Primero, todas las entregas de los mejores post de mi esposa
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4084661/Mi-amada-esposa---parte-1-de-3-.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4389002/Mi-amada-esposa---parte-2-de-3-.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4436535/Mi-amada-esposa---parte-3-de-3.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4802856/Mi-amada-esposa-parte-4.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4802863/Mi-amada-esposa---parte-5.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4868469/Mi-amada-esposa---parte-6.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4896522/Mi-amada-esposa---parte-7.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4905961/Mi-amada-esposa---parte-8.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4915721/Mi-amada-esposa---parte-9.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4956318/Mi-amada-esposa---parte-10.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4965835/Mi-amada-esposa---parte-11.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4974651/Mi-amada-esposa---parte-12.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4985411/Mi-amada-esposa---parte-13.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4991203/Mi-amada-esposa---parte-14.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/5001091/Mi-amada-esposa---parte-15.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/5030636/Mi-amada-esposa---parte-16.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/5156341/Mi-amada-esposa---parte-17.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/5160465/Mi-amada-esposa---parte-18.html
Como siempre, podes escribirnos a dulces.placeres@live.com, te leemos
Gracias por los puntos y comentarios
MI ESPOSA, MI AMIGO
Conocí a Daniel en días de adolescencia, el llegó al barrio con su familia, se mudaba a la vieja casona de los Rodríguez, un matrimonio veterano de años de conocidos que a su vez se mudaban a un pequeño departamento céntrico
Yo le llevaba dos años de edad y pronto pegamos onda y en poco tiempo fue uno más de la barrita de amigos del vecindario, solíamos jugar futbol en la plaza cercana, tardes de piscina en el club barrial, o solo hablando hasta el anochecer de las chicas del barrio, en esos días de incipiente despertar sexual
Tal vez nuestro único contrapunto fuera que el era fanático de Estudiantes, mientras yo simpatizaba por Gimnasia de la Plata, y solía ser bastante molesto a la hora de refregarme en el rostro todos los títulos que ellos tenían, y cada clásico que nos tocaba enfrentarnos solían ser una tortura, los días anteriores y los posteriores
Pero ese pequeño detalle no impediría que en poco tiempo fuéramos los mejores amigos, ese tipo al que le cuentas todo y te haces tan transparente que al verlo es como verte en el espejo
Pasaron los años, y con veintisiete me sentí demasiado adulto como para seguir viviendo en la casa de mis padres, él con veinticinco, siendo único hijo era el mimado de mamá, hacía unos años que su papá había fallecido, así que el holgazán no tenía la menor intención de marcharse del nido.
Fue en esos días, una noche como tantas, como era un poco nuestra costumbre, fuimos a bailar a un boliche que estaba de moda, había mucha gente y el ambiente estaba muy denso, con esa molesta atmósfera donde se mezcla calor, humedad, transpiración y el humo de los cigarros.
Después de un par de horas habíamos bailado con una y con otra, compartido algunos tragos, pero nada, solo roces pasajeros y fue cuando sin querer mis ojos se posaron en ella, estaba sentada en la barra charlando con su amiga, enfundada en un vestidito negro, ajustado, que se hacía amplio en las caderas y volaba suelto sobre sus muslos, a medio muslo para ser más preciso, dejándome ver unas más que hermosas piernas, tomaba un trago bebiendo de un sorbete, marcando una norme trompa que se me hacía muy sexi, con su larga cabellera rubia que movía de lado a lado como una leona, llegando a la línea de la cola. Estaba lo demasiado cerca como para poder naufragar en sus enormes ojos verdes que parecieron iluminar toda mi sexualidad, aunque ella ignorara mi presencia
Fue tal mi encandilamiento que cuando me di cuenta, Daniel se había acercado y le estaba hablando como para conquistarla, ella se reía y movía su cabeza de lado a lado en forma negativa mientras yo tragaba saliva maldiciendo por lo tonto que había sido al dejar pasar la oportunidad.
Después de eternos cinco minutos mi amigo desistió en la conquista dado que esa chica le puso distancia a cada embate, me sentí libre, mi oportunidad, di un pequeño rodeo para no sonar tan evidente y me animé a la conquista
Ella estaba con su amiga y me acerqué a hablar de cualquier cosa, le pedí al barman un nuevo trago para las chicas y también uno para mí, y aunque en ese momento éramos tres personas, yo solo me perdía en sus enormes ojos verdes, y la observaba tan directo al extremo de incomodarla y que ella me quitara la mirada
Laura, ese era su nombre, solo me rechazaba sutilmente en cada ataque y me di cuenta que con esa táctica correría la misma suerte que Daniel, mi amigo
Decidí improvisar, la tomé de la muñeca y le dije que me acompañara a bailar, ella no quiso, pero insistí y fue un poco a la fuerza, como un macho primitivo que la arrastré a mi lado, incluso para apartarla de su amiga quien había quedado en la barra
Solo bailamos un poco, y ella que parecía desentendida de mi presencia, poco a poco comenzó a levantar su mirada para verme directo a mis ojos, y ahí entendí que empezaba a ganar la partida
Le ofrecí ir al patio trasero, cuyo techo era un manto negro tenido de infinitas estrellas con una luna casi llena que oficiaba como un gran farol pendiendo en la nada misma
Empezarían los besos, los abrazos, los toqueteos y la amplitud inferior de su vestido me permitía intentar llegar a lo prohibido, y aunque Laura se moría en deseo me dejó ver que ese no era el sitio correcto
Nos despedimos de nuestros amigos y poco después terminábamos desnudos en la cama de un motel, en el principio de una relación de amor que perdura hoy en día
Nos enamoramos, y alguna vez, en alguna salida, fuimos cuatro, ella, yo, Daniel, mi mejor amigo y Alejandra, la mejor amiga de la que ya era mi mujer
Daniel siempre bromeaba con esa situación del boliche en la que él había sido rechazado por Laura, decía que ella estaba conmigo solo para no perderle el rastro a él, y que todos sabíamos que tarde o temprano el destino los uniría y que ella se arrepentía cada día de haberse quedado con la peor parte, era recurrente con ese tema, incluso se lo dijo muy serio a Ale en esa primera cita, y todos mantuvimos la seriedad, hasta que la cara de confusión de esa chica nos hizo estallar en risas.
