No dejes de pasar por mi mejor post
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4084661/Mi-amada-esposa.html
No te vas a arrepentir
ENCUENTROS PELIGROSOS
PARTE 2 - MARGINADO
Era todo un juego, decíamos Sofía y yo cada noche, solo tirar cuatro cartas al azar que nada significaban, o tal vez sí.
Todo se hacía raro en nuestra convivencia, era como si hubiésemos navegado quince años juntos, manteniendo firme el curso, convencidos del puerto conde queríamos atracar, y de repente, una ola enorme nos hubiera dado un golpe de timón y ahora estábamos a la deriva, sin rumbo, perdidos, confundidos, incapaces de tomar decisiones.
Sabíamos que pasar de la imaginación a los hechos sería un camino sin retorno, y que tal vez meter a un tercero en la cama hiciera tambalear muchas cosas que dábamos por seguras.
Después de esa noche, Roxanne y Alexis, no volvieron a tocar el tema en nuestras charlas de WhatsApp, era como que ya habían tendido la trampa y con el olfato del cazador solo esperaban por su presa.
Yo seguía reticente, pero para mi sorpresa, mi esposa era la que más insistía, incluso me confesó sin reparos que, aunque me amaba y me era incondicional, estaba muy ansiosa por probar la enorme verga de nuestro amigo, quería saber que se siente, sacarse las ganas, además, después, la rueda seguiría rodando y yo también podría comerme a Roxanne, algo que honestamente me quitaba el sueño
Nos sentamos una tarde en el patio de casa, te con leche y galletitas de por medio para hablar como personas adultas, creo que de haber podido hacerlo ambos hubiéramos tratado de reescribir la historia y no haber viajado a México, no haber tomado ese avión, no haber cruzado palabra con Alexis y Roxanne, pero eso era imposible, y ellos se habían colado en nuestros huesos y las fantasías nos acosaban en nuestra cama cada vez que hacíamos el amor.
Pasamos un par de horas muy ricas, muy íntimas, con miradas profundas, habíamos tomado la decisión, nos tomamos de las manos y nos juramos que pasara lo que pasara nuestro amor estaría por sobre todas las cosas.
Preferí ser yo quien le daría la noticia, así que solo llamé a Alexis y le dije sin muchos rodeos que habíamos decidido que el tema de las cartas no quedara solo en un juego, que estábamos dispuestos a empezar la ronda y que solo quería dejar en claro algunas cuestiones para evitar malos entendidos, si ella decía 'no' era 'no', nada de violencia, nada de golpes, nada de sexo anal, nada de acabarle en la boca, Sofía tenía algunos reparos y no queríamos que ella se portara como una puta.
Alexis solo se reía al otro lado, me decía que se notaba que éramos unos novatos en el tema pero que estaba todo bien, que me quedara tranquilo y que tranquilizara a mi esposa, que él entendía y que no habría inconvenientes, antes de cortar me dijo que se alegraba que nos hubiésemos decidido, y me dijo si podríamos encontrarnos en 'Big Tower', un conocido pub de la ciudad donde se come, se puede hacer karaoke y también se puede bailar, le dije que confirmaría con mi mujer, pero en principio no habría inconvenientes.
Esa tarde fuimos de compras, Sofía se mostraba especialmente excitada y eso me ponía un poco en alerta, es que yo no conocía ese lado suyo tan de puta por así decirlo y eso me molestaba un poco y entendí que no sería fácil para mi tragar la píldora que debería tragar.
Fuimos de negocio en negocio, ella buscaba un vestido, alguno que la hiciera lucir bien, que resaltara un poco el poco volumen de sus busto y que a su vez disimulara un tanto la generosidad de sus caderas, entendí que mi mujer en verdad estaba luchando contra la perfección de Roxanne, en una lucha que tenía perdida antes de empezar, y entendí también que ella solo pensaba como seducir a el tipo que en breve se la cogería, casi sin importar que su esposo estuviera presente, tenía un nudo en el estómago que no sería fácil de desatar.
Mi esposa parecía no decidirse nunca, caminamos decenas de cuadras, entramos en cientos de negocios y se midió miles de vestidos, sentía un creciente fastidio puesto que parecía desesperada por impresionar a Alexis y me preguntaba si alguna vez ella hubiera actuado de igual manera para sorprenderme a mí.
