Primero, todas las entregas de los mejores post
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4084661/Mi-amada-esposa---parte-1-de-3-.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4389002/Mi-amada-esposa---parte-2-de-3-.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4436535/Mi-amada-esposa---parte-3-de-3.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4802856/Mi-amada-esposa-parte-4.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4802863/Mi-amada-esposa---parte-5.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4868469/Mi-amada-esposa---parte-6.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4896522/Mi-amada-esposa---parte-7.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4905961/Mi-amada-esposa---parte-8.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4915721/Mi-amada-esposa---parte-9.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4956318/Mi-amada-esposa---parte-10.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4965835/Mi-amada-esposa---parte-11.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4974651/Mi-amada-esposa---parte-12.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4985411/Mi-amada-esposa---parte-13.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4991203/Mi-amada-esposa---parte-14.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/5001091/Mi-amada-esposa---parte-15.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/5030636/Mi-amada-esposa---parte-16.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/5156341/Mi-amada-esposa---parte-17.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/5160465/Mi-amada-esposa---parte-18.html
Como siempre, podes escribirnos a dulces.placeres@live.com, te leemos
Gracias por los puntos y comentarios
MARZO
Parte 2 de 4
El día siguiente comenzó normal para él, los hombres no suelen darse cuenta cuando una mujer está molesta, y si lo saben lo disimulan muy bien. Estaba nublado y la temperatura había bajado, no habría playa, por lo que desayunamos en una tensa calma.
A media mañana salimos a caminar, de compras, Mauro es inteligente y sabía que ‘comprar ropa’ era una droga muy fuerte para mí y que con eso apagaría cualquier principio de incendio.
Cerca del medio día ya tenía calzas nuevas, una pequeña falda, un pullover para el invierno que pronto llegaría y la promesa de unas botas bucaneras.
Me invitó a almorzar, justo pasamos por un local donde había trajes de baño en liquidación de temporada, dos por uno, y mi esposo no dejó pasar la oportunidad, el eligió como casi siempre, que es lo que sería mejor para mí, el sostén era tan pequeño que me resultaba incómodo, mis grandes pechos casi no cabían en él, y la parte inferior se perdía entre mis nalgas, apenas una tira que dejaba poco a la imaginación, me veía muy puta, y a él le gustaba que me viera así…
Pedí una ensalada de vegetales con quesos y pollo, el, una milanesa con papas y huevos fritos, retomé entonces el tema que había dejado pendiente, ya que cuando salimos del loft Don Alberto estaba regando el césped, y noté que me había mirado de una manera diferente.
Te gustó lo de anoche?- pregunté para comenzar el diálogo
Claro que me gustó! No se notó?
Y que piensas del viejo? Crees que nos vió?
Ojalá nos haya visto!- exclamó con un tono de soberbia y voz alta
No entiendo, te excita que nos vean teniendo sexo?- pregunté un tanto desconcertada
No sé, es raro, creo que si me gusta que un tipo nos observe, a ti no te gusta?
No, no me produce nada, y no entiendo, yo no aprobaría que una mujer te observara teniendo sexo, me moriría de celos…
Mi marido hizo una pausa, tomó un trago, miró el entorno y trató de desviar el tema, como mostrándose fastidioso por algo que no quería discutir, por el contrario, yo no estaba dispuesta a dejarlo pasar por alto, busque entre los bolsos la minúscula tanga de unos de los trajes de baño que acababa de comprarme, tan pequeña que cabía en la palma de mi mano, la hice girar en derredor de mi dedo índice, donde todos pudieran verlo, entonces volví a la carga:
Y esto te gusta? te gusta que tu esposa se muestre como una puta?- esperé con atención su respuesta
Sí, me gusta, me gusta que seas bien puta…
Eres un bastardo degenerado!- no podía creer lo que me decía, no entendía, ahora estaba molesta, furiosa, puse la trompa de nena caprichosa y ya no hablé.
Pasaron varios minutos en silencio, hasta que el trató de explicar sus sentimientos
Sabes Gabriela, para mi eres perfecta, eres hermosa, tu rostro, tus pechos, tu cintura, tu caderas, tus piernas, tu cola, Dios! tu cola!- suspiró profundamente al referirse a ella
Adulador… no vas a convencerme- sabía perfectamente que ‘si’ iba a convencerme
El notar como los demás te miran, como te desean, como te harían el amor, y el saber que eres solo mía me enloquece, me dan ganas de gritarles ‘hey! quieren cogerla? Lo siento! Solo yo la cojo! Ella es mía!’