Tiempo después, ellos nos sorprenderían con la noticia de un embarazo y un inminente casamiento, a lo que luego de nuestras felicitaciones Laura le reprochó en forma cómica 'la traición que eso suponía al amor eterno que Daniel siempre le había jurado'
Luego nos distanciaríamos un poco, pero no lo suficiente, es que un hijo lleva demasiado tiempo, y sumado a las actividades profesionales nos les quedaban ganas de demasiadas reuniones, y mientras Laura y yo parecíamos compartir nuestro vuelo de pareja en medio de las nubes, el viaje de Daniel y Ale parecía dirigirse a un centro de tormentas
Supimos que las cosas no andaban del todo bien entre ellos, Daniel me contaba su parte a mi, Ale hacía lo propio con Laura, y en los encuentros de pareja las discusiones eran moneda corriente, ni siquiera se preocupaban por mantener las apariencias y se tiraban con munición gruesa, y siempre terminábamos nosotros poniendo paño fríos a las discusiones
La traición de Alejandra marcaría el punto de no retorno de la pareja, una infidelidad confesa supuso romper definitivamente el corazón de Daniel, y empezarían el tortuoso camino del divorcio
Mi amigo empezaría a perderse en la depresión de sus propios laberintos, parecía desanimado, sin ganas de vivir, un poco echado al abandono y en nuestros cruces solía hacerse el galán con Laura como siempre lo hacía, con las mismas fuerzas con las que intentaba reprocharle el momento en que le presentara aquel día a Alejandra, la verdad es que nos preocupaba su presente
Decidimos una noche cualquiera invitarlo a cenar, no sé, era charlar, que sintiera nuestra compañía, que no estaba solo, que seguíamos siendo los mismos amigos de siempre
Llegada esa noche, yo estaba perdido en la cocina, me gustaba agasajar a mis invitados, Laura estaba en nuestro cuarto buscando entre sus cosas que ropa ponerse, muy típico de mujeres, ella me sorprendería, preguntándome que me parecía, como le quedaba
Ella estaba bajo la entrada a la cocina, enfundada en ese mismo vestido negro con el que nos conocimos esa noche, que por razones emotivas había guardado entre sus recuerdos, honestamente se me paralizó el corazón, por un lado, reviví en mi cabeza todo lo sucedido, me trasporté a ese momento, al principio, por otro, Laura ahora tenía cuerpo de mujer, ya no era una jovencita, y solo me pareció perfecta, irresistible
Ella me dijo que solo era una broma, puesto que ya no se veía en edad para ese vestido, pero insistí para que se lo dejara puesto, que me diera el gusto por esa noche
Cuando llegó Daniel traía un postre entre sus manos, su rostro era inexpresivo y solo era notorio que estaba más por obligación que por gusto, le di un abrazo cariñoso, me partía el alma verlo así y no saber como ayudarlo, pasamos, llamé a Laura para que lo saludara, ella estaba en la cocina con los últimos preparativos, y cuando ella se hizo presente, yo solo me quedé observando a Daniel y si, fue obvio que al verla, sus recuerdos se hicieron presentes, y una sonrisa resplandeciente como el amanecer se dibujó en sus labios
Guau! - exclamó - Laura... me dejas sin palabras... estás hermosa mujer
Meneó la cabeza de lado a lado en forma de negación y siguió ahora dirigiéndose a mi
Amigo, sos un suertudo, la mujer que me perdí...