Al fin se decidió por un vestido ceñido al cuerpo, tipo minifalda, que se le ajustaba bastante en la cola y dejaba sus hermosas piernas desnudas, en color rojo, muy llamativo. Tenía un detalle, entre sus pechos, desde el escote redondo tenía una abertura de unos diez centímetros y esa abertura bajaba por su vientre, pegando una delicada curva y bajando por su cadera por el lado derecho, esa abertura tenía ojales y esos ojales se unían por un grueso cordón negro entrelazándose en cruces como cordón de zapatillas. Cuando me llamó al probador para mostrarme como le quedaba, me opuse de inmediato, es que se veía su piel desnuda en toda una lonja de su cuerpo, muy provocativa y para lucir ese vestido no debería usar ropa interior.
Sofía se largó a reír y me hizo notar que ese espacio en verdad estaba cubierto por debajo en una tela color piel, no se quien diseñaba esos vestidos, pero yo había mordido el anzuelo.
Volvimos a casa, ya no había tiempo para comprar zapatos así que decidió conformarse con algunos de los tantos que guardaba, aún tenía que ducharse, y pasar por la peluquería!
Sofía fue de su amiga de confianza para que le planchara los cabellos, yo tomé un baño bajo el agua y trataba de enfriar mis emociones, y apaciguar una erección que naturalmente se me había producido.
Volví al cuarto con el cuerpo aun húmedo, sobre la cama matrimonial, a su lado descansaba el vestido que se había comprado, además, un sostén armado blanco que le regalaría un busto más armonioso, haciendo juego con un culote blanco con sensuales transparencias, unos zapatos rojos con finos tacos de unos quince centímetros descansaban al pie de la cama.
Estaba excitado, y solo imaginar lo que vendría me daba muchos deseos de masturbarme, pero no quería desperdiciar municiones que más tarde necesitaría.
El ruido de la puerta me hizo notar su regreso, pasó casi corriendo al baño, estaba atrasada, me dijo que aún debía rasurar sus axilas y también emprolijar sus entrepiernas, yo solo me sonreí y con mi paciencia acostumbrada me preparé para salir, soy un tipo meticuloso y siempre tengo todo listo, todo puntual.
Sofía vino al dormitorio tan rápido como pudo, desnuda, descalza, tenía un peinado muy rico, de lado, dejando su oreja izquierda descubierta por completo, yo me aseguraba de los últimos detalles, billetera, tarjetas, dinero, celular, llaves del coche y de reojo prestaba atención a lo que ella hacía, como se puso ese culote, el sostén, el vestido, los zapatos, estaba preciosa, realmente preciosa, no podía dejar de mirarla y tenía un instinto asesino que no podía controlar
Te gusto? que te parece? - preguntó ella sabiéndose muy perra y sabiendo cuanto me gustaba
Fui a su lado de la cama, no dije nada, la giré y apoyé mi pecho en su espalda, sentí su embriagador perfume, besé su cuello, puse mi mano en su espalda y la obligue a reclinarse hacia delante, apoyando sus manos en el colchón, su llamativa cola parecía más grande, enfundada en rojo, me sentí un toro arremetiendo contra la capa de su torero, enceguecido, aunque eso me llevara a la muerte.
Levanté el vestido, y mi mujer notó que las cosas iban en serio
Pará! pará! - exclamo en torno de reproche - me vas a romper el vestido!
Mas me mexi rápido para não dar tempo a mais reclamações. Em segundos, eu tinha puxado sua calcinha e enfiado tudo dentro. Só mexi como um animal lá dentro, ela estava toda molhada, e suas reclamações se transformaram naqueles gemidos gostosos que eu tanto adorava, igual nos filmes. Um calor do inferno, impossível de parar. Em alguns minutos que pareceram uma eternidade, eu enchi a buceta dela de porra, sabendo que com isso, com aquele suspiro, eu tirava toda minha vontade, mas deixava ela bem quente, porque ela não teve tempo suficiente para chegar ao clímax.
"Você é um idiota!" — ela disse em voz alta — "Me deixou toda cheia de porra, agora vou ter que me lavar..."
"Não! Não!" — respondi, segurando seu braço — "Fica assim, é mais atraente, assim você não vai me esquecer..."
