Viúva Negra Gostosa

No dejes de pasar por mi mejor post

http://www.poringa.net/posts/imagenes/4084661/Mi-amada-esposa.html

No te vas a arrepentir!




Hola!, hola!, Ariel, me escuchas?
Si… quien habla… Victor?
Sí, soy Victor… disculpa lo inoportuno de la llamada
Qué pasa? que hora es? estaba durmiendo…
Son las tres de la mañana, pero no podía esperar a darte la mala noticia… me llamó Cacho, para que haga correr la voz, se trata de Maxi, se pegó un tiro en la cabeza… que locura ese muchacho… se voló la tapa de los sesos…


Ariel sintió morirse un poco en ese momento, un frío sepulcral corrió por su espinazo, solo respondió con monosílabos y las palabras de su amigo al otro lado del celular se tornaron confusas.

No pegó un ojo por el resto de la noche, solo un profundo ronquido de su esposa rompía el silencio y la oscuridad del cuarto.

Se levantó sin hacer ruido, fue a la otra habitación, acarició la cabellera rubia de su pequeño hijo, lo abrigó y empezó a cargar las culpas.

No se notó la salida del sol que se escondía detrás de espesas nubes, apenas había aclarado y ya se presagiaba un día del demonio, con una ventisca invernal que lastimaba el rostro.

Hicieron los preparativos, Noelia, su mujer, no podía creer lo que había sucedido, si bien ella no era amiga directa de Maxi, lo cierto es que sentía mucho aprecio por ese muchacho y su esposa, que locura, y los motivos? cuales eran los motivos?

Se arroparon bien, cargaron al pequeño Brian y fueron a la casa de los abuelos, y de ahí, Ariel y su mujer derecho al velorio, Ariel no hablaba mucho, el seguía enredado en sus pensamientos y un peso de culpa asfixiante aprisionaba su pecho.



En el lugar había gente conocida, amigos y también extraños que seguramente jamás volvería a ver, saludaron a sus padres, a sus hermanos, y luego a ella, Oriana, la reciente viuda, a la antigua usanza lucía un luto negro de pollera a las rodillas y una camisa del mismo tono, abrazó primero a su esposa, a Ariel se le iban los ojos en sus curvas, porque sea como sea, Oriana siempre lucía excitante, luego fue su turno, la hizo con discreción, ella lloró en sus brazos unos minutos, unos minutos que parecieron eternos, porque Ariel sentía sus hermosos y turgentes pechos apretarse contra su cuerpo y eso le hacía brotar su masculinidad al extremo, hasta temió sufrir una inoportuna erección en ese momento.

Tuvo que soltarla, había demasiada gente, incluso su esposa estaba pegada a ellos, no era el momento, no era el lugar.

Ariel sintió retorcerse sus tripas, era el funeral de uno de sus mejores y más queridos amigos, y la congoja se chocaba de frente con el embriagante placer que le producía esa mujer…



Todo había comenzado como un estúpido juego, palabras de hombres en reuniones de hombres, cuando todos hablaban entre risas de infidelidades, de putas y de cuernos Maxi solo ensalzaba a Oriana, su preciada mujer, era quien siempre arruinaba las charlas, porque la ponía en un pedestal, por su belleza, o por lo buena que era en la cama, hablando más de lo que debía hablar. No lo hacía en forma consiente, pero era obvio que con sus palabras solo habría el apetito de sus compañeros y amigos, y solo por una cuestión de respetos nadie intentaba cruzar la línea.

Y esas bromas que se gastaban una y otra vez cambiaban poco a poco de inocentes a peligrosas…



Entre risas Ariel le decía a Maxi que él iba a cogerse e su mujer, que le iba a enseñar lo que era un verdadero hombre y que luego ella lo dejaría, su amigo solo le respondía muy seguro de sí mismo que ella solo tenía ojos para él.

Y poco a poco, ese juego de palabras se transformó en un objetivo para Ariel, siempre había visto con buenos ojos a la esposa de su amigo y se desesperó por cogerla, sin importarle nada.

Así tejió su telaraña, para enredar a su amigo Maxi, a su esposa Noelia, hasta su pequeño hijo Brian, solo para atrapar su objetivo, la hermosa Oriana.

Él estudió horarios, situaciones, escenarios, probabilidades, hizo y deshizo en su mente, una y otra vez, como un frío estratega militar.

Oriana le encantaba, una joven de estatura mediana tirando a baja, esos cuerpos en exquisita armonía donde todas las proporciones se ajustaban a un todo perfecto, donde nada faltaba, donde nada sobraba, todo se veía llamativo en ella, porque mirara por donde mirara no podía encontrarle un punto débil.

