Cuando se cogieron a mi mujer

Primero, todas las entregas de los mejores post


http://www.poringa.net/posts/imagenes/4084661/Mi-amada-esposa---parte-1-de-3-.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/4389002/Mi-amada-esposa---parte-2-de-3-.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/4436535/Mi-amada-esposa---parte-3-de-3.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/4802856/Mi-amada-esposa-parte-4.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/4802863/Mi-amada-esposa---parte-5.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/4868469/Mi-amada-esposa---parte-6.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/4896522/Mi-amada-esposa---parte-7.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/4905961/Mi-amada-esposa---parte-8.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/4915721/Mi-amada-esposa---parte-9.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/4956318/Mi-amada-esposa---parte-10.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/4965835/Mi-amada-esposa---parte-11.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/4974651/Mi-amada-esposa---parte-12.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/4985411/Mi-amada-esposa---parte-13.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/4991203/Mi-amada-esposa---parte-14.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/5001091/Mi-amada-esposa---parte-15.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/5030636/Mi-amada-esposa---parte-16.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/5156341/Mi-amada-esposa---parte-17.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/5160465/Mi-amada-esposa---parte-18.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/5461886/Mi-amada-esposa---parte-19.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/5473303/Mi-amada-esposa---parte-20.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/5482180/Mi-amada-esposa---parte-21.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/5498944/Mi-amada-esposa---parte-22.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/5534988/Mi-amada-esposa---parte-23.htm

http://www.poringa.net/posts/imagenes/5543782/Mi-amada-esposa---parte-24.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/5612842/Lo-mejor-de-mi-esposa.html

Como siempre, podes escribirnos a dulces.placeres@live.com, te leemos



CUANDO SE COGIERON A MI MUJER

Hace años que escribo relatos un poco eróticos y un poco porno, llevo más de cien escritos de ficción, donde siempre me mantuve firme en cumplir una premisa, no mezclar mis historias con mi vida privada, no permitir que el autor sea parte de la historia, pero como en todo, siempre hay una excepción, así que por primera vez me decido a contarles algo de mi vida, la forma en que disfruté de ver a mi mujer con otros tipos…



Conocí a Elizabeth una noche de verano, en una cena de amigos a orillas del río, ella era castaña de nacimiento, rubia por elección, sus largos y lacios cabellos llegaban a media espalda, de rostro delgado donde resaltaban unos enormes ojos verdes, ese verde esmeralda que hace imposible no rendirse ante tanto esplendor, de boca sexi y prominente, gruesos labios, de contextura delgada, pechos pequeños, cintura escueta y una colita redondita y respingona que no pasaba desapercibida, lucia unas calzas engomadas en borravino que dibujaban sus anchas pero justas caderas y sus espigadas piernas, fue amor a primera vista…



Tenía veintitrés, yo le llevaba dos años, nos enamoramos, nos casamos, fuimos felices, era excelente en la cama, y desde primer momento supe que era una chica con mucha experiencia, cosa que no me molestó, yo también había tenido muchas mujeres antes de conocerla…

Nos fuimos vivir a España, nos establecimos en Madrid con la idea de ganar algunos pesos para encaminar nuestro futuro para pensar más adelante en nuestros niños.

Pero las cosas no salieron como las habíamos imaginado, así que diez años después decimos regresar a Argentina con más fracasos que éxitos bajo los brazos.

Rosario, nuestra ciudad natal nos recibió nuevamente y pusimos un micro emprendimiento con el que hoy nos ganamos la vida.

Con unos treinta y cinco años, Elizabeth estaba en su mejor momento, en su plenitud sexual hecha una puta en la cama, en la cúspide de su belleza, ya con un cuerpo de mujer, aun sin cumplir el sueño de ser padres.



