No dejes de pasar por mi mejor post
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4084661/Mi-amada-esposa.html
No te vas a arrepentir!
Me había casado llegando a los treinta, en esos tiempos yo había retomado mis estudios de arquitectura, Victoria Cortez era una de las tantas profesoras de la institución y yo era el único mayor en una clase de veinteañeros.
Me lleva un par de años de edad, ella tenía a Brandon, un pequeño de algunos años de una noche de fiesta, solo se dio la relación entre nosotros y supe que sería la mujer de mi vida, hermosa, preciosa, perfecta.
Terminaría mis estudios y empezaría mi carrera de arquitecto, mientras ella seguía sus días de docencia en la facultad, poco después llegaría Abril, nuestra primera hija, media hermana de Brandon a quien yo quería como hijo propio y le había dado mi apellido.
Llegando a los cuarenta yo ganaba muy buen dinero, Victoria cursaba su tercer embarazo, Pablo, el nuevo integrante de la familia estaba en camino y eso supondría el fin de sus días de docente.
Fuimos felices, una hermosa familia, Victoria, Brandon, Abril y Pablito, crecimos, pasó el tiempo, los bebes se hicieron niños y los niños adolescentes, un famoso arquitecto, una preciosa mujer, llegaron los cabellos plateados, lentes de aumento, y los primeros controles de salud de cuerpos que ya sentían el paso del tiempo. Con Victoria estábamos en tiempos de reencontrarnos como pareja, y yo me acercaba rápidamente a los sesenta.
Estaba en días de reflexión, en tiempos de mirar en retrospectiva, y ver como habían crecido las semillas que habíamos sembrado tiempo atrás, mis pequeños se preparaban para ser adultos y empezar a recorrer solos los desafíos de la vida, y yo solo lo veía desde el otro extremo, donde para bien o para mal ya había jugado casi todas mis cartas.
Brandon quería ser arquitecto como yo, Abril estaba con sus ganas de modelaje y Pablito, a pesar de ser el menor era quien parecía ser el mas maduro, hacía tiempo que noviaba con una amiga de la infancia, y mi esposa apostaba a que el nos haría abuelos en primero lugar, abuelo... esa palabra que me sonaba tan grande.
Victoria había dejado el castaño de su juventud para transformarse en una rubia muy coqueta, solo para tapar las canas que poblaban su cabeza. El paso de los años era inevitable, y yo era feliz con lo que la vida me había regalado, había sido muy generosa conmigo y ya no pensaba en sobresaltos, solo quería sentarme a ver cada atardecer, descansar en la inmensidad del sol escondiéndose tras la arboleda imponente que daba al poniente.
Pero no todo sería tan fácil...
Como dije, Abril seguía sus estudios de modelaje y era habitual que anduviera de un lado a otro con una amiga, con otra, yo la dejaba hacer sin darle demasiada importancia, pero un día...
Estaba concentrado en mi programa de autocad con uno planos que tenía que entregar mientras escuchaba bandas sonoras de Hans Zimmers como era mi costumbre, pero en la habitación contigua el fuerte parloteo femenino de mi hija con sus amigas me sacaban de sitio, así que fui a solicitarles cordialmente que bajaran el tono, y fue la primera vez que la vi, Abril me presentó a Nadia, quien no despertó mi interés, y también a Regina quien me dijo en forma muy cordial algo así como
Descuide señor, no volveremos a molestar
Me trataba de usted, pero en un segundo devoré a esa chica con la mirada, castaña, cabellos lacios apenas pasando los hombros casi llegando a media espalda, tenía unos ojos naturalmente provocativos, ojos de gata, y una boca llamativa, grandes, con unos labios muy marcados y delgados, el problema es que ella era sencillamente perfecta, un top blanco súper adherido contenía sus pechos enormes, estaba desnuda su cintura escueta, su vientre plano, su sexual ombligo, un short de licra multicolor marcaba las curvas de su impresionante trasero que parecía devorarse todo, sus piernas bronceadas no tenían un defecto, los cuádriceps y las pantorrillas resaltaban dejando notar que ella hacía algún tipo de gimnasia, unas coquetas zapatillas violetas cubrían sus pies de princesa.
No pude evitarlo, era la amiga de mi niña, pero como recorriendo las rutas de un estado en un mapa, mi vista siguió con atención las líneas de su ropa interior, su sostén armado, su tanga diminuta que se perdía por detrás y por delante le dibujaba una vagina regordeta y de generosos labios, Regina era el pecado en forma de mujer.
Con esfuerzo saqué mi vista de su cuerpo para no resultar obvio aunque ellas parecían ya ignorarme y seguir con sus cosas de mujeres, antes de volver a mi trabajo volví a repasarla con la mirada en forma muy sutil, notando ahora los anillos que poblaban sus dedos y las pulseras que adornaban sus muñecas.
Volví a mi notebook, pero ya no podría concentrarme en los planos, ni en la música de Hans Zimmers, pero ya no era por culpa de las chiquillas, era solo porque mi cabeza se había llenado con las formas de la amiga de mi hija.
Traté de quitarla de mi mente, pero el destino jugaría sus cartas, cuando caía la tarde se desató una fuerte tormenta de primavera y Victoria me sugirió que alcanzara a las chicas a sus domicilios.
Y ahí partí, en mi función de chofer improvisado, con mi hija Abril a mi lado, mientras las otras dos fueron al asiento trasero.