Y si, Laura estaba más vieja, con sus cabellos que ahora apenas llegaban a sus hombros, pero como a un buen vino, los años le sentaban bien, se sentó a la cabecera de la mesa y nosotros a los lados, entre platos y copas de vino la charla siempre estuvo girando en torno a la relación que había empezado esa noche, recuerdos, risa, complicidad, en una atmósfera muy íntima, con demasiada amistad, y conforme corrían los minutos y el alcohol iba soltando nuestras lenguas las palabra se hacían más y más peligrosas, Daniel empezó a ser mas directo, más punzante, y solo dijo que Laura era una mujer espectacular, que realmente hubiera dado todo lo que tenía por solo estar una noche en mi cama con ella, y que nunca se terminaría de arrepentir de esa noche, de haber claudicado en el intento y un poco que me había odiado en el momento que veía como yo la arrastraba a bailar
Mi amigo en verdad hablaba desde el alma, Laura sonreía porque nunca le habían hablado de esa manera, y solo lo tomaba con su mano por el antebrazo, de una manera muy cariñosa
Fui por otra botella y de paso, puse un poco de música, esa música de nuestra época, de años atrás, de cuando éramos jóvenes y sin planearlo la atmósfera se puso más y más caliente, mi amigo miró a los ojos a mi mujer, la tomó por el brazo y le dijo
Esta vez no me vas a decir que no...
Fueron a un lado y se pusieron a bailar, no tan separados, no tan juntos, fui un observador a la distancia acariciando con mi dedo índice el borde de la copa de vino que oficiaba de compañera, solo era muy caliente par mi ver la situación que se estaba dando, pasó un tema, llegó otro y luego uno mas lento, él la abrazó con ganas por la cintura y la atrajo contra él pegados, y Laura solo rodeó con sus brazos su cuello, parecieron olvidarse por un momento de mi presencia y yo solo sentí hervir mi sexo entre las piernas y todo se precipitaría al ver a mi esposa pararse en puntas de pies para llegar con sus labios a los de mi amigo del alma, y siguieron un rato así, la manos de Daniel bajaron a los glúteos de Laura, él parecía decidido a tomarlo todo, sin permiso, sin respeto, mi mujer solo permitía que él avanzara y ganara terreno y yo, yo sentía la locura de ser espectador de todo, en mi cara, el amor de mi vida, el amigo del alma
Me levanté desde el comedor principal, pasé discretamente por un lado de ellos para ir a sentarme en al sillón más amplio del living, para estar más cómodo, para ver mejor toda la escena, y en un momento Laura se percató de mi cambio de lugar, pareció recordar que yo era su esposo y que yo estaba presente, entonces dejó a Daniel de lado y vino por mi, se acomodó arrodillada sobre el sillón con sus piernas a los lados de las mías, sacando mi verga dura de entre mis ropas, se subió un poco el vestido y la noté hacer su tanga a un lado, tomó mi sexo y solo se la comió por completo, estaba lubricada como nunca, me pareció exquisito, puso sus brazos sobre mis hombros y solo empezó a cabalgar arqueando muy rico una y otra vez su cintura, me besaba, gemía, pero su mirada iba directo a los ojos de Daniel que a esa altura se había desnudado y se había sentado a nuestro lado, ahora él estaba como observador masturbándose lentamente, en un juego de provocación y deseo mutuo
Laura, sin dejar de cabalgarme, llevó una de sus manos al pecho de mi amigo, lo acarició mientras yo le soltaba la parte superior del vestido y le besaba las tetas, ella luego bajó y se prendió a su verga para masturbarlo con deseo
Mi esposa después de unos minutos se inclinó de lado y empezó a chupársela muy rico, y se sentían nítidos los sonidos de sus jaleos bucales y llegó el punto en que solo se concentraba en lamerle la verga a Daniel, por lo que yo seguí cogiéndola desde mi posición con mis manos llenas con sus enormes cachetes traseros
Em algum momento, ela parou de lamber e, segurando o pau dele pela base com a mão direita, disse diretamente:
"Quero que você me coma, quero seu pau!"
Laura saiu de onde estava, deixou o vestido e a calcinha caírem e foi até ele, montando-o, e foi muito quente para mim ver como meu amor engolia todo o pau do meu melhor amigo, até o fundo, e como ela começava a curtir, pulando como uma possessa, enquanto era minha vez de tirar a roupa.
Então me levantei e dei a volta no sofá, indo por trás do encosto, pegando-a pelos cabelos. Agora eu enfiava meu pau na boca dela, e ela gemia como se estivesse perdida entre as duas frentes de ataque.
Percebi que estava muito excitado, demais, e sabia que ia gozar logo se continuasse aquele jogo. Por isso, decidi apenas me afastar por alguns minutos para esfriar, indo para uma das poltronas individuais que estavam na frente.
Só me sentei como um espectador privilegiado, observava o pau do meu amigo entrando e saindo por completo, enquanto ele já tinha enfiado alguns dedos no cu dela. Era muito excitante, afinal, não era qualquer mulher, Laura era MINHA mulher!
De vez em quando, ela virava o rosto só para ver o que eu estava fazendo. Devia adivinhar que eu estava muito excitado e se excitava com o jogo que eu fazia. Eu só precisava me acalmar um pouco, evitava me tocar, nem que fosse um pouquinho, porque sabia que gozaria se fizesse isso.
Minha esposa então, como uma acrobata de circo, saiu de onde estava, apoiando a perna direita no sofá e usando o encosto como apoio para o joelho esquerdo. Ela posicionou a buceta no rosto do Daniel e começou a mover a pélvis para frente e para trás, garantindo que recebesse um sexo oral delicioso, me olhando de vez em quando, gemendo, acariciando os próprios seios. Era muito puta, muito puta mesmo.
