Total libertad para comentar lo que quieran
Espero sean de vuestro agrado
http://www.poringa.net/posts/imagenes/5909834/Erotismo-en-B-N---01.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/5930158/Erotismo-en-B-N---02.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/5962854/Erotismo-en-B-N---03.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/5981636/Erotismo-en-B-N---04.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/5997767/Erotismo-en-B-N---05.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/6004665/Erotismo-en-B-N---06.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/6041938/Erotismo-en-B-N---07.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/6075224/Erotismo-en-color---08.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/6084997/Erotismo-en-color---09.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/6099556/Erotismo-en-color---10.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/6110497/Erotismo-en-color---11.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/6116242/Erotismo-en-color---12.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/6131873/Erotismo-en-color---13.html
https://www.poringa.net/posts/imagenes/6166354/Erotismo-en-color---14.html
https://www.poringa.net/posts/imagenes/6175748/Erotismo-en-color---15.html
https://www.poringa.net/posts/imagenes/6196209/Erotismo-en-color---16.html
https://www.poringa.net/posts/imagenes/6211165/Erotismo-en-color---17.html
https://www.poringa.net/posts/imagenes/6218344/Erotismo-en-color---18.html
https://www.poringa.net/posts/imagenes/6221055/Erotismo-en-color---19.html
https://www.poringa.net/posts/imagenes/6229944/Erotismo-en-color---20.html
https://www.poringa.net/posts/imagenes/6236841/Erotismo-en-color---21.html
https://www.poringa.net/posts/imagenes/6242993/Erotismo-en-color---22.html
https://www.poringa.net/posts/imagenes/6257813/Erotismo-en-color---23.html
https://www.poringa.net/posts/imagenes/6263980/Erotismo-en-color---24.html
https://www.poringa.net/posts/imagenes/6267616/Erotismo-en-color---25.html
https://www.poringa.net/posts/imagenes/6299343/Erotismo-en-color---26.html
https://www.poringa.net/posts/imagenes/6304941/Erotismo-en-color---27.html
https://www.poringa.net/posts/imagenes/6311358/Erotismo-en-color---28.html
https://www.poringa.net/posts/imagenes/6321113/El-culo-de-mi-mujer---compilado.html
https://www.poringa.net/posts/imagenes/6338352/Erotismo-en-color---29.html
CATHERINE
Había llegado a San jerónimo con un bagaje de ilusiones, a mis treinta años había decidido aceptar una jugosa oferta laboral y empezar una nueva vida.
En parte quería escribir mi futuro empezando de cero, un proyecto de vida ambicioso, con posibilidades de progreso, en una ciudad que crecía a ritmo vertiginoso cimentada en un poderoso cordón industrial. Por otro lado, deseaba borrar mi pasado, necesitaba olvidar la amargura del engaño de la que imaginaba como al amor de mi vida, hacía un par de años que sospechaba de la infidelidad de Raquel, mi esposa, pero me cegué, hasta encontrarla y verla con mis propios ojos en mi cama con otro tipo.
El comienzo fue duro, solo, completamente solo, sin familia, sin amistades, en un lugar desconocido.
La conocí una mañana por casualidad, tomé el ómnibus de línea como hacía todas las mañanas, había algunos lugares vacíos y otros ocupados, por aquí, por allá, ella atrajo de inmediato mi mirada, estaba sentada contra una de las ventanillas, semidormida, cabeceando inconscientemente en un sueño que no terminaba por envolverla, me senté a su lado con sumo cuidado de no molestarla. Tenía una apariencia centroamericana, de piel morena, labios carnosos y provocativos, y una endemoniada cabellera enrulada, un jean ajustado y una remera un tanto holgada dejaban imaginar un cuerpecito de perfecta armonía, sus pechos saltaban con el movimiento del ómnibus y atraían mi mirada. Sobre sus muslos llevaba unas carpetas sobre las cuales depositaba sus manos llenas de anillos, con llamativas uñas rojas esculpidas a espejo.
En un momento, los movimientos y su estado de inconciencia se combinaron para que las carpetas fueran a parar al piso y se despertara sobresaltada, rápidamente la ayude con sus cosas y ella me lo agradeció con un acento que o hacía más que confirmar su origen, más adelante me enteraría que Catherine había nacido en Panamá, pero en ese momento no pude arrancarle muchas palabras, apenas sonrisas y monosílabos tratando de esquivar mis improvisadas adulaciones. Al llegar al predio de facultades, ella pidió permiso y la vi alejarse, con un rico perfume y una silueta que lucía aún mejor de lo que había imaginado.
Me quedé ciego ante tanta belleza y día tras día subí al ómnibus con la esperanza de encontrarla, pero una y otra vez me quedaría con las ganas.
El destino volvería a encontrarnos, tuve que ir al predio de facultades a validar unos estudios a pedido de la empresa donde trabajaba y ella iba caminado bajo una larga arboleda que rodea los edificios, con una pollera azul a media pierna que resaltaba un culito más que sugerente, aceleré el paso hasta ponerme a la par, la saludé, ella pareció no recordarme, pero poco a poco entablamos un diálogo, ella se negaba rotundamente pero al menos fui más que satisfecho con el número de su celular agendado.
