Primero, todas las entregas de los mejores post
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4084661/Mi-amada-esposa---parte-1-de-3-.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4389002/Mi-amada-esposa---parte-2-de-3-.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4436535/Mi-amada-esposa---parte-3-de-3.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4802856/Mi-amada-esposa-parte-4.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4802863/Mi-amada-esposa---parte-5.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4868469/Mi-amada-esposa---parte-6.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4896522/Mi-amada-esposa---parte-7.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4905961/Mi-amada-esposa---parte-8.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4915721/Mi-amada-esposa---parte-9.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4956318/Mi-amada-esposa---parte-10.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4965835/Mi-amada-esposa---parte-11.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4974651/Mi-amada-esposa---parte-12.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4985411/Mi-amada-esposa---parte-13.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4991203/Mi-amada-esposa---parte-14.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/5001091/Mi-amada-esposa---parte-15.html
Como siempre, podes escribirnos a dulces.placeres@live.com, te leemos
LA CHINA
CAPITULO 2
PLACER O PECADO
El cuatro de setiembre se festeja en mi país el día de la secretaria, y obviamente yo esperaba un presente de mi jefe, una tontera, acá se acostumbra.
Bien, el me llamó a su oficina a media mañana y me pidió que cerrara la puerta y me sentara frente a frente, me deseó que tuviera un bonito día, abrió uno de los cajones de su escritorio y sacó dos pequeños paquetes, uno en papel plateado, otro dorado, los acomodó convenientemente, equidistantes, y me dijo mirándome a los ojos
- Chinita, chinita… mirá, te puedes llevar uno de los dos, ambos son sorpresa, solo que este, - dijo señalando el plateado – representa el placer, y este – señalando ahora el dorado – representa el pecado… piensa bien… solo uno…
Simulé meditar para no ser obvia, pero estiré mi mano hacia el dorado, el pecado, él me retuvo poniendo su mano sobre la mía y mirándome fijamente a los ojos dijo
- Segura? se que te encantan los bombones con licor, los dejaras pasar? yo se que no puedes…
Pero no respondí, solo apreté el paquete dorado con fuerza y lo traje a mi lado, Claudio riendo me pidió que lo abriera a mi regreso, en mi casa
Salí de su oficina y fui a la mía, dejé el paquete sobre el escritorio y traté de concentrarme en mi trabajo, pero soy mujer, y no podía pedirme que no lo abriera, la intriga me mataba y el envoltorio se veía demasiado llamativo…
Tomé el paquete y fui al baño, me encerré, lo abrí con sumo cuidado por si tuviera que volver a armarlo, la caja contenía un exquisito conjunto de ropa interior, en blanco, un sostén armado y una tanga pequeña, muy rica, una nota impresa decía
‘Pecado, mañana me muestras como queda en tu cuerpo’
La sola idea hizo que me mojara toda, la trampa se cerraba…
Al despedirnos ese día, mi jefe me dijo
- Chinita, creo que mañana será un gran día, por cierto, espero que el conjunto sea talla, porque por cierto, seguro ya averiguaste lo que era…
Voltee los ojos y menee la cabeza de lado a lado, el siempre estaba un paso por delante…
Esa noche quise hacerle el amor a Jorge, es que quería estar segura de la decisión que tomaría, mi esposo solo hizo que le chupara la pija un rato, y ya, eso fue todo…
Al día siguiente preparé todo con apuro en mi bolso de mano, la nueva ropa interior y también un conjunto de pollera y camisa negro con medias de nylon, esas que ajustan en los muslos y tanto excitan a los hombres, también zapatos con finos tacos, me vestí normal como cada día, despedí a mi marido que ya salía para su trabajo y terminaba de armar el rompecabezas.
