Primero, todas las entregas de los mejores post
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4084661/Mi-amada-esposa---parte-1-de-3-.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4389002/Mi-amada-esposa---parte-2-de-3-.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4436535/Mi-amada-esposa---parte-3-de-3.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4802856/Mi-amada-esposa-parte-4.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4802863/Mi-amada-esposa---parte-5.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4868469/Mi-amada-esposa---parte-6.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4896522/Mi-amada-esposa---parte-7.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4905961/Mi-amada-esposa---parte-8.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4915721/Mi-amada-esposa---parte-9.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4956318/Mi-amada-esposa---parte-10.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4965835/Mi-amada-esposa---parte-11.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4974651/Mi-amada-esposa---parte-12.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4985411/Mi-amada-esposa---parte-13.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4991203/Mi-amada-esposa---parte-14.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/5001091/Mi-amada-esposa---parte-15.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/5030636/Mi-amada-esposa---parte-16.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/5156341/Mi-amada-esposa---parte-17.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/5160465/Mi-amada-esposa---parte-18.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/5461886/Mi-amada-esposa---parte-19.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/5473303/Mi-amada-esposa---parte-20.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/5482180/Mi-amada-esposa---parte-21.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/5498944/Mi-amada-esposa---parte-22.html
Como siempre, podes escribirnos a dulces.placeres@live.com, te leemos
Gracias por los puntos y comentarios
Sabrina es el nombre de mi esposa, ella es petisa, de un metro cincuenta y cinco de altura, pero es veneno en frasco chico, es terriblemente bonita, carita redondita llena de pecas, labios carnosos y nariz diminuta, el pelito castaño en corte carre y dos terribles ojazos azules. Su cuerpo es armónico, unas hermosas tetas, una diminuta cintura, un terrible culo redondito como una manzana y unas macizas piernas. Además tiene dos cualidades que hacen un coctel mortal para cualquier hombre, por un lado una forma de hablar muy seductora y casi siempre lo hace con doble intención, no le importa que yo esté presente, seduce a cuanto hombre puede, es su forma de ser, lo que se dice una calienta pijas, por otro lado su forma de vestir, siempre provocativa, su vestuario predilecto son pequeñas minifaldas, calzas de licra y pequeños top que apenas tapan sus pechos, en la calle no pasa desapercibida, todos se dan vuelta para observarla y le gritan de todo, a ella le encanta. Cuando íbamos a la playa usaba micro tangas, casi siempre rojas, atrás eran casi un hilo dental y siempre se iba a caminar así, casi en bolas, le encantaba rebolear el orto y que la miraran, sabía que a mí no me gustaba que hiciera eso pero me ignoraba totalmente.
Estábamos llegando a nuestro quinto año de matrimonio y los fuegos artificiales de los primeros tiempos se iban apagando, en la cama solo hacíamos sexo tradicional, casi nada de sexo oral y ni hablar de sexo anal, a pesar que yo sabía que ese culo no era virgen y que varias pijas habían pasado por el, cuando nos casamos el prontuario de Sabrina estaba más cerca de una puta de prostíbulo que de una monja de iglesia, yo lo sabía y lo acepté. Notaba que la relación se hacía distante a medida que pasaba el tiempo.
Por mi lado, me declaro un auténtico mirón, me encanta ver películas pornográficas y tengo una colección de fotos bajadas de internet, ella lo sabía, más de una vez me agarró ‘pegado’ a la computadora y tuvimos discusiones por este punto, a ella no le gustaba.
Un complejo que siempre tuve es mi pequeño pene, con viento a favor cuando está erecto no llega a los doce centímetros, siempre me dio vergüenza, dicen que no es cuestión de tamaño sino de saber usarla, pero siempre sospeché que a ella le faltaban centímetros de carne para ser una mujer completa….
Una vez mientras ella se estaba bañando, descubrí que había olvidado su diario íntimo sobre la cama, en realidad ignoraba que llevara un diario íntimo, y hasta ahora que lo pienso no sé si fue un descuido ó me lo dejó a propósito para que lo viera. No pude resistirme, lo tomé, leí algunos párrafos y confirmé mis pensamientos, añoraba las pijas grandes que se comía antes de conocerme, por suerte parecía aun serme fiel, pero… cuanto tiempo tardaría en ponerme los cuernos?. Lo acomodé como estaba y me fui con la computadora.