Así empezamos, fuimos a tomar unas copas, Catherine estaba sola, no tenía familia, estudiaba medicina y tenía una beca universitaria que le alcanzaba para alquilar un departamento y vivir modestamente, éramos dos almas solitarias que se encontraron en un lugar del mundo, su voz, su acento, más la escuchaba y más me enamoraba de ella, era como un canto de sirenas, solo que cada vez que intentaba avanzar ella ponía un freno, mantenía la distancia, decía que le encantaba mi compañía, pero solo me veía como amigo, que no me ilusionara, que entre nosotros era imposible que existiera algo más que eso…
Pero yo me había enamorado, pasaba el día pensado en ella y sabía que ella tenía los mismos sentimientos y ni siquiera había podido robarle un beso, aunque se notaba que se moría por ganas de besarme…
Y una noche pude robarle el primero y sentí sus labios, ella se descuidó y yo apreté el acelerador, metí mi lengua en su boca y ella pareció deshacerse en mis brazos, fueron apenas treinta segundos, pero de pronto se apartó rechazándome y se puso a llorar como una chiquilla y entre sollozos repetía una otra vez
-No seas estúpida Catherine… no puedes enamorarte, tú lo sabes…
Y yo no podía entender, cuál era el problema, cuál era el secreto, pero trataba de acercarme y ella me rechazaba, a mis preguntas solo respondía con silencio y volvíamos a no poder ser más que amigos, frezando mis sentimientos…
Pasarían seis meses para conocer el motivo…
En la empresa ya me habían facilitado un coche para poder movilizarme, solía llevar a Catherine de un lado a otro, incluso hasta su domicilio al cual una y otra vez me había impedido acceder para evitar que avanzara sobre ella.
Esa noche estaba demasiado bonita, en principio era una cena en un restaurante de la zona, lucía un vestido plateado demasiado ajustado, yo ya estaba demasiado cansado de idas y vueltas, con la testosterona por el cielo al regreso sin decir nada cambié de camino, ella se mantuvo expectante, hasta que giré y me metí en un hotel alojamiento, entonces ella protestó negándose una y otra vez, pero esta vez las cosas se harían a mi manera y casi a la rastra estábamos los dos solos en un cuarto con una cama esperándonos.
Catherine intentaba escaparse y evitaba que la tocara, al fin se vio acorralada y resignada exclamó mirándome a los ojos.
—Bem… sei que vai me odiar por isso, só quero que saiba que eu tinha jurado não me apaixonar, mas nunca senti por um homem o que sinto por você…
Não entendi as palavras dela naquele momento e não tive tempo de perguntar porque ela se jogou desesperadamente e me deu o beijo mais doce e profundo que uma mulher poderia me dar. Catherine não me beijava com o corpo, estava me beijando com a alma…
Me senti ferver, minhas mãos foram para os peitos dela, para a bunda, para a buceta…
Catherine não tinha buceta, no lugar senti um volume, meu sangue gelou e a afastei com violência, não podia acreditar, ela só olhou para o chão.
Voltei para cima dela como um touro enlouquecido, precisava confirmar. Quase à força levantei o vestido dela e descobri uma enorme pica descansando debaixo de uma delicada calcinha fio dental…
Só dei um tapa furioso nela que a fez cambalear nos saltos altos e cair de bunda no chão, ao lado da cama. Catherine só começou a chorar, a chorar profundamente, com a alma ferida. Paguei o lugar e fui embora…
Odiei ela naquele momento e nos dias seguintes, mas não conseguia parar de pensar nela. Embora não fosse mulher, Catherine era sem dúvida a mulher mais sensual, mais excitante e mais feminina que já conheci na vida, puta que pariu! Atormentava minha mente, não conseguia tirar ela dos meus pensamentos.
Passaram vinte dias sem que eu soubesse nada dela. Decidi que precisava encerrar essa história, tinha muitas perguntas e poucas respostas.
Conhecia perfeitamente os horários dela, o endereço, então montei guarda até vê-la chegar. Abordei ela na porta, na soleira. Ela ficou irritada ao me ver, não queria saber de nada comigo, mas insisti e, novamente quase à força, a coloquei para dentro.
—Que merda você quer agora?
—Quero saber tudo, sua vida, quem você é, por que escondeu…
Ela então fez uma narrativa detalhada desde suas memórias mais jovens, de sua origem no Panamá, de seus gostos… Das preferências dela, da orientação sexual, das mudanças no corpo, do desprezo da família, da viagem dela pra Argentina e como ela seguiu sozinha. Aí perguntei por que ela nunca tinha me contado. Ela deu uma risada sarcástica e disse:
— E o que você teria dito? Por acaso teria me aceitado? Cê acha que é fácil pra mim? Desde o dia que a gente se conheceu, eu tentei a cada segundo que a relação não avançasse. Não podia me dar o luxo de criar expectativas com você, e percebia que você tava se apaixonando por mim. Mas, ao mesmo tempo que queria te afastar, morria de medo de te perder…
— E preferiu me enganar?
