Primero, todas las entregas de los mejores post
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4084661/Mi-amada-esposa---parte-1-de-3-.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4389002/Mi-amada-esposa---parte-2-de-3-.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4436535/Mi-amada-esposa---parte-3-de-3.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4802856/Mi-amada-esposa-parte-4.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4802863/Mi-amada-esposa---parte-5.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4868469/Mi-amada-esposa---parte-6.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4896522/Mi-amada-esposa---parte-7.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4905961/Mi-amada-esposa---parte-8.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4915721/Mi-amada-esposa---parte-9.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4956318/Mi-amada-esposa---parte-10.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4965835/Mi-amada-esposa---parte-11.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4974651/Mi-amada-esposa---parte-12.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4985411/Mi-amada-esposa---parte-13.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4991203/Mi-amada-esposa---parte-14.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/5001091/Mi-amada-esposa---parte-15.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/5030636/Mi-amada-esposa---parte-16.html
Como siempre, podes escribirnos a dulces.placeres@live.com, te leemos
YO… LA MAS PUTA DE TODAS…
PARTE 1
Es así como me llamaban mis amigas, bueno, más que amigas, conocidas envidiosas, porque no toleraban que pudiera vivir mi sexualidad con la misma moral que la vive un hombre, y qué? cual era el problema? Me gustan las vergas, más grandes, mejor, las palabras de quienes me juzgan… pues me las meto en el culo…
Así que les contaré un poco de mi vida, haciendo foco en especial de la forma que teniendo todo, por puta, me quedé sin nada, después ustedes juzgarán…
Mi nombre, Paola, estoy llegando a los treinta, tuve muchos hombres en mi vida, soy muy sexual, y me gusta ser complaciente, digamos que mucho de mi placer pasa por ser sumisa con mi hombre, me excita verlo caliente, y hago cualquier cosa por lograrlo.
Soy alta, de rostro delgado y cabellos castaños a media espalda, de ojos almendra, nariz un poco prominente y labios carnosos, delgada, de bellas piernas, de ir de frente, sin pelos en la lengua, un defecto? mis pechos, casi no tengo tetas, en fin, una virtud? mi cola, tengo cola de esas para filmar una película pornográfica, sin dudas, lo mejor de mi…
A los veinte ya había decidido algo, en la intimidad no llamaría a ningún hombre por su nombre, solo le diría ‘papi’, después de un par de veces de estar con alguien en la cama y llamarlo por otro nombre, es que bueno, una puede equivocarse, cierto? No era lindo estar cogiendo con Juan y en el mejor momento decirle Pedro, así que nada de nombres, ‘papi’ para todos…
A los veinticinco me casaría, Alberto, un niño rico, de padres ricos, con demasiado dinero, era lo que buscaba, pegarme a alguien que me asegurara el futuro, al firmar los papeles, la mitad de lo suyo sería mío, y puede sonar a interesada, si, cierto, porque negarlo.
Sabía desde el principio que estaría con el solo por su dinero, en la cama era bastante mediocre, digamos, entre cero y diez, le pondría un cinco, por más que se esmerara, y en verdad lo hacía, el jamás me cogería como otros que me habían cogido, jamás estaría a mi altura, pero no me quejo, sabía que iba a serle infiel en la primera de cambio, los hombres estaban en mi camino, en mi naturaleza.
Lo mío puede resultar muy frío, muy calculador, cierto, no me preocupa admitirlo, si por una buena chupada podía tener a Alberto bajo control y con eso todo el dinero que tenía, bueno, esa era yo…
Ya le había metido los cuernos un par de veces, él era muy ingenuo para darse cuenta, vivía en una burbuja, en un mundo de príncipes y princesas…
Tiempo atrás empecé a ir al gimnasio, a hacer fitness, a marcar mi cuerpo y sacar más cola, por si me hiciera falta, ja! fui a hacer pesas, un tanto por eso, otro tanto para que los chicos del gym me miren, es que se me hace muy sexi cuando me miran, siento el deseo de los hombres sobre mi cuerpo, y yo me visto para ellos, para que me desvistan con la mirada.
Y de esas primeras clases en máquinas para musculación, agregué clases nocturnas de bailes de zumba.