Dejé pasar un par de días, y la encaré decidido, le dije:
-Sé que te gustan las pijas grandes y yo no puedo dártelo, también se que te gusta sentirte observada y a mí me encanta mirar… entonces…. qué te parece si te haces coger bien con la condición que yo pueda mirarte?
-Si! me encanta la idea!
No lo dudó ni un instante, el menos hubiera disimulado un poco pensé….
Convenimos en que se busque uno ó dos machos por Internet que estén dispuestos a enfiestarse, dejé todo en sus manos.
Una semana después me dijo:
-Listo!, preparate que el Sábado por la tarde vienen los cuatro…
-Cuatro? - pregunté incrédulo - no dijimos uno ó dos?
Solo respondió con una sonrisa libidinosa…
El Sábado estaba nervioso, ella por el contrario esperaba el momento relajada, era una ‘experta’. Al atardecer mientras se daba una ducha llegaron los muchachos, los recibí, hablamos un rato haciendo tiempo. Los observé, eran musculosos, se notaban sus cuerpos trabajados, me sentí un poco celoso. Fiel a su costumbre, Sabrina salió del baño a recibirlos tan solo con una diminuta tanga celeste, sus pechos al aire como si nada, con su cabello húmedo y un rico perfume los encaró para saludarlos y los besó en la boca uno por uno, no tenía un dejo de vergüenza. Era impactante la imagen, ella descalza y tan chiquitita no llegaba a las tetillas de los machos, parecía una muñequita de juguete. Ellos me ignoraron y cuando empezaban a manosearla, me miró y me dijo:
-Andá a la pieza y esperanos, tengo que preparar la rutina…
Le hice caso, me acomodé en un sillón en el rincón, a un metro de la cama y esperé. Luego de unos diez minutos se abrió la puerta e ingresaron ellos, los cuatro completamente desnudos, no pude evitar mirar sus pijas…. guau! que cosas impresionantes, eran unas gruesas barras de carne de más de veinte centímetros, que pedazos de bestias! No podía creer que la petisa se fuera a comer todo eso, la putona sí que eligió ‘a lo grande’… Se acostaron en la cama uno al lado del otro con las piernas colgando a un costado, mientras se aseguraban de mantener erguidas esas moles, parecían cuatro rascacielos…
Luego entró Sabrina y me dijo:
-Preparate mi amor, te voy a dar el mejor show en vivo de tu vida…
Dicho esto se arrodilló entre las piernas de uno de los muchachos, mientras me miraba, tomo su miembro y lo masturbó suavemente, peló su glande, sacó la lengua apoyándola en la base fue subiendo lentamente hasta la punta como saboreando un helado, lo repitió una y otra vez, luego se concentró en su cabeza y por último, abriendo bien la boca se la metió adentro todo lo que pudo, hasta que le saltaron las lágrimas, estaba enloquecida, la verdad es que no recordaba que a mí me hubiera chupado así la pija alguna vez. De uno a uno fue pasando, como le gustaba chupar verga!!!
-Te gusta mi amor? - preguntó notando que yo estaba al palo y masajeado mi ‘paquetito’.
Cuando se cansó de chupar, acomodó a uno de los sementales boca arriba, se aseguró de darme un buen plano, pasó una pierna a su lado, corrió la tanga y apoyó la pija en su concha, la desproporción entre su culito y semejante verga no dejaba de sorprenderme, sin embargo ella se la fue comiendo centímetro a centímetro y cuando llegó a la mitad empezó a subir y bajar, una y otra vez, su hermoso orto redondito como una manzana se movía rítmicamente, le sobraba pija pensé en un principio, pero noté que en cada embate se comía otro pedacito, y otro y otro más hasta comérsela toda, no podía creer donde metía tanta carne… estaba enloquecida, gritaba como una chancha, pequeños orgasmos salían de lo más profundo de su ser, me decía:
-Sergio, ves? Esto si es coger!!! Qué hermosa pija! Me está rompiendo toda!
Yo tenía una mezcla de sensaciones, excitación y alegría por ella, frustración y celos por mi… así pasó uno a uno, me mostró como sus labios se saciaban y su argolla era penetrada por gruesas vergas.
