No dejes de pasar por mi mejor post
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4084661/Mi-amada-esposa.html
No te vas a arrepentir!
Voy a empezar por aclarar de entrada para evitar cualquier malentendido, porque esta historia podría encajar en muchas partes, entonces prefiero explicar ahora para no crear falsas expectativas.
Podría ser una historia en incesto, pero en verdad acá no habrá incesto, tal vez solo en fantasías, podría ser una historia de lesbianismo, pero no soy lesbiana, de hecho las detesto, entiendo que podría también tener problema por la edad, pero esto sucedió hace ya muchos años, en mi adolescencia…
Mi nombre es Mariel, soy mujer, con los ovarios bien puestos, tengo cuarenta y dos recién cumplidos, hetero, dos hijos, dos divorcios, actualmente vivo sola, prefiero muchos hombres de ocasión a mis pies y no uno solo para vivir de rodillas ante él, me encantan las vergas, con los años y mi madurez me hice muy puta con los tipos que saben tratarme, y considero que aún estoy bastante buena como para que me den hermosas cogidas, no me importa el qué dirán, aprendí a vivir mi sexualidad y disfrutar como perra, pero vamos a lo que quiero contar.
Yo tenía dieciséis años, era una tierna niña inocente y estaba de novia con un chico del barrio, mi primer novio, a quien le había regalado mi virginidad.
En verdad conocía a Luis y su familia desde pequeña, fue de esas clásicas historias de vecinos de mucho tiempo, yo solía jugar con sus hermanas en la plaza, su mamá solía prepararme lindas chocolatadas y su papá siempre me cargaba con su hijo, me decía que iba a su casa porque me gustaba Luis, cosa que me enfurecía y me hacía rabiar, lo odiaba cuando hacía eso, cosas del destino, cuando crecí y lo vi con ojos de mujer, sus bromas se hicieron realidad.
Parada en ese momento mi vida, como dije yo tenía dieciséis, Luis mi novio, casi veinte, Natalia, su hermana mayor casi veinticinco, Vanessa, la segunda, veintitrés, y Celeste, la menor apenas quince.
La casa era amplia, con los cuartos en el piso superior, típico, de dormitorio matrimonial, una habitación improvisada y muy pequeña para Luis, el único varón, y al fondo el cuarto más grande para las tres hermanas.
Vanessa se había casado y había dejado el hogar de sus padres, por lo que Natalia la mayor, había reorganizado la habitación a su gusto, dividiendo la misma con un gran biombo, por el cual se había beneficiado ampliamente arrinconando a la joven Celeste, a fuerza de ser la hermana mayor.
Era evidente que ambas hermanas no se llevaban bien, diez años de diferencia eran muchos y cada vez que estaban juntas eran típicas peleas de perros y gatos.
Y sin quererlo, Celeste fue mi confidente, teníamos casi la misma edad, así que si no estaba con Luis estaba con ella, disfrutaba mucho de su compañía, éramos muy compinches.
Ella pasaba casi todo el día sola en la casa, mis suegros trabajaban, mi cuñada mayor también, y mi novio estudiaba a doble turno, por lo que ella era la pequeña consentida de la familia.
Celeste era como decirlo… una joven muy abierta sexualmente, me revolcaba con sus locuras, me hacía poner colorada cada tanto, hablando, imaginando, insinuando, siempre a la delantera…
Me hacía excitar con sus locuras, y nunca se lo dije pero más de una vez me masturbé a solas por su culpa, saben lo curioso de toda esta historia? que ella era virgen, pero tenía una imaginación que hubiera hecho sonrojar al mismo lucifer…
Su pequeño lado del cuarto era su bunker, yo siempre llegaba temprano a esperar por Luis, ella me recibía y subíamos presurosas las escaleras, solo era hablar, no mucho más, así que para todo el mundo, incluso mi novio, era normal que estuviera a diario con ella.