Llegué como de costumbre, los muchachos ya empezaban a preparar sus cosas y me sentí raramente observada, como si adivinaran lo que pasaría, pero sabía que todo estaba en mi cabeza, en mis propios pecados, reparé en un par de esas fotos que putas de la pared, esas que ignoraba cada día, pero por alguna razón me sentí identificada, hoy luciría como una de ellas…
Subí excitada las escaleras, miré la hora, aun faltaba para que llegara Claudio, fui al baño, me desnudé presurosa y torpemente, mezcla de excitación y rapidez, me recorté un poco los bellos de mi conchita, me puse el sostén, el había adivinado mi talle, luego la tanga, la deslicé por mis piernas y la sentí enterrarse entre mis nalgas, una amiga decía que había que meterse una tanga entre las nalgas para sentirse mujer, y bueno, me estaba sintiendo mujer, me ajusté la camisa, me subí la corta pollera, luego con cuidado de no engancharlas mis medias y por últimos mis zapatos taco altos, tomé toda la ropa y la metí a la fuerza en el bolso de mano.
Me miré al espejo, preferí recogerme el cabello, me puse perfume y volví a la oficina, Claudio aun no llegaba…
Entonces mientras encendía la pc, fui a su oficina, solté los botones de mi camisa de modo que se notara el sostén, luego me subí la pollera, de modo que también se vira la tanga, acomodé el celular y posé como las putas de los gráficos de los muchachos del taller, tome unas veinte fotos simulando ser una secretaria inocente, elegí las cuatro que mas me gustaron, incluso una que me causaba gracia, sacando la lengua y haciendo con mi mano el gesto del fuck you con el dedo mayor erguido.
Las mandé a la impresora y pronto me vi a mi misma como una hermosa puta, había olvidado que hermoso culo y que bellas piernas tenía, cuan sexi podía ser, mi rostro mostraba picardía y comprendí que es lo que el veía cuando me decía la china.
Las acomodé sobre su escritorio, convenientemente, me sentía toda mojada por la excitación y hasta el roce de la tanga en mi clítoris me tenía al borde de un orgasmo…
Claudio llegó poco más tarde, subió las escaleras y el verme se mostró sorprendido, no lo esperaba, vino a mi lado a saludarme como cada mañana, solo que esta ves apretó con ganas uno de mis glúteos y me susurró al oído
- Te ves espectacular…
Siguió camino a su oficina, solo esperé, no tardó en llamarme…
Estaba sentado en su silla, como cada día, me miró detalladamente y me dijo
- Cerra la puerta con llave…
Le hice caso y volvió a disparar
- Ahora corré los cortinados del ventanal que da al galón…
También lo hice, adivinando que a mis espaldas el solo miraba mi generoso trasero, giré volví a su lado, miraba exhaustivamente las fotos que estaban sobre el escritorio, con esa forma tan tonta que tienen los hombres al hacerlo
- Te gustan? Son para vos…
El me miró en forma desafiante y me advirtió
- Te aviso que no soy un tipo convencional, tengo gustos sofisticados, diferentes…
Yo no sabía a que es lo que quería decir exactamente, pero había llegado al borde del abismo, y estaba dispuesta a saltar…
- Probame…
Solo respondí redoblando la apuesta…
Claudio me hizo ir a su lado, se recostó en su sillón y fue aflojando su pantalón, yo sabía mi camino, me arrodillé entre sus piernas, sentí la rugosidad de su pantalón en mis manos, esperé con ansias, pronto emergió su pija dura, caliente, era algo estándar, nada del otro mundo, pero yo esperaba calidad, no cantidad.
Me arrime lentamente lucía deseable, hermosa, inclinada hacia un lado, un prepucio corto que había hecho desnudar naturalmente el glande, un curioso lunar la decoraba a un lado, pasé la lengua por mis labios, para humedecerlos, por la excitación tenía demasiado seca la boca, y demasiado mojada la concha.