O 'próximo ato' quase me matou... Sabrina pegou algo do criado-mudo e passou pra um dos caras, não vi o que era, fiquei intrigado, meu pau tava latejando, difícil me segurar. Ela continuou, pegou dois almofadões grandes que temos pra decorar o quarto e colocou um em cima do outro, depois se deitou de bruços, deixando o peito no colchão e o quadril nos almofadões, a bunda dela ficou indefesa, apontando pro teto. Um deles se aproximou e, puxando, arrancou a tanga dela, depois abriu as nádegas. Comecei a entender e não acreditava... o que Sabrina tinha passado pra ele era gel lubrificante. O maluco pegou um pouco nos dedos e começou a brincar no cu dela, devagar foi untando e dilatando. Se ajeitou e foi descendo, encostou a ponta do pau no esfíncter da minha amada e, pausadamente, foi forçando. Sabrina gritava que nem uma puta. 'Ele vai matar ela', pensei, 'isso não vai entrar naquele buraquinho!'. Aos poucos foi cedendo, conforme ela relaxava, o cu dela dilatava mais e mais, até que o cara se deixou cair com o peso e enfiou tudo. Ela deu um grito e completou:
- Como eu tava desejando um pau desse no meu cu, vai! vai! arrebenta tudo...
Nisso, eu já tinha tirado meu pintinho e tava gozando, sozinho no canto, sem importar pra ninguém, enquanto via eles arrombarem a bunda dela. Pensar que em cinco anos ela nunca tinha me dado. Passou o segundo, o terceiro pegou ela com os braços musculosos e levantou como se fosse um papel no ar, ela mal passava dos cinquenta quilos. Assim, ele trouxe ela pra perto de onde eu tava. Ela esfregava os mamilos no peito esculpido dele e se pendurou no pescoço, os pés dela ficaram longe do chão. Ele passou os braços entre as pernas dela, levantou uma de cada lado e deixou ela cair até enfiar a pussy até o fundo. Assim, ele levantava e soltava, como ela gritava, mais e mais. Ele baixou uma mão pra acariciar o próprio púbis, o clitóris dela, nisso outro atacou por trás. Não acreditei no que via, ela tinha duas picas dentro, uma usa a palavra: buceta e outra no rabo, minha bonequinha… não sei quantos orgasmos ela teve a mais, perdi a conta. Assim ficaram por um bom tempo, um de frente pro outro, levantavam e abaixavam ela, e ela devorava os dois membros ao mesmo tempo.
Isso não ia durar muito mais, apesar de eles se revezarem e descansarem, ela estava constantemente com uma ou duas picas dentro. Quando cansaram de meter nela, jogaram ela na cama como um saco de batatas. Sabrina se ajeitou de quatro, apontando o rabo e a buceta pro meu lado, me perguntou se eu tava gostando do que via, enquanto se arqueava e empinava ainda mais a bunda. De novo, meu pau tava duro, ouvi ela reclamar: ‘vamos, garotos! Meu rabo quer carne’, enquanto separava as nádegas com as mãos e oferecia tudo que tinha. Então, de novo ao ataque, um por um, passavam uma perna de cada lado e enfiavam a rola no rabo ou na buceta, ela só respondia com gritos. Que puta que ela era…
O rabo dela não aguentava tanta carne, cada um que passava deixava metade da rola pra fora. Num momento, um dos caras metia e tirava a rola, e os outros me mostravam como tinham deixado o cu dela: o esfíncter dilatado, um buraco de quatro ou cinco centímetros que não conseguia fechar. O cara continuou assim, e ela implorou:
-Quero seu gozo…
Ele meteu e meteu até não aguentar mais, tirou o membro endurecido, apontou pro cratera e soltou um jato de porra que se perdeu na profundidade, depois outro e outro, até começar a transbordar. Então enfiou de novo até o fundo, fazendo a porra escorrer pelos caras, pelos lábios e pelo cuzinho dela, enquanto ela não parava de esfregar o clitóris.