Roberto Carlos era el profesor, brasileño de origen, argentino por opción, un moreno alto, de casi dos metros, musculoso, piel bronceada, con numerosos tatuajes, de cabellos oscuros y ojos negros como la noche, con ese perfil de macho recio, de esos que dejan bien parado al sexo masculino.
Movía las caderas al compás de la música como pocos, diablos… solía usar musculosas caladas las cuales se pegaban a su cuerpo producto de la transpiración, y pantalones holgados que no impedían adivinar algo demasiado generoso entre sus piernas, algo que era evidente y motivo de comentarios de las chicas.
Y en ese entorno, ese moreno se había transformado en el premio codiciado, quien sería la afortunada en llevárselo a la cama, y ese desafío se me hacía demasiado difícil de evitar, ese era mi juego, el que me gustaba, porque quería que él me eligiera por el resto de todas…
Y sabíamos algo más, Roberto Carlos era casado, padre de familia, y yo estaba dispuesta a ser infiel, pero no sabíamos que opinaba el, porque él hablaba muy bien de su esposa y sus hijos, así que bueno, solo me quedaba averiguarlo…
Es que ese mulato me podía, no podía mirarlo sin deseo, quería que fuera mío a como diera lugar…
Tracé mi plan de seducción, en esta competencia valían todas las armas, y yo no dudaría en usarlas para conseguir el premio, una mujer sabe que cartas jugar, desde las miradas, las palabras, los gestos, y hasta la vestimenta, porque si de puta se trataba, en esos días no había quien me ganara…
Llegaron mis peinados en cola de caballo, mis labios pintados, dejé de lado las largas remeras para pasar a pequeños top de gimnasia, tangas de infarto bajo short blancos de licra, de esos que se transparentan y como dije al principio, solo para resaltar mi culo pornográfico, empezaron roces casuales, palabras inocentes, y poses sugerentes, todo para atrapar al pez…
Pronto conseguiría dos cosas, la atención de Roberto Carlos, ser su alumna preferida con la cual intercambiaba sonrisas cómplices, ser su centro de atención, tener sus ojos clavados en mi cuerpo y además… estar en boca de todas las chicas del gym, me transformé en la puta del lugar, en la típica calienta vergas que andaba detrás del profesor, pero poco me importó…
Y las cosas se hicieron más que evidentes, éramos cómplices, nuestro destino era la cama, las chicas del gym me preguntaban qué tal cogía asumiendo algo que aún no había sucedido, pero que no tardaría en darse...
Una tarde como cualquiera me ayudaba a elongar, se puso tras de mí en un plan acostumbrado, solo que yo busqué intencionalmente pegar mi trasero a su bulto, él tomó la indirecta y empujó hacia adelante, disimuladamente para no levantar sospechas, y yo volví a empujar, ahora refregando un poco, entonces me dijo
No seas puta, dejá de provocarme porque te voy a meter la verga en el culo y después vas a llorar…
Ja! para tanto es? sabes que me muero de ganas? Cuando quieras, donde quieras…
Había algo más que me enloquecía de ese hombre, como dije, el hecho que fuera casado, tenía familia, y yo quería corromperlo y llevarlo a la cama, como sea, como diera lugar…
Viernes, día de gym, ya casi había terminado cuando le dije a Roberto Carlos que estaría sola por la noche, Alberto, mi marido, quien era totalmente ajeno a lo que termino de escribir, tenía una cena de amigos, yo ya lo conocía, y esas cenas duraban hasta altas horas de la madrugada, fui directa, le dije que quería coger y que le metiera alguna excusa a la tonta de su mujer.
El miraba un tanto incrédulo, como adivinando si hablaba en serio o no, así que le dije, que le mandaría un WhatsApp y que si le parecía bien tipo veintitrés podríamos encontrarnos.
E foi assim, assim que meu marido saiu de casa com um beijo doce nos meus lábios, avisei o Roberto Carlos e fui correndo me trocar, já estava banhada, depilada e perfumada, coloquei um vestido florido, meio folgado passando dos meus joelhos, se tinha uma coisa que eu queria naquele momento, era passar despercebida ao sair, não precisava chamar a atenção das velhas fofoqueiras do bairro, mas, de qualquer forma, tinha uma surpresa pra aquele mulato.