— Te enganar? Cê não entende, né? Não entende que eu te amo mais que a mim mesma? Que daria minha vida por você? Só queria que você visse uma mulher em mim. Mas no outro dia, quando você me deu aquele tapa e viu como me olhou, com desprezo, só enxergando um viado reprimido…
Eu não conseguia aceitar que, de qualquer jeito, tinha me apaixonado por aquela pessoa e, por dentro, tinha que lutar contra um monte de ideais que ameaçavam desabar. Minha melhor defesa foi o ataque, e comecei a jogar na cara dela tudo que tinha acontecido. Ela reagiu, e a discussão foi esquentando. Quase partindo pra porrada, ela me acertou com um prato que tava perto e, aos gritos, mandou eu vazar, deixar ela em paz, não encher mais o saco…
Agi por instinto, igual um predador selvagem. Empurrei a Catherine até ela bater na parede dos fundos, virei ela de frente pra parede, com as costas viradas pra mim. Levantei a saia dela até a cintura, as nádegas morenas ficaram nuas, só cobertas por uma calcinha fio-dental branca delicada. Peguei ela entre os dedos e arranquei com um puxão forte. Ela ficou parada. Afrouxei a braguilha, baixei a calça, tirei meu pau duro, cuspi na mão e passei na bunda dela. Procurei o buraco com a ponta e enfiei com maior facilidade. Comecei a me mexer com fúria lá dentro, igual um louco, tirando toda a vontade acumulada. Catherine gozava pra caralho. cada embate deixando escapar de seus lábios gemidos barulhentos que enchiam meus ouvidos de prazer.
Não demorei muito, gozei dentro dela, enchi o cu dela de porra, foi glorioso…
Só me retirei, me deixando cair exausto numa cadeira, ela se virou enquanto abaixava lentamente a saia, com uma lágrima rolando pelo rosto, me disse
-Não devia ter feito…
Nos olhamos em silêncio, estávamos apaixonados, além do sexo dela, eu tinha me apaixonado pelo coração dela e os genitais não iam ser um obstáculo.
Sabia que não seria fácil, mas propus morarmos juntos, logo Catherine e eu viramos um casal e comecei a sentir a rejeição da sociedade, porque vivia com um viado, o que me tornava um também, e aquele dedo acusador que eu mesmo tantas vezes levantei agora se virava contra mim.
Ela continuou com os estudos, eu com meu trabalho, e aprendi a fazer amor de um jeito diferente, ela não tinha boceta, então me chupava e como chupava! ou dava gostoso pelo cu, digamos que começamos a levar uma vida de casados, ela continuou tão feminina como sempre e super atenciosa com minhas necessidades.
De qualquer forma, tinha uma coisa que me incomodava, não me sentia totalmente honesto com ela, porque não entregava tudo de mim, só o que me interessava, e embora Catherine nunca fosse me cobrar nada, eu precisava intimamente mudar algumas coisas se quisesse que nosso amor fosse de entrega mútua.
Meses atrás teria minha primeira oportunidade, um domingo de manhã, estava amanhecendo quando acordei, tava com vontade de mijar então meio dormindo meio acordado fui até o banheiro, já não tinha mais sono, calculei umas sete ou oito da manhã, lavei o rosto e os dentes, penteie o cabelo e voltei pro quarto pegar minhas roupas, na ponta dos pés pra não incomodar ela.
Foi então que não consegui resistir, Catherine dormia profundamente, estava de barriga pra cima com uma camiseta transparente que ela costumava usar pra dormir, mas o O tema estava entre as pernas dela, eu tava com uma ereção violenta, o pau dela duro como um mastro tinha transbordado pra todo lado da pequena calcinha fio-dental preta que ela usava naquele momento, só pra deixar claro, ela tem um pau enorme e invejável, extremamente comprido e grosso, não passa despercebido.
Me aproximei do lado dela, com discrição, decidido, me acomodei sem que ela notasse, cheguei perto, beijei ele, uma, duas, várias vezes, tava enorme e ameaçador, segurei com uma mão pra expor a glande, nessa hora ela abriu os olhos surpresa com minha atitude, sorriu, só deixou eu fazer. Eu devia aprender, nunca tinha chupado um pau, mas coloquei a mesma devoção que um dia coloquei em chupar a buceta da minha esposa. Peguei ele entre minhas mãos e lambi de ponta a ponta, os lindos testículos depilados dela, masturbei devagar, enfiei fundo na boca, suave, mas fundo, tinha um sabor gostoso, ela me olhava sem dizer nada, só deixava eu fazer. Por ser homem, eu sabia o que ia agradar ela, como ia gostar, acariciei a parte de baixo da glande exposta com a ponta da língua, sem ser bruto, sem ser sem graça, masturbei ele do tamanho que era, de repente na minha mão senti ele pulsar forte, senti ele gozar, tava excitado, só deixei ele gozar na minha mão, o esperma dela começou a jorrar loucamente por toda a barriga dela, chegando nos lindos peitos e até no pescoço, me senti feliz, feliz por ela, feliz por mim.