Me acerqué casi hasta tocarlo, aspiré profundo, sentí su aroma a hombre, exhalé con fuerza, saqué la punta de la lengua y lo pasé lentamente, desde la base hasta la punta, una vez, dos, tres, lo tomé con una mano y empecé a masturbarlo, lentamente, tirando su cuero bien abajo, dejando la rosada cabeza solo para mi lengua y mis labios, para jugar, para comerla toda y sentirla en mi boca, tan rica, tan apetecible, me sentía sometida por mi jefe y me encantaba, intenté masturbarlo mas fuerte, dejando de lamerla, solo me gustaba mirar su rostro, me calentaba ver sus facciones llenas de placer, pero Claudio por el contrario, sacó mi mano de su verga y tomándome de los cabellos me llevó nuevamente a ella, para que solo se la chupara.
El trabajo fue tan sexi como complicado, es que sin mis manos me costaba mantenerla en la boca, cada tanto se escapaba como resorte y me divertía tratando de cazarla nuevamente…
Eu tinha minhas mãos apoiadas no peito do meu jeje, sentia ele respirar, até sentia a pulsação das veias dele. Percebi que ele afrouxou um pouco o nó da gravata preta de seda, o suficiente para passar pela cabeça e desatá-la. Depois, começou a passá-la pela minha e acabou no meu pescoço. Claudio começou a apertar, um pouco, mais um pouco, começou a ficar demais. Ele puxou para cima e me obrigou a ficar de pé. Senti que começava a sufocar, estava difícil engolir, difícil respirar. Ele me levou convenientemente até a escrivaninha, com meu peito apoiado nela, fiquei em pé nos meus saltos, com minha bunda exposta ao lado dele. Eu só pensava em chupar o pau dele, mas ele tinha outras intenções...
Fiquei só na expectativa. Ele abriu uma das gavetas da escrivaninha, pegou uma camisinha e colocou. Eu disse que não, que não queria que ele me comesse. Talvez sim, mas não daquela maneira. Ele só puxou mais a gravata, apertando o nó no meu pescoço, levantou a saia, minhas nádegas ficaram nuas. Recebi uma palmada forte, e outra mais forte que arrancou um gemido abafado de mim. Mas a cada reclamação, ele só apertava mais e mais. Era um prazer diferente, ele me tinha submissa, me manuseava como uma sexy girl selvagem que não se deixa montar. Ele abriu minhas pernas para que eu me abrisse, senti ele afastar a calcinha e não teve mais volta. Entrou por completo, começou a deslizar no meu interior. Eu estava encharcada de melado. Calculo dez segundos, se não for muito, esse foi o tempo que levei para ter o orgasmo mais lindo e maravilhoso da minha vida. Caí rendida...
Claudio continuou metendo como um touro, empurrando e empurrando, mais e mais. Suas mãos acariciavam meu corpo e, sem que eu visse vindo, ele enfiou o polegar na minha bunda. Voltei a protestar e a resposta dele não demorou: outro aperto no meu pescoço...
O próximo passo foi querer enfiar o pau na minha bunda. Nunca em pouco mais de trinta anos eu tinha feito pelo cu. Tentei me levantar, protestar, impedir. Algumas novas palmadas e outro puxão na gravata foram suficiente para me domar, ele tentou algumas vezes e então enfiou tudo, ahhh!!! minha pobre bunda…
Começou a me comer sem parar, e honestamente eu estava mais preocupada com o que estava acontecendo no meu pescoço do que nas minhas costas, só me sentia à beira do sufocamento e tentava em vão enfiar meus dedos entre a seda e minha pele…
Quase não conseguia gritar, a falta de ar foi se misturando com o sexo anal e comecei a ter orgasmos desconhecidos, com uma força fora do comum, intoxicantes, enlouquecedores…
Estava no melhor momento quando senti que ele ia gozar, ele apertou minha carne com força e despejou tudo dentro do meu cu, senti ele fraquejar, cair como um peso morto nas minhas costas, ainda ofegante, com seu hálito no meu ouvido…
Cláudio tinha perdido a concentração, senti o pau dele ainda dentro da minha bunda começando a perder a ereção, e também como pela primeira vez ele soltou a gravata, enfiei meus dedos e a afrouxei aos trancos, consegui tomar um grande gole de ar ao mesmo tempo que meu chefe se jogou para trás e se sentou novamente na sua poltrona.