Quando terminou, me disse:
-Viu o que é uma rola! Isso é transar, agora bate uma pra mim, disse, o show acabou…
Ela se ajeitou no tapete, a menos de um metro de onde eu tava, cara a cara. Os três restantes a rodearam, e ela começou a chupar as picas deles. Membros, um por um, ou juntando dois, e até os três ‘quero gozo’ ela exigia de vez em quando, um a um foram se aproximando para satisfazê-la, ela não tirava os olhos dos meus, me queimava com o olhar, sua língua e seus lábios não paravam de se mexer. Quando o primeiro ficou pronto, encostou no rosto dela, ela abriu a boca e passou a língua na base da glande, ele começou a gozar, jorrinho após jorrinho ela foi recebendo o gozo quente, ainda não tinha terminado de chupar quando o segundo se derramou nela, esse soltava jorros como uma mangueira, um atrás do outro, ela abria a boca mas era demais, ela saboreava, parte escapou pelas bochechas e escorreu para os peitos, com as mãos ela brincava neles fazendo uma bagunça. Enquanto o último se preparava, com as mãos ela juntou os restos de gozo na boca, abriu e me mostrou como estava cheia de líquido branco, engoliu tudo, ‘que gostoso!’ disse abrindo a boca de novo e me mostrando agora vazia. O quarto macho também chegava, ofereci meu pau mas obviamente ela preferiu o outro, de uma bocada enfiou o máximo que pôde até o fundo da garganta, comeu mais da metade do pau dele, o cara reclamava de prazer, ela franzia a testa e só soltava ‘mmm! mmm!’, o cara estava descarregando o esperma direto na garganta, Sabrina engolia tudo!
A baixinha transbordava de prazer
-Posso te comer? - perguntei
-Agora não, você não queria só olhar? tô exausta… - foi a resposta dela
Não aguentei mais e acabei gozando no chão pela segunda vez…
Depois daquele dia, combinamos de repetir essa experiência uma vez por mês, preferia compartilhá-la a perdê-la, o problema é que ela cada vez esperava mais ansiosa por aquele dia e cada vez se afastava mais de mim, assim seguimos por dois anos, finalmente o desfecho, ela me deixou, foi embora com outro, era evidente que entre os dois havia ‘uma diferença’ que eu nunca poderia alcançar, devia ter imaginado desde o começo… pra mim ela continua sendo minha esposa, ainda a amo…
Se você é maior de idade Você pode me escrever com o título 'SABRINA' para dulces.placeres@live.com
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4084661/Mi-amada-esposa---parte-1-de-3-.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4389002/Mi-amada-esposa---parte-2-de-3-.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4436535/Mi-amada-esposa---parte-3-de-3.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4802856/Mi-amada-esposa-parte-4.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4802863/Mi-amada-esposa---parte-5.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4868469/Mi-amada-esposa---parte-6.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4896522/Mi-amada-esposa---parte-7.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4905961/Mi-amada-esposa---parte-8.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4915721/Mi-amada-esposa---parte-9.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4956318/Mi-amada-esposa---parte-10.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4965835/Mi-amada-esposa---parte-11.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4974651/Mi-amada-esposa---parte-12.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4985411/Mi-amada-esposa---parte-13.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4991203/Mi-amada-esposa---parte-14.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/5001091/Mi-amada-esposa---parte-15.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/5030636/Mi-amada-esposa---parte-16.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/5156341/Mi-amada-esposa---parte-17.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/5160465/Mi-amada-esposa---parte-18.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/5461886/Mi-amada-esposa---parte-19.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/5473303/Mi-amada-esposa---parte-20.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/5482180/Mi-amada-esposa---parte-21.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/5498944/Mi-amada-esposa---parte-22.html
Como siempre, podes escribirnos a dulces.placeres@live.com, te leemos
Gracias por los puntos y comentarios
Sabrina es el nombre de mi esposa, ella es petisa, de un metro cincuenta y cinco de altura, pero es veneno en frasco chico, es terriblemente bonita, carita redondita llena de pecas, labios carnosos y nariz diminuta, el pelito castaño en corte carre y dos terribles ojazos azules. Su cuerpo es armónico, unas hermosas tetas, una diminuta cintura, un terrible culo redondito como una manzana y unas macizas piernas. Además tiene dos cualidades que hacen un coctel mortal para cualquier hombre, por un lado una forma de hablar muy seductora y casi siempre lo hace con doble intención, no le importa que yo esté presente, seduce a cuanto hombre puede, es su forma de ser, lo que se dice una calienta pijas, por otro lado su forma de vestir, siempre provocativa, su vestuario predilecto son pequeñas minifaldas, calzas de licra y pequeños top que apenas tapan sus pechos, en la calle no pasa desapercibida, todos se dan vuelta para observarla y le gritan de todo, a ella le encanta. Cuando íbamos a la playa usaba micro tangas, casi siempre rojas, atrás eran casi un hilo dental y siempre se iba a caminar así, casi en bolas, le encantaba rebolear el orto y que la miraran, sabía que a mí no me gustaba que hiciera eso pero me ignoraba totalmente.