Terminei lambendo o pau dela de novo, percorrendo o corpo dela com minha língua desde o pau até a boca, passando no caminho por mares de porra, de porra que eu provava pela primeira vez na vida, ela pediu pra retribuir o favor, e me deu um boquete foda, só que ela não deixou escapar uma gota…
Mas nem tudo seria um mar de rosas, a convivência excelente que eu tinha com meu novo amor dentro de casa começou a sofrer por causa do que acontecia fora de casa, a homofobia da sociedade entrou pelos nossos poros e acabou calando fundo nos nossos ossos…
Catherine se Ela tinha recebido e sua primeira intenção era se especializar em pediatria, mas com profunda dor teve que aguentar rejeições constantes por sua condição, apesar de ter uma das melhores médias da faculdade. E se não conseguia um mísero emprego como médica clínica, que futuro a esperaria como pediatra? Que pais iriam querer colocar a saúde dos filhos nas mãos de uma garota trans?
Minha vida também não ia muito melhor. Meu relacionamento na empresa se espalhou feito fogo em palha seca, logo virei alvo de piadas, olhares indiscretos, rejeições, discussões. Me deixaram de lado como um cachorro sarnento, e minha sexualidade estava na boca de todo mundo.
Uma tarde me chamaram do RH, já imaginava o motivo. Tentaram me explicar que não tinham nada contra mim, que eu era excelente no que fazia e não sei quantas bajulações mais, mas meu relacionamento, que eles não questionavam, estava causando muitos problemas com o pessoal. E então, eu tinha que entender: ou demitiam metade da empresa, ou demitiam só uma pessoa. Eu só sorri diante das desculpas e falsos elogios…
Uns meses atrás decidimos recomeçar do zero. Vendemos a casa, e com o dinheiro que me deram na empresa deixamos a cidade para trás. Catherine abandonou seu futuro na medicina e eu deixei minha profissão no passado.
Agora moramos perto do mar, temos um negócio próprio, uma loja de secos e molhados.
Hoje faz um mês que aconteceu o que tinha que acontecer…
O ar do mar me deixava extremamente excitado. Aquele domingo estava livre, não falei nada, foi uma surpresa. Me depilei por completo: meu pau, minhas bolas, meu cu, tudo para ela.
De manhã nos trocamos para ir à praia. Ver ela de biquíni era de enlouquecer. Pedi para tirar algumas fotos dela, mais uma, e outra. Catherine se excitou com a parada e logo seu pau inchou ameaçador, então tirei mais algumas fotos, meio pornográficas. Larguei a câmera de lado e fui pra cima dela. Nos beijamos como loucos, beijei seus peitos, seu pescoço. Seus ombros, logo estávamos os dois pelados como loucos apaixonados, perdidos no tempo e no espaço.
Levei ela pra cama, deitei ela e fui por cima, mas invertido, comecei a lamber o sabãozão enorme dela, que tava duro e apetitoso, ela me pegou pelas nádegas e fez o mesmo com o meu, notei que ela ficou excitada ao me ver todo depilado, ela percorria meu pau e minhas bolas, mas fui descendo um pouco e mais um pouco, deixando que naturalmente meu esfíncter chegasse na boca dela, não teve palavras, não teve pedidos, de repente Catherine só me chupava e beijava minha bunda, e eu gostava de sentir ela, foi aí que troquei de lugar, fui beijar ela de novo e falei
-Meu amor, hoje quero ser toda sua, quero me entregar por completo, não quero barreiras entre nós e te amo do jeito que você é, não mudaria nada em você, você é perfeita como é...
Enquanto ela foi pegar o lubrificante, fiquei de quatro pra receber ela, logo ela tava nas minhas costas e eu senti ela brincar com os dedos besuntados na minha entrada, não curti muito e me senti meio desconfortável, mas tava disposto a ir até o fim, aí vi ela passar no pauzão dela pra começar a esfregar na minha bunda, ela se ajeitou, mirou e empurrou devagar, caralho! que dor! Deixei ela continuar, aos poucos, empurrando mais e mais, e cada vez doía mais, que piroca grossa que ela tinha!
Depois de uns apertos, Catherine vencia minha resistência e o pau dela se enterrava no meu cu, ela se mexeu devagar, minha dor virou prazer, comecei a gemer, queria que ela enfiasse tudo, que se enchesse de gozo.
Ela me comeu em quantas posições vocês imaginarem, nos enchemos de amor, mas no final tomei a iniciativa, deitei ela de novo, e montei nela, peguei o pauzão dela e sentei, comecei a balançar pra trás e pra frente, os peitos dela balançavam com meus movimentos, meu pau tava duro como nunca e ela me masturbava.