Peguei um táxi pra me encontrar com ele num lugar afastado, cheguei, paguei, desci, ele já estava me esperando, piscou pra mim com as luzes do carro dele e eu fui ao encontro dele, subi e me acomodei ao lado dele.
Você tá muito gostosa! — ele me disse com um sorriso de quem já tava comprando enquanto me beijava na bochecha.
Esse menino me pareceu meio ‘devagar’, estávamos a minutos de nos esfregar numa cama e ele só me beijou na bochecha…
Ele arrancou rumo a algum motel, enquanto dirigia eu olhava pra ele atentamente, ele tava concentrado no trânsito, então peguei a mão direita dele com a minha e levei até minha coxa, levantei suavemente o vestido e fiz ela subir devagar, queria que ele chegasse na surpresa, quando chegou na minha buceta depilada percebeu que eu não tava de calcinha, arranquei um sorriso dele e empurrei mais a mão dele entre minhas pernas, ele tentou sem sucesso enfiar um ou dois dedos lá dentro da minha racha, mas o acesso não era fácil, então ele tirou a mão e enfiou pelo decote do meu vestido, pra conferir que também não tava de sutiã…
Essas brincadeiras na viagem fizeram a gente ficar no ponto de bala na hora H…
O quarto era grande, em tons de vermelho sangue combinados com rosas pálidos, tinha uns chocolates arrumados estrategicamente em cima da cama, foram minha primeira tentação, enquanto ele foi no frigobar pegar uma garrafa de champanhe, a gente tava em silêncio, dava pra ouvir meus dentes mastigando aqueles prazeres do cacau, e até o tilintar das bolhas nas taças recém-servidas, mal molhei meus lábios, a gente tava ali pra outra coisa… Me enfiei de um lado da cama, tirei meus saltos, afrouxei meu vestido e deixei ele cair no chão, fiquei pelada como vim ao mundo diante dos olhos atordoados dele. Ele pediu pra eu girar, pra ver minha bunda, previsível…
Aí apaguei a luz, só uns reflexos fracos dos postes da rua passavam pelas cortinas grossas, dando uma sensação de quase escuridão total. Me aproximei dele e agora sim nos beijamos fundo, senti a respiração dele acelerada, ele ainda estava vestido e contrastava com minha nudez total. Esfreguei a pica dele por cima da roupa, ainda apontando pro chão, mas já dava pra notar algo interessante. Ele apertou minhas nádegas e agora sim, sem problemas, enfiou uns dedos na minha buceta, bem fundo, bem gostoso…
Me arrepiei nos braços dele, ele começou a me encher de beijos, aqueles beijos profundos, e eu a percorrer a perfeição dos músculos dele. Me aninhei no corpo másculo dele, e senti a pica dele crescer rápido até esfregar na minha barriga, porra, não aguentei. Me ajoelhei aos pés dele, afrouxei as roupas dele com pressa pra chegar no pau, não dava pra ver direito, mas abracei ele com uma mão e ainda sobrava muito pra cobrir. Tinha um aroma inebriante, senti ele pulsar entre meus dedos, só me fez ficar mais e mais molhada…
Me preparei pra torturar ele, descasquei bem a glande, beijei os ovos gostosos dele, e percorri aquela preciosidade da base até a ponta, devagar, uma vez e outra, muito lento, demais…
Roberto Carlos logo começava a tremer, queria que eu engolisse tudo, que chupasse com vontade, mas eu só apertava minha língua molhada na base da cabeça dele, levando ele a uma agonia lenta. Até consegui sentir uma gotinha aguada de um sêmen precoce que escapava pela ponta do sabre dele…
Ele parecia estar em transe, até que me levantou à força, tomando o controle da situação. Me jogou na cama, terminou de se despir, se ajoelhou no chão e enfiou a cabeça entre minhas pernas, me segurando com a força dos braços dele. dando pequenos beliscões nos meus mamilos e ele pagou na mesma moeda, começou a roçar a língua nos lábios da minha buceta, num caminho lento e eterno que me levava ao nada, porque eu queria que ele lambesse meu clitóris, mas ele não fazia, só rodeava e me fazia me contorcer de desejo.
Eu tava em desvantagem, ele abusava da força masculina dele pra me segurar e eu não podia fazer nada, só me contorcer e gemer, implorei:
— Chega, filho da puta, me come, quero teu pau todo dentro!
