O motivo 2 (conto gay)

A mis queridos cuatro lectores:
Para entender la trama de este relato, es conveniente leer su primera parte acá:

https://www.poringa.net/posts/relatos/6102801/El-motivo-relato-gay.html

Y que termina así:
.......
Esa mañana le escribí un mensaje a Juan
-Che Juan, ya descubrí el motivo por el que Luis tiene el culo tan abierto-
-¿En serio?, contame-
-No, cuando vuelvas te muestro las pruebas-


A Juan le quedaba todavía una semana de vacaciones, así que yo podía juntar más "pruebas". Le mandé un mensaje a Martín "che, la puerta se cerró, la podrás abrir de nuevo?". Me respondió al toque: "tengo una fantasía, nunca fui a un telo, esta noche, vamos?"
Más bien que le dije que si. Nos encontrábamos en el bar donde nos vimos la primera vez, a eso de las 20 y con mi motito íbamos al R, que está muy cerca de ahí.
El día se me hizo eterno. A las 7 me fui a bañar y me senté en el bidet para dejar mi colita bien cogible. No era del todo cierto que la puerta se había cerrado, mis dedos entraron re fácil, jeje. Llegué a las 8 en punto, él ya estaba solo en la barra tomando algo. Lo saludé con un beso, en la mejilla más bien, a ver si se daban cuenta que soy puto, jeje. Salimos, y de nuevo ese morbo hermoso de sentir su bulto apoyado en mi cola en el asiento de la moto. En 5 llegamos al telo. De los nervios medio que no sabía ni que pedir. Menos mal que el tipo que atendía por la ventanilla vio mi cara de terror, nuestras caras de terror, sonrió y preguntó "habitación común?", "si si", nos dio el control remoto y nos dijo "habitación 15, por la derecha". Se abrió la puerta y despacito buscamos la 15, estacionamos en el garaje privado y antes de abrir la puerta ya Martín me agarró y empezó a comerme la boca y manosearme la colita.
-Esperaaa, no seas ansioso!!- Abrí la puerta y comencé a subir la escalera, Martín se quedó atrás para relojearme el culito, escuché su "mmmm" y hasta se lo meneé un poquito para hacerme el putito. Llegamos, wow!, una cama enorme, un sillón, una mesita, ducha vidriada, lo miré a Martín. El también estaba con los ojos abiertos.
-Con una habitación así hasta me animo a entregar el culo-, le dije. Nos reímos, nos abrazamos, nos empezamos a devorar, sus manos recorriendo mi cuerpo, apretando mis nalgas, nuestras pijas apretadas una contra otra, las bocas, las lenguas, casi que nos arrancamos la ropa y entre abrazos y besos furibundos caímos en la queen. Busqué su pija, empecé a mamársela, buscó la mía, empezó a mamármela, ¿será que yo también lo cogería?, pensé. Me empezó a dedear el culito, uno, dos, tres dedos, empecé a gemir, no pude seguir chupando, me entregué a ese placer delicioso que siempre me da mi cola. Gemí sin miedo que alguien me escuchara, hasta con ganas de que me escucharan gozando como el puto que soy. Me llevó al borde de la cama, me hizo poner los pies en el piso y mi pancita en la cama, sentí su lengua tibia en mi ojete, ay!!, cómo me hizo dilatar y mojar!!!
-Abrite las nalgas-, me las separé con las manos, esperando ese momento especial, sentí la tibieza de su glande. Vi las estrellas, pero junto con el firmamento llegó el paraíso, de una todo su choto enorme entró en mi, sentí su pubis en mis nalgas, sentí sus bolas, sentí que era el puto más feliz del universo.
El dolor fue pasando, Martín me fue bombeando, la cama crujía, me daba tan fuerte que la corríamos de lugar, yo casi lloraba de placer, Martín gemía
-Ay Lucas, que cola rica que tenés putito, tomá, cométela toda putito-
-Siii, dámela toda Martín, rompeme el culo, abrime más que a Luis, desfondame, dame leche, dame lecheeee"-
