Soy lo que soy

No dejes de pasar por mi mejor post

http://www.poringa.net/posts/imagenes/4084661/Mi-amada-esposa.html

No te vas a arrepentir!


SOY LO QUE SOY





Hoy me llamo Analía, soy transexual y hace más de diez años que me gano la vida en la calle, vendiendo mi cuerpo, perdí todo contacto con mi familia, con mis padres, con mis hermanos, jamás volví a saber de ellos, hasta el último sábado…



Eran cerca de las dos de la mañana, estaba vestida como de costumbre, como una puta para atraer clientes, hacía bastante calor, Lucía, una chica como yo me hacía compañía en la esquina. De pronto, un coche moderno, color plata se acerca lentamente a nuestra posición hasta detenerse a metros de donde estábamos, me acerco al costado y cuando baja el vidrio polarizado de la ventanilla lo encuentro a él, está igual, el tiempo parece no pasar para mi padre, apenas unas canas han poblado levemente su cabeza, no puedo creerlo, mi propio padre, me quedo paralizada, él sonríe, pero no me reconoce…

Es obvio, mi rostro se ha transformado, ahora soy una pelirroja de cabellos largos, no me mira a los ojos, veo su mirada perdida en mis enormes pechos, alarga una mano para acariciarlos, lo esquivo, me repugna.

No puede darse cuenta de que soy su hijo, lo comprendo, solo me queda el pene de lo que alguna vez fue Flavio, ese chico que había decidido cambiar de bando. Me miro a mí misma, soy una mujer, grandes caderas, cola respingona, piernas esbeltas, pequeña cintura.



Me aparto del coche, el no entiende mi reacción, Lucía tampoco, solo le pido que tome mi lugar, vuelvo a mi domicilio, me duele el alma, las lágrimas caen por mi rostro, no puedo evitarlo, siento náuseas, apuro el paso, vomito tras un árbol…

Ya en mi cuarto, a solas, tomo una botella de wiski, enciendo un cigarro y comienzo a recordar…



Todo había empezado en mi adolescencia, tendría unos quince años, era el mayor de tres hermanos y como mis padres trabajaban todo el día, la casa de nuestra abuela era nuestro segundo hogar. Lo mismo sucedía con la familia de mi tío, también trabajaban y sus hijos, nuestros primos, terminaban generalmente en la casa de la abuela.

Así la abuela Matilda era nuestra segunda madre, y soportaba con heroísmo los caprichos de seis varones que para ser honesto, solíamos enloquecerla con nuestras locuras.

Cuando caía el sol, la abuela nos mandaba a bañarnos de a dos en dos, de otra manera el agua no hubiera alcanzado para todos, y así se las arreglaba para que cuando pasaran a buscarnos nuestros padres nosotros estuviéramos todos de punta en blanco.



Mi primo Ignacio, un año mayor que yo era mi compañero de turno, desde los diez años nos bañábamos juntos, solo que llegó el despertar sexual. La abuela Matilda tenía una casa enorme, un caserón antiguo, y las dimensiones del baño eran más que confortables. No recuerdo cómo se dio todo, solo sé que Ignacio y yo habíamos caído en una rutina, nos sentábamos uno en cada rincón, en el piso, con las piernas abiertas y nos masturbábamos hasta acabar, era solo un juego.

Mi primo tenía un pene un poco más grande que el mío, disfrutaba mirar como hacía su trabajo mientras yo hacía el mío, pero lo que más me llamaba la atención era cuando acababa, tiraba largos chorros de leche que llegaban a treinta o cuarenta centímetros desde la punta de su pija, llegué a contarle hasta ocho chorros uno tras otro, impresionante! No sabía cómo lo hacía, lo cierto es que yo no podía imitarlo…



Íntimamente me iba engolosinando con la verga de mi primo, una tarde le comenté:



Ignacio, esto se pone aburrido… y si yo te masturbo a vos y vos a mí?


Mi primo no entró en el juego, discretamente puso distancia a mis palabras por lo que sonreí como dejando ver que era solo una broma, pero lo cierto es que deseaba más de lo que el imaginaba.

Meses después se dobló la mano jugando al vóley, no se fracturó, pero tuvo problemas de ligamentos y músculos que le obligaron a usar una muñequera e inmovilizar su mano.

Esa tarde bajo la ducha llegaría el momento, el trataba infructuosamente hacerlo con su mano izquierda, pero era tosco y se molestaba por la impotencia.

Si decir nada dejé de masturbarme y me acerqué a su lado, acerqué mi mano a su pija, él se contrajo por instinto, pero ya tenía su verga en mi palma y comencé a acariciarlo, estaba dura, grande, esponjosa.