Ela me olhou nos olhos com ternura e me deu um sorriso de concordância. Disse que de qualquer jeito precisava colocar um protetor íntimo e que, se eu não soltasse seu braço logo, ia começar a escorrer.
Começamos a viagem. A noite de primavera era perfeita, com uma temperatura ideal, sem vento. As luzes dos postes da rua passavam uma atrás da outra, batendo no para-brisa do carro. Sofia parecia presa em seus pensamentos, e o silêncio estava insuportável para mim. Só uma música da Dua Lipa tocando no rádio me mantinha numa falsa companhia. Que droga, eu estava prestes a entregar o amor da minha vida a outro homem, e comecei a sentir uma dor no estômago, uma sensação de sufoco. Estava comprovando que a realidade pode estar muito longe das fantasias.
Ao chegarmos, pedimos pela nossa mesa reservada. Alexis ainda não tinha chegado. Nos sentamos, pedimos uns drinks e, para meu desgosto, os sentimentos que eu tinha vivido no carro só aumentavam. Estava difícil respirar. Tive a intenção de abortar tudo, mas, para minha decepção, o rosto de expectativa que minha mulher me dava não me deixava abrir a boca.
Minutos depois, ele chegaria. Ele nos cumprimentou de longe, veio até a mesa, me deu um abraço forte e depois foi a vez da minha esposa. Ele olhou ela de cima a baixo e disse:
"Não acredito! Você está linda!!!! Que vestido sexy! Não me diga que você não está usando calcinha!"
Ela me olhou e rimos cúmplices, ele também tinha mordido a isca!
Enquanto isso, Alexis segurava minha mulher bem firme pela cintura, puxando-a para o seu lado, e eu não estava gostando nada do que via.
Nos sentamos, numa mesa redonda, Sonia no meio, ele à direita, eu à esquerda. Pedimos comida, conversamos, brincamos, e em algum momento Alexis disse:
"Que lindas e macias são suas pernas, mulher!"
Percebi que ele estava apalpando ela por baixo da mesa. Minha esposa pegou seu braço inquieto e colocou sobre a mesa, dizendo:
"Paciência, não tenha pressa de comer tudo de uma vez, a noite é longa."
Chegou a hora do Karaoke. Um cantou, outro cantou, alguém dançava por aqui, outros por ali, e minha mulher começou a comentar como eu cantava bem, e que eu deveria cantar. Minha vez, e com um empurrãozinho aqui e outro ali, quase me forçaram a fazer.
Escolhi 'No se tú', uma música bem triste do Luis Miguel que eu costumava cantar para a Sofia. Era uma música muito nossa, porque quando éramos adolescentes, ela teve seu primeiro orgasmo comigo ouvindo essa música.
Comecei a cantar, simplesmente comecei, e aconteceu que pela primeira vez senti que cantava aquela música com o coração. Cantava só para ela, tentando desesperadamente mudar o curso da história. Estava falando com ela através daquelas linhas, estava dizendo: 'Pare! Eu te amo demais!' Mas meu amor era tão grande que só queria vê-la feliz, e se estar com Alexis era sua felicidade, então eu seria feliz com isso.
Ficou evidente que minha mulher e eu não estávamos pensando a mesma coisa. No meio da música, eles começaram a dançar, bem juntos, bem colados. Ela com os braços em volta do seu pescoço, ele pela cintura, e suas mãos iam perigosamente em direção à sua bunda. Sofia se esticou na ponta dos pés para alcançar sua boca e se fundir em um beijo que me... Com um suspiro eterno, Alexis me olhou como se estivesse sobrando na situação, um nó se formou na minha garganta e quase não consegui terminar as últimas estrofes.
Tudo estava feito, disse a mim mesmo que devia aproveitar o momento, chega de agir como um sentimentalóide, eu teria minha revanche com a Roxanne.
Pagamos, começamos a voltar, chegamos em casa e segundos depois Alexis fez o mesmo, sem rodeios, fomos para o quarto, nós três, minha esposa estava estranhamente excitada, não parecia a mulher pela qual eu tinha me apaixonado, estava enredada nos braços do Alexis, perdida, ofegante de desejo contido.
"Alexis, quero seu pau, quero seu pau!" — exclamou ela soando muito putinha.