Una joven de fuerte carácter, para todos los que nos rodeaban éramos un excelente dúo, pero íntimamente estaba claro que Celeste siempre tenía el control, ella hacía y deshacía, ella armaba y desarmaba, yo solo la seguía en sus locuras y me sentí cómoda en ese papel de segundona.
Además recuerdo que era muy bonita, usaba el cabello lacio a media espalda, con unos ojos dulces de mirada tierna que cambiaban de color según el tiempo y la luz, y un cuerpecito tallado a mano, sus tetitas, más grandes que la media, llamaban la atención en los chicos del lugar, y una colita saltona que todos volteaban al verla pasar.
Poco a poco Celeste se fue metiendo como cuña en el medio de mi relación con Luis, y yo dejé que lo hiciera… de hablar de los chicos que nos gustaban pasamos a hablar casi con exclusividad de Luis, de ella y de mi…
Ella solo preguntaba y preguntaba, y se excitaba con eso, tenía como un fetiche muy marcado, hasta que un día cruzamos la línea…
Esa tarde había llegado más temprano que de costumbre, tuve que esperar en la puerta porque mi cuñada estaba tomando una ducha, me atendió apenas vestida, con un culotte celeste y una pequeño top blanco de algodón por el que se dibujaban sus pechos y se marcaban sus pezones, estaba descalza y refregándose el cabello aún húmedo con una toalla, como mujer puedo decir que se me hizo muy sexi esa imagen, subimos casi corriendo los escalones de la escalera, sus nalgas estaban semidesnudas, su ropa interior de algodón no era muy grande, no pude evitar reparar en ese detalle.
Ella se tiró sobre la cama como si fuera una piscina, y luego se acomodó en el rincón, en el ángulo que formaban las paredes con el colchón, y yo en la punta de la cama, al otro extremo.
Luego de unos rodeos Celeste fue directo al grano y empezó a preguntar
-Mariel, quiero que me cuentes todos los detalles de lo que hace con mi hermano, todo…
-Que queres que te cuente?
-Mmm… no se… a ver… te gusta su verga?
-Por qué preguntas? – dije yo tratando de no contestar
-Vamos cuñada… se te nota en los ojos… tienes un brillo especial…
-Si… tiene rica verga… - tratando de no entrar en detalles…
-Sabes… yo a veces lo he espiado cuando se baña… y vi que tiene algo rico entre las piernas…
-Lo espías a tu hermano?
-Por qué no? imagino como te coge con eso y…
Yo notaba que a medida que charlábamos Celeste se iba perdiendo en su imaginación, pero como de costumbre era imposible cambiarla de postura
-Y te gusta chupársela? Se la chupas mucho? A que sabe?
-Si es rico… me encanta chupársela, soy mujer… y es bien rico, me excita…
-Y te acaba en la boca? Y tragas su leche? a que sabe su leche?
-Ya basta Celeste… me haces poner nerviosa…
Celeste me ametrallaba a preguntas, yo respondía una y ella ya tenía dos nuevas en mente, y parecía disfrutar mucho de lo poco que yo contaba, es que no quería contar, Luis se hubiera enojado mucho de haberse enterado.
Y mi cuñada empezó a perder el control, a retorcerse, a apretar sus piernas, pude notar como se habían marcado sus pezones por la excitación, enormes, bajo el blanco algodón
-Basta Celeste! Ya no quiero seguir este juego…
-Por qué? tienes miedo? No seas mala… sabes que yo nunca estuve con un chico y quiero fantasear…
Yo quería cortar con este juego, pero también sentía una rica excitación…
-Y que se siente cuando te coge? es rico? imagino que la verga de mi hermano te hace gritar… a veces imagino que él me coge, incluso tuve sueños con él, sé que está mal, pero no puedo evitarlo… debes ser tan rico…
Ella estaba realmente caliente y parecía perder noción de tiempo y espacio, incluso parecía olvidar de donde estaba y con quien estaba, se relajó y abrió sus piernas ante mis ojos, su sexo estaba totalmente mojado, su ropa interior se había inundado y más hablaba más parecía mojarse incluso llegando a límites impensados, sentí una electricidad correr por mi ser sin saber porque me pasaba lo que me pasaba, ella mordía sus labios y noté que se moría por tocarse, sus tetas parecían explotar bajo el top, respiraba agitada. Celeste no se incomodaba ni se avergonzaba de que yo viera la entrepierna de su culotte todo mojado, por el contrario, parecía disfrutarlo y me invitaba a mirarla, y siguió preguntando
—Me conta, cunhada… ela chupa sua buceta? Imagino que deve ser uma delícia… quão bom é meu irmão te comendo a xota?
