No dejes de pasar por mi mejor post
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4084661/Mi-amada-esposa.html
No te vas a arrepentir!
BEATRIZ… SOLANGE…
Un deseo? tener una hija, tal vez por ese eterno tema de Edipo y Elektra, no sé, siempre me gustaron las niñas, su dulzura, su inocencia, su instinto maternal…
Pero tuve un varón, y luego otro, y el tercero, cuando llegamos al cuarto con mi esposa decidimos como quien dice cerrar la fábrica, no digo que los varones no me hicieran feliz, pero siempre me quedó ese sinsabor de tener una hija mujer, pareció que el destino se había ensañado con mis deseos.
Mario, mi primo de sangre, y más que primo un amigo, el hermano que la vida no me dio, siempre fuimos muy compinches, disfrutamos éxitos, compartimos fracasos, esas personas que uno las ve a diario, o al menos a la semana, desde pequeños, toda una vida juntos.
Él tuvo lo que yo siempre quise, una hija mujer, una niña inocente y hermosa, solo una niña, su única hija, su tesoro, su vida.
Mario sabía de mi debilidad y me ofreció ser padrino de bautismo de la pequeña Beatriz, pedido que acepté con gusto.
En esos días también teníamos el bautismo de Jorge, mi segundo hijo, así que en contrapartida le pedí a Mario que lo apadrinara.
Por cierto fue todo bastante loco y original, no era una situación que se diera a menudo, primos, bautismos, padrinos cruzados, todo quedó en la intimidad de la familia,
Pasó el tiempo y la pequeña Beatriz creció, los primeros conflictos llegaron cuando ella tenía poco más de diez años, la joven se mostraba altanera y desafiante, rebelde por naturaleza y de fuerte carácter, recuerdo las constantes discusiones entre mi primo y su esposa por los continuos desplantes de la pequeña, ella estaba en los comienzos de una edad en la que debía empezar a cuidar un poco su intimidad, para ser mujercita, pero solía andar despreocupada, con sus piernas abiertas, mostrando su bombacha quien quisiera verla, ciertamente lo hacía con inocencia, pero sin saberlo, su vida se encaminaba peligrosamente hacia un futuro incierto, y cada vez que su madre trataba de encausarla, saltaba Mario a defenderla, ‘la nena era chica’, siempre con un rol sobreprotector y poniendo el pecho a las balas.
Creo que a los quince ese árbol llamado ‘Beatriz’ definitivamente había crecido torcido, lo que no se había corregido de chico, sería imposible corregir de grande, mi pequeña ahijada ya era toda una señorita, hermosa, me encantaban sus cabellos, eran lacios y castaños, largos hasta la cola, seductores, pero ella los había cortado a la nuca, rapada y se teñía a un rubio furioso, además de llevarlo perfectamente engominado, sus ojos claros casi permanentemente estaban delineados en negro, color que compartía en sus labios, dándole un aspecto muy dark, varias perforaciones en sus orejas para lucir diversos aros, las cruces eran sus favoritas, y hasta ostentaba varios tatuajes propios de su edad que la hacían ver muy provocativa.
Y si hablamos de provocativa, que decir de su figura, lindos pechos, fina cintura, generoso trasero, esculpidas piernas, ella era demasiado bonita, y lo sabía, entonces cualquier ropa le quedaba bien, y ella buscaba prendas que la hicieran ver entre sexi y puta.
Pero su carácter era lo peor, casi no tenía diálogo con sus padres, a quienes consideraba pasados de moda, pero a quienes siempre recurría cuando necesitaba una moneda, cosas de la vida…
Por un tiempo no supe mucho de ella, Mario decía que casi no pasaba por la casa. Una tarde con mi mujer fuimos a hacer las compras, como de costumbre, de casualidad la cruzamos en el mercado, eran las seis de la tarde y no pasaba desapercibida, enfundada en un sexi vestido rojo ajustado al cuerpo, luciendo sus hermosas piernas desnudas, su cola parecía pintada a mano y sus pechos explotaban por el escote, creo que usaba tacos altos por primera vez, noté que llevaba un carro lleno de bebidas blancas, mi esposa solo dijo en voz baja
-Y vos que querías una nena…
Nos cruzamos en el corredor del mercado, Beatriz nos esquivó la mirada y simuló no vernos, me dio pena por ella, y por mi primo, no dije nada, solo la observé marcharse entre tantos, se robó todas las miradas calientes de los hombres y todas las miradas envidiosas de las mujeres, ella como si nada se alejó meneando su hermoso culo como una puta caliente, afuera la esperaba un tipo de mi edad, con lentes ahumados, en un coche importado.