Alexis a envolvia como um polvo, com seus braços, tinha levantado o vestido dela até a cintura e suas mãos se enchiam com as generosas bundas da minha esposa, ela esfregava o pau dele por cima da roupa e presenteava-o com sua respiração ardente.
"Vamos, Marcos! O que está esperando?" — disse Alexis me incentivando.
"Sim, sim, agora eu entro" — respondi em voz baixa.
É que, muito apesar, eu percebia que aquilo não era um ménage, minha esposa só estava dando para nosso amigo e eu sentia que estava sobrando naquele jogo de três. Ela estava de joelhos chupando o pau dele, muito gulosa, perdida. Minha mulher parecia engasgar, sua saliva começou a escorrer pela boca, então ela disse coisas como:
"Vai! enfia até as bolas! vai! puxa meu cabelo!"
Parecia perdida.
"Gosta de como eu estou chupando? Aposto que ninguém te chupou como eu!"
Para mim estava começando a ser humilhante, eu tinha ficado num canto, na penumbra, observando como minha mulher se dava ao prazer, porque algo me dizia que ela tinha ficado encantada com o pau do Alexis desde aquele dia na praia nudista.
Alexis me convidou de novo para a festa, e eu disse de novo para ele esperar um pouco, que eu gostava de observar.
Ele então tomou a iniciativa e terminou de despir minha mulher, deu uma palmada forte na bunda dela, algo que a princípio era proibido, mas ela reagiu como uma leoa. caliente.
Ele a encheu de beijos, pela boca, pelo pescoço, parou um bom tempo nos peitinhos pequenos da minha esposa, desceu pelo ventre dela e se perdeu entre as pernas, só lambeu e lambeu e só parou quando ela explodiu.
"Me fode, animal! me arrebenta toda!" — ela apressou.
Alexis levantou as pernas dela e enfiou tudo, arrancando um grito abafado dela.
"Aiiiih!!!! você é um animal!!!! sim sim sim!"
Sofia costumava ser muito recatada na hora do sexo, mas agora estava solta, possuída, e isso estava pegando muito forte na minha hombridade. Se antes eu só queria abortar o encontro, agora só estava me incomodando, meu amor estava se transformando pouco a pouco em ódio.
Eles viraram, ela sentou na cock enorme do Alexis, centímetro a centímetro ela comeu tudo até desaparecer dentro dela.
"Que cock linda que você tem! eu adoro!"
Ela não fazia nada além de gemer, gritar e adorar a cock que estava comendo, rebaixada como uma slut miserável, só movendo os quadris de cima para baixo, uma e outra vez, e já era notório que eu era só parte do cenário, não tinha lugar, não estava no jogo. Minha mulher sempre quis dar pra ele, e olha só como ela estava fazendo isso.
De repente ela mudou de posição e voltou a chupá-lo. Ele estava se contorcendo e notei como a cock dele se contraía ritmicamente, como o rosto da Sofia se transformava e a testa dela se enrugava. Um sustentado "mmm... mmm... mmm..." me deixou saber que ele estava enchendo a boca dela de porra, e que, por sinal, ela estava engolindo tudo, até não ter mais. Então ela só disse:
"Que yummy que estava!"
"Gostou?" — perguntou ele.
"Sim! Muito, o primeiro jato chegou na minha garganta e quase me engasguei."
Foi a última coisa que ouvi. Já não queria saber de mais nada. Havia outra regra que ela mesma tinha imposto, e não era de se estranhar que ela pedisse para ele dar no cu.
Fui para o outro quarto, me joguei no sofá, liguei a TV quase sem volume só para me fazer companhia até cair no sono.
A luz do sol entrando pelas frestas da... As persianas me trouxeram para o novo dia, olhei para o relógio, já passava das nove.
Me levantei mastigando raiva, fui para meu quarto em silêncio, Alexis dormia de barriga para cima, minha mulher ao lado dele, de lado, aconchegada em seu peito, completamente nus, saciados de sexo, felizes.
A ideia desses trisais não tinha começado da melhor maneira, eu teria muito para conversar com minha mulher, havia passado uma das piores noites da minha vida, só me consolava olhar para frente, teria minha oportunidade, minha chance, estava ao alcance da minha mão, se chamava Roxanne.