—É muito bom… é uma delícia quando chupam minha buceta, adoro quando ele me chupa e eu gozo na boca dele, me deixa bem quente pra depois me foder toda e me fazer gritar que nem uma puta…
Não aguentei, só falei o que falei pra encurralar ela e perverter, pra ela ouvir o que queria ouvir. Um ‘mmmm’ escapou dos lábios dela, e a calcinha dela recebeu outra onda de sucos. Não conseguia parar de olhar a buceta dela, entre as pernas, naquela área parecia que ela tinha enfiado a calcinha num balde d’água. Toda essa situação louca me atraía, Celeste estava à beira do abismo…
Ela abriu os olhos, como se recuperasse a sanidade, me encarou firme, levou as mãos até a calcinha e, num movimento rápido, tirou, ficando nua da cintura pra baixo. Se aproximou de mim, pegou docemente na minha nuca e, sugestivamente, me puxou pra perto dela.
—Vai, Mariel… me mostra como é que se sente…
Era claro o que ela queria…
—Cê tá louca? Tá louca mesmo?
Mas ela só se acomodou em cima de uma almofada grande e abriu mais as pernas. Não disse nada, só me pegou de novo e fez força pra levar minha cara até a buceta dela. Resisti um pouco, mas sentia meus mamilos pulsando de curiosidade, e me aproximei devagar, meio forçada, meio curiosa.
Deus, lembro que tava entre as pernas dela, ela tinha se depilado certinho pra mim, a buceta dela aparecia lisinha e sem pelo, e por sinal, toda melada dos sucos dela. O cheiro tinha penetrado fundo no meu olfato, o que só fez aumentar meus desejos de luxúria. Fechei os olhos, só aproximei meus lábios com medo, um beijo no púbis quentinho dela, e outro, e outro, devagar…
Acariciei as pernas dela, senti os gemidos, as contrações, passei minha língua pelos lábios dela, provei os sucos. Não desgostei, pelo contrário, tava quente, um gosto estranho, mas o meu negócio era provar. sêmen, mas isso não foi nada mal, o mel dela encheu minha boca.
Não sabia direito como chupar uma buceta, mas sou mulher, o que eu sabia era onde chupar. Fui direto no clitóris dela, tava inchado, apertei ele entre meus lábios e passei a língua em volta. Era tudo muito louco, sentia eletricidade em cada poro, precisei me tocar. Levei a mão por baixo da minha saia curta, passei por baixo da minha calcinha fio dental e comecei a me esfregar, enfiando ritmicamente os dedos médio e anelar no meu buraco, tava escorrendo…
Celeste perdia o controle, sentia ela se contorcer e gemer. Abri os olhos por uns segundos, a luz do sol batia de cheio no rostinho dela, que parecia de menina. Ela tinha levantado a regata curta e acariciava os peitos lindos e invejáveis dela, durões como bolas, apertava os mamilos em círculos e dava uns puxões. O rosto dela se desmontava de prazer, senti ela gozar. Os movimentos espasmódicos foram tão fortes que a cintura dela quase saiu do controle, foi difícil manter minha boca grudada na buceta dela, até perdi a concentração na minha própria excitação…
Ela ficou exausta, respirava ofegante, e eu me envergonhei da situação. Em que diabos eu tava pensando? Dizem que todo mundo tem um lado homossexual, e eu tinha descoberto o meu…
Celeste quis me beijar na boca, mas isso já tinha sido demais pra mim, pelo menos naquela tarde. Olhei as horas, Luis não demoraria a chegar, então melhor dar tudo por encerrado…
Os dias passaram, as coisas mudaram. Pra Celeste, tinha sido o começo de algo, e assumo que eu tinha gostado, mas ela transformou aquilo numa obsessão. Me encurralou, todo dia era me esperar, me levar pro quarto dela e me obrigar a chupar a buceta dela, e o que tinha sido uma exceção louca virou uma rotina chata.