Depois de um tempo prudente, quando já estava cheia de orgasmos, ela simplesmente voltou para o meu lado. A poltrona era pequena, mas ela se virou para se acomodar e enfiar meu pau novamente no fundo da sua buceta. Eu quase não conseguia me mexer, preso e limitado pelos... Apoiado nos braços laterais do assento, só conseguia enfiar as tetinhas dela na boca e mordiscar seus mamilos, enquanto agora como espectador, Daniel batia uma punheta observando a cena.
Meu amigo veio então por trás, se posicionou entre minhas pernas, e deu umas batidinhas com o pau nas nádegas da Laura, não tínhamos combinado, nem insinuado, nada, simplesmente aconteceu, ele penetrou com lentidade por trás e à medida que o esfínter guloso da minha amor cedia à entrada do intruso, eu sentia como inconscientemente ela ia cravando as unhas afiadas na minha pele.
Como disse, eu não podia me mexer, e menos agora com o peso extra do Daniel que se encostou sobre minha mulher, não podia mover meu pau dentro dela, mas conseguia dimensionar com um prazer indescritível, o vai e vem do sexo do meu amigo brincando no outro buraco, tão perto, tão longe.
O rosto da minha amada ao estar duplamente invadida se transformou como nunca se tinha visto, com aquelas feições quebradas que desenham a dor e o prazer se misturando num todo, seus gemidos ficaram agudos e até estridentes, ela naufragava entre os dois males que a submetiam sem piedade.
E os atritos próximos do meu amigo foram demais, senti que ia gozar, não consegui segurar e recebi um beijo eterno e profundo da minha amada Laura nos segundos em que ejaculei dentro da sua buceta.
Daniel continuou comendo ela pelo cu por um bom tempo enquanto meu pau perdia pouco a pouco a reação e eu sentia minha porra escorrendo do interior dela.
Em um momento meu amigo a pegou pelos cabelos e a levou de joelhos, quase prostrada aos meus pés e começou a se masturbar bem perto do rosto dela, era uma imagem muito pornô, e Laura só abriu a boca esperando sua hora, enquanto acariciava os peitos e esfregava com fúria desmedida a ppk.
Ele começou a gozar com força, no rosto da minha amor, e na boca dela, a porra saltava para todos os lados como uma cachoeira descontrolada, e ela só curtia naquela pose, com a suficiente... esperteza suficiente para deixar nosso amigo encher sua boca de porra, com provocação o bastante para me deixar observar como ela brincava com aquele líquido que não era do seu marido, com gula suficiente para ir engolindo aos poucos até quase não deixar nada pelo caminho.
Um sorriso pecaminoso seguiria aquele fim de jogo e posso dizer que até hoje ainda me lembro como uma fotografia na minha mente daqueles lábios esbranquiçados impregnados pelo sêmen do Daniel, e toda vez que a beijo e meto minha língua na sua boca, inconscientemente minha mente viaja para aquele exato momento.
Me senti satisfeito, pleno, feliz, mas o Daniel, talvez preferisse não se contentar com um único tiro, talvez não soubesse se teria outra oportunidade de poder comer a esposa do amigo, e com pouco esforço, tinha outra ereção pronunciada, e a Laura, notaria assim como eu estava notando.
Ela foi pra cima dele, cavalgou, a excitava muito aquela posição onde ela podia dominar o jogo e se mover a seu bel-prazer, o pau duro do meu amigo entrava de novo e de novo na sua buceta.
Da minha parte, só tinha ficado de fora, como um bobo iniciante estava me masturbando com o que via, minha esposa nas mãos de outro, seus gemidos, seus movimentos, a perfeição da sua bunda, e, acima de tudo, ver como o cu dela tinha ficado todo dilatado.
A Laura não era de falar muito na hora do sexo, mas o pouco que falava, era com palavras certas e afiadas, era evidente que ela também ficava excitada com o que eu estava fazendo com o que ela estava me dando, num ponto ela disse buscando contato visual:
"Meu amor, te deixa com tesão ver sua mulher nas mãos do seu melhor amigo?"
Só me aproximei e acabei gozando muito forte nas suas nádegas, não consegui segurar e em pouco tempo o Daniel faria o mesmo, enchendo também a buceta dela de porra como eu tinha feito pouco antes.
Agora sim seria o final da história.
É difícil dar um fechamento pra uma história tão recente porque honestamente, não sabemos se essa história acabou.
Conversei com Daniel, conversei com Laura, acho que naquele momento os planetas simplesmente se alinharam, sei lá, a depressão do meu amigo, ver Laura como na primeira vez, as palavras misturadas com álcool e com a música, foi natural, tão natural quanto agora parece loucura querer planejar de novo, porque naquela noite nada foi planejado.
Somos seres racionais, com pensamentos, com medos, imperfeitos, Laura é minha esposa, Daniel é meu amigo e sabemos que, se avançarmos nessa loucura, cedo ou tarde alguém vai se machucar.
Só tenho certeza de uma coisa: ela é minha esposa, ele é meu amigo.
