Primero, todas las entregas de los mejores post
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4084661/Mi-amada-esposa---parte-1-de-3-.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4389002/Mi-amada-esposa---parte-2-de-3-.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4436535/Mi-amada-esposa---parte-3-de-3.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4802856/Mi-amada-esposa-parte-4.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4802863/Mi-amada-esposa---parte-5.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4868469/Mi-amada-esposa---parte-6.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4896522/Mi-amada-esposa---parte-7.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4905961/Mi-amada-esposa---parte-8.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4915721/Mi-amada-esposa---parte-9.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4956318/Mi-amada-esposa---parte-10.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4965835/Mi-amada-esposa---parte-11.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4974651/Mi-amada-esposa---parte-12.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4985411/Mi-amada-esposa---parte-13.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4991203/Mi-amada-esposa---parte-14.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/5001091/Mi-amada-esposa---parte-15.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/5030636/Mi-amada-esposa---parte-16.html
Como siempre, podes escribirnos a dulces.placeres@live.com, te leemos
LA ROCKOLA
La escribanía me está yendo de maravillas y al ser soltero puedo darme varios lujos, tengo pinta, tengo dinero, soy joven, qué más puedo pedir? Vivo en un piso en uno de los edificios más cotizados de la ciudad y mi estudio está a media hora de viaje.
No pienso formar pareja por el momento, mujeres no me faltan, si puedo tener muchas, para que atarme a una? para qué buscar complicaciones? Podría contar interesantes historias, no soy el típico fanfarrón que se las sabe todas, pero las damas para mí solo son sinónimos de una noche de buen sexo.
Solo una joven tocaría mis sentimientos, esa es la historia que deseo contarles.
Fines de Marzo, por acá entrando el otoño, esa época que uno se despide del verano y casi sin darse cuenta todo se vuelve gris. Las hojas ya se amarilleaban en los árboles, pronto secarían y harían esas montañas en el piso, esa que cruje cuando uno las pisa, esos días que a pesar de todo uno puede disfrutar esos últimos días de calor, con un tanto de nostalgia por lo que se está terminando.
Como era para mí una costumbre esa tarde, al salir del trabajo me monté a mi moto de alta cilindrada para retornar a casa dejando el saco en la oficina, puesto que hacía demasiado calor. Tomé el camino de la costanera y paré en un bar de paso, en el que ya era cliente, todos los días la misma rutina, descansar, mirar un poco el río, aflojar tensiones, tomar una fría cerveza, mirar el entorno, y a seguir camino, pero esa tarde…
Estaba sentado a la mesa, poca gente, cuando ella apareció, no podía creer lo que veían mis ojos, una morena bastante alta, de cabello renegrido, recogido y atado fuertemente como una cola de caballo, de tez bronceada, su físico fue lo primero que me atrajo, al verla entrar sus pechos me absorbieron, con una remera ajustada blanca que no llegaba a su ombligo, con un profundo y amplísimo escote por el que dos tetas enormes parecían escapar, pero eso solo era el principio, un cuerpo que parecía dibujado a mano, bajé la vista, unas calzas negras brillantes se pegaban de tal manera a su piel que parecía haber nacido con ellas, marcándole una concha regordeta de amplia raya, era un ángel del infierno, su armonía física era increíble, su cintura, sus caderas, perfecta, era perfecta.
No pude sacar los ojos de ella, como atontado, e incrédulo, porque a decir verdad su vestimenta no era acorde al lugar, ni a la hora, no hacía falta semejante exposición física. Ella miró el entorno y sin más se dirigió a la rockola, puso una moneda y pronto comenzó a sonar ‘The Jack’, de AC-DC, y su cuerpo a seguir el ritmo del tema.
Los contados casuales espectadores estábamos atónitos, no perdí tiempo, llamé al mozo y le pedí que le acercara una cerveza bien fría, al recibirla ella inclinó el rostro hacia mi lado y me guiñó el ojo como gesto de agradecimiento.
Pero no solo eso, se movió hacia un costado, siempre sobre la rockola, asegurándose que su trasero quedara apuntando a mis ojos, siempre al ritmo cadente del tema comenzó a balancearse, derecha e izquierda, una lado, el otro, con sus piernas levemente separadas parada sobre unos altos tacos.