Pero me haces ver como una puta, no te entiendo…- meditaba y trataba de ponerme en su lugar sin entender, entonces prosiguió
Es más, a veces imagino que la situación es al revés, yo soy solo un observador, y estás con otro tipo que te da placer, que te coge toda, eso me excita- y mientras decía esto llevaba discretamente mi mano a su sexo para que notara su dureza
Estás enfermo… no puedo creerlo…- realmente no podía creerlo, proseguí
Y si por tu culpa, por empujarme al abismo, alguien, alguna vez, terminara cogiéndome? sería tu culpa o sería mi culpa?- su sonrisa se borró de su rostro, meditó y contestó
No Gabi, eso no pasaría, porque es solo mi imaginación, sé que me amas y que jamás me serás infiel…
La mesera llegó a ofrecernos algo de postre, con lo cual nos sacó de eje y ya no volvimos a hablar del tema.
Por la tarde Mauro cumplió su promesa y me regaló las botas bucaneras que me había prometido, las que usé con la corta minifalda por la noche cuando fuimos a bailar, me sentí muy bien, la situación me predispuso de otra manera y me porté como una puta, seduciendo a otros con mis curvas, solo para complacer a mi esposo, creo que lo hice muy feliz, para terminar el día tuvimos sexo con desenfrenada pasión.
Al comenzar un nuevo día todo había cambiado, el sol brillaba nuevamente, el cielo estaba celeste y mi humor había mejorado, nada mejor que una mujer bien cogida, bien satisfecha, Mauro ya tenía una incipiente barba de unos días que ya empezaba a molestarme, y él se negaba a rasurar, así que lo amenacé:
Mi amor! antes de ir a la playa quiero que te afeites…
No jodas! Estamos de vacaciones, déjame se feliz…
Bueno, como te parezca, solo que si tú no te afeitas ahí arriba, yo ya no me depilaré acá abajo…- haciendo señas a mi conchita.
Mi marido meneo la cabeza resignado asumiendo que esta vez estaba perdido y no tenía posibilidad de salir bien parado, por lo que fue al baño a afeitarse mientras yo fui a la planta alta a ponerme el nuevo traje de baño.
El cuarto estaba oscuro y había olor a humedad por el encierro, corrí las cortinas para que entrara la luz del sol, el viejo estaba en el balcón, me sorprendí al verlo, estaba con su esposa, sentada en la silla de ruedas, peinándola tranquilamente. Noté que él me vio incluso inclinó la cabeza como saludándome, pero yo hice como que no lo había visto.
Fue mi reacción, mi instinto, no me pregunten por qué lo hice porque no lo sé, solo sé que lo ignoré y en mi cerebro se mezclaron todos los perversos deseos de mi esposo, portarme como una puta, si tan solo era un juego…
Saque la pequeña remera que tenía, luego el sostén, mis pechos quedaron desnudos, me miré al espejo, mis aureolas eran grandes como ruedas de carro, mis pezones estaban duros por la situación, mezcla de temor y descontrol, me sentí humedecerme, fui por más, bajé el short sacudiendo las caderas, sabiendo que el miraba, tenía la tanga enterrada en mi zanja, la saqué desnudándome por completo, estaba empapada en mis jugos, con olor a mí, me excitó olerla, caminé desnuda por el cuarto, miré de reojo, comprobé que tenía toda su atención, me aseguré que viera mi pubis completamente depilado, era todo tan loco…
Mauro gritó desde abajo
Dale, amor! Quanto tempo você vai demorar?
Já vou! Tô indo!
Meu marido me trouxe de volta à realidade e fiquei vermelha de vergonha, o que eu tava fazendo? Talvez deixando escapar perversões secretas do meu subconsciente...
Peguei um dos novos biquínis, o preto, ajustei meus peitos nele e a calcinha fio dental bem enfiada na minha buceta, desci como um raio, visivelmente perturbada, a ponto de ele perguntar:
Tudo bem? Você tá estranha...
Estranha? Não, tudo bem, vamos aproveitar o dia...
Esse dia passou. A próxima situação ia rolar na quarta, meio da tarde. A gente tava tomando sol, eu tava com o outro conjunto, o branco, meu marido não parava de me olhar.
O que foi? – perguntei me fazendo de sonsa
Nada, você tá gostosa...
Você me ama?
Sabe que te amo...
Fala, eu gosto de ouvir...
Te amo, meu amor, sua bobinha...
Rápido, ele pegou areia nas mãos e jogou no meu corpo. Ria que nem criança. Fiquei puta.
