en esos dibujos de heroínas de comics, tan increíbles, tan sensuales.

Me enamoré perdidamente de ella y aun hoy en día no alcanzo a comprender que es lo que ella vio en mí para enamorarse de un tonto como yo…



Pero no solo su perfección física me sedujo, porque con el tiempo la belleza inexorablemente se escurre como agua entre los dedos, Gretel resultó ser mejor que nadie en la cama, mejor por mucho de cuanta mujer me había acostado anteriormente, desinhibida, perra, sabiendo disfrutar como ninguna de su condición de mujer, y sabiendo cómo ninguna como llevar a un hombre al borde de la locura, una hembra apasionada, incansable, viciosa y lujuriosa.



Y desde el día en que empezamos a salir estuve consiente de que no era el único hombre que se acostaba con ella, a pesar que una y otra vez me jurara su amor incondicional yo sabía que me engañaba y que siempre me engañaría, sencillamente lo llevaba en sus genes. Por un tiempo me funcionó jugar a ‘no saberlo’, negando una realidad por demás evidente. Incluso cerraba mis oídos a la voz baja de la chusma y al consejo sano de amigos, ‘cornudo’ no me era una palabra fácil de asimilar.



Ella jugaba al gato y al ratón conmigo, no me confirmaba sus infidelidades, pero tampoco las negaba, me evadía cada vez que tocaba el tema.

Pasados unos años y con mis cuernos más que evidentes busqué un plan B, le pagaría con la misma moneda, así que también me anduve revolcando con mujerzuelas solo para provocar su ego, pero para mí desgracia en no mucho tiempo comprobaría que parecía inmune a lo mal que yo me portara.

Pero yo no era así, sufría en silencio y a veces lloraba por los rincones, al menos me conformaba tener una parte de ella, Gretel decía una y otra vez que era todo para ella, pero no obraba en consecuencia y yo me transformé en un tonto, en su perro faldero, su imán era tan potente que no podía apartarme de ella, sencillamente prefería compartirla a perderla…



Pasamos varios años así, llegando a los treinta Gretel se ponía más hermosa y yo estaba cuesta abajo, tenía un poco de barriga, estaba perdiendo el cabello y ya había asimilado que estuviera con cuanto tipo quisiera, mientras también estuviera conmigo.

Una noche después de cenar nos enganchamos con una película, casualmente trataba de una mujer infiel que se divertía con cuanto tipo quería, y como su celoso marido la perseguía a escondidas y la observaba como se encamaba con extraños, el fin de la historia no viene al caso, lo que sí importa es que a medida que avanzaba la película Gretel se fue acurrucando cada vez más contra mi cuerpo y en algún momento sugirió muy por encima, como buscando mi reacción si me gustaría verla mientras estaba con otro tipo, yo fui cortante con la respuesta, pero esa noche sin decir nada los dos estuvimos explosivos como pocas veces lo habíamos estado y fue evidente que nuestros cuerpos dijeron cosa que nuestros labios callaron.

Poco a poco la idea fue tomando forma en mis pensamientos, una mezcla de humillante dolor y desconocido placer, ella cada tanto volvía a la carga con indirectas, dejándome ver que la excitaba la idea de que la viera coger con otro tipo y para ser honesto, tal vez de esa manera los cuernos ya no dolerían tanto…



Y llegaría la primera vez…



Hacía unos meses un par de muchachos de nuestra edad, en sociedad, habían abierto un gimnasio a unas de cuadras de casa donde Gretel se había anotado, era lo que sabía por lo que ella me había contado, no le di mucha importancia al tema, ya sabía cómo era…

Pero una tarde tuve que volver antes de lo previsto a casa, ella no me esperaba, y yo no me esperaba encontrar lo que encontré… la música se escuchaba desde lejos, abrí la puerta y ahí estaban ellos, mi esposa tenía unas calzas negras y brillosas con una malla enteriza de gimnasia, amarillo fuerte, de esas que se meten en el culo resaltando la perfección de sus curvas, con sus tetas marcadas y saltonas, una vincha del mismo tono en su frente, el tipo con una amplia musculosa marcando un tórax exageradamente musculoso, ambos transpirados en demasía, se respiraba calor en el ambiente, ella tomó la palabra viniendo a mi lado



-Cariño! Llegaste temprano! me hubieras avisado! espero no te moleste pero hace un tiempo decidí tener personal trainer, el gimnasio estaba muy plomo y hay demasiada gente, iba a decírtelo!...
-Y el quien es? – dije cortándola en seco ya que mi esposa estaba lanzando una catarata imparable de palabras
-Perdón, soy Marcelo… - terceo el tipo extendiéndome su mano derecha.