Si su busto era perfecto su culo no era menos, unas caderas extremas, unas nalgas redondas, la tela brillante adherida me hacía adivinar una diminuta tanga perdida en su cuerpo, sus movimientos me provocaban de tal manera que me sentía endurecer bajo la mesa, si en mi mente hubiera dibujado la mujer perfecta sin dudas se hubiera asemejado demasiado a ella. Me incorporé y fui a su lado, su rostro era angelical, unos grandes ojos celestes llamaron mi atención, perfectamente delineados con rímel, pintados en azul oscuro, el maquillaje cubría su joven rostro y sus labios en rojo brillante eran la manzana prohibida.
Gracias por la cerveza!
Cómo te llamas?
No importa…
Cuántos años tienes?
Cuentos crees?
Diecisiete? Dieciocho?
Ja! cumplo diecinueve el sábado…
Me perdía ante su belleza, ella prosiguió la charla
Tiene un cigarro?
Si, pero… acá está prohibido fumar…
Repito, tiene un cigarro?
Saqué un cigarrillo y lo encendí en su boca, apenas unos segundos y el mozo vino a solicitarle que por favor lo apagara, ella en una actitud provocativa dio una gran pitada y largó el humo con fuerza sobre la cara del joven que solo cumplía su trabajo, sonrió y apagó el pucho sobre la máquina, entonces se acercó a mi oído y me dijo:
Pagá las cervezas y vamos a tu casa, quiero coger…
No daba crédito a lo que escuchaba, repregunté como un tonto y me respondieron como a un tonto, cuando caía el sol volábamos a mi departamento, por la velocidad ella se había pegado a mi espalda, sentía sus enormes pechos apretujarme por detrás, sus brazos me rodeaban y me apretaban con fuerza, acariciando mi pecho y llevando cada tanto una mano a mi entrepierna, la perra me iba a hacer chocar!
Al fin llegamos, dejamos la moto y subimos por el ascensor, ya en ese momento se abalanzó sobre mí para meter su lengua en lo profundo de mi boca, casi sin dejarme respirar, una mano estaba apretando una de sus tetas, la otra recorría su trasero, ella me apretaba con violencia contra uno de los laterales, parecía endemoniada, llegamos al piso, casi arrastrándonos llegamos a mi hogar, los nervios no me dejaban embocar las llaves en la cerradura, ella me atacaba por todos lados, como si fuera un pulpo.
Entramos, apenas tiró su cartera sobre la mesa de entrada, llegamos al dormitorio semidesnudos, besándonos, como animales, ella solo repetía ‘cogeme, quiero tu pija, cógeme toda…’
Su pequeña remera y su calza brillosa quedaron en el piso, me empujó sobre la cama, acarició mi verga desnuda y sin perder tiempo vino sobre mí, la corrió y se sentó sobre ella, entró de golpe, hasta el fondo, empezó a moverse, la sentía entrar y salir de su concha, la dejé mover, entonces tuve los minutos más gloriosos de mi vida, embriagué mi vista con su figura, su piel estaba por demás bronceada, blanca en sus senos, la línea que delimitaba los lugares donde no llegaba el sol era perfecta, eran dos enormes capullos blancos con dos preciosos timbres marcados, duros al tacto, esferas divinas, llené con ellos mis manos y los lamí con dulzura, acaricié su cuerpo con calor de hombre.
Ela estava alheia ao meu olhar, como presa no mundo dela, ofegava e gritava de olhos fechados, enchendo meus ouvidos de prazer, com a boca sedenta, pulava no meu pau duro como se nada importasse, me enlouquecendo, me embriagando, senti a mão direita dela deslizar entre a buceta dela e a minha para se massagear ritmicamente, era um vulcão prestes a explodir, não conseguia me desligar da beleza dela, os gritos dela aumentaram, as contrações em volta do meu pau também, senti ela gozar com meu pau dentro dela, foi foda.