Idiota! Você é um imbecil! Não vê que tô cheia de creme!!! – tentava, em vão, tirar a areia que tinha grudado no meu corpo por causa da mistura de bronzeador e suor. Quanto mais eu me irritava, mais ele ria... Continuei:
Você é mau! Viu que não me ama! – e ele já tava morrendo de rir.
Levantei e comecei a correr atrás dele, mas era impossível alcançar. Ele se esquivava fácil. Quando desisti, ele correu na minha direção, me levantou nos braços fortes dele e partiu pro mar.
Não! Não! Para! A água tá gelada!!!
Mas ele não ligou, correu até onde deu e a gente mergulhou. Gelada era pouco. Minha pele arrepiou na hora e meus bicos dos peitos saltaram ameaçadores. Ele percebeu o detalhe, além do tecido branco ficar bem transparente. Me abraçou forte, rodeando minha cintura, acariciando minhas costas. Me joguei nele, enrolando pernas e braços. Ele não aguentou meu peso e foi parar debaixo d'água de novo. Saiu puto, xingando.
Que porra você tá fazendo, doida? Quer que eu me afogue?
Agora era eu quem ria, vendo a cara dele transformada. Logo Entendeu o jogo e nós dois rimos, nos beijamos e viramos um só. Mauro apertava minhas nádegas nuas, aproveitando a vantagem de estarem debaixo d'água. Olhei ao redor, quase não tinha ninguém. Discretamente, puxei o tecido do sutiã pra liberar um peito.
— Gostou?
Como um bebê, ele se agarrou no mamilo que tava meio dolorido pelo frio. Eu recuei porque não tava preparada pra tanta coisa, com um toque de vergonha, inibida por medo de alguém estar olhando. Então aproveitamos pra brincar debaixo d'água — seria nosso segredo...
Mauro acariciou a frente da minha calcinha fio-dental sobre meu púbis e, vendo que eu tava de boa, enfiou a mão por baixo, acariciando meu botãozinho, até enfiando os dedos no meu buraquinho molhado. Eu respondi por cima da calça dele. Ele tava com uma ereção previsível e comecei a masturbá-lo devagar. Nós dois nos tocávamos mutuamente por baixo, enquanto na superfície só nossas cabeças apareciam, se beijando desesperadamente...
CONTINUA
Se você tem comentários, sugestões sobre isso, pode me escrever com o título 'MARÇO' para:
dulces.placeres@live.com
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4084661/Mi-amada-esposa---parte-1-de-3-.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4389002/Mi-amada-esposa---parte-2-de-3-.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4436535/Mi-amada-esposa---parte-3-de-3.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4802856/Mi-amada-esposa-parte-4.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4802863/Mi-amada-esposa---parte-5.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4868469/Mi-amada-esposa---parte-6.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4896522/Mi-amada-esposa---parte-7.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4905961/Mi-amada-esposa---parte-8.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4915721/Mi-amada-esposa---parte-9.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4956318/Mi-amada-esposa---parte-10.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4965835/Mi-amada-esposa---parte-11.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4974651/Mi-amada-esposa---parte-12.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4985411/Mi-amada-esposa---parte-13.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4991203/Mi-amada-esposa---parte-14.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/5001091/Mi-amada-esposa---parte-15.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/5030636/Mi-amada-esposa---parte-16.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/5156341/Mi-amada-esposa---parte-17.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/5160465/Mi-amada-esposa---parte-18.html
Como siempre, podes escribirnos a dulces.placeres@live.com, te leemos
Gracias por los puntos y comentarios
MARZO
Parte 2 de 4
El día siguiente comenzó normal para él, los hombres no suelen darse cuenta cuando una mujer está molesta, y si lo saben lo disimulan muy bien. Estaba nublado y la temperatura había bajado, no habría playa, por lo que desayunamos en una tensa calma.
A media mañana salimos a caminar, de compras, Mauro es inteligente y sabía que ‘comprar ropa’ era una droga muy fuerte para mí y que con eso apagaría cualquier principio de incendio.
Cerca del medio día ya tenía calzas nuevas, una pequeña falda, un pullover para el invierno que pronto llegaría y la promesa de unas botas bucaneras.
Me invitó a almorzar, justo pasamos por un local donde había trajes de baño en liquidación de temporada, dos por uno, y mi esposo no dejó pasar la oportunidad, el eligió como casi siempre, que es lo que sería mejor para mí, el sostén era tan pequeño que me resultaba incómodo, mis grandes pechos casi no cabían en él, y la parte inferior se perdía entre mis nalgas, apenas una tira que dejaba poco a la imaginación, me veía muy puta, y a él le gustaba que me viera así…
Pedí una ensalada de vegetales con quesos y pollo, el, una milanesa con papas y huevos fritos, retomé entonces el tema que había dejado pendiente, ya que cuando salimos del loft Don Alberto estaba regando el césped, y noté que me había mirado de una manera diferente.