Ignacio se fue relajando, aflojando sus piernas, cerró los ojos y me dejó hacer, sin darme cuenta la excitación me había desbordado, su verga era hermosa y mi placer fue supremo cuando los chorros de semen comenzaron a brotar.

Me lavé la mano bajo la ducha, estaba llena de leche, mi pija aun dura era signo de mi calentura, no dijimos mucho más, quedó como un secreto de familia.



No tardaría mucho tiempo para que volviéramos a encontrarnos bajo la ducha, estaba nervioso y creo que el también, nadie hablaba y solo nos aseábamos, hasta que el rompió el silencio:



Flavio, sabes qué? me gustó lo que hiciste la última vez…


Miré su verga, estaba enorme, sonreí, entendí que era una invitación, solo que esta vez él no se sentó en el piso, solo usó la pared de apoyo, fui a su lado y comencé a masturbarlo, su glande húmedo lucía tentador, estaba arrodillado a poca distancia de él, mis ojos contemplaban las formas de esa verga hermosa, no podía resistirme, me acerqué más y más, se la besé esperando su reacción, pero Ignacio no dijo nada, volví a hacerlo, una, dos, tres veces, las cartas estaban echadas…



Fue mi primer fellatio, le lamí los testículos, se la recorrí de punta a punta con mi lengua, con mis labios, recorrí su cabeza en círculos, como un tirabuzón, dejaba mi aliento sobre su glande caliente, estaba tan excitado que empecé a masturbarme con mi mano libre, tomaba aire y la introducía centímetro a centímetro en mi boca, era lo suficientemente larga para provocarme arcadas y no dejarme engullirla por completo, pero era cuestión de práctica, de acomodar mis músculos, poco a poco fue cediendo, era perfecto.

Lo mejor estaba por llegar, lo sentí venir y la lujuria corrió por mi sangre, empujé bien adentro, lo más que pude, el calor de su líquido viscoso lleno de golpe mi esófago, pretendí tragarlo todo, pero era demasiado, chorro tras chorro, liberé un tanto, pero pronto mi boca estaba llena también, su sabor amargo me resultó exquisito, pero no pude contenerlo y debí liberarlo, aun acababa y un último chorro terminó sobre mi rostro. Mientras me relamía con su sabor, aun con la respiración entrecortada acabé yo también…



Ignacio trataba de recuperarse, no salía de su asombro, al fin nos miramos y me dijo



Primo, este será nuestro gran secreto…


Pero nos invadió la lujuria y el deseo, esa sería la primera de muchas veces que le chuparía la pija, fui perfeccionando mi técnica y cualquier lugar se transformaba en un escondite perfecto para hacerlo, llegamos a hacerlo hasta siete veces en un día!. Ya había encontrado la forma de que no se me escapase una sola gota y creo que en poco tiempo mi estómago había recibido litros de leche caliente y sabrosa.



Ya había pasado un año aproximadamente de ese despertar bajo la ducha cuando mi primo me dijo:



Flavio, me gustaría que conocieras a alguien, un amigo algo especial, un chico que no conoces, pero seguro te gustará, no te enojes… pero le conté lo nuestro…


En ese momento recuerdo haberme enojado con Ignacio, era ‘nuestro’ secreto, yo no quería que nadie supiera mis gustos, me avergonzaba por ello, discutimos y estuvimos una semana sin hablarnos, pero uno es un animal de costumbre y tarde o temprano vuelve a las andanzas.

Así fue que conocí a Brian, una tarde me llevó a su casa, el joven era un tanto mayor que nosotros, independiente, vivía solo, era fisicoculturista, y yo me sonrojaba por no poder evitar mirar ese cuerpo endiabladamente perfecto, estaba con el torso desnudo y sus músculos parecían dibujados por un artista.

Con una sonrisa cómplice él me dijo que me tranquilizara, que estaba al tanto de todo y que si me relajaba podríamos disfrutar una hermosa jornada.



En minutos estábamos en su dormitorio, Ignacio, Brian y yo. Nuestro nuevo amigo se sentó sobre la cama, expectante, mi primo bajó su pantalón y yo me arrodillé a sus pies, cada uno cumpliendo su papel, comencé a lamerle la verga a Ignacio ante la atenta mirada de Brian, se sentía rico tener a alguien observando lo que hacía, pasaron unos minutos hasta que el decidió entrar en acción dejando su jean gastado a un costado ofreciendo su paquete aun sentado sobre la cama, un slip rojo cubría su sexo, me acomodé en cuatro patas para bajárselo lentamente tomándolo por los elásticos de la cintura, a medida que bajaba se iba descubriendo su verga, era algo sencillamente enorme, indescriptible, casi treinta centímetros de pura carne, mi mano de varón no alcanzaba a rodear el diámetro de esa mole.