Ele teve pena, veio por cima de mim e meteu tudo de uma vez, tão gostoso, tão grande, tão grosso, me fez vibrar, arrancou um gemido de puta de mim, começou a se mover dentro de mim, eu beijei ele, senti os gemidos dele, me empalando até o fundo, uma vez e outra, quis acariciar meu clitóris pra chegar naquele orgasmo que tava na flor da pele, mas ele me impediu, de novo abusando da masculinidade dele segurou meus braços pra eu não me tocar, e me comeu em toda forma e posição que você imaginar, até que lembrei da conversa na academia e falei na lata:
— E aí, papai? não disse que ia arrebentar meu cu? espero que não me deixe na vontade…
— Na verdade… teria que fazer uns ‘agachamentos’ pra fortalecer esses glúteos…
Bastardo, só se deitou de costas com o pau dele ereto apontando pro céu, enquanto eu lubrificava meu esfíncter, me agachei do lado dele, desci devagar e só deixei entrar, até onde dava porque não cabia tudo…
E como se tivesse numa das aulas dele, eu flexionava em cima dele, apoiada nas plantas dos meus pés, dando pra ele as curvas da minha bunda, pra cima e pra baixo, dez vezes, e mais uma série, e uma terceira, era uma delícia, e eu me sentia muito puta, com aquele pau lindo no meu cu.
Finalmente pude me masturbar à vontade, apertando meu clitóris entre os dedos, senti que ia gozar, que orgasmo gostoso com o pau enorme dele no meu rabo…
Ele tomou a iniciativa de novo quando eu não aguentei mais, numa mistura de cansaço e prazer, colocou um travesseiro sobre na cama e me deitou de barriga pra baixo, deixando minha bucetinha pequena bem levantada, como se precisasse, senti ele se ajeitar pra me montar, e meteu de novo…
A posição favoreceu uma penetração tão funda que me arrancou um grito, mistura de prazer e dor, e ele começou a me comer, sem pressa, sem parar, arrombando bem meu cu, do jeito que eu gostava…
Finalmente ele tirou e comecei a sentir o esperma quente queimando minha pele, minha bunda, minhas costas, um jato, outro e mais um…
Ele se afastou e caiu exausto do meu lado direito, nos beijamos com paixão…
Ainda dava tempo e a gente transou mais um bom tempo, depois tomamos banho e voltamos.
Essa volta não foi o que uma mulher recém-comida por um amante espera ouvir, o idiota começou a me falar do casamento dele, de quanto amava a mulher e quanto a consciência pesava pelo que tinha feito, e me perguntou sobre mim, se eu não me sentia mal em pensar que há pouco tinha posto meus lábios no pau dele, e em breve os colocaria na boca do meu marido, preferi não falar, fiquei em silêncio, homens…
Ele me contou então que no Brasil trabalhava como stripper, dava pra imaginar pelo pau que tinha e pelos movimentos de dança que ensinava na academia.
Que tudo foi bem até ele conhecer a que seria a mulher dele, e que obviamente começaram os ciúmes, as cobranças, os problemas…
Foi quando um cara argentino que trabalhava com ele nesses lugares noturnos, propôs mudar de ambiente, vir pro meu país e começar uma vida nova, e que esses foram os motivos pelos quais ele acabou dando aula numa academia na República Argentina.
Falei pra ele me deixar a umas quadras de casa, tinha um gosto agridoce na boca, depois de uma trepada espetacular ele veio com preconceitos moralistas, não entendi direito qual era o jogo.
Cheguei em casa, me deitei e dormi.