Me levantei, arrumei a calcinha fio-dental e abaixei minha saia, abotoei minha blusa e comecei a arrumar meu cabelo, o coque tinha se soltado e eu estava uma pena, Cláudio ainda tinha a camisinha no pau, cheia de porra, ele a tirou com muito cuidado, se levantou e me convidou a sentar no lugar dele, enquanto ele tomou o meu, apoiando a bunda na beirada da mesa, me olhou balançando a camisinha cheia de porra como um pêndulo e decretou:
— Agora quero ver você beber isso…
Eu olhei para ele com cara de quem não tinha entendido, mas ele estendeu e reafirmou:
— Vamos, até a última gota…
Obedeci em silêncio, peguei o plástico e olhei fixo nos olhos dele, num tom desafiador, inclinei devagar sentindo o líquido viscoso passar entre meus dedos, como um catarro grosso, como piche, uma grande quantidade caiu na minha boca, ainda estava morno, passei de um lado para o outro me certificando que ele visse cada detalhe, saboreei, e engoli de uma vez. Então, passei a língua pelos meus lábios, um tom esbranquiçado me traía, me sentia pegajosa, ele dobrou a aposta e disse:
- Vamos, tudo... até a última gota...
Repeti o jogo, só que agora espremendo bem a camisinha até não sobrar mais nada...
Sorri, ele veio sobre mim e me beijou profundamente, num beijo mortal, lindo, perfeito, era hora de voltar ao trabalho...
As coisas no futuro mudariam rapidamente, embora naquele dia, depois daquela jornada de sexo, troquei minhas roupas e toda aquela mulher sexy e putinha ficou só nas lembranças, uma chama tinha se acendido na minha sexualidade, me senti viva, apenas quatro fotos impressas no papel, como as putas da parede, faziam lembrar aquela mulher escondida em mim, aquela mulher que o Cláudio começava a moldar com sua mente perversa, era só o começo...
CONTINUARÁ
Se você é maior de idade pode me escrever com o assunto ‘LA CHINA’ para dulces.placeres@live.com
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4084661/Mi-amada-esposa---parte-1-de-3-.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4389002/Mi-amada-esposa---parte-2-de-3-.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4436535/Mi-amada-esposa---parte-3-de-3.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4802856/Mi-amada-esposa-parte-4.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4802863/Mi-amada-esposa---parte-5.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4868469/Mi-amada-esposa---parte-6.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4896522/Mi-amada-esposa---parte-7.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4905961/Mi-amada-esposa---parte-8.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4915721/Mi-amada-esposa---parte-9.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4956318/Mi-amada-esposa---parte-10.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4965835/Mi-amada-esposa---parte-11.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4974651/Mi-amada-esposa---parte-12.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4985411/Mi-amada-esposa---parte-13.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4991203/Mi-amada-esposa---parte-14.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/5001091/Mi-amada-esposa---parte-15.html
Como siempre, podes escribirnos a dulces.placeres@live.com, te leemos
LA CHINA
CAPITULO 2
PLACER O PECADO
El cuatro de setiembre se festeja en mi país el día de la secretaria, y obviamente yo esperaba un presente de mi jefe, una tontera, acá se acostumbra.
