When the boys arent

Primero, todas las entregas de los mejores post


http://www.poringa.net/posts/imagenes/4084661/Mi-amada-esposa---parte-1-de-3-.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/4389002/Mi-amada-esposa---parte-2-de-3-.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/4436535/Mi-amada-esposa---parte-3-de-3.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/4802856/Mi-amada-esposa-parte-4.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/4802863/Mi-amada-esposa---parte-5.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/4868469/Mi-amada-esposa---parte-6.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/4896522/Mi-amada-esposa---parte-7.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/4905961/Mi-amada-esposa---parte-8.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/4915721/Mi-amada-esposa---parte-9.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/4956318/Mi-amada-esposa---parte-10.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/4965835/Mi-amada-esposa---parte-11.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/4974651/Mi-amada-esposa---parte-12.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/4985411/Mi-amada-esposa---parte-13.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/4991203/Mi-amada-esposa---parte-14.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/5001091/Mi-amada-esposa---parte-15.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/5030636/Mi-amada-esposa---parte-16.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/5156341/Mi-amada-esposa---parte-17.html

http://www.poringa.net/posts/imagenes/5160465/Mi-amada-esposa---parte-18.html

Como siempre, podes escribirnos a dulces.placeres@live.com, te leemos

Gracias por los puntos y comentarios



WHEN THE BOYS ARENT


Siempre me gustaron los chicos, tuve muchos amores de una noche, de boliches, noches de besos calientes con un recién conocido y nada más, solo pasar un momento.
Alguna vez llegaría mi primer amor, el primero que se colaría en mi corazón, ese primer amor que nunca se olvida, el que te deja marcada, más, que aún era una tonta adolescente y en ese momento, pensaba que sería el hombre de mi vida
Amor de colegio secundario, estábamos todo el día juntos, llegaría nuestros viajes de estudios, por separados, con tres semanas de diferencias, donde todo se presta para portarse mal, y nos juramos no hacerlo, de hecho, yo fui un santa, pero a su regreso las cosas habían cambiado, pude notarlo. Y el mundo es demasiado pequeño, los chimentos, los rumores vuelan, y cuando llegaron a mi oído, bueno, solo asumir que las cosas no habían sido como las habíamos prometido
No tardaría en cortarme para siempre, es que me había vuelto insoportable para él, celosa, fastidiosa, herida en mi orgullo sin poder superar sus infidelidades, solo se terminó

Volví a mi vida de chicos al azar, a divertirme hasta que llegara el indicado, llegaría pasados mis veinte, cuando estudiaba enfermería y en unas jornadas de prácticas me cruzaría con un doctor, era muy mayor para mi, me doblaba en edad, nunca me había imaginado en una situación así, pero ese hombre era todo un hombre, maduro, seguro de sí mismo, me trataba como a una reina, me envolvía como a un regalo, me daba vueltas con sus palabras, me enseñó lo mejor del amor y fue el primero en llevarme a la cama, fue fantástico, glorioso, se preocupaba más por mi placer que por el suyo, y me arrancó los orgasmos que ningún otro hombre lograría arrancarme, hasta hoy puedo decir que sin dudas fue mi gran amor, y todo parecía ser perfecto en nuestro mundo
Pero todo se derrumbó cuando supe que él tenía otro mundo, un mundo paralelo, con esposa, con hijos, un doble vida, y las cosas ya no volvieron a ser como antes, pude sobrellevar el hecho unos seis meses más, donde una y otra vez sucumbí a sus falsas promesas de divorcio, algo que nunca haría

Ya era una mujer adulta, aunque sentía el dolor en lo profundo de mi pecho clavado como una daga, decidí volver al juego con chicos al azar, aunque ya me daba el gusto de no solo besos, sino alguna cogida casual.
Tenía veintisiete cuando me enamoraría por tercera vez, lo había conocido en una noche de boliche, esta vez no era un chiquillo de estudios secundarios, tampoco un doctor de doble vida, era un tierno empleado púbico que cogía muy rico
Yo le entregué el corazón y el se abusó de la situación, claro, tonta enamorada hacía cualquier cosa por él
A la hora del sexo no quería usar protección, todo natural, y yo tenía miedo de que me dejara, entonces accedía a hacer todo lo que el quisiera, le decía 'no me acabes adentro', 'no me acabes adentro', 'no me acabes adentro' y generalmente me hacía caso, pero más de una vez terminaba con la concha llena de leche.
Su amor por mí se terminó el día que le dije que estaba embarazada, y no solo estaría ahora con el corazón destrozado, sino con un crío en el vientre.