Pouco depois senti o Alberto chegar, na surdina, como de costume, senti Os barulhos da chave, senti ele passar pelo banheiro e vir pro meu lado, me abraçou, e meio sonolenta lembrei do que o Roberto Carlos tinha me falado no carro, sobre a moral da parada, então só dei um beijo profundo e eterno na boca do meu marido, me sentindo uma diaba por dentro, fiquei com um sorriso estampado nos lábios, tudo antes de cair no sono de novo…
E esse podia ser o fim da história, mas é só o começo, alguém mais ia aparecer na minha vida…
CONTINUA
Se você é maior de idade, pode me escrever no com o título ’EU… A MAIS VAGABUNDA DE TODAS…’ para dulces.placeres@live.com
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4084661/Mi-amada-esposa---parte-1-de-3-.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4389002/Mi-amada-esposa---parte-2-de-3-.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4436535/Mi-amada-esposa---parte-3-de-3.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4802856/Mi-amada-esposa-parte-4.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4802863/Mi-amada-esposa---parte-5.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4868469/Mi-amada-esposa---parte-6.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4896522/Mi-amada-esposa---parte-7.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4905961/Mi-amada-esposa---parte-8.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4915721/Mi-amada-esposa---parte-9.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4956318/Mi-amada-esposa---parte-10.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4965835/Mi-amada-esposa---parte-11.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4974651/Mi-amada-esposa---parte-12.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4985411/Mi-amada-esposa---parte-13.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4991203/Mi-amada-esposa---parte-14.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/5001091/Mi-amada-esposa---parte-15.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/5030636/Mi-amada-esposa---parte-16.html
Como siempre, podes escribirnos a dulces.placeres@live.com, te leemos
YO… LA MAS PUTA DE TODAS…
PARTE 1
Es así como me llamaban mis amigas, bueno, más que amigas, conocidas envidiosas, porque no toleraban que pudiera vivir mi sexualidad con la misma moral que la vive un hombre, y qué? cual era el problema? Me gustan las vergas, más grandes, mejor, las palabras de quienes me juzgan… pues me las meto en el culo…
Así que les contaré un poco de mi vida, haciendo foco en especial de la forma que teniendo todo, por puta, me quedé sin nada, después ustedes juzgarán…
Mi nombre, Paola, estoy llegando a los treinta, tuve muchos hombres en mi vida, soy muy sexual, y me gusta ser complaciente, digamos que mucho de mi placer pasa por ser sumisa con mi hombre, me excita verlo caliente, y hago cualquier cosa por lograrlo.
Soy alta, de rostro delgado y cabellos castaños a media espalda, de ojos almendra, nariz un poco prominente y labios carnosos, delgada, de bellas piernas, de ir de frente, sin pelos en la lengua, un defecto? mis pechos, casi no tengo tetas, en fin, una virtud? mi cola, tengo cola de esas para filmar una película pornográfica, sin dudas, lo mejor de mi…
A los veinte ya había decidido algo, en la intimidad no llamaría a ningún hombre por su nombre, solo le diría ‘papi’, después de un par de veces de estar con alguien en la cama y llamarlo por otro nombre, es que bueno, una puede equivocarse, cierto? No era lindo estar cogiendo con Juan y en el mejor momento decirle Pedro, así que nada de nombres, ‘papi’ para todos…
A los veinticinco me casaría, Alberto, un niño rico, de padres ricos, con demasiado dinero, era lo que buscaba, pegarme a alguien que me asegurara el futuro, al firmar los papeles, la mitad de lo suyo sería mío, y puede sonar a interesada, si, cierto, porque negarlo.
Sabía desde el principio que estaría con el solo por su dinero, en la cama era bastante mediocre, digamos, entre cero y diez, le pondría un cinco, por más que se esmerara, y en verdad lo hacía, el jamás me cogería como otros que me habían cogido, jamás estaría a mi altura, pero no me quejo, sabía que iba a serle infiel en la primera de cambio, los hombres estaban en mi camino, en mi naturaleza.
Lo mío puede resultar muy frío, muy calculador, cierto, no me preocupa admitirlo, si por una buena chupada podía tener a Alberto bajo control y con eso todo el dinero que tenía, bueno, esa era yo…
Ya le había metido los cuernos un par de veces, él era muy ingenuo para darse cuenta, vivía en una burbuja, en un mundo de príncipes y princesas…
Tiempo atrás empecé a ir al gimnasio, a hacer fitness, a marcar mi cuerpo y sacar más cola, por si me hiciera falta, ja! fui a hacer pesas, un tanto por eso, otro tanto para que los chicos del gym me miren, es que se me hace muy sexi cuando me miran, siento el deseo de los hombres sobre mi cuerpo, y yo me visto para ellos, para que me desvistan con la mirada.
Y de esas primeras clases en máquinas para musculación, agregué clases nocturnas de bailes de zumba.