Ariel estaba cautivo en especial de su boca, la mujer de su amigo tenía una boca grande, de labios delgados y felinos que se extendían más allá de la media, sobresaliendo como rasgo característico de su rostro, incluso con un llamativo y sexy lunar sobre su labio superior, pero todo esto era nada, nada comparado con el deseo personal de mostrarse a sí mismo que si podía conquistarla.



Su hijo Brian fue el medio para llegar a ella, en un encuentro casual en la calle, Maxi le había contado muchas veces de sus deseos de ser madre y cuanto la podían los niños pequeños, pero que él tenía otros planes por esos días.

Ariel le vendió esa imagen paterna dulce y enternecedora, para Oriana había sido solo el destino que los había cruzado esa tarde en el supermercado, hablaron, hablaron, y hablaron, el solo la dejó ir cuando supo que ella había comprado lo que él le estaba vendiendo.

A espaldas de su amigo y de su esposa fue acorralando poco a poco a Oriana, había estudiado cada desperfecto de Maxi, cada pequeño desperfecto que Oriana a molestaba para ofrecerle la contracara en él, poco a poco el pequeño Brian salió de la órbita y solo quedó la relación entre un hombre y una mujer, fue todo tan confuso que según percibió Ariel, ella no pudo darse cuenta que estaba en su trampa, para ella todo parecía ser secreto, todo era prohibido, y sentía que esto la excitaba demasiado y la llevaba al límite de la locura.



Y fueron cómplices, y el buscaría la estocada final…

Por un tema menor se desafiaron, ella le dijo que si él tenía razón debería regalarle un helado de vainilla como a ella le gustaba, él le dijo que si el ganaba debería regalarle un beso, y obvio, él tenía razón, ella se acercó sobre su mejilla para pagar la deuda pero el en un rápido movimiento llevó sus labios contra los otros labios, ella se separó sonrojada y sorprendida, pero él fue por mas, era el momento, fue por otro beso profundo, ella se rindió, ya no pudo evitarlo, el cazador tenía su presa.

Subieron al coche, en el camino él le dijo de ir a un hotel alojamiento, pero recibió una negativa, estaba con su período, y nunca supo si fue verdad o solo un pretexto.

Tomó una de las delicadas manos de Oriana y la llevó a su entrepierna, para que lo sobara y notara su dureza, y un poco más, un poco más…

Ariel estacionó el coche en un lugar apartado, reclinó un poco el asiento, desabrochó la bragueta y sacó su pija dura, ella miraba en silencio, él la tomó por la nuca y la forzó con leve resistencia hacia abajo.

Se sintió tan bien, solo veía los cabellos de Oriana y sentía unos eróticos chasquidos de la chupada que le daba, la empujaba bien abajo forzándola a comérsela toda, la imagen de su amigo Maxi se cruzaba por su mente, imaginaba que esos labios y esa lengua que se comían su verga pronto estarían besando la boca a su amigo, esto se le hacía demasiado excitante, una de las manos de Oriana lo masturbaba desde la base, acariciando sus huevos, no pasó mucho tiempo, como lava de volcán sintió su semen subir de repente y comenzó a acabar mientras ella permanecía concentrada en hacer su mejor trabajo.


Viúva Negra GostosaObservou com satisfação enquanto ela retomava a posição no banco, as bochechas inchadas e era nítido como o sêmen passava de um lado para o outro. Ariel colocou uma mão no pescoço da amante e a manteve ali, pressionando sem ser incômodo, só esperando, esperando o momento em que ela engolisse para sentir o movimento da glote na mão. Isso foi realmente excitante, perceber como o sêmen dele passava da boca dela para o estômago.

Ela não conseguiu segurar uma risada pecaminosa e pelo canto dos lábios grossos escapou um fio esbranquiçado, mistura de sêmen e saliva.

Ariel poderia ter se dado por satisfeito naquele momento, já tinha conseguido cruzar a linha, mas o machismo dele era mais forte, queria comer aquela mulher de qualquer jeito e nunca soube se ela realmente estava indisposta ou se foi só uma desculpa para fugir dele, aquela espinha tinha ficado encravada.

Ele buscaria uma segunda chance, pelas costas do amigo, pelas costas da esposa, sentiu que já tinha Oriana na mão e foi atrás dela, insistindo, uma e outra vez, notando em cada tentativa como as fracas resistências da mulher pareciam nada convincentes.

Ele sabia que era questão de tempo, era só empurrar e empurrar sem parar na tentativa.

Uma manhã ele foi com tudo, sabia que Maxi estava trabalhando e que ela estava sozinha em casa, já sabemos que Ariel era um estrategista nisso tudo.