Te gustó lo de anoche?- pregunté para comenzar el diálogo
Claro que me gustó! No se notó?
Y que piensas del viejo? Crees que nos vió?
Ojalá nos haya visto!- exclamó con un tono de soberbia y voz alta
No entiendo, te excita que nos vean teniendo sexo?- pregunté un tanto desconcertada
No sé, es raro, creo que si me gusta que un tipo nos observe, a ti no te gusta?
No, no me produce nada, y no entiendo, yo no aprobaría que una mujer te observara teniendo sexo, me moriría de celos…
Mi marido hizo una pausa, tomó un trago, miró el entorno y trató de desviar el tema, como mostrándose fastidioso por algo que no quería discutir, por el contrario, yo no estaba dispuesta a dejarlo pasar por alto, busque entre los bolsos la minúscula tanga de unos de los trajes de baño que acababa de comprarme, tan pequeña que cabía en la palma de mi mano, la hice girar en derredor de mi dedo índice, donde todos pudieran verlo, entonces volví a la carga:
Y esto te gusta? te gusta que tu esposa se muestre como una puta?- esperé con atención su respuesta
Sí, me gusta, me gusta que seas bien puta…
Eres un bastardo degenerado!- no podía creer lo que me decía, no entendía, ahora estaba molesta, furiosa, puse la trompa de nena caprichosa y ya no hablé.
Pasaron varios minutos en silencio, hasta que el trató de explicar sus sentimientos
Sabes Gabriela, para mi eres perfecta, eres hermosa, tu rostro, tus pechos, tu cintura, tu caderas, tus piernas, tu cola, Dios! tu cola!- suspiró profundamente al referirse a ella
Adulador… no vas a convencerme- sabía perfectamente que ‘si’ iba a convencerme
El notar como los demás te miran, como te desean, como te harían el amor, y el saber que eres solo mía me enloquece, me dan ganas de gritarles ‘hey! quieren cogerla? Lo siento! Solo yo la cojo! Ella es mía!’
Pero me haces ver como una puta, no te entiendo…- meditaba y trataba de ponerme en su lugar sin entender, entonces prosiguió
Es más, a veces imagino que la situación es al revés, yo soy solo un observador, y estás con otro tipo que te da placer, que te coge toda, eso me excita- y mientras decía esto llevaba discretamente mi mano a su sexo para que notara su dureza
Estás enfermo… no puedo creerlo…- realmente no podía creerlo, proseguí
Y si por tu culpa, por empujarme al abismo, alguien, alguna vez, terminara cogiéndome? sería tu culpa o sería mi culpa?- su sonrisa se borró de su rostro, meditó y contestó
No Gabi, eso no pasaría, porque es solo mi imaginación, sé que me amas y que jamás me serás infiel…
La mesera llegó a ofrecernos algo de postre, con lo cual nos sacó de eje y ya no volvimos a hablar del tema.
Por la tarde Mauro cumplió su promesa y me regaló las botas bucaneras que me había prometido, las que usé con la corta minifalda por la noche cuando fuimos a bailar, me sentí muy bien, la situación me predispuso de otra manera y me porté como una puta, seduciendo a otros con mis curvas, solo para complacer a mi esposo, creo que lo hice muy feliz, para terminar el día tuvimos sexo con desenfrenada pasión.
Al comenzar un nuevo día todo había cambiado, el sol brillaba nuevamente, el cielo estaba celeste y mi humor había mejorado, nada mejor que una mujer bien cogida, bien satisfecha, Mauro ya tenía una incipiente barba de unos días que ya empezaba a molestarme, y él se negaba a rasurar, así que lo amenacé:
Mi amor! antes de ir a la playa quiero que te afeites…
No jodas! Estamos de vacaciones, déjame se feliz…
Bueno, como te parezca, solo que si tú no te afeitas ahí arriba, yo ya no me depilaré acá abajo…- haciendo señas a mi conchita.
Mi marido meneo la cabeza resignado asumiendo que esta vez estaba perdido y no tenía posibilidad de salir bien parado, por lo que fue al baño a afeitarse mientras yo fui a la planta alta a ponerme el nuevo traje de baño.
El cuarto estaba oscuro y había olor a humedad por el encierro, corrí las cortinas para que entrara la luz del sol, el viejo estaba en el balcón, me sorprendí al verlo, estaba con su esposa, sentada en la silla de ruedas, peinándola tranquilamente. Noté que él me vio incluso inclinó la cabeza como saludándome, pero yo hice como que no lo había visto.