Roberto Carlos era el profesor, brasileño de origen, argentino por opción, un moreno alto, de casi dos metros, musculoso, piel bronceada, con numerosos tatuajes, de cabellos oscuros y ojos negros como la noche, con ese perfil de macho recio, de esos que dejan bien parado al sexo masculino.
Movía las caderas al compás de la música como pocos, diablos… solía usar musculosas caladas las cuales se pegaban a su cuerpo producto de la transpiración, y pantalones holgados que no impedían adivinar algo demasiado generoso entre sus piernas, algo que era evidente y motivo de comentarios de las chicas.
Y en ese entorno, ese moreno se había transformado en el premio codiciado, quien sería la afortunada en llevárselo a la cama, y ese desafío se me hacía demasiado difícil de evitar, ese era mi juego, el que me gustaba, porque quería que él me eligiera por el resto de todas…
Y sabíamos algo más, Roberto Carlos era casado, padre de familia, y yo estaba dispuesta a ser infiel, pero no sabíamos que opinaba el, porque él hablaba muy bien de su esposa y sus hijos, así que bueno, solo me quedaba averiguarlo…
Es que ese mulato me podía, no podía mirarlo sin deseo, quería que fuera mío a como diera lugar…
Tracé mi plan de seducción, en esta competencia valían todas las armas, y yo no dudaría en usarlas para conseguir el premio, una mujer sabe que cartas jugar, desde las miradas, las palabras, los gestos, y hasta la vestimenta, porque si de puta se trataba, en esos días no había quien me ganara…
Llegaron mis peinados en cola de caballo, mis labios pintados, dejé de lado las largas remeras para pasar a pequeños top de gimnasia, tangas de infarto bajo short blancos de licra, de esos que se transparentan y como dije al principio, solo para resaltar mi culo pornográfico, empezaron roces casuales, palabras inocentes, y poses sugerentes, todo para atrapar al pez…
Pronto conseguiría dos cosas, la atención de Roberto Carlos, ser su alumna preferida con la cual intercambiaba sonrisas cómplices, ser su centro de atención, tener sus ojos clavados en mi cuerpo y además… estar en boca de todas las chicas del gym, me transformé en la puta del lugar, en la típica calienta vergas que andaba detrás del profesor, pero poco me importó…
Y las cosas se hicieron más que evidentes, éramos cómplices, nuestro destino era la cama, las chicas del gym me preguntaban qué tal cogía asumiendo algo que aún no había sucedido, pero que no tardaría en darse...
Una tarde como cualquiera me ayudaba a elongar, se puso tras de mí en un plan acostumbrado, solo que yo busqué intencionalmente pegar mi trasero a su bulto, él tomó la indirecta y empujó hacia adelante, disimuladamente para no levantar sospechas, y yo volví a empujar, ahora refregando un poco, entonces me dijo
No seas puta, dejá de provocarme porque te voy a meter la verga en el culo y después vas a llorar…
Ja! para tanto es? sabes que me muero de ganas? Cuando quieras, donde quieras…
Había algo más que me enloquecía de ese hombre, como dije, el hecho que fuera casado, tenía familia, y yo quería corromperlo y llevarlo a la cama, como sea, como diera lugar…
Viernes, día de gym, ya casi había terminado cuando le dije a Roberto Carlos que estaría sola por la noche, Alberto, mi marido, quien era totalmente ajeno a lo que termino de escribir, tenía una cena de amigos, yo ya lo conocía, y esas cenas duraban hasta altas horas de la madrugada, fui directa, le dije que quería coger y que le metiera alguna excusa a la tonta de su mujer.
El miraba un tanto incrédulo, como adivinando si hablaba en serio o no, así que le dije, que le mandaría un WhatsApp y que si le parecía bien tipo veintitrés podríamos encontrarnos.
E foi assim, assim que meu marido saiu de casa com um beijo doce nos meus lábios, avisei o Roberto Carlos e fui correndo me trocar, já estava banhada, depilada e perfumada, coloquei um vestido florido, meio folgado passando dos meus joelhos, se tinha uma coisa que eu queria naquele momento, era passar despercebida ao sair, não precisava chamar a atenção das velhas fofoqueiras do bairro, mas, de qualquer forma, tinha uma surpresa pra aquele mulato.Peguei um táxi pra me encontrar com ele num lugar afastado, cheguei, paguei, desci, ele já estava me esperando, piscou pra mim com as luzes do carro dele e eu fui ao encontro dele, subi e me acomodei ao lado dele.