Hablamos un rato más, en realidad ellos hablaban y yo escuchaba, pude sentirlo, pude adivinarlo, ese hijo de puta se la cogía, se cogía a la puta de mi esposa…

Poco tiempo después conocí a Gustavo, el otro tipo que también le daba clases, el otro que seguramente también se la cogía...



Gretel una vez más se saldría con la suya, insistió con su idea y me perforó el cerebro, e hizo lo mismo con Marcelo y con Gustavo, al fin nos encontramos en casa los cuatro y disfrutamos la cena.

Mientras compartíamos la comida y hablaba con esos tipo que pronto se cogerían a mi amada, volvieron a atravesarme esos sentimientos como la noche de la película, esa mezcla de humillante dolor y desconocido placer, que de alguna manera me provocaban una rara excitación, porque una cosa era imaginarlo y otra diferente consumarlo y el momento llegaba, estaba al alcance de mi mano.

Pude notar que los tipos también tenían algo de nerviosismo, seguramente incómodos por la situación, imaginé que no debería ser fácil solo desnudarse y coger mientras un extraño te observa, casualmente Gretel parecía la más locuaz y desinhibida por la situación que lejos pasaba de ser una situación normal.



Cuck conscienteDepois da sobremesa, ela pediu permissão pra gente, os três homens, pra ficar mais à vontade. Eu vi ela sumir de vista entrando no nosso quarto, e minutos depois apareceu como uma putinha barata, montada nos saltos finos e altos, quase nua, com uma fio dental fúcsia incrível perdida na buceta dela, o rabão enorme de fora, só coberto por um baby doll transparente que desenhava a perfeição dos peitos dela.

Eu fiquei duro na hora, de ver ela, de sentir eles. Minha esposa desfilou feito uma gostosa, rebolando o quadril de um lado pro outro, veio até onde eu tava e, apertando forte meu pau duro, me deu o beijo mais doce que já tinha me dado, depois me largou e foi sentar no colo do Gustavo, começando a beijar ele apaixonadamente na boca, fundo, bem fundo. As mãos do cara começaram a apalpar ela, tocando a pele dela, os peitos, a bunda. Depois foi pro Marcelo fazer exatamente a mesma coisa com ele. Pra mim, tudo era estranho, era novo, era erótico...

Ela, sempre tomando a iniciativa, falou:

- Galera, vamos pro quarto, quero transar...

Ela foi na frente, eu atrás de todo mundo. Eles se pelaram e ela esperou na expectativa, e eu quieto num canto.

Feito uma putinha boa, porque era isso que eu sentia, ela se ajoelhou entre os caras, no meio, pegou os paus deles, um em cada mão, e depois de bater uma por uns segundos, eles ficaram durinhos. Minha esposa começou então a beijar eles, a chupar eles, de um lado, do outro, direita, esquerda, como no melhor filme pornô. Eu via a língua dela se perder entre as duas cabeças que ela juntava pra saborear ao mesmo tempo. Eu mal acreditava no que via, perdido numa satisfação amarga. Ela não era só uma mulher, ela era MINHA mulher!

Aí ela deixou eles meterem na boca dela do jeito que quisessem. Gretel, ainda de joelhos, levou uma mão pros peitos e a outra pra buceta, puxando a fio dental pro lado, e eu vi ela se masturbar. frenesi no clitóris dela, enterrando ao mesmo tempo os dedos na boceta dela, o anel gordinho perfeitamente depilado se destacava na penumbra do quarto.

De repente, arrastraram ela pra cima da cama, deixaram ela pelada, Marcelo se perdeu entre as pernas abertas dela pra chupar a pussy dela, enquanto com as mãos fortes apertava os peitos dela, Gustavo do lado brincava arrastando o pau dele pelo rosto da minha amada, pelos lábios dela, pelo nariz, pelas bochechas, pela boca, ela tava totalmente entregue, gemendo que nem uma puta, percebi que ela já nem lembrava mais que eu tava ali, mas de repente ela me disse:

- Tá gostando? Gosta de ser corno? Gosta de ver outros caras comendo sua mulherzinha?

E pra falar a verdade, eu tava gostando, então só concordei com a cabeça, com um puta tesão no meu pau dentro da calça. Mudaram de posição e o Gustavo começou a comer ela, ela tremeu toda quando foi penetrada e os gritos dela foram calados pelo outro pau enfiado na boca dela.