Tenía treinta y dos ya, con una hermosa hija en estudios primarios, ella era centro de mi vida, de mis estudios de enfermera había terminado como secretaria administrativa en un laboratorio de análisis clínicos, no era lo que más me gustaba, pero me permití vivir dignamente.
En ese sitio trabajaban chicas, sobre todo, y alguien que debo mencionar es Romina, una mujer de mi edad con quien en principio no me llevaba demasiado bien, me resultaba pedante, antipática, pero en verdad, yo no la conocía
Estaba en otro de mis pozos depresivos, me sentía ya muy madura, sin conseguir el amor de mi vida, empezaba a desesperarme, y el compañero que tenía en esos días, lo que llamaría mi cuarto amor masculino, era un auténtico bastardo, le gustaba el sexo violento, sádico, de golpes y sufrimientos, y a veces era demasiado, pero dentro de todo, podía tolerar eso, pero el hecho de que me fuera terriblemente infiel y me celara como si fuera una puta, iba demasiado lejos.

Y entre tantos conocidos, amigos, compañeras, quien yo menos pensaba sería quien notaría mis lágrimas a escondidas, mis angustias y mis pesares del alma.
Romina se acercaría a mí en esos días, sería sin quererlo mi confidente, quien pondría oído a mis palabras, y solo me sentí confortable en sus brazos
Empezamos a dialogar, a acercarnos, me hice un poco confidente, y fuimos compañeras cercanas primero, amigas después y ella tenía una forma particular de encarar la vida, soltera, siempre sería soltera por convicción, por propia decisión y solo decía que los hombres eran solo un pasatiempo

Pero a pesar de todo, no podía arrancarme, así como así a ese bastardo de mi corazón, y cuando todo se desmoronó entre nosotros dos, necesité un tiempo para procesar un nuevo duelo

Esa mañana había dejado a mi pequeña en el colegio, y después al empleo, como cada mañana, solo que estaba en un torbellino hormonal donde todo era negro, angustiada, dispersa, fui al baño de chicas y solo me senté sobre la tapa de uno de los inodoros a purgar mis penas y dejar escapara las lágrimas que contenía como un dique, a presión.
Cuando salí, en el cuarto, en los lavatorios, Romina me esperaba recostada sobre uno de ellos, sabía lo que me pasaba, estuvimos frente a frente, por segundos, cruzamos miradas, ella pasó las manos por mi rostro adueñándose de mis lágrimas que aun rodaban perdidas por mis mejillas, entonces dijo

Marcela, nunca te olvides de lo que voy a decirte, ya deja de derramar lágrimas por tipos que no valen la pena, tenés que tomar control sobre tu vida, las mujeres somos las que tenemos el poder, no lo notas?
Con lo que nosotras tenemos entre las piernas, podemos tener todas las que ellos tienen entre las piernas, podemos elegir, ellos no, podemos fingir un orgasmo, ellos no, podemos hacerle creer que son un tigre en la cama, también podes humillarlos, los hombres son vulnerables y como niños con su habilidad sexual
Y de última, un llanto, nadie resiste un llanto, y el mundo se pone de tu lado si es necesario

Yo respondí con la voz entrecortada, carcomida por la angustia

Pero... que pasa cuando te enamoras?

No, no, no, - respondió ella - error, no te enamoras, te gusta un chico? y tienes sexo y chau, nunca te quedas en su cama a dormir, nunca, ese es el primer error, es abrir la puerta a compromisos

Yo no entendía bien, pero ella seguía acariciando mi rostro, sus palabras eran muy dulces y sentí un impulso de acercarme un paso y besar sus labios, fue corto, apenas un toque, y ella dejo que lo hiciera, me retiré, la miré nuevamente, tanteando su reacción, no dijo nada, ahí estaba, volví a acercarme, esta vez la aferré y le di un beso más profundo, metí mi lengua buscando la suya, me permitió el acceso, y sentí su respiración agitada en ese encuentro, giramos nuestras cabezas, nuestras narices se cruzaron y el beso se hizo infinito, caliente, eterno
Volví a retirarme, volví a mirarla, entonces dijo