Ellas hablaban de sus cosas de mujeres y juventud, se reían, yo estaba totalmente ajeno a sus cosas y la diferencia generacional era abismal, solo había algo en ese viaje que me incomodaba, cada vez que miraba por el espejo retrovisor encontraba los ojos de Regina en ellos, ella buscaba mirarme y empezaba a jugar un juego peligroso, pero una vez mas traté de ignorarla.
De regreso, solo ya con Abril, haciéndome el desentendido hice algunas preguntas como para charlar de cualquier cosa, aun que en verdad yo tenía mas interés del que dejaba notar, así supe que Regina tenía dieciocho recién cumplidos, a pesar que yo lo daba entre veinte y veinticinco, vivía con sus padres y era única hija, también me contó cosas de la otra chica, cosas que por supuesto no me interesaron saber.
Nuevamente traté de olvidara, pero esa noche, le hice el amor a mi mujer, imaginando que se lo hacía a ella.
Días después volvería a cruzarse en mi camino, mi hija necesitaba algunas cosas para su modelaje, algunas prendas que casualmente estaban en casa de Regina, y dado que yo ya sabía donde vivía y me quedaba de camino a mi oficina, solo me dijo que a mi regreso pasara por esas cosas, que ella le avisaba a su amiga y bueno, solo serían cinco minutos
Y así fue, toqué timbre y ella vino con un par de paquetes, estaba de entre casa, ya no tan sensual como la había conocido, con una remera larga y unas calzas comunes, descalza, noté sus uñas pintadas y llegó a mi lado comiendo una manzana sin pelar, algo que nuevamente me sonó sexi, en esos instantes ella me dijo
Señor Mauricio, parece que Abril lo tomó como nuestro servicio de remisse...
Yo le regalé una sonrisa en respuesta y le explique que no era molestia, que estaba de paso y que si ella necesita algo pues podía contar conmigo.
Me pidió una birome, sacó el capuchón con la boca sosteniéndolo con sus dientes, me dio la mazana mordisqueda, tomó mi mano libre y anotó un número en ella, entonces me dijo
Es mi celu, por cualquier cosa...
Con una sonrisa, antes de despedirse se estiró en puntas de pies para regalarme un beso en la mejilla y decirme
Gracias señor Mauricio, es usted un buen hombre!
Droga, era um convite ao pecado, ela controlava a situação, ela brincava comigo, se fazia de inocente, mas não era, dava pra perceber nos gestos dela, nos olhares, no jeito de agir, nas palavras, naquele beijo dado de graça. Voltei pro carro pra salvar o número rápido, porque o suor na minha mão já começava a me atrapalhar, e assim as coisas só iam se desenrolando.
Talvez eu devesse ter encerrado essa história ali, mas a tentação era forte demais, tinha a foto dela no perfil do WhatsApp e não conseguia parar de olhar, uma e outra vez. Mandei umas linhas com uma desculpa besta, ela respondeu, a bola começou a rolar e nunca mais parou.
A Regina sempre me tratava com "senhor" e isso me enlouquecia, começamos a conversar sobre coisas banais, ela era colega da minha filha e tudo podia dar merda se eu interpretasse errado a situação, então preferi ir sempre na segura, as mulheres são tão lindas quanto perigosas.
Mas ela sempre estava um passo à frente, a gente falou sobre umas férias e foi quando ela me mandou umas fotos de biquíni, e só não podia ser tão perfeita, uma less animal print tão minúscula que eu morri de pau duro ao ver, a bunda dela era um absurdo, e as marquinhas brancas nas nádegas bronzeadas me levaram a bater uma, não acreditava que ela realmente andava assim na praia, invejei os caras que tiveram a chance de ver ela ao vivo e a cores.
Em casa ninguém sabia de nada, óbvio, a Abril sem dúvida era a porta de entrada pra fofoca, mas ela tava alheia a tudo. As conversas com a Regina ficaram cada vez mais sexuais, provocantes, e ela entrava no jogo, chegaram as fotos dela pelada, completamente nua, descobri os peitos lindos dela, com umas auréolas enormes e escuras rodeando os bicos gostosos, a buceta dela completamente depilada, molhada, o cuzinho dilatado que só me deixava mais e mais duro. Chegaram os áudios dela, os gemidos, ela se gravava enquanto batia uma e depois deixava eu ouvir, e também comecei a receber os vídeos dela, no quarto dela, se tocando, brincando de ser minha putinha particular, a putinha do senhor Maurício.
E ela também pedia, me pedia fotos do meu pau e me fazia dizer o quanto ela me excitava, o que provocava em mim, e eu não conseguia resistir, comecei a fazer loucuras que jamais imaginei fazer, me filmava batendo uma só pra ela, e ela estava na minha mente, adorava ver meu pau jorrando porra e saber que ela era a culpada. Chegaram as conversas escondidas, videochamadas clandestinas, só pra ver a buceta dela, mais uma vez.
Em pouco tempo eu tava de joelhos pra ela, minha vida dependia do celular, esperando uma mensagem, uma ligação, uma foto, qualquer coisa, e essa qualquer coisa nunca era suficiente, toda minha energia ia pra aquela pirralha, não conseguia me concentrar no trabalho, minha mulher tinha virado um fantasma na minha vida, a Victoria já tava velha, francamente, não tava nem aí pra transar, já não ficava excitada comigo e não tinha mais orgasmos, já não tinha o calor, a sensualidade, o erotismo, o sexo gostoso e molhado que a Regina tinha.