Peguei as mãos dela e levei pra trás como se a tivesse presa, só queria dar prazer pra ela, queria ver o rostinho dela, foi perfeito, meu pau tava prestes a explodir com a glande nua, senti ela chegando lá, os dois ao mesmo tempo, ela fechou os olhos, perdida, começou a gozar no meu cu, me enchendo de porra, e eu por cima dela, sem nem tocar no meu pau, comecei a soltar litros de leite na barriga dela. Me entreguei por completo, fiquei com o cu aberto e cheio de sêmen, nos beijamos apaixonadamente…
E essa é minha história até hoje, uma história perfeita com a mulher perfeita, de total e completa entrega, não troco ela por ninguém…
Se tiver comentários, sugestões sobre isso, pode me escrever com o título ‘CATHERINE’ para dulces.placeres@live.com
Espero sean de vuestro agrado
http://www.poringa.net/posts/imagenes/5909834/Erotismo-en-B-N---01.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/5930158/Erotismo-en-B-N---02.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/5962854/Erotismo-en-B-N---03.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/5981636/Erotismo-en-B-N---04.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/5997767/Erotismo-en-B-N---05.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/6004665/Erotismo-en-B-N---06.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/6041938/Erotismo-en-B-N---07.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/6075224/Erotismo-en-color---08.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/6084997/Erotismo-en-color---09.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/6099556/Erotismo-en-color---10.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/6110497/Erotismo-en-color---11.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/6116242/Erotismo-en-color---12.html
http://www.poringa.net/posts/imagenes/6131873/Erotismo-en-color---13.html
https://www.poringa.net/posts/imagenes/6166354/Erotismo-en-color---14.html
https://www.poringa.net/posts/imagenes/6175748/Erotismo-en-color---15.html
https://www.poringa.net/posts/imagenes/6196209/Erotismo-en-color---16.html
https://www.poringa.net/posts/imagenes/6211165/Erotismo-en-color---17.html
https://www.poringa.net/posts/imagenes/6218344/Erotismo-en-color---18.html
https://www.poringa.net/posts/imagenes/6221055/Erotismo-en-color---19.html
https://www.poringa.net/posts/imagenes/6229944/Erotismo-en-color---20.html
https://www.poringa.net/posts/imagenes/6236841/Erotismo-en-color---21.html
https://www.poringa.net/posts/imagenes/6242993/Erotismo-en-color---22.html
https://www.poringa.net/posts/imagenes/6257813/Erotismo-en-color---23.html
https://www.poringa.net/posts/imagenes/6263980/Erotismo-en-color---24.html
https://www.poringa.net/posts/imagenes/6267616/Erotismo-en-color---25.html
https://www.poringa.net/posts/imagenes/6299343/Erotismo-en-color---26.html
https://www.poringa.net/posts/imagenes/6304941/Erotismo-en-color---27.html
https://www.poringa.net/posts/imagenes/6311358/Erotismo-en-color---28.html
https://www.poringa.net/posts/imagenes/6321113/El-culo-de-mi-mujer---compilado.html
https://www.poringa.net/posts/imagenes/6338352/Erotismo-en-color---29.html
CATHERINE
Había llegado a San jerónimo con un bagaje de ilusiones, a mis treinta años había decidido aceptar una jugosa oferta laboral y empezar una nueva vida.
En parte quería escribir mi futuro empezando de cero, un proyecto de vida ambicioso, con posibilidades de progreso, en una ciudad que crecía a ritmo vertiginoso cimentada en un poderoso cordón industrial. Por otro lado, deseaba borrar mi pasado, necesitaba olvidar la amargura del engaño de la que imaginaba como al amor de mi vida, hacía un par de años que sospechaba de la infidelidad de Raquel, mi esposa, pero me cegué, hasta encontrarla y verla con mis propios ojos en mi cama con otro tipo.
El comienzo fue duro, solo, completamente solo, sin familia, sin amistades, en un lugar desconocido.
La conocí una mañana por casualidad, tomé el ómnibus de línea como hacía todas las mañanas, había algunos lugares vacíos y otros ocupados, por aquí, por allá, ella atrajo de inmediato mi mirada, estaba sentada contra una de las ventanillas, semidormida, cabeceando inconscientemente en un sueño que no terminaba por envolverla, me senté a su lado con sumo cuidado de no molestarla. Tenía una apariencia centroamericana, de piel morena, labios carnosos y provocativos, y una endemoniada cabellera enrulada, un jean ajustado y una remera un tanto holgada dejaban imaginar un cuerpecito de perfecta armonía, sus pechos saltaban con el movimiento del ómnibus y atraían mi mirada. Sobre sus muslos llevaba unas carpetas sobre las cuales depositaba sus manos llenas de anillos, con llamativas uñas rojas esculpidas a espejo.
En un momento, los movimientos y su estado de inconciencia se combinaron para que las carpetas fueran a parar al piso y se despertara sobresaltada, rápidamente la ayude con sus cosas y ella me lo agradeció con un acento que o hacía más que confirmar su origen, más adelante me enteraría que Catherine había nacido en Panamá, pero en ese momento no pude arrancarle muchas palabras, apenas sonrisas y monosílabos tratando de esquivar mis improvisadas adulaciones. Al llegar al predio de facultades, ella pidió permiso y la vi alejarse, con un rico perfume y una silueta que lucía aún mejor de lo que había imaginado.
Me quedé ciego ante tanta belleza y día tras día subí al ómnibus con la esperanza de encontrarla, pero una y otra vez me quedaría con las ganas.
El destino volvería a encontrarnos, tuve que ir al predio de facultades a validar unos estudios a pedido de la empresa donde trabajaba y ella iba caminado bajo una larga arboleda que rodea los edificios, con una pollera azul a media pierna que resaltaba un culito más que sugerente, aceleré el paso hasta ponerme a la par, la saludé, ella pareció no recordarme, pero poco a poco entablamos un diálogo, ella se negaba rotundamente pero al menos fui más que satisfecho con el número de su celular agendado.