Traté en meterla en mi boca, era terrible, no podía, pronto me olvidé de mi primo quien con una risa burlona exclamó:



Te dije que te iba a gustar…


No puedo describir con palabras lo que sentí en ese momento, mi corazón palpitaba como un caballo desbocado, la sangre bullía bajo mi piel y la mirada cómplice de Brian me hacía saber que todo iba bien. Estaba perdido chupando todo eso cuando las manos de mi primo me sorprendieron tratando de bajar mi pantalón, lo dejé hacer y pronto estaba con mis nalgas al desnudo y el acariciando su verga dura contra ellas, me imaginé lo que vendría y mi erección se hizo incontenible, nunca me habían penetrado, pero había llegado el momento…

Lo sentí escupirme en el esfínter un par de veces, su carne se apoyó en las mías y empezó a forzar, perdí la concentración en la que estaba chupando, un dulce y placentero dolor se apoderó de mi ser obligándome a largar un quejido sabroso.

Ignacio se tomó su tiempo he hizo las cosas con calma, estaba desvirgando mi culo y mis gemidos le dejaban notar mi placer


Soy lo que soyGostou, primo? Gostou???

Não pude dizer tudo que estava sentindo porque o Brian me obrigava a chupá-lo, o Ignacio se movia dentro de mim e me fazia gozar feito uma puta, as mãos dele se firmaram na minha cintura apertando enquanto eu gritava e ele gozava dentro, foi incrível…

Ele se afastou, levei a mão até minha bunda, estava dilatada e encharcada de porra que escorria de dentro.

O Brian me pegou pelo braço e me deitou na cama, de frente pro teto, quando levantou minhas pernas eu entendi que ele também queria me comer, senti medo, esse pau era enorme, ia me rasgar, mas ele me disse pra ficar tranquilo, afinal meu primo já tinha feito o trabalho de abertura e eu já estava bem lubrificado.

Mas o Brian ia me mostrar a diferença, era tão grosso que parecia que ia ficar preso, ele empurrou de novo e de novo, meu cu parecia não ceder, doía pra caralho, até que finalmente entrou, agarrei os lençóis com força…

O Brian começou a me bombear ritmicamente arrancando gritos de mim, não consegui evitar de me masturbar enquanto ele me dava, não demorei pra gozar, minhas contrações involuntárias e espasmódicas do esfíncter eram interrompidas pela grande barra de carne que bloqueava, o sêmen jorrou em jatos até meu peito, depois foi a vez dele, tirando o pau da minha bunda e mirando no meu pau, banhando ele com seu líquido branco…

Fiquei alguns minutos relaxando minha bunda dolorida e brincando com meu pau encharcado de porra…

Em pouco tempo o Brian substituiu o Ignacio, havia ‘diferenças incomparáveis’, além do mais meu primo tinha começado a namorar uma amiga de longa data e nossos dias de intimidade tinham acabado.

O Brian me satisfazia e me preenchia completamente, em pouco tempo meu esfíncter estava tão dilatado que não custava engolir tudo que ele tinha pra oferecer, ele me comia todo dia, até que aconteceu o que tinha que acontecer…

A confiança me fez baixar a guarda, tinha levado ele pra casa, apresentei como um amigo de faculdade e levei ele pro meu quarto, pedi pra minha mãe não nos perturbar porque íamos estudar.

Não tive o cuidado de trancar a porta, ele estava sentado na cama e eu sentado em cima dele, era eu quem mexia loucamente, nesse momento meu pai entrou e descobriu a verdade, me encontrou enfiado com meu pau duro me movendo sobre o...

Tudo foi muito triste, a discussão familiar estourou como uma bomba, minha mãe com lágrimas nos olhos implorou por mim, quase de joelhos, mas ele foi inflexível, me botou pra fora de casa e disse que nunca mais queria me ver...

Foi assim que segui meu caminho, vivendo na rua e me transformando no que sou hoje, Analía...

As voltas que a vida dá, pensar que meu pai me odiou pela mesma coisa que ele agora tava procurando...

Se você gostou da história, pode me escrever com o assunto ‘SOU O QUE SOU’ no email dulces.placeres@live.com

1 comentários - Soy lo que soy

Elimina el post... mencionar menores no va!!!
Entiendo que es una persona mayor de edad que está narrando vivencias de su adolescencia. No veo que exista una perversión de sexo entre mayores y menores de edad. Entiendo los límites legales, pero convengamos que la sexualidad no nace al ser mayor de edad. Saludos