Medité mucho tiempo por culpa de esa imagen, es que yo la quería como a mi propia hija a la inocente Beatriz, y realmente en un punto suspiré aliviado porque no lo era, puede sonar egoísta, pero es lo que sentí.
Mis encuentros con Mario seguían siendo frecuentes, solíamos tener largas charlas de café en un bar de mala muerte del barrio, donde compartíamos cosas de hombres, lejos de nuestras mujeres, no por ser más ni menos que ellas, solo porque hablábamos en nuestro idioma.
Y teníamos charlas de futbol, de política, de trabajo, del día a día, de mis hijos y… y de su hija.
Hablar de ‘la pequeña Bety’ con su padre, mi primo, mi amigo, mi hermano de la vida no era algo que fuera de su agrado, ni del mío, mal que mal ella seguía siendo su hija, y yo podía notar como se deshacía en emociones al borde de las lágrimas, sabía que las discusiones fueron de mal en peor y él la había echado de la casa, y aunque yo intentara darle aliento en cada segundo él vivía sumido en una triste depresión, aun me parece escuchar sus palabras con la mirada perdida en la nada, mientras revolvía con la cuchara el café que se enfriaba en su taza
-Hay que asumirlo primo… la nena me salió reputa…
Eso me sonó tan feo, Beatriz vino a mi mente al escuchar sus suspiros y sus congojas, como esta historia había llegado a este punto?
Hace algún tiempo mi grupo de amigos de trabajo compartió videos por WhatsApp, como de costumbre, cosas de hombres, putitas que se virilizan, que las filman teniendo sexo, es la moda, chicas bonitas que van y vienen, desconocidas, olvidables…
Pero este mensaje no sería uno más, cuando vi su foto, pude reconocerla, su face, su Insta, claro, ya no se llamaba ‘Beatriz’, ahora era ‘Solange’, y esas fotos de puta no eran de mi dulce Beatriz, era de una extraña Solange, me quedé inmóvil, congelado en mis pensamientos, tanta belleza desperdiciada…
Não consegui resistir à tentação de ver o vídeo, não naquele momento, não era oportuno, mas depois, na intimidade daquele bar fedorento que eu costumava frequentar com o pai dela.
Procurei um canto, na penumbra, com a segurança que as paredes do fundo me davam. Alberto, o garçom, me trouxe uma gin antes mesmo de eu pedir, conhecia meus gostos e sabia de antemão o que eu ia querer. Perguntou pelo meu primo, era estranho a gente não estar junto, só dei uma desculpa esfarrapada.