Vamos, dejemos esto aquí, tenemos trabajo por delante, sospecharán de nuestra ausencia

Ella me regaló un guiño de ojos cómplice y solo me dejó en soledad, y me quedé meditando sus palabras, en ese momento, en esa mañana de oficina, en ese día y en los días siguientes.
Ninguna de las dos volvió a tocar el tema, pero cada vez que nuestras miradas se cruzaban me parecía aun sentir el quemar de sus labios sobre lo míos
Pronto su eterna soltería se me haría normal, y admito que tomé parte de su filosofía de vida, hombres por una noche, sin importarme si el placer era solo el mío, metiendo solo el sexo en la cama, jamás el corazón
Y las cosas empezaron a funcionar, mi amor estaba blindado, basta de sufrir, y ciertamente, ese beso robado en el baño de la oficina estaría siempre presente en mis pensamientos, en mis recuerdos


When the boys arentRomina e eu começamos a sair de vez em quando à noite, como amigas, para nos divertir, quando eu conseguia deixar minha filha na casa dos meus pais. Não era sempre, mas acontecia de vez em quando.
Ela me fazia sentir viva, era o motor que movia meus sentimentos, o ar que alimentava o fogo. Sempre brincamos de mulher com mulher, sem ir além disso, só brincadeiras.

Natalia entrou em nossas vidas por acaso. Naquela noite, fomos a uma balada, música, dança, drinks, e nos cruzamos com ela e alguns outros amigos ocasionais.
Um dos caras sugeriu um jogo: duas pessoas frente a frente, rosto a rosto, e uma terceira, de cima, deixava cair uma folha de papel na vertical entre elas. O objetivo era ser rápido o suficiente e pegar a folha ao passar entre lábio e lábio. Mas claro, se a folha passasse rápido demais, o encontro de bocas entre desconhecidos se tornava inevitável.

A graça eram os pares aleatórios, homem e mulher, e as risadas que aqueles encontros boca a boca provocavam, onde os participantes ficavam surpresos e o resto comemorava com gargalhadas.
Foi quando essa garota se aproximou de mim — eu ainda não sabia o nome dela — e me desafiou a tentar. Eu ri como resposta, não me pareceu lógico, agradeci, afinal ela também era mulher.
Romina, que tinha sido testemunha involuntária da situação, ao ver minha recusa, propôs ser ela quem tomaria meu lugar no jogo.

Elas se sentaram frente a frente, e a situação despertou a curiosidade de um momento incomum: duas garotas.
Alguém se posicionou com a folha de papel para soltá-la, e na contagem de três, no meio do burburinho dos observadores, a folha passou rápido demais e suas bocas se encontraram. Mas, diferente de todos, que ficaram surpresos e envoltos em risadas, elas não se separaram. Se apertaram forte e se deram um beijo de língua interminável que durou alguns minutos, entre ovações e aplausos.

Depois dessa situação, Natalia se juntou a nós. nós, e éramos três mulheres nos divertindo e tomando uma ou outra bebida. Fomos dançar um pouco, as três, ou duas e outra acompanhando, Natalia, em algum momento ela me beijaria na boca e na minha surpresa só pude responder

— Você é muito linda — ela me disse com um sorriso tão intimidador quanto irrecusável.

Depois ela se virou, para ir para os braços da minha amiga, eu estava a uma curta distância, observando suas costas nuas, onde misturado com as luzes mutantes do lugar podia-se ler sobre sua coluna vertebral, uma tatuagem em cursiva com a legenda 'when the boys arent'.

Foi muito estranho e muito louco tudo, porque tudo se misturou com tudo, danças, bebidas, beijos e até me pareceu natural saborear a língua da minha amiga e daquela estranha que se intrometeu entre nós.

Romina sugeriu que já era o suficiente, estava tarde, e poderíamos continuar nos divertindo as três em outro lugar e assim apenas entramos em um táxi e partimos para sua casa.

Eram cerca de cinco da manhã quando chegamos ao apartamento da Romina, estávamos um pouco bêbadas, com aquelas risadas estúpidas que incomodam pessoas que estão dormindo e que logo terão que ir trabalhar, mas isso tentávamos calar uma à outra, mas o clima festivo que havia entre as três fazia fracassar as tentativas de ser corretas.