Estábamos llegando a nuestro quinto año de matrimonio y los fuegos artificiales de los primeros tiempos se iban apagando, en la cama solo hacíamos sexo tradicional, casi nada de sexo oral y ni hablar de sexo anal, a pesar que yo sabía que ese culo no era virgen y que varias pijas habían pasado por el, cuando nos casamos el prontuario de Sabrina estaba más cerca de una puta de prostíbulo que de una monja de iglesia, yo lo sabía y lo acepté. Notaba que la relación se hacía distante a medida que pasaba el tiempo.
Por mi lado, me declaro un auténtico mirón, me encanta ver películas pornográficas y tengo una colección de fotos bajadas de internet, ella lo sabía, más de una vez me agarró ‘pegado’ a la computadora y tuvimos discusiones por este punto, a ella no le gustaba.
Un complejo que siempre tuve es mi pequeño pene, con viento a favor cuando está erecto no llega a los doce centímetros, siempre me dio vergüenza, dicen que no es cuestión de tamaño sino de saber usarla, pero siempre sospeché que a ella le faltaban centímetros de carne para ser una mujer completa….
Una vez mientras ella se estaba bañando, descubrí que había olvidado su diario íntimo sobre la cama, en realidad ignoraba que llevara un diario íntimo, y hasta ahora que lo pienso no sé si fue un descuido ó me lo dejó a propósito para que lo viera. No pude resistirme, lo tomé, leí algunos párrafos y confirmé mis pensamientos, añoraba las pijas grandes que se comía antes de conocerme, por suerte parecía aun serme fiel, pero… cuanto tiempo tardaría en ponerme los cuernos?. Lo acomodé como estaba y me fui con la computadora.
Dejé pasar un par de días, y la encaré decidido, le dije:
-Sé que te gustan las pijas grandes y yo no puedo dártelo, también se que te gusta sentirte observada y a mí me encanta mirar… entonces…. qué te parece si te haces coger bien con la condición que yo pueda mirarte?
-Si! me encanta la idea!
No lo dudó ni un instante, el menos hubiera disimulado un poco pensé….
Convenimos en que se busque uno ó dos machos por Internet que estén dispuestos a enfiestarse, dejé todo en sus manos.
Una semana después me dijo:
-Listo!, preparate que el Sábado por la tarde vienen los cuatro…
-Cuatro? - pregunté incrédulo - no dijimos uno ó dos?
Solo respondió con una sonrisa libidinosa…
El Sábado estaba nervioso, ella por el contrario esperaba el momento relajada, era una ‘experta’. Al atardecer mientras se daba una ducha llegaron los muchachos, los recibí, hablamos un rato haciendo tiempo. Los observé, eran musculosos, se notaban sus cuerpos trabajados, me sentí un poco celoso. Fiel a su costumbre, Sabrina salió del baño a recibirlos tan solo con una diminuta tanga celeste, sus pechos al aire como si nada, con su cabello húmedo y un rico perfume los encaró para saludarlos y los besó en la boca uno por uno, no tenía un dejo de vergüenza. Era impactante la imagen, ella descalza y tan chiquitita no llegaba a las tetillas de los machos, parecía una muñequita de juguete. Ellos me ignoraron y cuando empezaban a manosearla, me miró y me dijo:
-Andá a la pieza y esperanos, tengo que preparar la rutina…
Le hice caso, me acomodé en un sillón en el rincón, a un metro de la cama y esperé. Luego de unos diez minutos se abrió la puerta e ingresaron ellos, los cuatro completamente desnudos, no pude evitar mirar sus pijas…. guau! que cosas impresionantes, eran unas gruesas barras de carne de más de veinte centímetros, que pedazos de bestias! No podía creer que la petisa se fuera a comer todo eso, la putona sí que eligió ‘a lo grande’… Se acostaron en la cama uno al lado del otro con las piernas colgando a un costado, mientras se aseguraban de mantener erguidas esas moles, parecían cuatro rascacielos…
Luego entró Sabrina y me dijo:
-Preparate mi amor, te voy a dar el mejor show en vivo de tu vida…
Dicho esto se arrodilló entre las piernas de uno de los muchachos, mientras me miraba, tomo su miembro y lo masturbó suavemente, peló su glande, sacó la lengua apoyándola en la base fue subiendo lentamente hasta la punta como saboreando un helado, lo repitió una y otra vez, luego se concentró en su cabeza y por último, abriendo bien la boca se la metió adentro todo lo que pudo, hasta que le saltaron las lágrimas, estaba enloquecida, la verdad es que no recordaba que a mí me hubiera chupado así la pija alguna vez. De uno a uno fue pasando, como le gustaba chupar verga!!!