Peguei o celular, coloquei os fones e procurei o vídeo…
E aquela não era a Beatriz, era a Solange…
O vídeo era de baixa qualidade, caseiro, iluminação ruim, mal filmado. Começava no meio do ato sexual, a Solange estava montada num cara, dava pra ver as meias brancas dela com liga, quicando nele, chupando a pica dele, se esfregando nos peitos. Aliás, fiquei sabendo que o mamilo esquerdo dela tinha um piercing de aço, aquilo devia ter doído…
Atrás dava pra ver outro cara se masturbando, esperando a vez, e quem filmava enfiava a pica na boca dela. Minha afilhada chupava com capricho, e esse filho da puta falava:
— Aqui a gente tá comendo a puta da Solange, vamos encher ela de todos os lados, do jeito que ela gosta…
Solange respondia pra câmera com um sorriso, sem parar de enfiar aquela pica na boca…
Mudaram de posição, e quem filmava só se dedicou a isso, a filmar. O terceiro, que parecia fora do jogo, entrou em ação e foi pro rosto da garota, foi ele quem enfiou a pica na boca, e a Solange parecia morrer de prazer. Percebi que ela atuava pra câmera, como se fosse uma atriz pornô, parecia mais focada em olhar pra câmera e soltar gemidos rasgados do que no prazer do sexo em si. Parecia gozar com aquela situação de puta, porque colocava a pica do cara em primeiro plano, entre os lábios e a lente, beijando, passando a língua, preocupada em dar prazer pra quem estava atrás. do outro lado da câmera, como eu neste caso…
De repente, ela levou um tapa e enfiaram a pica até a garganta, dava pra ouvir ao fundo
Vai, vagabunda, engole toda a pica… você gosta, vagabunda? Chupa ela toda, vagabunda…
Outro tapa na cara de Solange pra fechar o diálogo, ela só ria, se sentia a rainha da noite e claramente tava no jogo dela…
Ela se esforçou então pra engolir toda aquela porra de pica, até o fundo, até ter ânsia, mas parecia realmente estar gostando…
O quadro da filmagem se moveu naquele momento, claramente quem tava com o celular mudou de posição, foi por trás, pra pegar o ângulo da pica que tava sendo chupada pela buceta, a linda Solange tinha uma bunda de dar inveja, com um bronzeado lindo que destacava o branco da calcinha fio dental que ela ainda vestia e as ligas que atravessavam as nádegas, ela rebolava como uma vagabunda, alternando entre penetrações completas e brincando só com a cabeça da pica de quem tava comendo ela, os gemidos dela enchiam meus ouvidos através dos fones…
Me percebi com uma ereção debaixo da mesa, confesso que fiquei com muita vergonha e senti raiva de mim mesmo, uma luta interna de anjos e demônios, a inocente Beatriz, a vagabunda da Solange, respirei fundo e me afastei, tirando a tela do celular do meu alcance, observei o ambiente, Alberto, o garçom, tava duro como uma estátua na ponta do balcão, olhando pela janela sei lá o quê, não tinha muito o que fazer, vi só um casal de fregueses sentados nas mesas, tomei um gole seco de gin, quase sem sentir o gosto, direto pro estômago, senti aquela queimação gostosa que dura eternos segundos descendo pelo esôfago.
Minha pica ainda pulsava debaixo da mesa, precisei voltar pra tela…
Quem filmava ainda mantinha aquele plano sobre a bunda feminina, ela não parava de chupar aquela pica, passaram alguns segundos, ele foi com tudo, puxou a calcinha fio dental e abriu as nádegas dela, o cu dela parecia enorme, a cena saiu do quadro por uns instantes e quando retomou a filmagem, tava sodomizando ela, metendo no cu dela, desgraçado...
De vez em quando tirava a pika e mostrava como deixava o cu dela aberto
Foi mais um tempinho, até que ele esticou o braço o máximo que pôde, tentando encaixar as quatro pessoas no mesmo plano, aí se ouviu entre os gemidos da minha afilhada
-Bom, aqui estamos nós três com a puta da Solange, como vocês podem ver, tão comendo ela por todos os lados, pela boca, pela buceta e pelo cu…
E continuou enquanto dava tapas fortes na bunda dela
-Solange! olha pra câmera… você gosta? gosta, puta barata? gosta da pika?
Ela só virou o rosto o máximo que conseguiu, mal soltando a pika da boca, mal sorriu, mal balançou a cabeça pra voltar a fazer o que tava fazendo…
O vídeo cortou de repente e começou em outra cena, ela tava meio recostada, o rosto dela ocupava quase todo o plano, tinha um sorriso de puta impossível de esconder, mal dava pra ver aquelas pikas se masturbando bem perto, ela abriu a boca, e vocês já imaginam o final, jatos de porra quente acertaram em cheio a cara dela, por todo lado, o sêmen entrava na boca dela e ela deixava escorrer, os lábios e a língua dela ficaram brancos, o líquido viscoso escorreu pelas bochechas, pelo pescoço, os três gozaram do mesmo jeito e ela pareceu sucumbir àquela invasão de porra quente…
Pra qualquer homem esse é o final perfeito, pra qualquer homem essa mulher era a puta que qualquer um ia querer ter numa noite de loucura e sexo, até pra mim, só que dessa vez, essa puta, era a minha doce Beatriz…
Tirei os fones do celular, olhei os dados da filmagem, só três minutos, pra mim pareceram três séculos…
Respirei fundo, ainda tava com a pika dura debaixo da mesa, que loucura, né?