Se você gostou da história, pode me escrever com o título MINHA ESPOSA, MEU AMIGO para dulces.placeres@live.com
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4084661/Mi-amada-esposa---parte-1-de-3-.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4389002/Mi-amada-esposa---parte-2-de-3-.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4436535/Mi-amada-esposa---parte-3-de-3.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4802856/Mi-amada-esposa-parte-4.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4802863/Mi-amada-esposa---parte-5.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4868469/Mi-amada-esposa---parte-6.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4896522/Mi-amada-esposa---parte-7.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4905961/Mi-amada-esposa---parte-8.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4915721/Mi-amada-esposa---parte-9.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4956318/Mi-amada-esposa---parte-10.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4965835/Mi-amada-esposa---parte-11.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4974651/Mi-amada-esposa---parte-12.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4985411/Mi-amada-esposa---parte-13.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4991203/Mi-amada-esposa---parte-14.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/5001091/Mi-amada-esposa---parte-15.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/5030636/Mi-amada-esposa---parte-16.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/5156341/Mi-amada-esposa---parte-17.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/5160465/Mi-amada-esposa---parte-18.html
Como siempre, podes escribirnos a dulces.placeres@live.com, te leemos
Gracias por los puntos y comentarios
MI ESPOSA, MI AMIGO
Conocí a Daniel en días de adolescencia, el llegó al barrio con su familia, se mudaba a la vieja casona de los Rodríguez, un matrimonio veterano de años de conocidos que a su vez se mudaban a un pequeño departamento céntrico
Yo le llevaba dos años de edad y pronto pegamos onda y en poco tiempo fue uno más de la barrita de amigos del vecindario, solíamos jugar futbol en la plaza cercana, tardes de piscina en el club barrial, o solo hablando hasta el anochecer de las chicas del barrio, en esos días de incipiente despertar sexual
Tal vez nuestro único contrapunto fuera que el era fanático de Estudiantes, mientras yo simpatizaba por Gimnasia de la Plata, y solía ser bastante molesto a la hora de refregarme en el rostro todos los títulos que ellos tenían, y cada clásico que nos tocaba enfrentarnos solían ser una tortura, los días anteriores y los posteriores
Pero ese pequeño detalle no impediría que en poco tiempo fuéramos los mejores amigos, ese tipo al que le cuentas todo y te haces tan transparente que al verlo es como verte en el espejo
Pasaron los años, y con veintisiete me sentí demasiado adulto como para seguir viviendo en la casa de mis padres, él con veinticinco, siendo único hijo era el mimado de mamá, hacía unos años que su papá había fallecido, así que el holgazán no tenía la menor intención de marcharse del nido.
Fue en esos días, una noche como tantas, como era un poco nuestra costumbre, fuimos a bailar a un boliche que estaba de moda, había mucha gente y el ambiente estaba muy denso, con esa molesta atmósfera donde se mezcla calor, humedad, transpiración y el humo de los cigarros.
Después de un par de horas habíamos bailado con una y con otra, compartido algunos tragos, pero nada, solo roces pasajeros y fue cuando sin querer mis ojos se posaron en ella, estaba sentada en la barra charlando con su amiga, enfundada en un vestidito negro, ajustado, que se hacía amplio en las caderas y volaba suelto sobre sus muslos, a medio muslo para ser más preciso, dejándome ver unas más que hermosas piernas, tomaba un trago bebiendo de un sorbete, marcando una norme trompa que se me hacía muy sexi, con su larga cabellera rubia que movía de lado a lado como una leona, llegando a la línea de la cola. Estaba lo demasiado cerca como para poder naufragar en sus enormes ojos verdes que parecieron iluminar toda mi sexualidad, aunque ella ignorara mi presencia
Fue tal mi encandilamiento que cuando me di cuenta, Daniel se había acercado y le estaba hablando como para conquistarla, ella se reía y movía su cabeza de lado a lado en forma negativa mientras yo tragaba saliva maldiciendo por lo tonto que había sido al dejar pasar la oportunidad.
Después de eternos cinco minutos mi amigo desistió en la conquista dado que esa chica le puso distancia a cada embate, me sentí libre, mi oportunidad, di un pequeño rodeo para no sonar tan evidente y me animé a la conquista
Ella estaba con su amiga y me acerqué a hablar de cualquier cosa, le pedí al barman un nuevo trago para las chicas y también uno para mí, y aunque en ese momento éramos tres personas, yo solo me perdía en sus enormes ojos verdes, y la observaba tan directo al extremo de incomodarla y que ella me quitara la mirada
Laura, ese era su nombre, solo me rechazaba sutilmente en cada ataque y me di cuenta que con esa táctica correría la misma suerte que Daniel, mi amigo
Decidí improvisar, la tomé de la muñeca y le dije que me acompañara a bailar, ella no quiso, pero insistí y fue un poco a la fuerza, como un macho primitivo que la arrastré a mi lado, incluso para apartarla de su amiga quien había quedado en la barra
Solo bailamos un poco, y ella que parecía desentendida de mi presencia, poco a poco comenzó a levantar su mirada para verme directo a mis ojos, y ahí entendí que empezaba a ganar la partida
Le ofrecí ir al patio trasero, cuyo techo era un manto negro tenido de infinitas estrellas con una luna casi llena que oficiaba como un gran farol pendiendo en la nada misma
Empezarían los besos, los abrazos, los toqueteos y la amplitud inferior de su vestido me permitía intentar llegar a lo prohibido, y aunque Laura se moría en deseo me dejó ver que ese no era el sitio correcto
Nos despedimos de nuestros amigos y poco después terminábamos desnudos en la cama de un motel, en el principio de una relación de amor que perdura hoy en día
Nos enamoramos, y alguna vez, en alguna salida, fuimos cuatro, ella, yo, Daniel, mi mejor amigo y Alejandra, la mejor amiga de la que ya era mi mujer
Daniel siempre bromeaba con esa situación del boliche en la que él había sido rechazado por Laura, decía que ella estaba conmigo solo para no perderle el rastro a él, y que todos sabíamos que tarde o temprano el destino los uniría y que ella se arrepentía cada día de haberse quedado con la peor parte, era recurrente con ese tema, incluso se lo dijo muy serio a Ale en esa primera cita, y todos mantuvimos la seriedad, hasta que la cara de confusión de esa chica nos hizo estallar en risas.