Me senti mal por isso, toda noite tentava que minha mulher me desse o que a Regina insinuava, mas fracassava uma vez atrás da outra, definitivamente a Victoria curtia ler um livro e ir dormir, a buceta dela tava murcha, entre as pernas dela, e na cabeça dela.
O mais gostoso que podia me acontecer era bater uma com a amiga da minha filha.
E sem querer, eu tinha me metido sozinho num labirinto complicado que não via saída, amava com todo meu coração minha esposa, longe de mim queria machucar ela, mas a Victoria já era só uma companheira, e ao mesmo tempo aquela jovem representava todo o calor, a sensualidade, a provocação de uma sexualidade que eu ainda queria e precisava viver.
A Regina me provocava sem parar, eu tava cego por ela e só queria levar ela pra cama, mas era uma loucura, se até os pais dela eram muito mais novos que um velho como eu que já tava nos sessenta, enquanto ela, ainda não tinha vinte, não conseguia ver o ridículo. Da situação, ela era o centro do meu universo, mas pra ela eu era só um brinquedo que ela usava pra se divertir, e não demorou muito pra eu ver a realidade.
Meu aniversário tava chegando, e ela tinha me prometido um presente gostoso, eu achei que no fim ela ia ser minha, mas não podia estar mais enganado.
O presente dela era um vídeo, só um vídeo.
Esperei até não ter ninguém em casa pra ter um pouco de privacidade, é engraçado escrever isso, mas fui sentar no vaso, e como se fosse um adolescente, meu pau tava duro de tesão.
As imagens me levaram pro quarto da Regina, ela tava com o cabelo preso num rabo de cavalo sexy, brincos grandes que batiam nos ombros, um body de renda vazada que não conseguia segurar aqueles peitões, a buceta dela, como sempre, toda depilada, as pernas com meias de renda também, daquelas de cabaré, apertando nas coxas, sapatos combinando, e por trás, caralho, só um fio dental que mal fechava no meio das costas, que rabo dos sonhos, só de ver aquilo eu tava louco de tesão. A luz do entardecer entrava pela janela e destacava os tons acobreados da pele bronzeada dela, onde as marcas brancas da sexualidade dela não passavam despercebidas, como isso me excitava! E eu realmente me preparei pra ver o erotismo mais foda da minha vida.
Mas essa sensação mudou rapidinho, quando descobri que ela não tava sozinha, na cena apareceram dois caras, jovens, bonitões, musculosos, com tatuagens chamativas decorando os corpos, notei que os caras eram bem dotados, depilados, pareciam viris, um era loiro de olhos claros, com a nuca raspada e olhos claros, o outro, de pele mais escura, cabelo preto engomado, penteado certinho, e pra completar ainda notei uma quarta pessoa no quarto que tava servindo de câmera improvisada.
Era tudo bem festivo, ela começou falando sobre o presente de aniversário pro senhor Maurício e eles riam, e eu só percebi que iam começar a tratar ela como a puta que ela era, já Estavam flanqueando ela, apertando os peitos dela, ela se esticou na ponta dos pés e beijou forte um deles, o loiro, depois virou e foi a vez do moreno, e finalmente olhando pra câmera disse:
"Seu Maurício, beijo eles agora porque quando eu chupar a rola deles, eles não vão mais querer me beijar..."
O que dizer? Eu morria de tesão sentado no vaso, feito um idiota, acariciando minha rola dura com todo cuidado pra segurar a gozada.
Aí os caras soltaram as tiras do body e deixaram cair no chão, o corpo nu e perfeito ficou pintado na frente da lente da câmera. Eles desceram um pouco, só um pouco, pra se prender um em cada peito dela. Parecia tudo calculado, eles chupavam os peitos dela de um jeito apetitoso, muito gostoso, e ela só olhava pra quem tava filmando a cena, acariciando as cabeças dos caras que iam comer ela.
Com o passar dos minutos, naturalmente Regina foi esquentando, como uma panela de água no fogo, começou a gemer e a perder a concentração. Aí eles desceram um pouco mais, ela virou de lado pra câmera, um foi na frente, outro atrás, um chupava a buceta dela, o outro abria as nádegas pra chupar o cu dela.
Ela gemia e eu só odiava aqueles caras por ocuparem o lugar que eu sempre quis ocupar.
O moreno se levantou, ergueu ela nos braços, ela se pendurou no pescoço dele feito uma macaca e ele deixou ela descer até enfiar tudo. O loiro por trás foi atrás do outro buraco, e assim, suspensa no ar, balançavam ela como um papel, penetrando dos dois lados.
Os gemidos da Regina enchiam meus ouvidos, ela pedia pra um, entre sílabas cortadas pelos ofegos, que não parasse de comer ela, e pro outro que arrebentasse tudo o cu dela, que enfiasse tudo, que não parasse.
Não deu mais pra segurar e senti que ia gozar, quase sem me tocar, mas o esperma sujou toda minha barriga, minhas pernas, o vaso, o chão. Tudo parecia muito bem planejado, eles funcionavam como engrenagens, a rola no cu... Tinha entrado nela como se fosse nada, e tudo era muito perfeito, era óbvio que a encenação tinha tido muitos ensaios, mas pouco me importei, me contentei em me masturbar por não poder estar no lugar onde eu desejava estar.