Chamei o garçom, pedi outra gin e fiquei meditando, repassando na minha mente toda a vida dela, daquela inocente bebota rosada pra essa puta perversa, como que chegou nisso?
Mario entrou no bar, foi por acaso, mal me viu veio pra perto de mim, sentou como de costume, ele ignorando tudo e eu, ainda com aquele ardor vergonhoso entre as pernas…
O fim dessa história? bom, Mario foi afundando aos poucos numa depressão perigosa, no fundo nunca conseguiu aceitar a vida de Solange, ele sentia falta da Bety, tirar ela do caminho não tinha resolvido o problema, só tinha escondido, era como tentar tampar o sol com a mão…
Nunca falei nada daquele maldito vídeo, mas toda vez que olhava nos olhos dele lembrava, também não precisava eu falar nada, o vídeo da Solange viralizou no bairro e todo mundo comentava sobre ele, ou sobre ela…
Mario logo virou ‘o pai da…’ e os cochichos da fofoqueirada ficavam audíveis quando ele passava…
E foi assim que aos poucos a vida do meu irmão do coração se apagou, entregou até o último suspiro, a tristeza venceu…
Beatriz? ou Solange? nunca mais soube nada dela, nem da vida dela, nunca mais a vi, nem no velório do pai dela.
Se você é maior de idade, queria saber sua opinião sobre esse relato, me escreva com o título ‘BEATRIZ… SOLANGE…’ para dulces.placeres@live.com
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4084661/Mi-amada-esposa.html
No te vas a arrepentir!
BEATRIZ… SOLANGE…
Un deseo? tener una hija, tal vez por ese eterno tema de Edipo y Elektra, no sé, siempre me gustaron las niñas, su dulzura, su inocencia, su instinto maternal…
Pero tuve un varón, y luego otro, y el tercero, cuando llegamos al cuarto con mi esposa decidimos como quien dice cerrar la fábrica, no digo que los varones no me hicieran feliz, pero siempre me quedó ese sinsabor de tener una hija mujer, pareció que el destino se había ensañado con mis deseos.
Mario, mi primo de sangre, y más que primo un amigo, el hermano que la vida no me dio, siempre fuimos muy compinches, disfrutamos éxitos, compartimos fracasos, esas personas que uno las ve a diario, o al menos a la semana, desde pequeños, toda una vida juntos.
Él tuvo lo que yo siempre quise, una hija mujer, una niña inocente y hermosa, solo una niña, su única hija, su tesoro, su vida.
Mario sabía de mi debilidad y me ofreció ser padrino de bautismo de la pequeña Beatriz, pedido que acepté con gusto.
En esos días también teníamos el bautismo de Jorge, mi segundo hijo, así que en contrapartida le pedí a Mario que lo apadrinara.
Por cierto fue todo bastante loco y original, no era una situación que se diera a menudo, primos, bautismos, padrinos cruzados, todo quedó en la intimidad de la familia,
Pasó el tiempo y la pequeña Beatriz creció, los primeros conflictos llegaron cuando ella tenía poco más de diez años, la joven se mostraba altanera y desafiante, rebelde por naturaleza y de fuerte carácter, recuerdo las constantes discusiones entre mi primo y su esposa por los continuos desplantes de la pequeña, ella estaba en los comienzos de una edad en la que debía empezar a cuidar un poco su intimidad, para ser mujercita, pero solía andar despreocupada, con sus piernas abiertas, mostrando su bombacha quien quisiera verla, ciertamente lo hacía con inocencia, pero sin saberlo, su vida se encaminaba peligrosamente hacia un futuro incierto, y cada vez que su madre trataba de encausarla, saltaba Mario a defenderla, ‘la nena era chica’, siempre con un rol sobreprotector y poniendo el pecho a las balas.