Todo empezó por casualidad, como suelen comenzar estas cosas…

Fines de octubre, domingo de primavera, pero con calor de verano, fuimos a pasar el día a un balneario muy famoso en la ciudad, a orillas del río, como tantas veces habíamos ido, solo que no sería un domingo más…

Elizabeth estaba hermosa, en su traje de baño color chocolate, con su colita exultante de lleno al sol, diminuta, dejando lucir sus generosos y perfectos glúteos, aunque honestamente ella era solo una mujer más entre tantas, Rosario tiene la fama de ser la ciudad de las mujeres hermosas, y en ese balneario uno podía darse cuenta el porqué de aquella fama…

Ella estaba boca abajo y yo como un tonto pasando bronceador en su espalda, aunque mi atención estaba en su culo, fue cuando alguien nos saludó, Matías, un viejo conocido que hacía mucho tiempo que no veíamos…

Matías y mi esposa se conocían antes que yo llegara a su vida, yo era consiente que habían sido amantes en algún momento, pero eso era pasado, un pasado de quince años…

Él estaba a su vez con un amigo, un tal Carlos, al que nos presentó en ese momento…

Y como si fueran estampillas en un sobre, ellos se pegaron a nosotros, y empezamos a recordar historias, a hablar de nuestras vidas, de nuestros días en España, y todas esas cosas que suceden cuando ha pasado tanto tiempo…



Y veía como a pesar de todo, esos dos muchachos se comían con la mirada a mi mujer, y lejos de molestarme, sentí excitarme por la situación, ella era mía, y ellos deseaban lo que era mío…

Fui por unas cervezas, el calor se hacía insoportable, y a la distancia, mientras esperaba las latas pude ver entre la gente a mi esposa flanqueada por esos tipos, imaginé situaciones, y me excité en soledad por mis propios pensamientos…

A mi regreso, mientras bebíamos solo quedé pensando en posibles situaciones, en que haría yo si… o tal vez si ellos… o si mi mujer…

Solo hablamos un poco más, hasta que ellos siguieron su camino, no sin antes de intercambiar nuestros números de celular…



En poco tiempo teníamos un loco grupo de WhatsApp, la esposa, el marido, el ex y un cuarto que había caído como con paracaídas…

Y entre risas y bromas empezaron los juegos de seducción, Carlos, seguramente por respeto era el que menos participaba, pero Matías no perdía oportunidad para insinuar lo hermosa que estaba Elizabeth, mi mujer, lejos de molestarse se reía con cada halago y yo solo seguía el juego, un juego que me excitaba, me excitaba demasiado…

Matías y yo intercambiábamos chanzas acerca de las curvas de Elizabeth, y ella era testigo en silencio de todo esto, hasta que el me insinuó la posibilidad de que yo le regalara algunas fotos de mi mujer, fue el principio del fin…



Elizabeth se mostró dispuesta a todo, cómplice, así que de común acuerdo le tomé varias fotos, con lencería, sin lencería, desnuda, semi desnuda, mostrando su conchita, mostrando sus caderas, su deseable culo.



Que alguien me dijera ‘… que hermoso culo tiene tu mujer… me regalas una foto?’ era algo que yo no podía resistir…



Sin embargo, a pesar de todas las fotos que le había tomado, solo me animé a pasar una para ver como resultaba la historia, solo una.

Era una de mis favoritas, se la había tomado esa tarde en el balneario, cuando la gente del lugar estaba en sus cosas, con discreción ella improvisó una pode para mí y yo discretamente había inmortalizado en una foto toda la perfección de mi amada mujer.

La toma era de atrás, ella parecía salir de la piscina y su enorme culo llenaba el cuadro, sus cabellos rubios cubrían su espalda y lucía en su cabeza una gorra con la cual se protegía del sol, lo bueno era que no se veía su rostro, así que imaginé que no sería importante donde terminara esa foto.


Y mi esposa? caliente, caliente como una perra en celo, disfrutando ser deseada y más cuando Carlos nos sorprendió con un ‘que hermoso culo… me hice una paja con ese culo mami… gracias Jorge por compartirlo!’