Tiempo después, ellos nos sorprenderían con la noticia de un embarazo y un inminente casamiento, a lo que luego de nuestras felicitaciones Laura le reprochó en forma cómica 'la traición que eso suponía al amor eterno que Daniel siempre le había jurado'
Luego nos distanciaríamos un poco, pero no lo suficiente, es que un hijo lleva demasiado tiempo, y sumado a las actividades profesionales nos les quedaban ganas de demasiadas reuniones, y mientras Laura y yo parecíamos compartir nuestro vuelo de pareja en medio de las nubes, el viaje de Daniel y Ale parecía dirigirse a un centro de tormentas
Supimos que las cosas no andaban del todo bien entre ellos, Daniel me contaba su parte a mi, Ale hacía lo propio con Laura, y en los encuentros de pareja las discusiones eran moneda corriente, ni siquiera se preocupaban por mantener las apariencias y se tiraban con munición gruesa, y siempre terminábamos nosotros poniendo paño fríos a las discusiones
La traición de Alejandra marcaría el punto de no retorno de la pareja, una infidelidad confesa supuso romper definitivamente el corazón de Daniel, y empezarían el tortuoso camino del divorcio
Mi amigo empezaría a perderse en la depresión de sus propios laberintos, parecía desanimado, sin ganas de vivir, un poco echado al abandono y en nuestros cruces solía hacerse el galán con Laura como siempre lo hacía, con las mismas fuerzas con las que intentaba reprocharle el momento en que le presentara aquel día a Alejandra, la verdad es que nos preocupaba su presente
Decidimos una noche cualquiera invitarlo a cenar, no sé, era charlar, que sintiera nuestra compañía, que no estaba solo, que seguíamos siendo los mismos amigos de siempre
Llegada esa noche, yo estaba perdido en la cocina, me gustaba agasajar a mis invitados, Laura estaba en nuestro cuarto buscando entre sus cosas que ropa ponerse, muy típico de mujeres, ella me sorprendería, preguntándome que me parecía, como le quedaba
Ella estaba bajo la entrada a la cocina, enfundada en ese mismo vestido negro con el que nos conocimos esa noche, que por razones emotivas había guardado entre sus recuerdos, honestamente se me paralizó el corazón, por un lado, reviví en mi cabeza todo lo sucedido, me trasporté a ese momento, al principio, por otro, Laura ahora tenía cuerpo de mujer, ya no era una jovencita, y solo me pareció perfecta, irresistible
Ella me dijo que solo era una broma, puesto que ya no se veía en edad para ese vestido, pero insistí para que se lo dejara puesto, que me diera el gusto por esa noche
Cuando llegó Daniel traía un postre entre sus manos, su rostro era inexpresivo y solo era notorio que estaba más por obligación que por gusto, le di un abrazo cariñoso, me partía el alma verlo así y no saber como ayudarlo, pasamos, llamé a Laura para que lo saludara, ella estaba en la cocina con los últimos preparativos, y cuando ella se hizo presente, yo solo me quedé observando a Daniel y si, fue obvio que al verla, sus recuerdos se hicieron presentes, y una sonrisa resplandeciente como el amanecer se dibujó en sus labios
Guau! - exclamó - Laura... me dejas sin palabras... estás hermosa mujer
Meneó la cabeza de lado a lado en forma de negación y siguió ahora dirigiéndose a mi
Amigo, sos un suertudo, la mujer que me perdí...