Fue mi reacción, mi instinto, no me pregunten por qué lo hice porque no lo sé, solo sé que lo ignoré y en mi cerebro se mezclaron todos los perversos deseos de mi esposo, portarme como una puta, si tan solo era un juego…
Saque la pequeña remera que tenía, luego el sostén, mis pechos quedaron desnudos, me miré al espejo, mis aureolas eran grandes como ruedas de carro, mis pezones estaban duros por la situación, mezcla de temor y descontrol, me sentí humedecerme, fui por más, bajé el short sacudiendo las caderas, sabiendo que el miraba, tenía la tanga enterrada en mi zanja, la saqué desnudándome por completo, estaba empapada en mis jugos, con olor a mí, me excitó olerla, caminé desnuda por el cuarto, miré de reojo, comprobé que tenía toda su atención, me aseguré que viera mi pubis completamente depilado, era todo tan loco…
Mauro gritó desde abajo
Dale, amor! Quanto tempo você vai demorar?Já vou! Tô indo!
Meu marido me trouxe de volta à realidade e fiquei vermelha de vergonha, o que eu tava fazendo? Talvez deixando escapar perversões secretas do meu subconsciente...
Peguei um dos novos biquínis, o preto, ajustei meus peitos nele e a calcinha fio dental bem enfiada na minha buceta, desci como um raio, visivelmente perturbada, a ponto de ele perguntar:
Tudo bem? Você tá estranha...
Estranha? Não, tudo bem, vamos aproveitar o dia...
Esse dia passou. A próxima situação ia rolar na quarta, meio da tarde. A gente tava tomando sol, eu tava com o outro conjunto, o branco, meu marido não parava de me olhar.
O que foi? – perguntei me fazendo de sonsa
Nada, você tá gostosa...
Você me ama?
Sabe que te amo...
Fala, eu gosto de ouvir...
Te amo, meu amor, sua bobinha...
Rápido, ele pegou areia nas mãos e jogou no meu corpo. Ria que nem criança. Fiquei puta.
Idiota! Você é um imbecil! Não vê que tô cheia de creme!!! – tentava, em vão, tirar a areia que tinha grudado no meu corpo por causa da mistura de bronzeador e suor. Quanto mais eu me irritava, mais ele ria... Continuei:
Você é mau! Viu que não me ama! – e ele já tava morrendo de rir.
Levantei e comecei a correr atrás dele, mas era impossível alcançar. Ele se esquivava fácil. Quando desisti, ele correu na minha direção, me levantou nos braços fortes dele e partiu pro mar.
Não! Não! Para! A água tá gelada!!!
Mas ele não ligou, correu até onde deu e a gente mergulhou. Gelada era pouco. Minha pele arrepiou na hora e meus bicos dos peitos saltaram ameaçadores. Ele percebeu o detalhe, além do tecido branco ficar bem transparente. Me abraçou forte, rodeando minha cintura, acariciando minhas costas. Me joguei nele, enrolando pernas e braços. Ele não aguentou meu peso e foi parar debaixo d'água de novo. Saiu puto, xingando.
Que porra você tá fazendo, doida? Quer que eu me afogue?
Agora era eu quem ria, vendo a cara dele transformada. Logo Entendeu o jogo e nós dois rimos, nos beijamos e viramos um só. Mauro apertava minhas nádegas nuas, aproveitando a vantagem de estarem debaixo d'água. Olhei ao redor, quase não tinha ninguém. Discretamente, puxei o tecido do sutiã pra liberar um peito.
— Gostou?
Como um bebê, ele se agarrou no mamilo que tava meio dolorido pelo frio. Eu recuei porque não tava preparada pra tanta coisa, com um toque de vergonha, inibida por medo de alguém estar olhando. Então aproveitamos pra brincar debaixo d'água — seria nosso segredo...
Mauro acariciou a frente da minha calcinha fio-dental sobre meu púbis e, vendo que eu tava de boa, enfiou a mão por baixo, acariciando meu botãozinho, até enfiando os dedos no meu buraquinho molhado. Eu respondi por cima da calça dele. Ele tava com uma ereção previsível e comecei a masturbá-lo devagar. Nós dois nos tocávamos mutuamente por baixo, enquanto na superfície só nossas cabeças apareciam, se beijando desesperadamente...
CONTINUA
Se você tem comentários, sugestões sobre isso, pode me escrever com o título 'MARÇO' para:
dulces.placeres@live.com
0 comentários - Marzo - 2 de 4 -