Creo que a los quince ese árbol llamado ‘Beatriz’ definitivamente había crecido torcido, lo que no se había corregido de chico, sería imposible corregir de grande, mi pequeña ahijada ya era toda una señorita, hermosa, me encantaban sus cabellos, eran lacios y castaños, largos hasta la cola, seductores, pero ella los había cortado a la nuca, rapada y se teñía a un rubio furioso, además de llevarlo perfectamente engominado, sus ojos claros casi permanentemente estaban delineados en negro, color que compartía en sus labios, dándole un aspecto muy dark, varias perforaciones en sus orejas para lucir diversos aros, las cruces eran sus favoritas, y hasta ostentaba varios tatuajes propios de su edad que la hacían ver muy provocativa.
Y si hablamos de provocativa, que decir de su figura, lindos pechos, fina cintura, generoso trasero, esculpidas piernas, ella era demasiado bonita, y lo sabía, entonces cualquier ropa le quedaba bien, y ella buscaba prendas que la hicieran ver entre sexi y puta.
Pero su carácter era lo peor, casi no tenía diálogo con sus padres, a quienes consideraba pasados de moda, pero a quienes siempre recurría cuando necesitaba una moneda, cosas de la vida…
Por un tiempo no supe mucho de ella, Mario decía que casi no pasaba por la casa. Una tarde con mi mujer fuimos a hacer las compras, como de costumbre, de casualidad la cruzamos en el mercado, eran las seis de la tarde y no pasaba desapercibida, enfundada en un sexi vestido rojo ajustado al cuerpo, luciendo sus hermosas piernas desnudas, su cola parecía pintada a mano y sus pechos explotaban por el escote, creo que usaba tacos altos por primera vez, noté que llevaba un carro lleno de bebidas blancas, mi esposa solo dijo en voz baja
-Y vos que querías una nena…
Nos cruzamos en el corredor del mercado, Beatriz nos esquivó la mirada y simuló no vernos, me dio pena por ella, y por mi primo, no dije nada, solo la observé marcharse entre tantos, se robó todas las miradas calientes de los hombres y todas las miradas envidiosas de las mujeres, ella como si nada se alejó meneando su hermoso culo como una puta caliente, afuera la esperaba un tipo de mi edad, con lentes ahumados, en un coche importado.
Medité mucho tiempo por culpa de esa imagen, es que yo la quería como a mi propia hija a la inocente Beatriz, y realmente en un punto suspiré aliviado porque no lo era, puede sonar egoísta, pero es lo que sentí.
Mis encuentros con Mario seguían siendo frecuentes, solíamos tener largas charlas de café en un bar de mala muerte del barrio, donde compartíamos cosas de hombres, lejos de nuestras mujeres, no por ser más ni menos que ellas, solo porque hablábamos en nuestro idioma.
Y teníamos charlas de futbol, de política, de trabajo, del día a día, de mis hijos y… y de su hija.
Hablar de ‘la pequeña Bety’ con su padre, mi primo, mi amigo, mi hermano de la vida no era algo que fuera de su agrado, ni del mío, mal que mal ella seguía siendo su hija, y yo podía notar como se deshacía en emociones al borde de las lágrimas, sabía que las discusiones fueron de mal en peor y él la había echado de la casa, y aunque yo intentara darle aliento en cada segundo él vivía sumido en una triste depresión, aun me parece escuchar sus palabras con la mirada perdida en la nada, mientras revolvía con la cuchara el café que se enfriaba en su taza
-Hay que asumirlo primo… la nena me salió reputa…
Eso me sonó tan feo, Beatriz vino a mi mente al escuchar sus suspiros y sus congojas, como esta historia había llegado a este punto?