-Te gusta mi amor? - preguntó notando que yo estaba al palo y masajeado mi ‘paquetito’.
Cuando se cansó de chupar, acomodó a uno de los sementales boca arriba, se aseguró de darme un buen plano, pasó una pierna a su lado, corrió la tanga y apoyó la pija en su concha, la desproporción entre su culito y semejante verga no dejaba de sorprenderme, sin embargo ella se la fue comiendo centímetro a centímetro y cuando llegó a la mitad empezó a subir y bajar, una y otra vez, su hermoso orto redondito como una manzana se movía rítmicamente, le sobraba pija pensé en un principio, pero noté que en cada embate se comía otro pedacito, y otro y otro más hasta comérsela toda, no podía creer donde metía tanta carne… estaba enloquecida, gritaba como una chancha, pequeños orgasmos salían de lo más profundo de su ser, me decía:
-Sergio, ves? Esto si es coger!!! Qué hermosa pija! Me está rompiendo toda!
Yo tenía una mezcla de sensaciones, excitación y alegría por ella, frustración y celos por mi… así pasó uno a uno, me mostró como sus labios se saciaban y su argolla era penetrada por gruesas vergas.
O 'próximo ato' quase me matou... Sabrina pegou algo do criado-mudo e passou pra um dos caras, não vi o que era, fiquei intrigado, meu pau tava latejando, difícil me segurar. Ela continuou, pegou dois almofadões grandes que temos pra decorar o quarto e colocou um em cima do outro, depois se deitou de bruços, deixando o peito no colchão e o quadril nos almofadões, a bunda dela ficou indefesa, apontando pro teto. Um deles se aproximou e, puxando, arrancou a tanga dela, depois abriu as nádegas. Comecei a entender e não acreditava... o que Sabrina tinha passado pra ele era gel lubrificante. O maluco pegou um pouco nos dedos e começou a brincar no cu dela, devagar foi untando e dilatando. Se ajeitou e foi descendo, encostou a ponta do pau no esfíncter da minha amada e, pausadamente, foi forçando. Sabrina gritava que nem uma puta. 'Ele vai matar ela', pensei, 'isso não vai entrar naquele buraquinho!'. Aos poucos foi cedendo, conforme ela relaxava, o cu dela dilatava mais e mais, até que o cara se deixou cair com o peso e enfiou tudo. Ela deu um grito e completou:- Como eu tava desejando um pau desse no meu cu, vai! vai! arrebenta tudo...
Nisso, eu já tinha tirado meu pintinho e tava gozando, sozinho no canto, sem importar pra ninguém, enquanto via eles arrombarem a bunda dela. Pensar que em cinco anos ela nunca tinha me dado. Passou o segundo, o terceiro pegou ela com os braços musculosos e levantou como se fosse um papel no ar, ela mal passava dos cinquenta quilos. Assim, ele trouxe ela pra perto de onde eu tava. Ela esfregava os mamilos no peito esculpido dele e se pendurou no pescoço, os pés dela ficaram longe do chão. Ele passou os braços entre as pernas dela, levantou uma de cada lado e deixou ela cair até enfiar a pussy até o fundo. Assim, ele levantava e soltava, como ela gritava, mais e mais. Ele baixou uma mão pra acariciar o próprio púbis, o clitóris dela, nisso outro atacou por trás. Não acreditei no que via, ela tinha duas picas dentro, uma usa a palavra: buceta e outra no rabo, minha bonequinha… não sei quantos orgasmos ela teve a mais, perdi a conta. Assim ficaram por um bom tempo, um de frente pro outro, levantavam e abaixavam ela, e ela devorava os dois membros ao mesmo tempo.