Você tá muito gostosa! — ele me disse com um sorriso de quem já tava comprando enquanto me beijava na bochecha.
Esse menino me pareceu meio ‘devagar’, estávamos a minutos de nos esfregar numa cama e ele só me beijou na bochecha…
Ele arrancou rumo a algum motel, enquanto dirigia eu olhava pra ele atentamente, ele tava concentrado no trânsito, então peguei a mão direita dele com a minha e levei até minha coxa, levantei suavemente o vestido e fiz ela subir devagar, queria que ele chegasse na surpresa, quando chegou na minha buceta depilada percebeu que eu não tava de calcinha, arranquei um sorriso dele e empurrei mais a mão dele entre minhas pernas, ele tentou sem sucesso enfiar um ou dois dedos lá dentro da minha racha, mas o acesso não era fácil, então ele tirou a mão e enfiou pelo decote do meu vestido, pra conferir que também não tava de sutiã…
Essas brincadeiras na viagem fizeram a gente ficar no ponto de bala na hora H…
O quarto era grande, em tons de vermelho sangue combinados com rosas pálidos, tinha uns chocolates arrumados estrategicamente em cima da cama, foram minha primeira tentação, enquanto ele foi no frigobar pegar uma garrafa de champanhe, a gente tava em silêncio, dava pra ouvir meus dentes mastigando aqueles prazeres do cacau, e até o tilintar das bolhas nas taças recém-servidas, mal molhei meus lábios, a gente tava ali pra outra coisa… Me enfiei de um lado da cama, tirei meus saltos, afrouxei meu vestido e deixei ele cair no chão, fiquei pelada como vim ao mundo diante dos olhos atordoados dele. Ele pediu pra eu girar, pra ver minha bunda, previsível…
Aí apaguei a luz, só uns reflexos fracos dos postes da rua passavam pelas cortinas grossas, dando uma sensação de quase escuridão total. Me aproximei dele e agora sim nos beijamos fundo, senti a respiração dele acelerada, ele ainda estava vestido e contrastava com minha nudez total. Esfreguei a pica dele por cima da roupa, ainda apontando pro chão, mas já dava pra notar algo interessante. Ele apertou minhas nádegas e agora sim, sem problemas, enfiou uns dedos na minha buceta, bem fundo, bem gostoso…
Me arrepiei nos braços dele, ele começou a me encher de beijos, aqueles beijos profundos, e eu a percorrer a perfeição dos músculos dele. Me aninhei no corpo másculo dele, e senti a pica dele crescer rápido até esfregar na minha barriga, porra, não aguentei. Me ajoelhei aos pés dele, afrouxei as roupas dele com pressa pra chegar no pau, não dava pra ver direito, mas abracei ele com uma mão e ainda sobrava muito pra cobrir. Tinha um aroma inebriante, senti ele pulsar entre meus dedos, só me fez ficar mais e mais molhada…
Me preparei pra torturar ele, descasquei bem a glande, beijei os ovos gostosos dele, e percorri aquela preciosidade da base até a ponta, devagar, uma vez e outra, muito lento, demais…
Roberto Carlos logo começava a tremer, queria que eu engolisse tudo, que chupasse com vontade, mas eu só apertava minha língua molhada na base da cabeça dele, levando ele a uma agonia lenta. Até consegui sentir uma gotinha aguada de um sêmen precoce que escapava pela ponta do sabre dele…
Ele parecia estar em transe, até que me levantou à força, tomando o controle da situação. Me jogou na cama, terminou de se despir, se ajoelhou no chão e enfiou a cabeça entre minhas pernas, me segurando com a força dos braços dele. dando pequenos beliscões nos meus mamilos e ele pagou na mesma moeda, começou a roçar a língua nos lábios da minha buceta, num caminho lento e eterno que me levava ao nada, porque eu queria que ele lambesse meu clitóris, mas ele não fazia, só rodeava e me fazia me contorcer de desejo.
Eu tava em desvantagem, ele abusava da força masculina dele pra me segurar e eu não podia fazer nada, só me contorcer e gemer, implorei:
— Chega, filho da puta, me come, quero teu pau todo dentro!