Continuei observando, agora era ela quem estava de joelhos chupando uma rola, depois a outra, esquerda, direita, ela fazia o trabalho dela, lambendo uma, masturbando a outra, os caras só se deixavam lamber, garantindo que a câmera captasse os melhores takes enquanto comentavam debochadamente sobre o quão puta aquela garota era.
Em algum momento, ela deixou os dois e engatinhou de quatro em direção a quem filmava, a lente seguiu o rosto dela e em segundos ela também chupava a rola de quem segurava a câmera entre as mãos, ela ria, muito puta, e o microfone captava os fortes bufos do sortudo que era gratamente torturado.
O loiro a arrancou puxando-a pelos cabelos e como uma puta a arrastou até a cama, ela ficou espalhada, ele abriu as pernas dela e começou a foder com força, como num filme pornô, os sexos completamente depilados eram acariciados pela luz fraca do entardecer que entrava pela janela. O cara tinha uma boa rola e fazia ela engolir tudo, ela gemia a cada investida, de um jeito muito gostoso.
O moreno foi pra boca dela então, e tapou ela com carne, era muito gostoso, um por baixo, o outro na boca, eu via a Regina e custava acreditar, ela era tão linda, era tão puta...
Ela estava toda aberta, se divertindo, acariciando o clitóris, gemendo, com os peitões enormes se balançando descontrolados, me deparei com uma nova ereção entre minhas pernas, era um milagre, na minha idade era simplesmente impossível, mas ali estava, com a rola dura por causa daquela mulher.
Depois de um tempo, o loiro tirou a rola e começou a gozar, o sêmen do jovem saiu disparado, o púbis, a barriga, os peitos e até o rosto da Regina foram atingidos pela metralha esbranquiçada enquanto ela se contorcia de prazer, o moreno fez uns segundos depois, só que ao contrário, do rosto dela, os jatos passaram pelos peitos, pela barriga e até pelas pernas da minha love, da minha fantasia impossível.
A Regina tinha ficado toda melada com os sucos daqueles caras, o rosto dela mostrava felicidade, aquela felicidade que dá depois de um sexo foda, ela demorou uns segundos pra saborear um pouco de toda aquela porra que tinha plastificado o corpo dela, até limpou os cílios porque claramente tinha entrado um pouco de sêmen num dos olhos.
Eu sentia que ia gozar de novo, a qualquer momento, foi a vez do câmera, ele chegou perto do rosto da linda Regina e fez os melhores closes, onde a cara dela ocupava a lente inteira, onde ela olhava como se desafiasse enquanto chupava gostosona a pica do anfitrião, porra, por que ela era tão puta? por que fazia isso?
Só chupava e chupava, masturbando ele ao mesmo tempo, buscando o final lógico e esperado, dava pra ouvir ele dizendo que ia encher a boca dela de porra e fazer ela engolir tudo, e ela respondia com gestos de tesão e excitação impossíveis de disfarçar.
Os segundos passavam e eu sentia meu coração querendo pular do peito, enquanto aquela cabeça parecia explodir com as lambidas que ela dava com a língua, os olhos dela pareciam olhar direto nos meus, de repente o líquido branco começou a jorrar e ela só se dedicou a saborear, o sêmen escapou da boca dela escorrendo por uma das bochechas, Regina só me mostrava gostosona com a língua, os dentes, os molares pareciam nevados pelo néctar daquele desconhecido, dava pra ver como ela curtia, como ela gostava, eu também gozei pela segunda vez...
Ainda tinha bastante pra ver, mas a chave na porta de entrada me trouxe de volta à realidade, a voz forte da Victoria dando um 'oi, my love! cê tá em casa?' fez tudo abortar e eu respondi que tava prestes a tomar um banho.
Me limpei rápido e abri a água. pra eu pegar temperatura, foi quando o espelho do banheiro me devolveu a imagem que eu me recusava a ver: um velho, quase careca, com as rugas dos anos passados, os pelos do peito na maioria brancos e uma barriga chamativa dominando meu corpo. Minhas mãos estavam calejadas pelo trabalho e eu quase não conseguia distinguir os labirintos intrincados das minhas digitais por não ter meus óculos de aumento. Percebi o quão patética era minha vida, sonhando em levar pra cama uma garota que só brincava comigo. Me senti um lixo, aceitei a situação.
Enquanto tomava banho na água morna do chuveiro, só repetia sem parar a situação que vivia, preso entre um amor murcho e uma ilusão de juventude que nunca ia rolar.
Ao sair do banho, Vitória me esperava na mesa com um lanche gostoso e fumegante pra gente dividir um lanche de casal. Sorri do lado dela e, enquanto ela contava umas coisas do dia dela, eu só olhava covardemente pro rosto dela desgastado pelos anos. Engoli seco e jurei pra mim mesmo esquecer a Regina.
Mas a Regina tinha se cravado como um espinho no meu coração. Parei de vê-la, mas não consegui parar de escrever pra ela, e ela escrever pra mim, me mandar vídeos e fotos, e me fazer me apaixonar com os cantos de sereia dela, prometendo um amor que nunca ia me dar. Eu só entro na dela, sou o mendigo dela, que espera pacientemente ela voltar pra mim, só pra me dar uma foto...
É engraçado, as vinte e quatro horas do dia eu tô ligado nela, esperando uma migalha. Ela, por outro lado, quase nem lembra de mim. Sabe jogar as cartas...
Se você gostou dessa história, pode me escrever com o título RENDIDO AOS PÉS DELA para dulces.placeres@live.com
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4084661/Mi-amada-esposa.html
No te vas a arrepentir!