Aos poucos, a relação foi se deteriorando, até com Luis. Não conseguia olhar nos olhos dele sem lembrar do que fazia escondido com a irmã dele e sentir o remorso no coração. Tive medo que Celeste abrisse a boca e virasse uma puta confusão familiar. Ela era obcecada e notei que, aos poucos, começou a competir com o irmão. Cortou o cabelo na altura dos ombros e adotou trejeitos masculinos. Talvez em casa ninguém percebesse, mas eu sim…
E não adiantou as mil maneiras que deixei claro que o meu negócio era pica. Ela não me escutava, nunca me escutou.
Cortei logo o mal pela raiz. Amava o Luis, e por esse amor deixei ele ir. Preferi um adeus sem muitas explicações, um relacionamento que nunca daria certo, só uma despedida com poucas palavras…
E com isso, minha relação com aquela família também foi pro saco. Lamento que a Celeste tenha se confundido e achado que eu largava o irmão por causa dela. Esse foi o grande problema dela…
Os anos passaram, me mudei de bairro, mas meus pais ficaram lá. Soube que o Luis se casou anos depois com uma médica e foi morar na Austrália. A Celeste aparece de vez em quando, meus pais dizem que ela engordou pra caralho, que tá muito ‘machuda’ e que todo mundo sabe que o negócio dela é mulher…
Se você é maior de idade, queria saber sua opinião sobre esse relato. Me escreva com o título ‘O IRMÃO DELE, MEU NAMORADO’ para dulces.placeres@live.com
http://www.poringa.net/posts/imagenes/4084661/Mi-amada-esposa.html
No te vas a arrepentir!
Voy a empezar por aclarar de entrada para evitar cualquier malentendido, porque esta historia podría encajar en muchas partes, entonces prefiero explicar ahora para no crear falsas expectativas.
Podría ser una historia en incesto, pero en verdad acá no habrá incesto, tal vez solo en fantasías, podría ser una historia de lesbianismo, pero no soy lesbiana, de hecho las detesto, entiendo que podría también tener problema por la edad, pero esto sucedió hace ya muchos años, en mi adolescencia…
Mi nombre es Mariel, soy mujer, con los ovarios bien puestos, tengo cuarenta y dos recién cumplidos, hetero, dos hijos, dos divorcios, actualmente vivo sola, prefiero muchos hombres de ocasión a mis pies y no uno solo para vivir de rodillas ante él, me encantan las vergas, con los años y mi madurez me hice muy puta con los tipos que saben tratarme, y considero que aún estoy bastante buena como para que me den hermosas cogidas, no me importa el qué dirán, aprendí a vivir mi sexualidad y disfrutar como perra, pero vamos a lo que quiero contar.
Yo tenía dieciséis años, era una tierna niña inocente y estaba de novia con un chico del barrio, mi primer novio, a quien le había regalado mi virginidad.
En verdad conocía a Luis y su familia desde pequeña, fue de esas clásicas historias de vecinos de mucho tiempo, yo solía jugar con sus hermanas en la plaza, su mamá solía prepararme lindas chocolatadas y su papá siempre me cargaba con su hijo, me decía que iba a su casa porque me gustaba Luis, cosa que me enfurecía y me hacía rabiar, lo odiaba cuando hacía eso, cosas del destino, cuando crecí y lo vi con ojos de mujer, sus bromas se hicieron realidad.
Parada en ese momento mi vida, como dije yo tenía dieciséis, Luis mi novio, casi veinte, Natalia, su hermana mayor casi veinticinco, Vanessa, la segunda, veintitrés, y Celeste, la menor apenas quince.