Así empezamos, fuimos a tomar unas copas, Catherine estaba sola, no tenía familia, estudiaba medicina y tenía una beca universitaria que le alcanzaba para alquilar un departamento y vivir modestamente, éramos dos almas solitarias que se encontraron en un lugar del mundo, su voz, su acento, más la escuchaba y más me enamoraba de ella, era como un canto de sirenas, solo que cada vez que intentaba avanzar ella ponía un freno, mantenía la distancia, decía que le encantaba mi compañía, pero solo me veía como amigo, que no me ilusionara, que entre nosotros era imposible que existiera algo más que eso…
Pero yo me había enamorado, pasaba el día pensado en ella y sabía que ella tenía los mismos sentimientos y ni siquiera había podido robarle un beso, aunque se notaba que se moría por ganas de besarme…
Y una noche pude robarle el primero y sentí sus labios, ella se descuidó y yo apreté el acelerador, metí mi lengua en su boca y ella pareció deshacerse en mis brazos, fueron apenas treinta segundos, pero de pronto se apartó rechazándome y se puso a llorar como una chiquilla y entre sollozos repetía una otra vez
-No seas estúpida Catherine… no puedes enamorarte, tú lo sabes…
Y yo no podía entender, cuál era el problema, cuál era el secreto, pero trataba de acercarme y ella me rechazaba, a mis preguntas solo respondía con silencio y volvíamos a no poder ser más que amigos, frezando mis sentimientos…
Pasarían seis meses para conocer el motivo…
En la empresa ya me habían facilitado un coche para poder movilizarme, solía llevar a Catherine de un lado a otro, incluso hasta su domicilio al cual una y otra vez me había impedido acceder para evitar que avanzara sobre ella.
Esa noche estaba demasiado bonita, en principio era una cena en un restaurante de la zona, lucía un vestido plateado demasiado ajustado, yo ya estaba demasiado cansado de idas y vueltas, con la testosterona por el cielo al regreso sin decir nada cambié de camino, ella se mantuvo expectante, hasta que giré y me metí en un hotel alojamiento, entonces ella protestó negándose una y otra vez, pero esta vez las cosas se harían a mi manera y casi a la rastra estábamos los dos solos en un cuarto con una cama esperándonos.
Catherine intentaba escaparse y evitaba que la tocara, al fin se vio acorralada y resignada exclamó mirándome a los ojos.
—Bem… sei que vai me odiar por isso, só quero que saiba que eu tinha jurado não me apaixonar, mas nunca senti por um homem o que sinto por você…Não entendi as palavras dela naquele momento e não tive tempo de perguntar porque ela se jogou desesperadamente e me deu o beijo mais doce e profundo que uma mulher poderia me dar. Catherine não me beijava com o corpo, estava me beijando com a alma…
Me senti ferver, minhas mãos foram para os peitos dela, para a bunda, para a buceta…
Catherine não tinha buceta, no lugar senti um volume, meu sangue gelou e a afastei com violência, não podia acreditar, ela só olhou para o chão.
Voltei para cima dela como um touro enlouquecido, precisava confirmar. Quase à força levantei o vestido dela e descobri uma enorme pica descansando debaixo de uma delicada calcinha fio dental…
Só dei um tapa furioso nela que a fez cambalear nos saltos altos e cair de bunda no chão, ao lado da cama. Catherine só começou a chorar, a chorar profundamente, com a alma ferida. Paguei o lugar e fui embora…
Odiei ela naquele momento e nos dias seguintes, mas não conseguia parar de pensar nela. Embora não fosse mulher, Catherine era sem dúvida a mulher mais sensual, mais excitante e mais feminina que já conheci na vida, puta que pariu! Atormentava minha mente, não conseguia tirar ela dos meus pensamentos.
Passaram vinte dias sem que eu soubesse nada dela. Decidi que precisava encerrar essa história, tinha muitas perguntas e poucas respostas.
Conhecia perfeitamente os horários dela, o endereço, então montei guarda até vê-la chegar. Abordei ela na porta, na soleira. Ela ficou irritada ao me ver, não queria saber de nada comigo, mas insisti e, novamente quase à força, a coloquei para dentro.
—Que merda você quer agora?
—Quero saber tudo, sua vida, quem você é, por que escondeu…
Ela então fez uma narrativa detalhada desde suas memórias mais jovens, de sua origem no Panamá, de seus gostos… Das preferências dela, da orientação sexual, das mudanças no corpo, do desprezo da família, da viagem dela pra Argentina e como ela seguiu sozinha. Aí perguntei por que ela nunca tinha me contado. Ela deu uma risada sarcástica e disse:
— E o que você teria dito? Por acaso teria me aceitado? Cê acha que é fácil pra mim? Desde o dia que a gente se conheceu, eu tentei a cada segundo que a relação não avançasse. Não podia me dar o luxo de criar expectativas com você, e percebia que você tava se apaixonando por mim. Mas, ao mesmo tempo que queria te afastar, morria de medo de te perder…
— E preferiu me enganar?