Bien, el me llamó a su oficina a media mañana y me pidió que cerrara la puerta y me sentara frente a frente, me deseó que tuviera un bonito día, abrió uno de los cajones de su escritorio y sacó dos pequeños paquetes, uno en papel plateado, otro dorado, los acomodó convenientemente, equidistantes, y me dijo mirándome a los ojos
- Chinita, chinita… mirá, te puedes llevar uno de los dos, ambos son sorpresa, solo que este, - dijo señalando el plateado – representa el placer, y este – señalando ahora el dorado – representa el pecado… piensa bien… solo uno…
Simulé meditar para no ser obvia, pero estiré mi mano hacia el dorado, el pecado, él me retuvo poniendo su mano sobre la mía y mirándome fijamente a los ojos dijo
- Segura? se que te encantan los bombones con licor, los dejaras pasar? yo se que no puedes…
Pero no respondí, solo apreté el paquete dorado con fuerza y lo traje a mi lado, Claudio riendo me pidió que lo abriera a mi regreso, en mi casa
Salí de su oficina y fui a la mía, dejé el paquete sobre el escritorio y traté de concentrarme en mi trabajo, pero soy mujer, y no podía pedirme que no lo abriera, la intriga me mataba y el envoltorio se veía demasiado llamativo…
Tomé el paquete y fui al baño, me encerré, lo abrí con sumo cuidado por si tuviera que volver a armarlo, la caja contenía un exquisito conjunto de ropa interior, en blanco, un sostén armado y una tanga pequeña, muy rica, una nota impresa decía
‘Pecado, mañana me muestras como queda en tu cuerpo’
La sola idea hizo que me mojara toda, la trampa se cerraba…
Al despedirnos ese día, mi jefe me dijo
- Chinita, creo que mañana será un gran día, por cierto, espero que el conjunto sea talla, porque por cierto, seguro ya averiguaste lo que era…
Voltee los ojos y menee la cabeza de lado a lado, el siempre estaba un paso por delante…
Esa noche quise hacerle el amor a Jorge, es que quería estar segura de la decisión que tomaría, mi esposo solo hizo que le chupara la pija un rato, y ya, eso fue todo…
Al día siguiente preparé todo con apuro en mi bolso de mano, la nueva ropa interior y también un conjunto de pollera y camisa negro con medias de nylon, esas que ajustan en los muslos y tanto excitan a los hombres, también zapatos con finos tacos, me vestí normal como cada día, despedí a mi marido que ya salía para su trabajo y terminaba de armar el rompecabezas.
Llegué como de costumbre, los muchachos ya empezaban a preparar sus cosas y me sentí raramente observada, como si adivinaran lo que pasaría, pero sabía que todo estaba en mi cabeza, en mis propios pecados, reparé en un par de esas fotos que putas de la pared, esas que ignoraba cada día, pero por alguna razón me sentí identificada, hoy luciría como una de ellas…
Subí excitada las escaleras, miré la hora, aun faltaba para que llegara Claudio, fui al baño, me desnudé presurosa y torpemente, mezcla de excitación y rapidez, me recorté un poco los bellos de mi conchita, me puse el sostén, el había adivinado mi talle, luego la tanga, la deslicé por mis piernas y la sentí enterrarse entre mis nalgas, una amiga decía que había que meterse una tanga entre las nalgas para sentirse mujer, y bueno, me estaba sintiendo mujer, me ajusté la camisa, me subí la corta pollera, luego con cuidado de no engancharlas mis medias y por últimos mis zapatos taco altos, tomé toda la ropa y la metí a la fuerza en el bolso de mano.
Me miré al espejo, preferí recogerme el cabello, me puse perfume y volví a la oficina, Claudio aun no llegaba…
Entonces mientras encendía la pc, fui a su oficina, solté los botones de mi camisa de modo que se notara el sostén, luego me subí la pollera, de modo que también se vira la tanga, acomodé el celular y posé como las putas de los gráficos de los muchachos del taller, tome unas veinte fotos simulando ser una secretaria inocente, elegí las cuatro que mas me gustaron, incluso una que me causaba gracia, sacando la lengua y haciendo con mi mano el gesto del fuck you con el dedo mayor erguido.
Las mandé a la impresora y pronto me vi a mi misma como una hermosa puta, había olvidado que hermoso culo y que bellas piernas tenía, cuan sexi podía ser, mi rostro mostraba picardía y comprendí que es lo que el veía cuando me decía la china.