Hace algún tiempo mi grupo de amigos de trabajo compartió videos por WhatsApp, como de costumbre, cosas de hombres, putitas que se virilizan, que las filman teniendo sexo, es la moda, chicas bonitas que van y vienen, desconocidas, olvidables…
Pero este mensaje no sería uno más, cuando vi su foto, pude reconocerla, su face, su Insta, claro, ya no se llamaba ‘Beatriz’, ahora era ‘Solange’, y esas fotos de puta no eran de mi dulce Beatriz, era de una extraña Solange, me quedé inmóvil, congelado en mis pensamientos, tanta belleza desperdiciada…
Não consegui resistir à tentação de ver o vídeo, não naquele momento, não era oportuno, mas depois, na intimidade daquele bar fedorento que eu costumava frequentar com o pai dela.Procurei um canto, na penumbra, com a segurança que as paredes do fundo me davam. Alberto, o garçom, me trouxe uma gin antes mesmo de eu pedir, conhecia meus gostos e sabia de antemão o que eu ia querer. Perguntou pelo meu primo, era estranho a gente não estar junto, só dei uma desculpa esfarrapada.
Peguei o celular, coloquei os fones e procurei o vídeo…
E aquela não era a Beatriz, era a Solange…
O vídeo era de baixa qualidade, caseiro, iluminação ruim, mal filmado. Começava no meio do ato sexual, a Solange estava montada num cara, dava pra ver as meias brancas dela com liga, quicando nele, chupando a pica dele, se esfregando nos peitos. Aliás, fiquei sabendo que o mamilo esquerdo dela tinha um piercing de aço, aquilo devia ter doído…
Atrás dava pra ver outro cara se masturbando, esperando a vez, e quem filmava enfiava a pica na boca dela. Minha afilhada chupava com capricho, e esse filho da puta falava:
— Aqui a gente tá comendo a puta da Solange, vamos encher ela de todos os lados, do jeito que ela gosta…
Solange respondia pra câmera com um sorriso, sem parar de enfiar aquela pica na boca…
Mudaram de posição, e quem filmava só se dedicou a isso, a filmar. O terceiro, que parecia fora do jogo, entrou em ação e foi pro rosto da garota, foi ele quem enfiou a pica na boca, e a Solange parecia morrer de prazer. Percebi que ela atuava pra câmera, como se fosse uma atriz pornô, parecia mais focada em olhar pra câmera e soltar gemidos rasgados do que no prazer do sexo em si. Parecia gozar com aquela situação de puta, porque colocava a pica do cara em primeiro plano, entre os lábios e a lente, beijando, passando a língua, preocupada em dar prazer pra quem estava atrás. do outro lado da câmera, como eu neste caso…
De repente, ela levou um tapa e enfiaram a pica até a garganta, dava pra ouvir ao fundo
Vai, vagabunda, engole toda a pica… você gosta, vagabunda? Chupa ela toda, vagabunda…
Outro tapa na cara de Solange pra fechar o diálogo, ela só ria, se sentia a rainha da noite e claramente tava no jogo dela…
Ela se esforçou então pra engolir toda aquela porra de pica, até o fundo, até ter ânsia, mas parecia realmente estar gostando…
O quadro da filmagem se moveu naquele momento, claramente quem tava com o celular mudou de posição, foi por trás, pra pegar o ângulo da pica que tava sendo chupada pela buceta, a linda Solange tinha uma bunda de dar inveja, com um bronzeado lindo que destacava o branco da calcinha fio dental que ela ainda vestia e as ligas que atravessavam as nádegas, ela rebolava como uma vagabunda, alternando entre penetrações completas e brincando só com a cabeça da pica de quem tava comendo ela, os gemidos dela enchiam meus ouvidos através dos fones…
Me percebi com uma ereção debaixo da mesa, confesso que fiquei com muita vergonha e senti raiva de mim mesmo, uma luta interna de anjos e demônios, a inocente Beatriz, a vagabunda da Solange, respirei fundo e me afastei, tirando a tela do celular do meu alcance, observei o ambiente, Alberto, o garçom, tava duro como uma estátua na ponta do balcão, olhando pela janela sei lá o quê, não tinha muito o que fazer, vi só um casal de fregueses sentados nas mesas, tomei um gole seco de gin, quase sem sentir o gosto, direto pro estômago, senti aquela queimação gostosa que dura eternos segundos descendo pelo esôfago.