Isso não ia durar muito mais, apesar de eles se revezarem e descansarem, ela estava constantemente com uma ou duas picas dentro. Quando cansaram de meter nela, jogaram ela na cama como um saco de batatas. Sabrina se ajeitou de quatro, apontando o rabo e a buceta pro meu lado, me perguntou se eu tava gostando do que via, enquanto se arqueava e empinava ainda mais a bunda. De novo, meu pau tava duro, ouvi ela reclamar: ‘vamos, garotos! Meu rabo quer carne’, enquanto separava as nádegas com as mãos e oferecia tudo que tinha. Então, de novo ao ataque, um por um, passavam uma perna de cada lado e enfiavam a rola no rabo ou na buceta, ela só respondia com gritos. Que puta que ela era…
O rabo dela não aguentava tanta carne, cada um que passava deixava metade da rola pra fora. Num momento, um dos caras metia e tirava a rola, e os outros me mostravam como tinham deixado o cu dela: o esfíncter dilatado, um buraco de quatro ou cinco centímetros que não conseguia fechar. O cara continuou assim, e ela implorou:
-Quero seu gozo…
Ele meteu e meteu até não aguentar mais, tirou o membro endurecido, apontou pro cratera e soltou um jato de porra que se perdeu na profundidade, depois outro e outro, até começar a transbordar. Então enfiou de novo até o fundo, fazendo a porra escorrer pelos caras, pelos lábios e pelo cuzinho dela, enquanto ela não parava de esfregar o clitóris.
Quando terminou, me disse:
-Viu o que é uma rola! Isso é transar, agora bate uma pra mim, disse, o show acabou…
Ela se ajeitou no tapete, a menos de um metro de onde eu tava, cara a cara. Os três restantes a rodearam, e ela começou a chupar as picas deles. Membros, um por um, ou juntando dois, e até os três ‘quero gozo’ ela exigia de vez em quando, um a um foram se aproximando para satisfazê-la, ela não tirava os olhos dos meus, me queimava com o olhar, sua língua e seus lábios não paravam de se mexer. Quando o primeiro ficou pronto, encostou no rosto dela, ela abriu a boca e passou a língua na base da glande, ele começou a gozar, jorrinho após jorrinho ela foi recebendo o gozo quente, ainda não tinha terminado de chupar quando o segundo se derramou nela, esse soltava jorros como uma mangueira, um atrás do outro, ela abria a boca mas era demais, ela saboreava, parte escapou pelas bochechas e escorreu para os peitos, com as mãos ela brincava neles fazendo uma bagunça. Enquanto o último se preparava, com as mãos ela juntou os restos de gozo na boca, abriu e me mostrou como estava cheia de líquido branco, engoliu tudo, ‘que gostoso!’ disse abrindo a boca de novo e me mostrando agora vazia. O quarto macho também chegava, ofereci meu pau mas obviamente ela preferiu o outro, de uma bocada enfiou o máximo que pôde até o fundo da garganta, comeu mais da metade do pau dele, o cara reclamava de prazer, ela franzia a testa e só soltava ‘mmm! mmm!’, o cara estava descarregando o esperma direto na garganta, Sabrina engolia tudo!
A baixinha transbordava de prazer
-Posso te comer? - perguntei
-Agora não, você não queria só olhar? tô exausta… - foi a resposta dela
Não aguentei mais e acabei gozando no chão pela segunda vez…
Depois daquele dia, combinamos de repetir essa experiência uma vez por mês, preferia compartilhá-la a perdê-la, o problema é que ela cada vez esperava mais ansiosa por aquele dia e cada vez se afastava mais de mim, assim seguimos por dois anos, finalmente o desfecho, ela me deixou, foi embora com outro, era evidente que entre os dois havia ‘uma diferença’ que eu nunca poderia alcançar, devia ter imaginado desde o começo… pra mim ela continua sendo minha esposa, ainda a amo…
Se você é maior de idade Você pode me escrever com o título 'SABRINA' para dulces.placeres@live.com
0 comentários - Sabrina Gostosa