Ele teve pena, veio por cima de mim e meteu tudo de uma vez, tão gostoso, tão grande, tão grosso, me fez vibrar, arrancou um gemido de puta de mim, começou a se mover dentro de mim, eu beijei ele, senti os gemidos dele, me empalando até o fundo, uma vez e outra, quis acariciar meu clitóris pra chegar naquele orgasmo que tava na flor da pele, mas ele me impediu, de novo abusando da masculinidade dele segurou meus braços pra eu não me tocar, e me comeu em toda forma e posição que você imaginar, até que lembrei da conversa na academia e falei na lata:
— E aí, papai? não disse que ia arrebentar meu cu? espero que não me deixe na vontade…
— Na verdade… teria que fazer uns ‘agachamentos’ pra fortalecer esses glúteos…
Bastardo, só se deitou de costas com o pau dele ereto apontando pro céu, enquanto eu lubrificava meu esfíncter, me agachei do lado dele, desci devagar e só deixei entrar, até onde dava porque não cabia tudo…
E como se tivesse numa das aulas dele, eu flexionava em cima dele, apoiada nas plantas dos meus pés, dando pra ele as curvas da minha bunda, pra cima e pra baixo, dez vezes, e mais uma série, e uma terceira, era uma delícia, e eu me sentia muito puta, com aquele pau lindo no meu cu.
Finalmente pude me masturbar à vontade, apertando meu clitóris entre os dedos, senti que ia gozar, que orgasmo gostoso com o pau enorme dele no meu rabo…
Ele tomou a iniciativa de novo quando eu não aguentei mais, numa mistura de cansaço e prazer, colocou um travesseiro sobre na cama e me deitou de barriga pra baixo, deixando minha bucetinha pequena bem levantada, como se precisasse, senti ele se ajeitar pra me montar, e meteu de novo…
A posição favoreceu uma penetração tão funda que me arrancou um grito, mistura de prazer e dor, e ele começou a me comer, sem pressa, sem parar, arrombando bem meu cu, do jeito que eu gostava…
Finalmente ele tirou e comecei a sentir o esperma quente queimando minha pele, minha bunda, minhas costas, um jato, outro e mais um…
Ele se afastou e caiu exausto do meu lado direito, nos beijamos com paixão…
Ainda dava tempo e a gente transou mais um bom tempo, depois tomamos banho e voltamos.
Essa volta não foi o que uma mulher recém-comida por um amante espera ouvir, o idiota começou a me falar do casamento dele, de quanto amava a mulher e quanto a consciência pesava pelo que tinha feito, e me perguntou sobre mim, se eu não me sentia mal em pensar que há pouco tinha posto meus lábios no pau dele, e em breve os colocaria na boca do meu marido, preferi não falar, fiquei em silêncio, homens…
Ele me contou então que no Brasil trabalhava como stripper, dava pra imaginar pelo pau que tinha e pelos movimentos de dança que ensinava na academia.
Que tudo foi bem até ele conhecer a que seria a mulher dele, e que obviamente começaram os ciúmes, as cobranças, os problemas…
Foi quando um cara argentino que trabalhava com ele nesses lugares noturnos, propôs mudar de ambiente, vir pro meu país e começar uma vida nova, e que esses foram os motivos pelos quais ele acabou dando aula numa academia na República Argentina.
Falei pra ele me deixar a umas quadras de casa, tinha um gosto agridoce na boca, depois de uma trepada espetacular ele veio com preconceitos moralistas, não entendi direito qual era o jogo.
Cheguei em casa, me deitei e dormi.
Pouco depois senti o Alberto chegar, na surdina, como de costume, senti Os barulhos da chave, senti ele passar pelo banheiro e vir pro meu lado, me abraçou, e meio sonolenta lembrei do que o Roberto Carlos tinha me falado no carro, sobre a moral da parada, então só dei um beijo profundo e eterno na boca do meu marido, me sentindo uma diaba por dentro, fiquei com um sorriso estampado nos lábios, tudo antes de cair no sono de novo…
E esse podia ser o fim da história, mas é só o começo, alguém mais ia aparecer na minha vida…
CONTINUA
Se você é maior de idade, pode me escrever no com o título ’EU… A MAIS VAGABUNDA DE TODAS…’ para dulces.placeres@live.com
0 comentários - Eu... a mais puta de todas - 1 de 6