Depois ela inclinou as costas pra frente e desabou no meu peito, os gritos pararam, colou a boca na minha, pegou minhas mãos nas dela e puxou pra trás como se fingisse me imobilizar, os quadris largos dela continuavam se mexendo, senti que ia gozar e ela pressentiu, os gemidos de prazer escapavam pelos lábios dela enquanto sentia o porra ferver, até que enchi a buceta linda dela com meu leite.
Tudo tinha sido muito rápido, uma explosão de prazer, ela virou sem dizer nada, colocou a buceta na minha boca e rapidamente tava chupando meu pau que tinha perdido a rigidez, peguei com minhas mãos os peões enormes dela pra separar, meu olhar agora focava na buceta dela, tão branca quanto os peitos dela, os lábios grossos e rosados, a entrada visivelmente manchada pelo líquido que eu tinha dado, o cuzinho dela se abrindo gostoso diante dos meus olhos, lambi com carinho, rapidamente meu pau voltava à ação e eu sentia ele endurecer na boca dela, ainda mais quando ela enfiou as falanges dos dedos anelar e indicador no cu apertado dela pra se masturar por trás enquanto eu apertava entre meus lábios o clitóris dela.
De repente ela pulou da cama, foi até onde tinha deixado minha calça jeans, pegou o cinto, voltou pro meu lado, me entregou pra colocar os pulsos dela juntos, um contra o outro, e pediu:
— Amarra minhas mãos com o cinto.
Olhei pra ela e entrei na brincadeira, apertando de leve, mas ela reclamou:
— Mais forte, que dói…
Apertei ainda mais. Mais, observando em seu rosto uma careta de dor, então seguiu com um jogo perverso:
— Me bate!
— O quê?
— Me dá um tapa!
Abri minha mão e quase acariciando bati em sua bochecha, ao que ela reclamou:
— Assim não! Me bate! Literal, quero sentir dor.
Bati um pouco mais forte, o suficiente pra fazer o rosto dela virar. Ela virou a outra bochecha, excitada, e pediu:
— Agora mais forte, como homem!
Voltei a bater nela, ainda medindo minha força, mas o bastante pra arrancar um grito de dor. Meus dedos ficaram marcados na pele dela. Eu não curtia muito esse joguinho, mas ela adorava. Ela se colocou de quatro, apontando a bunda pra mim, e pediu de novo:
— Me bate na bunda, mas bate forte! Sou uma menina má e mereço ser castigada.
Aí sim perdi o controle. Nunca tinha vivido uma experiência assim. Descarreguei nas nádegas dela uma atrás da outra, palmadas fortes. Sentia meus dedos formigando, e os gritos dela me enlouqueciam. Ela pediu de novo:
— Agora me fode o cu! Vai! Mete a pica no meu cu!
Segurei ela pelos quadris e me posicionei atrás. Enfiei a pica na buceta dela, tirando ela encharcada no resto de sucos e porra que já tinha deixado antes. Apoiei no esfíncter dela e deslizei suavemente pra dentro, quase sem resistência. Não acreditava no que tava acontecendo. Comecei a me mexer enquanto apertava a cinturinha dela com as mãos, quase dava pra abraçar ela toda. Empurrei ela pra baixo pra arquear e ver como os quadris dela pareciam mais largos do que nunca — aquelas nádegas enormes e bronzeadas, aquela "v" branca e fina que o biquíni tinha marcado. Os gritos, os gemidos dela... era a melhor coisa que já tinha me acontecido na vida.
Tirei ela por uns segundos pra me acalmar. Esfreguei a pica contra minhas bolas, deixando a glande nua. Fazia ela gritar enfiando e tirando só a cabeça. O esfíncter apertava forte, e quando eu tirava, via ele pulsando, como se quisesse fechar mas não conseguisse. Tava chegando lá de novo. Ela me provocava com palavras sujas, a Porra começou a escorrer pela ponta, continuei no jogo e meus fluidos escorreram pela bunda dela, descendo pelos lábios da buceta, empurrei fundo então para gritar minha descarga final no fundo do ser dela.
Respirava com dificuldade, excitado, parecia que o coração ia sair do meu peito, ela virou para o meu lado e enquanto me oferecia as mãos para soltá-la, com pressa me pediu para indicar onde era o banheiro, estava com ânsia, acompanhei ela quase correndo.