-Te quiero ver esa cara de puto, vení- Me la sacó y me hizo recostar sobre el respaldo con las piernas abiertas como si fuera una mina, me puso un almohadón debajo, se puso entre mis piernas y me la clavó entera.
-Te gusta por la concha putita?-
-Siii, soy tu hembra, Martín, mirá mi pitulín dormido, es un clítoris,- , era cierto, mi cola me daba tanto placer que si me hubieran cortado la pija no me hubiera importado si tenia un macho como Martín dentro mío. Y que loco!, cada vez que Martín me la metía hasta el fondo, de mi pija dormida salía un goterón de semen, no acababa, no era orgasmo, o era tal vez algo más intenso, con la pija de Martín llenando mi culito, abriéndolo como nunca, inundando de pija mi intestino, yo vivía un orgasmo continuo, un orgasmo interminable, estaba ordeñando mi próstata, me estaba llevando al paraíso de los putitos, lloré, grité, gemí. Martín se asustó.
-Qué te pasa?, ¿Te la sacó?-
-Nooo, nunca!!!, cogeme, haceme trizas el culo, no me la saques nunca nunca nunca-, le dije entre sollozos. Y Martín siguió. Y Martín me llenó. Y yo casi me desmayé de placer. Quedamos agitados, nos deslizamos, nos abrazamos, de mi cola comenzó a salir su semen.
-Ay amor, fotito!- Martín tomó mi celu y sacó varias. Jamás me imaginé que mi cola pudiera quedar así de abierta. Se veía chorrear el semen teñido con algo de rosado, se veía mi esfínter rojo y convertido en un caño de 2 pulgadas.
-Ay amorcito, cómo te dejé-
-Me mataste, mataste mi hombría si es que me quedaba algo, pero me hiciste feliz como nunca Martín- Nos abrazamos de nuevo. Dormimos un ratito.
Me despertó su boca, me la estaba mamando.
-Hoy no tengo ganas, la próxima te cojo-, me reí
-Jajaa Lucas, te destrocé el culito, mejor que lo hagas descansar. Y además, ¿que te creés?, ¿que no me la como?-
-Bueno pero después me cogés de vuelta, si?- Me acomodé boca arriba, la verdad mis 16 cm al lado de sus 25 gruesotes, eran un maní. Puso sus rodillas al costado de mi pelvis, se puso un poco de saliva en el ojete (que yo nunca había visto) y comenzó a sentarse en mi pija, mirándome con lujuria, lo sentí tibio, apretadito, rico. Cuando terminó de enterrársela, su pija enorme quedó apoyada en mi panza, le saqué una foto porque de verdad era increíble. Me empezó a cabalgar, empecé a sentir, empecé a gozar como activo, no me hacía falta, en realidad me moría de ganas porque me re garchara de nuevo, pero se sentía rico. Martín también, cada vez que bajaba, gemía, yo le acariciaba la pija, lo miraba gozar, me moría por chupársela, pero Martín quería pija, lo dejé hacer. A los 10 minutos se me empezó a ablandar, él se dio cuenta, me sonrío, se la sacó y llevó su boa constrictora a mi boca, me acomodé y siiiii, se la empecé a chupar, costaba y no llegaba al fondo, pero tener esa carne caliente de macho reventándome la boca me ponía a mil. Me la sacó y empezó a cachetearme las mejillas con la poronga, siiiiiiiiiiii, me sentía tan puto!, me sentía tan feliz! Y acabeee!!!, mientras me pegaba con la poronga en la cara, de mi pija saltaron trallazos de leche a su espalda. Yo reía de felicidad, el también, de asombro.
-Qué puto sos!!!-, me dijo
-Reeeee-, le dije, me fui detrás de él, tomé unos goterones de mi semen de su espalda y con mi índice se los metí en el culo.
-Así no podés decir que no te eché un polvo!, jajaaaaa-
Me dio vuelta, me puso boca abajo y me la clavó entera.
No se cuánto me garchó y cuantas veces lo repitió, un turno no alcanzó, nos quedamos cuatro horas. Lo que se es que desde esa noche mi culo no es más el mismo y me quedó para siempre más abierto que el de Luisito.
Ahora, si, sin duda. Ya podía mostrarle las pruebas a Juan
(Continuará)

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