La casa era amplia, con los cuartos en el piso superior, típico, de dormitorio matrimonial, una habitación improvisada y muy pequeña para Luis, el único varón, y al fondo el cuarto más grande para las tres hermanas.
Vanessa se había casado y había dejado el hogar de sus padres, por lo que Natalia la mayor, había reorganizado la habitación a su gusto, dividiendo la misma con un gran biombo, por el cual se había beneficiado ampliamente arrinconando a la joven Celeste, a fuerza de ser la hermana mayor.
Era evidente que ambas hermanas no se llevaban bien, diez años de diferencia eran muchos y cada vez que estaban juntas eran típicas peleas de perros y gatos.
Y sin quererlo, Celeste fue mi confidente, teníamos casi la misma edad, así que si no estaba con Luis estaba con ella, disfrutaba mucho de su compañía, éramos muy compinches.
Ella pasaba casi todo el día sola en la casa, mis suegros trabajaban, mi cuñada mayor también, y mi novio estudiaba a doble turno, por lo que ella era la pequeña consentida de la familia.
Celeste era como decirlo… una joven muy abierta sexualmente, me revolcaba con sus locuras, me hacía poner colorada cada tanto, hablando, imaginando, insinuando, siempre a la delantera…
Me hacía excitar con sus locuras, y nunca se lo dije pero más de una vez me masturbé a solas por su culpa, saben lo curioso de toda esta historia? que ella era virgen, pero tenía una imaginación que hubiera hecho sonrojar al mismo lucifer…
Su pequeño lado del cuarto era su bunker, yo siempre llegaba temprano a esperar por Luis, ella me recibía y subíamos presurosas las escaleras, solo era hablar, no mucho más, así que para todo el mundo, incluso mi novio, era normal que estuviera a diario con ella.
Una joven de fuerte carácter, para todos los que nos rodeaban éramos un excelente dúo, pero íntimamente estaba claro que Celeste siempre tenía el control, ella hacía y deshacía, ella armaba y desarmaba, yo solo la seguía en sus locuras y me sentí cómoda en ese papel de segundona.
Además recuerdo que era muy bonita, usaba el cabello lacio a media espalda, con unos ojos dulces de mirada tierna que cambiaban de color según el tiempo y la luz, y un cuerpecito tallado a mano, sus tetitas, más grandes que la media, llamaban la atención en los chicos del lugar, y una colita saltona que todos volteaban al verla pasar.
Poco a poco Celeste se fue metiendo como cuña en el medio de mi relación con Luis, y yo dejé que lo hiciera… de hablar de los chicos que nos gustaban pasamos a hablar casi con exclusividad de Luis, de ella y de mi…
Ella solo preguntaba y preguntaba, y se excitaba con eso, tenía como un fetiche muy marcado, hasta que un día cruzamos la línea…
Esa tarde había llegado más temprano que de costumbre, tuve que esperar en la puerta porque mi cuñada estaba tomando una ducha, me atendió apenas vestida, con un culotte celeste y una pequeño top blanco de algodón por el que se dibujaban sus pechos y se marcaban sus pezones, estaba descalza y refregándose el cabello aún húmedo con una toalla, como mujer puedo decir que se me hizo muy sexi esa imagen, subimos casi corriendo los escalones de la escalera, sus nalgas estaban semidesnudas, su ropa interior de algodón no era muy grande, no pude evitar reparar en ese detalle.
Ella se tiró sobre la cama como si fuera una piscina, y luego se acomodó en el rincón, en el ángulo que formaban las paredes con el colchón, y yo en la punta de la cama, al otro extremo.
Luego de unos rodeos Celeste fue directo al grano y empezó a preguntar
-Mariel, quiero que me cuentes todos los detalles de lo que hace con mi hermano, todo…
-Que queres que te cuente?
-Mmm… no se… a ver… te gusta su verga?