Senti ela vomitar, fiquei pensando, tudo era estranho demais, enquanto ela estava no banheiro peguei a bolsa dela para fuçar lá dentro, encontrei o documento, Mariela era o nome dela, tinha acabado de fazer dezesseis anos, quis morrer, estava num baita problema, era dez anos mais velho e de qualquer jeito estava com uma menor.
Ela me pegou com o documento na mão, tinha lavado o rosto tirando toda aquela maquiagem, vi uma menina no rosto dela, uma mulher no corpo, olhei para ela estranhado e só perguntei:
Por quê?
Ela olhou para o chão, começou a chorar como uma garotinha que roubam o brinquedo, entre soluços soltou as palavras:
Desculpa, eu não sou assim. Tô grávida de um mês, meu namorado me largou, agora é o namorado da minha melhor amiga, não liga pro que eu tenho na barriga, diz que não é dele, não tô nem aí, não quero obrigar ele a nada, mas dói, como dói. Só queria me vingar dele, se ele me tratava como puta quis ser puta, e você sem saber foi a arma pra me vingar, pra descarregar minha raiva…
Não soube o que dizer, o que pensar, só abracei ela, pelo rosto dela rolavam as lágrimas e meus dedos ainda estavam marcados na pele dela, ela se trocou e eu levei ela até a casa dela, na viagem ela se abraçou de novo em mim, mas dessa vez como uma menina que busca acolhimento, como perdida nesse mundo.
A gente se beijou na bochecha e esperei até ela fechar a porta, já não me chamavam atenção nem os peitos nem a bunda dela, só pensava nos sentimentos dela, meditei a viagem inteira de volta. casa.
Nunca mais a vi, nunca mais soube dela, às vezes passo pela rua dela, paro na frente da casa dela e até reconheci o pai e a mãe dela, mas nunca soube nada da vida de Mariela…
Se você é maior de idade, pode me deixar comentários com o título A ROCKOLA no e-mail
dulces.placeres@live.com
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4084661/Mi-amada-esposa---parte-1-de-3-.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4389002/Mi-amada-esposa---parte-2-de-3-.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4436535/Mi-amada-esposa---parte-3-de-3.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4802856/Mi-amada-esposa-parte-4.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4802863/Mi-amada-esposa---parte-5.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4868469/Mi-amada-esposa---parte-6.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4896522/Mi-amada-esposa---parte-7.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4905961/Mi-amada-esposa---parte-8.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4915721/Mi-amada-esposa---parte-9.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4956318/Mi-amada-esposa---parte-10.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4965835/Mi-amada-esposa---parte-11.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4974651/Mi-amada-esposa---parte-12.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4985411/Mi-amada-esposa---parte-13.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4991203/Mi-amada-esposa---parte-14.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/5001091/Mi-amada-esposa---parte-15.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/5030636/Mi-amada-esposa---parte-16.html
Como siempre, podes escribirnos a dulces.placeres@live.com, te leemos
LA ROCKOLA
La escribanía me está yendo de maravillas y al ser soltero puedo darme varios lujos, tengo pinta, tengo dinero, soy joven, qué más puedo pedir? Vivo en un piso en uno de los edificios más cotizados de la ciudad y mi estudio está a media hora de viaje.
No pienso formar pareja por el momento, mujeres no me faltan, si puedo tener muchas, para que atarme a una? para qué buscar complicaciones? Podría contar interesantes historias, no soy el típico fanfarrón que se las sabe todas, pero las damas para mí solo son sinónimos de una noche de buen sexo.
Solo una joven tocaría mis sentimientos, esa es la historia que deseo contarles.
Fines de Marzo, por acá entrando el otoño, esa época que uno se despide del verano y casi sin darse cuenta todo se vuelve gris. Las hojas ya se amarilleaban en los árboles, pronto secarían y harían esas montañas en el piso, esa que cruje cuando uno las pisa, esos días que a pesar de todo uno puede disfrutar esos últimos días de calor, con un tanto de nostalgia por lo que se está terminando.