Me había casado llegando a los treinta, en esos tiempos yo había retomado mis estudios de arquitectura, Victoria Cortez era una de las tantas profesoras de la institución y yo era el único mayor en una clase de veinteañeros.
Me lleva un par de años de edad, ella tenía a Brandon, un pequeño de algunos años de una noche de fiesta, solo se dio la relación entre nosotros y supe que sería la mujer de mi vida, hermosa, preciosa, perfecta.
Terminaría mis estudios y empezaría mi carrera de arquitecto, mientras ella seguía sus días de docencia en la facultad, poco después llegaría Abril, nuestra primera hija, media hermana de Brandon a quien yo quería como hijo propio y le había dado mi apellido.
Llegando a los cuarenta yo ganaba muy buen dinero, Victoria cursaba su tercer embarazo, Pablo, el nuevo integrante de la familia estaba en camino y eso supondría el fin de sus días de docente.
Fuimos felices, una hermosa familia, Victoria, Brandon, Abril y Pablito, crecimos, pasó el tiempo, los bebes se hicieron niños y los niños adolescentes, un famoso arquitecto, una preciosa mujer, llegaron los cabellos plateados, lentes de aumento, y los primeros controles de salud de cuerpos que ya sentían el paso del tiempo. Con Victoria estábamos en tiempos de reencontrarnos como pareja, y yo me acercaba rápidamente a los sesenta.
Estaba en días de reflexión, en tiempos de mirar en retrospectiva, y ver como habían crecido las semillas que habíamos sembrado tiempo atrás, mis pequeños se preparaban para ser adultos y empezar a recorrer solos los desafíos de la vida, y yo solo lo veía desde el otro extremo, donde para bien o para mal ya había jugado casi todas mis cartas.
Brandon quería ser arquitecto como yo, Abril estaba con sus ganas de modelaje y Pablito, a pesar de ser el menor era quien parecía ser el mas maduro, hacía tiempo que noviaba con una amiga de la infancia, y mi esposa apostaba a que el nos haría abuelos en primero lugar, abuelo... esa palabra que me sonaba tan grande.
Victoria había dejado el castaño de su juventud para transformarse en una rubia muy coqueta, solo para tapar las canas que poblaban su cabeza. El paso de los años era inevitable, y yo era feliz con lo que la vida me había regalado, había sido muy generosa conmigo y ya no pensaba en sobresaltos, solo quería sentarme a ver cada atardecer, descansar en la inmensidad del sol escondiéndose tras la arboleda imponente que daba al poniente.
Pero no todo sería tan fácil...
Como dije, Abril seguía sus estudios de modelaje y era habitual que anduviera de un lado a otro con una amiga, con otra, yo la dejaba hacer sin darle demasiada importancia, pero un día...
Estaba concentrado en mi programa de autocad con uno planos que tenía que entregar mientras escuchaba bandas sonoras de Hans Zimmers como era mi costumbre, pero en la habitación contigua el fuerte parloteo femenino de mi hija con sus amigas me sacaban de sitio, así que fui a solicitarles cordialmente que bajaran el tono, y fue la primera vez que la vi, Abril me presentó a Nadia, quien no despertó mi interés, y también a Regina quien me dijo en forma muy cordial algo así como
Descuide señor, no volveremos a molestar
Me trataba de usted, pero en un segundo devoré a esa chica con la mirada, castaña, cabellos lacios apenas pasando los hombros casi llegando a media espalda, tenía unos ojos naturalmente provocativos, ojos de gata, y una boca llamativa, grandes, con unos labios muy marcados y delgados, el problema es que ella era sencillamente perfecta, un top blanco súper adherido contenía sus pechos enormes, estaba desnuda su cintura escueta, su vientre plano, su sexual ombligo, un short de licra multicolor marcaba las curvas de su impresionante trasero que parecía devorarse todo, sus piernas bronceadas no tenían un defecto, los cuádriceps y las pantorrillas resaltaban dejando notar que ella hacía algún tipo de gimnasia, unas coquetas zapatillas violetas cubrían sus pies de princesa.
No pude evitarlo, era la amiga de mi niña, pero como recorriendo las rutas de un estado en un mapa, mi vista siguió con atención las líneas de su ropa interior, su sostén armado, su tanga diminuta que se perdía por detrás y por delante le dibujaba una vagina regordeta y de generosos labios, Regina era el pecado en forma de mujer.
Con esfuerzo saqué mi vista de su cuerpo para no resultar obvio aunque ellas parecían ya ignorarme y seguir con sus cosas de mujeres, antes de volver a mi trabajo volví a repasarla con la mirada en forma muy sutil, notando ahora los anillos que poblaban sus dedos y las pulseras que adornaban sus muñecas.
Volví a mi notebook, pero ya no podría concentrarme en los planos, ni en la música de Hans Zimmers, pero ya no era por culpa de las chiquillas, era solo porque mi cabeza se había llenado con las formas de la amiga de mi hija.
Traté de quitarla de mi mente, pero el destino jugaría sus cartas, cuando caía la tarde se desató una fuerte tormenta de primavera y Victoria me sugirió que alcanzara a las chicas a sus domicilios.
Y ahí partí, en mi función de chofer improvisado, con mi hija Abril a mi lado, mientras las otras dos fueron al asiento trasero.