Y si, Laura estaba más vieja, con sus cabellos que ahora apenas llegaban a sus hombros, pero como a un buen vino, los años le sentaban bien, se sentó a la cabecera de la mesa y nosotros a los lados, entre platos y copas de vino la charla siempre estuvo girando en torno a la relación que había empezado esa noche, recuerdos, risa, complicidad, en una atmósfera muy íntima, con demasiada amistad, y conforme corrían los minutos y el alcohol iba soltando nuestras lenguas las palabra se hacían más y más peligrosas, Daniel empezó a ser mas directo, más punzante, y solo dijo que Laura era una mujer espectacular, que realmente hubiera dado todo lo que tenía por solo estar una noche en mi cama con ella, y que nunca se terminaría de arrepentir de esa noche, de haber claudicado en el intento y un poco que me había odiado en el momento que veía como yo la arrastraba a bailar
Mi amigo en verdad hablaba desde el alma, Laura sonreía porque nunca le habían hablado de esa manera, y solo lo tomaba con su mano por el antebrazo, de una manera muy cariñosa
Fui por otra botella y de paso, puse un poco de música, esa música de nuestra época, de años atrás, de cuando éramos jóvenes y sin planearlo la atmósfera se puso más y más caliente, mi amigo miró a los ojos a mi mujer, la tomó por el brazo y le dijo
Esta vez no me vas a decir que no...
Fueron a un lado y se pusieron a bailar, no tan separados, no tan juntos, fui un observador a la distancia acariciando con mi dedo índice el borde de la copa de vino que oficiaba de compañera, solo era muy caliente par mi ver la situación que se estaba dando, pasó un tema, llegó otro y luego uno mas lento, él la abrazó con ganas por la cintura y la atrajo contra él pegados, y Laura solo rodeó con sus brazos su cuello, parecieron olvidarse por un momento de mi presencia y yo solo sentí hervir mi sexo entre las piernas y todo se precipitaría al ver a mi esposa pararse en puntas de pies para llegar con sus labios a los de mi amigo del alma, y siguieron un rato así, la manos de Daniel bajaron a los glúteos de Laura, él parecía decidido a tomarlo todo, sin permiso, sin respeto, mi mujer solo permitía que él avanzara y ganara terreno y yo, yo sentía la locura de ser espectador de todo, en mi cara, el amor de mi vida, el amigo del alma
Me levanté desde el comedor principal, pasé discretamente por un lado de ellos para ir a sentarme en al sillón más amplio del living, para estar más cómodo, para ver mejor toda la escena, y en un momento Laura se percató de mi cambio de lugar, pareció recordar que yo era su esposo y que yo estaba presente, entonces dejó a Daniel de lado y vino por mi, se acomodó arrodillada sobre el sillón con sus piernas a los lados de las mías, sacando mi verga dura de entre mis ropas, se subió un poco el vestido y la noté hacer su tanga a un lado, tomó mi sexo y solo se la comió por completo, estaba lubricada como nunca, me pareció exquisito, puso sus brazos sobre mis hombros y solo empezó a cabalgar arqueando muy rico una y otra vez su cintura, me besaba, gemía, pero su mirada iba directo a los ojos de Daniel que a esa altura se había desnudado y se había sentado a nuestro lado, ahora él estaba como observador masturbándose lentamente, en un juego de provocación y deseo mutuo
Laura, sin dejar de cabalgarme, llevó una de sus manos al pecho de mi amigo, lo acarició mientras yo le soltaba la parte superior del vestido y le besaba las tetas, ella luego bajó y se prendió a su verga para masturbarlo con deseo
Mi esposa después de unos minutos se inclinó de lado y empezó a chupársela muy rico, y se sentían nítidos los sonidos de sus jaleos bucales y llegó el punto en que solo se concentraba en lamerle la verga a Daniel, por lo que yo seguí cogiéndola desde mi posición con mis manos llenas con sus enormes cachetes traseros
Em algum momento, ela parou de lamber e, segurando o pau dele pela base com a mão direita, disse diretamente:"Quero que você me coma, quero seu pau!"
Laura saiu de onde estava, deixou o vestido e a calcinha caírem e foi até ele, montando-o, e foi muito quente para mim ver como meu amor engolia todo o pau do meu melhor amigo, até o fundo, e como ela começava a curtir, pulando como uma possessa, enquanto era minha vez de tirar a roupa.
Então me levantei e dei a volta no sofá, indo por trás do encosto, pegando-a pelos cabelos. Agora eu enfiava meu pau na boca dela, e ela gemia como se estivesse perdida entre as duas frentes de ataque.
Percebi que estava muito excitado, demais, e sabia que ia gozar logo se continuasse aquele jogo. Por isso, decidi apenas me afastar por alguns minutos para esfriar, indo para uma das poltronas individuais que estavam na frente.
Só me sentei como um espectador privilegiado, observava o pau do meu amigo entrando e saindo por completo, enquanto ele já tinha enfiado alguns dedos no cu dela. Era muito excitante, afinal, não era qualquer mulher, Laura era MINHA mulher!
De vez em quando, ela virava o rosto só para ver o que eu estava fazendo. Devia adivinhar que eu estava muito excitado e se excitava com o jogo que eu fazia. Eu só precisava me acalmar um pouco, evitava me tocar, nem que fosse um pouquinho, porque sabia que gozaria se fizesse isso.
Minha esposa então, como uma acrobata de circo, saiu de onde estava, apoiando a perna direita no sofá e usando o encosto como apoio para o joelho esquerdo. Ela posicionou a buceta no rosto do Daniel e começou a mover a pélvis para frente e para trás, garantindo que recebesse um sexo oral delicioso, me olhando de vez em quando, gemendo, acariciando os próprios seios. Era muito puta, muito puta mesmo.