CONTINUARÁ
Se você gostou dessa história, pode me escrever com o título ENCONTROS PERIGOSOS para DULCES.PLACERES@LIVE.COM
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4084661/Mi-amada-esposa.html
No te vas a arrepentir
ENCUENTROS PELIGROSOS
PARTE 2 - MARGINADO
Era todo un juego, decíamos Sofía y yo cada noche, solo tirar cuatro cartas al azar que nada significaban, o tal vez sí.
Todo se hacía raro en nuestra convivencia, era como si hubiésemos navegado quince años juntos, manteniendo firme el curso, convencidos del puerto conde queríamos atracar, y de repente, una ola enorme nos hubiera dado un golpe de timón y ahora estábamos a la deriva, sin rumbo, perdidos, confundidos, incapaces de tomar decisiones.
Sabíamos que pasar de la imaginación a los hechos sería un camino sin retorno, y que tal vez meter a un tercero en la cama hiciera tambalear muchas cosas que dábamos por seguras.
Después de esa noche, Roxanne y Alexis, no volvieron a tocar el tema en nuestras charlas de WhatsApp, era como que ya habían tendido la trampa y con el olfato del cazador solo esperaban por su presa.
Yo seguía reticente, pero para mi sorpresa, mi esposa era la que más insistía, incluso me confesó sin reparos que, aunque me amaba y me era incondicional, estaba muy ansiosa por probar la enorme verga de nuestro amigo, quería saber que se siente, sacarse las ganas, además, después, la rueda seguiría rodando y yo también podría comerme a Roxanne, algo que honestamente me quitaba el sueño
Nos sentamos una tarde en el patio de casa, te con leche y galletitas de por medio para hablar como personas adultas, creo que de haber podido hacerlo ambos hubiéramos tratado de reescribir la historia y no haber viajado a México, no haber tomado ese avión, no haber cruzado palabra con Alexis y Roxanne, pero eso era imposible, y ellos se habían colado en nuestros huesos y las fantasías nos acosaban en nuestra cama cada vez que hacíamos el amor.
Pasamos un par de horas muy ricas, muy íntimas, con miradas profundas, habíamos tomado la decisión, nos tomamos de las manos y nos juramos que pasara lo que pasara nuestro amor estaría por sobre todas las cosas.
Preferí ser yo quien le daría la noticia, así que solo llamé a Alexis y le dije sin muchos rodeos que habíamos decidido que el tema de las cartas no quedara solo en un juego, que estábamos dispuestos a empezar la ronda y que solo quería dejar en claro algunas cuestiones para evitar malos entendidos, si ella decía 'no' era 'no', nada de violencia, nada de golpes, nada de sexo anal, nada de acabarle en la boca, Sofía tenía algunos reparos y no queríamos que ella se portara como una puta.
Alexis solo se reía al otro lado, me decía que se notaba que éramos unos novatos en el tema pero que estaba todo bien, que me quedara tranquilo y que tranquilizara a mi esposa, que él entendía y que no habría inconvenientes, antes de cortar me dijo que se alegraba que nos hubiésemos decidido, y me dijo si podríamos encontrarnos en 'Big Tower', un conocido pub de la ciudad donde se come, se puede hacer karaoke y también se puede bailar, le dije que confirmaría con mi mujer, pero en principio no habría inconvenientes.
Esa tarde fuimos de compras, Sofía se mostraba especialmente excitada y eso me ponía un poco en alerta, es que yo no conocía ese lado suyo tan de puta por así decirlo y eso me molestaba un poco y entendí que no sería fácil para mi tragar la píldora que debería tragar.
Fuimos de negocio en negocio, ella buscaba un vestido, alguno que la hiciera lucir bien, que resaltara un poco el poco volumen de sus busto y que a su vez disimulara un tanto la generosidad de sus caderas, entendí que mi mujer en verdad estaba luchando contra la perfección de Roxanne, en una lucha que tenía perdida antes de empezar, y entendí también que ella solo pensaba como seducir a el tipo que en breve se la cogería, casi sin importar que su esposo estuviera presente, tenía un nudo en el estómago que no sería fácil de desatar.
Mi esposa parecía no decidirse nunca, caminamos decenas de cuadras, entramos en cientos de negocios y se midió miles de vestidos, sentía un creciente fastidio puesto que parecía desesperada por impresionar a Alexis y me preguntaba si alguna vez ella hubiera actuado de igual manera para sorprenderme a mí.