Ellas hablaban de sus cosas de mujeres y juventud, se reían, yo estaba totalmente ajeno a sus cosas y la diferencia generacional era abismal, solo había algo en ese viaje que me incomodaba, cada vez que miraba por el espejo retrovisor encontraba los ojos de Regina en ellos, ella buscaba mirarme y empezaba a jugar un juego peligroso, pero una vez mas traté de ignorarla.
De regreso, solo ya con Abril, haciéndome el desentendido hice algunas preguntas como para charlar de cualquier cosa, aun que en verdad yo tenía mas interés del que dejaba notar, así supe que Regina tenía dieciocho recién cumplidos, a pesar que yo lo daba entre veinte y veinticinco, vivía con sus padres y era única hija, también me contó cosas de la otra chica, cosas que por supuesto no me interesaron saber.
Nuevamente traté de olvidara, pero esa noche, le hice el amor a mi mujer, imaginando que se lo hacía a ella.
Días después volvería a cruzarse en mi camino, mi hija necesitaba algunas cosas para su modelaje, algunas prendas que casualmente estaban en casa de Regina, y dado que yo ya sabía donde vivía y me quedaba de camino a mi oficina, solo me dijo que a mi regreso pasara por esas cosas, que ella le avisaba a su amiga y bueno, solo serían cinco minutos
Y así fue, toqué timbre y ella vino con un par de paquetes, estaba de entre casa, ya no tan sensual como la había conocido, con una remera larga y unas calzas comunes, descalza, noté sus uñas pintadas y llegó a mi lado comiendo una manzana sin pelar, algo que nuevamente me sonó sexi, en esos instantes ella me dijo
Señor Mauricio, parece que Abril lo tomó como nuestro servicio de remisse...
Yo le regalé una sonrisa en respuesta y le explique que no era molestia, que estaba de paso y que si ella necesita algo pues podía contar conmigo.
Me pidió una birome, sacó el capuchón con la boca sosteniéndolo con sus dientes, me dio la mazana mordisqueda, tomó mi mano libre y anotó un número en ella, entonces me dijo
Es mi celu, por cualquier cosa...
Con una sonrisa, antes de despedirse se estiró en puntas de pies para regalarme un beso en la mejilla y decirme
Gracias señor Mauricio, es usted un buen hombre!
Droga, era um convite ao pecado, ela controlava a situação, ela brincava comigo, se fazia de inocente, mas não era, dava pra perceber nos gestos dela, nos olhares, no jeito de agir, nas palavras, naquele beijo dado de graça. Voltei pro carro pra salvar o número rápido, porque o suor na minha mão já começava a me atrapalhar, e assim as coisas só iam se desenrolando.Talvez eu devesse ter encerrado essa história ali, mas a tentação era forte demais, tinha a foto dela no perfil do WhatsApp e não conseguia parar de olhar, uma e outra vez. Mandei umas linhas com uma desculpa besta, ela respondeu, a bola começou a rolar e nunca mais parou.
A Regina sempre me tratava com "senhor" e isso me enlouquecia, começamos a conversar sobre coisas banais, ela era colega da minha filha e tudo podia dar merda se eu interpretasse errado a situação, então preferi ir sempre na segura, as mulheres são tão lindas quanto perigosas.
Mas ela sempre estava um passo à frente, a gente falou sobre umas férias e foi quando ela me mandou umas fotos de biquíni, e só não podia ser tão perfeita, uma less animal print tão minúscula que eu morri de pau duro ao ver, a bunda dela era um absurdo, e as marquinhas brancas nas nádegas bronzeadas me levaram a bater uma, não acreditava que ela realmente andava assim na praia, invejei os caras que tiveram a chance de ver ela ao vivo e a cores.
Em casa ninguém sabia de nada, óbvio, a Abril sem dúvida era a porta de entrada pra fofoca, mas ela tava alheia a tudo. As conversas com a Regina ficaram cada vez mais sexuais, provocantes, e ela entrava no jogo, chegaram as fotos dela pelada, completamente nua, descobri os peitos lindos dela, com umas auréolas enormes e escuras rodeando os bicos gostosos, a buceta dela completamente depilada, molhada, o cuzinho dilatado que só me deixava mais e mais duro. Chegaram os áudios dela, os gemidos, ela se gravava enquanto batia uma e depois deixava eu ouvir, e também comecei a receber os vídeos dela, no quarto dela, se tocando, brincando de ser minha putinha particular, a putinha do senhor Maurício.
E ela também pedia, me pedia fotos do meu pau e me fazia dizer o quanto ela me excitava, o que provocava em mim, e eu não conseguia resistir, comecei a fazer loucuras que jamais imaginei fazer, me filmava batendo uma só pra ela, e ela estava na minha mente, adorava ver meu pau jorrando porra e saber que ela era a culpada. Chegaram as conversas escondidas, videochamadas clandestinas, só pra ver a buceta dela, mais uma vez.
Em pouco tempo eu tava de joelhos pra ela, minha vida dependia do celular, esperando uma mensagem, uma ligação, uma foto, qualquer coisa, e essa qualquer coisa nunca era suficiente, toda minha energia ia pra aquela pirralha, não conseguia me concentrar no trabalho, minha mulher tinha virado um fantasma na minha vida, a Victoria já tava velha, francamente, não tava nem aí pra transar, já não ficava excitada comigo e não tinha mais orgasmos, já não tinha o calor, a sensualidade, o erotismo, o sexo gostoso e molhado que a Regina tinha.