— Te enganar? Cê não entende, né? Não entende que eu te amo mais que a mim mesma? Que daria minha vida por você? Só queria que você visse uma mulher em mim. Mas no outro dia, quando você me deu aquele tapa e viu como me olhou, com desprezo, só enxergando um viado reprimido…
Eu não conseguia aceitar que, de qualquer jeito, tinha me apaixonado por aquela pessoa e, por dentro, tinha que lutar contra um monte de ideais que ameaçavam desabar. Minha melhor defesa foi o ataque, e comecei a jogar na cara dela tudo que tinha acontecido. Ela reagiu, e a discussão foi esquentando. Quase partindo pra porrada, ela me acertou com um prato que tava perto e, aos gritos, mandou eu vazar, deixar ela em paz, não encher mais o saco…
Agi por instinto, igual um predador selvagem. Empurrei a Catherine até ela bater na parede dos fundos, virei ela de frente pra parede, com as costas viradas pra mim. Levantei a saia dela até a cintura, as nádegas morenas ficaram nuas, só cobertas por uma calcinha fio-dental branca delicada. Peguei ela entre os dedos e arranquei com um puxão forte. Ela ficou parada. Afrouxei a braguilha, baixei a calça, tirei meu pau duro, cuspi na mão e passei na bunda dela. Procurei o buraco com a ponta e enfiei com maior facilidade. Comecei a me mexer com fúria lá dentro, igual um louco, tirando toda a vontade acumulada. Catherine gozava pra caralho. cada embate deixando escapar de seus lábios gemidos barulhentos que enchiam meus ouvidos de prazer.
Não demorei muito, gozei dentro dela, enchi o cu dela de porra, foi glorioso…
Só me retirei, me deixando cair exausto numa cadeira, ela se virou enquanto abaixava lentamente a saia, com uma lágrima rolando pelo rosto, me disse
-Não devia ter feito…
Nos olhamos em silêncio, estávamos apaixonados, além do sexo dela, eu tinha me apaixonado pelo coração dela e os genitais não iam ser um obstáculo.
Sabia que não seria fácil, mas propus morarmos juntos, logo Catherine e eu viramos um casal e comecei a sentir a rejeição da sociedade, porque vivia com um viado, o que me tornava um também, e aquele dedo acusador que eu mesmo tantas vezes levantei agora se virava contra mim.
Ela continuou com os estudos, eu com meu trabalho, e aprendi a fazer amor de um jeito diferente, ela não tinha boceta, então me chupava e como chupava! ou dava gostoso pelo cu, digamos que começamos a levar uma vida de casados, ela continuou tão feminina como sempre e super atenciosa com minhas necessidades.
De qualquer forma, tinha uma coisa que me incomodava, não me sentia totalmente honesto com ela, porque não entregava tudo de mim, só o que me interessava, e embora Catherine nunca fosse me cobrar nada, eu precisava intimamente mudar algumas coisas se quisesse que nosso amor fosse de entrega mútua.
Meses atrás teria minha primeira oportunidade, um domingo de manhã, estava amanhecendo quando acordei, tava com vontade de mijar então meio dormindo meio acordado fui até o banheiro, já não tinha mais sono, calculei umas sete ou oito da manhã, lavei o rosto e os dentes, penteie o cabelo e voltei pro quarto pegar minhas roupas, na ponta dos pés pra não incomodar ela.
Foi então que não consegui resistir, Catherine dormia profundamente, estava de barriga pra cima com uma camiseta transparente que ela costumava usar pra dormir, mas o O tema estava entre as pernas dela, eu tava com uma ereção violenta, o pau dela duro como um mastro tinha transbordado pra todo lado da pequena calcinha fio-dental preta que ela usava naquele momento, só pra deixar claro, ela tem um pau enorme e invejável, extremamente comprido e grosso, não passa despercebido.
Me aproximei do lado dela, com discrição, decidido, me acomodei sem que ela notasse, cheguei perto, beijei ele, uma, duas, várias vezes, tava enorme e ameaçador, segurei com uma mão pra expor a glande, nessa hora ela abriu os olhos surpresa com minha atitude, sorriu, só deixou eu fazer. Eu devia aprender, nunca tinha chupado um pau, mas coloquei a mesma devoção que um dia coloquei em chupar a buceta da minha esposa. Peguei ele entre minhas mãos e lambi de ponta a ponta, os lindos testículos depilados dela, masturbei devagar, enfiei fundo na boca, suave, mas fundo, tinha um sabor gostoso, ela me olhava sem dizer nada, só deixava eu fazer. Por ser homem, eu sabia o que ia agradar ela, como ia gostar, acariciei a parte de baixo da glande exposta com a ponta da língua, sem ser bruto, sem ser sem graça, masturbei ele do tamanho que era, de repente na minha mão senti ele pulsar forte, senti ele gozar, tava excitado, só deixei ele gozar na minha mão, o esperma dela começou a jorrar loucamente por toda a barriga dela, chegando nos lindos peitos e até no pescoço, me senti feliz, feliz por ela, feliz por mim.