Ele tocou a campainha, ela atendeu do outro lado mal abrindo a porta, Ariel observou aqueles lábios perfeitos e lembrou do que tinha acontecido no carro, ela não queria deixá-lo entrar, mas ele com um leve empurrão conseguiu se infiltrar, ouviu uma e outra vez os 'não' contínuos dela, mas sabia que as palavras dela não expressavam seus desejos.

Oriana estava em casa, despenteada, desleixada e com cheiro de fritura no cabelo, isso só excitou Ariel, mais uma vez ele se perdeu na silhueta dela, numa camiseta de algodão desbotada que destacava os peitos dela e numa saia curta que mostrava as coxas. Pernas perfeitas e nuas, avançou decidido, encurralando a presa.

Sentiu a mulher respirar fundo, passou as mãos grandes por baixo da minissaia curta e, levando-as direto aos glúteos, notou que estavam completamente nus, apenas uma discreta calcinha fio dental cobria a buceta dela, o que provocou uma ereção imediata por baixo das roupas. Levantou-a no ar, ela o envolveu com as pernas e os braços por cima dos ombros, as chinelas gastas caíram no chão, deixando os pés de princesa nus. Se fundiram num beijo interminável de loucura e paixão, como animais, numa cena digna de filme de Hollywood.

Atordoado, Ariel a levou pelo ar, adivinhando o quarto, enquanto ela o beijava e brincava com os cabelos dele.

Por fim, ele conseguiu ver a cama de casal. Não era uma cama qualquer, era o lugar onde o Maxi fazia amor com ela, era um símbolo, como o trono do rei, um trono que ele estava prestes a conquistar…

Simplesmente a jogou sobre o colchão gostoso, ela quicou e, nos movimentos descontrolados, a saia curta levantou, deixando ele ver pela primeira vez a buceta dela, coberta só por uma tanga de oncinha. Aquilo o excitou demais. Pegou ela de novo à força e a colocou de quatro, depois apertou as costas dela contra a cama até conseguir que o rosto de Oriana ficasse enterrado nos lençóis. Então, focou o olhar naquele rabo generoso que estava à mercê dele, levantou bem a saia e se encantou com a tanga quase fio dental, o único obstáculo entre os dois.

Mal desviou ela para o lado, puxou o pau pra fora e enterrou tudo na buceta feminina que se derretia em sucos.

Começou a comer ela com força, com veemência, sentindo a doce maciez do interior feminino envolvendo o pau dele, com as mãos rodeando a cinturinha de Oriana. O olhar deixava ele ver coisas excitantes demais que ele não conseguia aproveitar por completo: o rosto daquela mulher, com os olhos fechados e a boca entreaberta, ofegando e gemendo. como uma puta em cada embate, a perfeição daquelas nádegas redondas e firmes, mal interrompidas pela calcinha, ou o esfínter amarronzado que se abria de forma exagerada, incitando-o a pecar ainda mais, ou a completa entrega e submissão daquela mulher.

E a tudo que chegava ao cérebro dele nessa situação, somava-se a excitação especial de ‘estar com a mulher do amigo’, ‘na cama do amigo’, comendo ela, fazendo ela sua…

Não demorou muito, como resistir? Sentiu gozar lá no fundo, tudo, excelente, perfeito, várias contrações rítmicas do sexo dele para deixar a marca do prazer…

Continuou se movendo até perder a rigidez, o pau saiu esbranquiçado, envolto em sêmen.

Oriana estava perdida, ainda recuperando o fôlego, ele a manteve na mesma posição, imóvel, se abaixou e foi por trás, a buceta dela estava toda aberta e ainda escorria sêmen que descia devagar, fechou os olhos e passou a língua percorrendo clitóris, lábios, buceta subindo até o esfínter, sentiu um gosto estranho, mistura de gozo e fluidos.

Se concentrou no clitóris enorme de Oriana e a sentiu tremer entre as mãos dele, os suspiros, os gemidos, ficou o tempo necessário para enlouquecê-la, foi lamber o esfínter dela e notou que era totalmente permeável à língua, com uma dilatação fácil que provocou uma nova ereção.

Se colocou atrás dela de novo, agora apontou o pau no cu dela, foi devagar, ficou surpreso com a facilidade com que enfiou e a resistência nula da mulher, pelo contrário, recebeu uma recepção quente ao intruso.

Meteu um bom tempo no cu dela, sentia o pau apertado pelo esfínter que o rodeava e os dedos de Oriana brincando no fundo da buceta dela, numa masturbação frenética, os suspiros deram lugar a gemidos, e os gemidos a gritos, era o próprio inferno…

Oriana tomou a iniciativa pela primeira vez, interrompendo sem aviso o sexo anal, surpreendendo Ariel, que ficou Expectante, ela virou e desnudou os peitos lindos dela, sentou na cama e encaixou a pica no meio deles.