Al fin se decidió por un vestido ceñido al cuerpo, tipo minifalda, que se le ajustaba bastante en la cola y dejaba sus hermosas piernas desnudas, en color rojo, muy llamativo. Tenía un detalle, entre sus pechos, desde el escote redondo tenía una abertura de unos diez centímetros y esa abertura bajaba por su vientre, pegando una delicada curva y bajando por su cadera por el lado derecho, esa abertura tenía ojales y esos ojales se unían por un grueso cordón negro entrelazándose en cruces como cordón de zapatillas. Cuando me llamó al probador para mostrarme como le quedaba, me opuse de inmediato, es que se veía su piel desnuda en toda una lonja de su cuerpo, muy provocativa y para lucir ese vestido no debería usar ropa interior.
Sofía se largó a reír y me hizo notar que ese espacio en verdad estaba cubierto por debajo en una tela color piel, no se quien diseñaba esos vestidos, pero yo había mordido el anzuelo.
Volvimos a casa, ya no había tiempo para comprar zapatos así que decidió conformarse con algunos de los tantos que guardaba, aún tenía que ducharse, y pasar por la peluquería!
Sofía fue de su amiga de confianza para que le planchara los cabellos, yo tomé un baño bajo el agua y trataba de enfriar mis emociones, y apaciguar una erección que naturalmente se me había producido.
Volví al cuarto con el cuerpo aun húmedo, sobre la cama matrimonial, a su lado descansaba el vestido que se había comprado, además, un sostén armado blanco que le regalaría un busto más armonioso, haciendo juego con un culote blanco con sensuales transparencias, unos zapatos rojos con finos tacos de unos quince centímetros descansaban al pie de la cama.
Estaba excitado, y solo imaginar lo que vendría me daba muchos deseos de masturbarme, pero no quería desperdiciar municiones que más tarde necesitaría.
El ruido de la puerta me hizo notar su regreso, pasó casi corriendo al baño, estaba atrasada, me dijo que aún debía rasurar sus axilas y también emprolijar sus entrepiernas, yo solo me sonreí y con mi paciencia acostumbrada me preparé para salir, soy un tipo meticuloso y siempre tengo todo listo, todo puntual.
Sofía vino al dormitorio tan rápido como pudo, desnuda, descalza, tenía un peinado muy rico, de lado, dejando su oreja izquierda descubierta por completo, yo me aseguraba de los últimos detalles, billetera, tarjetas, dinero, celular, llaves del coche y de reojo prestaba atención a lo que ella hacía, como se puso ese culote, el sostén, el vestido, los zapatos, estaba preciosa, realmente preciosa, no podía dejar de mirarla y tenía un instinto asesino que no podía controlar
Te gusto? que te parece? - preguntó ella sabiéndose muy perra y sabiendo cuanto me gustaba
Fui a su lado de la cama, no dije nada, la giré y apoyé mi pecho en su espalda, sentí su embriagador perfume, besé su cuello, puse mi mano en su espalda y la obligue a reclinarse hacia delante, apoyando sus manos en el colchón, su llamativa cola parecía más grande, enfundada en rojo, me sentí un toro arremetiendo contra la capa de su torero, enceguecido, aunque eso me llevara a la muerte.
Levanté el vestido, y mi mujer notó que las cosas iban en serio
Pará! pará! - exclamo en torno de reproche - me vas a romper el vestido!
Mas me mexi rápido para não dar tempo a mais reclamações. Em segundos, eu tinha puxado sua calcinha e enfiado tudo dentro. Só mexi como um animal lá dentro, ela estava toda molhada, e suas reclamações se transformaram naqueles gemidos gostosos que eu tanto adorava, igual nos filmes. Um calor do inferno, impossível de parar. Em alguns minutos que pareceram uma eternidade, eu enchi a buceta dela de porra, sabendo que com isso, com aquele suspiro, eu tirava toda minha vontade, mas deixava ela bem quente, porque ela não teve tempo suficiente para chegar ao clímax."Você é um idiota!" — ela disse em voz alta — "Me deixou toda cheia de porra, agora vou ter que me lavar..."
"Não! Não!" — respondi, segurando seu braço — "Fica assim, é mais atraente, assim você não vai me esquecer..."
Ela me olhou nos olhos com ternura e me deu um sorriso de concordância. Disse que de qualquer jeito precisava colocar um protetor íntimo e que, se eu não soltasse seu braço logo, ia começar a escorrer.