Depois de um tempo prudente, quando já estava cheia de orgasmos, ela simplesmente voltou para o meu lado. A poltrona era pequena, mas ela se virou para se acomodar e enfiar meu pau novamente no fundo da sua buceta. Eu quase não conseguia me mexer, preso e limitado pelos... Apoiado nos braços laterais do assento, só conseguia enfiar as tetinhas dela na boca e mordiscar seus mamilos, enquanto agora como espectador, Daniel batia uma punheta observando a cena.
Meu amigo veio então por trás, se posicionou entre minhas pernas, e deu umas batidinhas com o pau nas nádegas da Laura, não tínhamos combinado, nem insinuado, nada, simplesmente aconteceu, ele penetrou com lentidade por trás e à medida que o esfínter guloso da minha amor cedia à entrada do intruso, eu sentia como inconscientemente ela ia cravando as unhas afiadas na minha pele.
Como disse, eu não podia me mexer, e menos agora com o peso extra do Daniel que se encostou sobre minha mulher, não podia mover meu pau dentro dela, mas conseguia dimensionar com um prazer indescritível, o vai e vem do sexo do meu amigo brincando no outro buraco, tão perto, tão longe.
O rosto da minha amada ao estar duplamente invadida se transformou como nunca se tinha visto, com aquelas feições quebradas que desenham a dor e o prazer se misturando num todo, seus gemidos ficaram agudos e até estridentes, ela naufragava entre os dois males que a submetiam sem piedade.
E os atritos próximos do meu amigo foram demais, senti que ia gozar, não consegui segurar e recebi um beijo eterno e profundo da minha amada Laura nos segundos em que ejaculei dentro da sua buceta.
Daniel continuou comendo ela pelo cu por um bom tempo enquanto meu pau perdia pouco a pouco a reação e eu sentia minha porra escorrendo do interior dela.
Em um momento meu amigo a pegou pelos cabelos e a levou de joelhos, quase prostrada aos meus pés e começou a se masturbar bem perto do rosto dela, era uma imagem muito pornô, e Laura só abriu a boca esperando sua hora, enquanto acariciava os peitos e esfregava com fúria desmedida a ppk.
Ele começou a gozar com força, no rosto da minha amor, e na boca dela, a porra saltava para todos os lados como uma cachoeira descontrolada, e ela só curtia naquela pose, com a suficiente... esperteza suficiente para deixar nosso amigo encher sua boca de porra, com provocação o bastante para me deixar observar como ela brincava com aquele líquido que não era do seu marido, com gula suficiente para ir engolindo aos poucos até quase não deixar nada pelo caminho.
Um sorriso pecaminoso seguiria aquele fim de jogo e posso dizer que até hoje ainda me lembro como uma fotografia na minha mente daqueles lábios esbranquiçados impregnados pelo sêmen do Daniel, e toda vez que a beijo e meto minha língua na sua boca, inconscientemente minha mente viaja para aquele exato momento.
Me senti satisfeito, pleno, feliz, mas o Daniel, talvez preferisse não se contentar com um único tiro, talvez não soubesse se teria outra oportunidade de poder comer a esposa do amigo, e com pouco esforço, tinha outra ereção pronunciada, e a Laura, notaria assim como eu estava notando.
Ela foi pra cima dele, cavalgou, a excitava muito aquela posição onde ela podia dominar o jogo e se mover a seu bel-prazer, o pau duro do meu amigo entrava de novo e de novo na sua buceta.
Da minha parte, só tinha ficado de fora, como um bobo iniciante estava me masturbando com o que via, minha esposa nas mãos de outro, seus gemidos, seus movimentos, a perfeição da sua bunda, e, acima de tudo, ver como o cu dela tinha ficado todo dilatado.
A Laura não era de falar muito na hora do sexo, mas o pouco que falava, era com palavras certas e afiadas, era evidente que ela também ficava excitada com o que eu estava fazendo com o que ela estava me dando, num ponto ela disse buscando contato visual:
"Meu amor, te deixa com tesão ver sua mulher nas mãos do seu melhor amigo?"
Só me aproximei e acabei gozando muito forte nas suas nádegas, não consegui segurar e em pouco tempo o Daniel faria o mesmo, enchendo também a buceta dela de porra como eu tinha feito pouco antes.
Agora sim seria o final da história.
É difícil dar um fechamento pra uma história tão recente porque honestamente, não sabemos se essa história acabou.
Conversei com Daniel, conversei com Laura, acho que naquele momento os planetas simplesmente se alinharam, sei lá, a depressão do meu amigo, ver Laura como na primeira vez, as palavras misturadas com álcool e com a música, foi natural, tão natural quanto agora parece loucura querer planejar de novo, porque naquela noite nada foi planejado.
Somos seres racionais, com pensamentos, com medos, imperfeitos, Laura é minha esposa, Daniel é meu amigo e sabemos que, se avançarmos nessa loucura, cedo ou tarde alguém vai se machucar.
Só tenho certeza de uma coisa: ela é minha esposa, ele é meu amigo.
Se você gostou da história, pode me escrever com o título MINHA ESPOSA, MEU AMIGO para dulces.placeres@live.com
2 comentários - Minha esposa, meu amigo