-Por qué preguntas? – dije yo tratando de no contestar
-Vamos cuñada… se te nota en los ojos… tienes un brillo especial…
-Si… tiene rica verga… - tratando de no entrar en detalles…
-Sabes… yo a veces lo he espiado cuando se baña… y vi que tiene algo rico entre las piernas…
-Lo espías a tu hermano?
-Por qué no? imagino como te coge con eso y…
Yo notaba que a medida que charlábamos Celeste se iba perdiendo en su imaginación, pero como de costumbre era imposible cambiarla de postura
-Y te gusta chupársela? Se la chupas mucho? A que sabe?
-Si es rico… me encanta chupársela, soy mujer… y es bien rico, me excita…
-Y te acaba en la boca? Y tragas su leche? a que sabe su leche?
-Ya basta Celeste… me haces poner nerviosa…
Celeste me ametrallaba a preguntas, yo respondía una y ella ya tenía dos nuevas en mente, y parecía disfrutar mucho de lo poco que yo contaba, es que no quería contar, Luis se hubiera enojado mucho de haberse enterado.
Y mi cuñada empezó a perder el control, a retorcerse, a apretar sus piernas, pude notar como se habían marcado sus pezones por la excitación, enormes, bajo el blanco algodón
-Basta Celeste! Ya no quiero seguir este juego…
-Por qué? tienes miedo? No seas mala… sabes que yo nunca estuve con un chico y quiero fantasear…
Yo quería cortar con este juego, pero también sentía una rica excitación…
-Y que se siente cuando te coge? es rico? imagino que la verga de mi hermano te hace gritar… a veces imagino que él me coge, incluso tuve sueños con él, sé que está mal, pero no puedo evitarlo… debes ser tan rico…
Ella estaba realmente caliente y parecía perder noción de tiempo y espacio, incluso parecía olvidar de donde estaba y con quien estaba, se relajó y abrió sus piernas ante mis ojos, su sexo estaba totalmente mojado, su ropa interior se había inundado y más hablaba más parecía mojarse incluso llegando a límites impensados, sentí una electricidad correr por mi ser sin saber porque me pasaba lo que me pasaba, ella mordía sus labios y noté que se moría por tocarse, sus tetas parecían explotar bajo el top, respiraba agitada. Celeste no se incomodaba ni se avergonzaba de que yo viera la entrepierna de su culotte todo mojado, por el contrario, parecía disfrutarlo y me invitaba a mirarla, y siguió preguntando
—Me conta, cunhada… ela chupa sua buceta? Imagino que deve ser uma delícia… quão bom é meu irmão te comendo a xota? —É muito bom… é uma delícia quando chupam minha buceta, adoro quando ele me chupa e eu gozo na boca dele, me deixa bem quente pra depois me foder toda e me fazer gritar que nem uma puta…
Não aguentei, só falei o que falei pra encurralar ela e perverter, pra ela ouvir o que queria ouvir. Um ‘mmmm’ escapou dos lábios dela, e a calcinha dela recebeu outra onda de sucos. Não conseguia parar de olhar a buceta dela, entre as pernas, naquela área parecia que ela tinha enfiado a calcinha num balde d’água. Toda essa situação louca me atraía, Celeste estava à beira do abismo…
Ela abriu os olhos, como se recuperasse a sanidade, me encarou firme, levou as mãos até a calcinha e, num movimento rápido, tirou, ficando nua da cintura pra baixo. Se aproximou de mim, pegou docemente na minha nuca e, sugestivamente, me puxou pra perto dela.
—Vai, Mariel… me mostra como é que se sente…
Era claro o que ela queria…
—Cê tá louca? Tá louca mesmo?
Mas ela só se acomodou em cima de uma almofada grande e abriu mais as pernas. Não disse nada, só me pegou de novo e fez força pra levar minha cara até a buceta dela. Resisti um pouco, mas sentia meus mamilos pulsando de curiosidade, e me aproximei devagar, meio forçada, meio curiosa.