Terminei lambendo o pau dela de novo, percorrendo o corpo dela com minha língua desde o pau até a boca, passando no caminho por mares de porra, de porra que eu provava pela primeira vez na vida, ela pediu pra retribuir o favor, e me deu um boquete foda, só que ela não deixou escapar uma gota…
Mas nem tudo seria um mar de rosas, a convivência excelente que eu tinha com meu novo amor dentro de casa começou a sofrer por causa do que acontecia fora de casa, a homofobia da sociedade entrou pelos nossos poros e acabou calando fundo nos nossos ossos…
Catherine se Ela tinha recebido e sua primeira intenção era se especializar em pediatria, mas com profunda dor teve que aguentar rejeições constantes por sua condição, apesar de ter uma das melhores médias da faculdade. E se não conseguia um mísero emprego como médica clínica, que futuro a esperaria como pediatra? Que pais iriam querer colocar a saúde dos filhos nas mãos de uma garota trans?
Minha vida também não ia muito melhor. Meu relacionamento na empresa se espalhou feito fogo em palha seca, logo virei alvo de piadas, olhares indiscretos, rejeições, discussões. Me deixaram de lado como um cachorro sarnento, e minha sexualidade estava na boca de todo mundo.
Uma tarde me chamaram do RH, já imaginava o motivo. Tentaram me explicar que não tinham nada contra mim, que eu era excelente no que fazia e não sei quantas bajulações mais, mas meu relacionamento, que eles não questionavam, estava causando muitos problemas com o pessoal. E então, eu tinha que entender: ou demitiam metade da empresa, ou demitiam só uma pessoa. Eu só sorri diante das desculpas e falsos elogios…
Uns meses atrás decidimos recomeçar do zero. Vendemos a casa, e com o dinheiro que me deram na empresa deixamos a cidade para trás. Catherine abandonou seu futuro na medicina e eu deixei minha profissão no passado.
Agora moramos perto do mar, temos um negócio próprio, uma loja de secos e molhados.
Hoje faz um mês que aconteceu o que tinha que acontecer…
O ar do mar me deixava extremamente excitado. Aquele domingo estava livre, não falei nada, foi uma surpresa. Me depilei por completo: meu pau, minhas bolas, meu cu, tudo para ela.
De manhã nos trocamos para ir à praia. Ver ela de biquíni era de enlouquecer. Pedi para tirar algumas fotos dela, mais uma, e outra. Catherine se excitou com a parada e logo seu pau inchou ameaçador, então tirei mais algumas fotos, meio pornográficas. Larguei a câmera de lado e fui pra cima dela. Nos beijamos como loucos, beijei seus peitos, seu pescoço. Seus ombros, logo estávamos os dois pelados como loucos apaixonados, perdidos no tempo e no espaço.
Levei ela pra cama, deitei ela e fui por cima, mas invertido, comecei a lamber o sabãozão enorme dela, que tava duro e apetitoso, ela me pegou pelas nádegas e fez o mesmo com o meu, notei que ela ficou excitada ao me ver todo depilado, ela percorria meu pau e minhas bolas, mas fui descendo um pouco e mais um pouco, deixando que naturalmente meu esfíncter chegasse na boca dela, não teve palavras, não teve pedidos, de repente Catherine só me chupava e beijava minha bunda, e eu gostava de sentir ela, foi aí que troquei de lugar, fui beijar ela de novo e falei
-Meu amor, hoje quero ser toda sua, quero me entregar por completo, não quero barreiras entre nós e te amo do jeito que você é, não mudaria nada em você, você é perfeita como é...
Enquanto ela foi pegar o lubrificante, fiquei de quatro pra receber ela, logo ela tava nas minhas costas e eu senti ela brincar com os dedos besuntados na minha entrada, não curti muito e me senti meio desconfortável, mas tava disposto a ir até o fim, aí vi ela passar no pauzão dela pra começar a esfregar na minha bunda, ela se ajeitou, mirou e empurrou devagar, caralho! que dor! Deixei ela continuar, aos poucos, empurrando mais e mais, e cada vez doía mais, que piroca grossa que ela tinha!
Depois de uns apertos, Catherine vencia minha resistência e o pau dela se enterrava no meu cu, ela se mexeu devagar, minha dor virou prazer, comecei a gemer, queria que ela enfiasse tudo, que se enchesse de gozo.
Ela me comeu em quantas posições vocês imaginarem, nos enchemos de amor, mas no final tomei a iniciativa, deitei ela de novo, e montei nela, peguei o pauzão dela e sentei, comecei a balançar pra trás e pra frente, os peitos dela balançavam com meus movimentos, meu pau tava duro como nunca e ela me masturbava.
Peguei as mãos dela e levei pra trás como se a tivesse presa, só queria dar prazer pra ela, queria ver o rostinho dela, foi perfeito, meu pau tava prestes a explodir com a glande nua, senti ela chegando lá, os dois ao mesmo tempo, ela fechou os olhos, perdida, começou a gozar no meu cu, me enchendo de porra, e eu por cima dela, sem nem tocar no meu pau, comecei a soltar litros de leite na barriga dela. Me entreguei por completo, fiquei com o cu aberto e cheio de sêmen, nos beijamos apaixonadamente…
E essa é minha história até hoje, uma história perfeita com a mulher perfeita, de total e completa entrega, não troco ela por ninguém…
Se tiver comentários, sugestões sobre isso, pode me escrever com o título ‘CATHERINE’ para dulces.placeres@live.com
0 comentários - Catherine