Começamos a viagem. A noite de primavera era perfeita, com uma temperatura ideal, sem vento. As luzes dos postes da rua passavam uma atrás da outra, batendo no para-brisa do carro. Sofia parecia presa em seus pensamentos, e o silêncio estava insuportável para mim. Só uma música da Dua Lipa tocando no rádio me mantinha numa falsa companhia. Que droga, eu estava prestes a entregar o amor da minha vida a outro homem, e comecei a sentir uma dor no estômago, uma sensação de sufoco. Estava comprovando que a realidade pode estar muito longe das fantasias.
Ao chegarmos, pedimos pela nossa mesa reservada. Alexis ainda não tinha chegado. Nos sentamos, pedimos uns drinks e, para meu desgosto, os sentimentos que eu tinha vivido no carro só aumentavam. Estava difícil respirar. Tive a intenção de abortar tudo, mas, para minha decepção, o rosto de expectativa que minha mulher me dava não me deixava abrir a boca.
Minutos depois, ele chegaria. Ele nos cumprimentou de longe, veio até a mesa, me deu um abraço forte e depois foi a vez da minha esposa. Ele olhou ela de cima a baixo e disse:
"Não acredito! Você está linda!!!! Que vestido sexy! Não me diga que você não está usando calcinha!"
Ela me olhou e rimos cúmplices, ele também tinha mordido a isca!
Enquanto isso, Alexis segurava minha mulher bem firme pela cintura, puxando-a para o seu lado, e eu não estava gostando nada do que via.
Nos sentamos, numa mesa redonda, Sonia no meio, ele à direita, eu à esquerda. Pedimos comida, conversamos, brincamos, e em algum momento Alexis disse:
"Que lindas e macias são suas pernas, mulher!"
Percebi que ele estava apalpando ela por baixo da mesa. Minha esposa pegou seu braço inquieto e colocou sobre a mesa, dizendo:
"Paciência, não tenha pressa de comer tudo de uma vez, a noite é longa."
Chegou a hora do Karaoke. Um cantou, outro cantou, alguém dançava por aqui, outros por ali, e minha mulher começou a comentar como eu cantava bem, e que eu deveria cantar. Minha vez, e com um empurrãozinho aqui e outro ali, quase me forçaram a fazer.
Escolhi 'No se tú', uma música bem triste do Luis Miguel que eu costumava cantar para a Sofia. Era uma música muito nossa, porque quando éramos adolescentes, ela teve seu primeiro orgasmo comigo ouvindo essa música.
Comecei a cantar, simplesmente comecei, e aconteceu que pela primeira vez senti que cantava aquela música com o coração. Cantava só para ela, tentando desesperadamente mudar o curso da história. Estava falando com ela através daquelas linhas, estava dizendo: 'Pare! Eu te amo demais!' Mas meu amor era tão grande que só queria vê-la feliz, e se estar com Alexis era sua felicidade, então eu seria feliz com isso.
Ficou evidente que minha mulher e eu não estávamos pensando a mesma coisa. No meio da música, eles começaram a dançar, bem juntos, bem colados. Ela com os braços em volta do seu pescoço, ele pela cintura, e suas mãos iam perigosamente em direção à sua bunda. Sofia se esticou na ponta dos pés para alcançar sua boca e se fundir em um beijo que me... Com um suspiro eterno, Alexis me olhou como se estivesse sobrando na situação, um nó se formou na minha garganta e quase não consegui terminar as últimas estrofes.
Tudo estava feito, disse a mim mesmo que devia aproveitar o momento, chega de agir como um sentimentalóide, eu teria minha revanche com a Roxanne.
Pagamos, começamos a voltar, chegamos em casa e segundos depois Alexis fez o mesmo, sem rodeios, fomos para o quarto, nós três, minha esposa estava estranhamente excitada, não parecia a mulher pela qual eu tinha me apaixonado, estava enredada nos braços do Alexis, perdida, ofegante de desejo contido.
"Alexis, quero seu pau, quero seu pau!" — exclamou ela soando muito putinha.
Alexis a envolvia como um polvo, com seus braços, tinha levantado o vestido dela até a cintura e suas mãos se enchiam com as generosas bundas da minha esposa, ela esfregava o pau dele por cima da roupa e presenteava-o com sua respiração ardente.