Me senti mal por isso, toda noite tentava que minha mulher me desse o que a Regina insinuava, mas fracassava uma vez atrás da outra, definitivamente a Victoria curtia ler um livro e ir dormir, a buceta dela tava murcha, entre as pernas dela, e na cabeça dela.
O mais gostoso que podia me acontecer era bater uma com a amiga da minha filha.
E sem querer, eu tinha me metido sozinho num labirinto complicado que não via saída, amava com todo meu coração minha esposa, longe de mim queria machucar ela, mas a Victoria já era só uma companheira, e ao mesmo tempo aquela jovem representava todo o calor, a sensualidade, a provocação de uma sexualidade que eu ainda queria e precisava viver.
A Regina me provocava sem parar, eu tava cego por ela e só queria levar ela pra cama, mas era uma loucura, se até os pais dela eram muito mais novos que um velho como eu que já tava nos sessenta, enquanto ela, ainda não tinha vinte, não conseguia ver o ridículo. Da situação, ela era o centro do meu universo, mas pra ela eu era só um brinquedo que ela usava pra se divertir, e não demorou muito pra eu ver a realidade.
Meu aniversário tava chegando, e ela tinha me prometido um presente gostoso, eu achei que no fim ela ia ser minha, mas não podia estar mais enganado.
O presente dela era um vídeo, só um vídeo.
Esperei até não ter ninguém em casa pra ter um pouco de privacidade, é engraçado escrever isso, mas fui sentar no vaso, e como se fosse um adolescente, meu pau tava duro de tesão.
As imagens me levaram pro quarto da Regina, ela tava com o cabelo preso num rabo de cavalo sexy, brincos grandes que batiam nos ombros, um body de renda vazada que não conseguia segurar aqueles peitões, a buceta dela, como sempre, toda depilada, as pernas com meias de renda também, daquelas de cabaré, apertando nas coxas, sapatos combinando, e por trás, caralho, só um fio dental que mal fechava no meio das costas, que rabo dos sonhos, só de ver aquilo eu tava louco de tesão. A luz do entardecer entrava pela janela e destacava os tons acobreados da pele bronzeada dela, onde as marcas brancas da sexualidade dela não passavam despercebidas, como isso me excitava! E eu realmente me preparei pra ver o erotismo mais foda da minha vida.
Mas essa sensação mudou rapidinho, quando descobri que ela não tava sozinha, na cena apareceram dois caras, jovens, bonitões, musculosos, com tatuagens chamativas decorando os corpos, notei que os caras eram bem dotados, depilados, pareciam viris, um era loiro de olhos claros, com a nuca raspada e olhos claros, o outro, de pele mais escura, cabelo preto engomado, penteado certinho, e pra completar ainda notei uma quarta pessoa no quarto que tava servindo de câmera improvisada.
Era tudo bem festivo, ela começou falando sobre o presente de aniversário pro senhor Maurício e eles riam, e eu só percebi que iam começar a tratar ela como a puta que ela era, já Estavam flanqueando ela, apertando os peitos dela, ela se esticou na ponta dos pés e beijou forte um deles, o loiro, depois virou e foi a vez do moreno, e finalmente olhando pra câmera disse:
"Seu Maurício, beijo eles agora porque quando eu chupar a rola deles, eles não vão mais querer me beijar..."
O que dizer? Eu morria de tesão sentado no vaso, feito um idiota, acariciando minha rola dura com todo cuidado pra segurar a gozada.
Aí os caras soltaram as tiras do body e deixaram cair no chão, o corpo nu e perfeito ficou pintado na frente da lente da câmera. Eles desceram um pouco, só um pouco, pra se prender um em cada peito dela. Parecia tudo calculado, eles chupavam os peitos dela de um jeito apetitoso, muito gostoso, e ela só olhava pra quem tava filmando a cena, acariciando as cabeças dos caras que iam comer ela.
Com o passar dos minutos, naturalmente Regina foi esquentando, como uma panela de água no fogo, começou a gemer e a perder a concentração. Aí eles desceram um pouco mais, ela virou de lado pra câmera, um foi na frente, outro atrás, um chupava a buceta dela, o outro abria as nádegas pra chupar o cu dela.
Ela gemia e eu só odiava aqueles caras por ocuparem o lugar que eu sempre quis ocupar.
O moreno se levantou, ergueu ela nos braços, ela se pendurou no pescoço dele feito uma macaca e ele deixou ela descer até enfiar tudo. O loiro por trás foi atrás do outro buraco, e assim, suspensa no ar, balançavam ela como um papel, penetrando dos dois lados.
Os gemidos da Regina enchiam meus ouvidos, ela pedia pra um, entre sílabas cortadas pelos ofegos, que não parasse de comer ela, e pro outro que arrebentasse tudo o cu dela, que enfiasse tudo, que não parasse.
Não deu mais pra segurar e senti que ia gozar, quase sem me tocar, mas o esperma sujou toda minha barriga, minhas pernas, o vaso, o chão. Tudo parecia muito bem planejado, eles funcionavam como engrenagens, a rola no cu... Tinha entrado nela como se fosse nada, e tudo era muito perfeito, era óbvio que a encenação tinha tido muitos ensaios, mas pouco me importei, me contentei em me masturbar por não poder estar no lugar onde eu desejava estar.