Os três se divertiram enquanto eu só olhava passivo, comeram ela em todas as posições que você puder imaginar, pussy, boca, pussy, boca, meteram nela até ela aguentar, os gritos dela encheram o quarto de prazer e eu não acreditava que, de alguma forma, tava adorando aquilo. O Gustavo tava com ela de quatro, aí eu falei:

- Quero que você meta no cu dela…

E não precisei repetir, ele passou lubrificante e começou a explorar o outro buraco, a Gretel nem se importou, na verdade, pareceu adorar meu pedido e se ajeitou toda receptiva. Logo não sobrou um buraco sem uso, o Marcelo também meteu no cu dela e tudo virou uma orgia frenética sem parar, onde só se ouvia gemidos, ronronos e gritos da minha esposa puta. De alguma forma, senti um prazer que nunca tinha sentido antes, uma excitação anormal, uma vontade incontrolável de me pelar e entrar na brincadeira, pra encher aquela puta por todos os buracos…

Em breve. comprovaria que a Gretel superaria todas as barreiras imagináveis, ela cavalgava o Marcelo chupando a pica do Gustavo, a bunda linda dela subia e descia a um metro de onde eu estava, a buceta dela devorava completamente a pica do cara que, por sua vez, acariciava todas as nádegas dela, então o outro veio por trás, o de baixo segurou ela por uns segundos e o Gustavo começou a tentar a sorte no cu dela, minha esposa dizia que não, que pelos dois lados não, que eram uns degenerados, mas daquele jeito que a gente entende os pensamentos dela dizendo ‘sim, mato eles se não fizerem isso…’

Logo ela estava engolindo uma pica pela buceta e outra pelo cu, ambas ao mesmo tempo, dilatando ela, curtindo, embriagada em loucura e prazer, eu sentia que meu coração parecia explodir, sair pela minha boca…

Mas ainda faltava… O Gustavo só tirou a pica do cu dela e começou a forçar a buceta dela, sem se importar que o lugar estivesse ocupado pelo pau do Marcelo, eles só levaram uns instantes para meter os dois juntos na buceta dela, ao mesmo tempo, era óbvio que não era a primeira vez que faziam aquilo, tudo pareceu muito coordenado para ser por acaso…

Trocaram de novo, ela começou a montar o Gustavo, enchendo a buceta dela com a pica do personal trainer, o outro voltou pra boca dela, de onde eu estava via perfeitamente o esfíncter dela agora vazio, aberto igual ao de uma puta pornográfica…

Não demorariam muito mais tempo, os gemidos me fizeram saber como enchiam a buceta dela de porra, ela berrava quando o Gustavo enchia a caverna dela, o Marcelo pegou ela de surpresa porque ela parecia concentrada demais no que rolava dentro da boceta dela, como uma mangueira de alta pressão o líquido branco acertou o rosto dela e de repente enfiou na boca dela até sumir de vista, deixando toda a porra dentro da Gretel que saboreou com muito prazer…

Quando a tempestade passou e tudo voltou à calma suave, a A sensação que pairava no ar era estranha, Marcelo e Gustavo estavam meio acanhados, de alguma forma tinham comido minha esposa bem na minha cara. Ela, de lado, parecia irradiar luz, com um prazer que precisava gritar aos quatro cantos, me olhando com o pecado nos olhos, em silêncio, passando o dedo indicador na bochecha cheia de porra, saboreando as últimas gotas. Eu, por minha vez, estava prestes a explodir. Tomei a iniciativa enquanto eles se vestiam e falei educadamente:

— Cavalheiros, muito obrigado, mas agora peço que se retirem. Se não se importam, quero transar com minha esposa…

Despedi deles apressado com um aperto de mão, como quem diz 'tá tudo certo', e voltei correndo pro quarto, me pelando no caminho. Me joguei na cama como um tigre se joga numa gazela, comi a Gretel como nunca tinha feito, com uma loucura inédita em mim, desconhecida. Meti a pica na buceta dela, que tava molhada, lubrificada, cheia de porra. Deslizar meu pau naquele esperma estranho me enlouqueceu. Enfiei a mão no cu dela, se não fosse pelo dedão, teria metido o punho inteiro. E a boca dela… a boca dela tinha o gosto amargo da gozada do Marcelo, não me importei, eram os beijos proibidos, a boca de Eva depois de morder a maçã. Não demorei nada pra gozar, uma vez, e outra, e outra. Fodemos até o amanhecer…

Aquela primeira vez seria a primeira de muitas. Hoje é nosso padrão de vida. Eu gosto, adoro ser corno consciente…

Se você é maior de idade, queria saber sua opinião sobre esse relato.

Me escreva com o título 'CORNO CONSCIENTE' para dulces.placeres@live.com

2 comentários - Cuck consciente

Tu historia me recordó a una novia que tuve, hizo lo mismo, estuvo bien unas cuantas, luego lo hizo costumbre, luego quería que la preñaran (no yo) pero si que lo mantuviera, una de muchas enfiestadas, la grabé y luego le pedía dinero por el video 😅
No quería que sus padres supieran como se portaba su niña, estuvo un año así dándome dinero y luego me aburrió 😧