Deus, lembro que tava entre as pernas dela, ela tinha se depilado certinho pra mim, a buceta dela aparecia lisinha e sem pelo, e por sinal, toda melada dos sucos dela. O cheiro tinha penetrado fundo no meu olfato, o que só fez aumentar meus desejos de luxúria. Fechei os olhos, só aproximei meus lábios com medo, um beijo no púbis quentinho dela, e outro, e outro, devagar…
Acariciei as pernas dela, senti os gemidos, as contrações, passei minha língua pelos lábios dela, provei os sucos. Não desgostei, pelo contrário, tava quente, um gosto estranho, mas o meu negócio era provar. sêmen, mas isso não foi nada mal, o mel dela encheu minha boca.
Não sabia direito como chupar uma buceta, mas sou mulher, o que eu sabia era onde chupar. Fui direto no clitóris dela, tava inchado, apertei ele entre meus lábios e passei a língua em volta. Era tudo muito louco, sentia eletricidade em cada poro, precisei me tocar. Levei a mão por baixo da minha saia curta, passei por baixo da minha calcinha fio dental e comecei a me esfregar, enfiando ritmicamente os dedos médio e anelar no meu buraco, tava escorrendo…
Celeste perdia o controle, sentia ela se contorcer e gemer. Abri os olhos por uns segundos, a luz do sol batia de cheio no rostinho dela, que parecia de menina. Ela tinha levantado a regata curta e acariciava os peitos lindos e invejáveis dela, durões como bolas, apertava os mamilos em círculos e dava uns puxões. O rosto dela se desmontava de prazer, senti ela gozar. Os movimentos espasmódicos foram tão fortes que a cintura dela quase saiu do controle, foi difícil manter minha boca grudada na buceta dela, até perdi a concentração na minha própria excitação…
Ela ficou exausta, respirava ofegante, e eu me envergonhei da situação. Em que diabos eu tava pensando? Dizem que todo mundo tem um lado homossexual, e eu tinha descoberto o meu…
Celeste quis me beijar na boca, mas isso já tinha sido demais pra mim, pelo menos naquela tarde. Olhei as horas, Luis não demoraria a chegar, então melhor dar tudo por encerrado…
Os dias passaram, as coisas mudaram. Pra Celeste, tinha sido o começo de algo, e assumo que eu tinha gostado, mas ela transformou aquilo numa obsessão. Me encurralou, todo dia era me esperar, me levar pro quarto dela e me obrigar a chupar a buceta dela, e o que tinha sido uma exceção louca virou uma rotina chata.
Aos poucos, a relação foi se deteriorando, até com Luis. Não conseguia olhar nos olhos dele sem lembrar do que fazia escondido com a irmã dele e sentir o remorso no coração. Tive medo que Celeste abrisse a boca e virasse uma puta confusão familiar. Ela era obcecada e notei que, aos poucos, começou a competir com o irmão. Cortou o cabelo na altura dos ombros e adotou trejeitos masculinos. Talvez em casa ninguém percebesse, mas eu sim…
E não adiantou as mil maneiras que deixei claro que o meu negócio era pica. Ela não me escutava, nunca me escutou.
Cortei logo o mal pela raiz. Amava o Luis, e por esse amor deixei ele ir. Preferi um adeus sem muitas explicações, um relacionamento que nunca daria certo, só uma despedida com poucas palavras…
E com isso, minha relação com aquela família também foi pro saco. Lamento que a Celeste tenha se confundido e achado que eu largava o irmão por causa dela. Esse foi o grande problema dela…
Os anos passaram, me mudei de bairro, mas meus pais ficaram lá. Soube que o Luis se casou anos depois com uma médica e foi morar na Austrália. A Celeste aparece de vez em quando, meus pais dizem que ela engordou pra caralho, que tá muito ‘machuda’ e que todo mundo sabe que o negócio dela é mulher…
Se você é maior de idade, queria saber sua opinião sobre esse relato. Me escreva com o título ‘O IRMÃO DELE, MEU NAMORADO’ para dulces.placeres@live.com
0 comentários - Su hermano, mi novio