Continuei observando, agora era ela quem estava de joelhos chupando uma rola, depois a outra, esquerda, direita, ela fazia o trabalho dela, lambendo uma, masturbando a outra, os caras só se deixavam lamber, garantindo que a câmera captasse os melhores takes enquanto comentavam debochadamente sobre o quão puta aquela garota era.
Em algum momento, ela deixou os dois e engatinhou de quatro em direção a quem filmava, a lente seguiu o rosto dela e em segundos ela também chupava a rola de quem segurava a câmera entre as mãos, ela ria, muito puta, e o microfone captava os fortes bufos do sortudo que era gratamente torturado.
O loiro a arrancou puxando-a pelos cabelos e como uma puta a arrastou até a cama, ela ficou espalhada, ele abriu as pernas dela e começou a foder com força, como num filme pornô, os sexos completamente depilados eram acariciados pela luz fraca do entardecer que entrava pela janela. O cara tinha uma boa rola e fazia ela engolir tudo, ela gemia a cada investida, de um jeito muito gostoso.
O moreno foi pra boca dela então, e tapou ela com carne, era muito gostoso, um por baixo, o outro na boca, eu via a Regina e custava acreditar, ela era tão linda, era tão puta...
Ela estava toda aberta, se divertindo, acariciando o clitóris, gemendo, com os peitões enormes se balançando descontrolados, me deparei com uma nova ereção entre minhas pernas, era um milagre, na minha idade era simplesmente impossível, mas ali estava, com a rola dura por causa daquela mulher.
Depois de um tempo, o loiro tirou a rola e começou a gozar, o sêmen do jovem saiu disparado, o púbis, a barriga, os peitos e até o rosto da Regina foram atingidos pela metralha esbranquiçada enquanto ela se contorcia de prazer, o moreno fez uns segundos depois, só que ao contrário, do rosto dela, os jatos passaram pelos peitos, pela barriga e até pelas pernas da minha love, da minha fantasia impossível.
A Regina tinha ficado toda melada com os sucos daqueles caras, o rosto dela mostrava felicidade, aquela felicidade que dá depois de um sexo foda, ela demorou uns segundos pra saborear um pouco de toda aquela porra que tinha plastificado o corpo dela, até limpou os cílios porque claramente tinha entrado um pouco de sêmen num dos olhos.
Eu sentia que ia gozar de novo, a qualquer momento, foi a vez do câmera, ele chegou perto do rosto da linda Regina e fez os melhores closes, onde a cara dela ocupava a lente inteira, onde ela olhava como se desafiasse enquanto chupava gostosona a pica do anfitrião, porra, por que ela era tão puta? por que fazia isso?
Só chupava e chupava, masturbando ele ao mesmo tempo, buscando o final lógico e esperado, dava pra ouvir ele dizendo que ia encher a boca dela de porra e fazer ela engolir tudo, e ela respondia com gestos de tesão e excitação impossíveis de disfarçar.
Os segundos passavam e eu sentia meu coração querendo pular do peito, enquanto aquela cabeça parecia explodir com as lambidas que ela dava com a língua, os olhos dela pareciam olhar direto nos meus, de repente o líquido branco começou a jorrar e ela só se dedicou a saborear, o sêmen escapou da boca dela escorrendo por uma das bochechas, Regina só me mostrava gostosona com a língua, os dentes, os molares pareciam nevados pelo néctar daquele desconhecido, dava pra ver como ela curtia, como ela gostava, eu também gozei pela segunda vez...
Ainda tinha bastante pra ver, mas a chave na porta de entrada me trouxe de volta à realidade, a voz forte da Victoria dando um 'oi, my love! cê tá em casa?' fez tudo abortar e eu respondi que tava prestes a tomar um banho.
Me limpei rápido e abri a água. pra eu pegar temperatura, foi quando o espelho do banheiro me devolveu a imagem que eu me recusava a ver: um velho, quase careca, com as rugas dos anos passados, os pelos do peito na maioria brancos e uma barriga chamativa dominando meu corpo. Minhas mãos estavam calejadas pelo trabalho e eu quase não conseguia distinguir os labirintos intrincados das minhas digitais por não ter meus óculos de aumento. Percebi o quão patética era minha vida, sonhando em levar pra cama uma garota que só brincava comigo. Me senti um lixo, aceitei a situação.
Enquanto tomava banho na água morna do chuveiro, só repetia sem parar a situação que vivia, preso entre um amor murcho e uma ilusão de juventude que nunca ia rolar.
Ao sair do banho, Vitória me esperava na mesa com um lanche gostoso e fumegante pra gente dividir um lanche de casal. Sorri do lado dela e, enquanto ela contava umas coisas do dia dela, eu só olhava covardemente pro rosto dela desgastado pelos anos. Engoli seco e jurei pra mim mesmo esquecer a Regina.
Mas a Regina tinha se cravado como um espinho no meu coração. Parei de vê-la, mas não consegui parar de escrever pra ela, e ela escrever pra mim, me mandar vídeos e fotos, e me fazer me apaixonar com os cantos de sereia dela, prometendo um amor que nunca ia me dar. Eu só entro na dela, sou o mendigo dela, que espera pacientemente ela voltar pra mim, só pra me dar uma foto...
É engraçado, as vinte e quatro horas do dia eu tô ligado nela, esperando uma migalha. Ela, por outro lado, quase nem lembra de mim. Sabe jogar as cartas...
Se você gostou dessa história, pode me escrever com o título RENDIDO AOS PÉS DELA para dulces.placeres@live.com
2 comentários - Rendido aos pés dela