Minha pica ainda pulsava debaixo da mesa, precisei voltar pra tela…
Quem filmava ainda mantinha aquele plano sobre a bunda feminina, ela não parava de chupar aquela pica, passaram alguns segundos, ele foi com tudo, puxou a calcinha fio dental e abriu as nádegas dela, o cu dela parecia enorme, a cena saiu do quadro por uns instantes e quando retomou a filmagem, tava sodomizando ela, metendo no cu dela, desgraçado...
De vez em quando tirava a pika e mostrava como deixava o cu dela aberto
Foi mais um tempinho, até que ele esticou o braço o máximo que pôde, tentando encaixar as quatro pessoas no mesmo plano, aí se ouviu entre os gemidos da minha afilhada
-Bom, aqui estamos nós três com a puta da Solange, como vocês podem ver, tão comendo ela por todos os lados, pela boca, pela buceta e pelo cu…
E continuou enquanto dava tapas fortes na bunda dela
-Solange! olha pra câmera… você gosta? gosta, puta barata? gosta da pika?
Ela só virou o rosto o máximo que conseguiu, mal soltando a pika da boca, mal sorriu, mal balançou a cabeça pra voltar a fazer o que tava fazendo…
O vídeo cortou de repente e começou em outra cena, ela tava meio recostada, o rosto dela ocupava quase todo o plano, tinha um sorriso de puta impossível de esconder, mal dava pra ver aquelas pikas se masturbando bem perto, ela abriu a boca, e vocês já imaginam o final, jatos de porra quente acertaram em cheio a cara dela, por todo lado, o sêmen entrava na boca dela e ela deixava escorrer, os lábios e a língua dela ficaram brancos, o líquido viscoso escorreu pelas bochechas, pelo pescoço, os três gozaram do mesmo jeito e ela pareceu sucumbir àquela invasão de porra quente…
Pra qualquer homem esse é o final perfeito, pra qualquer homem essa mulher era a puta que qualquer um ia querer ter numa noite de loucura e sexo, até pra mim, só que dessa vez, essa puta, era a minha doce Beatriz…
Tirei os fones do celular, olhei os dados da filmagem, só três minutos, pra mim pareceram três séculos…
Respirei fundo, ainda tava com a pika dura debaixo da mesa, que loucura, né?
Chamei o garçom, pedi outra gin e fiquei meditando, repassando na minha mente toda a vida dela, daquela inocente bebota rosada pra essa puta perversa, como que chegou nisso?
Mario entrou no bar, foi por acaso, mal me viu veio pra perto de mim, sentou como de costume, ele ignorando tudo e eu, ainda com aquele ardor vergonhoso entre as pernas…
O fim dessa história? bom, Mario foi afundando aos poucos numa depressão perigosa, no fundo nunca conseguiu aceitar a vida de Solange, ele sentia falta da Bety, tirar ela do caminho não tinha resolvido o problema, só tinha escondido, era como tentar tampar o sol com a mão…
Nunca falei nada daquele maldito vídeo, mas toda vez que olhava nos olhos dele lembrava, também não precisava eu falar nada, o vídeo da Solange viralizou no bairro e todo mundo comentava sobre ele, ou sobre ela…
Mario logo virou ‘o pai da…’ e os cochichos da fofoqueirada ficavam audíveis quando ele passava…
E foi assim que aos poucos a vida do meu irmão do coração se apagou, entregou até o último suspiro, a tristeza venceu…
Beatriz? ou Solange? nunca mais soube nada dela, nem da vida dela, nunca mais a vi, nem no velório do pai dela.
Se você é maior de idade, queria saber sua opinião sobre esse relato, me escreva com o título ‘BEATRIZ… SOLANGE…’ para dulces.placeres@live.com
0 comentários - Beatriz... Solange...