Y no solo eso, Carlos se había filmado masturbándose, y nos devolvió ese video como regalo, donde se veía su verga largando leche sobre la foto del culo de mi esposa, la misma foto que yo les había obsequiado



Y el final del juego era previsible, nadie se sorprendió cuando en el grupo se sugirió juntarnos los cuatro, ellos se querían coger a mi mujer, mi mujer estaba ansiosa por estar con ellos y yo, me intrigaba saber que sucedería conmigo en un rol de espectador, así que cuando Matías dijo que su casa estaba disponible para compartir una cena de amigos, los cuatro sabíamos que quería decir…



Unas horas antes depilé prolijamente a Elizabeth, quería que luciera perfecta, lo hice casi por completo, dejando unos pequeños bellos cortados al ras muy por encima de su clítoris, siempre se me hizo excitante su vagina depilada, mientras lo hacía hablamos sobre el tema, porque una cosa era imaginarlo, otra hacerlo, pero me dejó saber que ella estaba dispuesta, y que si bien a Carlos no lo conocía, con Matías habían tenido sexo antes de conocernos, así que todo estaba bien, además me dijo que yo le daba tranquilidad, y que estaría segura si yo estaba presente. Además de lo excitante que le resultaba, siempre había fantaseado con mi rol de observador mientras otros la cogían…



Mientras nos cambiábamos, la miraba en silencio de reojo, como sin querer llamar su atención, se puso un diminuto conjunto de ropa interior en blanco brillante que resaltaba contra su piel bronceada del incipiente verano, una remera también blanca y un conjunto de chaqueta y pollera en rojo furioso, a media pierna, dibujando la perfección sus caderas y sus glúteos, diablos, estaba hermosa, y era rara la sensación de que ella, por primera vez en años, se estuviera vistiendo para seducir a otros hombres…

Fue al baño a pintarse y peinarse, pero la sola idea me tenía con la verga dura a mas no poder bajo mi jean y mi slip…



Al llegar al lugar, no había mucho que hablar, todo estaba más que claro, ambos caballeros nos agasajaron con un buen vino, Elizabeth bebió varias copas seguidas, como para darse valor, evidentemente, a pesar de todo estaba nerviosa, pude notarlo… por lo que la besé dulcemente y le dejé saber sin palabras que todo estaba bien.

Fuimos al dormitorio, me senté en un cómodo sillón que Matías ya había acomodado previamente, todo a media luz, con una suave y dulce música de fondo, tenía otra copa de vino en mi mano derecha, para degustar el espectáculo que estaba por comenzar, porque esto era como un show porno en vivo, claro, con el pequeño detalle de que la actriz era mi mujer, mi esposa, esa mujer que era solo mía y que por más de diez años solo había besado mis labios…



Elizabeth quedó encerrada por ambos hombres, el relleno del emparedado, Carlos a su espalda, Matías por el frente, sus cuerpos se pegaron, parados al lado de la cama, vi con placer como esa manos extrañas la recorrían, como ella besaba a uno y luego torcía su cuello para llegar a los labios de quien estaba por detrás, acariciando las nucas de esos hombres como solía hacerlo conmigo, mierda… ver a la mujer de mi vida en ese sitio, esa mujer que cada noche me juraba amor incondicional, y que yo era todo para ella, y que nadie la haría gozar como yo lo hacía, bueno, esto comenzaba a cambiar el equilibrio de mi matrimonio…



Con la efervescencia de un primer encuentro, ese rapto de locura que tienen los amantes cuando se desean más que nunca, cuando estuvieron conteniendo el deseo, así, un tanto brusco, un tanto animal, se fueron desnudando unos a otros, poco a poco las prendas de Elizabeth quedaron por el piso hasta estar completamente desnuda, aun besándose con ambos hombres, sus manos ya estaban acariciando las vergas erguidas de esos machos que preparaban el terreno para penetrarla y eso era emocionante…



Matías la tomó entre sus brazos acaparándola y levantándola del suelo para tirarla con fuerzas sobre el colchón, me miró desafiante y me dijo



-Ahora me voy a coger a la puta de tu mujer… la voy a hacer gozar como perra…


Elizabeth quedó desparramada sobre la cama, de tal manera que su cabeza quedó fuera de los límites y colgó hacia atrás, casualmente mirando donde yo estaba.