Como era para mí una costumbre esa tarde, al salir del trabajo me monté a mi moto de alta cilindrada para retornar a casa dejando el saco en la oficina, puesto que hacía demasiado calor. Tomé el camino de la costanera y paré en un bar de paso, en el que ya era cliente, todos los días la misma rutina, descansar, mirar un poco el río, aflojar tensiones, tomar una fría cerveza, mirar el entorno, y a seguir camino, pero esa tarde…
Estaba sentado a la mesa, poca gente, cuando ella apareció, no podía creer lo que veían mis ojos, una morena bastante alta, de cabello renegrido, recogido y atado fuertemente como una cola de caballo, de tez bronceada, su físico fue lo primero que me atrajo, al verla entrar sus pechos me absorbieron, con una remera ajustada blanca que no llegaba a su ombligo, con un profundo y amplísimo escote por el que dos tetas enormes parecían escapar, pero eso solo era el principio, un cuerpo que parecía dibujado a mano, bajé la vista, unas calzas negras brillantes se pegaban de tal manera a su piel que parecía haber nacido con ellas, marcándole una concha regordeta de amplia raya, era un ángel del infierno, su armonía física era increíble, su cintura, sus caderas, perfecta, era perfecta.
No pude sacar los ojos de ella, como atontado, e incrédulo, porque a decir verdad su vestimenta no era acorde al lugar, ni a la hora, no hacía falta semejante exposición física. Ella miró el entorno y sin más se dirigió a la rockola, puso una moneda y pronto comenzó a sonar ‘The Jack’, de AC-DC, y su cuerpo a seguir el ritmo del tema.
Los contados casuales espectadores estábamos atónitos, no perdí tiempo, llamé al mozo y le pedí que le acercara una cerveza bien fría, al recibirla ella inclinó el rostro hacia mi lado y me guiñó el ojo como gesto de agradecimiento.
Pero no solo eso, se movió hacia un costado, siempre sobre la rockola, asegurándose que su trasero quedara apuntando a mis ojos, siempre al ritmo cadente del tema comenzó a balancearse, derecha e izquierda, una lado, el otro, con sus piernas levemente separadas parada sobre unos altos tacos.
Si su busto era perfecto su culo no era menos, unas caderas extremas, unas nalgas redondas, la tela brillante adherida me hacía adivinar una diminuta tanga perdida en su cuerpo, sus movimientos me provocaban de tal manera que me sentía endurecer bajo la mesa, si en mi mente hubiera dibujado la mujer perfecta sin dudas se hubiera asemejado demasiado a ella. Me incorporé y fui a su lado, su rostro era angelical, unos grandes ojos celestes llamaron mi atención, perfectamente delineados con rímel, pintados en azul oscuro, el maquillaje cubría su joven rostro y sus labios en rojo brillante eran la manzana prohibida.
Gracias por la cerveza!
Cómo te llamas?
No importa…
Cuántos años tienes?
Cuentos crees?
Diecisiete? Dieciocho?
Ja! cumplo diecinueve el sábado…
Me perdía ante su belleza, ella prosiguió la charla
Tiene un cigarro?
Si, pero… acá está prohibido fumar…
Repito, tiene un cigarro?
Saqué un cigarrillo y lo encendí en su boca, apenas unos segundos y el mozo vino a solicitarle que por favor lo apagara, ella en una actitud provocativa dio una gran pitada y largó el humo con fuerza sobre la cara del joven que solo cumplía su trabajo, sonrió y apagó el pucho sobre la máquina, entonces se acercó a mi oído y me dijo:
Pagá las cervezas y vamos a tu casa, quiero coger…
No daba crédito a lo que escuchaba, repregunté como un tonto y me respondieron como a un tonto, cuando caía el sol volábamos a mi departamento, por la velocidad ella se había pegado a mi espalda, sentía sus enormes pechos apretujarme por detrás, sus brazos me rodeaban y me apretaban con fuerza, acariciando mi pecho y llevando cada tanto una mano a mi entrepierna, la perra me iba a hacer chocar!