Começou a masturbar ele com as tetas, Ariel só se deixou levar, sentiu o pau dela envolver ele, aqueles peitos eram macios como botões de algodão, com os olhos de puta safada da Oriana cravados nos dele, como se buscasse aquele final, como se desejasse aquele final, sentiu a glande dele super excitada, sentiu gozar pela segunda vez, de repente começou a cuspir porra quente, entre os peitos da moça, espirrando até o pescoço dela e caindo de novo por efeito da gravidade, ela riu de forma perversa, como se tivesse sido premiada por ter feito um excelente trabalho, se beijaram fundo, tinham terminado. Só ficou observando como ela terminava a função, lambendo as próprias tetas lambuzadas de porra.

Ariel sentiu que tinha vencido o desafio, tinha tido tudo da mulher do amigo dele, por todos os lados, completa, sem restrições, mas também sentiu que isso era o começo de algo novo, que não conseguiria só se contentar em fechar o livro e terminar o jogo, pelo contrário, a sensação dele era que estava só escrevendo as primeiras páginas de uma longa história.

E foram amantes escondidos, com o único detalhe que se encontravam em motéis afastados da cidade, Oriana pediu encarecidamente que ele não pisasse mais na casa dela.

Ariel começou a ver o amigo dele Maxi com um ar de superioridade, como esconder o quanto corno ele era? não conseguia só sorrir toda vez que ouvia ele falar da Oriana, a mulher perfeita dele, se ao menos ele imaginasse…

Mas num tempo Maxi começou a mudar, já não era aquele homem sorridente e alegre da vida, aos poucos se transformou num ser calado, fechado nos pensamentos dele, se isolando do entorno, como deixando claro que o mundo dele não estava bem.

Ariel notou que agora naquelas reuniões de homens, onde só tinha papo de homem em reunião de homem, quando todos falavam entre risadas de traições, De putas e de chifres, Maxi só baixava o olhar e se afastava do lugar, sem fazer comentários.

Foi por isso que ele começou a investigar quando estavam a sós. Ele carregava uma culpa enorme nos ombros, mas não sabia ao certo o que estava acontecendo com o amigo, que se fechava cada vez mais e não soltava uma palavra.

Finalmente, uma tarde, Maxi se viu sobrecarregado por tanta pressão e, diante da insistência do amigo, respirou resignado e, colocando a mão no ombro de Ariel, disse quase sussurrando e olhando para o chão:

"Sabe, amigo... acho que a Oriana tá me botando chifre..."

Ariel sentiu que ia morrer naquela hora. Tentou falar, mas as palavras emperraram na boca. A incerteza o devorou. Estava cara a cara com o amigo, o amigo cuja mulher ele estava comendo. Sentiu-se um filho da puta. O que ele responderia quando Maxi, com certeza, o acusasse? Esperou a facada à beira do desmaio, mas Maxi disse algo que o surpreendeu.

Falou de outro homem, um vizinho, alguém que ele não conhecia. Evidentemente, havia outro homem na vida daquela mulher. Sentiu-se um idiota, o corno manso. Não entendeu naquele momento a mente mórbida daquela mulher, mas pelo menos sentiu alívio porque, pelo que percebia, Maxi não fazia ideia da relação dele com Oriana. Só disse:

"Te juro que, se eu confirmar... eu meto um tiro na cabeça..."

Naquele momento, Ariel não levou muito a sério e tentou dissuadi-lo, minimizar a situação, para que ele não se precipitasse e tirasse conclusões erradas...

Mas a notícia se espalhou que nem rastilho de pólvora. O nome de Oriana esteve na boca de todo mundo e, pior ainda, confirmou-se que a senhora tinha vários amantes. Ariel era só mais um entre tantos.

Oriana ainda o segurava pelas mãos, com os olhos cheios de lágrimas. A esposa dele permanecia à espera, acariciando-lhe educadamente as costas. Ariel não disse nada. A culpa era grande demais. Porra, era o amigo dele! E o choro daquela mulher pareceu-lhe a coisa mais falsa do mundo. Ele só levantou o olhar e... Ela percorreu o lugar, olhando pra cada homem e perguntando na mente dela, uma pergunta sem resposta.

Você também comeu a Oriana?

Gostaria de saber sua opinião sobre esse conto, me escreva com o título ‘VIÚVA NEGRA’ para dulces.placeres@live.com

4 comentários - Viúva Negra Gostosa

Tremenda hipócrita resultó la mujer llorando falsamente por alguien que no quiso, a saber de quien era el hijo, increíble las mujeres, muy triste el relato bro, bueno así es la vida mi gente.
Leelo de nuevo 😉
El hijo es de Ariel, no de Oriana. Oriana no tiene hijos!
Muy, MUY BUENO!!! Aplauso de pie...👏👏👏👏👏