Tudo mudaria ao fechar a porta de entrada principal, já na intimidade do quarto, Romina, Natalia e eu nos olharíamos nos olhos como nunca havíamos feito, minha amiga avançou ao meu lado e com uma seriedade imprópria nela, me fez recuar até um sofá lateral e me disse:

— Marcela, senta, agora você vai ver o quão pouco os homens nos fazem falta.

Ela apenas me deixou e se afastou a apenas um metro, onde Natalia a esperava no sofá principal, se colocaram frente a frente, começaram a se beijar muito gostoso, com aqueles beijos enormes, platônicos, de filmes, uma deixou cair as alças do vestido até a cintura, a outra tirou a camiseta, pouco a pouco, entre esses beijos e carícias cúmplices se despindo seus seios, Romina desceu um pouco para lambê-los e depois voltou aos lábios de Natalia, então foi a vez de Natalia ir nos de Romina, e assim trocavam prazer, faziam seus mamilos se esfregarem, e tudo ficava quente
Eu observava extasiada, com a boca entreaberta, sentia um calor que me invadia por dentro, era muito sexual, muito íntimo

Romina então se afastou, me perguntou se eu estava gostando, eu balancei a cabeça, só a vi desaparecer, foi andando para o quarto, perdi ela de vista, Natalia então se recostou e deixou seu vestido cair no chão, quase nua, só com uma calcinha fio-dental preta e seus sapatos de salto alto, abriu as pernas como uma puta apoiando esses saltos nas laterais do assento do sofá, em primeiro plano para onde eu estava sentada, afastou a calcinha sem tirá-la para se acariciar freneticamente no clitóris na sua buceta lisinha, se masturbava muito gostoso para mim, e eu morria de desejo, sentia meus mamilos duros, minha buceta encharcada, só me molhava mais e mais e os ronronados de prazer da minha amiga enchiam meus ouvidos.

Romina voltou então ao jogo, estava completamente nua, a vi contra a luz, suas formas eram muito harmônicas, trazia nas mãos um par de cintas com próteses bem grandes, como pênis esculpidos à mão, deixou uma de lado para enfiar a outra entre as pernas e ajustar as fivelas na cintura, voltou de lado sobre o sofá principal, retomaram os jogos de beijos, uma acariciava a buceta da outra, a outra, a próteses, como se fosse um homem, muito íntimo
Um gemido incontrolável da minha parte interrompeu a cena, não foi de propósito, só estava muito excitada, foi leve, mas o suficiente para Romina notar, olhou para onde eu estava, se esticou um pouco e sem hesitar me agarrou com força pelos cabelos e como se eu fosse um animal de estimação me arrastou para o lado dela, de joelhos me levou até a buceta aberta e suculenta de Natalia e sem contemplação esmagou meu rosto nela, meus lábios se encheram do seu néctar Mina, meu nariz do aroma dela e num surto de inconsciência passei algumas vezes minha língua sobre ela, seus lábios, seu clitóris, seu buraco molhado, mas foi só um instante, porque ao notar o que fazia me afastei assustada, de volta à minha poltrona, provocando a risada contida da anfitriã.

Ela tomou meu lugar, só que começou a comê-la com o brinquedo, eu só olhava, ambas gemiam, Natalia agia como mulher, Romina como homem, entrando, saindo, com seus peitos nus, cobertos de carícias mútuas. Depois trocaram, Natalia ficou de quatro, Romina deu umas palmadas na sua bunda e voltou à carga segurando-a firme pelos quadris, fazendo penetrações profundas que a faziam gritar.

E eu? Eu tentava manter minhas pernas fechadas, com força, notando como estava encharcada, com um orgasmo contido que cairia por seu próprio peso a qualquer momento.

Romina me pegou pelo braço e me fez ficar em pé entre as duas poltronas, a pequena onde eu estava e a grande onde elas estavam, se agachou, pegou minha saia entre seus dedos e a deslizou para baixo, arrastando minha calcinha no caminho, não pude resistir, fiquei nua da cintura para baixo, meus mamilos doíam contidos sob o tecido do sutiã e da blusa justa que os apertavam, minha virilha escorria mel, Natalia avançou, ajoelhando-se na minha frente e começou a lamber minha buceta muito gostoso, muito constante, muito intenso, inevitável.