Las acomodé sobre su escritorio, convenientemente, me sentía toda mojada por la excitación y hasta el roce de la tanga en mi clítoris me tenía al borde de un orgasmo…
Claudio llegó poco más tarde, subió las escaleras y el verme se mostró sorprendido, no lo esperaba, vino a mi lado a saludarme como cada mañana, solo que esta ves apretó con ganas uno de mis glúteos y me susurró al oído
- Te ves espectacular…
Siguió camino a su oficina, solo esperé, no tardó en llamarme…
Estaba sentado en su silla, como cada día, me miró detalladamente y me dijo
- Cerra la puerta con llave…
Le hice caso y volvió a disparar
- Ahora corré los cortinados del ventanal que da al galón…
También lo hice, adivinando que a mis espaldas el solo miraba mi generoso trasero, giré volví a su lado, miraba exhaustivamente las fotos que estaban sobre el escritorio, con esa forma tan tonta que tienen los hombres al hacerlo
- Te gustan? Son para vos…
El me miró en forma desafiante y me advirtió
- Te aviso que no soy un tipo convencional, tengo gustos sofisticados, diferentes…
Yo no sabía a que es lo que quería decir exactamente, pero había llegado al borde del abismo, y estaba dispuesta a saltar…
- Probame…
Solo respondí redoblando la apuesta…
Claudio me hizo ir a su lado, se recostó en su sillón y fue aflojando su pantalón, yo sabía mi camino, me arrodillé entre sus piernas, sentí la rugosidad de su pantalón en mis manos, esperé con ansias, pronto emergió su pija dura, caliente, era algo estándar, nada del otro mundo, pero yo esperaba calidad, no cantidad.
Me arrime lentamente lucía deseable, hermosa, inclinada hacia un lado, un prepucio corto que había hecho desnudar naturalmente el glande, un curioso lunar la decoraba a un lado, pasé la lengua por mis labios, para humedecerlos, por la excitación tenía demasiado seca la boca, y demasiado mojada la concha.
Me acerqué casi hasta tocarlo, aspiré profundo, sentí su aroma a hombre, exhalé con fuerza, saqué la punta de la lengua y lo pasé lentamente, desde la base hasta la punta, una vez, dos, tres, lo tomé con una mano y empecé a masturbarlo, lentamente, tirando su cuero bien abajo, dejando la rosada cabeza solo para mi lengua y mis labios, para jugar, para comerla toda y sentirla en mi boca, tan rica, tan apetecible, me sentía sometida por mi jefe y me encantaba, intenté masturbarlo mas fuerte, dejando de lamerla, solo me gustaba mirar su rostro, me calentaba ver sus facciones llenas de placer, pero Claudio por el contrario, sacó mi mano de su verga y tomándome de los cabellos me llevó nuevamente a ella, para que solo se la chupara.
El trabajo fue tan sexi como complicado, es que sin mis manos me costaba mantenerla en la boca, cada tanto se escapaba como resorte y me divertía tratando de cazarla nuevamente…
Eu tinha minhas mãos apoiadas no peito do meu jeje, sentia ele respirar, até sentia a pulsação das veias dele. Percebi que ele afrouxou um pouco o nó da gravata preta de seda, o suficiente para passar pela cabeça e desatá-la. Depois, começou a passá-la pela minha e acabou no meu pescoço. Claudio começou a apertar, um pouco, mais um pouco, começou a ficar demais. Ele puxou para cima e me obrigou a ficar de pé. Senti que começava a sufocar, estava difícil engolir, difícil respirar. Ele me levou convenientemente até a escrivaninha, com meu peito apoiado nela, fiquei em pé nos meus saltos, com minha bunda exposta ao lado dele. Eu só pensava em chupar o pau dele, mas ele tinha outras intenções...Fiquei só na expectativa. Ele abriu uma das gavetas da escrivaninha, pegou uma camisinha e colocou. Eu disse que não, que não queria que ele me comesse. Talvez sim, mas não daquela maneira. Ele só puxou mais a gravata, apertando o nó no meu pescoço, levantou a saia, minhas nádegas ficaram nuas. Recebi uma palmada forte, e outra mais forte que arrancou um gemido abafado de mim. Mas a cada reclamação, ele só apertava mais e mais. Era um prazer diferente, ele me tinha submissa, me manuseava como uma sexy girl selvagem que não se deixa montar. Ele abriu minhas pernas para que eu me abrisse, senti ele afastar a calcinha e não teve mais volta. Entrou por completo, começou a deslizar no meu interior. Eu estava encharcada de melado. Calculo dez segundos, se não for muito, esse foi o tempo que levei para ter o orgasmo mais lindo e maravilhoso da minha vida. Caí rendida...