Matías, al otro lado, le levantó ambas piernas acomodándole las pantorrillas sobre sus hombros, le dio el privilegio a mi mujer de que tomara el miembro entre sus dedos y lo condujera sutilmente a su conchita, un sexi y prolongado suspiro salió de los labios de mi amada a medida que era penetrada…

La imagen era perfecta, la cabeza de Elizabeth colgaba invertida, con sus rubios cabellos llegando al piso, mi mujer me mantenía la mirada, pero poco a poco fue naufragando en placer, su rostro poco a poco se transformó, sus ojos se cerraron y sus jadeos se hicieron rítmicos y constantes, pronto empezó a gemir en una forma tan dulce que me hacía enloquecer, sus puños se cerraron con fuerza apretando las sábanas, el sentir en mis sienes la carne de ese hombre penetrando la carne de mi mujer me llevaba al clímax…


Cuando se cogieron a mi mujerMas aquilo não duraria muito, Carlos, que tinha ficado de fora, quis entrar no jogo. Veio ao meu lado, interpondo-se na minha visão, só para enfiar o pau dele na boca dela. Tive que me esforçar para ver o espetáculo, porque um a pegava pela boca e o outro pela buceta. Notei que Elizabeth não dava conta dos dois, e parecia estar se afogando. Seus gemidos foram abafados por aquele outro pau que enchia sua boca, bem fundo. Logo, um fio grosso de saliva começou a escorrer pelo rosto dela até chegar no chão. Mal conseguia respirar…

Matías mudou o jogo. Fez ela ficar de quatro, e se ajoelhou atrás dela, para comê-la de cachorrinha. Sentia que ele me olhava diretamente. Acho que ele curtia naquela loucura de dizer com o olhar ‘tá vendo… eu fodo sua mulher…’

Carlos se acomodou de lado, recostado, para que ela voltasse a chupá-lo. Só que agora permitia que ela levasse no ritmo que quisesse. Elizabeth curtia, enquanto um a comia, ela chupava o outro.

Passaram-se alguns minutos, até que ela encontrou uma forma mais perversa de curtir os três homens ao mesmo tempo. Deixava que um a comesse, mas se levantou um pouco para só trabalhar com a mão no pau de Carlos, que ela masturbava com grande esmero. Mas agora só me olhava. Eu era seu centro de atenção, como se ela estivesse me presenteando com aquela cena naquele momento…

Eles decidiram trocar. Elizabeth ficou deitada de lado, sua bunda enorme agora apontava para o meu lado. Obviamente a acomodaram para que eu visse o que ainda não tinha visto: como o pau entrava na buceta…

Foi Carlos quem começou a comê-la, enquanto ela começou a saborear o pau de Matías fora da minha visão. Agora eu via como ele enfiava e tirava da racha, e como ela não parava de curtir.

Elizabeth parecia muito concentrada no boquete, quase ignorando o que acontecia atrás dela. Carlos me encarou fixamente. Era a primeira vez que fazia isso. Tirou o pau… Duro, ele segurou com firmeza entre os dedos, apontou um pouco mais para cima, na bunda, e se deixou cair bem devagar, com todo o cuidado diante da falta de resistência da minha mulher...

Em poucos segundos ele começou a enfiar no cu dela, porra... eu estava com o pau duro dentro da calça, quase gozando só de ver, do prazer que me embriagava...

Eu adorava ver como ele comia o cu dela, a minha puta, a minha puta...