Al fin llegamos, dejamos la moto y subimos por el ascensor, ya en ese momento se abalanzó sobre mí para meter su lengua en lo profundo de mi boca, casi sin dejarme respirar, una mano estaba apretando una de sus tetas, la otra recorría su trasero, ella me apretaba con violencia contra uno de los laterales, parecía endemoniada, llegamos al piso, casi arrastrándonos llegamos a mi hogar, los nervios no me dejaban embocar las llaves en la cerradura, ella me atacaba por todos lados, como si fuera un pulpo.
Entramos, apenas tiró su cartera sobre la mesa de entrada, llegamos al dormitorio semidesnudos, besándonos, como animales, ella solo repetía ‘cogeme, quiero tu pija, cógeme toda…’
Su pequeña remera y su calza brillosa quedaron en el piso, me empujó sobre la cama, acarició mi verga desnuda y sin perder tiempo vino sobre mí, la corrió y se sentó sobre ella, entró de golpe, hasta el fondo, empezó a moverse, la sentía entrar y salir de su concha, la dejé mover, entonces tuve los minutos más gloriosos de mi vida, embriagué mi vista con su figura, su piel estaba por demás bronceada, blanca en sus senos, la línea que delimitaba los lugares donde no llegaba el sol era perfecta, eran dos enormes capullos blancos con dos preciosos timbres marcados, duros al tacto, esferas divinas, llené con ellos mis manos y los lamí con dulzura, acaricié su cuerpo con calor de hombre.
Ela estava alheia ao meu olhar, como presa no mundo dela, ofegava e gritava de olhos fechados, enchendo meus ouvidos de prazer, com a boca sedenta, pulava no meu pau duro como se nada importasse, me enlouquecendo, me embriagando, senti a mão direita dela deslizar entre a buceta dela e a minha para se massagear ritmicamente, era um vulcão prestes a explodir, não conseguia me desligar da beleza dela, os gritos dela aumentaram, as contrações em volta do meu pau também, senti ela gozar com meu pau dentro dela, foi foda.Depois ela inclinou as costas pra frente e desabou no meu peito, os gritos pararam, colou a boca na minha, pegou minhas mãos nas dela e puxou pra trás como se fingisse me imobilizar, os quadris largos dela continuavam se mexendo, senti que ia gozar e ela pressentiu, os gemidos de prazer escapavam pelos lábios dela enquanto sentia o porra ferver, até que enchi a buceta linda dela com meu leite.
Tudo tinha sido muito rápido, uma explosão de prazer, ela virou sem dizer nada, colocou a buceta na minha boca e rapidamente tava chupando meu pau que tinha perdido a rigidez, peguei com minhas mãos os peões enormes dela pra separar, meu olhar agora focava na buceta dela, tão branca quanto os peitos dela, os lábios grossos e rosados, a entrada visivelmente manchada pelo líquido que eu tinha dado, o cuzinho dela se abrindo gostoso diante dos meus olhos, lambi com carinho, rapidamente meu pau voltava à ação e eu sentia ele endurecer na boca dela, ainda mais quando ela enfiou as falanges dos dedos anelar e indicador no cu apertado dela pra se masturar por trás enquanto eu apertava entre meus lábios o clitóris dela.
De repente ela pulou da cama, foi até onde tinha deixado minha calça jeans, pegou o cinto, voltou pro meu lado, me entregou pra colocar os pulsos dela juntos, um contra o outro, e pediu:
— Amarra minhas mãos com o cinto.
Olhei pra ela e entrei na brincadeira, apertando de leve, mas ela reclamou:
— Mais forte, que dói…
Apertei ainda mais. Mais, observando em seu rosto uma careta de dor, então seguiu com um jogo perverso:
— Me bate!
— O quê?
— Me dá um tapa!
Abri minha mão e quase acariciando bati em sua bochecha, ao que ela reclamou:
— Assim não! Me bate! Literal, quero sentir dor.
Bati um pouco mais forte, o suficiente pra fazer o rosto dela virar. Ela virou a outra bochecha, excitada, e pediu:
— Agora mais forte, como homem!