"Vamos, Marcos! O que está esperando?" — disse Alexis me incentivando.
"Sim, sim, agora eu entro" — respondi em voz baixa.
É que, muito apesar, eu percebia que aquilo não era um ménage, minha esposa só estava dando para nosso amigo e eu sentia que estava sobrando naquele jogo de três. Ela estava de joelhos chupando o pau dele, muito gulosa, perdida. Minha mulher parecia engasgar, sua saliva começou a escorrer pela boca, então ela disse coisas como:
"Vai! enfia até as bolas! vai! puxa meu cabelo!"
Parecia perdida.
"Gosta de como eu estou chupando? Aposto que ninguém te chupou como eu!"
Para mim estava começando a ser humilhante, eu tinha ficado num canto, na penumbra, observando como minha mulher se dava ao prazer, porque algo me dizia que ela tinha ficado encantada com o pau do Alexis desde aquele dia na praia nudista.
Alexis me convidou de novo para a festa, e eu disse de novo para ele esperar um pouco, que eu gostava de observar.
Ele então tomou a iniciativa e terminou de despir minha mulher, deu uma palmada forte na bunda dela, algo que a princípio era proibido, mas ela reagiu como uma leoa. caliente.
Ele a encheu de beijos, pela boca, pelo pescoço, parou um bom tempo nos peitinhos pequenos da minha esposa, desceu pelo ventre dela e se perdeu entre as pernas, só lambeu e lambeu e só parou quando ela explodiu.
"Me fode, animal! me arrebenta toda!" — ela apressou.
Alexis levantou as pernas dela e enfiou tudo, arrancando um grito abafado dela.
"Aiiiih!!!! você é um animal!!!! sim sim sim!"
Sofia costumava ser muito recatada na hora do sexo, mas agora estava solta, possuída, e isso estava pegando muito forte na minha hombridade. Se antes eu só queria abortar o encontro, agora só estava me incomodando, meu amor estava se transformando pouco a pouco em ódio.
Eles viraram, ela sentou na cock enorme do Alexis, centímetro a centímetro ela comeu tudo até desaparecer dentro dela.
"Que cock linda que você tem! eu adoro!"
Ela não fazia nada além de gemer, gritar e adorar a cock que estava comendo, rebaixada como uma slut miserável, só movendo os quadris de cima para baixo, uma e outra vez, e já era notório que eu era só parte do cenário, não tinha lugar, não estava no jogo. Minha mulher sempre quis dar pra ele, e olha só como ela estava fazendo isso.
De repente ela mudou de posição e voltou a chupá-lo. Ele estava se contorcendo e notei como a cock dele se contraía ritmicamente, como o rosto da Sofia se transformava e a testa dela se enrugava. Um sustentado "mmm... mmm... mmm..." me deixou saber que ele estava enchendo a boca dela de porra, e que, por sinal, ela estava engolindo tudo, até não ter mais. Então ela só disse:
"Que yummy que estava!"
"Gostou?" — perguntou ele.
"Sim! Muito, o primeiro jato chegou na minha garganta e quase me engasguei."
Foi a última coisa que ouvi. Já não queria saber de mais nada. Havia outra regra que ela mesma tinha imposto, e não era de se estranhar que ela pedisse para ele dar no cu.
Fui para o outro quarto, me joguei no sofá, liguei a TV quase sem volume só para me fazer companhia até cair no sono.
A luz do sol entrando pelas frestas da... As persianas me trouxeram para o novo dia, olhei para o relógio, já passava das nove.
Me levantei mastigando raiva, fui para meu quarto em silêncio, Alexis dormia de barriga para cima, minha mulher ao lado dele, de lado, aconchegada em seu peito, completamente nus, saciados de sexo, felizes.
A ideia desses trisais não tinha começado da melhor maneira, eu teria muito para conversar com minha mulher, havia passado uma das piores noites da minha vida, só me consolava olhar para frente, teria minha oportunidade, minha chance, estava ao alcance da minha mão, se chamava Roxanne.
CONTINUARÁ
Se você gostou dessa história, pode me escrever com o título ENCONTROS PERIGOSOS para DULCES.PLACERES@LIVE.COM
2 comentários - Encontros Perigosos - Parte 2: O Marginal