Eles continuaram experimentando posições diferentes, eu já tinha acabado o vinho, e suspeitei que não faltava muito, mas algo aconteceu, porque juro que, apesar de ter a mente aberta e não termos combinado nada antes, era só um 'deixa rolar', nunca imaginei que Elizabeth, a mulher dos meus sonhos, fosse se animar a fazer isso...

Ela estava cavalgando o Matías, me dando o primeiro plano da sua bunda perfeita, e me presenteando com lindos gemidos de prazer feminino, foi quando o Carlos se posicionou por trás, mirou de novo e enfiou pelo outro lado.

Ele se posicionou de forma a me dar a melhor visão, como num filme, para que eu percebesse como ela era penetrada pela buceta e pelo cu ao mesmo tempo, entrando e saindo, com os gritos da minha esposa que parecia possuída e só pedia que dessem mais e mais, meus ouvidos perceberam como o prazer dela aumentou até as nuvens ao ser penetrada pelos dois lados...

Foi o Carlos quem gozou primeiro, eu senti ele gozando, ele se retirou exausto para o lado, e enquanto o Matías continuava comendo ela, o esfíncter da minha mulher estava todo aberto e dilatado, começando a expelir sêmen de dentro, essa era a minha puta, a puta que eu amava...

O Matías então a virou, como no começo, colocando as panturrilhas dela sobre os ombros dele, para terminar o trabalho.

Os gemidos da Elizabeth ficaram estridentes quando ele encheu a buceta dela de porra, eu pude perceber, pude notar, pude aproveitar...

Eles tinham terminado, uma boa trepada cada um era mais que suficiente, estávamos felizes, mas ainda me faltavam os melhores dez... os minutos de sexo da minha vida...

Elizabeth estava toda aberta, recostada na cabeceira da cama, lambendo os pênis já flácidos dos dois homens que a ladeavam, então ela me disse:

- Meu amor... sabe o que eu quero? Que você chupe minha buceta...

Foi uma loucura total o pedido dela, não hesitei nem por um instante, com uma ereção já incontrolável entre minhas pernas fui direto para seu sexo, sua vagina e seu cu emanavam cachoeiras de porra dos caras que a tinham possuído, tinha cheiro de homem e era tudo muito louco, só me concentrei em chupar, em lamber seus lábios, em enfiar minha língua no seu buraco e também no seu esfíncter dilatado, no seu clitóris inflamado...

Ela parecia estar possuída, começou a acariciar meus cabelos e a apertar minha cabeça contra sua buceta, a gemer, e com a excitação começou a expelir toda a porra que tinha dentro dela, não me perguntem o motivo, mas não me incomodou beber toda aquela mistura de fluidos dos amantes e da minha esposa gostosa, caralho... me dediquei a saborear aquela porra que ainda estava quente na buceta da minha mulher...

Só parei depois de arrancar dela um orgasmo enorme que deixou o quarto ecoando em gemidos...

Me levantei, só para descobrir que tinha gozado também sem nem ter me tocado...

Aquele dia terminamos como bons companheiros, eles tinham tido o prazer de foder minha mulher, ela de estar com dois caras sem precisar esconder de mim e eu de descobrir como pode ser excitante ver a putinha da sua esposa se esfregando em outros, recebendo prazer de outros...

Nunca mais repetimos a experiência com terceiros, para amostra um botão basta e de comum acordo decidimos deixar tudo ali, tem muita doença e gente louca no mundo, tudo foi perfeito naquele momento, naquele lugar, tínhamos nos dado o prazer.

Apesar de Matías ter proposto várias vezes, nossa decisão estava tomada...

Hoje só brincamos com estranhos, nos excitamos em casal presentando suas fotos e recebendo comentários, adoramos ler quando nos contam como fariam amor com ela, que gostosa que ela é e as punhetas que você bate só de ver ela…

Não tem mais o que contar, só um pouco de verdade de alguém que escreve fantasias…





Se você for maior de idade pode me escrever com o título ’QUANDO PEGARAM MINHA MULHER’ para dulces.placeres@live.com

2 comentários - Cuando se cogieron a mi mujer