Voltei a bater nela, ainda medindo minha força, mas o bastante pra arrancar um grito de dor. Meus dedos ficaram marcados na pele dela. Eu não curtia muito esse joguinho, mas ela adorava. Ela se colocou de quatro, apontando a bunda pra mim, e pediu de novo:
— Me bate na bunda, mas bate forte! Sou uma menina má e mereço ser castigada.
Aí sim perdi o controle. Nunca tinha vivido uma experiência assim. Descarreguei nas nádegas dela uma atrás da outra, palmadas fortes. Sentia meus dedos formigando, e os gritos dela me enlouqueciam. Ela pediu de novo:
— Agora me fode o cu! Vai! Mete a pica no meu cu!
Segurei ela pelos quadris e me posicionei atrás. Enfiei a pica na buceta dela, tirando ela encharcada no resto de sucos e porra que já tinha deixado antes. Apoiei no esfíncter dela e deslizei suavemente pra dentro, quase sem resistência. Não acreditava no que tava acontecendo. Comecei a me mexer enquanto apertava a cinturinha dela com as mãos, quase dava pra abraçar ela toda. Empurrei ela pra baixo pra arquear e ver como os quadris dela pareciam mais largos do que nunca — aquelas nádegas enormes e bronzeadas, aquela "v" branca e fina que o biquíni tinha marcado. Os gritos, os gemidos dela... era a melhor coisa que já tinha me acontecido na vida.
Tirei ela por uns segundos pra me acalmar. Esfreguei a pica contra minhas bolas, deixando a glande nua. Fazia ela gritar enfiando e tirando só a cabeça. O esfíncter apertava forte, e quando eu tirava, via ele pulsando, como se quisesse fechar mas não conseguisse. Tava chegando lá de novo. Ela me provocava com palavras sujas, a Porra começou a escorrer pela ponta, continuei no jogo e meus fluidos escorreram pela bunda dela, descendo pelos lábios da buceta, empurrei fundo então para gritar minha descarga final no fundo do ser dela.
Respirava com dificuldade, excitado, parecia que o coração ia sair do meu peito, ela virou para o meu lado e enquanto me oferecia as mãos para soltá-la, com pressa me pediu para indicar onde era o banheiro, estava com ânsia, acompanhei ela quase correndo.
Senti ela vomitar, fiquei pensando, tudo era estranho demais, enquanto ela estava no banheiro peguei a bolsa dela para fuçar lá dentro, encontrei o documento, Mariela era o nome dela, tinha acabado de fazer dezesseis anos, quis morrer, estava num baita problema, era dez anos mais velho e de qualquer jeito estava com uma menor.
Ela me pegou com o documento na mão, tinha lavado o rosto tirando toda aquela maquiagem, vi uma menina no rosto dela, uma mulher no corpo, olhei para ela estranhado e só perguntei:
Por quê?
Ela olhou para o chão, começou a chorar como uma garotinha que roubam o brinquedo, entre soluços soltou as palavras:
Desculpa, eu não sou assim. Tô grávida de um mês, meu namorado me largou, agora é o namorado da minha melhor amiga, não liga pro que eu tenho na barriga, diz que não é dele, não tô nem aí, não quero obrigar ele a nada, mas dói, como dói. Só queria me vingar dele, se ele me tratava como puta quis ser puta, e você sem saber foi a arma pra me vingar, pra descarregar minha raiva…
Não soube o que dizer, o que pensar, só abracei ela, pelo rosto dela rolavam as lágrimas e meus dedos ainda estavam marcados na pele dela, ela se trocou e eu levei ela até a casa dela, na viagem ela se abraçou de novo em mim, mas dessa vez como uma menina que busca acolhimento, como perdida nesse mundo.
A gente se beijou na bochecha e esperei até ela fechar a porta, já não me chamavam atenção nem os peitos nem a bunda dela, só pensava nos sentimentos dela, meditei a viagem inteira de volta. casa.
Nunca mais a vi, nunca mais soube dela, às vezes passo pela rua dela, paro na frente da casa dela e até reconheci o pai e a mãe dela, mas nunca soube nada da vida de Mariela…
Se você é maior de idade, pode me deixar comentários com o título A ROCKOLA no e-mail
dulces.placeres@live.com
0 comentários - La rockola