Claudio continuou metendo como um touro, empurrando e empurrando, mais e mais. Suas mãos acariciavam meu corpo e, sem que eu visse vindo, ele enfiou o polegar na minha bunda. Voltei a protestar e a resposta dele não demorou: outro aperto no meu pescoço...
O próximo passo foi querer enfiar o pau na minha bunda. Nunca em pouco mais de trinta anos eu tinha feito pelo cu. Tentei me levantar, protestar, impedir. Algumas novas palmadas e outro puxão na gravata foram suficiente para me domar, ele tentou algumas vezes e então enfiou tudo, ahhh!!! minha pobre bunda…
Começou a me comer sem parar, e honestamente eu estava mais preocupada com o que estava acontecendo no meu pescoço do que nas minhas costas, só me sentia à beira do sufocamento e tentava em vão enfiar meus dedos entre a seda e minha pele…
Quase não conseguia gritar, a falta de ar foi se misturando com o sexo anal e comecei a ter orgasmos desconhecidos, com uma força fora do comum, intoxicantes, enlouquecedores…
Estava no melhor momento quando senti que ele ia gozar, ele apertou minha carne com força e despejou tudo dentro do meu cu, senti ele fraquejar, cair como um peso morto nas minhas costas, ainda ofegante, com seu hálito no meu ouvido…
Cláudio tinha perdido a concentração, senti o pau dele ainda dentro da minha bunda começando a perder a ereção, e também como pela primeira vez ele soltou a gravata, enfiei meus dedos e a afrouxei aos trancos, consegui tomar um grande gole de ar ao mesmo tempo que meu chefe se jogou para trás e se sentou novamente na sua poltrona.
Me levantei, arrumei a calcinha fio-dental e abaixei minha saia, abotoei minha blusa e comecei a arrumar meu cabelo, o coque tinha se soltado e eu estava uma pena, Cláudio ainda tinha a camisinha no pau, cheia de porra, ele a tirou com muito cuidado, se levantou e me convidou a sentar no lugar dele, enquanto ele tomou o meu, apoiando a bunda na beirada da mesa, me olhou balançando a camisinha cheia de porra como um pêndulo e decretou:
— Agora quero ver você beber isso…
Eu olhei para ele com cara de quem não tinha entendido, mas ele estendeu e reafirmou:
— Vamos, até a última gota…
Obedeci em silêncio, peguei o plástico e olhei fixo nos olhos dele, num tom desafiador, inclinei devagar sentindo o líquido viscoso passar entre meus dedos, como um catarro grosso, como piche, uma grande quantidade caiu na minha boca, ainda estava morno, passei de um lado para o outro me certificando que ele visse cada detalhe, saboreei, e engoli de uma vez. Então, passei a língua pelos meus lábios, um tom esbranquiçado me traía, me sentia pegajosa, ele dobrou a aposta e disse:
- Vamos, tudo... até a última gota...
Repeti o jogo, só que agora espremendo bem a camisinha até não sobrar mais nada...
Sorri, ele veio sobre mim e me beijou profundamente, num beijo mortal, lindo, perfeito, era hora de voltar ao trabalho...
As coisas no futuro mudariam rapidamente, embora naquele dia, depois daquela jornada de sexo, troquei minhas roupas e toda aquela mulher sexy e putinha ficou só nas lembranças, uma chama tinha se acendido na minha sexualidade, me senti viva, apenas quatro fotos impressas no papel, como as putas da parede, faziam lembrar aquela mulher escondida em mim, aquela mulher que o Cláudio começava a moldar com sua mente perversa, era só o começo...
CONTINUARÁ
Se você é maior de idade pode me escrever com o assunto ‘LA CHINA’ para dulces.placeres@live.com
0 comentários - La china - 2 de 6 - resubido