Não pensava, só abria mais e mais minhas pernas para facilitar o acesso, eu estava gozando, estava gozando, não podia dizer não.

Romina me surpreendeu por trás, suas mãos separaram minhas nádegas, e como se não bastasse o que estava recebendo pela frente, ela começou a lamber meu cu, enfiando sua língua no meu esfíncter e sim, explodi entre as duas, gritei, xinguei, disse que eram umas malditas bastardas e naquele momento, entendi que tinha pulado a cerca do cercado e agora já estava com elas.

Romina me disse então:

"Quer provar?"

E sem esperar minha resposta, Estava colocando a outra cinta entre minhas pernas, e me senti até ridícula vendo um pau duro diante dos meus olhos, mas a Natalia, novamente, tinha se deitado receptiva com as pernas abertas, então sim, fui até ela e comecei a meter com força, como se fosse um homem, beijava sua boca com vontade e ela apalpava tentando descobrir meus peitos.

Estava muito concentrada naquela brincadeira, muito gostoso, ela gemía, eu curtia.

Mas a Romina voltaria à carga, senti ela vir por minhas costas, beijou minha nuca, acariciou minha pele passando suas unhas afiadas de um jeito muito gostoso.

Fiquei no meio das duas, ela era muito hábil, e em segundos já tinha me enfiado novamente, ela me comia, eu comia a Natalia, nos dávamos prazer mutuamente e me sentia quente penetrando e sendo penetrada.

"Marcela" – perguntou a Natalia – "acho que a Romina merece sua parte do bolo também, né?"

Ela tomou a iniciativa, tirou a cinta para colocar nela mesma, então se sentou novamente com aquele pau ereto e foi a vez da minha amiga brincar de mulher, cavalgou ela para enfiar tudo na buceta.

Fiquei de lado, vendo como elas se fundiam em uma só e como gozavam, e me senti fora do jogo, como se entre as duas houvesse uma química especial da qual eu não fazia parte, pelos olhares, pelos gemidos, pelos gestos.

A Romina, no entanto, me olhou e disse num tom muito vulgar:

"Vem, conchuda, não fica aí parada que nem uma boluda! Vem, enfia no meu cu um pouquinho!"

Lubrifiquei bem o brinquedo e fiz uma penetração anal que, honestamente, não foi do meu agrado, mas minha amiga parecia estar tocando o céu com as mãos, e se os vizinhos não tinham acordado com nossa chegada barulhenta de bêbadas, com certeza iam acordar agora com os gritos descontrolados dela.

A luminosidade crescente do lugar nos deixava saber que o sol lentamente nascia no horizonte, era muito tarde, ou muito cedo, dependendo do ponto de vista, e as três estávamos totalmente... Com vontade de sexo lésbico naquele dia, deixamos os brinquedos de lado e eu disse:

"Meninas, acho que é hora de voltar pra minha casa"

Mas minha amiga falou:

"Pra onde você vai agora? Não vai conseguir táxi, e até pode ser perigoso pra uma garota andar sozinha pela rua. Vem, vamos nós três dormir juntinhas, o que você acha?"

Por coincidência, as velhas palavras da minha amiga ficaram claras na minha memória naquele momento: 'nunca fique na cama dele pra dormir, nunca, esse é o primeiro erro, é abrir a porta pra compromissos'. E mesmo que ela tivesse dito isso sobre homens, eu podia aplicar por conta própria com mulheres também.

A história terminaria com as duas dormindo no quarto dela e eu, por decisão própria, ficando no grande sofá onde havíamos acabado de fazer amor.

O tempo passou, não voltei a ter intimidade com a Natalia, nem com a Romina, e não porque não quisesse, mas porque elas virariam um casal, era óbvio. Eu tinha percebido aquela noite com o beijo atrás da folha de papel e na forma como elas tinham se amado num trio que parecia um dueto. E além disso, 'elas tinham dormido juntas'.

Pelo menos fiz parte da história delas. E por minha parte, aprendi a lição. Continuo trabalhando, continuo vendo minha filha crescer, e posso me dar ao luxo de dividir a cama com um homem ou com uma mulher, indiferentemente, seguindo a regra: nunca fico pra dormir.

Se você gostou da história, pode me escrever com o título 'WHEN THE BOYS ARENT' para dulces.placeres@live.com

0 comentários - When the boys arent